16 julio 2026

Los Habices de la Iglesia de Mondújar

Iglesia de Mondújar 

 👑 LOS HABICES DE LA IGLESIA DE MONDÚJAR 

Historia, patrimonio y memoria de la alquería de los reyes nazaríes. 

Por Miguel Ángel Molina Palma


Hay lugares cuya historia excede con mucho su tamaño. Mondújar —asentada en la ladera suroccidental de Sierra Nevada, junto a la misma carretera que baja desde Granada a la costa— es uno de ellos. Una alquería de proporciones modestas que guarda entre sus tierras la rauda de los reyes nazaríes, el patrimonio de la última reina mora del reino de Granada, y uno de los inventarios de bienes habices más complejos y ricos de todo el Valle de Lecrín. Porque aquí no solo hay hornos, macaberes y hazas de riego: aquí hay historia de reyes, de alfaquíes, de secretarios reales y de una mujer cuyo nombre no se ha olvidado en cinco siglos. 👑🕌
La fuente principal de este artículo es el Capítulo XIV de la tesis doctoral de Lorenzo Luis Padilla Mellado, Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología (Universidad de Granada, 2010), una obra monumental que recoge el patrimonio habice de veintidós alquerías del Valle. Para Mondújar, Padilla Mellado trabaja con el Apeamiento y Deslinde de los Bienes Habices de la Iglesia de Mondújar inserto en la escritura de censo de 15 de abril de 1592 (AHAGr, Signatura 572-F, Escritura nº 154), el Libro Becerro de los Bienes Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín (1547-1554) —folios 255r al 259r—, la Probanza de los Bienes que dejó la Reina Mora (ARChGr, Signatura Caja 995, Pieza 4), y cuatro escrituras de censo del Archivo del Arzobispado. 📚

🌿 Un nombre árabe de etimología incierta.
El topónimo Mondújar deriva del árabe مندوشر (Mundýšar), variante de un nombre anterior cuya etimología exacta permanece incierta. Lo que sí sabemos es que bajo la dominación musulmana Mondújar alcanzó un gran renombre: los monarcas nazaritas poseían aquí importantes propiedades, el castillo tenía interés estratégico reconocido, y las tierras del término generaban rentas suficientes para que la Corona nazarí las tratase con especial consideración.
Sebastián de Miñano y Bedoya, en su Diccionario Geográfico Estadístico de España y Portugal (1826), describe Mondújar como lugar realengo de la provincia y arzobispado de Granada, partido del Valle, con 104 vecinos y 500 habitantes, una parroquia que tiene por anejas las de Talará y Acequias, situado a la falda de Sierra Nevada, de quien recibe muchas y buenas aguas con que riega su corto término. Madoz, ya en el siglo XIX, amplía el retrato: 96 casas, un castillo ruinoso llamado el Castillejo —"obra de moros"—, iglesia parroquial con advocación a la Encarnación, tres molinos de aceite, ganado lanar, cabrío y vacuno, y abundante caza. Y una memoria colectiva que no había olvidado que por estas tierras pasó Boabdil camino del exilio. 🌿

👑 Boabdil y la rauda de los reyes: el mayor secreto de Mondújar.
Mondújar adquirió protagonismo en la historiografía moderna gracias al artículo de Manuel Gómez Moreno (1942) sobre el cementerio real nazarí de esta localidad. El hecho histórico que lo explica es de una gravedad simbólica extraordinaria: tras la entrega de Granada y antes de abandonar definitivamente su reino, Muhammad XII (Boabdil) exhumó los restos de los monarcas nazaríes que reposaban en la rauda de la Alhambra y los volvió a enterrar en la rauda de Mondújar.
El aprecio que los reyes nazaritas tenían por esta alquería queda así demostrado de la manera más elocuente posible: eligieron Mondújar como el lugar donde sus antepasados continuarían durmiendo el sueño eterno, lejos ya del alcázar que los castellanos estaban ocupando. Recientemente, durante las obras de la autovía de la Costa, se excavó un nuevo cementerio en este mismo término, aportando evidencia arqueológica complementaria a los documentos escritos.
El Apeo de los Bienes Habices de 1547 documenta este sepulcro con precisión geográfica: "un pedazo de macaber cercado de tapias, de un tercio de marjal poco más o menos, 175 m², en el Pago Alitrar, donde dicen que están enterrados los reyes moros de Granada". La frase más breve del inventario, escrita entre partidas de hornos y acequias, es también la más cargada de historia. 🪦

