02 abril 2025

Himno del Agua (El agua no se vende)

 



Himno del Agua (El agua no se vende)

 

Letra de Miguel Ángel Molina Palma

 

 

(Estrofa 1)

Desde Padul a Nigüelas,

Desde Béznar hasta el Río,

Corren libres las acequias,

Late el valle en su latido.

Pero hay manos que la roban,

Sed de plástico y dinero,

Y las fuentes que eran nuestras

Ya se secan en silencio.

 

(Estribillo)

¡El agua no se vende,

El agua es corazón!

¡La cuidan nuestras manos,

La canta esta canción!

Desde el barranco al cielo

Desde la tierra al pan,

Defendamos el agua,

No la dejemos marchar.

 

(Estrofa 2)

Nos dejaron mil caminos

Los abuelos del terreno,

Las albercas, los lavaderos,

Y el manantial en el cerro.

No queremos más botellas,

Ni concesiones sin alma,

Queremos que nuestros hijos

Beban de la misma jarra.

 

(Estribillo)

¡El agua no se vende,

El agua es corazón!

¡La cuidan nuestras manos,

La canta esta canción!

Desde el barranco al cielo

Desde la tierra al pan,

Defendamos el agua,

No la dejemos marchar.

 

 

(Puente – recitado)

Y si alguna vez la fuente calla,

Será porque el pueblo duerme.

Pero mientras haya vida en el Valle…

¡El agua se defiende!

 

(Estribillo final – fuerte y unido)

¡El agua no se vende,

El agua es corazón!

¡La cuidan nuestras manos,

La canta esta canción!

Desde el barranco al cielo

Desde la tierra al pan,

Defendamos el agua,

No la dejemos marchar.

 

(Coda final)

 

(Lento, con fuerza, a varias voces)

 

¡No la dejemos marchar!

¡No la dejemos morir!

¡El agua es del pueblo,

Y se queda aquí!

 

(Repetir con fuerza y coros)

¡El agua es del pueblo,

Y se queda aquí!

 



31 marzo 2025

Relato de infancia y adolescencia temprana de Miguel Ángel Molina Palma

 


Relato de infancia y adolescencia temprana de Miguel Ángel Molina Palma

 

Nací el 10 de mayo de 1964, a las diez y diez de la mañana, en la Residencia Sanitaria Ruiz de Alda de Granada, un domingo soleado que bendecía la ciudad con la luz de la primavera. En ese momento, mi padre, José, estaba en Francia, trabajando en la remolacha. Se había marchado a principios de abril y no volvería hasta pasados unos 33 días. Mis padres, Ana y José, llevaban casados dos años y 54 días. Se habían unido en matrimonio en la iglesia de Melegís, el pueblo natal de mi madre, donde vivíamos en el momento de mi nacimiento.

 

Mi nombre completo es Miguel Ángel. "Miguel", de origen hebreo, significa “incomparable”; y "Ángel", de origen griego, “mensajero”. Tal vez ese cruce entre lo terrenal y lo imaginativo explique algo de mi carácter: entre la constancia y la ensoñación.

 

Soy el segundo hijo de mis padres. Dieciséis meses antes había nacido mi hermano José Antonio, y luego vendrían más hermanos: Ana María, Virtudes y Jesús. Nuestra vida, en aquellos primeros años, transcurría entre Melegís y El Padul. Melegís era el refugio ancestral, con sus calles empedradas, sus patios con piedras del río, la voz de mi abuela Otilia acunándome en la mecedora tras el almuerzo.

 

Padul, en cambio, era el centro de nuevas vivencias, la casa en la calle Capitán Cortés nº 29, con corral, cuadra, pajares y habitaciones llenas de secretos familiares.

 

Mis primeros recuerdos conscientes me llevan a la cuna de madera donde dormía junto a mis padres. Tenía tres o cuatro años y ya disfrutaba de los chupa-chups y de mi primer avión de plástico. Las calles empedradas del pueblo, el retrete en el huerto, los baños en barreño con agua calentada al fuego… eran parte natural de la vida.

 

Con pocos empezamos a viajar en la Alsina de Melegís a Padul. La carretera no estaba asfaltada y durante unos 500 metros el autobús avanzaba despacio. En aquellas madrugadas con neblina, mientras esperaba el autobús, me asaltaban pensamientos extraños, casi trascendentes. El cobrador Ramiro, con su memoria prodigiosa, era capaz de recordar nuestras conversaciones. Esa Alsina fue como una nave del tiempo entre mi infancia en Melegís y mi despertar en el Padul.

 

A los cinco años, nació María Virtudes. Nos mudamos definitivamente a Padul para que José Antonio comenzara la escuela. Empecé a ir a párvulos en el Colegio Nacional de San Sebastián, con uniforme de cuadros azules y blancos, y un babero blanco que adoraba.

Ya teníamos televisor, y en él descubrí a Félix Rodríguez de la Fuente, El Conde de Montecristo, Los Chiripitiflaúticos y la llegada del hombre a la luna con Jesús Hermida emocionado.

 

En casa, la vida era intensa: mi padre sembraba trigo y cebada con los mulos, recargaba cartuchos de caza y vendía naranjas en el “cuarto del vino”. La casa tenía secretos y conexiones ocultas: una chimenea que comunicaba el pajal con la cuadra, una alacena empotrada con sartenes, la “Cámara” llena de grano y uvas al sol. Jugábamos a las canicas en las mesetas de la escalera y descubríamos tesoros como el tricornio de mi abuelo Miguel, guardia civil.

 

Con seis años, hice 1º de EGB con D. Ángel. Mi compañero de pupitre fue Emilio Arias. Ese año hizo la Primera Comunión mi hermano José Antonio.

En 2º de EGB, con D. Diego Higueras, ya mi padre tenía pájaros de perdiz en el patio. Teníamos gallinas, dos patos que se volvieron cisnes, una mula llamada Española y un mulo, Valeroso. Fue una época de muchas historias y de mucho amor.

 

A los ocho años, hice mi Primera Comunión en Padul. Iba vestido de Almirante con un libro blanco brillante y un rosario. Estudiaba 3º de EGB con Dª. Mariana. Me encantaban los concursos de la tele como “Un, dos, tres…” y personajes como Don Cicuta.

 

En 4º de EGB, con Dª. Elvira Carmona, me enamoré por primera vez de una compañera de clase: María de los Ángeles. Vivía cerca de las escuelas, en una casa con jardín. Su belleza me tenía embelesado. Me acuerdo de esperar tras la verja sólo para verla. Aquel año aprendí también a valorar la limpieza de las uñas como norma educativa y símbolo de cuidado personal.

