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17 octubre 2026

La Hermandad del Santísimo Sacramento de Melegís

La Hermandad del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario de Melegís

Más de tres siglos de historia, devoción, patrimonio y memoria de un pueblo

Por Miguel Ángel Molina Palma

Hay instituciones que forman parte de la historia de un pueblo de una manera tan profunda que resulta difícil comprender su pasado sin conocerlas. Algunas dejaron constancia de su existencia en documentos, libros de cuentas e inventarios parroquiales. Otras permanecieron en la memoria de los vecinos, en las costumbres transmitidas de generación en generación y en los objetos religiosos que todavía acompañan las procesiones.

Una de estas instituciones es la Hermandad del Santísimo Sacramento de Melegís, estrechamente vinculada desde hace siglos a la devoción a Nuestra Señora del Rosario.

Su historia constituye una parte significativa de la religiosidad popular del Valle de Lecrín. Pero también nos habla de organización vecinal, participación comunitaria, solidaridad, artesanía, patrimonio artístico y tradiciones que han conseguido atravesar el tiempo.

Las investigaciones realizadas en los fondos parroquiales, el estudio de antiguas inscripciones, los inventarios del patrimonio religioso andaluz y los testimonios de vecinos permiten reconstruir una trayectoria documentada al menos desde los primeros años del siglo XVIII.

En 2026, cuando se cumplen 250 años de la realización de su extraordinario guión procesional de plata de 1776, resulta especialmente oportuno recuperar esta historia.

Melegís y la iglesia de San Juan Evangelista

La historia de la hermandad está íntimamente relacionada con la iglesia parroquial de San Juan Evangelista, uno de los principales monumentos históricos de Melegís y del municipio de El Valle.

La iglesia fue construida entre 1562 y 1567, con intervención del albañil Bartolomé Villegas, el carpintero Francisco Hernández y el maestro Pedro Gómez de Fontefría, según las investigaciones de José Manuel Gómez-Moreno Galera.

Iglesia de San Juan
 Evangelista de Melegís 

El templo sufrió graves daños durante la rebelión morisca de 1568 y fue reconstruido posteriormente. En 1599, Alonso López Zamudio realizó una nueva armadura de madera.

Su arquitectura reúne elementos mudéjares y renacentistas, mientras que el retablo mayor, perteneciente a la primera mitad del siglo XVIII, constituye una destacada manifestación del barroco granadino.

Iglesia de San Juan Evangelista
de Melegís 

Por su interés arquitectónico e histórico, la iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, mediante el Decreto 26/2003, de 4 de febrero, de la Junta de Andalucía.

Este edificio no solamente ha sido escenario de celebraciones religiosas, sino también depositario de documentos, imágenes, insignias y objetos de orfebrería que permiten seguir la evolución espiritual y social de Melegís.

Una hermandad con libros desde 1702

Uno de los datos más interesantes de esta investigación procede de los apuntes que personalmente pude recoger de un libro del Registro Parroquial de Melegís.

En él se relacionaban siete libros de la Hermandad del Santísimo Sacramento, con referencias cronológicas que muestran su considerable antigüedad.

Los datos recogidos fueron los siguientes:

Primer libro: fecha desconocida.

Segundo libro: 1702.

Tercer libro: 1717.

Cuarto libro: 1741.

Quinto libro: 1762.

Sexto libro: 1775.

Séptimo libro: 1881-1885.

Estas referencias tienen un valor especial porque sitúan la actividad documental de la hermandad al menos en 1702, aunque su fundación pudo ser anterior.

Conviene señalar que las fechas recogidas corresponden a los libros identificados, y no necesariamente a años de fundación o renovación de la hermandad.

Todavía sería necesario examinar directamente sus portadas, primeros folios y contenido para establecer con precisión la secuencia documental y conocer las normas, cuentas, elecciones de cargos y nombres de sus hermanos.

La descripción general del archivo parroquial publicada en la obra Las parroquias de la Diócesis de Granada (1501-2001) recoge asimismo una serie de Hermandades correspondiente a 1787-1887 y otra de Inventarios entre 1716 y 1889.

Por tanto, la historia documental de la hermandad es mucho más antigua que su reactivación contemporánea.

La unión del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, las parroquias españolas desarrollaron numerosas instituciones religiosas destinadas a promover el culto, organizar las celebraciones y atender determinadas necesidades espirituales de los fieles.

Entre las más extendidas se encontraban las cofradías del Santísimo Sacramento, las del Santo Rosario y las hermandades de las Ánimas Benditas del Purgatorio.

En los pueblos pequeños era frecuente que dos o más instituciones compartieran organización, recursos y celebraciones, o llegaran a fusionarse.

El historiador Manuel Romero Castillo, en su trabajo Religiosidad popular en el Valle de Lecrín, estudia estas instituciones utilizando, entre otras fuentes, el Informe de 1769 conservado en el Archivo Eclesiástico de la Curia de Granada.

En la relación elaborada a partir de ese informe, Melegís aparece con la fórmula «1+2», correspondiente al Santísimo Sacramento y al Santo Rosario.

Esta información documenta que ambas devociones se encontraban vinculadas dentro de la organización confraternal de Melegís en 1769.

La prueba material más significativa de esa relación llegaría siete años después.

En 1776 se realizó un magnífico guión procesional de plata cuya inscripción menciona expresamente al Santísimo Sacramento y a Nuestra Señora del Rosario.

No estamos, por tanto, ante una vinculación deducida únicamente de documentos posteriores. La propia hermandad dejó constancia de ella en una insignia fechada.

La documentación permite hablar de una organización o representación confraternal compartida. Para precisar la naturaleza jurídica de aquella unión sería necesario consultar las reglas y posibles acuerdos de ambas instituciones.

El guión de plata de 1776: una joya de la orfebrería granadina

Entre las piezas más importantes del patrimonio religioso de Melegís destaca su extraordinaria vara o guión procesional de plata, realizada en 1776.

Guión de plata de 1776

El inventario del patrimonio mueble andaluz la identifica con el código 42420.

Fue labrada por el platero granadino Felipe Lechuga y contrastada por el fiel Manuel López Portero.

La obra tiene una altura de 1,904 metros y está realizada en plata trabajada mediante fundición, cincelado y repujado, sobre un astil con alma de madera.