👸 La Reina Mora: la herencia que Pedro de Zafra robó.
El episodio más dramático de la historia de Mondújar no es la conquista ni la expulsión, sino el robo. La esposa de Boabdil —llamada en los documentos simplemente la reina mora— falleció en Andarax y fue enterrada en Mondújar. Antes de morir dejó ordenado en su testamento que sus bienes se partiesen en tres partes: la mitad para la mezquita —que pasó después a la Iglesia—; un cuarto para el alfaquí de la mezquita con obligación de rezar la Qala sobre su sepultura dos veces a la semana; y el cuarto restante para los mayordomos que cuidarían y labrarían los bienes.
Esa partición la hizo Mahomad Mocatil, vecino de Granada y mayordomo de la reina, ante el propio Boabdil. Y entonces llegó Pedro de Zafra, hermano del secretario del rey Fernando de Zafra, y se apoderó de todos esos bienes valiéndose de las influencias de su hermano antes de la sublevación de los moriscos de Lanjarón.
Los testigos son inequívocos. Fernando Audulbirí, alguacil y vecino de Mondújar, declara que conoció muy bien a don Pedro y a doña Guiomar de Acuña, su mujer, pues se habían visitado y comido juntos; que estos bienes habían pertenecido a la madre de la reina mora y, a su muerte, pasaron a la reina; y que su propio padre había sido Mayordomo de la reina y los poseyó más de treinta años antes de morir en Andarax.
Isabel Nihiriza declara que la reina al morir dejó ordenado en su testamento —y en una carta que ella había visto y tuvo en su poder— que sus bienes se partiesen y una parte para el alfaquí porque rezara sobre su sepultura. Pedro de Zafra se había apoderado de los bienes poco después de la partición. Teniendo Isabel y su marido Almeyres la carta del testamento, Pedro de Zafra la pedía y los amenazaba con matarlos.
Otro testigo declaró que antes de morir la reina había comprado cuatro hazas: tres en el lugar de Haratalaráb (Talará) y otra en Mondújar, de las que se hizo la correspondiente carta de venta. Pedro de Zafra pidió esa carta al testigo estando acompañado por el alguacil de Mondújar, y el testigo se la dio al poco de morir y ser enterrada la reina.
Las rentas de estos bienes sumaban 55 pesantes o 1.650 maravedís. La probanza del pleito contra doña Guiomar, mujer de Pedro de Zafra, para la averiguación de todos los bienes habices de la Iglesia de Mondújar al tiempo que fue Mezquita, se conserva en el Archivo de la Real Chancillería de Granada (Signatura Caja 995, Pieza 4). 📜

🏰 El Castillo del Castillejo: la fortaleza del cerro.

El Castillo de Mondújar —llamado popularmente "el Castillejo"— se alza sobre un cerro a unos dos kilómetros de la población y a 900 metros de altitud. De planta poligonal irregular adaptada a la topografía del terreno, conserva el acceso formado por una puerta en doble recodo en rampa, y en el interior una torre de planta trapezoidal situada en el ángulo noreste. Los muros tienen entre 1,45 y 1,65 metros de anchura; en la parte alta se conservan restos del parapeto, posiblemente almenado, y cinco troneras abocinadas en el interior más otras dos en el muro que cierra la fortaleza por el este.
Lo más notable desde el punto de vista hídrico son sus dos aljibes. El primero, exterior al recinto, de planta rectangular de 7,50 × 4,80 metros, con restos de bóveda y escasos restos de enlucido rojo, comunicaba mediante un arquillo de medio punto apuntado con el interior del castillo a través de una rampa —posiblemente para conducir las aguas de lluvia. Por debajo de la planta del castillo existe un segundo aljibe abovedado. Dos cisternas para una fortaleza que vigilaba el acceso al Valle desde la sierra: dos garantías de resistencia. 🏰
Tras la reconquista, a mediados del siglo XVI se debatió si convenía sostener y guarnecer la fortaleza o proceder a su derribo. Prevaleció lo segundo, y en pocos años sus muros estaban ya en ruina. Una acequia que pasa por bajo del castillo —visible en las fotografías del capítulo— es hoy el único vestigio hídrico activo de aquella estructura defensiva.

🏭 El Molino Museo: el aceite que resiste.

