ALBUÑUELAS
luz, memoria y mirada
Exposición
fotográfica, poética e histórica
Fotografía:
Michael Molyneux
Poesía:
Marisol Durán Úbeda
Textos y
comentarios históricos: Miguel Ángel Molina Palma
La Galería · Calle Carretera, 74 ·
Albuñuelas
Presentación de la
exposición
Hay pueblos que no se explican solo con fechas, documentos o
monumentos. Hay pueblos que se comprenden también a través de una mirada, de
una calle al caer la tarde, de unas manos junto al fruto, de un pastor entre
barrancos, de una conversación en la puerta, de una procesión que sube despacio
o de una fiesta que llena de color la calle.
Albuñuelas: luz, memoria y mirada nace de esa forma de contemplar el
pueblo: despacio, con respeto y con atención a lo cotidiano.
Las fotografías de Michael Molyneux nos acercan a una Albuñuelas
viva, humana y profunda. Su cámara no busca solo la belleza exterior del
paisaje, sino también la verdad de sus gentes, sus oficios, sus silencios, sus
celebraciones y sus gestos sencillos. En estas imágenes aparecen el campo, la
almendra, el pastoreo, las caballerías, la comida compartida, la religiosidad
popular, la infancia, la noche, el agua y la calle como espacio de convivencia.
Junto a la mirada fotográfica, la poesía de Marisol Durán Úbeda
aporta emoción, palabra y sensibilidad. Sus versos acompañan este recorrido
como una voz interior que dialoga con las imágenes y abre nuevas formas de
sentirlas.
Los comentarios históricos y etnográficos de Miguel Ángel Molina
Palma buscan situar cada fotografía dentro de la memoria colectiva del pueblo:
no como una explicación cerrada, sino como una invitación a reconocer en cada
escena una parte de la historia sencilla y profunda de Albuñuelas.
Esta exposición quiere ser un homenaje a la vida cotidiana, a las
personas que sostienen la memoria de los pueblos y a esos instantes que,
gracias a la fotografía, dejan de ser pasajeros para convertirse en patrimonio
emocional.
Porque Albuñuelas no solo se mira. Albuñuelas se recuerda, se
escucha y se siente.
Al pueblo de Albuñuelas
Una profunda fuente de alegría se abre en mi interior cada vez que
pienso en Albuñuelas, el pueblo que tengo la inmensa suerte de llamar mi hogar.
Esa alegría nace mucho más allá de los interminables olivares del verano y de
los almendros en flor del invierno; más allá del aire suave, preñado de
mariposas y cantos de pájaros; más allá del dulce y melancólico tañido de las
campanas de la iglesia, que nos recuerda que el tiempo es una brisa que se
adormece entre las ramas; más allá de los hombres que, con serenidad, toman un
coñac a las siete de la mañana antes de salir a trabajar; más allá de las
mujeres fuertes e incansables que sostienen sobre sus hombros el peso de sus
hogares.
Todo ello brota de un lugar aún más profundo: del corazón y del espíritu de las
personas que viven aquí, personas amables por naturaleza, acogedoras y siempre
dispuestas a tender una mano sin pensárselo dos veces; personas que reciben a
quienes llegan de fuera no como extraños, sino con el cariño y la cercanía de
un hermano o una hermana. Es un regalo que nunca deberíamos dar por sentado,
aunque a veces lo hagamos.
Cada mañana, cuando contemplo el valle y escucho el ritmo constante de la azada
golpeando la tierra junto al canto del amanecer —que, en el fondo, son una
misma música—, veo salir el sol sobre la Alpujarra y vuelvo a maravillarme ante
la belleza única de este pequeño rincón del paraíso que tengo la fortuna de
llamar hogar. Me siento profundamente agradecido de formar parte de una
comunidad cuya generosidad y cuya bondad nacen de esta tierra y se entrelazan
con ella cada día.
Esta exposición fotográfica es mi manera de expresar ese agradecimiento por
haber tenido la oportunidad de vivir aquí. Y qué mejor forma de dar las gracias
que devolver a la musa su propio reflejo, recortando su belleza hasta hacerla
existir, cuando en realidad siempre ha estado ya allí.
