15 junio 2026

Descubre Acequias, el pueblo del agua, la historia y los molinos

Descubre Acequias 

 

🌿 DESCUBRE ACEQUIAS: EL PUEBLO DEL AGUA, LA HISTORIA Y LOS MOLINOS EN EL VALLE DE LECRÍN 🏞️✨

Hay pueblos que no se descubren de golpe. Se van revelando despacio, calle a calle, piedra a piedra, como si guardaran su historia bajo la cal de las fachadas, en el rumor del agua y en la sombra fresca de sus barrancos.

Acequias, en el municipio de Lecrín, es uno de esos lugares.

Situado en la parte oriental del Valle de Lecrín, cerca de Nigüelas, Mondújar y Dúrcal, este pequeño núcleo granadino se alza como uno de los pueblos más elevados del municipio. Desde su altura, entre el río Torrente, el Barranco del Pleito y el Cerro Gordo, Acequias mira al valle con esa mezcla de sencillez, belleza rural y memoria antigua que tanto caracteriza a los pueblos blancos de Granada. 🌄

Su propio nombre ya nos habla de agua. Acequias procede del topónimo árabe Assáqya, relacionado con “la que da de beber” o “la irrigadora”. Y no es casualidad: aquí el agua ha sido siempre vida, camino, cultivo, molino, huerta y memoria.

🏛️ La Iglesia de la Inmaculada Concepción: la joya mudéjar de Acequias

En el corazón del pueblo se levanta su gran tesoro patrimonial: la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, también conocida como Iglesia de San Antón o Nuestra Señora del Rosario.

Construida entre 1546 y 1553, es una de las iglesias mudéjares más valiosas del Valle de Lecrín. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 2004, lo que reconoce oficialmente su importancia dentro del patrimonio histórico andaluz.

El templo responde a la tipología de iglesia de nave sencilla, de planta rectangular, sin capilla mayor diferenciada y con cabecera plana. Su aparente sobriedad es precisamente una de sus grandes bellezas: una arquitectura limpia, equilibrada, donde la cal, la madera, el ladrillo y la teja hablan el lenguaje del mudéjar granadino.

Pero su mayor maravilla está en la cubierta: una espléndida armadura de madera de limas moamares, realizada por Juan Fernández entre 1548 y 1551. Sus tirantes pareados, los lazos de ocho, los canes de acanto y el trabajo del almizate convierten el interior en una verdadera lección de carpintería mudéjar. 🪵✨

El retablo mayor, atribuido en su traza a Ambrosio de Vico y ensamblado por Miguel Cano, es otra pieza fundamental. Consta de dos cuerpos y tres calles, con hornacina central para la Virgen, medallones con el escudo del arzobispo Pedro de Castro y pinturas relacionadas con la vida de San Benito.

Además, el templo conserva bienes litúrgicos de interés, como ciriales barrocos, cáliz de plata y custodia procesional, elementos que forman parte de la memoria religiosa y artística de Acequias.

La iglesia no es solo un monumento: es el símbolo espiritual del pueblo, el lugar donde se han celebrado bautizos, bodas, entierros, procesiones y fiestas durante siglos. Es, en definitiva, una casa común de fe y memoria. 💒

🏡 Casas señoriales: la memoria noble de Acequias

Acequias conserva también el recuerdo de antiguas casas señoriales que hablan de familias, propiedades agrícolas, linajes y momentos decisivos de la historia granadina.

Una de las más conocidas es la Casa de Doña María de Blanes, conocida popularmente como “la casa grande”. Vinculada a una familia de peso en la historia local, esta vivienda representa esa arquitectura señorial rural que no busca el lujo ostentoso, sino la presencia sobria y firme dentro del pueblo.

Sus muros, su portada, su rejería y su ubicación cercana al núcleo histórico recuerdan una época en la que las grandes familias administraban tierras, molinos, huertas y propiedades desde estas casas. Aunque hoy sea una vivienda privada y no pueda visitarse por dentro, forma parte del paisaje sentimental de Acequias. 🏛️

Otra referencia histórica de enorme interés es la llamada Casa Señorial del Duque de Sessa. Su memoria nos lleva al siglo XVI, en plena Rebelión de los Moriscos. Según la tradición histórica local, en 1569 el Duque de Sessa convirtió Acequias en campamento y presidio militar para proteger Órgiva del acoso morisco.

La casa, sobria y adaptada al carácter del pueblo, conserva ese aire de arquitectura popular con dignidad señorial: muros encalados, ladrillo visto, balcones de hierro, cubierta de teja y una presencia antigua que la convierte en una página abierta de la historia del Valle de Lecrín.