Entre los edificios fabriles documentados en Mondújar destaca el Molino de Mondújar, situado en pleno casco urbano, cercano a la iglesia, y considerado una de las joyas de la comarca. Es un molino de torre —como el de Acequias— de los llamados de prensado con torre, con un armazón de madera de tablones entrelazados formando el tejado, unidas por potentes vigas que dan a la nave principal un aire vistoso e impresionante. Restaurado en 2005 y abierto como exposición permanente en 2006, se ha convertido en el primer molino-museo del Valle de Lecrín.
El sistema de prensado con torre pudo hacerse al principio, siendo luego abandonado por otros sistemas más usuales. El interior de la torre posee techumbre con largueros a su alrededor para constituir la estructura y apoyar las posibles pesas de prensado. Alrededor del patio interior, con un pequeño muro perimetral de 40 centímetros, se situaban los trojes donde se vertía la aceituna recién traída del campo.
También existía en el término el Molinillo, antiguo molino harinero del que tan solo quedan restos del cubo donde se producía el salto del agua. Una escritura de censo de la Iglesia menciona además "el camino que va al Molino del dicho lugar del azeyte" como lindero de una haza en el Pago del Feche: la misma tierra que hoy ve pasar los coches por la carretera vio pasar en su día los burros cargados de aceitunas. ⚙️🫒

⛪ La iglesia: dos columnas de la mezquita en el pórtico.

La Iglesia de Mondújar, consagrada a la Encarnación, se construyó sobre el solar de la antigua mezquita. En 1501 Mondújar fue adscrito como anejo a la parroquia de Béznar. En 1565 se proyectaba construir una iglesia nueva con un coste de más de un millón de maravedís, encargándose de las obras el albañil maestro Alonso, el carpintero Juan de Robles y el cantero Pedro Gómez de Fuenfría. Cuando estalló la rebelión morisca en 1568, los insurrectos quemaron la madera labrada y la por labrar y maltrataron todo el edificio. Sofocada la rebelión, continuaron las obras con el mismo cantero Pedro Gómez, el albañil Juan Alonso Jiménez y el carpintero Francisco Hernández.
La fábrica resultante es de las más bellas del Valle: una sola nave de planta rectangular y cabecera plana (28 × 8 × 50 metros), cubierta por armadura mudéjar de madera de las llamadas de limas mahomares, con almizate estrellado en lazo de ocho, seis tirantes transversales dobles apoyados sobre canes de cartela y uno en cada rincón del rectángulo. Todo el artesonado fue restaurado en los años ochenta del siglo XX de forma fiel al original.
Las portadas son notables: la lateral, muy sencilla y elegante, con tondo y aletas, es de influencia de Diego de Siloé; la principal data del último tercio del XVI. La torre-campanario de planta rectangular en tres cuerpos con vanos dobles sobre alfiz y cubierta a cuatro aguas. Los bajos de la torre albergan la Capilla Bautismal, abovedada de nervios con arco de medio punto desde la nave.
Alrededor de la iglesia hay un pórtico construido en 1857 por el párroco de entonces. En él están adosadas dos bases de columnas musulmanas, posiblemente procedentes de la antigua mezquita sobre la que se levantó el templo. Aunque algo disfrazadas por los encalamientos sucesivos, su presencia silenciosa en el pórtico conecta físicamente la iglesia del siglo XVI con la mezquita que la precedió. Una continuidad de piedra sobre la que nadie reflexiona cada domingo al entrar a misa. 🔔

🏚️ Los bienes urbanos: hornos, rābitas, macaberes y el horno del alfaquí Torrente.

