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| Manuel Hidalgo en Acequias |
🎸 Manuel Hidalgo en el Molino del Sevillano: canciones para caminar hacia dentro
🌙 El cantor paduleño convirtió la noche de Acequias en un encuentro íntimo de música, palabra y filosofía de vida
El sábado 29 de agosto de 2026, a las nueve de la noche, el histórico Molino del Sevillano de Acequias volvió a convertirse en un pequeño refugio para la música y la palabra.
Ante sus muros antiguos, sobre un sencillo escenario de ladrillo iluminado con pequeñas luces, apareció Manuel Hidalgo con los elementos que mejor lo representan: su guitarra, su sombrero, su voz y una manera muy personal de entender la existencia.
No fue un concierto convencional. En realidad, los recitales de Manuel no pueden medirse únicamente por las canciones que interpreta. Cada tema nace precedido o seguido por una reflexión, una pregunta, una experiencia o una pequeña provocación destinada a despertar al público. La música y la palabra se alternan hasta formar un único discurso.
El propio Manuel había anunciado que lleva celebrando este encuentro en el Molino del Sevillano durante cinco años, una continuidad que ha convertido la cita en algo más que una actuación: es ya una ceremonia íntima entre el cantor, el paisaje, el patrimonio y quienes se acercan a escucharlo.
🧱 Del hierro a la madera de una guitarra:
Manuel Hidalgo nació en Granada, creció profundamente unido a Padul y actualmente reside en el entorno de Dúrcal y del Valle de Lecrín. En sus escritos se reconoce como nieto e hijo de pastores y recuerda una infancia entre corrales, gallinas, rebaños, familiares, juegos, campos y sonidos que hoy continúan apareciendo en sus canciones.
Comenzó a tocar la guitarra durante la adolescencia. En 1995 se incorporó al grupo paduleño de rock Supervivencia, donde empezó a escribir sus primeras letras. Aquellos fueron los años de la protesta, la inconformidad y la rabia juvenil, con referencias musicales como La Polla Records, Eskorbuto o Reincidentes.
Con el tiempo, la escritura de Manuel experimentó una transformación profunda. Él mismo ha explicado que antes escribía desde la rabia y que posteriormente comenzó a hacerlo desde el amor. No se trató solamente de un cambio musical, sino de un proceso interior: la búsqueda de otra manera de mirarse, relacionarse con los demás y habitar el mundo.
Durante cerca de veinte años compaginó la música con su oficio de ferrallista. Pero alrededor de 2015 decidió entregarse profesionalmente a la canción. Empezó tocando versiones en las calles de Granada, especialmente en el Albaicín, y fue encontrando poco a poco su propia voz. También pasó por proyectos de rock, flamenco, reggae y bandas de versiones antes de consolidar su camino en solitario.
Por eso prefiere que lo llamen cantor. No se encuentra cómodo dentro de las etiquetas de cantautor, poeta, músico o artista. En El encuentro llega a negar todas esas denominaciones para quedarse con algo aparentemente más sencillo: es alguien que cuenta y canta aquello que vive.
No pretende ser propietario de una verdad, sino compartir la suya.
💿 Tres discos como etapas de un mismo camino
En 2017 consiguió grabar su primer disco, Vida, en una cabaña situada a unos 2.000 metros de altitud en Sierra Nevada. Aunque algunas referencias sitúan su difusión en 2018, la primera grabación está documentada en 2017. Aquel trabajo, vendido principalmente de mano en mano, reflejaba ya su conexión con la naturaleza, la búsqueda espiritual, el amor y la vida cotidiana.
En 2019 llegó Volver a nacer, un álbum inspirado por el mar y grabado en la costa de Maro. Su propio título resume uno de los núcleos de su pensamiento: la persona puede caer, tocar fondo, despojarse de antiguas máscaras y comenzar nuevamente.
El disco incluye:
«Volver a nacer», «Lo que llevas dentro», «Tu manera de sentir», «Dejarse llevar», «Canto nuevo», «Sigo camino», «Aire», «Esa cálida luz», «Ciudadano», «Qué tontería», «Sin prisa» y «La vida sencilla».
En 2022 publicó su tercer trabajo, El mar de las causas perdidas, grabado en los Estudios La Madre de Deifontes. Lo integran:
«Amanece», «El mar de las causas perdidas», «No muy lejos de aquí», «Así mi canto ha de sonar», «De quién quiero ser», «Cobarde», «Abre que entre el sol», «El tiempo que se nos da», «No tengo nada» y «Hasta luego y adiós».