Su estructura responde al barroco granadino del siglo XVIII.

El astil está formado por ocho cañones separados por boceles, decorados con bandas helicoidales de guirnaldas vegetales.

El remate constituye una auténtica pequeña arquitectura de plata.

Sobre una base semiesférica se levanta un templete sostenido por cuatro soportes figurativos o hermas, con un cáliz eucarístico en su interior.

Encima se dispone otro pequeño edículo sostenido por columnas entorchadas, dentro del cual se encuentra una diminuta imagen de Nuestra Señora del Rosario.

Todo el conjunto termina en una cruz flordelisada.

La composición expresa mediante imágenes las dos devociones históricas vinculadas a la hermandad: la Eucaristía y la Virgen del Rosario.

La inscripción que conserva los nombres de 1776

En el zócalo del templete aparece una inscripción histórica de enorme interés.

Su lectura, modernizando la ortografía, es la siguiente:

«Guión que sirve al Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario en la iglesia de Melegís. Se hizo siendo hermano mayor don Manuel Zaragoza y mayordomo don Dionisio Badillo. Año de 1776».

Gracias a esta inscripción conocemos los nombres de dos responsables de la institución en aquel año:

Don Manuel Zaragoza, hermano mayor.

Don Dionisio Badillo, mayordomo.

Son dos nombres que merecen ocupar un lugar destacado en la historia de la hermandad y en las investigaciones genealógicas de Melegís.

El guión aparece posteriormente en el inventario parroquial de 1804 como un cetro o guión de plata destinado a las procesiones y perteneciente a la hermandad de Melegís.

Afortunadamente, la pieza ha llegado hasta nuestros días.

Las fotografías realizadas en octubre de 2026 permiten documentar su utilización durante las celebraciones de la Virgen del Rosario.

En 2026, el guión de plata de Melegís cumple 250 años.

Se trata de una efeméride patrimonial de gran relevancia para el pueblo.

Los Zaragoza de Melegís: una pista genealógica en el Archivo de la Nobleza

La documentación de 1776 invita a investigar quién fue don Manuel Zaragoza, hermano mayor de la hermandad.

Una pista interesante aparece en el Portal de Archivos Españoles, PARES.

En el Archivo Histórico de la Nobleza se conserva documentación correspondiente a 1803 relacionada con el VII conde de Luque, Cristóbal Rafael Fernández de Córdoba Barradas.

Dentro de esa correspondencia figuran cartas de Nicolás Lanfranchi y Antonio Manuel Zaragoza, enviadas desde Melegís y relativas a consejos medicinales.

La referencia archivística es:

Archivo Histórico de la Nobleza. LUQUE,C.433,D.412-413.

La coincidencia del apellido Zaragoza y su vinculación con Melegís, apenas 27 años después de la inscripción del guión, constituye una línea de investigación prometedora.

Sin embargo, no podemos afirmar que Antonio Manuel Zaragoza fuera el mismo Manuel Zaragoza de 1776.

Pudo tratarse de un familiar o de otra persona distinta.

Solamente el estudio de los registros parroquiales y de la documentación genealógica permitirá establecer si existía alguna relación.

El Santísimo Sacramento y la celebración del Corpus Christi

Una de las principales finalidades de las hermandades sacramentales ha sido fomentar el culto a la Eucaristía.

Durante siglos, estas instituciones organizaban funciones solemnes, colaboraban en el mantenimiento de los objetos litúrgicos y acompañaban al Santísimo Sacramento en distintas celebraciones.

En Melegís, la festividad del Corpus Christi constituye una de las manifestaciones más conocidas de esta tradición.

La procesión del Santísimo recorre las calles del pueblo bajo palio, dentro de una celebración en la que han participado generaciones de vecinos.

Los balcones se engalanan con colchas y otros adornos, mientras que las calles se decoran tradicionalmente con gayombas o retamas.

Los altares preparados por los vecinos permiten realizar las estaciones de adoración durante el recorrido.

Uno de los cantos vinculados a estas celebraciones es el conocido himno eucarístico Cantemos al amor de los amores.

La participación de los vecinos, la preparación de los altares, las flores y el cuidado de las calles convierten esta festividad en una manifestación religiosa y comunitaria que trasciende el interior del templo.

En las antiguas hermandades, el culto no terminaba en las paredes de la iglesia: también ocupaba las plazas, los caminos y los lugares donde transcurría la vida cotidiana.

El arca eucarística de Melegís, fechada en 1779

Otra pieza de extraordinario interés para comprender el culto sacramental en Melegís es el arca eucarística inventariada con el código 42368.

Está fechada en 1779 y pertenece a la escuela granadina, dentro de la estética rococó.

Fue realizada en madera de pino tallada y dorada, con tres caras acristaladas y una puerta provista de cerradura.

Su función consistía en servir de depósito para la reserva del Santísimo Sacramento durante las solemnidades del Jueves Santo.

La documentación histórica del inventario señala que fue entregada a la iglesia de Melegís y registrada el 4 de septiembre de 1779, en cumplimiento de un decreto del Visitador General fechado el 20 de febrero de aquel año.

La pieza aparece nuevamente en el inventario de 1804, ubicada en la sacristía, y la documentación de 1870 todavía menciona la caja utilizada para guardarla.

Se trata de una prueba muy interesante de la riqueza del patrimonio eucarístico parroquial durante el siglo XVIII.

Aunque no conocemos por esta ficha quién financió la urna, su existencia permite reconstruir los objetos utilizados en unas ceremonias estrechamente relacionadas con los fines religiosos de la hermandad.

Cuando el Santísimo salía para visitar a los enfermos

Entre los recuerdos más significativos de la antigua religiosidad popular de Melegís se encuentra una costumbre que hoy apenas permanece en la memoria de las generaciones mayores.

Se recuerda que, cuando el sacerdote salía de la iglesia llevando el Santísimo Sacramento para atender a una persona enferma, un toque particular de campana advertía a los vecinos.

Aquel sonido llegaba a las casas, a las calles y a quienes trabajaban en la Vega.

Era una señal reconocible dentro de la vida cotidiana del pueblo.

Según la memoria oral, los vecinos podían interrumpir momentáneamente sus tareas para mostrar respeto al paso de la Eucaristía.

