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| Virgen del Rosario de Saleres, foto de Alejandro Ramos Fernández |
SALERES SE PREPARA PARA REVIVIR SUS FIESTAS MÁS ENTRAÑABLES ENTRE LA TRADICIÓN, LA DEVOCIÓN Y LOS RECUERDOS
Del 30 de octubre al 1 de noviembre, la localidad del Valle de Lecrín celebrará sus fiestas en honor a Santiago Apóstol y la Virgen del Rosario, recuperando el espíritu de aquellas celebraciones que durante generaciones reunieron a familias, vecinos y antiguos salereños.
El pueblo de Saleres, perteneciente al municipio de El Valle, volverá a vestirse de fiesta los próximos días 30 y 31 de octubre y 1 de noviembre de 2026, con una programación que combina celebraciones religiosas, música, gastronomía, juegos tradicionales y encuentros vecinales. Serán tres jornadas para disfrutar, compartir recuerdos y mantener vivas unas costumbres profundamente arraigadas en la historia de esta localidad del Valle de Lecrín.
Las fiestas en honor a Santiago Apóstol y Nuestra Señora del Rosario, con la presencia tradicional del Sagrado Corazón de Jesús, constituyen mucho más que una celebración religiosa. Representan un vínculo entre generaciones, una oportunidad para regresar al pueblo y una forma de conservar la identidad de una comunidad que, pese al paso del tiempo y la disminución de su población, continúa sintiendo sus fiestas como uno de sus principales símbolos de pertenencia.
Las fiestas de antes: cuando todo el pueblo participaba
Para comprender el significado de estas celebraciones resulta especialmente valioso recuperar el pregón pronunciado en 2019 por el salereño Joaquín García, quien ya había ejercido como pregonero en 2005. Sus palabras constituyen un hermoso testimonio de la vida cotidiana y de las costumbres de un pueblo que llegó a contar con unos seiscientos habitantes.
Joaquín recordaba cómo antiguamente era el alguacil quien, acompañado de una trompetilla, recorría las calles anunciando las noticias de interés general. Su voz comunicaba desde la llegada del veterinario o del recaudador hasta las reuniones de los regantes y otros acontecimientos importantes. En aquella sociedad, donde todavía no existían los actuales medios de comunicación, la palabra del pregonero formaba parte de la vida diaria de Saleres.
La celebración de las fiestas a finales de octubre tenía también una explicación relacionada con el calendario agrícola. Muchas familias regresaban entonces de sus trabajos temporales en la costa, de las campañas de siega, de la recogida de manzanas o de las vendimias. Las cosechas habían proporcionado algunos ingresos y llegaba el momento de reunirse para disfrutar de unos días de descanso.
Las mujeres encalaban las fachadas, limpiaban las casas y preparaban los mejores guisos para recibir a familiares y amigos. Por las calles comenzaba a extenderse el aroma de los roscos, los pestiños y las comidas tradicionales. En algunos hogares se sacrificaba un choto o un gallo de corral para preparar los platos especiales de aquellos días.
Los jóvenes esperaban las fiestas con particular ilusión. Las muchachas estrenaban vestidos y lucían sus mejores galas, mientras los hombres sacaban sus camisas blancas y sus alpargatas nuevas. El baile era entonces una de las escasas ocasiones en que podían acercarse unos a otros y conversar con cierta libertad. Muchas historias de amor comenzaron precisamente en aquellas verbenas de Saleres, bajo la mirada atenta de las madres, que se sentaban alrededor de la plaza para observar a sus hijas y, de vez en cuando, bailar algún pasodoble con sus maridos.
Tampoco faltaban las diversiones populares. La rifa del borrego de la Virgen, las carreras de cintas a caballo o en burro, los pipotes, las cucañas, los turroneros y los puestos de dulces llenaban de animación las jornadas. Algunas costumbres, como el antiguo tiro al gallo, desaparecieron con la evolución de la sensibilidad social, mientras otras han conseguido mantenerse hasta nuestros días.
La organización recaía fundamentalmente en las mayordomías, cuyos integrantes recorrían las casas recogiendo aportaciones para sufragar las celebraciones. Era una tarea que se prolongaba durante meses y que demostraba hasta qué punto las fiestas dependían de la colaboración del vecindario.