Acequias fue pueblo de agua y agricultura, sí, pero también lugar estratégico, punto de vigilancia, paso militar y escenario de uno de los episodios más duros de la Granada moderna. ⚔️

🌄 El mirador de Acequias: una ventana al Valle

Desde Acequias, el paisaje se abre con una belleza serena. Su altura permite contemplar el Valle de Lecrín como un mosaico de pueblos blancos, bancales, olivares, almendros, naranjos y montañas.

El mirador de Acequias es uno de esos lugares donde conviene detenerse sin prisa. Desde allí se comprende mejor la posición del pueblo: elevado, recogido, mirando hacia los caminos antiguos y hacia los paisajes que unen Sierra Nevada, el Valle y la Alpujarra.

Es un lugar perfecto para respirar, fotografiar, contemplar y entender por qué Acequias ha sido siempre un balcón natural sobre la historia y la agricultura del entorno. 📸🌿

💧 El Molino del Sevillano: el museo del agua

Si hay un elemento que define Acequias, ese es el agua. Y uno de los mejores testimonios de esa cultura hidráulica es el Molino del Sevillano, también conocido como Molino de Interpretación del Agua.

Ubicado junto al río Torrente, este antiguo molino hidráulico fue restaurado gracias al proyecto europeo ARAMIS y convertido en museo. Hoy permite comprender cómo funcionaban los molinos tradicionales del Valle de Lecrín y cómo el agua fue durante siglos una fuente de energía, trabajo y alimento.

El Molino del Sevillano era un molino de cubo, una tecnología heredera de la tradición hidráulica andalusí. El agua llegaba por una acequia hasta un cubo o pozo vertical; desde allí caía con fuerza sobre el rodezno, que movía las piedras de moler. Así se transformaba el grano en harina, base del pan y de la alimentación cotidiana.

En su interior se conservan elementos como la sala de molienda, los empiedros, el horno de pan, la chimenea y estancias superiores que ayudan a imaginar la vida del molinero y el funcionamiento de este pequeño mundo movido por el agua. 🌾💧

Visitarlo es entrar en una época en la que cada gota tenía valor y cada molino era una pieza esencial de la economía rural.

🌾 El Molino de Las Alberquillas: ruinas que hablan

Más escondido, en el paraje de Las Alberquillas, descansan los restos del Molino de Las Alberquillas, otro testimonio del patrimonio hidráulico de Acequias.

Su nombre evoca pequeñas albercas o depósitos de agua relacionados con el aprovechamiento agrícola. El molino utilizaba la fuerza del río Torrente y de las acequias para mover su maquinaria, formando parte de una red de ingenios tradicionales vinculados a la molienda y al trabajo rural.

Aunque hoy se encuentra en ruinas y parcialmente cubierto por la vegetación, todavía conserva restos de muros, cárcavos, pozo de carga y estructuras que permiten leer cómo funcionaba. Caminar por allí es casi una experiencia arqueológica: el visitante no ve solo piedras, sino el eco de generaciones que molieron cereal, trabajaron el campo y organizaron su vida en torno al agua. 🌿🧱

El Molino de Las Alberquillas merece ser recordado y puesto en valor, porque forma parte de esa historia humilde que no siempre aparece en los grandes libros, pero que sostuvo la vida diaria de los pueblos.

🫒 El Molino del Pago del Olivón: aceite, agua y memoria

Otro enclave fundamental es el Molino del Pago del Olivón, vinculado al mundo del aceite y al aprovechamiento del agua.

A diferencia de otros molinos harineros, este molino se relaciona con la molturación de la aceituna y la producción de aceite, uno de los grandes pilares de la economía agrícola del Valle de Lecrín. Su torre, sus restos hidráulicos y su ubicación entre olivares recuerdan la importancia del “oro líquido” en la vida de Acequias.

El agua, conducida mediante acequias, accionaba el mecanismo que permitía mover la maquinaria. Aceite, cereal, agua, huerta y molino formaban así una misma red de vida. 🫒💧

El Molino del Pago del Olivón es hoy un patrimonio que necesita cuidado, difusión y sensibilidad. Restaurarlo o señalizarlo mejor sería una forma de devolver al pueblo una parte importante de su memoria agrícola e industrial.

🌉 El Puente de Natalio Rivas: historia, leyenda y camino

Entre los rincones singulares de Acequias destaca también el Puente de Natalio Rivas, situado sobre el cauce del río Torrente.

