🍊 CONCURSO GASTRONÓMICO de EL VALLE: Donde la naranja se vuelve arte y memoria 🍊
En el corazón del Valle de Lecrín, allí donde el aire huele a azahar y a historia compartida, la XXIV Feria de la Naranja de Melegís volvió a desplegar uno de sus momentos más esperados: el Concurso Gastronómico. No fue solo una competición… fue un homenaje vivo a la tradición, al ingenio y al amor por la cocina. 🍋✨
Bajo el murmullo alegre del pueblo y la luz limpia de la primavera, cocinas improvisadas y manos expertas —y otras llenas de ilusión— dieron forma a creaciones donde la naranja no era un ingrediente más, sino la verdadera protagonista de un relato culinario. Cada plato contaba una historia, cada aroma evocaba infancia, cada sabor era un regreso.
👩⚖️ El jurado del Concurso Gastronómico
El concurso contó con un jurado de gran nivel, formado por profesionales y amantes de la gastronomía que aportaron sensibilidad, experiencia y criterio en cada valoración.
Formaron parte del jurado:
✨ Tere García Vallejo, conocida como La Dulce Teresa de Padul, referente en la repostería tradicional.
✨ Jesús Bracero, creador de Artcua Andalucía y Olichoc AOVE.
✨ Miguel Molina, chef y propietario del Restaurante El Molino del Puente en Dúrcal.
Aunque no pudo estar presente, también se sintió muy cercana la figura de Luis Henestrosa, cuya ausencia fue recordada con cariño. 💛
Un jurado que supo apreciar no solo la técnica, sino el alma de cada plato, reconociendo el valor de una cocina que nace del corazón y de la tierra. 🍊✨
👩🍳 En la categoría de aficionados, la dulzura se convirtió en poesía:
🥉 La tarta de queso al horno con naranja y salsa caramelizada conquistó por su equilibrio y ternura.
🥈 El tiramisú de naranja sorprendió con su frescura y originalidad, reinterpretando un clásico con acento cítrico.
🥇 Y en lo más alto, la pavlova de crema de naranja de Pepe (a) Ortega —ligera como el aire, delicada como un suspiro— se alzó como una obra maestra, un dulce que parecía hecho de luz y huerto.
🍽️ Entre los profesionales, el nivel rozó la excelencia:
🥉 Desde Restábal, Restaurante Despensa del Valle presentó una elegante tarta de aguacate y queso, fusión de texturas y matices.
🥈 Café Bar Azahar, también de Restábal, ofreció una refinada tarta de naranja, donde la tradición se vestía de precisión.
🥇 Pero fue Restaurante Elysium de Melegís quien se llevó el aplauso mayor con “El Tronco”, un plato que no solo deleitaba el paladar, sino que rendía homenaje al viejo olmo de la puerta de la iglesia, símbolo callado del paso del tiempo y la vida del pueblo 🌳🍊
Y mientras los jurados deliberaban, el alma verdadera del concurso latía en otro rincón: el de esas mujeres que, con manos sabias y corazones generosos, preparaban el remojón gigante. Allí estaba la esencia de todo. Allí, donde no hay premios, pero sí memoria, comunidad y verdad. 💛
La Feria de la Naranja no es solo un evento. Es un latido colectivo. Una celebración donde la cocina une generaciones, donde el fruto de la tierra se convierte en cultura, y donde Melegís vuelve a recordarnos que lo sencillo, cuando se hace con amor, alcanza lo eterno.
Tres joyas gastronómicas despiertan los sentidos como versos de un mismo poema andaluz. 🌿🍊✨
La Despensa del Valle en Restábal:
Ah, Mesón La Despensa del Valle, guardiana de las esencias caseras...
Allí, en la calle Santa Ana, la despensa del alma se abre como un cofre antiguo repleto de tesoros de la tierra. Guisos que huelen a hogar de abuela, verduras frescas del huerto, carnes tiernas y pescados que cantan el mar cercano. Entre naranjos dorados, la cocina popular se convierte en abrazo cálido: un menú generoso, donde cada plato es un recuerdo vivo de la tradición granadina.
Familia que cuida, servicio sin prisas, y ese sabor auténtico que reconforta el espíritu.
Es comer como en casa... pero con el alma del valle susurrando en cada bocado. 🏡🍲❤️
Café Bar Azahar en Restábal:
El Café Bar Azahar, flor recién abierta en las calles de Restábal, perfumando el aire con su juventud vibrante. 🌸☕
En la calle San José, este rincón coqueto y acogedor invita a pausas dulces: desayunos que despiertan el día, cafés aromáticos, almuerzos ligeros y noches de tapas generosas que bailan en la mesa.
Su terracita al borde del camino es refugio de caminantes, ciclistas y vecinos que comparten risas y confidencias. Ambiente cálido, interior espacioso, y ese toque fresco que huele a azahar en flor, símbolo mismo del valle.
Aquí el tiempo se detiene un instante, entre sorbos y sonrisas, para celebrar la vida sencilla y deliciosa. 🥐🍹🌞
Restaurante Elysium en Melegís:
Restaurante Elysium en Melegís eleva el alma hacia lo sublime. ✨🍽️
En una mansión restaurada que mira al valle con elegancia serena, el chef Michael Sandoval (con raíces mexicanas y formación estelar junto a Thomas Keller) compone sinfonías de 12 momentos en su menú degustación.
Platos creativos y contemporáneos, con toques latinos que sorprenden: trucha arcoíris en aguachile con un susurro de tequila, ingredientes locales elevados a poesía gourmet. La antigua bodega se transforma en templo de la alta cocina, donde cada bocado es un viaje sensorial.
Junto a Jasmijn, crean un paraíso de hospitalidad: lujo discreto, servicio impecable y esa magia que ya roza la Guía Michelin.
Aquí no se come... se vive un éxtasis gastronómico entre olivos y sueños. 🌟🍷
Tres almas distintas, un mismo valle encantado.
Ven y déjate seducir por sus sabores, sus paisajes y su poesía cotidiana.
El Valle de Lecrín te espera con los brazos (y los platos) abiertos. 🍊🏞️💫
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