🕌 LOS ÚLTIMOS NOMBRES MORISCOS DE MELEGÍS Y RESTÁBAL
Lo que el Libro de Apeo guardó entre sus páginas antes de que la Historia lo borrara todo
Hay documentos que son tumbas. Y hay documentos que son, contra todo pronóstico, resurrecciones.
El Libro de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal —redactado en 1572 por orden del licenciado Jusepe Machuca, juez comisionado por la Corona— es ambas cosas al mismo tiempo. 📜
Fue levantado para inventariar lo que quedaba después del alzamiento morisco de 1568-1570: tierras, casas, molinos, olivos, morales, acequias, hornos... Todo aquello que Felipe II arrebató a quienes habían sido sus dueños durante generaciones. Un catálogo frío de confiscaciones. Un registro de la rapiña legal.
Pero entre sus folios, casi sin querer, el escribano dejó algo que ningún decreto de expulsión pudo borrar del todo: los nombres. 👁️
🔥 EL ELENCO DE LOS QUE EXISTIERON
🏛️ Alonso el Madrabi (y toda la estirpe Madrabi)
El gran protagonista del Apeo de Melegís. Un hombre poderoso. Hacendado, propietario de dos hornos de cocer pan, olivares, tierras de regadío, un solar, una huerta y una viña. Poseía muletas de cría —traficaba con ganado— y tenía «dineros e trataba con ellos», como confiesa un testigo. Pagó cuatrocientos ducados —una fortuna— por su parte de la hacienda comunitaria. Hombre de negocios, hombre de arraigo. Murió sin poder ver cómo su mundo desaparecía. Sus bienes pasaron a la Corona. El apellido, sin embargo, sobrevive en el Apeo en varias ramas: Garçia el Madrabi, Andrés el Madrabi, Agustín el Madrabi, Miguel el Madrabi, Luys Madrabi... Una familia extensa, raíz profunda en aquella tierra del Valle de Lecrín. 🫒
🧓 Bernabé de Baeza (Bernabe de Baeça)
El testigo morisco por excelencia. El Apeo lo llama «morisco, natural e hacendado del dicho lugar, hombre de edad». Era, literalmente, la memoria viva del pueblo: a él recurrió el juez Machuca una y otra vez para que identificara qué tierras habían sido de quién. Su palabra tenía peso legal. Sabía de linderos, de ventas antiguas, de censos perpetuos. Conocía a cada vecino y cada palmo de tierra. Bernabé fue el último testigo de un mundo que se hundía, y su firma —o su rúbrica— aparece al pie de decenas de declaraciones. Una tragedia en silencio: declarar contra los suyos para certificar una confiscación. 💔
⚒️ Juan el Herrero (morisco)
Su oficio habla por él. Herrero. Trabajador del metal en un pueblo agrícola. Tenía arrendado un pequeño huerto perteneciente a la iglesia durante doce años, pagando sesenta maravedíes. Un alquiler modesto para un hombre de manos rudas. Desapareció con el alzamiento. El huerto quedó abandonado; los vecinos se lo repartieron entre ellos. El escribano lo anota con esa frialdad burocrática que duele más que cualquier lamento. 🔨
🌿 Agustín el Nadraben
Aparece como lindero de una haça —una parcela de tierra de regadío— en el Pago del Marja, en término de Melegís, con siete pies de morales y una higuera. El nombre Nadraben es arabismo puro, posiblemente derivado del árabe نضرب o variante de algún apodo tribal. No sabemos más de él: el Apeo lo menciona de pasada, como coordenada geográfica humana. Existió. Tuvo tierra. La perdió. 🌳
🌾 Lorenço el Chirey
