10 julio 2026

Los Habices de la Iglesia de Tablate

Iglesia de Tablate 

 🌉 LOS HABICES DE LA IGLESIA DE TABLATE

Historia, patrimonio y memoria del pueblo que guarda el paso a la Alpujarra.


✍ [Colaborador Miguel Ángel Molina Palma ]


Hay lugares cuyo destino está escrito en la geografía antes de que ningún hombre lo habite. Tablate —hoy un pueblo fantasma vaciado en los años cincuenta del siglo XX, con sus casas en ruina — fue durante siglos el punto más estratégico del Valle de Lecrín: el lugar donde el camino se estrecha hasta convertirse en un único puente sobre un barranco profundísimo, la puerta que separa el Valle de la Alpujarra, el paso que quien controla, controla el mundo que hay más allá. 🌉⛰️

Su historia es inseparable de ese puente. Y su patrimonio habice, aunque escasísimamente documentado en comparación con el resto de alquerías del Valle, revela sin embargo la misma lógica de transferencia del patrimonio islámico a la Iglesia cristiana que hemos visto en todos los demás capítulos de la tesis doctoral de Lorenzo Luis Padilla Mellado, Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología (Universidad de Granada, 2010). La fuente principal es el Libro Becerro de los Bienes Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín (1547-1554), folios 246r al 246v, complementado con los datos del Inventario de Habices de 1502 publicado por Manuel Espinar Moreno en 2009. 📚

🌿 Un nombre entre el latín y el árabe.

El topónimo Tablate tiene una historia etimológica de doble herencia. Deriva del árabe طبليت (Ṭablayt), que a su vez procede del latín tabula —tabla, superficie plana—. El nombre hace referencia a un terreno de poca pendiente, una meseta pequeña o tabla de tierra por la que discurre el río sin que se aprecie claramente su corriente. Una descripción que cualquiera que haya cruzado el lugar reconocerá: el río Ízbor baja encajonado entre peñas y de repente el terreno se abre en un pequeño rellano antes de volver a hundirse en el barranco.

Esta doble herencia lingüística —latín mozárabe transmitido al árabe andalusí y de ahí al castellano— es el primer testimonio de la complejidad cultural de Tablate. Un nombre que lleva tres civilizaciones en sus sílabas. 🌿

🏚️ El pueblo fantasma: lo que quedó en pie

Tablate estuvo habitado hasta finales de la década de los años cincuenta del siglo XX. Su vaciamiento progresivo fue fruto de la emigración a las ciudades que caracterizó el éxodo rural andaluz de la posguerra. Hoy es uno de los escasos pueblos abandonados de la provincia de Granada que conserva su estructura urbana visible, aunque en avanzado estado de deterioro.

Madoz lo describe a mediados del siglo XIX con 140 casas, varios manantiales de buen agua, producción principal de aceite con algo de grano, vino y frutas, y una industria que se reducía a tres molinos de aceite y dos harineros. Un pueblo pequeño pero autosuficiente, perfectamente integrado en la economía del Valle.

Lo que hoy puede verse es un conjunto de excepcional valor etnográfico. El casco urbano conserva características propias de reminiscencia morisca: distribución de habitaciones, materiales constructivos, balcones, puertas y ventanas con líneas de siglos pasados. Una manzana de casas donde residían los vecinos más preeminentes forma un bello conjunto rematado al final con una torre defensiva de origen nazarí —posiblemente del siglo XVI cristiano sobre cimientos anteriores islámicos—, que sería digna de protección urgente.

Perdura el cementerio adosado a la iglesia, como era costumbre en todos los pueblos cercanos hasta principios del siglo XX. Pervive también una alberca de tierra alimentada de agua de la sierra, que discurre por laberínticas acequias abasteciendo la vega del pueblo. Y en una de sus calles, todavía visible, sobrevive el horno de pan cocer: los restos de su bóveda de ladrillo asoman entre los muros desmoronados como el último testigo de la vida cotidiana de Tablate. Un horno que, según la documentación habice, ya existía en 1502. 🏚️

🏯 La torre fortaleza: vigilando el puente

La torre defensiva de Tablate, localizada al norte de la pequeña iglesia hoy casi destruida en su parte más elevada, es el elemento arquitectónico más singular del lugar. Planta rectangular de 4,15 × 3 metros, orientación norte-sur en los lados mayores, muros de tapial con cajones pequeños en que se resaltan las juntas y esquinas reforzadas de ladrillo. Interiormente macizada con hormigón de cal, con planta baja de habitáculo cubierto por grandes vigas de madera sobre muros de ladrillo. Altura conservada de 5,50 metros aproximadamente.