Con todo mi agradecimiento,
Michael
Autores
Michael Molyneux
Marisol Durán Úbeda
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Marisol Durán Úbeda, nacida el 26 de
febrero de 1963, es poeta natural y vecina de Albuñuelas. Sus versos aportan
a esta exposición una voz íntima y popular, nacida de la memoria del pueblo,
de sus calles, de sus gentes y de sus tradiciones. Su poesía acompaña las
fotografías como una forma de escuchar lo que cada imagen sugiere. |
Miguel Ángel Molina Palma
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Miguel Ángel Molina Palma es divulgador
del patrimonio, la historia y la cultura del Valle de Lecrín. En este
catálogo aporta los comentarios históricos y etnográficos que acompañan las
fotografías, con la intención de situar cada escena dentro de la memoria
colectiva de Albuñuelas y del mundo rural granadino, sin restar protagonismo
a las imágenes ni a las personas que aparecen en ellas. |
Catálogo de fotografías
La numeración se mantiene como
referencia de trabajo para facilitar la identificación de cada fotografía,
comentario y poema.
1. La memoria del arado
Código de referencia: L1000590.jpg
Comentario histórico y etnográfico
La
tierra se abre bajo el paso de las caballerías y el esfuerzo del hombre que
guía el arado. Esta imagen conserva la fuerza de un mundo agrícola hecho de
paciencia, oficio y memoria. En ella aparecen la yunta, el surco, el paisaje y
el gesto de quien sabe que la tierra no se domina: se acompaña, se respeta y se
trabaja al ritmo que ella permite.
Poema
Con el cigarro en la boca,
y un sentimiento en el corazón,
con la yunta y el arao,
vamos despertando la tierra,
que hace tiempo se durmió.
2. Caminos de pastoreo
Código de referencia: DSC_2561 1.jpg
Comentario histórico y etnográfico
El
pastoreo ha sido una de las formas más antiguas de relación entre el ser humano
y el territorio. En esta fotografía, el rebaño avanza por un camino de
barranco, entre laderas, piedra, olivos y monte. No es solo una escena rural:
es una imagen de continuidad. Durante generaciones, cabras y ovejas recorrieron
estos pasos, limpiaron el monte, aprovecharon los pastos y marcaron una
economía humilde pero fundamental. El pastor, casi integrado en el paisaje,
representa un conocimiento transmitido por experiencia: saber por dónde pasar,
cuándo subir, dónde detenerse y cómo leer la tierra. Esta fotografía conserva
un mundo que aún camina, pero que pertenece ya a la memoria profunda de
Albuñuelas.
Poema
El buen pastor
conoce a cada una de ellas.
Lo saben, confían,
juntos caminan,
caminan cada día.
3. Cortar, repartir,
celebrar
Código de referencia: L1000654.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Hay
gestos que pertenecen profundamente a la vida social de un pueblo. Cortar un
jamón, preparar una mesa, ofrecer un plato o acercarse a conversar son actos
sencillos que sostienen la convivencia. Esta fotografía recoge uno de esos
momentos en los que la comida se convierte en centro de reunión. No importa
solo el alimento, sino lo que ocurre alrededor: las manos, la conversación, la
espera, la sombra, la cercanía entre vecinos. En las fiestas y encuentros
rurales, la mesa ha sido siempre un lugar de igualdad y celebración. La imagen
muestra una Albuñuelas viva, donde la tradición no está encerrada en los
libros, sino servida sobre una mesa compartida.
Poema
Entre corte y corte,
la espera mira la mesa.
Entre corte y corte,
el sol ya calienta.
4. Cuando la calle se vuelve
celebración
Código de referencia: DSC_1903 3.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Hay
instantes en los que la fiesta transforma por completo el rostro de un pueblo.
En esta fotografía, la nube roja, el agua, los reflejos del suelo y el
movimiento de los niños convierten la calle en un espacio de alegría
compartida. La imagen tiene una fuerza visual enorme porque no muestra la
fiesta desde la distancia, sino desde dentro: desde el color, la sorpresa, el
juego y la emoción del momento. En los pueblos, las celebraciones no son solo
entretenimiento; son una forma de reconocerse como comunidad, de ocupar juntos
la calle y de crear recuerdos que quedan unidos a la infancia. Esta fotografía
habla de una Albuñuelas viva, luminosa y alegre, donde la tradición también se
renueva jugando.
Poema
Color y alegría,
reflejo de felicidad.
5. Desde la roca
Código de referencia: 2.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Hay
lugares que no solo se contemplan: se atraviesan con la mirada. Esta fotografía
abre una ventana natural desde la roca hacia el paisaje de Albuñuelas, un
territorio de barrancos, bancales, olivos, caminos antiguos y montañas que
parecen guardar memoria. La cueva actúa como umbral entre la sombra y la luz,
entre el refugio y el horizonte. En el centro, el ave en vuelo añade una nota
de libertad y de misterio, como si el propio paisaje respirara. Albuñuelas no
se entiende solo desde sus calles, sino también desde estos miradores naturales
donde la tierra muestra su profundidad y su carácter. Aquí la fotografía no
describe: invita a mirar despacio.