Un documento de 1919 demuestra la antigüedad de estas celebraciones
Entre los testimonios históricos conservados resulta especialmente interesante una crónica periodística fechada en Saleres el 28 de octubre de 1919, hace ya 107 años, que describe las fiestas celebradas en honor a Santiago Apóstol y la Virgen del Rosario.
Aquel documento permite conocer algunos detalles de las celebraciones de comienzos del siglo XX. El día 26, a las cinco de la tarde, hizo su entrada en Saleres la banda de música de Dúrcal, encargada de amenizar los festejos. Durante la noche hubo fuegos de artificio acompañados por la música de la banda.
La mañana siguiente se celebró el tradicional Rosario de la Aurora y, a las once, una procesión con las imágenes de Nuestra Señora del Rosario y Santiago. Por la noche hubo nuevos fuegos artificiales y un baile público en la plaza Nacional, que, según relata la crónica, estaba iluminada con focos eléctricos.
El periódico también recoge que el Partido Socialista sufragó de su propio bolsillo una función dedicada a Santiago, acompañada de un espectáculo pirotécnico realizado por el granadino Enrique Girón Vidal. El corresponsal destacó la variedad y el colorido de los fuegos, así como el ambiente festivo que posteriormente continuó con los bailes.
En la crónica se menciona igualmente la participación de las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús, Santiago Apóstol y Nuestra Señora del Rosario, así como la intervención de los párrocos de Restábal, Cónchar y Melegís en las funciones religiosas.
Este documento constituye un valioso testimonio de la importancia que las fiestas tenían en Saleres hace más de un siglo y demuestra que muchas de sus costumbres actuales poseen una larga trayectoria histórica.
Las fotografías antiguas, testigos de una devoción compartida
Las imágenes familiares conservadas por los salereños permiten asomarse también a aquel pasado. En ellas aparece Santiago Apóstol a caballo, elevado sobre sus andas y rodeado de flores, acompañado por hombres, mujeres y niños que participaban en las procesiones.
Las fotografías muestran a los portadores sosteniendo las andas sobre sus hombros, a vecinos vestidos con sus mejores ropas y a familias reunidas alrededor de las imágenes religiosas. Son escenas que reflejan una manera de vivir las fiestas en la que participaba prácticamente todo el pueblo.
Aquellos recuerdos adquieren hoy un valor especial. Detrás de cada fotografía aparecen personas que contribuyeron a mantener las tradiciones y que forman parte de la memoria colectiva de Saleres.
La procesión, el repique de campanas, los cohetes y el Rosario de la Aurora eran momentos particularmente emocionantes. Joaquín García evocaba en su pregón los cánticos religiosos de los amaneceres, cuando las voces de los fieles se mezclaban con los sonidos de los ruiseñores del río y los mirlos de los naranjales.
También recordaba que, en cierta ocasión, después de pedir insistentemente por la llegada de la lluvia, comenzó a llover y las fiestas terminaron prolongándose varios días.
En su pregón de 2019 tuvo asimismo un recuerdo emocionado para su esposa Concha, fallecida tiempo atrás, que había compartido con él el pregón de 2005 y que siempre había vivido con entusiasmo las fiestas de su pueblo.
Las celebraciones de 2026: tres días para disfrutar y reencontrarse
Este año, el programa festivo comenzará el viernes 30 de octubre, a las 22:00 horas, con la actuación del Dúo Voltaje en la plaza, que dará inicio a las celebraciones.
El sábado 31 de octubre arrancará a las 10:00 horas con un desayuno popular de huevos con espichás, una propuesta gastronómica que recupera los sabores tradicionales. A las 13:00 horas tendrá lugar la Santa Misa y, a partir de las 14:00, habrá baile y servicio de barra en la plaza.
Por la tarde, a las 16:00 horas, regresarán los populares pipotes, uno de los juegos más esperados y característicos de las fiestas. A las 19:30 horas se celebrará la procesión por las calles del pueblo y la jornada concluirá con una nueva actuación del Dúo Voltaje, a las 22:30 horas.