El inventario de bienes urbanos de la Iglesia de Mondújar, reconstruido a partir del Apeamiento de 1592 y del Libro Becerro, es el más complejo y variado de todos los capítulos del Valle de Lecrín.
Los hornos son tres. El primero —de la antigua mezquita, el que el documento describe con mayor precisión— medía 38 pies de largo por 12 de ancho (unos 50 m²), sin labor accesoria más que el horno en sí. Alindaba con una callejuela a las espaldas por donde echaban la leña, con huerta de Francisco de Baeza, con huerta de Domingo Jate y con la Calle Real. Según el Libro Becerro lo poseía Jusepe de Herrera, Beneficiado de Mondújar, que con anterioridad lo había tenido el alfaquí Torrente por mandato de los Reyes Católicos, y lo tomó la Iglesia a la muerte del alfaquí. Los otros dos hornos los poseía Gonzalo de Torres por traspaso de su suegro Pedro Delgadillo, en 2.625 maravedís, según escritura ante Pedro de Frías (10 de enero de 1531); a su muerte sus herederos los desampararon y fueron dados a censo a Juan de Medina en 56 reales ante Alonso de Castro (26 de diciembre de 1592).
Las casas son dos más un sitio. La primera, de 40 pies de largo por 36 de ancho, tenía a su entrada un cuarto labrado nuevo sin cubrir y un patio frontero, con un palacio y caballeriza encamarados, una cocina encamarada y un marjal de tierra alrededor (525 m²), lindando con huerta de Francisco de Baeza, huerta de Francisco de Mendoza, huerta de Domingo Azara y un Camino por encima. La segunda, la casa de la Rābita Buhora, de 35 pies por 24 (91,50 m²): tenía un patio, otro patio más adentro, una caballeriza y corredor, y una cocina; alindaba con casa de Sebastián el Magroz, huerta de Francisco Ramírez y la Calle Real. El sitio de casa de un tercio de marjal (175 m²), con árboles frutales, lo había donado a la Iglesia Andrés, criado de Villarreal, alguacil que fue de Mondújar, difunto; alindaba con casa de Sebastián Monayme, solar de García el Gazí y el Camino que va a la Iglesia.
Las rābitas documentadas son cuatro. La Rābita Buhora —caída, en el Barrio Bajo, con parra y plazuela delante— medía 16 por 12 pies (20,91 m²). La Rābita Alcana, en el Pago Alitrar, con macaber cerca en el camino que sube al cerro. La Rābita Fauquía, en el Pago del Coc, de 16 por 12 pies (21 m²), alindando con huerta de Benito de Aranda el Magroz y la Calle Real. Y la rābitilla del Libro Becerro, enfrente de un mesón en el camino a Haratalaráb, alindando con casas del Cadah y Calles Reales, que poseía a censo Gonzalo de Torres según escritura ante Pedro de Frías (3 de noviembre de 1547).
Los macaberes son cinco. El mayor —seis marjales (3.150 m²), por abrir, en el Pago del Feche— alindaba con hazas de Diego de Aguilar, Diego de Escobar (vecino de Acequias), Domingo Gozayre, Francisco Jate y los hijos de Juan de la Corte y la mujer de Zacarías de Baeza. Otro macaber de tres marjales (1.575 m²), en el Pago del Coc, alindando con hazas de Hernando Alarif, Hernando el Zigui (vecino del Padul), Lorenzo de Zafra y Pedro Gallego. El tercero —el más histórico— de un tercio de marjal (175 m²) en el Pago Alitrar, cercado de tapias: el lugar donde los documentos dicen que están enterrados los reyes moros de Granada. Una haza que fue macaber, de dos marjales (1.050 m²) en el mismo Pago Alitrar, con dos olivos. Y el macaber hecho majuelo del Libro Becerro, en el camino a Béznar pasado el puente de Haratalaráb, del que pagaba Gonzalo de Torres dos reales anuales.

🌾 Las tierras de regadío: el Pago del Feche y las rābitas como propietarias.

El inventario de tierras de regadío de Mondújar es el más extenso de todos los estudiados: 32 hazas y 2 pedazos de tierra que suman 65 marjales (34.125 m²), casi 3,44 hectáreas, distribuidas por los pagos de Zaalcaría, Potril, Feche, Albaal, Alitrar, Alguidiey, Alhandah, Río Torrente, Chuchuy y Alduayra.
La singularidad de este inventario es que identifica para qué rābita o función de la mezquita era cada haza: unas son de la Mezquita en general, otras de la Rābita de Abrahora, otras de la Rābita Alfauquía, otras de la Rābita Alulia, otras de la Rābita Alcana, otras de la Rābita Alocaudon de Bafora San Cristóbal (situada en el término de El Chite), otras son de la Sunna —la práctica del profeta, bienes destinados a cumplir la ley islámica—, y otras de la Chimez, la lámpara de la Mezquita, los reparos de la Mezquita, o las esteras de la Mezquita.
Entre las hazas más significativas destaca la de seis marjales (3.150 m²) en el Pago del Feche, de la Mezquita, donada específicamente "para atender a los gastos de las esteras de la Mezquita y para los repuestos de ella": una haza cuya renta mantenía literalmente el suelo de oración del templo islámico. Las dos hazas juntas de siete marjales (3.675 m²) partidas por un jorfel, con un olivo propio, alindando con haza del Azbolá (vecino de Acequias) y la mujer de López Gayauni.
Los apeadores —Lorenzo del Castillo y Lorenzo Azara— declaran que inspeccionaron los bienes "haza por haza, olivo por olivo, y árbol por árbol", con el testimonio de Domingo de España y Hernando González, "que son viejos y se acuerdan de tiempo de moros". 💧

🌿 Las tierras de secano y viñedos: la donación de Andrés el cristiano viejo.

