12 julio 2026

Los manuscritos de Cútar


 

📜 EL ALFAQUÍ QUE ESCONDIÓ LA MEMORIA

Los manuscritos de Cútar y las bibliotecas perdidas de las alquerías andalusíes

✍️ Por Miguel Ángel Molina Palma

Hay muros que sostienen una casa y muros que sostienen la memoria.

Durante aproximadamente cinco siglos, una antigua vivienda de Cútar, en la Axarquía malagueña, guardó entre sus paredes algo más valioso que un tesoro de monedas. En el interior de un hueco tapiado permanecieron ocultos tres volúmenes escritos en árabe: un antiguo Corán y dos libros vinculados a un alfaquí que había vivido los últimos años del mundo andalusí.

Nadie volvió a abrir aquella pequeña biblioteca.

Pasaron generaciones. Cambiaron los propietarios, la religión, la lengua de los vecinos y el nombre de muchas tierras. La antigua alquería musulmana entró en la Edad Moderna, conoció la conversión forzosa, la persecución de la cultura islámica y la expulsión de sus habitantes moriscos. Pero los libros continuaron allí, encerrados en la oscuridad, esperando unas manos que ya no serían las de su dueño. 🧱📚

El 30 de junio de 2003, durante unas obras realizadas en la vivienda, el muro se abrió y devolvió la memoria que le había sido confiada. Aparecieron tres volúmenes y varios documentos sueltos, todos escritos en lengua árabe. Tras su restauración, quedaron identificados con las signaturas L-14028, L-14029 y L-14030 y pasaron a conservarse en el Archivo Histórico Provincial de Málaga.

No eran solamente manuscritos.

Eran las huellas intelectuales de un hombre que había contemplado cómo desaparecía el mundo al que pertenecía.


🕌 Muhammad al-Ŷayyār, el alfaquí de Cútar

El principal nombre relacionado con los manuscritos es el de Muhammad ibn Alí al-Ŷayyār al-Ansari, alfaquí e imán de la antigua alquería de Cútar.

Un alfaquí no era únicamente un hombre dedicado a la oración. Era un conocedor de la jurisprudencia islámica, alguien capaz de orientar a su comunidad en cuestiones de matrimonio, divorcio, herencias, propiedades, deudas, contratos y conflictos vecinales. En una pequeña alquería podía ejercer como consejero religioso, jurista, maestro, copista y mediador. ⚖️📖

Al-Ŷayyār aparece como un hombre culto, interesado por el derecho, las matemáticas, la astronomía popular, la poesía, los sermones y las creencias de su tiempo. Había sufrido cautiverio en Sevilla y trabajado como copista antes de llegar a Cútar, donde ejerció como alfaquí e imán. Los estudios de María Isabel Calero Secall han permitido reconstruir parcialmente su trayectoria a partir de las anotaciones conservadas en los propios manuscritos.

Su biblioteca no tenía la grandeza de los fondos palatinos de Granada ni la extensión de las grandes colecciones jurídicas de Córdoba, Sevilla o Fez. Era, probablemente, una biblioteca de uso cotidiano: libros abiertos muchas veces, consultados para resolver problemas, copiados con paciencia y completados con notas personales.

Y precisamente por eso resulta tan extraordinaria.

No pertenecía a un rey.

Pertenecía a un hombre que trabajaba entre campesinos, familias, pequeños propietarios y vecinos de una alquería rural. 🌿


📕 Un Corán que ya era antiguo

El primero de los volúmenes, conservado con la signatura L-14028, es un Corán incompleto copiado sobre pergamino, posiblemente entre las últimas décadas del siglo XII y los primeros años del XIII, durante la época almohade.

Cuando fue ocultado, aquel libro sagrado ya podía tener unos trescientos años de antigüedad.

