25 mayo 2026

Los Cristianos Viejos de Restábal


 🕊️ LOS CRISTIANOS VIEJOS DE RESTÁBAL: LOS QUE YA ESTABAN CUANDO TODO CAMBIÓ

Quiénes eran, a qué se dedicaban y cómo vivieron entre moriscos durante cuarenta años

Restábal era, en tiempos de los moriscos, un pueblo casi enteramente islámico.

Sesenta y cinco casas de moriscos. Dos hornos de pan. Un molino de aceite. Acequias que irrigaban morales, viñas y olivares en terrazas labradas a lo largo de generaciones. Una comunidad compacta, arraigada, que hablaba árabe en casa aunque en los registros figurara con nombre cristiano de bautismo forzoso.

Y entre ellos, apenas un puñado de cristianos viejos: vecinos que no eran moriscos, que no tenían el estigma legal de la conversión reciente, y que habían decidido vivir, comprar, vender y hacer negocios en un pueblo que no era exactamente suyo, pero donde encontraron oportunidades.

El Libro de Apeo y Repartimiento de Restábal los recoge con precisión casi notarial. Sus nombres, sus bienes, sus compras, sus herencias, sus escrituras. A veces sus dramas.

Estos son sus retratos. 👁️

⚖️ ALONSO DE PERPIÑÁN — El gran negociante. El procurador del pueblo

El cristiano viejo que medió entre el rey y los vecinos

Si Melegís tenía a Francisco de Valles, Restábal tenía a Alonso de Perpiñán. Un hombre de negocios, de pleitos, de escrituras y de presencia institucional constante en todos los momentos decisivos de la historia del lugar.

El juez Machuca lo eligió, junto al clérigo Pedro de Aragón y Francisco López de Ariza, como uno de los tres testigos principales para describir el lugar al llegar en 1572: «conocían perfectamente el término y las posesiones de los moriscos, acequias, aguas y todo lo demás desde hacía al menos veinte años, es decir, los años cincuenta, pues eran herederos en el lugar». Veinte años de conocimiento del terreno. Un hombre de la casa. 🏡

Su perfil patrimonial, declarado ante el juez en nombre propio y en el de su esposa Juliana López, era extenso: el Apeo habla de «500 ducados de censo principal en Restábal, 40 ducados en Melegís y 10 en Saleres», con las escrituras entregadas al Consejo de Hacienda de Granada. Quinientos ducados de capital invertido en censos sobre bienes moriscos. Una fortuna en renta anual.

Pero Alonso de Perpiñán no era solo un rentista. Era también el hombre que habló con el Consejo real para organizar la repoblación. Junto a Juan Curado y Gonzalo de Salazar, fue uno de los tres vecinos que «habían tratado con el Consejo de su Majestad de Granada de repoblar el lugar de Restábal» y negociado el asiento de los 180 ducados de censo perpetuo anual que pagarían los nuevos pobladores.

Es decir: Perpiñán fue el intermediario entre la Corona y el pueblo. El hombre que conocía los dos mundos —el del rey en Granada y el del labrador en Restábal— y que sabía hablar en los dos idiomas. 📜

Sus bienes inmuebles, declarados junto a los de su esposa, incluían viñas viejas en varios pagos del término de Restábal, morales comprados a moriscos a lo largo de tres décadas, casas en el casco urbano, tierras en Melegís y Lojuela... Un patrimonio construido ladrillo a ladrillo, escritura a escritura, entre 1532 y 1568.

👩 JULIANA LÓPEZ — La mujer de dos maridos. La propietaria en su nombre

Su primera dote morisca. Su segunda vida con Perpiñán

Juliana López merece su propio capítulo, porque el Apeo la trata como propietaria en su propio derecho, no solo como apéndice de su marido.

Era «mujer que fue de Antón de Pliego, y agora lo es de Alonso de Perpiñán». Es decir: había enviudado de su primer marido, Antón de Pliego, y vuelto a casarse con Perpiñán. Y trajo a ese segundo matrimonio un patrimonio propio considerable, construido en gran parte durante su primera unión.

Sus bienes declarados el 1 de abril de 1572:

🍇 Una viña vieja de cuatro peonadas en el Pago de Cormacaxila —comprada en 1445 a los moriscos Miguel y Pedro Ynbran.

🏠 Una casa comprada en 1550 al morisco Pedro Barbarroxa y su mujer.

🌿 Una viña con parras en el Pago de Bealmi —comprada en 1444 al morisco Luys Yahi.

🌳 Un moral comprado a Alonso Moçaymen Cadea en 1446.