Vecino y propietario en el Pago del Marja, colindante con Agustín el Nadraben en esa misma haça de dos marjales. El apellido morisco Chirey —como tantos otros— es el rastro fonético de una palabra árabe hispanizada por los escribanos castellanos que nunca aprendieron a oírlos bien. Lorenço: nombre cristiano de bautismo impuesto. Chirey: la memoria de lo que fue antes. Esa tensión entre ambas palabras define a toda una generación. ✍️
🗡️ Hernando de Luna Hazuz
Vendió un pedazo de tierra en el arroyo llamado Almalen, en término de Restábal, en julio de 1545. La escritura de venta pasó ante el escribano Pedro Majuelos. Hernando de Luna —apellido de la nobleza granadina nazarí convertida— más Hazuz, apellido árabe que lo delata como morisco de vieja estirpe. Una identidad doble, como vivían todos ellos: el nombre del amo y el apellido del abuelo. Vendía tierra. Quizá necesitaba dinero. Quizá ya intuía lo que vendría. 💸
🏠 Juan el Corxani
Su casa en Restábal es mencionada como lindero de otra propiedad. Nada más. Solo ese trocito de información: que existió, que tuvo una casa, que esa casa tenía vecinos. Corxani podría derivar del árabe قرشاني (al-Qurshānī), de la tribu de los Quraysh, el linaje del Profeta. Si así fuera, Juan el Corxani llevaba en su apellido una genealogía sagrada que ningún bautismo pudo borrar del todo. 🕌
💧 Francisco el Guadixi (Guadixi, morisco)
Propietario de una de «las buenas posesiones que ay en el pueblo»: una huerta con censo perpetuo pagado a la iglesia. La tuvo durante más de ocho años antes del alzamiento. Guadixi: oriundo de Guadix, o descendiente de alguien que lo fue. El Apeo lo menciona tantas veces en el deslinde de linderos que sus tierras debían ser extensas. Tras la expulsión, Hernando de Córdoba, vecino cristiano viejo, se quedó con la huerta. Así funciona la confiscación: el nombre del dueño desaparece, el nombre del usurpador se asienta. 📋
🍷 Cristóbal el Guajari (morisco, vecino de Melegís)
Vendió media viña en el Pago de Morcosilla, término de Restábal, en febrero de 1552, al cristiano viejo Francisco de Valles. La venta fue «libre de çenso» —sin cargas—. Un trato limpio. Diez y siete años antes del alzamiento. ¿Intuición? ¿Necesidad? ¿Presión? No lo sabemos. El apellido Guajari evoca a los Hawwāra, tribu bereber que pobló parte del reino de Granada. 🍇
🪙 Juan Galán (morisco)
También vendió a Francisco de Valles, y también en 1552, otra media viña en el mismo pago de Morcosilla. ¿Eran vecinos? ¿Amigos? ¿Los dos en apuros económicos al mismo tiempo, o los dos simplemente haciendo negocios normales en un año cualquiera? El Apeo los registra uno tras otro, sin drama. El drama lo ponemos nosotros ahora, desde aquí. 🍂
🌊 Alonso Navarro (morisco, vecino de Melegís)
Propietario de tierra y olivos, realizó un traspaso de posesión. Su apellido —Navarro— es completamente castellano: uno de esos moriscos que ya habían abandonado cualquier apellido árabe para camuflarse mejor. De nada le sirvió. El Apeo lo identifica igualmente como «morisco», sin posibilidad de escapatoria semántica. 🫙
🔑 Alonso de Carmona (morisco)
Sobrino del morisco que declaró como testigo en el proceso sobre los bienes del Madrabi. Propietario. Su caso ilustra algo fundamental: los moriscos no eran pobres jornaleros sin tierra; muchos eran hacendados con escrituras, censos y propiedades legalmente adquiridas. Y aun así, todo se perdió. 📂
