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20 junio 2025

Poema La Fuente

 

Poema de Miguel Ángel Molina Palma 


La Fuente de Melegís 


(Verso 1)

Fuente que  desprendidamente manas 

Esta agua  en tus caños tan empañada,

Cuántas veces el placer yo sentí

De beber por beber, sin tener sed.


(Estribillo)

¿Cuántas veces fuimos a tu venero? 

Las menos por agua, las más por verte

Y el sonido de tu canto escuchar.

Llena esta cubeta  de la Abundancia

Con licor de generosa alegría.


(Verso 2)

Cuántas veces  libé de tu fontana

En sus frescos y tronadores chorros

Por intentar asir de tu poder.


(Estribillo)

¿Cuántas veces fuimos a tu venero? 

Las menos por agua, las más por verte

Y el sonido de tu canto escuchar.

Llena esta cubeta  de la Abundancia

Con licor de generosa alegría.


(Verso 3)

La calle del agua lleva tu nombre,

El murmullo de elixir relajante 

Siempre resuena fresco y cantarino

Al compás del incesante embeleso.


(Estribillo)

¿Cuántas veces fuimos a tu venero? 

Las menos por agua, las más por verte

Y el sonido de tu canto escuchar.

Llena esta cubeta  de la Abundancia

Con licor de generosa alegría.


#ValledeLecrín #melegís #LaFuente

05 noviembre 2024

Restábal, susurro de El Valle

 

Entre montes antiguos y cielos abiertos,

Se halla Restábal, en calma y en sueños envuelto.

Con casas de cal y calles de historia,

Donde el tiempo trascurre sin prisa ni gloria.

 

A la orilla del río susurra el agua clara,

Como quien guarda un secreto que el alma declara.

Los naranjos en flor perfuman  el viento,

Y el sol dibuja sombras en su lento aliento.

 

Allí, entre huertas de almendros y olivos,

La vida transcurre en pasos sencillos.

Desde el amanecer, con sus tonos dorados,

Hasta el anochecer de cielos estrellados.

 

Oh, Restábal querido, rincón de nostalgia,

Donde el tiempo se queda, donde el alma se embalsama.

Quien te visita, jamás te olvida,

Pues en ti encuentra paz, refugio y vida.

 

 

A la orilla del río susurra el agua clara,

Como quien guarda un secreto que el alma declara.

Los naranjos en flor perfuman  el viento,

Y el sol dibuja sombras en su lento aliento.

 

Saleres

 

En un rincón de Granada, escondido,

Se encuentra Saleres, de encanto dormido.

Río Santo murmura entre piedras y vides,

Canta a los álamos y a los olivares humildes.

 

Blancas casas se alzan, en calma y silencio,

Como un susurro antiguo, un suave aliento.

Sus calles estrechas, empedradas y suaves,

Guardan los pasos de siglos que no caben.

 

Saleres, de campos y de agua bendita,

Donde el tiempo se mece, donde el sol palpita.

Los huertos respiran aromas de siglos,

Naranjos  y almendros, susurros antiguos.

 

Las montañas abrazan el valle en su seno,

Y en el aire resuena un eco sereno.

Aquí la vida avanza sin prisa, despacio,

Donde el día amanece como un suave abrazo.

 

Oh, Saleres pequeño, refugio y encanto,

En tus brazos de calma, al cielo levanto

Mi voz agradecida, mi canto escondido,

Por ser tierra y memoria, por ser sueño vivo.

 

Saleres, de campos y de agua bendita,

Donde el tiempo se mece, donde el sol palpita.

Los huertos respiran aromas de siglos,

Naranjos  y almendros, susurros antiguos.

 

 


Saleres, Pueblo de Sueños

 

Saleres, rincón de silencio y misterio,

Entre montañas y campos de ensueño.

Tus calles empedradas guardan la historia

De gentes sencillas y vidas de gloria.

 

El río Santo murmura a tu lado,

Como un susurro antiguo, pausado,

Riega tus huertos, da vida a tus tierras,

Besando tus campos, tus vides y sierras.

 

Blancas fachadas bajo el sol dorado,

Testigos callados de un tiempo pasado.

Pueblo pequeño, con alma grande,

En ti la paz es reina y nunca se esconde.

 

Olor a naranjos y almendros en flor,

Se mezcla en el aire, se siente el amor

De quienes te cuidan, te viven, te añoran,

En noches tranquilas que en sueños atesoran.

 

Oh, Saleres querido, refugio de calma,

En cada rincón hay un trozo de alma.

En tu esencia sencilla, en tu canto al viento,

Se escucha la vida, se siento el tiempo.

 

Pueblo de Granada, de encanto escondido,

Por siempre en el alma te llevo conmigo.

 

El río Santo murmura a tu lado,

Como un susurro antiguo, pausado,

Riega tus huertos, da vida a tus tierras,

Besando tus campos, tus vides y sierras.

 

Melegís, Alma del Valle

 


En el Valle de Lecrín floreces,

Melegís de cal y sol ardiente,

Con naranjos y limoneros creces,

Y el susurro del río, siempre presente.

 

Tus calles blancas, de sombra y calma,

Recorren sueños de tiempos lejanos,

Tejiendo historias, dejando el alma

Entre murmullos de pueblos hermanos.

 

Eres perfume de azahar despierto,

Eco de historias y rezos suaves,

Y el viento lleva, desde tu huerto,

El canto eterno de olivares y aves.

 

Tus montanas te abrazan y cuidan,

Como tesoro en tierra fecunda,

Y tus campos que al sol se rinden,

Son la herencia de un legado fértil.

 

Melegís, rincón de vida sencilla,

Guarda tu esencia, tu magia fiel,

Que en cada piedra, en cada arcilla,

Se escribe un verso para quien vuelve a él.