 

A los diez años, antes de 5º de EGB, fui a clases particulares con D. Salvador en Melegís.

Mi profesor durante el curso fue D. Rafael Hernández, quien me impulsó a estudiar sin obligarme, simplemente inspirándome. Recuerdo especialmente su apoyo cuando sufrí una caída durante la fiesta de los Judas y me fracturé el brazo izquierdo. Como era zurdo, tuve que aprender a escribir con la mano derecha. Pasé dos meses en la Clínica San Rafael, donde comprendí el sufrimiento real de otros y empecé a valorar lo que tenía.

Ese mismo año escribí mi primer poema: Trotacaminos, inspirado en un burro sabio que recorría caminos. Fue el principio de una vocación que crecería conmigo.

 

En 6º de EGB, ya vivíamos en Melegís por el trabajo de mi padre. Estudiaba en Restábal y tenía como tutora a Dª. Margarita. Caminábamos a diario un kilómetro y medio para ir a clase. Ese año partieron las tierras de mi abuela paterna y a mi padre le correspondió el Cortijo de Lojuela. Fue también el curso en que empecé a escribir con más regularidad.

 

En 7º de EGB, entablé una entrañable amistad con Antonio Roldán. Entre juegos y cartas románticas, me “enamoré” de Toñi. Empecé a recopilar refranes populares de la zona, motivado por un concurso del maestro D. Nicolás. También empecé a ir a clases de guitarra con D. Benito.

Un viaje con mi tío Marcelino me llevó a Fuentevaqueros, donde conocí la casa de Lorca. Fue una experiencia reveladora.

 

A los catorce años, en el verano de 1978, obtuve un diploma de mecanografía en la Academia Caballero de Madrid.

Comencé 1º de BUP en el Instituto Virgen de Gracia de Granada. Me costó adaptarme en mis estudios al nivel de la capital, pero conocí a José Luís Prat Lupiáñez, músico y escritor, que me ofreció una nueva visión de la poesía. Nuestra profesora de Ciencias Naturales, Dª. Adelina Ortiz, fue una figura entrañable en este nuevo ciclo.

 

Con quince años, cursé 2º de BUP en el mismo centro. Me operaron del frenillo de la lengua, pues tenía la punta de la lengua unida. José Luís me dedicó una canción que aún recuerdo. A través de él, y del Seminario Menor de San Cecilio, descubrí una espiritualidad profunda, canciones que hablaban al alma, himnos y villancicos que aún resuenan en mi memoria.

Fue también la época en que escribí mis primeros poemas maduros, como Polvo y Laural, dedicado a Laura Granados. Ya no era el niño de los baberos blancos. Empezaba a intuir la fragilidad del amor, el poder de las palabras, la grandeza de lo vivido.

 


Entre Amigos


ENTRE AMIGOS

 

 (Datos de la Vida de Miguel Ángel Molina Palma)

 

 

Al igual que el arco iris desde el cielo

tiende sus brazos hacia la tierra,

construyamos un puente de amor

hacia cada parte de la vida, como respuesta

al problema de la existencia humana.

 

    Mi infancia transcurrió entre los pueblos granadinos de Padul y Melegís. Pasábamos temporadas en una y en otra localidad. Primero fue en Melegís hasta los cinco años donde pasaba más tiempo. A partir de los cinco años mis padres decidieron que mi hermano debía de empezar los estudios en Padul por lo que estábamos allí durante las clases, mientras que durante la Semana Santa, los meses de verano y las navidades los pasábamos en Melegís. Iba en la Alsina con mi madre de uno a otro pueblo, a mi se me hacía interminable este viaje, me mareaba algunas veces. Estos viajes me ponían trascendente y extraño, veíamos amanecer en la carretera, al pasar por Dúrcal las más de las veces la neblina lo envolvía todo en una mágica atmósfera  y cuando llegamos al Padul me encontraba medio dormido y algo revuelto por dentro, pisaba la tierra de las calles y con el frescor de la mañana adquiría una rara conciencia  y una especial percepción y me preguntaba si tenía algún sentido tanto deambular de acá para allá y así fui formando mi alma de poeta. Fui forjándola entre los contrastes de las hogueras de San Sebastián con su olor de aulagas y pólvora  quemadas, el olor a tierra viva y fértil de la Laguna del Padul donde me llevaba mi padre y por otro lado en el corazón de El Valle, el continuo fluir de las aguas atravesando las calles en sus acequias, los campos en sus ríos grandes y santos, los lavaderos y sus fuentes en su continuo clamor cantarino. La continua belleza de la alegre y desprendida naturaleza que me rodeaba y por la que yo me sentía abrazado.

 

                                   Mis primeros poemas

 

            Pero fue en Padul donde empecé a escribir mis primeros poemas. Vivíamos en la calle Capitán Cortés y nos trasladamos en esta misma calle a otra casa, con motivo de una reestructuración de la vivienda donde habitualmente vivíamos. El cambio de domicilio me produjo extrañeza y melancolía, era un mes de abril en plena efervescencia de la primavera y  coincidió también que hubo unos días que estuvo nublado y me puse triste y trascendente y me dio por coger mi libreta y ponerme a escribir mis primeros poemas para liberar esta angustia que se había apoderado de mí, tenía diez años.

            A los dieciséis años participo por primera vez en un acto público, en la Primera Semana Cultural de Padul del año 1980 donde recité tres poemas, en un recital público de poesía organizado por el Ayuntamiento. Al año siguiente repetí recital en una Segunda Semana Cultural. También por estas fechas comencé  a investigar la historia del municipio "El Valle" en la Biblioteca de Granada y en el Ayuntamiento de El Valle, las Actas desde 1500 en adelante y el Catastro de Ensenada.

 

                                   Madrid al encuentro

            En Abril de 1982 marcho para Madrid para trabajar en la Caja Postal de Ahorros donde estuve trabajando durante siete años, en distintos departamentos del Banco, entre ellos en la Multicopista con Alejandro, Álvaro y Luis;  Prestamos Hipotecarios;  Prestamos Personales;  Estafeta del Correo;  Intervención; Asesoría Jurídica;  Sección de Explotación de Máquinas Auxiliares; Transferencias y en las dependencias de la Delegación de la Caja Postal cuando estaba de Director D. Luis González Coca, trabajando con Castro, Miguel etc. Publiqué algunos poemas en las revistas de la empresa,  primero en la revista "Mundo Botonil ", después en la revista "Caja Postal" y por último poemas y artículos a partir de 1985 en la revista "Relieve" dirigida por el compañero José Angel Torralba.

