01 julio 2026

Epidemia de cólera de 1885 en Padul


 

🦠 PADUL, VERANO DE 1885: EL CÓLERA QUE DEJÓ MÁS DE DOSCIENTAS VIDAS ROTAS

Historia, dolor y memoria de una epidemia en el Valle de Lecrín

Hay años que un pueblo no olvida aunque pasen los siglos.
En Padul, uno de esos años fue 1885.

Aquel verano, cuando todavía estaba muy reciente el recuerdo del terremoto de 1884 y muchas familias vivían entre estrecheces, miedo y pobreza, llegó una enfermedad que entonces parecía avanzar como una sombra invisible: el cólera morbo. 🕯️

No fue una epidemia cualquiera. Fue una tragedia colectiva. Según los datos recogidos por Mateo Carrasco Duarte en su libro El Padul, la enfermedad golpeó al pueblo con una dureza extraordinaria. En una población de 3.670 habitantes, las estadísticas generales recogen 257 muertos. Y el propio autor, tras revisar uno por uno los fallecimientos ocurridos entre el 17 de julio y el 17 de septiembre de 1885, ofrece una cifra muy concreta: 241 fallecidos por cólera, de los cuales 128 eran adultos y 113 niños.

Es decir: en apenas dos meses, Padul perdió a más de doscientas personas.
Más de doscientas sillas vacías.
Más de doscientas familias heridas.
Más de doscientas campanas de duelo. 🔔


🌍 Cómo llegó la epidemia

La epidemia de cólera de 1885 no nació en Padul. Según las fuentes citadas por Mateo Carrasco, comenzó en Cuevas de San Marcos, en la provincia de Málaga, el 26 de junio de 1885. Los primeros brotes importantes se dieron a comienzos de julio, y parece que la enfermedad pudo introducirse desde la provincia de Murcia a través de segadores infectados.

Desde allí fue entrando en tierras granadinas por distintos caminos. Se mencionan focos en Benamaurel, Pozo Alcón, Freila, Zújar, Láchar, la ribera del Genil, Loja y Granada capital. También hubo un foco procedente de la zona de Vélez Málaga, que enlazó con otros de Almuñécar y pasó hacia Alhama, hasta penetrar en el interior por la zona de Padul.

En el Valle de Lecrín, el primer foco señalado por Carrasco se produjo en Ízbor, el 4 de julio, desde donde el mal se extendió por el territorio. Otros focos importantes fueron Pinos Puente, Huétor Tájar y Láchar.

Padul quedó pronto en el centro del drama. 🏚️


📅 El primer caso en Padul

El periódico El Defensor de Granada, que siguió día a día el avance de la epidemia, publicó el 9 de agosto de 1885 una noticia estremecedora:

“En el Padul ha estallado el mal con violencia.”

Según esa misma referencia, el cólera había aparecido en el pueblo el 17 de julio. Pocos días después, la situación se volvió desesperada. En el número correspondiente al 22 de agosto, el periódico hablaba ya de “espantosos estragos” y explicaba que, a los quince días del primer caso, las defunciones llegaron a 14 o 15 diarias, mientras que los invadidos —los enfermos afectados— no bajaban de 25 personas.

La enfermedad se ensañaba especialmente con las casas más pobres y desvalidas. Allí donde faltaba alimento, limpieza, ventilación, camas, ropa y recursos médicos, el cólera encontraba el terreno más cruel para crecer.


⚰️ Las cifras del dolor

Las fuentes no siempre coinciden exactamente, algo habitual en las epidemias antiguas, donde los partes oficiales, los datos parroquiales, los registros civiles y las noticias de prensa podían diferir.

En el caso de Padul aparecen dos cifras principales:

📌 257 muertos, según la tabla estadística recogida por Mateo Carrasco Duarte, para una población de 3.670 habitantes.
📌 241 fallecidos por cólera, según la revisión detallada que el propio Carrasco hizo de los fallecimientos entre el 17 de julio y el 17 de septiembre de 1885.

Esta segunda cifra se desglosa así:

  • 128 adultos fallecidos
  • 113 niños fallecidos
  • Total: 241 fallecidos

Aunque tomemos la cifra menor, el impacto fue enorme. Padul perdió aproximadamente una de cada quince personas. En términos humanos, aquello significó una mortandad brutal para un pueblo agrícola, familiar y profundamente unido.


👨‍👩‍👧 La epidemia en las casas pobres

Uno de los datos más duros recogidos por El Defensor de Granada es que la epidemia se cebó en las casas más pobres y desvalidas.