Poema
Libre como el viento,
libre como el ave,
libre pensamiento.
6. El agua escondida
Código de referencia: L1001122 1.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Albuñuelas
es tierra de secanos, laderas y olivos, pero también de agua escondida. En esta
imagen, el agua aparece entre sombras, rocas y vegetación, como una presencia
humilde y esencial. Durante siglos, las fuentes, barrancos, acequias y pequeños
nacimientos sostuvieron la vida cotidiana, la agricultura y la memoria del
pueblo. Allí donde parece dominar la piedra, el agua abre un camino secreto.
Esta fotografía recuerda que el paisaje no es solo lo que se ve desde lejos:
también es lo que suena, lo que brota, lo que refresca y lo que permanece
oculto. En el silencio del barranco, Albuñuelas conserva una de sus voces más
antiguas.
Poema
Agua
fresca y clara...
Entre las piedras te deslizas,
bonita melodía en tu bajada.
Te abrazo, te quiero...
¡No me faltes nunca,
que sin ti me muero!
7. El barman y el relevo de
la tradición
Código de referencia: IMG-20260724-WA0009.jpg
Comentario histórico y etnográfico
En
esta imagen, Albuñuelas aparece como un pueblo en movimiento, donde la fiesta
no se contempla desde fuera, sino que se vive en la calle. El barman cruza la
escena con la bandeja en la mano, entre la mirada del niño y la presencia del
hombre junto al animal. La tradición no aparece encerrada en un museo: sigue
viva, mezclada con la conversación, la bebida, el ir y venir de la gente y el
pulso cotidiano de la calle.
Poema
Una mirada,
una bandeja de sonrisas.
8. El cielo encendido
Código de referencia: DSC_2691.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Los
fuegos artificiales iluminan el cielo y convierten por unos segundos el perfil
del pueblo en una escena de celebración colectiva. Esta fotografía funciona
como un cierre luminoso del recorrido: después del campo, los rostros, el
trabajo, la religiosidad y la calle, aparece la fiesta elevándose sobre las
casas. Los fuegos tienen algo de instante compartido: todos miran hacia arriba,
aunque no aparezcan en la imagen. Es una forma de asombro común, de alegría
breve, de memoria visual que queda asociada a las fiestas patronales y a las
noches señaladas. Albuñuelas se muestra aquí como pueblo reunido bajo la luz,
con sus tejados, sus calles y su historia encendidos por un mismo resplandor.
Poema
¡Palmeras en el cielo!
Ya terminan las fiestas.
Gracias a todos,
que con su trabajo y dedicación
lo consiguieron.
9. El color de la alegría
Código de referencia: DSC_1321.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Esta
fotografía introduce una nota luminosa y festiva en el recorrido. Las mujeres,
los trajes, las flores, el movimiento y el color hablan de celebración, de
presencia femenina y de vida compartida. En las fiestas populares, la tradición
no se conserva únicamente en los programas oficiales, sino en los cuerpos que
bailan, en la ropa que se prepara, en la música que se escucha y en la alegría
que ocupa la calle. Esta imagen tiene una energía especial porque rompe la
quietud de otras fotografías más documentales y nos recuerda que la memoria de
un pueblo también se construye desde la fiesta. Albuñuelas no solo trabaja,
recuerda y reza: también canta, baila, se viste de color y celebra.
Poema
Aires de fiesta.
Volantes de alegría.
10. El fruto compartido
Código de referencia: DSC_0888 1.jpg
Comentario histórico y etnográfico
En
Albuñuelas, la almendra no fue solo un fruto del campo: fue trabajo, economía
familiar, conversación y memoria compartida. Durante generaciones, su recogida,
limpieza y selección formaron parte del ritmo agrícola del pueblo, marcando
días de esfuerzo, encuentro y ayuda mutua. Alrededor de una carretilla de
almendras se reunían manos distintas: las de quienes habían trabajado toda una
vida, las de quienes aprendían mirando y las de quienes sostenían en silencio
la continuidad de la casa y del campo. Esta fotografía conserva uno de esos
gestos humildes que explican mejor que muchos documentos la vida rural: el
fruto de la tierra pasando de mano en mano, convertido en sustento, memoria y
cultura.
Poema
¿Cuántos os queda por limpiar?