            A pesar de las circunstancias del ajetreado vivir siempre he tenido buen sentido del humor y he sabido reírme de mí mismo sin tenerme mucho en cuenta, y gracias mayormente a los innumerables y divertidos amigos que he tenido me lo he pasado con cuatro tonterías como un indio. En la fotografía de la izquierda en el año 1983 en el Paseo de Recoletos de Madrid colaboradores de la revista "Mundo Botonil"  estábamos disfrazados con motivo de echarnos una foto para publicarla en dicha revista de la Empresa. Faustino Muñoz aparece con una paleta en la mano, José Angel Torralba vestido de mujer, como fotógrafo Walter Seeman, Eduardo está vestido de obrero, Juan Carlos Córdoba de explorador, arriba otro compañero vestido de moro y disfrazado de Ordenanza  el otro Juan Carlos y por último estoy yo vestido de poeta de la antigüedad con una lira en la mano.

 

            En el Barrio del Pilar de Madrid

            Publican en el programa de las fiestas de Melegís del año 1987  mi poema Verde Corazón de El Valle  y un dibujo ilustrativo.

            A partir de los 23 años comienzo a publicar artículos literarios en diversas revistas locales de Madrid al poco de trasladarme a vivir al Barrio del Pilar, como "Eco Norte" (Revista de Información General y Comercial)  y "Área Norte", en esta última como Colaborador y Redactor durante dos años. 

            En la fotografía en blanco y negro de la izquierda, comida en la Marisquería del Norte, situada en la calle Úbeda de Madrid, en noviembre de 1987, con el Director de la revista "Área Norte" Carlos Junyent y los colaboradores de la misma. De izq. a derecha de la foto: Enrique Velasco, Carlos Vega, el Director Carlos Junyent, El Doctor Alberto Baixeras, Carlos del Pozo, yo presidiendo la mesa, Codesal, Kalikatres, Juan Antonio Cansinos y Luis Sastre.

            Carlos Junyent vivía en "La Ciudad de los Periodistas" de Madrid, era hermano de Sebastián Junyent que ha sido Director de teatro entre otras cosas.

            El Doctor Alberto Baixeras según decía Carlos fue el que creó la fórmula  del Frenadol y este mes colaboró en la revista como firma invitada escribiendo un artículo sobre Obesidad y Celulitis.

            Carlos del Pozo, joven escritor entonces, escribía en la revista sobre todo de crítica de televisión. Fue galardonado el día 6 e junio de 1987 con el premio de narrativa "Ciudad de Palencia" por su novela titulada "Querida Conchita" y un mes antes premio de Relatos "Universidad  Autónoma de Madrid".

            Yo aparte de escribir mi artículo mensual en Área Norte pasaba a ordenador los artículos de los demás escritores y entre Carlos y yo diseñábamos la nueva revista y buscábamos los comerciantes que quisieran anunciarse entre otras cosas. Buscando publicidad para la revista en el Barrio del Pilar conocí mucha gente y hice buenos amigos. Ya por estos años andaba muy preocupado por el curso que los acontecimientos mundiales a mi juicio estaban tomando y escribía artículos un tanto filosóficos como "El hombre, un creador inconsciente" del que están sacadas las siguientes frases: "Hemos actuado según la capacidad de nuestra ignorancia, haciendo mal uso de nuestro libre albedrío". "El hombre tiene que desarrollar nuevos valores y tener un dominio más completo de su medio ambiente y de sí, antes de que sea demasiado tarde. En su persecución de progreso, ha ignorado su propio desarrollo.", O aquél otro artículo: "¿Porqué no construimos puentes? ", En el que entre otras cosas se decía: "La discordia, la guerra, el desprecio, el odio, la vanidad, el orgullo, siempre es una derrota para la humanidad. El desarrollo de los conocimientos humanos no ha contribuido grandemente al desarrollo de la sabiduría de los hombres.

            ¿Porqué no construimos  puentes?, Puentes por donde pueda fluir la alegría, esa luz que ilumina el rostro de los niños. La alegría, esa luz que tiende lazos de armonía y de amistad entre los hombres. ¿Porqué no construimos puentes sobre el río de las pasiones humanas?." También escribí otros artículos como: "Por que se droga la juventud"."El hombre es un mago". " Usted puede mejorar su memoria". "Ante la Naturaleza"."Un centro de fuego"."Irisación fantástica"."Mujer que miras tras la vida"."Refrescante locura". "Una meta". "Esperanza". "Gafas grises para no ver".

            Codesal era mi vecino por aquel entonces que yo vivía en la Plaza  Fonsagrada de Madrid en el Barrio del Pilar. Su auténtico nombre es  el de Santiago Pérez Calvo. Codesal es un seudónimo con el que ya escribían y habían utilizado su padre y su abuelo. Él escribía de temas del Barrio y su infancia en Madrid etc.

            Kalikatres era un humorista por aquella época muy conocido en Madrid por sus viñetas en la extinta revista "La Codorniz" y después pasó a publicar sus chistes en El Pais de los domingos. Muchas de sus viñetas empezaban con la ya celebre frase: Dime, ¡OH Kalikatres sapientísimo!, Seguida de la pregunta correspondiente, a la que siempre se daba una respuesta ingeniosa. Me acuerdo por ejemplo de esta que decía: Dime, ¡OH Kalikatres sapientísimo!, ¿Que es el pueblo? La gallinita, hijitos, de los votos de oro. En la revista de Carlos además de su viñeta le gustaba también hacer sus pinitos escribiendo. Era la mayor de las veces en sus escritos muy irónico y le gustaba escribir de temas desenfadados y graciosos, algunos de sus títulos fueron: "El rey sol y los pelotilleros". "Bienaventurados los insectos"."Cuando el cuerno del reno veas pelar". "-Pelota- y Función pública", "Panegírico de la Chinche"... etc.

            Juan Antonio Cansinos era comerciante de la Vaguada, escribía sobre todo lo relacionado con el Tenis.

            Luis Sastre que escribía por entonces importantes artículos para el periódico El Pais, firmaba en la revista con el seudónimo de El Confeccionador.

