10 octubre 2026

A un hijo del Valle

 

Melegís al fondo



(Canción de autor – Piano lento y hondo) 


(Estrofa I)

Tú naciste donde el agua nombra al tiempo,

entre acequias que rezan al pasar,

Melegís te dio la voz y el silencio,

y el Valle te enseñó a mirar.

Aprendiste que la tierra también habla,

que la memoria no se debe perder,

y escribiste con palabras heredadas

lo que otros no supieron ver. 


(Estrofa II)

Hoy la vida te llevó lejos del Valle,

a otra luz, a otro compás,

pero hay un hilo invisible y verdadero

que siempre te hace regresar.

Vives donde el mar abraza a Málaga,

pero en tu pecho sigue el rumor

de tus padres, José y Ana, en la casa,

y un hogar que aún guarda tu voz. 


(Estribillo)

Porque tú eres del Valle de Lecrín aunque estés lejos,

aunque el mundo te enseñe otro andar,

hay un nombre escrito en tus adentros

que no se deja borrar.

Miguel Ángel, hijo del tiempo y la tierra,

poeta de lo que fue y será,

mientras exista un naranjo en el Valle,

tu palabra volverá. 


(Estrofa III)

Cuatro nombres caminan a tu lado,

hermanos de raíz y verdad,

José Antonio, Ana Mari, Virtudes, Jesús,

sangre que no se va.

Y en tu vida hay una luz que acompaña,

amor que no necesita voz,

viene del sur, del otro lado del agua,

y te enseña a vivir el amor. 


(Puente)

Has buscado en la fe y en el verso

una forma de reconciliar

lo que fuiste, lo que eres por dentro

y lo que no quieres olvidar.

No escribes para ser eterno,

sino para no dejar morir

la historia pequeña de un Valle

que también vive en ti. 


Estribillo (2ª vez – variación de homenaje)

Porque tú sigues siendo Valle de Lecrín aunque estés lejos,

aunque la vida te lleve a otro lugar,

hay un nombre latiendo en tus adentros

que el tiempo no puede borrar.

Miguel Ángel, guardián de la memoria,

poeta de lo que fue y será,

mientras alguien pronuncie tu Valle,

tu palabra se quedará. 


(Coda)

Cuando regreses al Valle de Lecrín despacio

y el piano calle al final,

sabrás que todo lo escrito en tus manos

era casa, raíz y lugar.

Miguel Ángel, mientras quede memoria,

mientras alguien pronuncie Lecrín,

tu canción seguirá contando la historia

de un hombre que nunca se fue de allí.