No es casualidad. El cólera se transmite principalmente por agua o alimentos contaminados, y en el siglo XIX los pueblos carecían de redes modernas de saneamiento. Las aguas limpias y sucias podían mezclarse con facilidad. Los lavaderos, pozos, acequias, fuentes públicas, corrales y calles sin alcantarillado formaban parte de una vida cotidiana en la que la higiene dependía más del esfuerzo familiar y vecinal que de infraestructuras sanitarias modernas.

En una casa con pocos recursos, sin camas suficientes, sin ropa limpia, sin alimento y sin posibilidad de aislar a los enfermos, la epidemia no era solo una enfermedad: era una sentencia. 🕯️


⛪ Las autoridades y el párroco

En medio de aquel desastre, las fuentes destacan el papel de las autoridades locales y del párroco de Padul. El periódico afirmaba que venían desarrollando un “celo heroico” y que habían agotado por completo sus reservas.

Es una frase breve, pero dice mucho.

En aquellos días no había hospitales modernos en el pueblo, ni ambulancias, ni antibióticos, ni sueros intravenosos como hoy los conocemos. La lucha contra el cólera se hacía con aislamiento, limpieza, desinfección, caridad, asistencia religiosa, remedios caseros, vigilancia de caminos y ayuda vecinal. Muchas veces, el cura, el médico, el alcalde, los familiares y los vecinos eran la única red de socorro.

Padul vivió aquellos días entre el miedo al contagio y la obligación moral de no abandonar a los enfermos.


🧪 Los remedios de la época

Mateo Carrasco recoge también algunas recetas y remedios que se utilizaban entonces contra el cólera. Hoy nos pueden parecer extraños, pero forman parte de la mentalidad médica de la época.

Se citan preparados con alcohol, raíz de angélica, mirra, canela, aloe, azafrán, alcanfor, vainilla y nuez moscada. También aparece otra receta con láudano, esencia de menta, éter sulfúrico, jarabe de naranja y agua. Incluso se menciona el uso de sanguijuelas, hasta el punto de que hubo personas dedicadas a buscarlas y venderlas.

Para purificar el aire se recomendaban hogueras con maderas olorosas y la limpieza de calles y casas con cocimientos aromáticos. Se creía que los malos olores y los “aires corrompidos” favorecían la enfermedad. Aunque hoy sabemos que el cólera se transmite por agua contaminada, aquellas medidas reflejan el esfuerzo desesperado de una sociedad que intentaba combatir el mal con los conocimientos disponibles.


🌿 Padul ante una herida antigua

Padul ya había conocido antes el horror de las epidemias. Mateo Carrasco recuerda también el fuerte contagio de 1679, cuando murieron 204 personas entre apenas 110 vecinos, hasta el punto de que las casas quedaron vacías, las ropas fueron quemadas para intentar cortar la enfermedad y los pueblos se vigilaban unos a otros para evitar el contagio.

Pero la epidemia de 1885 tiene un peso especial porque quedó muy cerca de la memoria contemporánea. Muchos paduleños de comienzos del siglo XX todavía pudieron escuchar en sus casas relatos de abuelos y bisabuelos sobre aquel verano negro.

El cólera no solo mató cuerpos. También dejó miedo, pobreza, huérfanos, viudas, casas cerradas y una memoria silenciosa que seguramente pasó de generación en generación.


🕯️ Recordar también es hacer justicia

La epidemia de cólera de 1885 fue una de las mayores tragedias humanas sufridas por Padul en el siglo XIX.

Entre julio y septiembre, el pueblo vio morir a más de doscientas personas. Adultos y niños. Hombres y mujeres. Pobres en su mayoría. Gente sencilla que vivía del campo, de los jornales, de los animales, de la ayuda familiar y de la esperanza diaria.

Hoy, al recuperar estos datos, no hablamos solo de números. Hablamos de vidas.
De nombres que quizá quedaron escritos en los libros parroquiales y civiles.
De familias que tuvieron que seguir adelante después de perderlo casi todo.
De un Padul herido, pero no vencido. 🌾

Porque los pueblos también se construyen con sus duelos.
Y recordar a quienes murieron en 1885 es devolverles, al menos por un momento, un lugar en la memoria colectiva de Padul.


📚 Bibliografía y fuentes

  • Carrasco Duarte, Mateo. El Padul.
  • El Defensor de Granada, números publicados entre julio y septiembre de 1885.
  • Vida Roviralta, M. A. y Smolka Clares, J. La epidemia de cólera de 1885 en Granada. IV Congreso Español de Historia de la Medicina.
  • Ocaña Ocaña, M. y Ferre, Emilio. La difusión del cólera de 1885 en Andalucía. Actas del IV Congreso Español de Historia de la Medicina.
  • Gaceta de Madrid, partes sanitarios de la epidemia de cólera de 1885.

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