Estas prácticas encajan con las antiguas funciones de las cofradías sacramentales, que acompañaban al sacerdote en determinadas salidas para administrar la comunión a los enfermos.

El santo viático

El término viático procede del latín viaticum, relacionado con aquello que se proporciona para emprender un viaje.

En la tradición católica designa la Eucaristía recibida por quien se encuentra próximo al final de su vida.

El Santo viático ( Recreación histórica)

No constituye un sacramento distinto de la Eucaristía, sino la comunión administrada con esa finalidad especial.

Tampoco debe confundirse con la Unción de los Enfermos, que puede recibirse en situaciones de enfermedad grave sin necesidad de encontrarse en peligro inmediato de muerte.

El acompañamiento del Santísimo a los enfermos fue una costumbre profundamente arraigada en el Valle de Lecrín.

Manuel Romero Castillo recoge, por ejemplo, las reglas de la hermandad de Albuñuelas, que obligaban a sus cofrades a acompañar al sacerdote con cirios y palio cuando el Sacramento salía para dar la comunión a los hermanos enfermos.

Estas disposiciones permiten comprender el sentido de los recuerdos conservados en Melegís.

El portaviáticos de Melegís: una pieza de plata del siglo XVIII

Precisamente relacionado con estas prácticas existe otro objeto histórico de gran valor.

El inventario patrimonial andaluz recoge un portaviáticos de Melegís, identificado con el código 42290.

Fue realizado por el platero granadino Fabián González de Almazán entre 1767 y 1771.

La pieza es de plata fundida y cincelada, con una estructura de corazón, ornamentación rococó y símbolos relacionados con Jesucristo y la Eucaristía.

Presenta un ostensorio en una de sus caras y el anagrama de Jesús en la contraria.

Su interior está forrado de terciopelo azul y dispone de argollas para sujetar los cordones que permitían llevarla colgada.

El inventario parroquial de 1771 ya la menciona expresamente como un recipiente destinado a llevar el viático a los enfermos.

También aparece en inventarios posteriores, incluido el de 1870.

Este objeto constituye una prueba material y documental de la práctica de llevar la Eucaristía a los enfermos en Melegís.

Aunque la documentación no permite atribuir directamente su adquisición a la hermandad, sí demuestra la existencia de una importante tradición eucarística en la parroquia.

El viático en otros pueblos del Valle de Lecrín

La costumbre de llevar solemnemente la Eucaristía a los enfermos también aparece en la documentación y las tradiciones de otros pueblos de la comarca.

En Béznar, por ejemplo, la tradición de los Mosqueteros conserva un relato relacionado con el ataque sufrido por una comitiva religiosa que transportaba el Santísimo Sacramento para atender a un enfermo.

Según esa narración, el sacerdote beneficiado llevaba la Eucaristía en un portaviáticos cuando fue atacado por un grupo de monfíes.

El posterior rescate del Sacramento forma parte de las explicaciones tradicionales sobre el origen de los Mosqueteros de Béznar.

Este episodio debe entenderse como un relato histórico-tradicional cuyos detalles requieren análisis documental, aunque resulta ilustrativo de la importancia simbólica que tuvo el acompañamiento de la Eucaristía.

En Albuñuelas encontramos una documentación más directa.

Las reglas de su Hermandad del Santísimo Sacramento regulaban el acompañamiento de los enfermos, con participación de los cofrades, cirios y palio.

También se conserva una antigua arca eucarística, documentada mediante un incremento de inventario de 1727, vinculada al culto del Jueves Santo.

Fotografía de Mercedes Ruiz 

La urna, realizada en madera tallada y dorada, presenta caras acristaladas y una pequeña figura alegórica de la Fe en su remate.

Estos testimonios muestran que las hermandades sacramentales del Valle compartían formas semejantes de organización religiosa.

La forma solemne de aquellas procesiones domésticas fue cambiando con el tiempo, pero la administración de la comunión a los enfermos y del viático no desapareció de la práctica católica.

Las cuestaciones de la hermandad: «El Santísimo»

Otra costumbre conservada por la memoria oral de Melegís es la de las antiguas cuestaciones de la Hermandad del Santísimo Sacramento.

Según los testimonios transmitidos, los encargados recorrían las casas del pueblo solicitando donativos para el sostenimiento de la institución y de sus cultos.

Para recoger las aportaciones utilizaban una taza de bronce.

Al llegar a las viviendas pronunciaban una expresión que los vecinos reconocían inmediatamente:

Cuestor: «El Santísimo».

Respuesta tradicional: «Y a usted la buena cola».


Procesión del Santísimo para
recaudar donativos (Recreación histórica)

La peculiaridad de esta contestación merece un estudio específico de la tradición oral y del lenguaje popular de Melegís.

No conocemos todavía su origen exacto, ni si se utilizaba de igual manera en otros pueblos del Valle.

Lo importante es que estas fórmulas constituyen un testimonio de la relación directa que existía entre las hermandades y los hogares.

Las instituciones religiosas se sostenían mediante cuotas, limosnas y otras aportaciones vecinales, con las que podían adquirir cera, mantener sus insignias y organizar celebraciones.

Conservar el recuerdo de aquella taza de bronce y de las palabras pronunciadas durante las cuestaciones significa recuperar una pequeña parte de la vida cotidiana de nuestros antepasados.

La hermandad y el lavadero de la calle de la Fuente

Una noticia especialmente interesante ha sido transmitida por Benjamín Ortega.

Según su testimonio, en los antiguos libros de la Hermandad del Santísimo Sacramento aparecen anotaciones relativas a gastos destinados al arreglo del lavadero de la fuente de la calle de la Fuente de Melegís.

El Lavadero de Melegís 

Aunque no recuerda el año, esta referencia abre una línea de investigación de considerable interés.

Los lavaderos públicos fueron espacios fundamentales para la vida cotidiana, especialmente para las mujeres que acudían a lavar la ropa y compartir noticias y experiencias.

La posible participación económica de la hermandad en las reparaciones del lavadero señalaría una relación entre la institución religiosa y determinadas necesidades materiales de la comunidad.

No obstante, hasta localizar el asiento contable correspondiente, no podemos precisar la fecha, la cantidad abonada, quién ejecutó los trabajos ni la naturaleza de la contribución.