            En cada número de la revista Área Norte se solía poner un artículo de una firma invitada de algún autor de especial relevancia, tuvimos de firma invitada a José Luis Castillo – Puche  (escritor), Carlos Zeda (periodista de la sección de deportes de TVE), Elicio Dombriz (obtuvo dos accésit al premio de teatro Lope de Vega en los años 1985 "Amado Herbert" y 1986 "De piel dorada".), etc.

 

            Al  brillo de la bohemia

            Con 24 años realizo el Primer Curso de Artes y Oficios, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Madrid. Teníamos en este curso diez asignaturas, una de ellas era "Seminario", que todos los años era diferente, este año fue Seminario sobre Vídeo, donde filmamos un corto sobre Charlie Chaplin, este iba al dentista con su mujer. Me toco a mí hacer de actor y vestirme de Charlie Chaplin, mientras otros hacían otros personajes, o hacían de cámaras etc.

            Fue una época un tanto bohemia para mí en el que coincidió mi trabajo por la mañana en la Caja Postal, el curso de Artes y Oficios y mi dedicación a Escribir en varias revistas como Área Norte, Eco Norte y Relieve.

            Tenía un instinto natural para la Escultura y para la Pintura y no iba casi nunca a clase, me pasaba casi toda la tarde en la Cafetería de La Palma 47, hablando y riendo con alumnos de diversos cursos. Me acuerdo que me dio por ir a la asignatura de Volumen dos meses después de haber empezado el curso, estaban acabando un trabajo que les había llevado cuatro clases más, de una hora y media cada una, mire un poco por encima lo que estaban haciendo y pregunté que es lo que había que hacer, a continuación me fui a amasar el barro que tampoco sabía como había que amasarlo y con los palillos fui dando forma a una figura que tenía que tener tres o cuatro relieves de fondo. Antes de acabar la clase había terminado para sorpresa de los alumnos y del profesor que a partir de este día me puso en todos los trabajos realizados en esta asignatura de Volumen la nota de Sobresaliente. En este curso lo máximo que llegamos a hacer es una vez realizada la figura de barro, pasarla a escayola y realizar un molde de escayola. En cursos superiores se enseñaba a pasar la escultura de escayola a piedra.

            El 30-06-89 causo baja por excedencia voluntaria en la Caja Postal. En septiembre de 1989 dejo de ser Colaborador y Redactor de la Revista Área Norte. Ya no regresaría más a la Caja Postal de Ahorros como trabajador, otros caminos sin explorar me estaban esperando.

 

         La Fiesta de la Teja en Melegís

            El veinticinco de agosto de 1995 se llevó a cabo la Fiesta de la Teja en la que había participado multitudinariamente todo el pueblo  para su organización y puesta en escena, es de las pocas veces que yo he visto al pueblo tan unido para realizar alguna cosa. Surgió la idea de llevar a cabo esta fiesta para con lo que se recaudara en ella financiar la reconstrucción del tejado de la iglesia de San Juan Evangelista de Melegís. Esta Iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento por Decreto 26/2003 de Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía del 4 de febrero, pero que actualmente se encuentra aún en pésimo estado de conservación.

            Comenzó la fiesta a las 8,30 horas de la tarde, y se tenía instalada una barra con bebidas y comidas y un tenderete con exposición y venta de artesanía. Y el resto de la fiesta consistía en que toda la gente del pueblo que quisiera fuera pasando por un escenario que se montó y fuera haciendo lo que supiera. Aquí estuvimos toda la tarde y parte de la noche, entre vecinos y amigos, conociéndonos y ayudándonos como pueblo y compartiendo y poniendo en común nuestros conocimientos y nuestras habilidades, las fiestas de nuestros pueblos debieran ser más participativas como fue esta. Manoli y Paco fueron los presentadores. La primera actuación fue la canción de la Teja donde Virtudes, Francis y Rosa, cantaron una canción inventada para la ocasión y el estribillo decía: “A mira pueblo de Melegís, /no te quedes parado ahí, / ahí que ponerle techo a la Iglesia/ y no se puede hacer sin ti.” Después hubo una actuación de 4 niños representando una escenificación "La semilla", a continuación los niños de La Casa de los Cuentos, bailando al ritmo de una coreografía muy bonita y así sucesivamente se fueron sucediendo todas las actuaciones. Siguió la canción adaptación de Juan Pardo por Francis, bailada por su hermana y por Puri; Interpretación de los derechos de los niños; escenificación de la obra de teatro "El Corregidor"; Encarnación de González interpreta un poema de Rafael León; Baile flamenco; Obra la Leyenda del Arco Iris interpretada por niños; canciones;  niños bailando; Entremés "El ojito derecho" de los hermanos Álvarez Quintero; un popurrí de rumbas; Maquina Quita tics; otro baile. Recital de la familia Molina, donde mi padre recitó unos poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, mi hermana Virtudes recitó varios poemas de Lorca y yo recité mi poema "Eres Princesa" de mi primer libro de poemas. A continuación recito Antonio Morillas el poema La Sangre derramada de Lorca y después hubo un Baile  "Entre dos aguas" acompañado con la guitarra  por una pieza de Paco de Lucía.

            Después vino la escenificación de la reconstrucción del Templo que no es sólo nuestra Iglesia sino el templo que llevamos dentro: Esta representación tenía bellos diálogos entre los que se me quedaron grabados los siguientes:

            "Tú eres el que habita tu interior. Tú eres quien fabrica tu ilusión. La ilusión no está fuera de ti. Debemos reconstruir el Templo que llevamos dentro... El Templo que llevamos dentro debemos reconstruirlo con el respeto. Si tu alegría fuera mi alegría y tu tristeza mi tristeza. Lo mejor de nosotros mismos puesto al servicio de los demás...

            Y al final se procedió a la Rifa de un cuadro donado por Adelica.

 

                        Las Noches de la tertulia 1900  en Huelva

            En 1993 contacto con las tertulias Las Noches de 1.900 que se realizaba en un bar de Huelva, se realizaban todos los jueves a las nueve de la noche. Uberto Stabile organizaba las tertulias y era el presidente de la mismas. Uberto había publicado numerosos libros ya por entonces. Con el libro "De Kategorias" consigue el Premio de Valencia de Literatura en 1987. Fundador de la Unión de Escritores del País Valenciano. Representó a España como escritor en la Bienal de Jóvenes Artistas del Mediterráneo en Bolonia (Italia) 1989.