Lo que hoy vemos parece una construcción cristiana del siglo XVI que quizás ocupó los cimientos de otra anterior nazarí. Su función era clara: formar parte del reducto defensivo que vigilaba el cercano y estratégico Puente de Tablate. En la rebelión morisca de 1568-1570, esta torre fue el último reducto cristiano antes de que el puente se convirtiera en campo de batalla. 🏯

🌉 El Puente de Tablate: donde la historia cambió de rumbo.

Pocas estructuras del Valle de Lecrín han sido más decisivas en el curso de la historia que el Puente de Tablate. El 10 de enero de 1569 —diecisiete días después de la elección de Aben Humeya como rey de los moriscos alzados en Béznar— el Marqués de Mondéjar llegó con dos mil infantes a la vista del puente. Al otro lado lo esperaban tres mil quinientos moriscos capitaneados por Girón de Archidona, Anacoz y el Rendati, atrincherados en la cuesta y colinas que dominan por la parte de Lanjarón. Habían cortado el puente para impedir el paso.

Mármol Carvajal lo narra con precisión cinematográfica: el fraile franciscano Fray Cristóbal Molina —con un crucifijo en la mano izquierda, una espada en la derecha, los hábitos cogidos en la cinta y una rodela a la espalda— llegó al paso roto, se apoyó en un madero, saltó, y apareció salvo en la orilla opuesta ante el asombro de todos. Dos soldados le siguieron; uno cayó y murió en lo hondo; el otro llegó. Con esos tres hombres como vanguardia, recompusieron los maderos a cubierto del fuego de los arcabuceros, facilitaron el paso a los demás, y finalmente pasó toda la división con caballos, carros y artillería, alojándose en Tablate. El Marqués peleó en primera línea y una bala le aplastó en la coraza —si no hubiera sido por ella, hubiera perecido.

Ese día el puente de Tablate cambió el rumbo de la Guerra de las Alpujarras. Y Tablate, que lo había visto todo desde sus casas encaladas, pagó el precio: la expulsión de sus moriscos, el abandono de sus tierras, la sustitución de sus familias por repobladores llegados de fuera que desconocían las técnicas de la seda y los sistemas de riego que habían hecho productivo ese rincón del Valle durante siglos. ⚔️

⛪ La iglesia de Tablate. 

Fue construida entre 1561 y 1563 por el albañil Luis de Morales y el carpintero Francisco Hernández, con las tejas vidriadas suministradas por el alfarero Alonso Hernández. Quemada durante la rebelión morisca de 1568, fue reconstruida casi en su totalidad —fundamentalmente la armadura— entre 1603 y 1605.

La descripción de Padilla Mellado es escueta pero precisa: "una pequeña nave y altar mayor sin diferenciar, con armadura sencilla. Torre a los pies sobre el tejado, y portada con simple arco de medio punto sin decorar. Los muros son de ladrillo y cajón tapial y el alero de ladrillo en esquinilla." Una iglesia que sobrevivió al fuego morisco de 1568, a la reconquista castellana, a tres siglos de inviernos alpujarreños. 🔔

Junto al puente nuevo de Tablate existe además la pequeña Ermita de la Virgen de las Angustias —descrita por Madoz como "una ermita de Nuestra Señora de las Angustias sobre el puente, por el que pasa la nueva carretera"—, muy cerca de la conocida Venta de Tablate o de Luis Padilla, donde antiguamente los viajeros alpujarreños realizaban el empalme con la diligencia de la Costa y la Alpujarra. La venta como nodo de comunicaciones; la ermita como amparo del viajero; el puente como umbral entre dos mundos. ⛪

🕌 Los habices de la Mezquita de Tablate en 1502: el inventario del alfaquí.

El capítulo de Tablate tiene una particularidad excepcional: dado que no existe en el Archivo del Arzobispado ningún documento, carta ni escritura que haga referencia directa a los censos de la Iglesia de Tablate después de la conquista, Padilla Mellado recurre al trabajo del profesor Manuel Espinar Moreno —director de su tesis doctoral— publicado en 2009, que estudia los bienes habices de la alquería de Tablate tal como fueron inventariados en 1502, es decir, en el momento mismo de la conversión forzosa de los mudéjares.

El deslinde y apeo de 1502 fue realizado por Fernando Algeziri, vecino y conocedor de la alquería —muy probablemente uno de los alfaquíes o persona que cuidaba la mezquita, dado el conocimiento minucioso que demuestra de cada uno de los bienes y su destino. Algeziri es además uno de los linderos de la casa de la mezquita.