Este es el último;
mañana, si quieres,
nos puedes ayudar.
11. El hombre de la varilla
Código de referencia: L1001081 1.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Hay
retratos que no solo muestran un rostro, sino una manera de estar en la vida.
En este hombre, la sonrisa abierta y la varilla entre las manos hablan de
oficio, memoria y carácter. La fotografía recoge una alegría sencilla, nacida
del trato cercano, de la calle y de la confianza entre quien mira y quien es
mirado.
Poema
Risas,
risas que contagian.
12. El hombre y la parva
Código de referencia: DSC_1391.jpg
Comentario histórico y etnográfico
La
paja levantada en el aire detiene un instante del verano agrícola. Hay
movimiento, calor, luz y oficio. La fotografía capta ese momento breve en que
el trabajo parece convertirse en nube, polvo y memoria. Las labores
relacionadas con la siega, la paja y el cereal formaron parte de una cultura
campesina en la que nada se desperdiciaba: el grano alimentaba, la paja servía
para los animales, los restos volvían al ciclo de la tierra. En pueblos como
Albuñuelas, estas tareas reunían esfuerzo físico, conocimiento práctico y ayuda
mutua. La imagen tiene algo profundamente poético: un hombre trabajando solo
ante la montaña, mientras el verano queda suspendido en el aire.
Poema
Que corra el aire,
que sople el viento,
que me está esperando mi mujer
con una sartén de papas con pimientos.
13. El huerto como memoria
Código de referencia: L1000433.jpg
Comentario histórico y etnográfico
El
huerto ha sido siempre una prolongación de la casa. En esta fotografía, el
hombre camina entre tomateras, cañas y vegetación, de espaldas a la cámara,
como quien entra en un espacio íntimo y conocido. No vemos su rostro, pero sí
su relación con la tierra: el paso lento, el cuidado diario, la observación
paciente. En Albuñuelas, los huertos familiares han formado parte de una
economía discreta, hecha de agua, semillas, sombra, esfuerzo y aprovechamiento.
Tomates, hortalizas, frutales y pequeñas parcelas ayudaban a sostener la vida
doméstica. Esta imagen no habla de grandes cosechas, sino de algo más profundo:
la sabiduría humilde de quien sabe que la tierra responde cuando se la cuida.
Poema
Ríos de tomates,
cañas que sujetan,
de su trabajo, la cosecha.
14. El pueblo y su horizonte
Código de referencia: L1009419.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Toda
exposición necesita una imagen que sitúe al visitante. Esta vista general
permite comprender Albuñuelas como pueblo extendido sobre el paisaje, unido a
sus barrios, a sus laderas y a los caminos que lo comunican con el valle. Las
casas se agrupan en la falda del territorio, rodeadas de olivares, barrancos y
montañas. En fotografías como esta se entiende que un pueblo no es solo un
conjunto de calles, sino una forma de habitar la tierra. Cada tejado, cada
huerto y cada camino forman parte de una misma historia. La imagen tiene un
aire sereno, casi cartográfico, pero también emocional: nos recuerda que la
memoria de un lugar empieza siempre por su paisaje.
Poema
Mi nombre es Albuñuelas;
en este valle he nacido.
Soy sierra, soy río,
almendro, naranjo y olivo.
Huelo a azahar, romero y tomillo.
15. El rebaño vuelve al
camino
Código de referencia: L1000534.jpg
Comentario histórico y etnográfico
El
rebaño avanza de nuevo por el camino, cerrando un ciclo que se repite desde
antiguo. La imagen une al pastor, los animales, la calle y el paisaje, y
recuerda que la vida rural se construye muchas veces sobre rutinas humildes:
salir, caminar, cuidar, regresar.
Poema
Un nuevo día,
las cabras caminan,
siguiendo al pastor.
Un mismo cielo,
el mismo trabajo,
el mismo amor.
16. La cosecha al pie del
camino
Código de referencia: 20.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Esta
fotografía une varios elementos esenciales de la vida agrícola: el fruto recién
recogido, las cajas, el camino rural, el coche antiguo y el paisaje de olivos y
laderas. La vendimia aparece aquí no como una escena solemne, sino como parte
natural del trabajo de cada temporada. En los pueblos de tradición agrícola, la
uva fue alimento, economía, celebración y también memoria familiar. Cada caja
llena habla de horas de sol, de manos cortando racimos, de conversaciones entre
bancales y de esa satisfacción sencilla de ver reunido el fruto. La imagen
tiene mucha fuerza porque no separa la cosecha del territorio: la uva, el
camino y la tierra forman una misma historia.