            Amigos fruto de estas tertulias fueron entre otros : Pilar Domínguez Toscano, decía que debía a su madre la vocación artística y cierta incómoda tendencia a la credulidad. Madre de tres hijos y de cientos de cuadros. Gano el primer premio "ORIPPO" 1994, con su libro "Palabras sin Oficio".

            José Bacedoni Bravo, delineante, estudió también dibujo artístico y pintura en el estudio de su tío Pedro Gómez y el escultor León Ortega. Graduado Social por la Escuela Social de Granada. Realizó innumerables trabajos Artísticos y diseños. Bacedoni una persona muy popular en Huelva, en su obra artística destacan los dibujos a plumilla con temas de Huelva y Provincia.

            Antonio de Padua Díaz, licenciado en Historia, arqueólogo, ha colaborado en prensa escrita y radio cofundador de la Tertulia " Las Noches del 1.900"

            Juan Venegas Columé poeta y letrista de carnaval en el bello pueblo de Isla Cristina donde nació. Cuando yo llegue a Huelva en el año 1992 ya había publicado su primer libro de poemas "Del Alba y el olvido" y algunos artículos literarios y varias sevillanas y plegarias, en 1994 ganó el "Premio Nacional de Poesía Ciudad de Valencia". En sus poemas era constante la obsesión por el mar, la luz y la mujer.

            En Huelva el 27-12-93 publico mi libro de poemas " Viento de polvo y éter" 500 ejemplares, que expongo en las Noches del 1900. Juan Venegas escribió el prologo del mismo y fue el telonero de mi presentación en la tertulia 1900, junto con Bacedoni, que me hacía una breve introducción de prosa poética, que yo previamente le había redactado, antes de recitar alguno de mis poemas.

            Otros amigos de las bohemias Noches de 1900 que también allí presentaron algunas de sus obras fueron: Manuel Moya Escobar (Poemas) Pedro Javier Martín Pedros (Travesía Interminable y Huellas de Agua.) Borja Rodríguez Pantoja de Ory (Malvas de Humo.) José Luis Pons (Retales de un paraíso).

El 1 de junio de 1995 publico mi segundo libro de poemas "Vida que ilumina amor".

            Fui colaborador del historiador de Huelva D. Antonio José Martínez Navarro durante los años 1998 y 1999. Martínez Navarro tiene un abanico de libros publicados sobre la historia de Huelva tocando todos los posibles temas de la misma. En 1984 empieza a publicar su Historia Menuda de Huelva, que con el transcurrir de los años ha consolidada un enorme prestigio y pasa por ser la obra más copiosa del acervo histórico huelveño. Muchos sábados iba con mi amigo Martínez Navarro a comprar pescado al Mercado de Abastos Municipal y me iba susurrando casi al odio bellas estampas de vivencias onubenses, después de comprar las sardinas y los chocos  y algún que otro pescado, tomábamos unas cervezas y unas tapas, su gran amor y dedicación  por Huelva jamás le será suficientemente agradecido.

             José Bacedoni Bravo y yo creamos el apartado "Diseño y poesía de Huelva" en el periódico Huelva Información en el año 1998.

            Escribo en los periódicos "La voz de Huelva" y "Huelva Información", artículos y poemas en el año 1998 y 1999.

 

                        La medicina Natural

            En julio de 1999 llegue a Málaga y poco después empezaría a formarme como Naturópata y quiromasajista. Siempre he sentido curiosidad por aprender cosas nuevas, pero la medicina era algo que me gustaba desde siempre y había leído diversos libros sobre el tema a lo largo de mi vida. El descubrir las posibilidades de enriquecimiento personal que se abrían ante mí con la naturopatía para mí fue como si se me hubiera abierto ante mi un nuevo Universo lleno de posibilidades, de riqueza y de vida. Me apunté a hacer el Master de Naturopatía en Acena, Academia Europea de Naturopatía, casi al mismo tiempo me puse a hacer también la diplomatura de Quiromasaje, tenía un gran ansía de devorar estos temas que siempre me habían gustado y que no les había prestado demasiado atención en tiempos pasados y para los cuales me sentía capacitado. El tres de junio de 2002 acabo mi diplomatura en Quiromasaje por el Aula, Consorcio Andaluz de escuelas de naturopatía y homologado por Fenaco. Curiosamente entre los cuatro profesores que tenía estaba Alberto Lorigados, profesor de la práctica del masaje,  era una persona que me resultaba familiar, pero después de tantos amigos y conocidos a lo largo de mi vida, cualquier cara ya me parece familiar. Pero un día que salió la conversación resulta que Alberto había estado trabajando en La Caja Postal en Madrid en la misma época en la que yo estuve, resulta que estuvimos trabajando en el mismo edificio y muchos días quedábamos a desayunar junto con otros compañeros, pero  al año de yo ingresar en la Caja Postal pidió traslado para Correos, claro de esto hacía ya 19 años y él antes no tenía bigote, ni perilla. Después de cerca de 20 años nos habíamos encontrado en otro extremo de España y en circunstancias totalmente diferentes y a pesar de haber tenido una cierta amistad nos costó trabajo reconocernos.

            A finales del año 2002 saco mi Master de Naturopatía por Acena. Lozano un gran Naturólogo y una gran persona era el que impartía el Master entre otros profesores y realmente hizo que amaramos aún más todavía este mundo de la curación y de la forma de vivir de una manera naturista y sana. Y al margen de estos dos cursos principales se sucedieron otros cursillos de Formación y Perfeccionamiento organizados por los Laboratorios de Medicina Natural y algún otro que yo pude conseguir. Curso de Bioquímica, Photon Terapia, Oligoelementos en Pediatría, Alternativas Naturales en las Enfermedades Reumáticas, Alimentación saludable etc. Y aquí en estos cursillos compartí buenos momentos con amigos como Eugenio González Presidente de Fenaco en Málaga y Antonio Muñoz Director de la Editorial Manantial también de Málaga.