La noticia se conserva, por tanto, como un testimonio pendiente de verificación documental.

Si se confirma, constituirá un ejemplo muy revelador de cómo una hermandad podía participar en aspectos de la vida comunitaria que iban más allá de sus funciones religiosas.

La Virgen del Rosario y las antiguas devociones marianas

La devoción a Nuestra Señora del Rosario constituye una parte esencial de la tradición religiosa de Melegís.

La imagen de la Virgen, venerada en la iglesia parroquial, ha acompañado durante generaciones la vida de sus vecinos.

Virgen del Rosario de Melegís
en el retablo mayor de la Iglesia 

Su fiesta se relaciona con la celebración litúrgica del 7 de octubre, aunque las celebraciones locales pueden desarrollarse en otras fechas próximas.

Uno de los actos más entrañables es el Rosario de la Aurora, que recorre las calles del pueblo desde primeras horas de la mañana.

Rosario de la Aurora que
 recorre las calles del pueblo 

El Rosario público fue una práctica especialmente difundida en Andalucía durante la Edad Moderna, favorecida por las cofradías marianas.

Sus cantos, oraciones y procesiones permitían trasladar la devoción fuera del templo, haciendo que las propias calles se convirtieran en espacios de celebración religiosa.

En Melegís, esta tradición ha conseguido mantenerse hasta nuestros días.

Durante las fiestas del 10 de octubre de 2026, el Rosario de la Aurora recorrió las calles acompañado por los cantos de los participantes.

Al finalizar, se interpretó la Salve de Melegís dentro de la iglesia parroquial.

Posteriormente, durante la procesión nocturna, volvió a cantarse la Salve en la Plaza del Antiguo Ayuntamiento.

Procesión nocturna de la Virgen
del Rosario 

Son manifestaciones de una devoción que, aunque ha cambiado con el paso del tiempo, continúa formando parte de la identidad cultural y religiosa del pueblo.

Los antiguos estandartes de Melegís

La iglesia parroquial conserva un importante conjunto de insignias textiles y procesionales.

El historiador Manuel Romero Castillo recuerda en sus investigaciones la existencia de estandartes relacionados con el Santísimo Sacramento, el Rosario y el Corazón de Jesús, además de banderolas y varas de mando vinculadas a las antiguas hermandades.

Durante las investigaciones fotográficas realizadas en 2025 y 2026 han podido identificarse varias de estas piezas.

El estandarte de Nuestra Señora del Rosario

Una de las piezas más significativas es el estandarte de brocado carmesí, con decoración vegetal dorada y una pintura ovalada de la Virgen del Rosario.

La composición re⁶presenta a María con el Niño Jesús, acompañada por Santo Domingo de Guzmán y San Pío V.

La pintura está fechada entre 1726 y 1775 y se atribuye a un artista anónimo de la escuela granadina.

Estandarte de Nuestra
 Señora del Rosario 

El inventario andaluz la identifica mediante el código 42689.

La obra fue destinada al guión de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario de Melegís.

Según la documentación patrimonial, debió sustituir a una banderola anterior mencionada en el inventario de 1716.

El inventario de 1870 también recoge la presencia de banderas, una cruz de madera sobredorada y faroles para el Santo Rosario.

En la actualidad, el estandarte conserva la antigua pintura central, aunque su tejido fue sustituido.

Las fotografías permiten confirmar su presencia en la procesión de la Virgen del Rosario de 2025 y también en la de 2026.

El estandarte de la Inmaculada Concepción

Otra pieza destacada es el estandarte de la Inmaculada Concepción, identificado en el inventario patrimonial con el código 42688.

La pintura está fechada entre 1726 y 1775 y representa a María vestida con túnica blanca y manto azul, rodeada de ángeles y querubines.

Estandarte de la Inmaculada
 Concepción 

La obra responde a la tradición pictórica granadina relacionada con Alonso Cano.

Según su ficha patrimonial, fue concebida para el guión de la Hermandad de la Inmaculada Concepción de Melegís.

Este dato resulta especialmente interesante porque documenta la vinculación de la pieza con otra institución mariana histórica del pueblo.

En octubre de 2026, el estandarte participó en el Rosario de la Aurora.

Su presencia demuestra cómo las distintas insignias marianas pueden compartir celebraciones religiosas, aunque tengan advocaciones y orígenes diferentes.

Un antiguo estandarte con una Inmaculada de iconografía murillesca

Una fotografía histórica facilitada por Antonio Morillas Freire permite añadir otra referencia de interés.

En ella aparece un estandarte de fondo claro, con decoración floral y una imagen de la Inmaculada Concepción que recuerda los modelos iconográficos difundidos por Bartolomé Esteban Murillo.

Estandarte con una Inmaculada
Concepción 

Según Antonio Morillas Freire, la insignia participaba en la procesión de San Antonio de Padua.

La fotografía presenta una definición limitada, pero la representación mariana parece diferente de las pinturas de los otros estandartes estudiados.

No conocemos todavía su autoría, fecha de realización ni adscripción a una hermandad concreta.

Tampoco podemos afirmar que perteneciera a la Hermandad del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario por el hecho de participar en una procesión local.

Sin embargo, constituye un valioso testimonio para continuar reconstruyendo el patrimonio procesional histórico de Melegís.

El estandarte del Sagrado Corazón de Jesús

La fotografía del estandarte del Sagrado Corazón de Jesús aporta un ejemplo adicional de las insignias religiosas utilizadas en Melegís.

Estandarte del Sagrado
Corazón de Jesús 

Esta pieza debe estudiarse dentro del conjunto de estandartes y banderolas vinculados a las devociones locales, sin atribuirla directamente a la Hermandad del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario mientras no exista documentación que lo confirme.

Su inclusión permite comparar materiales, composición, ornamentación y formas de representación con otros estandartes conservados en la parroquia.

También ayuda a comprender la diversidad de asociaciones y devociones que participaron en la vida religiosa del pueblo durante los siglos XIX y XX.

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús constituye otro testimonio de la continuidad de las devociones religiosas de Melegís.

Sagrado Corazón de Jesús
 de Melegís 

Su presencia se relaciona con los actos de entronización celebrados en 1919 y con la expansión de la devoción al Sagrado Corazón durante la época contemporánea.