Las tierras de secano y viñedos de Mondújar suman cuatro viñas y una era, con ocho marjales (4.200 m²), distribuidas en el Pago Alitrar y el Pago del Río Torrente.
En el Pago Alitrar: un pedazo de tierra de dos marjales (1.050 m²) puesto de viña y majuelo con tres almendros y un peral, que era de Andrés, cristiano viejo y criado de Hernando de Villarreal, alguacil difunto de Mondújar —el mismo Andrés que también donó la casa-sitio y una haza de riego—. Esta cesión a la Iglesia de un cristiano viejo, sin procedencia morisca, es uno de los pocos testimonios de generosidad directa hacia la institución eclesiástica en todo el inventario del Valle. Una era sin dimensiones especificadas completa el secano del Pago Alitrar.
En el Pago del Río Torrente: una viña de cuatro marjales (2.100 m²), de riego, con su agua correspondiente y una alameda por la cabezada alta con muchos álamos, perteneciente a los habices del Torrente por sus días —referencia al alfaquí Torrente que administró estos bienes antes de que los tomara la Iglesia—. Alindaba con haza de Hernando el Cadahal Gurzel y la acequia alta que lleva el agua a Murchas. Otra viña de dos marjales (1.050 m²) de la Rābita de Mondújar, atravesada por medio por una acequia de agua que lleva a Murchas, alindando con viña de Hernando Jate, viña de Pedro Hazan (vecino del Padul), el río y viña de García González. Una tercera viña en el Pago de Handaca Acequias, puesta a medias por Miguel Albruturi (vecino de Acequias), correspondiendo a la Iglesia la parte baja. 🍇

🌳 El arbolado: veintinueve olivos y cuatro morales, árbol a árbol.
El recuento arbóreo del Apeamiento de Mondújar ofrece estas cifras: 29,5 olivos/aceitunos (incluyendo medios olivos en copropiedad), 4 morales, 6 almendros (entre los bienes relacionados), 2 perales y 3 granados.
Los olivos de Mondújar están extraordinariamente documentados: cada uno con su pago, su haza de referencia y su función en la organización religiosa islámica. Los hay de la lámpara de la Mezquita —cuya renta mantenía el aceite para iluminar el interior del templo—, de la Rābita Alulic, de la Rābita Alelila, de la Rābita Envelam, de la Chimez —la jāmiʿ, la mezquita mayor—, del alchimez —variante del mismo—, de la Sunna, y hasta dos olivos de la Iglesia de Salobreña que aparecen sobre tierras de Pedro Delgadillo en el Pago Alitrar. El sistema habice proyectaba su red sobre todo el territorio: la Iglesia de Salobreña, a veinte kilómetros de la costa, tenía olivos en Mondújar.
El moral en el cementerio de la Iglesia —"en el Pago Alduayra, que alinda con Iglesia del dicho lugar"— es otro de esos detalles que revelan la continuidad: el árbol censal plantado junto a las tumbas, indiferente a si los que descansan debajo son moriscos o cristanos. Y el medio olivo en compañía del otro medio del Hazboli (vecino de Acequias), en el Pago Chuchuy: la copropiedad de un árbol, reducida a sus fracciones más elementales. 🌳

📋 El Libro Becerro (1547-1554): tres familias, todo un pueblo.