Se trata de un puente tradicional de tres ojos, pensado para resistir las crecidas y facilitar el paso de personas, animales, carros y viajeros. Durante generaciones formó parte del entramado de caminos que comunicaban los pueblos del Valle de Lecrín entre sí y con la Alpujarra.

Su nombre está vinculado a Natalio Rivas Santiago, importante político granadino del siglo XX. La tradición oral cuenta que, en uno de sus viajes hacia la Alpujarra, las ruedas de su carruaje quedaron atascadas en este punto, lo que habría motivado la mejora o construcción del puente.

Sea historia exacta o memoria popular, lo cierto es que el puente conserva ese encanto de los lugares donde la anécdota se convierte en patrimonio. 🌉✨

🚶‍♂️ Rutas, naturaleza y senderismo

Acequias es un lugar ideal para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y caminos con historia.

Desde el pueblo pueden realizarse rutas relacionadas con el agua, los molinos, la Acequia Real de Narila, el río Torrente y los senderos que conectan con otros pueblos del Valle. También es un buen punto de partida para recorrer paisajes de bancales, almendros, cerezos, olivos y vistas hacia Sierra Nevada.

Aquí el senderismo no es solo deporte: es una forma de leer el paisaje. Cada acequia, cada barranco, cada ruina de molino y cada camino antiguo cuentan algo de la relación entre el ser humano y la tierra. 🥾🌄

🍊 Recursos agrícolas: la tierra que sostiene al pueblo

Acequias ha sido tradicionalmente un pueblo agrícola. Sus recursos han estado ligados a la tierra, al agua y al clima privilegiado del Valle de Lecrín.

Entre sus cultivos destacan los almendros, cerezos, membrillos, olivos y frutales, además de huertas familiares y pequeñas explotaciones que han dado sustento a generaciones. También se recuerda la existencia de tejar y fábrica de ladrillos, vinculados al aprovechamiento de los recursos locales.

La agricultura no es aquí solo economía: es paisaje, identidad y forma de vida. Los bancales, las acequias y los caminos rurales son parte de la memoria colectiva del pueblo. 🌱🍒

🍴 Gastronomía: sabores de tradición

La gastronomía de Acequias participa de la cocina tradicional granadina y del Valle de Lecrín: sencilla, sabrosa, de temporada y muy ligada a los productos de la tierra.

Uno de los platos más representativos es el remojón granadino, elaborado con naranja, bacalao, aceite de oliva, aceitunas y, según la receta familiar, huevo o cebolleta. Es un plato fresco, humilde y lleno de personalidad, perfecto para entender la cocina del Valle, donde la naranja ha sido protagonista. 🍊

En invierno cobra fuerza la Olla de San Antón, vinculada a la matanza del cerdo y a la fiesta del santo. Habas secas, judías, arroz, morcilla, oreja, rabo, espinazo, tocino y huesos salados forman un guiso potente, pensado para compartir y combatir el frío. 🐖🍲

También forman parte de la tradición los roscos de anís, los pestiños, las tapas, el aceite de oliva, los productos de huerta y los vinos de la zona. Comer en Acequias o en el entorno del Valle es saborear una cocina con raíces campesinas, memoria morisca y alma andaluza.

🎉 Fiestas Patronales: San Antón y la Virgen del Rosario

Las grandes fiestas de Acequias se celebran en enero, en honor a San Antón, patrón de los animales, y a la Virgen del Rosario.

San Antón, cada 17 de enero, mantiene viva una tradición profundamente rural. Antiguamente se bendecían animales domésticos como cerdos, vacas, mulos, burros y bestias de labor, esenciales para la economía familiar. También se recuerda la tradición del marrano de San Antón, un cerdo criado entre todos los vecinos y rifado para ayudar a sufragar los gastos de la fiesta. 🐷

Hoy la celebración combina misa, procesión, música, convivencia, tapeo, degustaciones populares y ambiente festivo. La Olla de San Antón se convierte en plato comunitario, símbolo de invierno, matanza y vecindad.

Los fuegos artificiales sobre el entorno del barranco del Torrente son otro de los recuerdos más bellos de estas fiestas: luces que se derraman sobre la noche y convierten el paisaje en celebración. 🎆

🌺 Día de la Cruz y otras celebraciones

Acequias también mantiene viva la celebración del Día de la Cruz, una fiesta muy granadina en la que las calles, plazas y rincones se llenan de flores, trajes de flamenca, alegría popular y convivencia.