La fotografía permite documentar su estado actual y completar visualmente la información histórica conservada en los libros parroquiales y en la memoria de los vecinos.

La manga de cruz y la medalla de los hermanos

El patrimonio religioso de Melegís no se limita a los estandartes pictóricos.

Entre las insignias fotografiadas durante las celebraciones de 2026 destaca una manga de cruz procesional, confeccionada con tejido de tonalidad marfil y decoración dorada.

Detalles de la manga
de cruz procesional 

Su forma alargada y cónica remata en una cruz, mientras que en su parte central aparece un emblema metálico coronado, con una custodia eucarística.

Se trata de una insignia directamente relacionada por su iconografía con el culto al Santísimo Sacramento.

Manga de cruz procesional
en procesión en octubre de 2026

No disponemos todavía de documentación suficiente para determinar su fecha de realización.

Otra pieza característica de la etapa contemporánea es la medalla de la Hermandad del Santísimo Sacramento de Melegís.

La medalla presenta una custodia eucarística radiante, enmarcada por decoración vegetal de inspiración barroca y rematada por una corona real.⁶

Medalla de la Hermandad
 del Santísimo Sacramento de Melegís 

En el arco superior figura el nombre de la hermandad.

La insignia se lleva suspendida de un cordón trenzado de colores amarillo dorado y azul.

Constituye un distintivo de pertenencia a la institución y uno de los elementos más visibles de su nueva etapa organizativa.

La reactivación de la hermandad en 2016

Después de una trayectoria histórica de varios siglos y de las transformaciones experimentadas por la religiosidad popular, la Hermandad del Santísimo Sacramento de Melegís retomó su actividad organizada en 2016.

Esta información ha sido facilitada por su actual presidente, Pablo Manuel Garrido Márquez.

La reactivación permitió recuperar una estructura asociativa vinculada a las antiguas devociones sacramentales del pueblo.

Según los datos comunicados para 2026, la hermandad cuenta con 176 hermanos.

La cuota anual es de 20 euros, mientras que la medalla distintiva tiene un precio de 10 euros.

En un pueblo como Melegís, estas cifras muestran una participación significativa de personas vinculadas a su tradición religiosa.

Debe distinguirse esta reactivación de la fundación histórica de la institución, que es mucho más antigua.

La documentación de 1702, 1769 y 1776 permite comprobar que la hermandad forma parte de una historia desarrollada durante más de tres siglos.

El nuevo ajuar de la Virgen del Rosario en 2026

La actividad de la hermandad también se refleja en las incorporaciones realizadas al adorno de la imagen de Nuestra Señora del Rosario.

Durante 2026, los hermanos adquirieron una nueva media luna ornamental de aspecto plateado, situada a los pies de la Virgen.

Media luna ornamental 

Presenta forma creciente, extremos elevados y decoración en relieve de motivos vegetales.

La media luna posee un profundo simbolismo en el arte cristiano, relacionado especialmente con la imagen de la mujer del Apocalipsis y con las representaciones marianas.

La adquisición fue realizada por los miembros de la Hermandad del Santísimo Sacramento.

Asimismo, se incorporaron dos candelabros con figuras de ángeles, realizados por un orfebre de Armilla, Granada.

Candelabro con figura de ángel 

Cada pieza presenta un ángel infantil alado que sostiene un soporte para la iluminación, sobre una base metálica ornamentada.

Los candelabros, de inspiración barroca, se encuentran colocados simétricamente a ambos lados de la Virgen.

Candelabros con figuras de
 ángeles 

Estas incorporaciones pudieron contemplarse durante las celebraciones de octubre de 2026.

Se trata de piezas contemporáneas que enriquecen el ajuar de la imagen y muestran el interés de los hermanos por mantener y cuidar su patrimonio devocional.

Otras hermandades históricas de Melegís

El estudio del Santísimo Sacramento no puede separarse del conjunto de instituciones religiosas que existieron en la parroquia de Melegís.

Los libros parroquiales contienen referencias a otras hermandades y asociaciones que ayudan a comprender la intensidad de la vida religiosa local.

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno

Su documentación comprende el período 1732-1893.

El 6 de febrero de 1732 se celebró una junta en la que participaron, entre otros, Miguel González, hermano mayor, y don Luis Ferrete, mayordomo.

En aquella reunión se acordó elaborar una regla para el gobierno de la institución, integrada por 28 capítulos.

Nuestro Padre Jesús Nazareno 

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cuya fotografía se incorpora como parte de la documentación visual del patrimonio devocional de Melegís, permite relacionar la información escrita con la continuidad material de esta hermandad.

La Hermandad de las Benditas Ánimas

El archivo parroquial conserva documentación de esta institución correspondiente a 1787-1894.

Sus reglas y constituciones aparecen relacionadas con la parroquia de Melegís, siendo beneficiado don Baltasar Sevilla y Diente y cura don Agustín Criado y Moreno.

Ánima de Melegís 

La fotografía de un ánima de Melegís, realizada por Antonio Morillas Freire, constituye un testimonio visual de esta devoción y debe entenderse como una pieza documental vinculada a la memoria religiosa local.

El Sagrado Corazón de Jesús

En septiembre de 1919 tuvieron lugar importantes actos religiosos con motivo de la entronización del Sagrado Corazón de Jesús.

La imagen había sido adquirida mediante suscripción popular en los talleres del escultor granadino José Navas Parejo.

El 24 de septiembre de 1919 fue bendecida durante una ceremonia celebrada en el lugar conocido como el Tejar, siendo párroco don Eduardo Rebollo Aranda.

Posteriormente fue trasladada en procesión a la iglesia.

La fotografía actual de la imagen permite completar la documentación histórica de esta devoción y mostrar su permanencia en el patrimonio religioso de Melegís.

La Asociación de Hijas de María

Fue constituida el 31 de diciembre de 1941, durante el ministerio parroquial de José Linares Palma.

Su finalidad era fomentar la devoción mariana y el culto a la Virgen.

La documentación consultada permite seguir su actividad, al menos, hasta mayo de 1959.