Sus páginas fueron escritas con tintas de diferentes colores y decoradas con elementos destinados a señalar las azoras y las aleyas. El Archivo Histórico Provincial de Málaga lo describe como un manuscrito sobre pergamino, miniado y conservado en buenas condiciones, pese al tiempo transcurrido tras el muro. La Junta de Andalucía publicó una edición facsímil en 2009.

No sabemos con certeza cómo llegó a manos de al-Ŷayyār.

Pudo ser una herencia transmitida durante generaciones, un libro familiar salvado una y otra vez. También pudo pertenecer a la mezquita de Cútar y quedar bajo la responsabilidad de su imán cuando el culto islámico empezó a ser perseguido. Ambas posibilidades han sido planteadas por los investigadores, pero ninguna puede darse por demostrada definitivamente.

Quizá aquel Corán había acompañado las oraciones de padres, abuelos y bisabuelos.

Quizá había descansado sobre un atril de madera mientras una comunidad entera escuchaba sus versículos.

Quizá al-Ŷayyār supo que no estaba escondiendo únicamente un libro, sino una cadena de voces antiguas que podía desaparecer para siempre. 🌙


⚖️ El libro de trabajo del alfaquí

El manuscrito L-14029 era una herramienta profesional.

Sus páginas reúnen copias completas o parciales de obras de consulta utilizadas por un alfaquí para aclarar los casos que llegaban hasta él. Contiene materiales relacionados con el derecho islámico, las herencias, los matrimonios, los cálculos y otras cuestiones prácticas. La Universidad de Málaga lo define como una especie de obra de cabecera a la que el jurista podía acudir para resolver dudas propias de su trabajo.

Entre sus folios aparecen asuntos que nos acercan a la vida real de la alquería:

Un reparto de tierras.

Una herencia disputada.

Un matrimonio.

Una separación.

Un desacuerdo entre vecinos.

El cálculo de una cantidad.

La determinación de una fecha religiosa.

Incluso se conserva una tabla de multiplicar, reflejo de la necesidad de dominar las operaciones matemáticas para repartir bienes, calcular derechos sucesorios y resolver obligaciones económicas. También aparecen casos relacionados con mujeres que recurrieron al alfaquí para ordenar o romper sus vínculos matrimoniales.

Aquellas páginas nos permiten contemplar una sociedad andalusí que no estaba formada únicamente por emires, guerreros, poetas cortesanos y grandes sabios.

Estaba formada también por viudas que reclamaban una herencia, matrimonios que se separaban, campesinos que discutían por una tierra, padres preocupados por el futuro de sus hijos y vecinos que necesitaban que alguien interpretara la ley.

El manuscrito convierte al alfaquí en una figura cercana: el hombre al que se acudía cuando la convivencia se quebraba o cuando una familia necesitaba poner orden en sus bienes.


🌙 El libro más íntimo

El volumen L-14030 parece penetrar todavía más profundamente en la personalidad y en las inquietudes de su propietario.

No es solamente un manual jurídico. Contiene poemas, sermones, tradiciones religiosas, textos de magia, capítulos sobre astronomía popular, creencias protectoras y noticias relacionadas con los acontecimientos históricos que sacudieron el reino de Granada.

En sus páginas convivían la religión y la poesía, la norma jurídica y el temor, la observación de los astros y la incertidumbre ante el porvenir.

Uno de sus textos más destacados es una moaxaja de contenido apocalíptico, copiada por Muhammad ibn Alí al-Ansari y atribuida a un poeta ciego perteneciente a la tribu bereber de los Zuwawa. El poema fue estudiado por Carmen Barceló y Ana Labarta.

También aparecen composiciones relacionadas con la pérdida de al-Ándalus y noticias que afectaron directamente al alfaquí: la conquista cristiana de Granada, la caída de Vélez-Málaga y el terremoto de 1494, que provocó graves daños en la ciudad de Málaga.

Al-Ŷayyār no escribió una gran crónica oficial.

No narró ceremonias palaciegas ni campañas militares con el lenguaje solemne de los historiadores de corte.