En este disco aborda nuevamente las expectativas, el desapego y la necesidad de disfrutar de cuanto ya poseemos. Para Manuel, una expectativa demasiado lejana puede convertirse en una causa perdida si nos roba la alegría del presente.
📚 Del disco al libro
Su pensamiento no cabe únicamente en las canciones. Por eso publicó El encuentro en 2020 y El oficio del cantor en 2024.
En El encuentro, la prosa y el verso se suceden como partes de un mismo viaje interior. Los textos en verso corresponden en buena medida a canciones de Vida y Volver a nacer, mientras que la prosa explica el territorio humano del que nacieron.
El libro empieza con un hombre cansado de su propia voz, atrapado entre el pasado y el futuro e incapaz de vivir plenamente el presente. Ese hombre sale a caminar, asciende a la montaña, se enfrenta a sus miedos y comienza a desprenderse de todo aquello que creía ser.
El verdadero encuentro del título es, fundamentalmente, el encuentro consigo mismo.
En El oficio del cantor, Manuel continúa explorando la escritura, el tiempo, la felicidad, la palabra y la capacidad de renacer. El libro fue publicado y presentado inicialmente en 2024, aunque en agosto de 2025 volvió a compartirlo públicamente en el Centro Cultural Alauxa de Pinos del Valle.
🎶 El concierto de Acequias:
En el Molino del Sevillano, Manuel apareció vestido de negro y rodeado por la luz cálida de un espacio que parecía hecho para su propuesta. A sus pies descansaban varios ejemplares de sus libros. Frente a él, el público ocupaba el patio y escuchaba con una atención difícil de conseguir en escenarios más grandes.
La cercanía física favoreció también la cercanía emocional. Manuel hablaba, sonreía, preguntaba, provocaba alguna risa y tomaba después la guitarra para convertir sus pensamientos en canciones.
Según las anotaciones realizadas durante la velada, el concierto comenzó con piezas o versos reconocibles como «Caminando», «Cantar» y «Libre», esta última recordada por su comienzo: «Como canta la noche».
Después llegó «Volver a nacer», identificada por su conocido estribillo sobre caer, tocar fondo y volver. Al final, los asistentes unieron sus voces a la de Manuel. Fue uno de los momentos en los que desapareció la separación entre escenario y público: ya no había un hombre que cantaba y otros que escuchaban, sino un pequeño coro reunido en torno a una misma idea.
Siguieron canciones reconocibles por versos como «Viento, de dónde vienes y adónde vas», «Bajo el sol he caminado» y «¡Ay, qué sencilla es la vida!». Estas últimas pertenecen al universo de «La vida sencilla», una de las composiciones que mejor resume su forma de pensar.
También interpretó «No tengo nada», «Despiértame», una canción iniciada con la lluvia como imagen, y otra dirigida al hermano, invitándolo a contar cuánto ha caminado, si ha reído, si ha llorado y qué ha encontrado durante el viaje.
Llegó después «Ciudadano», reconocible por la repetición de «Que no, que no…». Continuó con «Ventolera», una de sus composiciones más recientes, y con «Aire».
Uno de los momentos más entrañables se produjo cuando interpretó una canción solicitada por su madre. Su presencia atraviesa buena parte de la obra de Manuel: la madre como origen, refugio, verdad, abrazo y primera forma de amor.
El concierto terminó con «Sigo camino». Difícilmente podría haber escogido un final más coherente.
🧭 Caminos hacia fuera y caminos hacia dentro:
Durante el concierto, Manuel recordó una de las ideas centrales de El encuentro:
«Hay caminos que van hacia fuera y hay caminos que van hacia dentro, y hacia dentro hice vereda mis pies».
La frase permite comprender toda su trayectoria. Durante años recorrió caminos exteriores: trabajos, grupos musicales, escenarios, ciudades, calles y experiencias. Pero el camino decisivo fue el que lo condujo hacia su propio interior.
Caminar hacia dentro no significa para él encerrarse ni aislarse del mundo. Al contrario: solo después de reconocerse puede encontrarse verdaderamente con los demás. La introspección desemboca en fraternidad, en comprensión y en una mayor capacidad para compartir.
Por eso sus canciones están llenas de caminos, veredas, montañas, mares, ríos, viento, aves y horizontes. La naturaleza no aparece como un decorado, sino como maestra. El río enseña a avanzar, el viento a desprenderse, el árbol a aceptar las estaciones y el pájaro a confiar en sus alas.