Este inventario es por tanto el más antiguo de todo el capítulo: describe los bienes de la mezquita antes de su conversión en iglesia, y por tanto los que pasaron directamente al culto cristiano. El protagonista no es un censatario sino el propio alfaquí, administrador y beneficiario de los bienes a cambio de dirigir el culto y atender las necesidades espirituales de la comunidad y la enseñanza de los niños. 🕌

🏚️ Los bienes urbanos: el horno, la casa y la memoria del alfaquí

Los bienes urbanos que controlaba el alfaquí de la Mezquita de Tablate en 1502 se reducen a dos elementos, pero ambos son de enorme valor simbólico e histórico.

El horno servía para la cocción de los alimentos de todos los vecinos de la alquería, que debían acudir obligatoriamente a él —los mismos hornos de poya que aparecen en todos los pueblos del Valle de Lecrín y que la Corona protegió expresamente prohibiendo que los particulares tuvieran hornos en sus casas. No se conocen sus linderos porque el documento de 1502 no los especifica, por lo que se piensa que era un edificio exento. Padilla Mellado lo identifica con los restos del horno que aún puede verse en una de las calles del pueblo actual: los restos de su bóveda y la fábrica exterior de ladrillo, visibles entre las ruinas, son el testimonio más tangible que queda de la vida cotidiana de Tablate. Un horno que coció el pan de los moriscos y luego el de los repobladores, sin cambiar de sitio aunque cambiara de dueño. 🔥

La casa era una vivienda dentro de la población, lindando con casas de Hiniestrosa y otra casa del propio Fernando Algeziri, el deslindador. Sin medidas conocidas, sin más detalles. La morada del alfaquí en el corazón de la alquería.

🌾 Las tierras de regadío: los pagos del alfaquí.

Las tierras de regadío asignadas al alfaquí en 1502 suman una superficie aproximada de 0,625 hectáreas, distribuidas en hazas y pedazos de tierra por diferentes pagos del término.

La primera es una haza de cuatro marjales (2.100 m²) hecha en cuatro bancales pequeños, con un aceituno que se hallaba cortado al momento del inventario, lindando con tierras de Alarda y un camino.

La segunda es una haza en el Pago del Gima —en posesión del conocido como El Feci— de un marjal (525 m²) con ocho aceitunos, linde con tierras de Abdilhat. El nombre Feci puede ser un apodo árabe o una deformación del nombre propio Fātiḥ (el conquistador).

La tercera es otro pedazo de tierra de un marjal (525 m²) que alinda también con haza de Abdilhat —este vecino, citado dos veces consecutivas, debía ser propietario de una hacienda importante en ese sector del término.

La cuarta haza se encuentra en el lugar conocido como Fadin Almux —topónimo árabe que puede interpretarse como "campo de Almos" o "campo del ganso"—, de tres marjales (1.575 m²), lindando con las heredades de Milaope y la acequia que lleva el agua a esas fincas. El nombre Milaope —que aparece como lindero en al menos cinco partidas distintas— es la referencia vecinal más citada de todo el inventario: debía poseer la hacienda más extensa del término de Tablate en 1502.

Se describen también dos pedazos de tierra junto a las eras —sin dimensiones especificadas— con un aceituno y una higuera, lindando con hazas de Hinestrosa y las eras del lugar donde los vecinos trillan su pan y sacan sus animales. Las eras colindando con los bienes habices: otro de los puntos de encuentro comunitarios que aparecen recurrentemente en la documentación del Valle.

Finalmente, tres hazas más de dimensiones no indicadas, con un limonero dentro, alindando con heredades de Milaope por todas partes. El limonero como árbol censal: su mera presencia obligaba al arrendatario a mantener el bien y pagar el canon. 💧

🌿 Las tierras de secano: bancales en el monte.

Las tierras de secano de la Mezquita de Tablate suman diez bancales repartidos en cuatro grupos con una superficie de 0,315 hectáreas:

Tres bancales junto a las casas de la alquería, de un marjal (525 m²), con un aceituno cortado, lindando por todas partes con hazas de Almilape.

Dos bancales en el lugar llamado Hablezembuja —topónimo árabe que puede relacionarse con ḥabla (campo) y zambujal (acebuchar, lugar de acebuches)— de un marjal (525 m²), con dos aceitunos, linde con hazas de Milaope y tierra de Almardaluch.

Dos bancales más en el Pago de Homar de dos marjales (1.050 m²), linde con las viñas y haza de El Feci. El nombre Homar puede derivar del árabe ḥamar (rojo, tierras coloradas) o de un nombre propio.

