20 julio 2026

Las GRANDES FAMILIAS DE MELEGÍS Y MURCHAS

Melegís 

 

🌳 LAS GRANDES FAMILIAS DE MELEGÍS Y MURCHAS

Apellidos y alianzas matrimoniales entre 1635 y 1706

✍️ Por Miguel Ángel Molina Palma

Hay pueblos que no se levantan únicamente con piedra, madera, cal y barro.

También se construyen con matrimonios.

Una boda acercaba dos casas, reunía dos grupos de parientes y abría un camino por el que circulaban apellidos, tierras, herencias, obligaciones y recuerdos. A veces unía a dos jóvenes del mismo lugar. Otras veces hacía llegar hasta Melegís o Murchas a alguien nacido en Restábal, Mondújar, Lanjarón, Órgiva, Granada o en territorios mucho más lejanos. 🛤️

Los 401 asientos matrimoniales conservados entre 1635 y 1706 permiten contemplar esta arquitectura familiar. De ellos, 271 señalan la iglesia de Melegís y 116 la de Murchas; los restantes carecen de indicación segura o corresponden a ceremonias celebradas fuera de ambas iglesias. La información se encuentra repartida entre un libro de bautismos, otro de defunciones y el volumen específico de desposorios y velaciones iniciado en 1660.

En sus páginas aparecen nombres que vuelven una y otra vez:

González, Rodríguez, Pérez, Ximénez, Molino, Alechaga, Urquiza, Barranco, Faciabén, Tapia, Roldán, Reyes, Moya, Contreras, Ruiz, Muñoz, Sánchez y Serrano.

No todos los que llevaban un mismo apellido pertenecían necesariamente a una única familia. Algunos apellidos eran muy comunes y pudieron entrar en los pueblos por caminos diferentes. Tampoco debemos olvidar que una misma pareja podía aparecer primero en el desposorio y después en la velación.

Pero cuando las partidas añaden los nombres de los padres, las procedencias y los grados de parentesco, empiezan a dibujarse verdaderas redes genealógicas.

El pueblo deja entonces de ser una lista de habitantes.

Se convierte en una trama de familias. 🧬

🌿 Los González: un apellido extendido por todo Melegís

Entre los novios, González es el apellido más repetido de toda la base documental. Aparece solo o acompañado por formas como González Quílez, González Serrano, González Brochero, González Ruiz, González Pérez o González de Alechaga.

Su frecuencia no demuestra que todos descendieran de un único tronco. Más bien revela la existencia de varias ramas que terminaron enlazándose con casi todas las grandes familias del pueblo.

Uno de los matrimonios más antiguos se celebró el 2 de noviembre de 1639. El novio fue Alonso González, hijo de otro Alonso González y de María Núñez. La novia fue Melchora de Alechaga, hija de Juan de Alechaga y Juana de Peralta.

Con aquella boda quedaron unidas las casas González, Núñez, Alechaga y Peralta.

La importancia del enlace se aprecia una generación después. En enero de 1671 encontramos a otro Alonso González, hijo de Alonso González y Melchora de Alechaga, casándose con Francisca Pérez, hija de Juan Pérez Brito y María Jacinta.

El matrimonio de 1639 no quedó, por tanto, como un hecho aislado. Dio lugar a una nueva generación en la que los González y Alechaga se enlazaron también con los Pérez.

Otra rama aparece en Domingo González, natural de Portugal y vecino de Melegís, casado en 1643 con María Valera. Sus hijos o descendientes quedaron asociados después a los González del pueblo, pero su procedencia demuestra que el apellido también pudo entrar desde fuera.

En 1650 se documenta a Juan González, hijo de Gabriel González y María Ortiz, unido a María de Soto, hija de Leonardo Ruiz y Ana de Soto.

En 1671, Salvador González, hijo de Gabriel González y María Ortiz, casó con Ana Rodríguez. En 1672, otro Juan González, hijo de Juan González y María de Soto, se unió a Francisca de Torres.

Los mismos nombres reaparecen, pero las filiaciones permiten distinguir las ramas.

A finales del siglo XVII los González se habían enlazado con:

Alechaga, Pérez, Rodríguez, Soto, Torres, Molino, Urquiza, Contreras, Reyes, Fernández y Ruiz.