Reunión de la Asociación
Hijas de María (Recreación histórica)

Estas referencias muestran que Melegís contó durante siglos con una extensa red de instituciones religiosas, algunas con funciones diferenciadas y otras estrechamente relacionadas entre sí.

La hermandad como parte de la vida social de Melegís

La historia de las hermandades rurales no puede entenderse solamente desde el punto de vista religioso.

Durante la Edad Moderna, estas instituciones también constituyeron espacios de relación comunitaria.

Los vecinos participaban en sus reuniones, contribuían económicamente a su sostenimiento, desempeñaban cargos de responsabilidad y colaboraban en actividades organizadas alrededor de las celebraciones del calendario religioso.

En las hermandades sacramentales, el acompañamiento a los enfermos y determinadas prácticas vinculadas a la muerte tenían especial importancia.

Las cofradías marianas, por su parte, contribuyeron a difundir el rezo del Rosario y a organizar celebraciones públicas.

En Melegís, la combinación de estas tradiciones dio lugar a una herencia compartida que continúa presente en las procesiones.

El guión de plata de 1776, las pinturas de los estandartes, los libros de hermanos, las antiguas cuestaciones y los recuerdos relacionados con las campanas forman parte de un mismo universo cultural.

A ello se añaden las noticias todavía pendientes de estudio, como los posibles gastos para reparar el lavadero de la calle de la Fuente.

No todas estas informaciones poseen el mismo grado de comprobación: unas están acreditadas mediante piezas fechadas o documentos de archivo, mientras que otras proceden de testimonios orales.

Conservar esa diferencia es fundamental para reconstruir fielmente la historia local.

Un patrimonio que ha sabido permanecer

Cuando contemplamos el guión de plata de 1776, es inevitable imaginar a aquellos antiguos hermanos que participaron en su adquisición.

Don Manuel Zaragoza y don Dionisio Badillo difícilmente pudieron imaginar que, dos siglos y medio después, aquella obra continuaría formando parte de las celebraciones religiosas de Melegís.

Los estandartes que hoy se conservan fueron testigos de generaciones enteras.

Vieron cambiar las calles, las casas y las costumbres del pueblo.

Acompañaron procesiones, escucharon oraciones y presenciaron momentos de alegría, incertidumbre y despedida.

Las antiguas campanas anunciaban la salida del Sacramento. Las cuestaciones llegaban a las puertas de las viviendas. El Rosario recorría las calles mientras los vecinos respondían a los cantos.

Detrás de cada una de estas manifestaciones se encontraba una comunidad que intentaba conservar aquello que consideraba importante.

La recuperación de la actividad de la hermandad en 2016 representa una nueva etapa dentro de esta larga trayectoria.

Y las adquisiciones realizadas en 2026 demuestran que su patrimonio sigue creciendo.

Pero quizá su mayor riqueza no se encuentre únicamente en las piezas de plata, en los bordados o en los libros antiguos.

Se encuentra también en las personas que han mantenido vivas sus costumbres, en los vecinos que recuerdan las antiguas celebraciones y en quienes colaboran para que estas tradiciones no desaparezcan.

Melegís, un pueblo que conserva su memoria

La Hermandad del Santísimo Sacramento y su vinculación con Nuestra Señora del Rosario constituyen un capítulo destacado de la historia de Melegís.

Procesión de la Virgen del Rosario
 de Melegís en 2025

Sus antecedentes documentales se remontan al menos a 1702.

El Informe de 1769 y el guión de plata de 1776 permiten conocer la relación histórica entre ambas devociones.

Los inventarios parroquiales aportan noticias sobre un extraordinario patrimonio eucarístico y mariano.

La memoria oral conserva antiguas prácticas que todavía esperan ser estudiadas con mayor profundidad.

Y las fotografías realizadas durante las celebraciones de 2025 y 2026 documentan la continuidad de buena parte de este legado.

Proteger esta historia no significa solamente conservar objetos antiguos. Significa comprender cómo vivieron, creyeron, se organizaron y se relacionaron nuestros antepasados.

Porque un pueblo también se reconoce en aquello que ha sabido transmitir de generación en generación.

Y en Melegís, entre las campanas de San Juan Evangelista, el aroma de sus huertas, las calles recorridas por el Rosario y la plata antigua de sus insignias, permanece viva una historia de más de tres siglos.

Una historia que merece ser conocida, investigada y conservada.

Fuentes documentales y bibliografía

  • Archivo Parroquial de San Juan Evangelista de Melegís. Libros de la Hermandad del Santísimo Sacramento, series de Hermandades, Inventarios, Memorias y Capellanías. Referencias procedentes de apuntes personales y descripciones documentales; los asientos no consultados directamente quedan pendientes de cotejo.
  • Romero Castillo, Manuel. Religiosidad popular en el Valle de Lecrín. Disponible en: https://www.adurcal.com/enlaces/cultura/patrimonio/religiosidad_popular.pdf
  • Romero Castillo, Manuel. Melegís, Restábal y Saleres según las Respuestas Generales del Marqués de la Ensenada. Editorial CSV, Granada, 2010.
  • Archivo Eclesiástico de la Curia de Granada. Informe de 1769, legajo 96 F, pieza 7, citado por Manuel Romero Castillo.
  • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Inventario del Patrimonio Mueble de Andalucía. Vara de la Hermandad del Santísimo Sacramento, ficha 42420, 1776. Disponible en: https://www.adurcal.com/enlaces/mancomunidad/patrimonio/valle/muebles/1/vara%20herm-sat-sacr.pdf
  • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Cáliz eucarístico de la vara, ficha 42421. Nuestra Señora del Rosario de la vara, ficha 42474. Fondo Gráfico del IAPH: https://repositorio.iaph.es/handle/11532/100403
  • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Arca eucarística de Melegís, ficha 42368, 1779. Disponible en: https://www.adurcal.com/enlaces/mancomunidad/patrimonio/valle/muebles/1/arca-eucaristica.pdf
  • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Portaviáticos de Melegís, ficha 42290, 1767-1771. Disponible en: https://www.adurcal.com/enlaces/mancomunidad/patrimonio/valle/muebles/1/portaviaticos.pdf
  • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Inmaculada Concepción, ficha 42688. Disponible en: https://www.adurcal.com/enlaces/mancomunidad/patrimonio/valle/muebles/3/inmacu-concep.pdf
  • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Nuestra Señora del Rosario entre Santo Domingo de Guzmán y San Pío V, ficha 42689. Disponible en: https://www.adurcal.com/enlaces/mancomunidad/patrimonio/valle/muebles/3/nta-se-rosario-sto-dom-g-p-v.pdf
  • Archivo Histórico de la Nobleza. Fondo Condes de Luque. Correspondencia de 1803, LUQUE,C.433,D.412-413. PARES, descripción 3992625: https://pares.cultura.gob.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/3992625
  • Gómez-Moreno Galera, José Manuel. La arquitectura religiosa granadina en la crisis del Renacimiento (1560-1650).
  • López, Miguel A. Las parroquias de la Diócesis de Granada (1501-2001).
  • Molina Palma, Miguel Ángel. Apuntes personales del Registro Parroquial de Melegís, investigación de campo y documentación fotográfica de las celebraciones religiosas de 2025 y 2026.
  • Garrido Márquez, Pablo Manuel. Información facilitada como presidente de la Hermandad del Santísimo Sacramento de Melegís, 2026.
  • Ortega, Benjamín. Testimonio sobre gastos antiguos de reparación del lavadero de la calle de la Fuente.
  • Morillas Freire, Antonio. Fotografía histórica e información oral sobre un antiguo estandarte mariano utilizado en la procesión de San Antonio de Padua.
  • Morillas Freire, Antonio. Fotografía de un ánima de Melegís.

