🌿 Los bienes del Libro de Habices de Melegís
La economía piadosa de una alquería morisca en 1502 💧🕌
Hay documentos que parecen fríos.
Un listado de tierras.
Unos marjales.
Unos pagos.
Unos linderos.
Unos árboles.
Un horno.
Una casa.
Un pozo.
Un aljibe.
Pero cuando uno lee despacio el Libro de Habices de Melegís, descubre que no está ante una simple relación de propiedades.
Está ante el retrato de una comunidad. 🌿
Melegís, en 1502, todavía conservaba en sus entrañas la estructura de la antigua alquería musulmana. Sus bienes, sus pagos, sus árboles, sus aguas y sus edificios religiosos hablaban de una forma de vivir en la que la propiedad no servía solo para enriquecer a una familia, sino también para sostener la vida común.
A esos bienes se les llamaba habices.
Eran donaciones piadosas. Bienes que una persona dejaba destinados a un fin concreto: mantener la mezquita, sostener al alfaquí, ayudar a los pobres, rescatar cautivos, cuidar un pozo, conservar un aljibe, reparar el alminar o atender a los forasteros que pasaban por el lugar.
En árabe islámico, el concepto se relaciona con el waqf, una fundación piadosa. En castellano granadino aparece como habiz o habices.
Y gracias a ellos, podemos mirar el Melegís de hace más de quinientos años desde dentro. 🕯️
🕌 1. Los bienes del alfaquí: sostener al guía religioso
El primer bloque importante del documento corresponde a los habices del alfaquí de la mezquita mayor de Melegís.
El alfaquí era una figura esencial. No era solo quien dirigía la oración o interpretaba la ley religiosa. También podía encargarse de la enseñanza de los niños, de la vida espiritual de la comunidad y de orientar a los creyentes en asuntos religiosos.
Por eso tenía asignados bienes para su mantenimiento.
Entre esos bienes había una casa cerca de la mezquita, situada junto a viviendas de personajes conocidos de la alquería, como Almadrabi y el alguacil Elayglim. También tenía relación con el horno de la alquería, un elemento importantísimo en la vida cotidiana. El horno no era solo el lugar donde se cocía el pan. Allí se preparaban alimentos, dulces y productos diarios, y sus rentas servían para el templo y para quienes lo atendían. 🔥🍞
Además, el alfaquí disponía de tierras de riego, viñas, secanos y árboles.
El documento menciona tierras en pagos como:
🌿 Pago del Dinar
🌿 Pago del Fontyl
🌿 Pago de la Acava
🌿 Pago del Handac
🌿 Pago de Alandar
🌿 Pago del Hafa
🌿 Pago del Fondón
En total, el alfaquí tenía asignados casi veinte marjales de tierras de riego, además de viñas y secanos. También aparecen morales, aceitunos, albaricoques, almendros e higueras.
Estos bienes servían para que el alfaquí pudiera vivir y cumplir su función religiosa sin depender solo de limosnas o pagos directos de los vecinos.
La mezquita se sostenía con tierra.
La oración se sostenía con árboles.
La enseñanza se sostenía con marjales.
La vida espiritual tenía raíces agrícolas. 🌱
🕌 2. Los bienes de la mezquita: el corazón religioso de la alquería
Otro bloque fundamental son los habices de la mezquita mayor de Melegís.
La mezquita no era solo un edificio para rezar. Era el centro religioso, social y simbólico de la alquería. En torno a ella se organizaba parte de la vida comunitaria.
Sus bienes incluían tierras, hazas, árboles y propiedades situadas en distintos pagos del término.
Aparecen tierras en lugares como:
🌿 Pago del Handac
🌿 Pago de Raz Alcaria
🌿 Pago del Andar
🌿 Pago de Lorda
🌿 Pago del Fontyl
Entre sus árboles se mencionan aceitunos y otros bienes agrícolas. El aceite era necesario para la economía, para la iluminación y para obtener rentas. Los morales, por su parte, estaban relacionados con la cría del gusano de seda, una de las grandes riquezas del Valle de Lecrín en época nazarí y morisca.