Uno de los enlaces más representativos se produjo en 1682, cuando Nicolás González, hijo de Juan González y María de Soto, casó con María de Contreras.

Y en 1705 se celebró el matrimonio de José González, hijo de Manuel González y Mariana Muñoz, con doña María González Pérez, natural de Pitres.

El apellido González aparece así como una gran columna vertebral de Melegís: múltiple, ramificada y entrelazada con buena parte del resto de las familias. 🌳

⚙️ Los Molino: una raíz antigua y persistente

El apellido Molino aparece desde los primeros folios conservados.

En un registro posiblemente fechado en 1635 encontramos a Lucas Molino, hijo de Antón Molino y Sebastiana Muñoz, unido a una mujer de apellido Varas cuyo nombre no ha podido leerse por encontrarse roto el papel.

A pesar de la pérdida, el asiento deja ya relacionados tres apellidos que continuarán apareciendo durante décadas:

Molino, Muñoz y Varas.

En 1660, Francisco Muñoz se desposó con Antonia Molina. La pareja recibió la velación en 1662, un ejemplo de cómo ambos momentos del matrimonio podían celebrarse con bastante separación.

En noviembre de 1662, Juan Molino, natural y vecino de Melegís, contrajo matrimonio con doña María de Vargas. La partida señala que existía parentesco de cuarto grado.

Los Molino también se unieron a los González. En algunos registros, María Molino aparece como esposa de Francisco González Quílez y madre de Manuel González. El apellido materno quedó incorporado así a una rama González que después volvió a enlazarse con otros hogares.

En 1680 tuvo lugar uno de los matrimonios más reveladores: Juan de Alechaga y Abril casó con Sebastiana Molino Varas. El enlace reunió a los Alechaga, Abril, Molino y Varas, cuatro apellidos presentes en la memoria del Melegís antiguo.

En 1687 aparece Esperanza Molino, natural de Melegís, casada con Félix Caballero, llegado desde Cónchar. Esta boda demuestra que una mujer Molino podía llevar su ascendencia hacia una familia procedente de otro pueblo.

Ya en 1705, José Molino, hijo de Lucas Molino y Paula de Reyes, casó con Margarita de Urquiza, hija de Juan de Urquiza y Antonia de Ortega.

Al año siguiente, Antonia Molino, hija de Andrés Molino y María Ruiz, contrajo matrimonio con Antonio de Soto, natural de Talará.

A lo largo del periodo, los Molino aparecen relacionados con:

González, Muñoz, Varas, Reyes, Alechaga, Urquiza, Ortega, Ruiz, Soto, Vargas y Caballero.

Más que un apellido aislado, fueron un punto de encuentro entre muchas casas de Melegís. ⚙️🌿


🍃 Los Alechaga: una de las familias más características de Melegís

Pocos apellidos tienen una sonoridad tan vinculada al Melegís del siglo XVII como Alechaga.

Aparece ya en 1639 con Melchora de Alechaga, esposa de Alonso González e hija de Juan de Alechaga y Juana de Peralta.

En 1653, Rodrigo de Alechaga, hijo de Juan de Alechaga y Juana de Peralta, casó con María Muñoz, hija de Juan Muñoz y Ana Rodríguez.

Esto permite identificar, con bastante seguridad, a Rodrigo y Melchora como miembros de una misma casa Alechaga–Peralta.

La familia quedó unida, por tanto, con:

González, Muñoz y Rodríguez.

En 1680 se desposaron Pedro de Alechaga y María Jacinta. Ese mismo año, Juan de Alechaga y Abril, hijo de Fernando de Alechaga y Catalina de Abril, casó con Sebastiana Molino Varas.

La aparición de la forma Alechaga y Abril muestra cómo algunos descendientes incorporaban el apellido materno o el de otra rama para distinguirse dentro de una familia extensa.

En 1687, Manuela de Alechaga, hija de Juan de Alechaga y María Muñoz, contrajo matrimonio con Jerónimo de Alarcón. La partida es especialmente rica porque recoge también a los abuelos de ambos contrayentes.

A través de ella vuelven a encontrarse los Alechaga, Muñoz, Peralta, Rodríguez, Alarcón, Atencia, Bejar y López de Baena.

También aparecen enlaces de los Alechaga con los Moya, Morales, Pérez, Prieto, Carrillo y Castillo.

