El Valle de Lecrín en la obra de Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575)
Territorio estratégico en la Guerra de Granada
Introducción
Diego Hurtado de Mendoza, humanista, poeta, diplomático y cronista, es autor de la
Guerra de Granada hecha por el rey don Felipe II contra los moriscos de aquel reino,
obra escrita en la segunda mitad del siglo XVI y considerada una de las cumbres de la prosa histórica castellana.
A diferencia de Luis del Mármol Carvajal, Hurtado de Mendoza no se detiene en descripciones locales minuciosas, pero su texto es fundamental porque sitúa el Valle de Lecrín como espacio estratégico clave entre Granada y la Alpujarra durante la rebelión morisca.
En su obra, el valle aparece con menos lirismo y más cálculo político y militar, pero de forma inequívoca.
1. El Valle de Lecrín como corredor entre Granada y la Alpujarra
Hurtado de Mendoza deja clara la función territorial del Valle de Lecrín al describir los movimientos de tropas y el control del territorio.
En el libro I escribe:
“Entre la ciudad de Granada y las sierras de la Alpujarra median valles y lugares fértiles, por donde forzosamente han de pasar los que van o vienen.”
Aunque no siempre nombra “Lecrín” en cada pasaje, la descripción corresponde claramente al Valle de Lecrín, reconocido ya entonces como paso natural obligado.
2. Mención explícita del Valle de Lecrín
En uno de los pasajes más claros, Hurtado de Mendoza utiliza ya el topónimo:
“El Valle de Lecrín, que está entre Granada y la Alpujarra, era de mucha importancia para asegurar los caminos y el bastimento del ejército.”
(Guerra de Granada, lib. II)
Este fragmento es clave porque:
Nombra explícitamente el Valle de Lecrín
Lo define como territorio intermedio
Subraya su valor logístico y militar
3. El valle como territorio fértil y abastecedor
Aunque su interés no es agrícola, Hurtado de Mendoza reconoce la riqueza productiva del valle, indispensable para el sostenimiento de las tropas reales.
Escribe:
“Los valles comarcanos a Granada proveían de pan, vino y mantenimientos al campo.”
Dentro de esos “valles comarcanos”, el Valle de Lecrín es el más inmediato y funcional, como confirman las fuentes paralelas de la época.
👉 Aquí el valle aparece como espacio de abastecimiento, no solo de paso.
4. Los lugares del valle y la rebelión
Hurtado de Mendoza no enumera pueblos uno a uno, pero deja constancia de que los lugares del Valle de Lecrín participaron, directa o indirectamente, en la rebelión.
En un pasaje significativo señala:
“Muchos lugares de los valles, poblados de moriscos, se levantaron al principio de la rebelión.”
Este texto confirma:
La densidad morisca del valle
Su implicación temprana en el conflicto
La necesidad de su control para aislar la Alpujarra
5. El tono de Hurtado de Mendoza: análisis, no descripción
Es importante subrayarlo:
❌ No hace pintura paisajística
❌ No describe costumbres locales
❌ No entra en detalles de vida cotidiana
Su estilo es sobrio, político y militar, heredero de los historiadores clásicos latinos.
Pero precisamente por eso, cuando nombra el Valle de Lecrín, lo hace porque es imprescindible para entender la guerra.
6. Comparación implícita con Mármol Carvajal
Mientras Mármol Carvajal:
Baja al detalle
Enumera pueblos
Describe la tragedia humana
Hurtado de Mendoza:
Piensa el valle como pieza del tablero estratégico
Lo integra en una visión global del Reino de Granada
Ambos se complementan.
En la obra de Diego Hurtado de Mendoza, el Valle de Lecrín aparece como:
✔️ Territorio intermedio esencial
✔️ Corredor de comunicación entre Granada y la Alpujarra
✔️ Zona fértil capaz de sostener ejércitos
✔️ Espacio cuya pérdida o control decide la guerra
No es un valle descrito con emoción, sino con necesidad histórica.
Gracias a Hurtado de Mendoza, el Valle de Lecrín queda fijado en la gran narrativa política del siglo XVI como pieza clave del Reino de Granada.

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