13 abril 2026

La fuente de agua del Zojón en Melegís 1572


 El eco del agua en el molino herido: Memoria del Zojón

Bajo el cielo plomizo de febrero de 1572, el Licenciado Jusepe Machuca y el escribano Antonio Pérez llegaron al corazón del Valle de Lecrín. Melegís, aquel "lugar que está en medio del dicho valle", los recibió al anochecer con el silencio sepulcral de las casas vacías y el aroma amargo de los olivares que ya no sentían el mimo de sus antiguos dueños.

En el Pago de Ayne Alçohon (o Aynaçofar), cuyo nombre árabe susurraba la presencia del agua (Ayne significa fuente), se ocultaba un tesoro hidráulico que antaño fuera el motor de la vida: la Fuente el Çohon (o Zojón). No era una simple emanación de agua entre las rocas; era el alma líquida que daba fuerza a la molienda y sustento a la mesa.

El Rumor del Agua y la Piedra Silenciosa 💧⛰️

Situada en el campo, dentro del término municipal pero apartada del caserío principal, la fuente se alzaba en un entorno de heredades ricas en olivar, huerta y viña, muy cerca de la llamada Fuente Caliente, donde las mujeres moriscas solían lavar la ropa al calor de la tierra. Allí, el agua de la Fuente el Zojón se encauzaba con maestría hacia un molino de pan (molino harinero), una joya de la ingeniería rural que transformaba el trigo en la esperanza blanca de cada día.

Sin embargo, aquel febrero de 1572, el Licenciado Machuca no encontró el alegre rítmo del agua golpeando las palas. Al acercarse, el escribano mojó su pluma para registrar una realidad triste: el molino de la Fuente el Zojón estaba "muy mal reparado" y, tras los turbulentos años de la rebelión morisca, ya no molía. Las piedras estaban quietas, el edificio se desmoronaba y el abandono se había ensañado con sus muros, requiriendo un "mucho reparo" para volver a la vida.

El Legado Perdido de los Campaneros 🥨🏛️

Aquel ingenio industrial no era de cualquiera. Las crónicas de los Libros de Apeo revelan que perteneció a una familia morisca de rancio abolengo local: los Campaneros. Como tantos otros bienes tras la derrota de la insurrección, el molino y su fuente fueron confiscados y pasaron a formar parte de la Corona (bienes del Rey).

Imaginar la Fuente del Zojón en 1572 es visualizar un paisaje de transición: el agua seguía brotando generosa, pero el molino de los Campaneros era un gigante herido, un símbolo de una época que se desvanecía mientras los nuevos repobladores cristianos empezaban a mirar con esperanza aquel Pago de Ayne Alçohon. Hoy, la fama de la fuente y su lavadero en Melegís sigue siendo un eco de aquella importancia que ya Machuca documentó hace más de cuatro siglos.

Bibliografía: 📜🔍

Espinar Moreno, M., González Martín, C., de la Higuera Rodríguez, A., & Gómez Noguera, I. C. (2006). El Valle: Libros de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal. Granada: Excmo. Ayuntamiento de El Valle / Imprenta Lecrín..

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