 

                         Mis encuentros con Ian Gibson

            El amigo Ian Gibson fijó su residencia en Restábal (Granada) allá por el año 1984, pero mis primeros contactos con él creo recordar que fueron en el año 1992. Coincidimos en la casa de Antonio Morillas Freire de Melegís que por aquella época era el Alcalde del pueblo, también vino mi tío Marcelino y estuvimos allí hablando un rato de la figura de Federico García Lorca, y de otros temas. Gibson se había comprado una casa tipo Chalet en lo alto del pueblo de Restábal en la Calle Calvario que tenía una excelentes vistas y a él le gusta mucho observar el paisaje y por la noche se ponía a observar todas las luces de la carretera que iban de Restábal a Melegís. Otro día me comentó Antonio Morillas que Gibson le había hecho a él como Alcalde dos proposiciones. Una de ellas era que como las luces de la carretera eran amarillas, que porqué  el Ayuntamiento no  cambiaba todas las luces amarillas por luces blancas, para que cuando el mirara el paisaje nocturno lo viera mucho más bonito desde su casa y que él estaba dispuesto a pagar lo que costara cambiar las luces amarillas por luces blancas, él estaba dispuesto a pagar la diferencia de gasto que suponía instalar las nuevas bombillas. Y la otra propuesta que le hizo a Antonio Morillas fue, que porqué no cambiaban el nombre de su calle, que no le gustaba que su calle se llamara calle Calvario, que cuando tenía que dar su dirección y decir que vivía en la Calle Calvario le parecía que era algo triste, y que no le resultaba amable la palabra Calvario. Lo siento por el amigo Gibson pero hasta el día de hoy no se ha cumplido ninguna de sus peticiones a pesar de haber pasado desde entonces unos cuantos Alcaldes diferentes por el pueblo. Otra vez coincidí con Ian Gibson en la Casa de Colón de Huelva en una Exposición que se hizo sobre García Lorca, y ya últimamente también coincidimos en el acto celebrado en memoria a los caídos en la Guerra Civil en Melegís. Gibson es un gran amante del Valle de Lecrín al que considera un auténtico paraíso terrenal, por su magnífico clima, por su ubicación privilegiada, por su exuberante vegetación, por su agua, por sus panorámicas, por sus sierras y por su paz.

            Últimamente no se por donde anda Ian Gibson, parece que vendió el Chalet que tenía en Restábal. Le molestaban los ruidos de las motos que conducían una pandilla de jóvenes del pueblo, cuando subían a todo gas por la calle Calvario arriba.  Parece que no se podía concentrar para escribir con tanto ruido.  Parece que al final Ian Gibson a acabado un poco desencantado de El Valle. Seguramente nos volveremos a encontrar en algún evento. Las recurrencias de encuentros muchas veces son cíclicas. Te encuentras con amigos o conocidos en sitios que no esperabas encontrarte, y tras tiempo de no saber nada de ese conocido o amigo.

 

 

 

 

                   Como cronista de El Valle (Granada)

            En Octubre de 2002 empecé a ser oficialmente cronista del Municipio de El Valle. Y ya desde entonces he narrado diversos acontecimientos de la zona. Del día 22 al 25 de octubre  tuvo lugar las jornadas de recuerdos para la Convivencia en El Valle, culminando el día 25 con la Inauguración de los Hijones por Alfonso Guerra González, acudiendo al acto personalidades de toda la provincia. En Diciembre del 2002 empiezo a publicar mis primeras colaboraciones en el Periódico El Valle de Lecrín. Periódico mensual fundado en 1913 por Don Rafael Ponce de León, que ya está en su cuarta época y que también dirige el amigo Vitaliano Fortunio, en este periódico tengo tres apartados principales, uno de poesía, otro de temas de actualidad o históricos principalmente de temas del municipio El Valle y otro de Gastronomía, donde estoy publicando los platos típicos de la Comarca. Otro evento que cubrí como cronista fue la Primera Concentración de coches antiguos en Restábal  el día 2 de febrero pasado  con motivo de las Fiestas de San Blas en Dúrcal, en la que  se realizó la primera visita al Valle de coches antiguos, organizada por Classic Club Valle de Lecrín. Tuve lugar entonces de hablar en Restábal con Eduardo el padre de Rosa la ganadora de Operación Triunfo en su primera edición, que participaba en la carrera junto con su señora y sus hijos que iban en otro coche. Le pregunté que le parecía El Valle y me dijo: "Esto es lo más güeno de España".

 

            El día 28 de febrero pasado, día de Andalucía tuvimos en el municipio de El Valle la Primera Carrera Popular Campestre, en la que sesenta participantes recorrieron tres kilómetros de distancias a través del campo pasando por parte del recorrido del GR7, posteriormente se inauguró la pista  polideportiva de Saleres por los jugadores de la CB Granada, Ernesto Serrano, David Doblas, Jerod Ward y Salva Guardia. A continuación tuvo lugar el Acto Conmemorativo del día de Andalucía. Lecturas sobre Blas Infante a cargo de las Asociaciones del Municipio y Canto del himno de Andalucía. A las 14,30 horas comida popular. Se repartió mosto del lugar y matanza de cerdo a la brasa a todos los asistentes.  

                        "Mira La Vida"

            El 21 de marzo de 2003 en el Canal Sur de Andalucía en Málaga, en el programa "Mira la Vida”. Cuarenta personas del municipio El Valle nos trasladamos a Canal Sur, para mostrar nuestros pueblos y nuestra gente tal cual es. A las diez de la mañana empezó hablando el Alcalde Juan Antonio Palomino, después hablo Raúl presidente de la Cooperativa frutícola Agrupa Valle de la comercialización del cítrico, después habló Antonio Garrido marchante de naranjas. A las once me tocó hablar a mi en la sección Diccionario Popular con Mariló Maldonado, pude hablar en seis minutos de tiempo que me concedieron, de lo que significaba para nosotros, Balate comía, Espichá, Florear, Ifrés, Perro, Tapirón, Tapirojo, Pringón y apenas si se mencionó ya para terminar la palabra Malafondinga. Después cuatro personas del Valle contaron su historia entre ellas estaba La Rondana de Melegís, Antonio Ramírez Carmona de Restábal que toca la bandurria y Victoria Braido ama de casa, italiana afincada en Melegís. Después se presentaron platos típicos de la cocina del municipio, así como dulces entre los que se presentaron pestiños y roscos de huevo, acabó el programa con la despedida del Sr. Alcalde.

 

                   La Fiesta de la Naranja

            Como cronista y reportero de El Valle, tuve también la enorme satisfacción de acudir a la Fiesta de la Naranja de este año. Del día uno al cinco de abril del presente año, tuvimos la " Primera Feria del Cítrico" El Valle, en la que se preparó una completa programación, que se cerró el sábado día 5 en Melegís con la IV Fiesta de la Naranja, en la que hubo degustaciones y muestras de productos típicos de la zona. Además, se celebraron otros actos como una exposición de pintura y fotografía sobre el cítrico y un concurso gastronómico, al que concurrieron los más exquisitos platos elaborados con la fruta más característica de El Valle. Visitas culturales a los monumentos de la comarca y exhibiciones de arado con yunta.

