🕯️🔪 ANTONIO TEJERIZO MATEOS: EL ALCALDE DE BÉZNAR QUE MURIÓ DE UN NAVAJAZO.
Una partida antigua, una muerte violenta y una historia que aún guarda la memoria del pueblo
Hay documentos que no necesitan muchas palabras para estremecer.
Una hoja antigua, escrita con tinta inclinada y letra apretada, puede abrir de pronto una ventana al Béznar del siglo XIX. No al Béznar turístico, ni al Béznar del pantano, ni al de las fotografías recientes, sino al pueblo de calles estrechas, vecinos conocidos, autoridad municipal cercana y noches en las que cualquier altercado podía acabar en tragedia.
En esa partida aparece un nombre:
D. Antonio Tejerizo Mateos.
Y junto a él, una expresión dura, antigua y terrible:
“A mano airada.”
Es decir: muerto violentamente, por mano de otra persona.
📜 Según la partida, el hecho quedó registrado en Béznar el 24 de diciembre de 1877, a las nueve de la mañana, ante el juez municipal y el secretario. El compareciente declara que Antonio Tejerizo Mateos, natural de Béznar, mayor de edad, casado y Alcalde Constitucional del pueblo, había fallecido la noche anterior, hacia las once y media.
No fue una muerte natural.
No fue una enfermedad.
No fue un accidente cualquiera.
La partida deja constancia de que murió “a mano airada, o sea de muerte violenta”.
Y ahí, en esa frase breve, se abre toda una historia. 🕯️
Antonio Tejerizo Mateos estaba casado con D.ª Francisca Morales Jiménez, también natural de Béznar. El matrimonio había tenido cuatro hijas: Francisca, Josefa, Isabel y Felisa. La partida indica que las dos primeras habían fallecido ya, y que las dos últimas vivían todavía en compañía de su padre.
También se recoge que era hijo legítimo de D. Antonio Tejerizo Torres, ya difunto, y de D.ª Isabel Mateos Torres, vecina de Béznar. El documento añade que había otorgado testamento ante el notario D. Antonio Moreno y que su cadáver debía recibir sepultura en el cementerio de la población.
Pero la partida no cuenta todo.
Los documentos oficiales suelen ser fríos. Anotan la fecha, los nombres, el estado civil, la hora de la muerte, los testigos y la fórmula legal. Callan el temblor de la calle, el grito de la familia, el miedo de los vecinos, el corrillo al día siguiente, el silencio de la Navidad rota.
Por eso, junto al documento, aparece otra fuente igual de importante para entender los pueblos:
la tradición oral.
Según lo que se ha transmitido en Béznar, Antonio Tejerizo Mateos habría sido asesinado tras llamar la atención a una persona que se encontraba bebida, pidiéndole que se controlase. Aquella advertencia, que quizá fue solo una llamada al orden de un alcalde preocupado por mantener la convivencia, habría recibido como respuesta un navajazo.
Así lo conserva la memoria popular.
No aparece explicado así en la partida, pero sí ha quedado en la voz de quienes escucharon contar la historia de padres a hijos, de abuelos a nietos, de vecinos antiguos a quienes todavía preguntan por lo que ocurrió.
Y eso también forma parte de la historia. 🗣️
Porque los pueblos no solo guardan su pasado en archivos. También lo guardan en las conversaciones, en las cocinas, en las plazas, en los apodos, en los silencios y en esas frases que alguien recuerda haber oído muchas veces:
“Lo mataron por decirle a uno que se controlara…”
La muerte de Antonio Tejerizo Mateos nos habla de un Béznar de 1877 donde el alcalde no era una figura lejana, sino un vecino más, una autoridad cercana, alguien que probablemente conocía a todos y era conocido por todos. Un alcalde que, según la tradición, intervino en una situación de alteración y terminó perdiendo la vida.
La fecha impresiona aún más: 23 de diciembre de 1877, víspera de Nochebuena.
Mientras el pueblo se acercaba a los días de Navidad, una familia quedaba marcada para siempre. Una esposa perdía a su marido. Dos hijas quedaban sin padre. Y Béznar amanecía con una noticia terrible: su alcalde había muerto violentamente.
Hoy, casi siglo y medio después, aquella partida vuelve a hablarnos.
Nos recuerda que la historia local no está hecha solo de castillos, iglesias, fuentes, terremotos o pantanos. También está hecha de personas concretas, de vidas truncadas, de dramas familiares y de sucesos que dejaron huella en la memoria de un pueblo.
Antonio Tejerizo Mateos no fue solo un nombre escrito en un registro.
Fue un vecino de Béznar.
Fue esposo, padre, hijo.
Fue alcalde constitucional.
Y fue, según la partida, un hombre que murió “a mano airada”.
La tradición oral añade el detalle humano y doloroso: que todo pudo comenzar por una simple llamada al respeto, por pedir calma a quien no la tenía.
A veces, la historia grande de los pueblos se esconde en una línea de tinta.
Y a veces, una sola expresión —“muerte violenta”— basta para que el pasado vuelva a ponerse en pie ante nosotros. 🕯️
Que este recuerdo sirva también como pequeño homenaje a Antonio Tejerizo Mateos y a todas aquellas personas de Béznar cuyas vidas quedaron escritas en papeles antiguos, pero también en la memoria viva de su gente.
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