Tres bancales pequeños más de dos marjales (1.050 m²), en pago no especificado, lindando por un lado con una haza de los habices de los cautivos —referencia extraordinaria que merece detenerse: los habices de los cautivos eran bienes cuya renta estaba destinada a financiar el rescate de musulmanes prisioneros de los cristianos, una de las categorías más específicas de los bienes piadosos islámicos— y por otro con unos aceitunos. 🌿

🌳 El arbolado: veintisiete olivos para una mezquita.

El inventario arbóreo de los bienes del alfaquí de la Mezquita de Tablate en 1502 es el más geográficamente detallado del capítulo, con cada árbol ubicado individualmente en su pago y en la tierra de su dueño:

27 olivos/aceitunos, 1 limonero y 1 higuera. Un inventario de aceite, no de seda.

Los pagos mencionados en el recuento arbóreo son los más ricos en toponimia árabe de todo el inventario de Tablate:

Pago del Ginin — un aceituno en haza de los habices del propio Ginin. El nombre Ŷanīn significa en árabe "jardín pequeño" o "huerto".

Pago de Gima — ocho plantones de olivo en haza del alfaquí. El nombre puede derivar de ŷummaʿ (viernes) o de un topónimo anterior.

Pago de Jorayquit — ocho aceitunos en hazas del Aziz. El topónimo árabe Ḥurayqūt puede interpretarse como "pequeño lugar quemado" o derivado de ḥarīqa (incendio).

Fadin Azeytun — otro aceituno linde con tierra de Amilaope. Fadin es la castellanización árabe de faḥṣ (campo, llanura) y azeytun es directamente el árabe az-zaytūn (el olivo): "el campo del olivo". Un topónimo que lleva el árabe de la palabra olivo en su propia denominación.

Pago del Cana — dos aceitunos en diferentes hazas, uno linde con Abdilhar y otro con tierras del Milaope. También el limonero de los bancales habices está en este pago. El topónimo al-Qanā significa "el canal" o "la acequia".

Pago de Colaytan — dos aceitunos, linde con los bienes de Alcaziz y los del Milaope.

Pago de Caherix — dos aceitunos en tierras del Milaope.

Pago de Mira — tres aceitunos linde con tierras del Milaope.

Pago Haratalbolot — el último aceituno, en haza del Zerri. El topónimo árabe Ḥārat al-Ballūṭ significa "Barrio de la Encina" —un pequeño barrio o cortijada del que solo queda el nombre en el inventario. Haratalbolot es el lugar más misterioso del término de Tablate: mencionado solo una vez, en el último árbol del último pago, como si el propio inventario lo dejara para el final porque ya apenas quedaba nada que contar de él. 🌳

📋 El Libro Becerro (1547-1554): dos partidas, todo un pueblo.

El Libro Becerro de los Bienes Habices es, para el caso de Tablate, excepcionalmente parco: apenas dos folios (246r y 246v) y dos partidas de censo. Una singularidad que no es accidental sino reveladora: los bienes habices de Tablate fueron arrendados en bloque a un solo censatario, y ese arrendamiento global ocultó el detalle que en otros pueblos el Libro Becerro recoge parcela por parcela.

Primera partida — Antonio de Villaverde: 2.727 maravedís anuales

Antonio de Villaverde pagaba 2.727 maravedís de censo cada año por todos los habices de la Iglesia de Tablate. Los había recibido por traspaso de la mujer de Hernando de Morales —cuyo nombre propio el documento no recoge, en la costumbre notarial de identificar a las mujeres por el marido—. La escritura original de la mujer de Morales estaba en la Contaduría, ante el escribano Bartolomé de Alba (22 de agosto de 1531). El reconocimiento de Villaverde se hizo ante Pedro de Córdoba (30 de abril de 1543), con licencia del Contador Minarro y pago de la décima.

El detalle verdaderamente notable es lo que sigue en el Libro Becerro: Antonio de Villaverde poseía también habices de otras iglesias en el término de Tablate —"otros habices extranjeros que hubiese en el dicho Tablate"—, concretamente de la Iglesia Mayor de Granada y de la Iglesia de Dílar, que no se incluían en la cifra de 2.727 maravedís. Una acumulación de arrendamientos de diferentes instituciones eclesiásticas en el mismo término: un hombre que sostenía económicamente las iglesias de medio reino.

Tras el levantamiento morisco de 1568, los herederos de Antonio de Villaverde desampararon las tierras y renunciaron al arrendamiento. Los bienes quedaron sin explotación hasta que en 9 de abril de 1592, ante el escribano Pedro de Ledesma de Melegís, se dieron a censo perpetuo de 13 ducados (4.862 maravedís) anuales al hijo del anterior: Melchor de Villaverde. Del padre al hijo, del 1543 al 1592, casi medio siglo de historia de una familia y un pueblo en una sola escritura.