 

                        Un destello de luz en nuestras vidas

            Ahora que he visto el sol, puedo caminar mejor. Ahora que un gran amor ha despertado dentro de mí he aprendido a avanzar.  Y el llanto de mi vida cansado de tanto luchar ha cesado. Ya no me destroza la ansiedad de  mi corazón. Arde el fuego en mi interior que da vida a una nueva y bella flor. Tras el vuelo de una golondrina he dejado un surco abierto en el pantanal. Tras el vuelo de mi canción he soñado con tú música emanando de tu seno. !OH Valle encantado en tu ensimismada humildad, tus ojos fulgurantes de luz despiertan gloriosa armonía. Se oye dentro de tu tierra ese canto arrullador que se eleva hacia el cielo en busca de un nuevo corazón que no esté herido por la iniquidad del mundo. Apaciguada tu mirada en aires de terciopelo, envuelves tu alegría en pompas de jabón con alas de libertad hacia un cielo inmenso, que al estallar forman toda la variedad de colores del arco iris y toda la variedad de la felicidad y de la alegría.

            Que nunca falte en este Valle, no siempre de lágrimas, un destello de luz que alumbre nuestras vidas, un haz de luz que apague en el pantano de Béznar nuestra sed. Que un sueño nos haga ver y  en medio de las dificultades y de la lucha encontremos siempre el camino hacia la Paz. Bendita y más gloriosa  es la paz si además de anidar en este Valle reposa también en nuestros corazones.

¡¡¡ Brindemos por la amistad y por la vida!!!

            La vida no es un sueño porque la vida despierta con la fuerza de mi voluntad. La vida es un manantial de energía que fluye y rebosa radiante sin cesar. Moro en el amor mientras las flores emergen victoriosas hacia la luz que alumbra el amanecer. Amo esta tierra donde he vista sembrar mi vida. ¡¡¡ Brindemos por la amistad y por la vida!!!  Que la muerte sólo existe en el olvido de los que nunca han existido. ¡¡¡Brindemos por la amistad!!! con el anaranjado licor que da sabor a nuestra ilusión y hace despertar nuestra sonrisa. ¡¡¡Brindemos por la amistad al alba dorada!!! cuajada de rocío que se asemeja a nuestras copas empañadas por el gozo de la alegría, que hace que sintamos el mundo sin enojo, celebrando el florecimiento del nuevo día, concebido en la oscuridad de la noche a la luz de un candil entre amigos.

            ¡¡¡Brindemos por la amistad y por la vida  una vez más!!! Que no es larga ni pesada la vida vivida en paz con los demás. Que no es larga la vida si se sabe amar y compartir en afinidad. ¡¡¡Brindemos por la vida una vez más!!! Que la muerte no es muerte, que la muerte es vida bien vivida. Que la muerte es vida, que vamos dejando atrás. Que la vida no es corta ni larga. La vida es vida y nada más.

 

La amistad cubre nuestros rostros

de anaranjada sonrisa

y baña nuestros corazones

de dorado licor de alegría.

 

 


 

El agua no se vende, se defiende



El Valle de Lecrín: donde el agua no se vende, se defiende


En el corazón de Granada, el Valle de Lecrín ha vivido durante siglos abrazado al agua.

Sus pueblos nacieron junto a ríos, fuentes, manantiales y acequias que aún hoy siguen latiendo como venas abiertas entre naranjos, huertas, albercas y bancales.


Pero ese equilibrio, ese modo de vida ancestral, está hoy en peligro real.


Desde abril de 2023, los vecinos del valle —junto con la Plataforma para la Defensa del Agua— se enfrentan a un proyecto que amenaza con secar no sólo sus fuentes, sino su alma: la empresa Aguas Bellavista SL ha solicitado una nueva concesión para embotellar agua en el término de Villamena, bajo el nombre “Aguas del Manar”, con un caudal previsto de 8 litros por segundo. Y esto, en una comarca donde ya existe otra planta embotelladora activa, con una concesión vigente de hasta 31 litros por segundo, que extrae del mismo acuífero.


El problema no es solo técnico, es ético y vital.


Las aguas subterráneas que alimentan estas plantas no se renuevan al ritmo que se extraen.

Su sobreexplotación, unida a años de sequía, ya está teniendo consecuencias visibles: la Fuente del Mono y el manantial de la Mina, en Dúrcal, se han secado o debilitado considerablemente.

Y no por culpa del río, que sigue trayendo buen caudal, sino por lo que ocurre debajo de nuestros pies.


¿Quién se queda sin agua? Los pueblos.

¿Quién se enriquece? Las embotelladoras.


El proyecto además pone en riesgo directo uno de los espacios naturales más valiosos de la provincia: el humedal y turberas de Padul, parte del Parque Natural de Sierra Nevada, protegido por el Convenio Ramsar y la Red Natura 2000, hogar de más de 170 especies de aves y otras muchas especies vegetales y animales. A apenas 300 metros, se encuentra la Fuente del Mal Nombre, otro manantial amenazado.


Pero más allá del impacto ambiental, está el impacto humano.


El Valle de Lecrín vive del agua.

Su historia agrícola, sus acequias milenarias, sus costumbres, su economía local y su identidad cultural están todas regadas, literalmente, por el agua que hoy quieren privatizar para venderla embotellada, envuelta en plástico, con campañas de marketing que ignoran las raíces de la tierra.


¿A cambio de qué?

Más residuos, más camiones de gran tonelaje, más lucro para unos pocos… y menos agua para todos.


Los vecinos lo tienen claro: el agua no es mercancía, es vida.

Y no se vende, se defiende.


Por eso se alzan voces, se presentan alegaciones, se organizan acciones.

No es solo una lucha por el caudal, sino por el futuro.


Porque cuando se agota el agua, no sólo se seca la fuente:

se mueren las huertas, se apagan los lavaderos, se rompe la memoria.


Y eso, en el Valle de Lecrín, no lo vamos a permitir.

30 marzo 2025

“El molino que no dormía”


Chite

Chite, uno de los pueblos más pintorescos del Valle de Lecrín, con su Castillejo, sus molinos de origen morisco, sus cuestas tranquilas y esa vista que parece abrazar al río y al cielo. Un pueblo pequeño, pero lleno de historia, alma... y rincones que guardan leyendas.

