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| Portada El Encuentro de Manuel Hidalgo |
Un viaje hacia el
interior de uno mismo
Un libro nacido de la experiencia, la música y la búsqueda de
una vida más libre, consciente y verdadera
Por Miguel Ángel
Molina Palma
Hay libros que cuentan una historia y otros que nos invitan
a detenernos, guardar silencio y mirar hacia nuestro interior. El encuentro, publicado por Manuel Hidalgo en 2020,
pertenece a esta segunda clase.
El cantor paduleño reúne en
sus páginas prosa, reflexiones, poemas y
letras de canciones para narrar un viaje que no conduce hacia un lugar
concreto, sino hacia el conocimiento de uno mismo.
El encuentro con uno mismo
El encuentro que da título
al libro es, ante todo, el encuentro con
el propio ser. Su protagonista comienza el camino cansado de vivir entre
los recuerdos del pasado y la incertidumbre del futuro. Necesita alejarse del
ruido, caminar, ascender a la montaña y enfrentarse a sus temores.
A medida que avanza, va
desprendiéndose de las máscaras, las expectativas y las cargas que le impiden
vivir con autenticidad. Manuel Hidalgo expresa esta búsqueda mediante una de
las imágenes más significativas de la obra.
«Hay caminos que van hacia fuera y hay
caminos que van hacia dentro, y hacia dentro hice vereda mis pies».
La naturaleza como compañera y maestra
En El encuentro, la naturaleza
no aparece únicamente como escenario. Los caminos, las montañas, el viento, el
mar, los árboles, los pájaros y los ríos ayudan al caminante a comprender que
la vida está formada por cambios, caídas y nuevos comienzos.
El río enseña a seguir
avanzando; el viento, a desprenderse; el árbol, a aceptar cada estación; y el
pájaro, a confiar en sus propias alas. A través de estas imágenes, el autor
recuerda que también nosotros formamos parte de la tierra y que cuidarla significa,
en cierto modo, cuidarnos a nosotros mismos.
Un libro que también se escucha
Las canciones ocupan un lugar esencial dentro de la obra. Sus versos
proceden del mismo universo personal y creativo que dio origen a los discos Vida y Volver a nacer. Por sus páginas aparecen ideas y composiciones
relacionadas con La vida sencilla, Ciudadano, Aire, Sin prisa, Sigo camino o Volver a nacer.
La prosa permite conocer la
experiencia humana y espiritual de la que nacieron muchas de esas canciones.
Por eso El encuentro puede leerse,
pero también parece pedirnos que escuchemos la voz de su autor y dejemos que
sus palabras encuentren su propio ritmo en nuestro interior.
Manuel Hidalgo durante una de sus actuaciones,
en las que alterna música y reflexión
La valentía de mirarse sin máscaras
Manuel Hidalgo escribe sobre
la fragilidad, el miedo, la soledad, el
amor, la amistad y el perdón, así como sobre la necesidad de aceptarnos tal
como somos. No se presenta como un maestro que posee todas las respuestas. Se
muestra como un ser humano que ha tenido dudas, se ha equivocado, ha caído y ha
necesitado volver a levantarse.
El libro cuestiona esa falsa
fortaleza que obliga a ocultar las emociones. Reconocer una debilidad, pedir
ayuda, llorar o dejarse abrazar no nos hace menos fuertes. Nos hace más humanos
y nos permite relacionarnos con los demás desde la verdad.
Caer también puede ser el principio
Uno de los mensajes
centrales de El encuentro es la
posibilidad de volver a empezar.
Caer no tiene por qué significar el final. En ocasiones, tocar fondo permite
abandonar una manera de vivir que ya no nos representa y comenzar a construir
otra más honesta.
El renacimiento llega cuando
dejamos de huir, aceptamos cuanto somos y nos atrevemos a dar un nuevo paso. La
vida aparece así como un camino que no exige perfección. Solamente pide
presencia, sinceridad y valor para continuar.
Aprender a vivir el presente
El autor también reflexiona
sobre nuestra costumbre de permanecer atrapados entre lo que ocurrió y lo que
todavía no ha sucedido. Mientras lamentamos el pasado o aplazamos la felicidad
hasta alcanzar alguna meta, la vida
continúa sucediendo.
Está en una conversación, en
el sonido de la lluvia, en un amanecer, en el descanso bajo un árbol o en el
abrazo de una persona querida. El
encuentro invita a caminar sin prisa y a descubrir que muchas de las cosas
esenciales que buscamos fuera ya se encuentran dentro de nosotros.
La libertad de pensar y vivir por uno mismo
Otro de los grandes temas
del libro es la libertad. Manuel
Hidalgo desconfía de las etiquetas, las verdades impuestas, las fronteras que
enfrentan a las personas y las ideologías que impiden pensar con independencia.
Antes que ciudadano de un
territorio, se reconoce como ser humano.
Desde esa convicción defiende la fraternidad, la acogida y la dignidad de
quienes abandonan su tierra y arriesgan la vida buscando un lugar donde poder
comenzar de nuevo.
Su pensamiento parte de una
idea sencilla: ninguna bandera debería hacernos olvidar que compartimos miedos,
necesidades, esperanzas y deseos semejantes.
La felicidad crece cuando se comparte
Para Manuel, la riqueza no
consiste en acumular, sino en necesitar
menos para vivir plenamente. La felicidad nace de la sencillez, la gratitud
y la capacidad de reconocer cuanto ya tenemos.
Sin embargo, esa felicidad
no debe quedar encerrada en uno mismo. Una canción, una palabra, un abrazo o
una experiencia alcanzan su verdadero sentido cuando se comparten. Esa es
también la razón de ser de este libro: ofrecer a los demás una parte del camino
recorrido.
Un libro para leer despacio
El
encuentro
no es solamente un poemario, un relato autobiográfico o un cancionero. Es una conversación íntima con un hombre que
ha decidido mirarse por dentro y contar cuanto ha encontrado durante el viaje.
Conviene leerlo sin prisa,
dejando reposar sus palabras y regresando a aquellas páginas que despierten
alguna pregunta. Cada lector puede reconocer en ellas sus propios miedos,
caídas, búsquedas y deseos de comenzar nuevamente.
Quienes quieran conocer
mejor el universo humano y musical de Manuel
Hidalgo y adquirir un ejemplar de El
encuentro pueden ponerse en contacto directamente con el autor a través de
sus redes sociales o acercarse a alguno de sus conciertos.
Comprar este libro es
también una forma de apoyar la creación
independiente y el trabajo de un cantor cercano que ha hecho de la música y
la palabra una manera honesta de compartir la vida.
Porque todos recorremos caminos hacia fuera,
pero quizá el más necesario sea aquel que nos conduce hacia dentro.
Miguel Ángel Molina
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