Anotó aquello que llegaba hasta su pequeña alquería y alteraba la vida de sus habitantes. Registró el temblor de la tierra, la caída de las ciudades, las preocupaciones religiosas y los presagios de un tiempo que parecía aproximarse a su final.

Su libro personal era una ventana abierta sobre un mundo que se estaba cerrando. 🌒


🧱 ¿Por qué escondió los manuscritos?

La respuesta más honesta es que no podemos saberlo con absoluta certeza.

Los libros no contienen una declaración en la que al-Ŷayyār explique por qué los emparedó. Sin embargo, las circunstancias históricas permiten construir una interpretación muy verosímil.

Tras la conquista cristiana del reino de Granada, las condiciones que habían permitido inicialmente la permanencia de la religión islámica fueron desapareciendo. A finales del siglo XV y comienzos del XVI aumentaron las presiones para que los musulmanes se convirtieran al cristianismo. La posesión de libros religiosos islámicos comenzó a representar un peligro.

Las últimas anotaciones de los manuscritos se sitúan en torno al año 1500. Por ello se considera probable que los libros fueran ocultados durante aquella etapa de conversiones forzosas, prohibiciones y temor. El alfaquí pudo esconderlos antes de abandonar Cútar, confiando en regresar algún día para recuperarlos.

La pared no habría sido concebida como una tumba.

Habría sido concebida como un refugio.

Quien cerró el hueco quizá pensó que volvería al cabo de algunos meses. Tal vez esperaba que la persecución terminara, que la situación política cambiara o que algún familiar pudiera recuperar los libros.

Pero nadie regresó.

El escondite temporal se convirtió en una espera de cinco siglos.


🔥 Las bibliotecas que no sobrevivieron

Los manuscritos de Cútar son extraordinarios porque sobrevivieron.

Pero su conservación nos obliga a preguntarnos cuántas bibliotecas semejantes desaparecieron.

¿Cuántos alfaquíes guardaban libros de jurisprudencia en las alquerías del reino de Granada?

¿Cuántas mezquitas poseían ejemplares del Corán, colecciones de sermones, tratados religiosos o cuadernos utilizados para enseñar a leer?

¿Cuántas familias conservaron poesías, oraciones, contratos, genealogías o recetas medicinales?

¿Cuántos manuscritos fueron quemados?

¿Cuántos acompañaron a sus propietarios en el exilio?

¿Cuántos fueron ocultados en paredes, techumbres, cuevas o tinajas y todavía no han sido encontrados? 🔥📜

Las grandes bibliotecas de al-Ándalus han ocupado un lugar destacado en la memoria histórica. Sin embargo, junto a ellas existieron pequeñas colecciones rurales, modestas y funcionales, pertenecientes a juristas, maestros, imanes, escribanos, comerciantes y familias.

La biblioteca de Cútar demuestra que el conocimiento no residía únicamente en las ciudades.

También circulaba por las alquerías.

Viajaba en manos de copistas.

Se guardaba en cofres.

Se copiaba sobre papel.

Se comentaba en las mezquitas.

Servía para resolver una herencia, calcular un reparto, preparar un sermón, fijar una fecha o consolar a una comunidad que veía desaparecer su mundo.


🌿 De Cútar al Valle de Lecrín

Cútar pertenecía a la antigua taha de Comares, en la Axarquía malagueña. Las alquerías del Valle de Lecrín se organizaban en otras demarcaciones, pero compartían numerosos elementos sociales, agrícolas y religiosos: mezquitas, rábitas, bienes habices, hornos, acequias, alfaquíes, escribanos y tierras cultivadas por comunidades musulmanas.

Los Libros de Habices del Valle nos hablan de propiedades vinculadas a mezquitas y rábitas: hazas, olivares, morales, hornos, casas, tiendas y cementerios. Los Libros de Apeo y Repartimiento muestran posteriormente las casas y tierras que quedaron vacías, fueron medidas y terminaron entregándose a nuevos pobladores.

Pero entre ambos mundos existe una ausencia.