El apellido no se mantuvo encerrado en una sola casa. Sus mujeres y hombres llevaron la sangre Alechaga hacia numerosas ramas que, en generaciones posteriores, pudieron dejar de utilizar el apellido como principal.

Por eso, su presencia histórica fue seguramente mayor de lo que indica el número de personas que lo llevaron de forma visible. 🌿


⛰️ Los Urquiza: entre Ortega, Barranco, Muñoz y Molino

Los Urquiza forman otra de las familias antiguas y reconocibles de Melegís.

En 1641, Mariana de Urquiza casó con Diego de Ortega, hijo de Juan López de Ortega y Elvira Flores. La partida asocia a Mariana con la casa de Juan de Ledesma y con las familias Romero y Soto.

En 1643, Gregorio de Urquiza contrajo matrimonio con Lucía Muñoz, natural de Órgiva. Gregorio aparece vinculado a Bartolomé Romero y Catalina de Soto.

En 1647, Fernando de Urquiza, hijo de Juan de Urquiza y Juana de Peralta, casó con Catalina de Abrie.

La familia Urquiza aparece así conectada tempranamente con:

Ortega, Flores, Romero, Soto, Muñoz, Peralta, Abrie y Salcedo.

Uno de los enlaces más expresivos se celebró en 1671 entre Francisco de Urquiza, hijo de Juan de Urquiza y Gerónima de Soto, y María Barranco, hija de Juan Barranco y Magdalena Rodríguez.

Urquiza, Soto, Barranco y Rodríguez quedaron reunidos en una misma casa.

En 1667, Ana de Urquiza había casado con Antonio de Contreras, viudo de Catalina de los Reyes. Este matrimonio unió a los Urquiza con una de las grandes familias de Melegís y, de manera indirecta, con los Reyes y Roldán de Murchas.

En 1705, Margarita de Urquiza se unió a José Molino.

Los Urquiza aparecen, por tanto, como un puente entre familias de Melegís:

Ortega, González, Barranco, Muñoz, Moya, Contreras, Reyes, Molino y Serrano.

Su historia demuestra que los apellidos no avanzan en línea recta. Se expanden en todas direcciones a través de hijos e hijas. ⛰️🧬


🌾 Los Barranco: una casa abierta a los recién llegados

Los Barranco aparecen desde los primeros registros matrimoniales.

En 1642, Florentina Barranco, hija de Marcos Barranco y Luisa de Palacios, casó con Pedro Ordóñez, procedente de Borja, en el reino de Aragón.

La boda es un magnífico ejemplo de cómo una familia local podía incorporar a un hombre llegado desde muy lejos.

En 1659, Salvador Barranco, hijo también de Marcos Barranco y Luisa de Palacios, contrajo matrimonio con María López, hija de Cristóbal Alonso y Salvadora Rodríguez.

Florentina y Salvador parecen pertenecer a la misma casa Barranco–Palacios, pero sus matrimonios siguieron caminos diferentes:

  • Florentina enlazó con los Ordóñez de Aragón.
  • Salvador se unió a los López, Alonso y Rodríguez de Melegís.

En 1670, Leonor Barranco, hija de Marcos Barranco y Luisa Palacios, casó con Bartolomé Romero. La partida señala parentesco de cuarto grado.

En 1671, María Barranco se unió a Francisco de Urquiza.

Ya a comienzos del siglo XVIII aparece otro Marcos Barranco casado con María Valero.

Los Barranco enlazaron, entre otros, con:

Ordóñez, López, Rodríguez, Romero, Urquiza, Ruiz, Román, Valero, Bejar y Ventura.

Su caso muestra cómo una familia podía conservar su presencia durante décadas y, al mismo tiempo, dispersarse en numerosas líneas femeninas. 🌾


🌺 Los Faciabén: el apellido más característico de Murchas

Si Alechaga y Urquiza evocan especialmente al Melegís antiguo, Faciabén conduce de inmediato a Murchas.

El 1 de diciembre de 1638, Domingo de Faciabén, hijo de Agustín de Faciabén y María Vélez, casó con Leonor Gutiérrez, hija de Blas Gutiérrez y Mariana de Tapia.