FOTOFRAFÍAS:

Celebración del Corpus Christi en Melegís 

Estandarte de San Antonio de Padua 


Miguel Ángel Molina Palma

© 2026. Todos los derechos reservados.




Imagen del Sagrado Corazón de Jesús 


07 octubre 2026

Fiestas Virgen del Rosario 2026

Virgen del Rosario de Melegís 2025
en el interior del templo antes de la procesión 

 

MELEGÍS CELEBRA EL 10 DE OCTUBRE SUS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL ROSARIO, UNA TRADICIÓN CON SIGLOS DE HISTORIA

El Rosario de la Aurora, la misa rociera, la paella popular y la procesión protagonizarán una jornada que enlaza la fiesta actual con una antigua devoción del Valle de Lecrín

Melegís volverá a vivir el sábado 10 de octubre de 2026 una de sus celebraciones más arraigadas: las fiestas en honor a la Virgen del Rosario. El programa reunirá actos religiosos, música, convivencia popular y actividades infantiles desde primera hora de la mañana hasta la madrugada, al tiempo que mantendrá vivas costumbres que forman parte de la memoria colectiva del pueblo, como el Rosario de la Aurora y la tradicional Salve de Melegís.

La Virgen del Rosario de Melegís durante las fiestas de 2025.

Una jornada que comienza al amanecer

El programa de 2026 comenzará a las 7:00 horas con el repique de campanas. A las 7:30 está previsto el Rosario de la Aurora, una de las expresiones religiosas más singulares de la fiesta, seguido a las 8:00 por la tradicional chocolatada con churros en la puerta de la iglesia. A las 9:00 la Banda de Música San Juan Bautista Nigüelas-Lecrín recorrerá el pueblo con la Diana Floreada.

La mañana continuará con un nuevo repique de campanas a las 11:30 y, a las 12:30, con la misa rociera en honor a la Virgen del Rosario. A las 14:30 se celebrará una gran paella popular a cargo del Ayuntamiento de El Valle, acompañada por la música de DJ Cheka. Los niños tendrán su propio espacio a las 17:00 con juegos, cucañas y merienda infantil.

Chocolatada popular en la puerta de la iglesia tras los actos de la mañana de 2025.

Los churros, una de las estampas tradicionales de la mañana festiva en Melegís en 2025.

 

La procesión en honor a la Virgen del Rosario comenzará a las 20:30 y concluirá con la tradicional traca en la puerta de la iglesia. A las 23:00 la fiesta continuará con la verbena popular, amenizada por DJ Cheka y la Orquesta Aryon. El programa fija para las 5:00 horas el cohete que pondrá fin a una jornada que, como cada año, combina la dimensión religiosa con la convivencia vecinal.

Preparación de la paella popular durante las fiestas de la Virgen del Rosario de 2025.

Instrumentos de la banda de música durante la jornada festiva de 2025.

 

Una devoción con siglos de historia

La celebración de Melegís se inscribe en una tradición rosariana muy antigua en Granada. La Archicofradía del Santísimo Rosario de Santa Cruz la Real sitúa sus orígenes en 1492, en los primeros meses de la Granada cristiana, y los dominicos desempeñaron un papel decisivo en la difusión del rezo del Rosario por el antiguo Reino de Granada. Con el paso de los siglos, la devoción se extendió por parroquias, cofradías y congregaciones de numerosos pueblos.

Durante el siglo XVIII adquirieron especial importancia los Rosarios públicos o callejeros. Los estudios sobre la devoción rosariana granadina señalan que estas manifestaciones se hicieron frecuentes en Granada desde 1762, impulsadas durante el pontificado del arzobispo Pedro Antonio de Barroeta. El rezo salía así del templo y recorría calles y plazas acompañado de cantos, faroles, insignias y coplas, dando lugar a un importante patrimonio musical y etnológico.

En el Valle de Lecrín, el investigador Manuel Romero Castillo ha documentado la presencia durante el siglo XVIII de cofradías y hermandades vinculadas al Santísimo Sacramento, el Rosario y las Ánimas. En algunos pueblos funcionaron de manera independiente y en otros se fusionaron por razones económicas y demográficas. En Melegís, el culto del Rosario aparece unido al del Santísimo Sacramento, y han pervivido testimonios materiales de aquel mundo confraternal, como estandartes, varas de mando y bancos con antiguos emblemas.


Estandarte vinculado a la tradición religiosa de Melegís durante las fiestas de 2025.


 

El principal testimonio artístico de esta devoción se conserva en la iglesia parroquial de San Juan Evangelista, declarada Bien de Interés Cultural. La catalogación oficial identifica la imagen de la Virgen del Rosario como una escultura barroca de la primera mitad del siglo XVII, atribuida a Alonso de Mena, realizada en madera tallada, dorada, policromada y estofada. La talla ocupa un retablo propio del siglo XVIII, de estilo neoclásico, situado en una capilla lateral del lado del Evangelio.