Los bienes de la mezquita servían para conservar el edificio, atender sus necesidades materiales y mantener el culto.
Hoy vemos una iglesia.
Pero bajo esa historia cristiana posterior, el documento nos deja entrever la antigua mezquita de Melegís, sostenida por tierras, hornos, aceitunos y morales. 🕌🌿
🗼 3. Los bienes del alminar: la torre que llamaba a la oración
El documento dedica también un apartado a los habices del alminar.
El alminar era la torre de la mezquita. Desde allí se llamaba a los fieles a la oración. Después de la conversión forzosa y de la transformación de las mezquitas en iglesias, muchos alminares fueron reutilizados como torres cristianas.
En Melegís, los habices del alminar incluían tierras en el Pago de Lorda, el Pago del Handac, el Pago de Guazta y el Pago del Hafa. También se mencionan morales y aceitunos.
Estos bienes servían para la conservación de la torre y, en algunos casos, para sostener al personal vinculado a esa función religiosa.
Es una imagen muy poderosa:
Una torre que primero llamó a la oración musulmana.
Después, convertida en torre cristiana.
Y detrás de ella, unos marjales, unos morales y unos aceitunos sosteniendo su existencia. 🗼
La piedra rezaba, pero la tierra pagaba.
⛓️ 4. Los bienes de los cautivos: rescatar a quienes habían perdido la libertad
Uno de los apartados más conmovedores es el de los habices de los cautivos.
En la frontera medieval, la cautividad era una realidad terrible. Guerras, incursiones, ataques y conflictos podían hacer que una persona terminara prisionera. El rescate costaba dinero, y muchas familias no podían pagarlo.
Por eso algunos bienes se destinaban a la redención de cautivos.
En Melegís, estos habices tenían tierras en pagos como el Orda, el Handac y Raz Alcaria. También aparecen aceitunos y morales, incluidos varios morales en el Pago del Fondón.
Estos bienes tenían una finalidad muy concreta: reunir rentas para ayudar a liberar a quienes habían caído cautivos.
No eran bienes abstractos.
Eran esperanza.
Cada aceituno podía ser una moneda futura.
Cada moral podía ser una ayuda.
Cada marjal podía acercar a alguien a la libertad. 🕊️
🤲 5. Los bienes de los pobres: la solidaridad dentro del pueblo
El documento menciona también los habices de los pobres.
Estos bienes estaban destinados a ayudar a los necesitados de la propia comunidad. En una sociedad sin seguridad social, sin pensiones modernas y sin instituciones públicas como las actuales, estos legados cumplían una función esencial.
En Melegís, los bienes de los pobres incluían tierras en el Pago de Lorda, el Pago del Hurit, el Pago del Fondón y Raz Alcaria, además de aceitunos y morales en varios lugares.
Servían para atender situaciones de necesidad, dar apoyo a personas sin recursos y sostener esa red de caridad que formaba parte de la vida religiosa musulmana.
La pobreza no era invisible en el documento.
El escribano la nombra.
La tierra la sostiene.
La comunidad la reconoce. 🤲🌿
🚶 6. Los bienes de los pobres forasteros: hospitalidad para quien iba de paso
Otro apartado precioso es el de los pobres forasteros.
No se trataba ya de los pobres del propio Melegís, sino de aquellos que pasaban por la alquería: caminantes, viajeros, necesitados, quizá peregrinos, jornaleros o personas sin apoyo familiar en el lugar.
Para ellos había también bienes destinados.
El documento menciona tierras en el Pago de Guaradar, en el Pago de Andar y en el Pago del Fondón, con un total de diez marjales.
Estos bienes servían para practicar la hospitalidad.
El Melegís de 1502 no vivía cerrado sobre sí mismo. Estaba en una red de caminos, de pasos, de contactos entre pueblos. Y quien llegaba pobre o necesitado podía encontrar una ayuda sostenida por bienes piadosos.