🍂 Una viña vieja con álamos tomada a censo de la iglesia por su primer marido Antón de Pliego.

🌾 Tres morales en Melegís comprados por Antón de Pliego al Santo Oficio de la Inquisición —bienes confiscados a alguien— en 1557.

🍇 Una viña de cinco peonadas en el Pago de Racalayn —comprada al morisco Lorenço el Fagar.

🏠 Una casa con dos palomares en Restábal —comprada a Bartolomé Mejía y su mujer en 1542.

🌾 Una haça en Melegís comprada al cristiano viejo Francisco Valles en 1545 —la que lindaba con Agustín el Nadraben y Lorenço el Chirey.

Y además: un pedazo de tierra en el Arroyo Almalen comprado al morisco Hernando de Luna Hazuz en 1545, y tierras en el Pago del Demone adquiridas a Isabel Yafya y Pedro Barbarroxa.

Juliana López llevaba comprando tierra morisca desde 1444 hasta 1568. Veinticuatro años de inversiones sistemáticas. No era solo una mujer que heredaba: era una agente económica activa que sabía lo que valía una viña y lo que valía un moral. 💰

Y hay un detalle precioso en el Apeo: cuando el juez Machuca necesitó confirmar que uno de sus morales era suyo —el que estaba en haça de Lorenço Zulan—, el testigo Francisco López de Ariza recordó que hacía diez años había visto a su primer marido Antón de Pliego «reñir un día con el dicho Lorenço Zulan sobre que le había cogido la hoja del dicho moral». Una pelea de vecinos por hojas de morera, recordada diez años después como prueba judicial. La memoria viva como archivo. 🍃

⛪ EL PADRE PEDRO DE ARAGÓN — El clérigo con más tierra que muchos labradores

El cura propietario. El comprador incansable de morales

Pedro de Aragón era clérigo, presbítero y beneficiado de Restábal. Pero su nombre en el Apeo no ocupa los folios que ocupa por sus obligaciones espirituales —que las tenía— sino por sus posesiones terrenales: uno de los inventarios de bienes más extensos de todo el Libro de Apeo de Restábal.

Era «vecino originario de Restábal»: no había llegado desde fuera; había nacido o crecido allí. Y sus bienes declarados el 31 de marzo de 1572, ante el juez Machuca, incluyen al menos quince partidas, la mayoría morales comprados uno a uno a moriscos del lugar durante los años sesenta:

🌿 Una casa en el Barrio Bajo, junto a la torre del lugar —comprada en 1563 a Miguel Yáñez mediante trueque.

🌾 Dos haças en el Barranco de Andalopo, con cinco morales, cinco olivos e higueras —compradas en 1553 y 1556 a Martín de Plasencia y su mujer.

🍇 Un majuelo y tierra calma en el Pago de Orbaz —comprado en 1564 a María Gutiérrez, viuda de Andrés de San Miguel.

🍇 Una viña de secano en el Pago del Cana —comprada en 1553 al morisco Alonso el Tafur.

🌳 Una viña en el Pago de Alos —comprada en 1563 a Pedro Ynbran.

🌿 Una alameda con viña y árboles frutales en el Pago del Fotón —comprada en 1563 al morisco Bartolomé el Duz.

🫒 Dos morales junto al molino de aceite —comprados en 1568 a Agustín Redondo.

🌿 Un moral en haça de María Monticali —comprado en 1568.

🌿 Un moral en haça de Agustín Teburça —comprado en 1568.

🌿 Un moral junto al camino de la Sierra —comprado en 1560 al morisco Francisco el Zimar.

🌿 Un moral en Lojuela —comprado en 1557 a Diego Ruiz de Múlchas.

🌿 Otro moral junto al Horno del Barrio Alto —comprado en 1566.

🌿 Un aceytuno gordal en el Pago de Laucha —comprado en 1568.

💧 Medio día de agua cada domingo de la Alberca del Pago de Alos —comprado en 1549 al morisco Alonso de la Torre Ynbran.

La estrategia es clara y casi obsesiva: morales, morales y más morales. El moral —la morera— era la base de la industria sedera del Valle de Lecrín, la más rentable de toda la comarca. Sus hojas alimentaban al gusano de seda, y la seda de Granada era famosa en toda Europa. Pedro de Aragón lo sabía. Y durante la década de los sesenta, antes de que el alzamiento lo cambiara todo, compró moral tras moral a moriscos que vendían por presión económica o por otros motivos.