Aquel matrimonio enlazó a los Faciabén con los Vélez, Gutiérrez y Tapia.

En 1641 encontramos a Francisca de Faciabén, de Murchas, casada con Juan Amado.

En 1661, Diego de Faciabén, mozo mancebo de Murchas, se unió a Ana de Torres, también de Murchas.

Poco después, el apellido aparece reiteradamente relacionado con los Ximénez:

  • Matías Ximénez casó con Isabel de Faciabén en 1662.
  • Agustín de Faciabén, hijo de Alejandro de Faciabén e Inés Ximénez, contrajo matrimonio con María Ximénez en 1667.
  • Otros miembros de ambas familias volvieron a enlazarse en décadas posteriores.

Esta repetición indica una relación muy estrecha entre los Faciabén, Ximénez y Tapia.

También se documentan uniones con:

Rodríguez, Garzón, Ruiz, Alizancos, López, García, Torres y Reyes.

En 1705, Juan de Faciabén, hijo de Agustín de Faciabén y Agustina Pérez, casó con Ana López.

Durante casi setenta años, el apellido permaneció vivo en los libros de Murchas, entrando y saliendo por distintas ramas familiares.

Faciabén fue más que un nombre repetido.

Fue una de las señas genealógicas de Murchas. 🌺


🔗 Tapia, Roldán y Reyes: tres familias profundamente enlazadas

En Murchas resulta difícil estudiar por separado a los Tapia, Roldán y Reyes.

Sus nombres aparecen unidos una y otra vez.

En 1654, Pedro de Tapia, hijo de Blas de Tapia y María Jiménez, casó con Catalina Pérez, hija de Andrés Pérez y María Díaz. La partida señala parentesco de segundo con tercer grado.

En 1655, Antonio de Contreras, natural de Melegís, contrajo matrimonio con Catalina de los Reyes, de Murchas.

Catalina era hija de:

  • Alonso Roldán.
  • María de los Reyes.

En una sola partida se encontraron las familias Contreras, Esquivel, Roldán y Reyes.

En 1668, Blas de Tapia, hijo de otro Blas de Tapia y Catalina Ximénez, casó con Lucía de los Reyes, hija de Alonso Roldán y María de los Reyes.

La misma casa Roldán–Reyes enlazó, por tanto, con los Contreras de Melegís y con los Tapia de Murchas.

En 1682, Francisco Roldán, hijo de Juan Roldán y María de Nieves, se casó con Luisa de Tapia, hija de Pedro de Tapia y Catalina Díaz. La partida indica parentesco de tercer grado.

Ese mismo año, Salvador de Tapia, hijo de Blas de Tapia y Catalina de Varas, contrajo matrimonio con Isabel Ximénez, hija de Juan Ximénez y Catalina Padilla.

Estos enlaces muestran una tupida red:

Tapia–Roldán–Reyes–Ximénez–Pérez–Contreras.

En 1705, Jerónimo Roldán, hijo de Diego Roldán y María Rodríguez, casó con Jerónima de Flores, hija de Juan de Flores, natural de Armilla.

La familia se abría de nuevo hacia el exterior, incorporando a una mujer vinculada con otro lugar.

Los Roldán, Reyes y Tapia fueron tres ramas diferentes, pero sus matrimonios las hicieron casi inseparables dentro de la genealogía de Murchas. 🔗🌳


✒️ Los Ximénez: una gran red de Murchas

El apellido Ximénez, que con el tiempo acabaría escribiéndose habitualmente como Jiménez, es uno de los más frecuentes entre las mujeres de la base matrimonial.

En 1643, Ana Ximénez, de Murchas, casó con Bartolomé Ortiz.

En 1644, Juan Ximénez, hijo de Miguel Ximénez y María de Casas, contrajo matrimonio con Catalina Pérez, hija de Simón Pérez y María de Padilla.

En 1657, María Ximénez, hija de Pedro Ximénez y Mariana de Tapia, casó con Juan de Guzmán, procedente de Mondújar.

La familia Ximénez quedó así relacionada con:

Ortiz, Pérez, Padilla, Tapia y Guzmán.

Durante las décadas siguientes se multiplicaron las uniones con los Faciabén y Rodríguez.