Poema
Cosecha de buenas uvas
que pronto se van a pisar;
para obtener un gran mosto,
este proceso se tiene que dar.
17. La fe que atraviesa
Código de referencia: DSC_2163.jpg
Comentario histórico y etnográfico
La
procesión no es solo un acto religioso: es también una forma de recorrer el
pueblo y de reunir a la comunidad. En esta fotografía, la imagen sagrada avanza
por la calle entre balcones, pétalos, miradas y personas vestidas para la
ocasión. Todo el espacio urbano se transforma: la calle deja de ser simplemente
lugar de paso y se convierte en escenario de memoria, devoción y encuentro. Las
procesiones han marcado durante generaciones el calendario emocional de los
pueblos, uniendo fe, fiesta, familia y pertenencia. Esta imagen tiene fuerza
porque no se limita a mostrar la imagen religiosa; muestra el pueblo entero
acompañándola. Albuñuelas aparece aquí como una comunidad que camina junta
detrás de sus símbolos.
Poema
Agosto, días de feria.
La Virgen sale a la calle;
vamos a su lado,
vamos detrás de ella.
18. La infancia toma la
calle
Código de referencia: DSCF1239.jpg
Comentario histórico y etnográfico
La
calle blanca, las banderillas, la espuma, los niños y la montaña al fondo
componen una imagen llena de vida. Aquí Albuñuelas aparece como escenario
natural de la fiesta popular: las fachadas encaladas, la estrechez de la calle,
la decoración festiva y el juego infantil se unen en una misma escena. Durante
generaciones, la calle ha sido mucho más que un lugar de paso: ha sido patio,
plaza, punto de encuentro, espacio de juegos y territorio de convivencia. Esta
fotografía conserva esa alegría espontánea que solo tienen los pueblos cuando
la fiesta baja de los carteles y entra de verdad en la vida diaria. La infancia
ocupa el centro de la imagen, y con ella también el futuro de la memoria.
Poema
Cuesta de la Amargura,
risas de espuma blanca.
Cuesta de la Amargura,
risas de la infancia.
19. La labor como silencio
Código de referencia: L1000543.jpg
Comentario histórico y etnográfico
No
todas las fotografías explican de frente. Algunas sugieren. En esta imagen, las
mulas y el hombre aparecen a lo lejos, casi como una visión entre la luz, el
campo y la sombra del árbol. La fotografía tiene una belleza callada, más
cercana a la memoria que al reportaje. Nos recuerda que el trabajo rural no fue
solo esfuerzo visible, sino también soledad, repetición, espera y paisaje. Las
caballerías formaron parte esencial de la vida campesina: ayudaban a arar,
cargar, transportar y sostener una economía hecha de pequeñas parcelas y
grandes sacrificios. Aquí la labor parece alejarse, como si perteneciera ya a
otro tiempo, pero su huella sigue presente en la mirada.
Poema
El almendro observa,
el almendro mira.
¿Qué pensará el almendro?
De los que pueden caminar,
de los que caminan.
20. La luz del Valle
Código de referencia: L1020291.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Esta
imagen resume con gran belleza la relación de Albuñuelas con su entorno: el
caserío blanco, la iglesia, los cultivos, los cítricos en primer plano y la
montaña cerrando el horizonte. Es una fotografía de luz, pero también de
pertenencia. El pueblo aparece abrazado por la vegetación, como si surgiera de
la misma tierra que lo alimenta. Los limones o naranjos cercanos recuerdan la
agricultura doméstica, los huertos familiares y esa unión entre casa, campo y
paisaje tan propia de los pueblos del Valle de Lecrín y su entorno. La mirada
de Michael Molyneux convierte una vista panorámica en una escena íntima:
Albuñuelas no aparece como postal, sino como lugar vivido.
Poema
¿A qué huele tu pueblo?
Mi pueblo huele a hierba fresca,
a río, a azahar,
a romero y tomillo,
y a flor de almendro.
21. La memoria del surco
Código de referencia: DSC_1177.jpg
Comentario histórico y etnográfico
La
tierra se abre bajo el paso de las caballerías y el esfuerzo del hombre que
guía el arado. Esta fotografía tiene la fuerza de las imágenes antiguas, aunque
pertenezca al presente: polvo, sudor, animales, herramienta y paisaje. Durante
generaciones, la arada fue una de las labores más duras del calendario
agrícola. Antes de la mecanización, el campo dependía de la fuerza animal, de
la destreza del labrador y de un conocimiento aprendido desde niño. Cada surco
era una promesa: preparar la tierra para sembrar, limpiar, airear, esperar. En
Albuñuelas, como en tantos pueblos rurales, la historia no solo se escribió en
documentos; también quedó marcada en la tierra, surco a surco.