🌿 «Deseo poco»: la riqueza de necesitar menos:
En uno de sus comentarios de la noche apareció una frase aparentemente sencilla: «Deseo poco».
Detrás de ella existe una posición ética. Manuel no identifica la riqueza con la acumulación, sino con la libertad de no necesitar demasiado. En sus escritos considera pobre a quien, aun teniendo de sobra, continúa queriendo más.
La persona que desea poco puede detenerse, contemplar un atardecer, escuchar la lluvia, descansar bajo un olivo o compartir una conversación. No necesita convertir cada instante en un beneficio ni llenar todo silencio con ruido.
Esto no significa renunciar a vivir, sino dejar de aplazar la vida esperando una satisfacción futura. En El encuentro llega a la certeza de que, aunque no posea muchas cosas, se posee a sí mismo, y precisamente por eso nada esencial le falta.
🤔 La estupidez y el peligro de dejar de pensar:
Manuel habló también de la estupidez y de los tontos. A la luz de sus escritos, aquellas palabras no deben interpretarse simplemente como un insulto, sino como una advertencia contra la renuncia al pensamiento propio.
Desconfía de las masas, de las verdades repetidas y de quienes aceptan una idea solamente porque la sostiene la mayoría. Critica las opiniones convertidas en trincheras, la necesidad de tener siempre razón y el afán de dividir el mundo entre amigos y enemigos.
Para él, la verdadera estupidez comienza cuando dejamos que otros piensen por nosotros; cuando las banderas, las ideologías, la televisión, el teléfono o los discursos interesados nos impiden mirar directamente a la persona que tenemos delante.
No pide que el público adopte sus ideas. Invita a que cada cual compruebe por sí mismo cuanto escucha.
🌍 Los extranjeros que se juegan la vida en el camino:
Uno de los momentos más humanos llegó cuando habló de quienes abandonan su tierra y se juegan la vida intentando llegar a otro lugar.
En El encuentro, Manuel reflexiona sobre la contradicción de un mundo dividido en jaulas, muros, banderas y fronteras. Se pregunta cómo le gustaría ser recibido si llegara a otra tierra sin más equipaje que el hambre.
Aquella reflexión desembocó en «Ciudadano», donde se niega a reducir su identidad a un territorio o un documento. Antes que ciudadano, se reconoce ser humano:
«Como tú soy ser humano».
Su mensaje no elimina los lugares de origen, sino que los abre. Manuel se siente profundamente paduleño y lecrinense, pero entiende esas raíces como una forma de pertenecer al mundo, no de excluir a quien viene de fuera.
Así puede afirmar que nació en uno de los dieciocho pueblos del Valle y sentirse al mismo tiempo hermano de quien llega desde la otra orilla del mar.
🪞 «Solamente soy un ser humano»
Durante el recital también dijo que él solamente es un ser humano.
Esa afirmación contiene su rechazo a las etiquetas y al personaje público. No quiere situarse por encima del público ni aparecer como dueño de una enseñanza. También él ha tenido miedo, ha huido, se ha equivocado, ha atravesado noches interiores y ha sentido que sus fuerzas lo abandonaban.
En sus páginas cuestiona incluso la falsa obligación masculina de parecer invulnerable. Ya no quiere ser una fortaleza inexpugnable. Reivindica el derecho a mostrarse frágil, reconocer la debilidad, pedir cariño, llorar y dejarse acompañar.
Para Manuel, la honestidad no consiste en presentarse como un hombre perfecto, sino en aceptar todo cuanto lo forma, incluida su contradicción.
😂 Hay que reírse
También dijo que hay que reírse.
En sus textos, la risa representa una forma de resistencia frente a la solemnidad, el miedo y las expectativas que nos aprisionan. Reírse no significa ignorar el dolor, sino impedir que este ocupe toda la existencia.
Manuel defiende que hay que concederse permiso para reír o llorar según lo que uno sienta. Ambas cosas pertenecen a la vida. La alegría y la tristeza llegan, permanecen un tiempo y terminan marchándose, como la noche y el día.
Reírse es también recuperar al niño que fuimos, quitar importancia al personaje que intentamos representar y dejar que la vida vuelva a sorprendernos.
😊 La felicidad empieza en uno mismo, pero necesita compartirse:
Manuel habló de la felicidad de uno mismo. No de una felicidad egoísta, sino de aquella que deja de depender de la aprobación, las expectativas o el comportamiento de los demás.