El domingo 1 de noviembre incorporará una interesante actividad cultural. A las 11:30 horas, en la plaza, tendrá lugar la presentación del libro «La brújula en el espejo», de Mar Navarro, una propuesta que permitirá integrar la literatura en el ambiente festivo.
A las 13:00 horas se celebrará la Santa Misa y, a las 14:30 horas, tendrá lugar una paella popular en el río, a cargo del Ayuntamiento de El Valle. La jornada continuará con la música de DJ Mary, desde las 15:00 horas, y una nueva sesión de pipotes a las 16:00 horas, en la plaza.
A las 19:30 horas saldrá nuevamente la procesión, uno de los momentos centrales de estas fiestas. Finalmente, a las 21:00 horas, una castañada popular acompañada por la música de DJ Mary pondrá el broche final a tres días de convivencia y tradición.
Un patrimonio religioso que también merece protección
La celebración de las fiestas constituye asimismo una oportunidad para recordar la importancia del patrimonio artístico y religioso de Saleres.
La imagen de Nuestra Señora del Rosario, que este año ha sido preparada para su salida procesional por el vestidor Alberto Moldero, de Huétor Tájar, ocupa un lugar especialmente querido entre los vecinos.
En una reciente comunicación, Alejandro Ramos Fernández ha llamado la atención sobre la necesidad de revisar el estado de conservación de las imágenes religiosas del pueblo, ante la aparición de posibles daños provocados por insectos xilófagos y otros deterioros.
También ha señalado la atribución tradicional de la imagen de la Virgen del Rosario al escultor Pablo de Rojas, una identificación de gran interés que convendría contrastar mediante estudios histórico-artísticos especializados.
Estas advertencias ponen de manifiesto la conveniencia de realizar una valoración técnica de las tallas de la Virgen del Rosario, Santiago Apóstol y el Sagrado Corazón de Jesús, para determinar sus necesidades de conservación y garantizar que puedan seguir formando parte de las celebraciones futuras.
Saleres, un pueblo que conserva sus raíces
Las fiestas han cambiado con el tiempo. Han desaparecido algunas costumbres, las orquestas y los equipos musicales han sustituido a muchas de las antiguas formas de diversión y la población residente ya no es aquella que llenaba las calles hace varias décadas.
Sin embargo, el espíritu de las fiestas de Saleres continúa siendo el mismo: reunirse, compartir, recordar y mantener viva la relación con el pueblo.
Para quienes nacieron allí y tuvieron que marcharse por motivos laborales o familiares, estos días representan una oportunidad de regresar a sus raíces. Para quienes permanecen durante todo el año, significan el reconocimiento a su esfuerzo por conservar las tradiciones y mantener viva la comunidad.
Los vecinos que durante décadas han formado parte de las mayordomías, las familias que han contribuido económicamente, quienes han llevado las imágenes sobre sus hombros y quienes han colaborado en la organización de cada festejo son los verdaderos protagonistas de esta historia.
Las fiestas de 2026 quieren ser una nueva página de esa memoria compartida, uniendo a los mayores que recuerdan los bailes de antaño con los niños que hoy disfrutan de los pipotes y las actividades populares.
Del 30 de octubre al 1 de noviembre, Saleres volverá a abrir sus puertas a todos los vecinos del Valle de Lecrín y a quienes deseen conocer sus tradiciones. Entre el sonido de las campanas, las procesiones, la música, la gastronomía y los encuentros familiares, el pueblo volverá a demostrar que una fiesta no se mide por el número de habitantes, sino por el cariño de quienes la mantienen viva.
Porque, aunque pasen los años, cambien las generaciones y se transformen las costumbres, Saleres sigue conservando algo que nunca debería perderse: el orgullo de pertenecer a un pueblo y la alegría de volver a encontrarse.
Colaborador: Miguel Ángel Molina Palma
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Fuentes documentales: Crónica periodística «Saleres en fiestas», fechada el 28 de octubre de 1919 aportado por Mercedes Ruiz
; pregón de fiestas de Joaquín García (2019), compartido por María del Mar García; programa de fiestas de Saleres 2026;
fotografías históricas familiares aportadas por María del Mar García y Mariví Navarro Salazar.