También ejerció de capellán de las Capellanías de Alconada junto a Francisco López de Ariza, administrando los bienes eclesiásticos del clérigo Juan de Alconada, difunto fundador. Y fue testigo principal en el proceso de verificación de los bienes de Francisco López de Ariza, prestando juramento de que todo era verdad.

Su sobrino, también llamado Pedro de Aragón —un nombre que se repite como las tierras—, también declaró como testigo. Dos Pedro de Aragón en el mismo pueblo, en los mismos papeles. 🖋️

🏡 FRANCISCO LÓPEZ DE ARIZA — El yerno del sacristán. El heredero que siguió comprando

El propietario más documentado de Restábal

Francisco López de Ariza —o de Hariza, según las variantes del escribano— es el cristiano viejo más detalladamente registrado en el Libro de Apeo de Restábal. Su inventario de bienes, presentado el 31 de marzo de 1572, se remonta hasta 1532: cuarenta años de escrituras, herencias y compras.

Su historia comienza con su suegro: Francisco Nieto, sacristán de Restábal. Nieto fue el pionero. El hombre que, desde los años treinta del siglo XVI, comenzó a comprar tierras moriscas en el lugar donde ejercía su oficio. Tierras de monte, haças de secano, casas, viñas, olivos, morales. La primera escritura que Francisco López de Ariza puede mostrar data del 9 de enero de 1532: su suegro comprando un pedazo de tierra en el Pago de Loxateny al morisco Zacarías Ynbran. Cuarenta años antes del Apeo.

Cuando Francisco Nieto murió, su yerno Francisco López de Ariza heredó todo. Y siguió comprando:

🏠 Una casa con huerta —comprada en 1563 a Miguel de Çafra y su mujer.

🌾 Un ribazo junto a su casa —comprado en 1564 a Andrés de Baeza Ximón.

🌿 Una viña en el Pago del Xami —heredada del suegro.

🌾 Una haça en Múlchas y un pedazo de onsario —a censo de la iglesia desde 1532.

🍇 Una viña en el Pago del Racalayn —comprada en 1566 a Martín Vello y Baltasar de Segovia el Omar.

🌾 Tierras en el Pago de Mexinex —a censo de la iglesia desde 1547.

🏚️ Un macaber y solar de rábita en el Pago de Almoxar —cementerio islámico y solar de una pequeña mezquita rural, apropiados legalmente.

🌾 Tres haças y olivar con morales —adquiridas en subasta pública en diciembre de 1568 por los bienes del morisco Agustín Redondo, ejecutados para pagar sus deudas con la Corona.

💧 Media noche de agua —comprada en 1568 al morisco Domingo Hernández Hatab.

🍇 Una viña en el Pago de Olalmy —heredada del suegro.

🏠 Una casa —heredada del suegro, que la había comprado en 1539 al morisco Juan de Málaga el Corgani.

🫒 Un olivo en haça del morisco Diego Hernández Atab —comprado al mismo en 1568.

🌿 Un moral con tierra en el Pago de Uda —comprado al morisco Lorenço de Verja en 1567.

🌾 Un pedacico de tierra junto a la suya —comprado a Pedro Ynbran.

🍇 Una viña con higueras en el Pago de Rabul —comprada al morisco Miguel Firacha.

El dato que redondea su perfil: Francisco López de Ariza fue también patrón de las Capellanías de Alconada, las fundaciones eclesiásticas del clérigo difunto Juan de Alconada, cuyas tierras administraba junto al beneficiado Pedro de Aragón. Un hombre con influencia, escrituras y conexiones institucionales. 📋

⚒️ FRANCISCO NIETO — El sacristán pionero

El que llegó primero y compró durante cuarenta años

Francisco Nieto nunca declaró ante el juez Machuca. Estaba muerto en 1572. Pero su sombra recorre casi todos los folios del Apeo de Restábal, porque fue él quien construyó el patrimonio que luego heredó su yerno López de Ariza.

Sacristán de Restábal —el mismo cargo que Hernando de Porres en Melegís—, Nieto llegó al lugar probablemente en los años veinte o treinta del siglo XVI, cuando el pueblo era enteramente morisco. Allí ejerció su oficio: tocar campanas, preparar la liturgia, mantener la iglesia que los moriscos habían construido sobre o junto a su antigua mezquita.

Y allí empezó a comprar.

Desde 1532 hasta los años cincuenta, Francisco Nieto fue adquiriendo sistemáticamente tierras moriscas a censos de la iglesia y mediante compraventas directas. Tierras de monte. Haças de secano. Casas en el casco urbano. Viñas. El primer solar que el Apeo registra como propiedad suya es de 1532 —comprado al morisco Zacarías Ynbran—. El último, de 1555, comprando en Lojuela.