Poema
Tiempos pasados,
tiempos de trabajo,
surcos de sudor.
Tiempos de esperanza
de una tierra mejor.
22. La memoria indica
Código de referencia: L1000866.jpg
Comentario histórico y etnográfico
En
esta fotografía hay un gesto que lo dice casi todo: una mano que señala. El
hombre mayor parece indicar una dirección, un lugar, una explicación o quizá un
recuerdo. A su lado, la presencia más joven introduce una lectura muy hermosa:
la transmisión entre generaciones. Detrás quedan las caballerías y el paisaje,
como si el campo fuera también una escuela abierta donde se aprende mirando,
escuchando y acompañando. En los pueblos, muchas enseñanzas no pasaron por
libros ni academias, sino por gestos como este: señalar un camino, nombrar una
finca, recordar una labor, explicar cómo se hacía algo. La imagen conserva ese
instante en que la experiencia se convierte en palabra y la memoria sigue
caminando.
Poema
Que descansen las piedras de la era,
la silla del trillo,
la mula que no se queja
y el mulo que está callao.
Vamos a aquella sombra,
que mi cuerpo está cansao.
23. La noche también habita
Código de referencia: DSC_2659.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Al
caer la noche, el pueblo cambia de ritmo. La luz de las casas, las banderillas,
las macetas, los vecinos sentados a la puerta y el perro en medio de la calle
crean una escena serena y profundamente cotidiana. Esta fotografía no busca el
gran acontecimiento, sino la belleza tranquila de una noche de verano en
Albuñuelas. En los pueblos, la calle ha sido siempre una prolongación de la
casa: se sale a tomar el fresco, a conversar, a mirar pasar la vida, a
compartir el silencio y la compañía. La imagen tiene un valor especial porque
muestra una forma de convivencia sencilla, casi doméstica, que pertenece a la
memoria íntima de muchos lugares. La noche no borra el pueblo: lo vuelve más
cercano.
Poema
Entre luces se duerme la tarde,
entre luces la noche llegó.
Juventud en la escalera,
risas en cada escalón.
Entre luces se duerme la tarde,
y entre risas la noche despertó.
24. La paciencia de la fruta
Código de referencia: L1020424.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Una
mano, una navaja y una granada abierta bastan para contar una historia. Esta
fotografía se detiene en un gesto antiguo: abrir el fruto con cuidado, mostrar
su interior, descubrir la intensidad roja de sus granos. La granada forma parte
del imaginario mediterráneo y andalusí, símbolo de fertilidad, abundancia y
belleza escondida. En los pueblos del valle y su entorno, los frutos de
temporada han marcado el calendario doméstico: se esperan, se recogen, se
reparten y se saborean en su momento justo. La imagen tiene algo íntimo y casi
ritual. No muestra una cosecha, sino un instante de contemplación: la tierra
convertida en color, alimento y memoria.
Poema
Manos que enseñan
cómo cortar la granada,
fruto de nuestra tierra.
25. La palabra en la calle
Código de referencia: DSC_2360.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Esta
es una de esas fotografías que parecen detener el tiempo. Dos hombres conversan
junto a una baranda; uno sentado, con sombrero y bastón, y otro apoyado,
atento, cercano. La escena habla de algo fundamental en la vida de los pueblos:
la palabra compartida. Antes de que todo quedara escrito o digitalizado, buena
parte de la memoria se transmitía así, en bancos, puertas, esquinas y plazas.
La calle era lugar de encuentro, noticia, consejo y compañía. En esta imagen no
hay espectáculo, pero sí humanidad. La mirada, la postura de los cuerpos y el
silencio que rodea la conversación convierten la fotografía en un homenaje a la
memoria oral de Albuñuelas.
Poema
Cuéntame y dime:
¿cómo te va la vida?
Bien...
No puedo quejarme;
me agrada tu compañía.
26. Mujeres, piedras y
silencio
Código de referencia: L1009300.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Tres
mujeres caminan ante la fachada de la iglesia, bajo la presencia de la cruz y
la sobriedad de la piedra. La escena es sencilla, pero muy simbólica. Durante
siglos, las mujeres han sostenido buena parte de la vida religiosa, familiar y
comunitaria de los pueblos: han cuidado las devociones, las flores, las
promesas, las fiestas, los duelos y los pequeños gestos de fe cotidiana. Esta
fotografía no muestra una gran procesión ni un acto solemne, sino algo más
discreto: el paso tranquilo de la vida junto al templo. La iglesia aparece como
fondo de memoria, y ellas como presencia viva de una tradición que continúa. En
su caminar hay pueblo, tiempo y dignidad.