Las partidas del Libro Becerro de Mondújar (folios 255r al 259r) se organizan en torno a tres grandes censatarios que concentraron entre sí prácticamente todo el patrimonio habice de la alquería:
Gonzalo de Torres, vecino de Mondújar, paga cuatro partidas: 2.625 maravedís por los dos hornos (traspaso de su suegro Pedro Delgadillo ante Pedro de Frías, 3 de noviembre de 1546); 12 reales por una haza de tres marjales que alinda con haza de Gonzalo Alcaide y el Camino del Chite (mismo traspaso); 99 maravedís por una viña puesta a medias con Diego Mojacari en haza de la Iglesia y la rābitilla de Haratalaráb (escritura ante Diego Díaz de Valdepeñas, 22 de diciembre de 1531); y 3.034 maravedís por los habices de Haratalaráb en su conjunto (Pedro de Frías, 3 de noviembre de 1546). Más dos reales por el macaber hecho majuelo pasado el puente de Haratalaráb. Torres también es el responsable de la carta de censo de la rābitilla enfrente del mesón de Haratalaráb, que la adquirió de Pedro Delgadillo.
Todos los bienes de Gonzalo de Torres fueron desamparados por sus herederos tras el levantamiento morisco y dados a censo a Diego de Fuentes y su mujer —vecinos de Granada que vivían en el Mesón del Canónigo Torrijos a la puentezuela y que luego se trasladaron a Haratalaráb— en 12 ducados y 1 real anuales ante Diego Díaz (25 de noviembre de 1592). Esta hacienda fue después traspasada a Ana Rodríguez, mujer de Diego de Frías, ante Simón de Ledesma, escribano del Valle, el 2 de agosto de 1607.
Pedro Delgadillo, vecino de Béznar, paga 2.063 maravedís por los habices de Mondújar, sacados los que tiene Jusepe de Herrera y los de Antón Morata. Su carta de censo pasó ante Diego Díaz (29 de octubre de 1531) y fue traspasada por Pedro a su hijo Gonzalo Delgadillo sin precio ni interés. Tras la muerte de Pedro, su mujer Ana de Padilla como tutora reconoció el censo ante Francisco de Córdoba (23 de septiembre de 1555). Los tres hermanos Gonzalo Delgadillo, Juan de Padilla Delgadillo y Antonio Pacheco Delgadillo sucedieron en los bienes; los dos primeros, vecinos de Motril, traspasaron sus partes a Benito López Guerrero, vecino de Mondújar.
Jusepe de Herrera, Beneficiado de Mondújar, paga la partida más voluminosa: 20 ducados anuales por todos los habices que poseía el alfaquí Torrente por mandato de los Reyes Católicos y que la Iglesia tomó a la muerte del alfaquí. El detalle de los bienes es exhaustivo: el horno de pan cocer, la casa con marjal de tierra, una haza de dos marjales en el Pago Potril linde de Juan de Ronda, dos hazas de siete marjales con un olivo, una haza en el Pago Alcaría, varias hazas más, un pedazo de tierra puesto de viñas con higuera y cañaveral en El Chite (Pago del Mojinar), una viña de cuatro marjales con alameda, una era, morales, olivos. Todo lo que había sido del alfaquí Torrente. Carta de censo ante Alonso Ruiz (27 de marzo de 1550). Los bienes fueron dados a censo a Benito López Guerrero en 6.000 maravedís ante Cristóbal de Fuentes (enero de 1594).
Antón Morata paga dos ducados al año por cuatro pedazos de macaberes: uno alindando con hazas y viñas de Pedro Delgadillo y dos Caminos Reales; otro linde de Domingo Azara y Lorenzo Cayd; otro en los caminos que van a Acequias y el Barranco; y el cuarto conocido como "el Granado". Carta ante Francisco de Córdoba (22 de febrero de 1554). 📜

🏡 Los bienes habices de Mondújar en el término de Talará.

La Iglesia de Mondújar poseía además un conjunto notable de bienes en el término de Talará (Haratalaráb), documentados en la escritura ante Diego Díaz de 21 de noviembre de 1592 (AHAGr, Signatura 572-F, Escritura nº 158).
Los bienes urbanos en Talará comprenden el horno de pan cocer —linde con huerto de Juan de la Hoya por dos partes y la Calle Real por las otras dos, frontero del mesón—, el mesón con corral y huerto —linde con huerto de Antonio García, huerto de Diego de Fuentes, tierra y árboles de Cristóbal de Tapia, casa de Diego de Fuentes y la Calle Real—, y frente a la puerta del mesón la famosa plazuela "que solía ser mezquita". También un pedazo de huerto de medio marjal con un moral, un olivo y granados, linde de Juan de Narváez, Andrés de Calvente y Jerónimo de Herrera.
Las tierras de regadío en Talará suman ocho hazas y tres pedazos de tierra con unos 27,5 marjales (14.437 m²), distribuidas por los pagos de Contra, Fondil (Fondón), Torrente y el camino a Murchas. Sus censatarios son Juan de Tapia, Miguel Rodríguez, Diego de Puerta y Juan de la Hoya.
Los viñedos en Talará incluyen cuatro viñas con una superficie total de 9,5 marjales (4.987 m²): una que se va perdiendo en el Pago del Torrente linde de Pascual Martín y viña de Diego de Fuentes; una de tres marjales en el Pago del Almadrabilla linde del horno de hacer teja; y dos pedazos "que solían ser viña y ahora están de secano" —el testimonio del abandono viñador que siguió a la expulsión morisca.
Los olivos en Talará son individualizados con una precisión casi cartográfica: en el Pago de Contra linde del Camino Real, otro con dos piernas por bajo de las casas en ribazo de huerta de Juan de la Hoya, dos en el Camino que baja a El Chite, otro en la esquina de haza de Antón García, otro en el callejón de las huertas, otro en tierras de Cristóbal de Guzmán, otro en el Pago del Fundi, otro en tierras de Catalina de Sanguilera, otro en tierra de Juan Martín, otro en haza y olivar de Andrés de Calvente, otro en el Pago del Barranco en tierras de Alonso López. Más un sitio de olivo de la Iglesia Mayor de Granada en el Pago del Almadraba. Un moral viejo en Pago de Talará en ribazo de haza de Cristóbal de Tapia.
Los testigos de esa escritura son Gaspar de Ocaña, Luis Pérez y Melchor de los Reyes, vecinos del lugar, más Francisco Jijón y Hernando de Torres. 🌳