Los libros personales.

Los cuadernos de los alfaquíes.

Los coranes de las mezquitas.

Los formularios jurídicos.

Los poemas.

Las anotaciones familiares.

Los textos que pudieron circular por Melegís, Restábal, Béznar, Pinos del Valle, Dúrcal, Nigüelas, Chite, Talará o Ízbor antes de que sus mezquitas fueran transformadas en iglesias. 🕌➡️⛪

No podemos afirmar que en estos pueblos existieran bibliotecas idénticas a la de Cútar, porque los documentos no se han conservado. Pero el hallazgo malagueño demuestra que una pequeña alquería rural podía contar con un alfaquí culto y con libros dedicados al derecho, la religión, la poesía, las matemáticas y la astronomía popular.

Cútar nos proporciona así una imagen posible de aquello que el Valle de Lecrín perdió.

Los habices nos dejaron la tierra.

Los apeos nos dejaron los nombres de quienes llegaron después.

Los manuscritos de Cútar nos permiten imaginar la voz interior de quienes se marcharon.


🕯️ Una memoria que se negó a desaparecer

El alfaquí cerró el muro, pero no pudo cerrar la historia.

Sus libros quedaron en silencio mientras fuera cambiaba el mundo. La casa envejeció. La lengua árabe dejó de escucharse en las calles. La mezquita desapareció o se transformó. Los descendientes de la antigua comunidad fueron dispersados.

Sin embargo, la tinta sobrevivió.

Sobrevivieron los problemas jurídicos de los vecinos.

Sobrevivieron los cálculos.

Sobrevivieron los sermones.

Sobrevivieron los poemas que lloraban la pérdida de al-Ándalus.

Sobrevivió el viejo Corán que alguien había copiado siglos antes con paciencia y colores.

Y sobrevivió, sobre todo, el gesto humano de quien se negó a destruir sus libros. 🤲📚

Tal vez Muhammad al-Ŷayyār supiera que no volvería.

Tal vez comprendiera que su tiempo había terminado.

Pero ocultar aquellos manuscritos fue una forma de esperanza. Fue confiar la palabra a la piedra. Pedirle a un muro que custodiara la memoria cuando los hombres ya no podían hacerlo.

Cinco siglos después, el muro cumplió su promesa.

Y al abrirse, no devolvió solamente tres libros.

Devolvió la voz de una alquería andalusí.


📚 Bibliografía

Calero Secall, María Isabel (2006): «Los manuscritos árabes de Málaga: los libros de un alfaquí de Cútar del siglo XV», en María Jesús Viguera Molins y Concepción Castillo Castillo (eds.), Los manuscritos árabes en España y Marruecos. Homenaje de Granada y Fez a Ibn Jaldún. Granada, pp. 151-174.

Calero Secall, María Isabel (2008): «Muhammad al-Yayyar, un alfaquí a través de los manuscritos de Cútar», en Ana Echevarría Arsuaga (coord.), Biografías mudéjares o la experiencia de ser minoría: biografías islámicas en la España cristiana. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pp. 385-416.

Calero Secall, María Isabel; Cruces Blanco, Esther; Díaz Sánchez, Ana María; y González García, Sonsoles (2016): Los manuscritos nazaríes de Cútar (Málaga). Documentos y estudios. Málaga, Universidad de Málaga, 512 pp.














Viguera Molins, María Jesús; Calero Secall, María Isabel; Espejo Arias, Teresa; y Arias Torres, Juan Pablo (2009): El Corán de Cútar. Sevilla, Junta de Andalucía y Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, 2 vols.

Barceló, Carmen, y Labarta, Ana: «Tawq al-Hamama: un muwassah apocalíptico», en Traducir el mundo árabe. Homenaje a Leonor Martínez Martín, pp. 93-131.

Archivo Histórico Provincial de Málaga (2016): «Algunos documentos en árabe del Archivo Histórico Provincial», Documento del Mes, Junta de Andalucía.

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