Poema
Ya dio el tercero.
¡Empieza la misa!
Dios nos espera,
démonos prisa.
27. Retrato de una dignidad
Código de referencia: L1009579.jpg
Comentario histórico y etnográfico
El
hombre aparece junto a una pared blanca, bajo la reja y la luz dura del pueblo.
Su rostro no necesita explicación: contiene años, trabajo, carácter y memoria.
Esta fotografía tiene la fuerza de los buenos retratos documentales, porque no
busca adornar la realidad, sino mirarla con respeto. La pared encalada, la
piedra del zócalo, la camisa, el sombrero y la sombra forman un escenario
profundamente rural y mediterráneo. En Albuñuelas, como en tantos pueblos, la
historia también vive en los rostros anónimos: hombres y mujeres que no siempre
aparecen en los archivos, pero que han sostenido la vida cotidiana. Esta imagen
les concede presencia, silencio y dignidad.
Poema
Miradas que no dicen nada
y miradas que todo lo hablan.
28. La espera del fruto
Código de referencia: DSC_9920.jpg
Comentario histórico y etnográfico
Esta
imagen tiene una fuerza serena. La mujer aparece sentada junto a una gran
extensión de almendras, en un espacio de penumbra y trabajo. No hay movimiento
aparente, pero sí memoria. Durante mucho tiempo, las mujeres participaron de
manera esencial en las tareas agrícolas: recogían, seleccionaban, limpiaban,
guardaban, administraban y sostenían la economía familiar desde una presencia
muchas veces poco reconocida. La fotografía habla de esa espera posterior al
esfuerzo, cuando el fruto ya está reunido y queda todavía todo un mundo de
cuidados por delante. En su silencio hay cansancio, vigilancia y pertenencia.
La almendra no aparece aquí como producto, sino como parte de una vida
compartida.
29. Del campo a la casa
Código de referencia: DSC_1413.jpg
Comentario histórico y etnográfico
La
vida rural no terminaba en el campo. Muchas veces continuaba por las calles del
pueblo, cuando había que llevar la carga hasta la casa, guardar el fruto,
repartirlo, limpiarlo o prepararlo para su uso. Esta fotografía muestra ese
tránsito silencioso entre la tierra trabajada y el hogar. El hombre avanza por
una calle estrecha, bajo la luz clara de Albuñuelas, cargado con sacos y
herramientas. Hay en la escena una dignidad sencilla: la del trabajo cotidiano
que no busca aplauso, pero sostiene la vida. La arquitectura blanca, el
sombrero, el cubo y la sombra convierten la imagen en un documento de
costumbre, esfuerzo y continuidad.
30. La memoria de los
aparejos
Código de referencia: DSC_1374 1.jpg
Comentario histórico y etnográfico
A
veces un detalle cuenta tanto como una escena completa. La bota, la manta, las
cinchas, los colores del tejido y el cuerpo de la bestia hablan de un mundo
rural construido con objetos útiles, resistentes y cargados de memoria. Los
aparejos de las caballerías formaron parte de la vida cotidiana del campo:
servían para cargar, trabajar, transportar y acompañar las labores de cada día.
Pero también podían tener una dimensión estética y festiva, con mantas,
bordados o adornos que daban presencia al animal en romerías, celebraciones o
jornadas especiales. Esta fotografía mira de cerca la cultura material del
pueblo, esa historia humilde que no siempre se conserva en los archivos, pero
que permanece en los objetos, en las manos y en el uso.
Otras fotografías
incorporadas al catálogo
Se incluyen a continuación varias
imágenes y textos complementarios trabajados durante la preparación de la
exposición.
Extra 1. Lavadero del Tío
Bayo
Código de referencia: L1030042.jpeg
Comentario histórico y etnográfico
El
lavadero fue durante generaciones un espacio imprescindible de trabajo
femenino, pero también un lugar de encuentro, conversación y transmisión de
noticias. En torno al agua se lavaba la ropa, se compartían penas y alegrías,
se cuidaban los vínculos vecinales y se mantenía viva una parte discreta de la
memoria cotidiana del pueblo.
Poema
Lavadero del Tío Bayo,
entre trapo y trapo restregado,
¡de cuántos amores de mozuelas
te habrás enterado!