📜 Las escrituras de censo (AHAGr, Signatura 572-F)

El Archivo del Arzobispado conserva para Mondújar cuatro escrituras principales:
1592 — Juan de Soto traspasa a Miguel Ramos todos los bienes habices repartidos a la Iglesia de Mondújar, con censo perpetuo de 9 ducados a favor de la Iglesia. Ante Alonso de Castro, 15 de abril de 1592. Esta escritura es la que inserta el Apeamiento y Deslinde completo.

1592 — Diego de Fuentes toma de la Iglesia de Mondújar a censo perpetuo de 12 ducados y 1 real (133 reales y 12 maravedís) al año los bienes de Haratalaráb. Ante Diego Díaz, 21 de noviembre de 1592. Los sucesores registrados: Gabriel Martín, Antón López, Juan Vizcaíno, Francisco Calvente, y luego Juan Roldán, María Ledesma, Alfonso de Torres, Juan Guerrero, Francisco de la Torre, Juan de Tapia, Diego de Puerta, Isabel de Soto, Pedro Ruiz, Miguel de Tapia, Manuel Sánchez, Manuel López Haro —lista que cubre casi un siglo de poseedores sucesivos.

1593 — Antonio Delgadillo Pacheco y Juan de Padilla Delgadillo, hermanos, reconocen la hacienda de su difunto padre Gonzalo Delgadillo con cargo de 5 ducados de censo perpetuo a favor de la Iglesia de Mondújar. Ante Diego Díaz, 15 de enero de 1593.

1647 — Pedro Alcalde, Bartolomé Hinestrosa, Juan Guerrero Granados, Alonso López el Mozo y Benito Guerrero reconocen el censo que poseen sobre porciones repartidas de la Iglesia de Mondújar: Pedro Alcalde 22 reales y 22 maravedís; Bartolomé Hinestrosa 32 reales; Juan Guerrero Granados 38 reales; Alonso López el Mozo 35 reales; Benito Guerrero 4 reales y 11 maravedís. Total: 132 reales y 5 maravedís. Ante Diego de Ledesma, 30 de enero de 1647. La escritura más tardía, que cubre medio siglo después del gran arrendamiento de 1592. 🖊️

👸 Los bienes de la Reina Mora: el inventario del despojo.

Para completar el patrimonio de la Iglesia de Mondújar, el capítulo XIV incluye el inventario de los bienes que la reina mora —esposa de Boabdil— dejó para la mezquita y que Pedro de Zafra se apropió, reclamados luego por la Iglesia en el pleito ante la Real Chancillería.
Casa: Una en la alquería de Mondújar, linde con casa de Lorenzo Azara y huerta de Isabel hija de Abenlanli.

Tierras de regadío: 15 hazas y 12 pedazos de tierra con 67 marjales (35.175 m²), distribuidas en los pagos de Las Casas, Corila, Alfeheg, el río y Alguadyai. Entre las más significativas: siete marjales en cuatro pedazos juntos en el Pago de las Casas, linde de la haza del alcaide de Mondújar Francisco de Cuéllar; doce marjales en cinco pedazos en el Pago de la Corila linde de Pedro Rincón y Almagroz; seis marjales en tres pedazos junto al río linde de Fernando Zala; y la "haza que llaman Mahaluf" de tres marjales en el Pago de Alfeheg linde del alguacil Hernando Adoljizi y Martín Almagroz. Dos hazas más en el Pago del Alguadyai, una de ellas en el "río de Talará", linde de Antón Alajir (vecino de Talará) y el alguacil Hernando Aldabizi.