Murió sin ver el alzamiento. Su yerno recogió la herencia, la amplió... y fue quien tuvo que defenderla ante el juez Machuca demostrando que era de propiedad legítima y no de moriscos confiscados. 🗝️

📜 BARTOLOMÉ DE ALFARO — El vecino originario. El que siempre estuvo

Presente desde antes, presente en todo

Bartolomé de Alfaro —o más precisamente, Bartolomé de Alfaro el Viejo, porque hubo un hijo o nieto del mismo nombre— es uno de los pocos vecinos identificados explícitamente como «vecino originario de Restábal»: no era repoblador llegado de fuera después del alzamiento. Era de allí.

Su presencia en el Apeo es constante pero discreta. No aparece con un gran inventario de bienes en 1572 —o al menos no tan detallado como los de Perpiñán o Aragón—. Lo que sí aparece es su nombre:

📋 Como testigo en múltiples diligencias y escrituras.

🏛️ Como regidor del Concejo de Restábal en 1593 y años siguientes.

🏠 Comprando en 1571 —el año anterior a la llegada del juez— una casa a Francisco López de Ariza, «cristiano viejo, vecino del dicho lugar», junto a la Calle Real y la presa del alberca. Una posición privilegiada en el casco urbano.

📜 En 1579, acudiendo desde Granada —donde se encontraba— a firmar los poderes para que Gonzalo de Salazar representara al Concejo ante la Corona en el proceso de repoblación.

👧 En 1597, comprando para su hija María de Alfaro, de diecisiete años, media suerte de ventaja a Juan Contreras Cacín.

Bartolomé de Alfaro el Viejo atraviesa el Apeo y el Repartimiento durante décadas como una constante: siempre presente, siempre firmando, siempre en el Concejo. El vecino que sobrevivió a todo y siguió siendo vecino. 🏡

🌿 GONZALO DE SALAZAR — El natural de Castro del Río. El embajador de Restábal

El hombre que negoció la repoblación

Gonzalo de Salazar era «natural de Castro el Río» —localidad cordobesa— pero había arraigado en Restábal hasta convertirse en una de sus figuras más influyentes.

Su papel más extraordinario: fue el hombre al que todos los vecinos de Restábal dieron sus poderes notariales para que negociara en su nombre con el Consejo de Hacienda y Población de Granada el asiento de la repoblación. Él fue a Granada. Él habló con los funcionarios reales. Él firmó los compromisos de pago de los 180 ducados de censo perpetuo anual. Él obligó en mancomunidad a todos los vecinos —presentes y ausentes— ante la hacienda real.

Un poder enorme para un vecino de un pueblo pequeño.

Y lo ejerció con método: los que estaban presentes el 28 de octubre de 1579 en la iglesia de Restábal le dieron su poder allí mismo. Los que estaban fuera —como Bartolomé de Alfaro, en Granada— lo hicieron después. Las tres viudas repobladoras —María López, Lucía Rodríguez y Mariana de Moya— tuvieron que renunciar expresamente a las leyes protectoras de las mujeres (las leyes de Justiniano, Veliano y de Toro) antes de poder obligarse como el resto.

Gonzalo de Salazar aparece también en el Repartimiento de suertes de 1596, cuando su hijo Bartolomé de Salazar tomó posesión de lo que le correspondía. El padre ya no estaba, pero su nombre seguía presente en los linderos de las haças. 🌄

🧑‍🤝‍🧑 LOS OTROS VECINOS ORIGINARIOS — Cristóbal de Zamora y Francisco Flores Herrador

Los que también habían nacido allí

Dos nombres más aparecen en la lista de pobladores de 1579 identificados como «vecino originario de Restábal»:

Cristóbal de Zamora: su apellido sugiere origen foráneo en la familia, pero él era del lugar. Aparece en escrituras y actos del Concejo sin protagonismo especial, pero con presencia constante. Uno de esos vecinos que el Apeo registra como testigo o como lindero de una finca, sin más drama.

Francisco Flores Herrador: su apellido vocacional lo delata. Era herrador —el artesano que herraba a los animales de tiro y carga—. En un pueblo agrícola con mulas, asnos y caballerías trabajando en las haças y los caminos del Valle de Lecrín, el herrador era tan indispensable como el molino. Francisco Flores trabajaba el hierro para las bestias de sus vecinos moriscos y cristianos por igual. 🔨

🏰 ALONSO DE ROSALES — El testigo de la toma de posesión

El que estaba cuando el juez cerró las puertas

Alonso de Rosales aparece en uno de los momentos más dramáticos del Libro de Apeo de Restábal: el instante en que el licenciado Machuca, en nombre de Felipe II, tomó posesión de las sesenta y cinco casas moriscas del lugar.