Mujeres mayores contaban
sus penas y alegrías;
entre zapateo y zapateo,
lloraban y reían.
También guardas las risas
de los niños en verano,
tumbados sobre tu agua
fresquita, fresquita.
Hoy todo ha cambiado:
pocas mujeres te visitan
desde que en las casas
pusieron lavadoras.
Pero a mí me gusta seguir yendo,
lavar y estrujar la ropa
sobre tus piedras antiguas.
Extra 2. La pala del
panadero
Código de referencia: L1030216.jpg
Comentario histórico y etnográfico
El
horno y la pala del panadero resumen una de las tareas más constantes de la
vida comunitaria: hacer posible el pan de cada día. La imagen habla del oficio,
de la madrugada, del calor del horno y de una economía cotidiana que sostiene
al pueblo desde lo más básico.
Poema
La pala del panadero
pocos días descansa,
para que cada mañana
tengamos pan en casa.
Extra 3. El café de la
mañana
Código de referencia: L1030224.jpg
Comentario histórico y etnográfico
El
bar ha sido en muchos pueblos un punto de encuentro antes de comenzar la
jornada. Una copa, un café o una conversación breve forman parte de una
sociabilidad cotidiana donde se cruzan trabajo, amistad, descanso y noticias
del día.
Poema
Temprano madruga la copa,
como capitán que dirige la tropa.
Todos firmes obedecieron
la llamada de la copa.
Extra 4. El pan que llega a
la calle
Código de referencia: L1000170.jpg
Comentario histórico y etnográfico
La
venta ambulante de pan conserva una forma antigua de relación entre comercio y
vecindad. El alimento llega hasta la calle, junto a la conversación y el trato
directo. La escena une necesidad diaria, cercanía y confianza entre quienes
venden y quienes compran.
Extra 5. Romería de la
Virgen Niña
Código de referencia: LQ-22.jpg
Comentario histórico y etnográfico
La
romería transforma el paisaje en lugar de encuentro. Bajo la sombra, junto a la
mesa y la presencia de las caballerías, la fiesta religiosa se convierte
también en convivencia, comida compartida, descanso y continuidad de una
devoción que sale al campo para reunir al pueblo.
Poema
Bajo ramas y cielo,
se vuelve altar el lugar.
La fe no busca paredes;
le basta con reunir y rezar.
Extra 6. Misa de romería
Código de referencia: LQ-23.jpg
Comentario histórico y etnográfico
La
celebración de la misa al aire libre muestra cómo la religiosidad popular no
necesita grandes espacios para hacerse comunidad. La sombra, las sillas, los
trajes, las voces y la imagen devocional componen un altar sencillo, hecho de
presencia y memoria compartida.
Poema
Bajo ramas y cielo,
se vuelve altar el lugar.
La fe no busca paredes;
le basta con reunir y rezar.
Texto especial: Cuidar de
quienes nos cuidaron
Texto redactado por Michael
Molyneux como excepción dentro del catálogo.
En un pueblo donde la población envejece, el cuidado de los mayores
adquiere un valor aún más profundo. Muchos de los auxiliares de ayuda a
domicilio son vecinos de Albuñuelas. Conocen a las personas a las que acompañan
porque han compartido toda una vida en las mismas calles. En muchos casos,
quienes hoy reciben su ayuda fueron quienes un día les cuidaron, les enseñaron
o les vieron crecer.
Con paciencia, cercanía y dedicación, hacen posible que muchos vecinos puedan
seguir viviendo en sus hogares, rodeados de sus recuerdos, sus familias y el
pueblo al que siempre han pertenecido. Su labor, muchas veces discreta y
silenciosa, no solo ofrece apoyo en las tareas diarias, sino también compañía,
dignidad y tranquilidad.
Es un ejemplo de cómo una comunidad permanece unida a través de las
generaciones. Porque la verdadera fortaleza de un pueblo no solo se encuentra
en su historia, sino también en la forma en que cuida de quienes la hicieron
posible.
Créditos
Exposición:
Albuñuelas: luz, memoria y mirada
Fotografía:
Michael Molyneux
Poesía:
Marisol Durán Úbeda
Textos y
comentarios históricos y etnográficos: Miguel Ángel Molina Palma
Lugar: La
Galería, Calle Carretera, 74, Albuñuelas
Fotografías ©
Michael Molyneux.
Poemas ©
Marisol Durán Úbeda.
Textos ©
Miguel Ángel Molina Palma.
Miguel Ángel
Molina Palma
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los derechos reservados.