Aquí os traigo amigos ahora una historia inventada, con aires de realidad, que mezcla tradición y misterio en una esquina muy especial del pueblo.

“El molino que no dormía”
Chite, año 1898

En una esquina del Barrio Alto de Chite,
muy cerca del viejo Molino de la Inquisición,
vivía un anciano llamado Blas,
al que todos conocían como el último molinero.

Decían que su molino ya no molía.
Que las ruedas estaban paradas,
que no quedaba trigo,
y que el río había cambiado su curso.
Pero cada noche, desde hacía años,
se oía un rumor de muela girando,
un chirrido lento,
como si el molino aún respirara.

Los vecinos no preguntaban.
Y Blas no explicaba.

Una tarde de otoño, una niña del pueblo —Dolores, de apenas ocho años—
se acercó al molino mientras Blas barría la entrada.

—“¿Por qué suena el molino si no tiene trigo?” —preguntó con ojos limpios.

Blas sonrió, se agachó, y le dijo:

—“Porque guarda los recuerdos de todos los que pasaron por aquí.
Y los muele por la noche…
para que no se olviden.”

Desde entonces, la niña pasaba cada tarde por la puerta,
y Blas le dejaba una cáscara de nuez con un dibujo grabado con cuchillo.
Cada una distinta:
una espiga, una luna, una torre, una cruz, una lágrima, una paloma…

Dolores las coleccionó durante años,
como si fueran parte de un alfabeto secreto.

Cuando Blas murió, el molino se cerró para siempre.
Pero una madrugada, Dolores, ya mujer,
volvió al lugar,
colocó todas las cáscaras en el suelo,
y escuchó.

El molino sonaba.
Despacito.
Como si la piedra girara sobre el recuerdo.
Y sobre la infancia.

 

 

 


 

“Los tres golpes del molino”


Chite

 

Amigos os cuento ahora una historia inspirada en los molinos moriscos de Chite, como el Molino de los Aguilera o el Molino de la Inquisición.

Más concretamente con los molinos de sangre, donde las bestias tiraban de la piedra, o de agua, alimentados por las acequias antiguas que los moriscos diseñaron con una precisión que aún hoy asombra.

Esta historia está ambientada en el tiempo en que los moriscos aún vivían en Chite, justo antes de su expulsión definitiva a principios del siglo XVII. Tiene tono de leyenda, pero también de homenaje.

 

“Los tres golpes del molino”

Chite, año 1606

 

Cuando los moriscos de Chite aún vivían en sus casas de barro y cal,

y las noches se encendían con candiles de aceite,

existía un molino en la linde del barranco,

oculto entre olivos y almendros.

Lo llamaban “el molino del agua dormida”,

porque no se oía correr el agua…

y sin embargo, la piedra giraba.

Lenta. Constante.

Decían que había sido construido por Ali ibn Yahya,

un molinero sabio que conocía el secreto de las acequias subterráneas.

Por eso, aunque en verano el cauce se secaba,

su molino seguía vivo.

Cada noche, Ali golpeaba la piedra tres veces con una vara de olivo.

Y al tercer golpe,

la piedra comenzaba a girar sola.

Sin agua.

Sin bestia.

Solo con la fuerza de lo invisible.

Muchos decían que era brujería.

Pero Ali respondía:

—“Esto no es magia.

Es memoria.

El agua que no ves sigue fluyendo…

igual que lo que no puedes decir.”

Cuando llegaron los soldados cristianos a expulsar a los moriscos del pueblo,

quisieron requisar el molino.

Pero nadie supo hacerlo girar.

Lo golpearon con palas, con martillos, con maldiciones.

Pero la piedra no se movió.

Ni una vuelta.

Ali se fue en silencio.

Antes de cruzar la última curva del barranco,

se giró y dijo:

—“Cuando alguien escuche el agua dormida…

volverá a moler la historia.”

Hoy, las piedras del molino siguen allí.

Cubiertas de musgo.

Dormidas.

Pero si algún día, de madrugada, oyes tres golpes secos en el aire,

y un leve murmullo que viene del suelo…

quizá sea el molino recordando cómo giraba sin agua.

Solo con alma.

 


 

“Los que bajaban al alba”


Una historia de Chite

 

Una historia inventada, pero verosímil, inspirada en esos años tras la expulsión de los moriscos en 1609, cuando muchos huyeron a la sierra, se ocultaron en barrancos, o vivieron bajo nombres falsos. En Chite, como en otros pueblos del Valle, quedaron rastros ocultos: símbolos tallados, escondrijos, pozos sellados...

Aquí amigos os traigo una leyenda morisca de los que se quedaron.

 

 

“Los que bajaban al alba”

Chite, 1612

 

Tras la expulsión, el pueblo de Chite se quedó medio vacío.

Casas cerradas, bancales sin sembrar,

y el Castillejo enmudecido,

como si hubiese perdido la voz.

Pero no todos se fueron.

Amina tenía diecisiete años.

Su familia había sido cristianada a la fuerza,

pero seguía rezando bajito,

en la lengua de su abuela,

frente a una lámpara de aceite escondida en el poyo del horno.

Su hermano, Yusuf, no aceptó la conversión.

Se escondió con otros jóvenes en una cueva al pie del barranco,

cerca de un manantial que no figuraba en los mapas.

Allí vivían con lo justo:

higos, pan seco, agua, aire.

Y la esperanza de que el mundo cambiara.

Cada madrugada, Amina salía antes de que cantaran los gallos,

cruzaba las huertas de Chite sin hacer ruido,

y dejaba una cesta con pan, ajos, y una carta envuelta en paño.

Yusuf la recogía cuando el sol aún no tocaba las piedras.

Nadie los veía.

Nadie lo sabía.

Hasta que una mañana, la cesta no estaba.

Y en su lugar, Amina encontró una flor.

Una sola flor,

atada con hilo rojo.

Lo entendió sin palabras.

Alguien más los había visto.

Pero no los había delatado.

Esa noche, Amina encendió la lámpara del horno,

y dejó la puerta entreabierta.

Como un signo.

Como un rezo.

Desde entonces, muchos en el pueblo comenzaron a dejar flores en las tapias.

Sin preguntar.

Sin decir nada.

Y cuentan que, durante años,

en cada amanecer sin luna,

se veían sombras bajando del barranco hacia el molino,

a beber agua y volver.

Calladas.

Libres.

Vivas.