Segunda partida — Andrés el Balenci: 1 ducado (375 maravedís) anuales

Andrés el Balenci, vecino del lugar de Tablate, pagaba un ducado de censo perpetuo al año por la mitad de nueve olivos en el término de Tablate. La otra mitad de esos mismos nueve olivos pertenecía a los herederos de Luis Dedi, difunto, vecino de Granada —un hombre que poseía árboles en Tablate sin vivir en él, y cuya muerte dejó el censo en manos de herederos no siempre diligentes. Escritura ante Francisco de Córdoba (11 de diciembre de 1557).

Nueve olivos divididos entre dos poseedores, en un único folio de Libro Becerro: la mínima expresión del sistema habice aplicada a un pueblo que ya en 1547 era demasiado pequeño para dar más de dos partidas en el inventario general. 🫒

✒️ Los escribanos y las fechas:

Bartolomé de Alba — escritura original de la mujer de Hernando de Morales (22 de agosto de 1531). La primera huella documental del arrendamiento en bloque de los habices de Tablate.

Pedro de Córdoba — reconocimiento de Antonio de Villaverde (30 de abril de 1543) y escritura de Andrés el Balenci sobre los nueve olivos.

Francisco de Córdoba — escritura de Andrés el Balenci (11 de diciembre de 1557).

Pedro de Ledesma — el gran arrendamiento a Melchor de Villaverde (9 de abril de 1592), ante el escribano público de Melegís.

🌅 Lo que los habices de Tablate nos dicen

Tablate es el pueblo del Valle de Lecrín cuya documentación habice es más escueta —dos folios en el Libro Becerro, ninguna escritura en el Arzobispado— y al mismo tiempo el que más nos obliga a mirar atrás, al inventario del alfaquí de 1502, para entender lo que se perdió.

Ese inventario de 1502 es un documento excepcional: los pagos con sus nombres árabes —Fadin Azeytun, Jorayquit, Haratalbolot, Colaytan, Ginin, Gima, Homar, Cana—, los vecinos con sus nombres árabes —Milaope, Abdilhat, Alarda, Aziz, El Feci, Almilape, Almardaluch—, los olivos uno a uno en sus hazas, el limonero del Pago del Cana, la higuera junto a las eras, el horno exento sin linderos conocidos porque era el centro de todo.

Y luego, en 1547, la síntesis brutal de ese mundo en dos partidas: Antonio de Villaverde y Andrés el Balenci. Un folio y medio para resumir lo que Fernando Algeziri describió en 1502 con la minuciosidad del que conoce cada piedra. Entre medias, el puente roto, el fraile franciscano saltando sobre el madero, los cinco mil moriscos deportados a Córdoba, Galicia y Extremadura.

Que no se pierda la memoria de Tablate. ✨🌉

📚 Bibliografía:

PADILLA MELLADO, Lorenzo Luis (2010): Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología. Editorial de la Universidad de Granada. Granada. D.L.: GR 3009-2010. ISBN: 978-84-693-2571-1. [Capítulo XXI: Tablate, pp. 1329-1355.]

Libro Becerro de los Bienes Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín (1547-1554). AHAGr. Signatura Caja nº 44. Fols. 246r-246v. Apéndice Documental, Doc. nº 21, p. 136.

ESPINAR MORENO, Manuel (2009): "Los Bienes Habices de la alquería de Tablate en 1502". Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, nº 21. Granada, pp. 63-79. [Fuente: Archivo General de Simancas. Cámara Mayor de Cuentas, 1ª-E.]

MÁRMOL CARVAJAL, Luis del (1946): Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada. B.A.E. Tomo I, Cap. XVII y XVIII. Madrid, pp. 145-146 y 226.

MADOZ, Pascual (1845-1850): Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Andalucía, Granada. Estudio introductorio de J. Bosque Maurel. Granada, 1987, p. 306.

PADILLA MELLADO, L.; ESPINAR MORENO, M. (2007): Arquitectura Defensiva del Valle de Lecrín. Granada, pp. 124-126.

MARTÍN GARCÍA, M.; BLEDA PORTERO, J.; MARTÍN CIVANTOS, J.M. (1999): Inventario de Arquitectura Militar de la Provincia de Granada (ss. VIII al XVIII). Diputación de Granada. Granada, p. 372.

PADILLA MELLADO, Lorenzo L. (2009): "Derribo y demolición de hornos y hornillos de poya que algunos vecinos habían labrado en sus casas". Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, nº 21. Granada, pp. 263-285.


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