El juez entró en las casas, paseó por ellas, cerró puertas y echó fuera a quienes estaban dentro. Una escenificación legal del poder real. Y el escribano Antonio Pérez de Badajoz dejó constancia de quiénes estaban presentes como testigos de aquel momento: «Testigos Alonso de Rosales, e Alonso de Perpiñán, e otros muchos vecinos del dicho lugar».

Alonso de Rosales y Alonso de Perpiñán: los dos cristianos viejos más prominentes del pueblo, testigos de la confiscación. Viendo cómo el rey tomaba lo que había sido del Madrabi, del Ynbran, del Foraira, del Chite. Todo aquello que habían conocido durante veinte o treinta años como propiedad de sus vecinos moriscos. 🏚️

📊 LO QUE TODOS TIENEN EN COMÚN

Cuando se leen juntos estos perfiles emergen patrones que el Apeo no subraya pero que la lectura sistemática revela con claridad:

1️⃣ Llevaban décadas comprando. Francisco Nieto compraba desde 1532. Juliana López desde 1444 con su primer marido. Pedro de Aragón aceleró las compras en los años sesenta, quizás intuyendo que algo iba a pasar. La acumulación de propiedades moriscas por parte de los cristianos viejos de Restábal no fue un fenómeno del alzamiento: fue un proceso de cuarenta años.

2️⃣ Compraban lo que los moriscos vendían por necesidad. La farda —el impuesto especial que solo pagaban los moriscos—, las deudas con la iglesia, las penas de cámara, la presión fiscal acumulada: todo eso empujaba a los moriscos a vender. Y los cristianos viejos estaban allí para comprar. Pedro de Aragón adquirió varios morales en 1568, el mismo año del alzamiento, a precios probablemente de crisis. Francisco López de Ariza compró en subasta pública los bienes del morisco Agustín Redondo semanas antes del levantamiento.

3️⃣ Los que sabían escribir tenían más poder. Perpiñán firmó en todo. Pedro de Aragón era clérigo y letrado. Bartolomé de Alfaro firmaba sus escrituras. Gonzalo de Salazar fue el apoderado del pueblo porque sabía navegar en el mundo burocrático de Granada. Los que no sabían escribir —los más— dependían de los que sí.

4️⃣ Eran minoría que supo hacerse indispensable. En un pueblo de sesenta y cinco casas moriscas, apenas media docena de familias cristianas viejas. Pero eran los que tenían escrituras en regla, los que conocían a los notarios de Granada, los que podían declarar ante el juez real. Cuando llegó Machuca, fueron ellos los que tuvieron voz. Los moriscos, que eran la mayoría aplastante, tuvieron que conformarse con ser «los suso dichos alzados y llevados a Castilla».

5️⃣ El alzamiento los aterrorizó... y luego los enriqueció. Como en Melegís, también en Restábal los cristianos viejos huyeron cuando llegaron los rebeldes. Pero cuando volvieron, lo que quedaba era suyo: sus propias escrituras salvaguardadas, y la posibilidad de quedarse con mucho de lo que había pertenecido a sus vecinos. El trauma y la oportunidad, en el mismo momento. 💸

🔚 EPÍLOGO: VECINOS DE DOS MUNDOS

El Valle de Lecrín antes de 1569 era un lugar donde se podía vivir siendo cristiano viejo entre moriscos, comprar su tierra, usar sus molinos, bautizar a los hijos de sus vecinos y enterrarlos según el rito. No era armonía perfecta —los pleitos y los agravios estaban siempre— pero era convivencia funcional.

Perpiñán compraba viñas a los Ynbran. El Padre Aragón compraba morales a Agustín Redondo. Juliana López compraba casas a Pedro Barbarroxa. El sacristán Nieto compraba haças a Zacarías Ynbran. Transacciones legales, ante escribano, con precio pactado.

Un mundo donde el dinero circulaba entre los dos lados sin preguntar demasiado por el apellido.

Ese mundo acabó el enero de 1569.

Y cuando terminó, los únicos que pudieron quedarse en Restábal para contar lo que había sido... fueron los que ya tenían sus escrituras en orden. 🕯️

Fuente: M. Espinar Moreno, C. González Martín, A. de la Higuera Rodríguez, I. C. Gómez Noguera. «El Valle. Libros de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal». Granada, 2006 / Digibug 2022.

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Los cristianos viejos de Restábal