En 1667, Agustín de Faciabén se unió a María Ximénez. En 1682, Salvador de Tapia casó con Isabel Ximénez. Y en 1706, María Ximénez, hija de Miguel Ximénez y Salvadora Gutiérrez, contrajo matrimonio con Diego López, de Murchas. La partida vuelve a señalar parentesco de cuarto grado.

Entre sus enlaces más repetidos aparecen:

Rodríguez, Tapia, Faciabén, Ortiz, Pérez, Muñoz, Guzmán y López.

Ximénez no fue solamente un apellido numeroso. Fue uno de los principales hilos que cosieron las familias de Murchas. ✒️


🏠 Los Rodríguez y Pérez: apellidos presentes en todas las direcciones

Los apellidos Rodríguez y Pérez eran tan frecuentes que no pueden reducirse a una sola casa.

Aparecen como apellidos de novios, novias, padres, madres y abuelos, tanto en Melegís como en Murchas.

En 1644, Catalina Pérez casó con Juan Ximénez.

En 1649, Francisco Rodríguez, procedente de Beteta, contrajo matrimonio con María Sánchez, hija de Pedro Sánchez y Juana Fernández, de Murchas.

En 1656, Francisco Pérez, hijo de Simón Pérez y María Padilla, casó con María Rodríguez, hija de Alonso Rodríguez y Melchora de Aranda. El asiento recoge parentesco de tercero con cuarto grado.

En 1663, Alonso Sánchez contrajo matrimonio con María Álvarez, hija de Domingo Fernández y María Álvarez. La madre del novio era Sebastiana Rodríguez.

En 1664, Diego Pérez, hijo de Andrés Pérez y Catalina Ruiz, se unió a Ana Rodríguez, hija de Alonso Rodríguez y Melchora de Aranda.

En 1666, Andrés Rodríguez, hijo de Alonso Rodríguez y Melchora de Aranda, casó con María Ximénez.

Aquí se aprecia con claridad una casa Rodríguez–Aranda cuyos hijos enlazaron con Pérez y Ximénez.

En 1667, José Rodríguez, hijo de Juan Rodríguez y María de Alizancos, se casó con Bernabela de los Reyes, hija de Matías Pérez y Polonia Carrasco.

Las ramas Rodríguez y Pérez aparecen conectadas con casi todas las familias principales:

Ximénez, Tapia, Sánchez, Ruiz, González, Faciabén, Reyes, Muñoz, Ortiz, Brochero y Alarcón.

Su abundancia obliga a extremar la prudencia. Dos personas llamadas Juan Pérez o María Rodríguez no tienen por qué ser parientes cercanos.

Solo los padres, la procedencia y la cronología permiten distinguirlas. 🏠📜


🌱 Los Moya: una familia profundamente melegileña

Los Moya aparecen con fuerza en los primeros matrimonios de Melegís.

En 1645, María de Moya, hija de Cristóbal de Moya y Polonia de Palacios, casó con Juan Padial, procedente de Mondújar.

En 1650, otra María de Moya contrajo matrimonio con Juan de Zamora, hijo de Francisco González de Zamora y María de Vera.

En 1652, Sebastiana de Moya, hija también de Cristóbal de Moya y Polonia de Palacios, casó con Juan Alcalde.

Ese mismo año, Lucía de Moya, igualmente hija de Cristóbal de Moya y Polonia de Palacios, se unió a Juan García.

Las tres mujeres permiten reconstruir una casa Moya–Palacios de Melegís cuyos enlaces se dirigieron hacia:

Padial, Zamora, Alcalde y García.

En 1662, Pedro de Moya, natural de Lanjarón, casó con María de Urquiza, de Melegís. Este Pedro no tiene por qué pertenecer a la misma rama anterior: su procedencia indica otra posible entrada del apellido.

Los Moya aparecen también asociados a Ruiz y Alechaga.

La familia demuestra la importancia de estudiar a las hermanas. Si solo siguiéramos a los varones, perderíamos la extensa red creada por María, Sebastiana y Lucía de Moya. 🌱


🛡️ Los Contreras: de Melegís hacia Murchas y regreso

Los Contreras aparecen principalmente vinculados a Melegís, pero sus matrimonios los llevaron también hacia Murchas.

En 1650, María de Contreras casó con Pedro de Teba, hijo de Cristóbal de Teba y Juana Rodríguez, vinculados con Mondújar.