Tierras de secano: Dos hazas en el Pago del Alguadyai —la primera de dos fanegas junto al Real, conocida como "la haza de las cerezas"; la segunda de media fanega en Hauz Padequir (toponimia árabe que significa "el llano del pozo pequeño"), linde de Juan Alfadi, vecino de Mondújar.

Árboles: Seis olivos en los pagos de las Casas y Corila, con linderos que incluyen la alberca del lino y el aljibe de Pidijar. Dos morales —uno en jorfel de la misma haza en el Pago de las Casas, otro en Haratalaráb junto a otro de Abenini. Dos nogales también inventariados entre los bienes de la reina. 👸

🌅 Lo que los habices de Mondújar nos dicen:
El capítulo de Mondújar es, sin duda, el más denso y dramático de todos los estudiados en el Valle de Lecrín. Aquí están los reyes nazaríes enterrados en el Pago Alitrar. Aquí está la reina mora cuyo patrimonio robó Pedro de Zafra. Aquí está el alfaquí Torrente que los Reyes Católicos dejaron administrar los bienes de la mezquita hasta su muerte. Aquí está el cristiano viejo Andrés que donó sus tierras a la Iglesia para compensar, quizás, el mundo que se estaba perdiendo.
Miguel Ramos, Juan de Soto, Diego de Fuentes, Gonzalo de Torres, Pedro Delgadillo, Jusepe de Herrera, Antón Morata, Juan de Medina, Benito López Guerrero: los nombres que en 1592 y en 1647 pusieron su firma para que el patrimonio de las mezquitas y rābitas de Mondújar siguiera produciendo, ahora para la Iglesia. Y debajo de sus firmas, el silencio de la rauda con sus reyes, y el olivo del macaber camino de Béznar que siguió dando fruto sin saber que el mundo había cambiado.

Que no se pierda la memoria de Mondújar. ✨🏔️

📚 Bibliografía

PADILLA MELLADO, Lorenzo Luis (2010): Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología. Editorial de la Universidad de Granada. Granada. D.L.: GR 3009-2010. ISBN: 978-84-693-2571-1. [Capítulo XIV: Mondújar, pp. 797-869.]

Escritura de Apeamiento y Deslinde de los Bienes Habices de la Iglesia de Mondújar. AHAGr. Signatura 572-F. Escritura nº 154. Ante Alonso de Castro, 15 de abril de 1592. Apéndice Documental nº 60, pág. 785.

Libro Becerro de los Bienes Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín (1547-1554). AHAGr. Signatura Caja nº 44. Fols. 255r-259r. Apéndice Documental, Doc. nº 21, p. 136.

Probanza de los Bienes de la Iglesia de Mondújar que le dejó la Reina Mora, mujer del Rey Chico de Granada, siendo Mezquita. Archivo de la Real Chancillería de Granada. Signatura Caja 995, Pieza 4.

Bienes Habices de la Iglesia de Mondújar (Valle de Lecrín) dados a censo según traslado de 1603. Archivo de la Real Chancillería de Granada. Sala 5ª-116.

Libro de Apeo y Repartimiento según comisión para la población del lugar de Mondújar del Valle. AHPGr. Signatura 6748/CD-166.

ESPINAR MORENO, M.; GONZÁLEZ MARTÍN, C. (2008): Libro de Apeo y Repartimiento de Mondújar (Valle de Lecrín). Método Ediciones. Granada.

ESPINAR MORENO, Manuel (2005): "Habices de la Mezquita, Rābitas y del Rey de Mondújar (Valle de Lecrín, Granada) en época musulmana". Acta Historica et Archaeologica Mediaevalia, nº 26. Universitat de Barcelona. Barcelona, pp. 1173-1189

GÓMEZ MORENO, Manuel (1942): "El cementerio real de los nazaríes en Mondújar". Al-Ándalus, VII. Madrid, pp. 269-281.

PADILLA MELLADO, L.; ESPINAR MORENO, M. (2007): Arquitectura Defensiva del Valle de Lecrín. Granada, pp. 92-98.

PADILLA MELLADO, Lorenzo L. (2009): "Derribo y demolición de hornos y hornillos de poya que algunos vecinos habían labrado en sus casas". Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, nº 21. Granada, pp. 263-285.


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© Miguel Ángel Molina Palma 

Mirador de Morayma

Iglesia de Mondújar 

Iglesia de Mondújar 

Molino de Mondújar