Quien no sabe caminar consigo mismo convierte a otras personas en responsables de llenar sus vacíos. En cambio, quien aprende a acompañarse puede amar sin exigir, ofrecer amistad sin reclamarla y compartir sin esperar reconocimiento.
Pero esa felicidad interior no termina en uno mismo. Manuel ha repetido que la felicidad solo adquiere plena realidad cuando se comparte. El cantor no guarda la canción porque considera que aquello que recibió de la vida debe entregarlo.
Ese pensamiento explica la sencillez de sus conciertos: una guitarra, un pequeño amplificador, un sombrero y la cercanía del público. No necesita grandes montajes porque su verdadera obra sucede en la relación que se establece con quienes escuchan.
🚪 En la vida hay que atreverse
Otra de las ideas pronunciadas durante la noche fue que en la vida hay que atreverse.
Atreverse, para Manuel, no es buscar constantemente grandes hazañas. Puede consistir en dejar un trabajo que ya no expresa lo que uno es, subir por primera vez a un escenario, escribir una canción, reconocer una debilidad, abrir la puerta a un desconocido o comenzar de nuevo después de una caída.
También es abandonar la espera. La vida no es un tren que llegará algún día, porque ya estamos viajando en él. Cada persona lleva dentro caminos todavía sin recorrer y fuerzas que desconoce.
Atreverse significa ponerse en movimiento, pero sin la ansiedad de llegar antes que nadie. El camino verdadero está hecho para nuestros propios pies.
🎤 Una trayectoria construida desde la cercanía:
No existe un cómputo público y exhaustivo de todos los conciertos ofrecidos por Manuel Hidalgo. Su trayectoria abarca casi tres décadas entre grupos, proyectos musicales, actuaciones callejeras y su etapa en solitario, por lo que cualquier cifra cerrada sería poco fiable.
Sí conocemos algunas actuaciones significativas:
En enero de 2019 ofreció un recital en el Museo de Arte de la Diputación, MAD Antequera.
En 2019 ganó el Concurso de Cantautores «Para la Libertad» de Trebujena y regresó posteriormente al Trebufestival.
Ha actuado en ciudades como Valencia, Zaragoza, Cáceres y Madrid, además de numerosos pueblos de Granada.
Durante la pandemia de 2020 organizó al menos ocho conciertos íntimos en patios y viviendas particulares, adaptándose a las restricciones y descubriendo otra forma de situarse ante el público.
En julio de 2022 presentó El mar de las causas perdidas en el patio de la Casa Grande de Padul.
En 2025 celebró diez años de trayectoria en solitario con la gira «Valle de la Alegría», pasando por Padul, Saleres, Albuñuelas, Pinos del Valle, Acequias, Dúrcal y Tablate.
El 14 de agosto de 2025 actuó en el Polideportivo de Pinos del Valle durante sus fiestas patronales.
El 7 de agosto de 2026 regresó a Pinos del Valle con un recital poético-musical en la Plaza del Barrio Bajo.
Y el 29 de agosto volvió al Molino del Sevillano, donde sus canciones llevan cinco años dialogando con la noche de Acequias.
✨ «Sigo camino»
El concierto terminó como tenía que terminar: con «Sigo camino».
Después de hablar del deseo, la estupidez, los extranjeros, la condición humana, la risa, la felicidad y la necesidad de atreverse, Manuel regresó al símbolo que sostiene toda su obra: el camino.
No se trata de llegar a una meta definitiva. Tampoco de encontrar una verdad que sirva para todos. Se trata de continuar avanzando, detenerse cuando sea necesario, respirar, mirar hacia dentro y compartir con los demás aquello que se va descubriendo.
En la noche del Molino del Sevillano, Manuel Hidalgo no ofreció respuestas cerradas. Entregó canciones, preguntas, silencios y fragmentos de su propia experiencia. Nos recordó que la vida puede ser más sencilla de cuanto hacemos de ella, que nadie es extranjero en la tierra y que a veces el viaje más largo empieza cuando uno se atreve a caminar hacia sí mismo.
Después tomó nuevamente su guitarra y siguió camino.
📚 Fuentes y bibliografía:
Hidalgo, Manuel. El encuentro. 2020.
Hidalgo, Manuel. El oficio del cantor. 2024.
Discografía: Vida (2017), Volver a nacer (2019) y El mar de las causas perdidas (2022).
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