Era una caridad caminante.
Una limosna sembrada en la tierra. 🚶🌾
🕯️ 7. Los bienes de çobol alhaynyd: obras pías y necesidades comunes
El documento habla de los bienes llamados çobol alhaynyd, expresión vinculada a obras pías o fines benéficos generales.
Estos bienes aparecen repartidos por pagos como Raz Alcaria, Hafa, Fontyl, Fondón, Nudur y Lorda. Incluían tierras, aceitunos y otros árboles.
Su finalidad era más amplia: atender obras piadosas, necesidades comunitarias o fines religiosos no siempre detallados de forma concreta.
Aquí vemos una idea muy importante: los habices no solo mantenían personas concretas o edificios concretos. También podían sostener necesidades generales del bien común.
Eran una especie de fondo espiritual y social.
Una reserva económica para hacer el bien. 🕯️🌿
💧 8. Los bienes del pozo: garantizar el agua de la comunidad
Uno de los datos más importantes para la historia del agua en Melegís es la existencia de habices del pozo.
El documento menciona tierras y árboles destinados a conservar un pozo. Aparecen dos pedazos en el Pago de Fandac o Handac, un pedazo en el Pago del Fondón, dos aceitunos en el Pago del Nudar y dos morales en el Pago del Orda.
La finalidad era clara: conservar el pozo y garantizar el suministro de agua.
El agua era imprescindible para beber, cocinar, lavar, regar y realizar las abluciones antes de la oración.
Por eso el pozo tenía bienes propios.
Qué detalle tan hermoso: en Melegís, un pozo no se abandonaba a la suerte. Se le asignaban tierras. Se le asignaban árboles. Se le daba una economía.
El agua tenía memoria jurídica.
El agua tenía protección comunitaria. 💧
🏺 9. Los bienes del aljibe: guardar el agua para la vida
Junto al pozo aparece el aljibe.
El aljibe servía para almacenar agua. Si el pozo representaba el agua buscada en profundidad, el aljibe representaba el agua guardada con previsión.
El documento menciona una tierra de un marjal en el Pago del Diar, con dos aceitunos y un moral. Sus linderos son especialmente evocadores: por un lado, tierras de Achit; por otro, un osario o cementerio musulmán.
Agua, árboles y memoria de los muertos aparecen juntos en el mismo paisaje.
El aljibe tenía bienes porque era una infraestructura vital. Sin agua guardada, una comunidad quedaba expuesta a la sequía, a la escasez y a la fragilidad.
El aljibe era previsión.
Era prudencia.
Era vida almacenada. 🏺💧
🕌 10. Los bienes de otras iglesias y lugares: Melegís dentro de una red mayor
El documento muestra también que en Melegís había bienes pertenecientes a otros centros religiosos o fines situados fuera del propio lugar.
Aparecen bienes vinculados a Motril, Salobreña, Gabia, las Albuñuelas y el castillo de Iznalloz.
Esto demuestra algo muy interesante: los habices no siempre estaban junto al edificio o institución a la que servían. Una persona podía dejar árboles o tierras en Melegís para una finalidad religiosa o benéfica de otro lugar.
Así, Melegís formaba parte de una red mucho más amplia dentro del Reino de Granada.
Un aceituno de Melegís podía sostener una iglesia o antigua mezquita de otro territorio.
Una viña del Fondón podía estar vinculada a Iznalloz.
Un árbol podía dividirse en partes entre distintos beneficiarios.
La propiedad era local, pero la devoción podía viajar. 🌍🌿
🌳 11. Qué bienes aparecen en el documento
El Libro de Habices de Melegís menciona distintos tipos de bienes:
🏠 Casas
🔥 Hornos
🌾 Tierras de riego
🍇 Viñas
🌵 Tierras de secano
🌳 Morales
🫒 Aceitunos
🌰 Almendros
🍑 Albaricoques
🌿 Higueras
💧 Pozo
🏺 Aljibe
🗼 Alminar
🕌 Mezquita
🪦 Osario o cementerio musulmán
🛤️ Caminos
🌊 Río
🪨 Barranco
🌾 Eras
Todo ello permite reconstruir el paisaje de la alquería: no solo el casco urbano, sino también sus pagos agrícolas, sus espacios de trabajo, sus caminos, sus aguas y sus lugares de memoria.