🌙 Diego Baeçi (morisco)
Solo aparece como referencia de lindero: «casa de Diego Baeçi, morisco». Un nombre. Una casa. Nada más. A veces la Historia no da más que eso. 🚪
🌺 La Abayria (morisca)
Una mujer sin nombre de pila. Solo el apellido: la Abayria. Cogía las aceitunas de unos olivos en el Fondón. Trabajadora, jorналera o propietaria, el Apeo no lo aclara. Pero estaba ahí, entre los olivos, cuando el escribano llegó a hacer el inventario. La primera —y casi única— mujer morisca que el texto nombra con algo parecido a un perfil. 🌸
🏺 Çeçilia Pérez (morisca)
Vendió una viña a Juliana López por ciento veinte ducados —ciento treinta según otro testigo—. Suma importante. Çeçilia Pérez: nombre perfectamente castellano, pero el Apeo la llama «morisca, vezina de Melexix». Una transacción legal, con escritura, con testigos. La viña pasó a manos cristianas. Çeçilia, al exilio. 🌿
🏴 Isabel Chitra (morisca)
Vendió una propiedad al sacristán Villalpando. Chitra: arabismo hispanizado, posible variante de شيطرة o topónimo norteafricano. Una mujer que vendía y firmaba escrituras. Activa en el mercado inmobiliario de Melegís en el siglo XVI. 📜
🎠 La familia Ynbran (Zacarias Ynbran, Lorenço Ynbran, Pedro Ynbran, Alonso de la Torre Ynbran, Miguel Ynbran)
Un clan entero. El apellido aparece repetido en decenas de folios de Restábal. Lorenço Ynbran era incluso alguacil —es decir, tenía cargo de autoridad en el pueblo—. Los Ynbran vendían tierras, compraban viñas, pagaban censos, firmaban escrituras. Una familia integrada, activa, con presencia institucional. Y aun así, expulsados. El apellido Ynbran es de probable raíz árabe —quizá ابن ران (Ibn Rān) o similar—, pero eso es lo de menos. Lo que importa es que aquí estuvieron, y aquí lo perdieron todo. 🏡
⚓ Los Campaneros (familia morisca)
El Apeo menciona que los dos molinos de aceite de Melegís «eran de los moriscos» y pertenecían a «una familia morisca llamada los Campaneros». Ni un nombre de pila. Solo el apodo colectivo. ¿Hacían campanas? ¿Vivían cerca de la torre? No lo sabemos. Tenían dos molinos de aceite —la industria más rentable de la zona— y los perdieron. 🫙
🌅 Rodrigo Farax
Un apellido que es toda una historia. Farax —o Faraŷ فرج— era uno de los apellidos árabes más comunes en el reino nazarí. Propietario de tierras que aparecen como linderos en varios folios. Quizá marchó. Quizá ya había muerto antes del alzamiento. El Apeo lo menciona como referencia del pasado. 🌄
🌱 Bernabé el Fornay y la familia Fornay
Herrador en Restábal. El apellido Fornay —probablemente del árabe الفرناي o del romance hornayo— aparece en varios miembros: Miguel el Fornay, Bernabé de Málaga el Fornay. Artesanos. El herrador Bernabé tenía su casa junto a la torre del lugar. Gentes con oficio. 🔧
🌑 Miguel el Quinini (vecino de Restábal)
Aparece en el libro de censos debiendo diez ducados. Era propietario de una viña. Quinini: arabismo de incierta raíz, quizá القنيني (al-Qunīnī). Le compraron su viña. Le quedaron las deudas. 🍂
🕯️ Otros nombres que el Apeo recoge al vuelo...
Sin espacio para todos, pero que existieron y merecen ser nombrados:
Luys Foraira — propietario de haças en Melegís
Diego Alguaçil — su apellido, un cargo; su realidad, la expulsión
Alonso el Hadid — al-Hadīd (الحديد) significa «el hierro» en árabe; ¿herrero también él?