En algunos años, la celebración ha reunido a vecinos vestidos de flamencos y gitanas, recuperando ese aire festivo, colorido y primaveral que tanto identifica a los pueblos de Granada. 🌺💃

Además, la vida cultural de Acequias se conecta con las celebraciones de los pueblos vecinos del Valle de Lecrín, creando un calendario comarcal donde cada localidad aporta su propia personalidad.

🏡 Alojamientos en Acequias: descanso entre montañas y naranjos

Acequias es también un lugar perfecto para una escapada rural. Su tranquilidad, sus vistas y su cercanía a Granada, Sierra Nevada, la Alpujarra y la Costa Tropical lo convierten en un punto ideal para descansar y explorar.

Entre sus alojamientos destacan:

🕌 Casa Morayma Lecrín

Una casa rural de inspiración marroquí, con encanto especial y ambiente de desconexión. Destaca por su piscina exterior, terrazas con vistas, espacios acogedores y un estilo pensado para disfrutar de la calma del Valle. Es ideal para quienes buscan naturaleza, silencio, lectura, senderismo y descanso. 🌿

🏡 Casa Tía María

Casa vacacional con sabor rural, perfecta para familias o parejas. Cuenta con vistas a la montaña, piscina, terraza, chimenea, cocina equipada y un ambiente cómodo para vivir Acequias desde dentro, como quien se instala unos días en una casa del pueblo. 🔥

🏠 La Casa Anna

Un alojamiento espacioso, luminoso y tranquilo, con jardín, terraza y vistas al entorno natural. Es una opción ideal para quienes desean comodidad, independencia y contacto con el paisaje. 🌳

🛏️ La Casa de Lecrín

Situada en el centro del pueblo, en la Calle Real, ofrece una experiencia más cercana y hospitalaria. Su encanto está en el trato personal, el ambiente íntimo y la posibilidad de vivir Acequias desde el corazón del casco urbano. 🏘️

En conjunto, estos alojamientos permiten disfrutar de una escapada auténtica: calles blancas, silencio, vistas a la montaña, paseos entre acequias y la sensación de estar en un rincón todavía preservado del turismo masivo.

🌍 Acequias: pequeño pueblo, gran historia

Acequias fue municipio independiente hasta 1967, cuando se fusionó con Chite, Mondújar, Murchas y Talará para formar el municipio de Lecrín. Años después se incorporaría también Béznar.

Aunque perdió población durante la segunda mitad del siglo XX, en los últimos años ha recuperado vida gracias a nuevos vecinos, muchos de ellos procedentes del centro y norte de Europa, especialmente británicos, atraídos por su clima, su tranquilidad y su paisaje.

Ese encuentro entre memoria local y nuevas miradas ha dado a Acequias una personalidad muy especial: pueblo antiguo, agrícola y patrimonial, pero también abierto, acogedor y vivo. 🌍

❤️ Por qué visitar Acequias

Acequias no es un destino de grandes multitudes. Y precisamente ahí está su encanto.

Es un pueblo para quien sabe mirar.

Para quien disfruta de una iglesia mudéjar silenciosa.
Para quien se detiene ante una casa señorial.
Para quien escucha el agua de una acequia.
Para quien imagina un molino funcionando.
Para quien cruza un puente con historia.
Para quien contempla el Valle desde un mirador.
Para quien busca gastronomía sencilla, fiestas auténticas y alojamientos con alma.

Acequias es agua, altura, historia y calma.

Es un rincón del Valle de Lecrín donde la memoria morisca, la arquitectura mudéjar, los molinos hidráulicos, las casas señoriales, las fiestas populares y la vida agrícola se unen en un paisaje único.

Un pueblo pequeño, sí.

Pero lleno de tesoros.

Un lugar donde cada piedra parece decirnos que la historia no siempre necesita grandes monumentos para permanecer viva. A veces basta una iglesia blanca, un molino junto al río, una acequia antigua, una calle tranquila y un pueblo que sigue guardando su alma entre el agua y la luz. ✨

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Entrada principal de
 Acequias 

Iglesia de Acequias 


Casa Señorial de Doña
María de Blanes

Molino del Sevillano 

Casa Señorial del Duque
de Sessa 

Las Cruces de Acequias 

La Virgen del Rosario 



Alojamiento Casa Morayma
 en Acequias 

El Molino del Pago del Olivón 

El Molino de Las Alberquillas 

En el Molino de las Alberquillas 

Puente de Natalio Rivas en Acequias 

San Antón en procesión 

La Virgen del Rosario
en procesión 

Iglesia de San Antón de Béznar