🧭 12. Para qué servían los habices
Los habices servían para muchas cosas:
✅ Mantener la mezquita.
✅ Sostener al alfaquí.
✅ Conservar el alminar.
✅ Ayudar a los pobres.
✅ Atender a los pobres forasteros.
✅ Rescatar cautivos.
✅ Mantener el pozo.
✅ Cuidar el aljibe.
✅ Financiar obras pías.
✅ Sostener otros centros religiosos.
✅ Garantizar necesidades sociales de la comunidad.
Visto así, el Libro de Habices no es solo una lista de propiedades.
Es el mapa moral de Melegís.
Nos dice qué consideraba importante aquella comunidad: la oración, el agua, la enseñanza, la caridad, la libertad de los cautivos, la hospitalidad, la conservación de los edificios religiosos y el cuidado de los pobres.
🌿 13. La tierra como memoria espiritual
Lo más bello de este documento es que convierte la tierra en memoria.
Una haza no era solo una haza.
Un moral no era solo un árbol.
Un aceituno no era solo aceite.
Un pozo no era solo agua.
Un horno no era solo pan.
Todo tenía una finalidad.
El moral podía ayudar a mantener la mezquita.
El aceituno podía sostener a los pobres.
La tierra podía pagar el rescate de un cautivo.
El horno podía alimentar la vida religiosa.
El aljibe podía garantizar el agua de todos.
El alminar podía seguir en pie gracias a unos marjales.
En el Melegís de 1502, la economía, la religión y la solidaridad estaban entrelazadas.
Y por eso este libro es tan importante.
Porque nos permite ver una alquería viva, organizada, agrícola, espiritual y solidaria antes de que la historia la transformara para siempre.
💧 Conclusión: Melegís, una alquería sostenida por la fe, el agua y la tierra
Los bienes del Libro de Habices de Melegís nos hablan de un mundo desaparecido, pero no muerto.
Queda en los nombres de los pagos.
Queda en la memoria del agua.
Queda en los morales y aceitunos antiguos.
Queda en la forma apretada de las casas.
Queda en la importancia de la fuente, del lavadero, del pozo, del aljibe y de la vega.
Queda en esa manera tan granadina y tan morisca de unir tierra, fe y vida cotidiana.
Melegís fue una alquería donde la tierra no solo producía.
También cuidaba.
También rezaba.
También daba pan.
También daba agua.
También rescataba cautivos.
También socorría pobres.
También sostenía el corazón espiritual del pueblo. 🌿💧🕌
Y eso es lo que hace tan valioso el Libro de Habices: que entre marjales, linderos y árboles nos devuelve la imagen de un Melegís profundo, antiguo y humano.
📚 Bibliografía
— Espinar Moreno, Manuel: “Habices de la alquería de Melegís del Valle de Lecrín (Granada) en 1502”, en Homenaje al Dr. Jaafar Ben el Haj Soulami, Asociación Tetuán Asmir, Tetuán, 2015, pp. 206-224.
— Padilla Mellado, Lorenzo Luis: Los habices de las iglesias del Valle de Lecrín. Historia y arqueología, tesis doctoral, Universidad de Granada, 2010.
— Antuña, Melchor M.: “Ordenanza de un cadí granadino para los habitantes del Valle de Lecrín”, Anuario de Historia del Derecho Español, 10, 1933.
— Garrad, Kenneth: “La renta de los habices de los mezquinos de las Alpujarras y Valle de Lecrín. Algunos datos sobre su administración a mediados del siglo XVI”, Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, II, 1953.
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