La Alborada del Misterio: Un Vuelo de Fe en Cozvíjar.
En el corazón del Valle de Lecrín, donde los olivos centenarios custodian el paso de la historia, Cozvíjar se prepara para vivir una Semana Santa de 2026 tejida con hilos de tradición y devoción profunda. El aire se vuelve solemne y el tiempo se detiene en las puertas de la ermita, donde el alma del pueblo se encuentra con lo sagrado.
El ciclo de la Pasión se inaugura con el Domingo de Ramos a las once y media de la mañana, un encuentro en la ermita que llena el ambiente de esperanza y ramas que buscan el cielo. Tras un lunes y martes de meditación callada, el Miércoles Santo marca el pulso de la semana a las seis de la tarde, cuando la Misa y el Vía Crucis trazan un mapa de oración por las arterias de la villa. Al caer la tarde del Jueves Santo, a las siete, la Misa de la Cena envuelve a la comunidad en un abrazo de fraternidad y entrega.
El Viernes Santo la luz se torna ceniza y respeto. A las siete de la tarde, los Oficios de la Pasión y la procesión del Santo Entierro convierten las calles en un escenario de sombras y recogimiento, donde el silencio es la oración más elocuente. Tras la espera mística de la Vigilia Pascual del sábado a las diez de la noche, Cozvíjar despierta con un brío renovado: el Domingo de Resurrección, a las ocho de la mañana, la Procesión de Pascua y la Misa celebran el triunfo de la vida, bañando el amanecer del valle con un resplandor eterno.

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