 

Eres perfume de azahar despierto,

Eco de historias y rezos suaves,

Y el viento lleva, desde tu huerto,

El canto eterno de olivares y aves.

 


19 enero 2024

El pueblo de Saleres

 


En Saleres, pueblo blanco abrazado por el valle,

Donde árboles frutales en danza se despliegan.

Herencia musulmana, atalayas testigos de la historia,

Acequias, paratas trazan un manto de tradición en cada esquina.

 

Calles estrechas, patios y callejones sin salida,

Tinaos que guardan secretos de antaño.

Mudéjar se eleva la iglesia, torre adornada en azulejos,

Detrás, Sierra Nevada, majestuosa y eterna.

 

Desde el barrio alto, vistas que enamoran,

Río que susurra, un valle atesora.

Pueblo tranquilo, sin bullicio ni comercio,

A los pies de la sierra, su encanto sincero.

 

Colinas de verdes en variada paleta,

Cadmios y bermellones, naturaleza completa.

Huertas y campos, Granados que danzan,

Chumberas, membrillos, un paisaje que avanza.

 

Fragancias del azahar, jazmines morunos,

El río Santo canta, testigo de arrullos.

Aguas que movieron trapiches con destreza,

Molinos de harina y aceite, luz en la naturaleza.

 

La Atalaya cuenta historias del pasado.

Barranco de Luna, desfiladero abrazado.

Fuente de los Siete Años, manantial en la sierra.

 

Saleres, gema en El Valle escondida,

Entre aromas y colores, vida compartida.

 


18 enero 2024

El pueblo de Restábal

 


En el valle de sueños y colores,

Descansa un pueblo entre amores.

Restábal, con casco blanco y puro,

Abrazado por el cerro seguro.

 

En la confluencia de ríos danza,

El Grande y Saleres, su esperanza.

Pintorescos paisajes el lugar abrazan,

Donde ruiseñores y pájaros cantan.

 

Bajo el manto de estrellas, melodías surgen,

En la noche y amanecer emergen.

La iglesia mudéjar, San Cristóbal venera,

En calles estrechas, historias se encierran.

 

La Lonja del pescado, testigo del paso,

De pescadores y vendedores en el regazo.

Barrio Bajo y Alto, unidos en su andar,

Por el Camino Real, riquezas al caminar.

 

Casas blasonadas, nobleza en su esencia,

Mercantes y nobles, historia en su presencia.

El mirador del “Guitarro” asoma sereno,

Una guitarra dibujada, en el empedrado terreno.

 

Atalayas y acequias, huellas del ayer,

Calles estrechas, patios de entender.

Tradición musulmana, en cada callejón,

Restábal, guardián de una historia en canción.

 

Naranjos y olivos, danzan en abundancia,

Agua que fecunda tierras con fragancia.

Excursiones especiales, rincones por descubrir,

Alos, el algarrobo milenario, un susurro que sentir.

 

En las riberas del embalse, la naturaleza habla,

La Loma del Calvario, Ermita que embriaga.

Virgen de Fátima, en su honor se alza,

Vista panorámica, valle que abraza.

 

Torre vigía árabe, en ruinas testigo,

Donde el aljibe guarda un antiguo abrigo.

Restábal, perla en El Valle resplandece,

Un poema eterno, donde el tiempo enriquece.


Pueblo encantado de Melegís

 



En Melegís, valle de blancura encalada,

Donde el sol acaricia casas bañadas.

Entre naranjos y limoneros danzantes,

Olivos testigos de tierras vibrantes.

 

Canta el zorzal, la mirla en su melodía,

Acompañando al río, que apenas murmulla el día.

Torrente es su nombre, aunque modesto en caudal,

Refleja la esencia de este rincón especial.

 

A la izquierda se alza Sierra Nevada imponente,

Su majestuosidad en el horizonte se siente.

Desde el mirador de las Alvirillas se atisba,

El pantano de Beznar, en quietud se enriza.

 

Al fondo, el cerro sostiene la ermita,

Del Santo Cristo del zapato, que a todos invita.

A la derecha, cerca del pantano resplandece,

Restábal, el pueblo que al paisaje engrandece.

 

La iglesia de torre mudéjar se erige con gracia,

Testigo del tiempo, en su historia abrazada.

A la entrada, un olmo centenario se inclina,

Guardián de secretos que el viento imagina.

 

En la Fuente lavadero, donde el tiempo reposa,

Mujeres lavaban sueños entre risas hermosas.

Melegís, joya en El Valle, de encantos lleno,

Donde el pasado y el presente entrelazan su vuelo.

 


Valle de oro poético



En el valle de oro y esmeralda,

Donde naranjos danzan con alborada,

Limoneros susurran secretos al viento,

Y olivos cuentan historias de tiempo lento.

 

Un río serpentea con canción serena,

Sus aguas bailan en danza eterna,

Hasta abrazar un pantano en reposo,

Donde refleja el cielo su manto hermoso.

 

Sierra Nevada al fondo, majestuosa,

Pinta su perfil con nieve gloriosa,

Mientras a un lado, la Sierra de Pinos,

Se eleva con su cruz entre sus caminos.

 

 

El Zorzal y la  mirla cantan con ternura.

Pájaros mensajeros en coro entrelazan,

Historias del valle, susurros que abrazan.

En cada hoja, en cada rincón sagrado,

La poesía del lugar es un regalo guardado.

 

Oh, valle de encantos y sueños tejidos,

Donde el sol y la luna son cómplices queridos.

Bajo cielos azules  y aromas divinos,

Los pájaros danzan en el valle divino,

Mientras la Cruz de Pinos observa

En silencio, en su elevado destino.