Miguel Hazbola — Hizbullāh (حزب الله): «partido de Dios»; un nombre de profunda raíz islámica castellanizado en apellido morisco
Juan Rehagui — propietario de viña en Melegís
Diego Alxeres — propietario de morales
Alonso Darcali — solar y casas en Melegís; uno de los grandes propietarios
Raagun (morisco) — solo un nombre en el deslinde de la mojonera, junto a sus tierras sembradas
Lorenço el Fagar — vendedor de viñas en Restábal
Juan el Duz — propietario en el Pago del Demone
Aben Yazidiq — herederos mencionados; el apellido Yazid es de raíz omeya
Luys Yahid — difunto ya en 1572; sus morales aún figuran en el catastro
Francisco de Aranda (morisco) — con censo perpetuo sobre tierras de iglesia
Pedro de Espinosa (morisco) — propietario en Melegís
Agustín Redondo (morisco) — llevaba a censo una haça en Restábal
Alonso Catan (morisco) — haça junto al Río Grande
Martín de Loxa (morisco) — arrendatario de uno de los hornos de pan
Pedro Açuz — su apellido da nombre incluso a un barranco: el Barranco del Açuzi
Alonso el Mardial (morisco) — propietario en el camino de Mulchas y Lojuela
El Guadixi (morisco de Lanjarón) — llamado también Mayordomo, intermediario en transacciones
Luys el Chite (y Garçia el Chite, Alonso el Chite, Lorenço el Chite) — otra familia extensa identificada por su probable origen en el cercano pueblo de El Chite 🏘️
Çeçilia (Çelia) — morisca de Melegís que vendió su viña por 120-130 ducados
Isavel Yafya e Pedro Barbarroxa, su hijo — madre e hijo, propietarios en el Pago del Demone
Juan de Baeça el Guengi — el apellido Guengi podría remitir a los Zanāta, confederación bereber; su presencia confirma la diversidad de orígenes dentro de la comunidad morisca
🧩 ¿QUÉ NOS DICEN ESTOS NOMBRES?
Tres cosas fundamentales. 📌
Primera: los moriscos de Melegís y Restábal no eran un pueblo uniforme. Había ricos y pobres, artesanos y terratenientes, hombres y mujeres que vendían, compraban, firmaban y pleiteaban. Eran una sociedad compleja, no una masa informe de subalternos.
Segunda: sus apellidos son un palimpsesto lingüístico extraordinario. Conviven el árabe clásico (Hazuz, Hazbola, Aben Yazidiq), el árabe dialectal andalusí (Madrabi, Nadraben, Guadixi), el bereber (Guajari, Ynbran), el castellanizado irreconocible (Chirey, Corxani, Fornay) y el completamente asimilado (Navarro, Carmona, Redondo). Una fonética de siglos comprimida en un apellido.
Tercera: el Apeo fue un instrumento de despojo. Pero al describir lo que se confiscaba, guardó los nombres de los desposeídos. El escribano que redactó esos folios en 1572 no pretendía hacer historia: pretendía hacer catastro. Y sin quererlo, hizo memoria.
🔚 EPÍLOGO: LO QUE SE FUE
Cuando el licenciado Machuca terminó su trabajo en Melegís, el lugar tenía 123 vecinos en tiempos de los moriscos. Tras la expulsión, solo quedaban 36.
Sesenta y cinco casas de moriscos en Restábal. La iglesia quemada. Los molinos parados. Los olivares sin manos que los podaran.
Y una lista de nombres que nadie volvió a pronunciar en voz alta hasta que alguien —siglos después— abrió este libro polvoriento y los leyó de nuevo.
Alonso el Madrabi. Bernabé de Baeza. Juan el Herrero. Lorenço el Chirey. Agustín el Nadraben. Hernando de Luna Hazuz. Juan el Corxani. Y todos los demás.
Aquí estuvieron. Aquí sembraron, podaron, molieron, herraron, construyeron, litigaron, compraron, vendieron, amaron, murieron. Y el Valle de Lecrín —verde, fértil, regado por acequias que ellos mismos trazaron— guarda todavía, sin saberlo, el eco de sus pasos. 🌿
Fuente: M. Espinar Moreno, C. González Martín, A. de la Higuera Rodríguez, I. C. Gómez Noguera. «El Valle. Libros de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal». Granada, 2006 / Digibug 2022.
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