En 1655 se celebró el conocido matrimonio de Antonio de Contreras, hijo de Cristóbal de Contreras y Lucía de Esquivel, con Catalina de los Reyes, hija de Alonso Roldán y María de los Reyes, de Murchas.

Después de enviudar, Antonio volvió a casarse en 1667 con Ana de Urquiza, hija de Juan de Urquiza y Gerónima de Soto.

Un solo hombre conectó así a los Contreras con:

Esquivel, Reyes, Roldán, Urquiza y Soto.

En 1660 aparece Salvador de Contreras, procedente de Dúrcal o relacionado con esa localidad, unido a Mariana de Adraque, de Melegís.

En 1682, María de Contreras casó con Nicolás González.

Los Contreras enlazaron además con Vera, Pedrosa y Pinedo.

Su historia muestra cómo la viudedad podía abrir un segundo grupo de relaciones familiares. El árbol no siempre se dividía únicamente por generaciones; también podía ampliarse mediante segundas nupcias. 🛡️


🌾 Ruiz, Muñoz, Sánchez y Serrano: familias que atraviesan ambos pueblos

Otros cuatro apellidos actúan como una base común entre Melegís, Murchas y los lugares vecinos:

Ruiz, Muñoz, Sánchez y Serrano.

En 1635, uno de los primeros matrimonios conservados unió a Alonso Sánchez, hijo de Pedro Sánchez y Catalina de Vera, con Sebastiana Ortiz, hija de Hernando Ortiz e Isabel Rodríguez.

En 1640, Francisca Ruiz, de Murchas, casó con Juan de Céspedes.

En 1647, Juan Muñoz, procedente de Restábal, se unió a Lucía Muñoz, de Melegís. La aparición del mismo apellido en ambos contrayentes no basta para conocer su parentesco, pero demuestra cómo una familia podía tener ramas en distintos pueblos.

En 1649, José Serrano, hijo de Juan Serrano y Lucía de Tapia, casó con Lucía Muñoz.

Ese mismo año, Manuel Muñoz, hijo de Juan Muñoz y María de Córdoba, contrajo matrimonio con Juana Pérez, hija de Sebastián González y María Valera.

En 1660, Salvador Ruiz se unió a Ana Rodríguez.

En 1662, Alonso Román casó con Ana Ruiz. La partida señala parentesco de cuarto grado.

Serrano aparece después enlazado con:

Monte, Muñoz, Rodríguez, Urquiza, Reyes, Ruiz y González.

Sánchez se relaciona con:

Ortiz, Rodríguez, Reyes, Ramírez, Moreno, Chaves y Ortega.

Muñoz enlaza con:

Pérez, Molino, Alechaga, Ximénez, Urquiza y Serrano.

Ruiz aparece unido a:

Moya, Pérez, Rodríguez, Román, Barranco, Faciabén, González y López.

No forman una sola red cerrada. Son apellidos que atraviesan casi todas las demás familias y ayudan a comprender hasta qué punto Melegís y Murchas estaban emparentados. 🌾


👩 Las mujeres: la mitad del árbol que no debe desaparecer

Los libros parroquiales permiten comprobar algo esencial: muchas de las grandes alianzas familiares se produjeron mediante mujeres cuyos apellidos después dejaron de ocupar el primer lugar en sus descendientes.

Melchora de Alechaga llevó su familia a los González.

María Barranco enlazó con los Urquiza.

Catalina de los Reyes unió a los Roldán y Reyes de Murchas con los Contreras de Melegís.

Sebastiana, María y Lucía de Moya extendieron la casa Moya hacia Padial, Alcalde, García y Zamora.

Sebastiana Molino Varas llevó los Molino hacia los Alechaga.

Ana de Urquiza enlazó con Antonio de Contreras.

Luisa de Tapia se unió a los Roldán.

Una genealogía construida exclusivamente siguiendo la transmisión masculina del apellido ocultaría buena parte de esta historia.

Las mujeres cambiaban habitualmente el apellido visible de las generaciones siguientes, pero no desaparecían de su sangre.

Cada una era una puerta hacia otra casa. 🚪🌿


🔍 Parentesco, consanguinidad y repetición de apellidos

En 63 asientos se consignó algún grado de parentesco entre los contrayentes.

Las menciones más comunes fueron:

  • cuarto grado;
  • tercer grado;
  • tercero con cuarto;
  • segundo grado;
  • segundo con tercero.

La abundancia de estas dispensas no debe interpretarse desde los criterios actuales. Melegís y Murchas eran comunidades pequeñas, con un número limitado de familias que llevaban varias generaciones enlazándose.

Después de décadas de matrimonios entre González, Alechaga, Molino, Urquiza, Barranco, Tapia, Roldán, Reyes, Ximénez y Faciabén, encontrar un cónyuge sin ningún antepasado común podía resultar difícil.

La consanguinidad anotada por el cura es, además, una herramienta genealógica. Indica que detrás de aquella boda existía una conexión anterior, aunque no siempre conozcamos todavía el camino exacto.

Cada dispensa es una invitación a seguir investigando. 🔍


🧭 Dos pueblos y una sola geografía familiar

Los matrimonios demuestran que Melegís y Murchas no pueden estudiarse de forma aislada.

Los Contreras de Melegís casaron con los Reyes y Roldán de Murchas.

Los Faciabén de Murchas se unieron con Ximénez, Tapia y Rodríguez.

Los González, Molino, Alechaga, Urquiza y Barranco formaron una red especialmente densa en Melegís.

Pero los caminos cruzaban constantemente de un núcleo al otro.

A ello se sumaron personas procedentes de:

Restábal, Mondújar, Talará, Chite, Béznar, Cónchar, Padul, Lanjarón, Órgiva, Motril, Granada, Portugal, Aragón, Galicia, Navarra y otros lugares.

Cada recién llegado aportaba un apellido nuevo o una rama diferente de uno ya conocido.

Cada mujer que salía del pueblo llevaba consigo una parte de su genealogía.

Cada viudo o viuda que volvía a casarse reunía hogares que hasta entonces habían permanecido separados.

El resultado fue una sociedad en movimiento, mucho más abierta y compleja de lo que su pequeño tamaño podría hacer pensar. 🧭


✨ Epílogo: el gran tejido familiar

Entre 1635 y 1706, los matrimonios fueron escribiendo la historia humana de Melegís y Murchas.

Los González se unieron a los Alechaga, Pérez, Rodríguez, Soto y Contreras.

Los Molino enlazaron con Muñoz, Reyes, Urquiza, Ruiz y Alechaga.

Los Urquiza se encontraron con Ortega, Barranco, Contreras y Molino.

Los Faciabén tejieron su red con Ximénez, Tapia, Rodríguez y Garzón.

Los Roldán, Reyes y Tapia formaron uno de los grandes núcleos familiares de Murchas.

Los Moya extendieron sus ramas mediante sus hijas.

Los Contreras cruzaron una y otra vez el camino entre Melegís y Murchas.

Ruiz, Pérez, Rodríguez, Sánchez, Muñoz y Serrano aparecieron en casi todos los rincones del árbol.

No eran apellidos colocados unos junto a otros.

Eran casas que se visitaban.
Padres que concertaban o aceptaban bodas.
Viudas que comenzaban una nueva vida.
Jóvenes que llegaban desde otros pueblos.
Hermanas que llevaban su memoria a otra familia.
Primos que necesitaban una dispensa para casarse.
Niños que heredaban una mezcla de todos ellos.

El verdadero pueblo estaba escrito ahí.

En cada enlace.

En cada apellido materno que parecía desaparecer, pero continuaba bajo otro nombre.

En cada matrimonio que convertía dos familias en una sola comunidad.

Porque Melegís y Murchas fueron dos lugares distintos, pero sus gentes terminaron formando durante siglos un único y enorme árbol genealógico. 🌳🧬


📚 Bibliografía y fuentes documentales

  • Gordo, Óscar: Matrimonios de Melegís y Murchas (1635–1706)
  • Archivo parroquial de Melegís y Murchas: Baptismos de Melegís y Murchas. Comienza año 1634. Libro 2.º. Y al fin del libro ai algunas velazs.
  • Archivo parroquial de Melegís: Defunziones y entierros Melexis. Libro 1.º. Tiene 163 folios.
  • Archivo parroquial de Melegís: Desposorios y velaçiones de Melegís. Libro 3.º. 1660 a 1706 A.

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