Otro momento clave se sitúa en 1791. Ese año, Baltasar Sevilla Sáenz-Diente, beneficiado de la parroquia y natural de Restábal, costeó la Capilla de San Francisco de Paula y fundó una capellanía conocida como la misa de once. Entre sus finalidades figuraban la enseñanza de la doctrina cristiana y el rezo del Santo Rosario. La fundación permite comprobar hasta qué punto esta práctica religiosa estaba integrada en la vida parroquial de Melegís a finales del Antiguo Régimen.

La Salve de Melegís, memoria oral de la fiesta

Junto a los documentos, imágenes y retablos existe un patrimonio que no se guarda en archivos: el de las voces. Uno de los momentos más emotivos de la procesión es la tradicional Salve de Melegís, cantada de manera alterna por mujeres y hombres. Las mujeres entonan las estrofas y los hombres responden, manteniendo una forma de canto colectivo que se ha transmitido de generación en generación.

Entre las respuestas más conocidas se encuentra «Fue concebida pura y sin mancha, Ave María llena de gracia». La letra conserva invocaciones a la salud, al perdón, a la protección del pueblo y a la vida eterna, e incluso una antigua súplica para que la Virgen libre a Melegís de la epidemia. Este canto constituye una de las expresiones más valiosas del patrimonio oral e inmaterial de la localidad.

La Virgen del Rosario durante la procesión nocturna por las calles de Melegís en 2025.

La continuidad de estas fiestas depende también de la organización vecinal. Los Mayordomos de las Fiestas de Melegís 2026-2027, correspondientes al Barrio de la Era, han recordado que las celebraciones de la Virgen del Rosario y de San Antonio se sostienen con las mayordomías, las aportaciones de los vecinos y el trabajo desarrollado durante todo el año. Para los melegileños que residan fuera y deseen colaborar se ha habilitado un número de Bizum.

El próximo 10 de octubre Melegís volverá así a unir fiesta y memoria. Desde el primer repique de campanas hasta el último cohete de la madrugada, la celebración recordará que buena parte de la identidad de los pueblos se conserva no solo en sus edificios y documentos, sino también en los ritos, las músicas, las voces y las costumbres que cada generación decide mantener vivas.

Fuentes y bibliografía

 

• Romero Castillo, Manuel: «Religiosidad popular en el Valle de Lecrín», en Meditaciones en torno a la devoción popular. Asociación «Hurtado Izquierdo», 2016, pp. 397-419.

 

• Rivera Rodríguez, Antonio y Corral Labella, Alejandro: Nuestra Señora del Rosario. Historia, arte y devoción. Granada, Archicofradía del Rosario, 2012.


Romero Mensaque, Carlos José: «El rosario y sus cofradías en Andalucía. Una aproximación histórica», Hispania Sacra, 62, n.º 126, 2010, pp. 621-659. 


• Romero Mensaque, Carlos José: «La devoción del Rosario en Andalucía: rosarios públicos, hermandades y coplas de la aurora», en Religiosidad popular, Instituto de Estudios Almerienses, 2010.

 


Fotografías: imágenes de las fiestas de 2025 aportadas por Miguel Á. Molina.

Miguel Ángel Molina Palma

© 2026. Todos los derechos reservados.

29 septiembre 2026

Baltasar Sevilla Sáenz-Diente beneficiado de la iglesia parroquial de San Juan Evangelista de Melegís

 

Beneficiado Baltasar
Sevilla Sáenz-Diente 

𝐁𝐀𝐋𝐓𝐀𝐒𝐀𝐑 𝐒𝐄𝐕𝐈𝐋𝐋𝐀 𝐒Á𝐄𝐍𝐙-𝐃𝐈𝐄𝐍𝐓𝐄

𝐃𝐞 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥 𝐚 𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬: 𝐞𝐥 𝐛𝐞𝐧𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐚𝐝𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐬𝐭𝐞ó 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐲 𝐟𝐮𝐧𝐝ó 𝐥𝐚 𝐂𝐚𝐩𝐞𝐥𝐥𝐚𝐧í𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐧𝐜𝐞 𝐞𝐧 𝟏𝟕𝟗𝟏

𝐏𝐨𝐫 𝐌𝐢𝐠𝐮𝐞𝐥 Á𝐧𝐠𝐞𝐥 𝐌𝐨𝐥𝐢𝐧𝐚 𝐏𝐚𝐥𝐦𝐚

 

Durante mucho tiempo, 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 aparecía en la historia de Melegís casi exclusivamente asociado a una fecha: 𝟏𝟕𝟗𝟏.

Ese año, siendo 𝐛𝐞𝐧𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐚𝐝𝐨 de la iglesia parroquial de 𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬, costeó la construcción de la 𝐂𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐬𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐮𝐥𝐚 y fundó una 𝐂𝐚𝐩𝐞𝐥𝐥𝐚𝐧í𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐢𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐧𝐜𝐞, destinada a garantizar el culto de los días festivos, la enseñanza de la doctrina cristiana y el rezo del 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨.

Ahora, gracias a los 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐫𝐨𝐪𝐮𝐢𝐚𝐥𝐞𝐬, podemos conocer también sus orígenes familiares y algunos datos concretos de su infancia. 🌿

𝐍𝐚𝐜𝐢𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥 𝐞𝐧 𝟏𝟕𝟑𝟕

Su 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐥𝐞𝐭𝐨 aparece como:

𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐉𝐨𝐬é 𝐓𝐨𝐫𝐢𝐛𝐢𝐨 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞

Nació en 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥 el 𝟐𝟕 𝐝𝐞 𝐚𝐛𝐫𝐢𝐥 𝐝𝐞 𝟏𝟕𝟑𝟕 y fue bautizado en su parroquia el 28 de mayo del mismo año.

Era hijo de 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬ó𝐬𝐭𝐨𝐦𝐨 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚, natural de 𝐃𝐚𝐫𝐫í𝐜𝐚𝐥, y 𝐉𝐮𝐥𝐢𝐚𝐧𝐚 𝐒á𝐞𝐳 𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐕𝐚𝐥𝐥𝐞𝐣𝐨, de 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥.

Sus padres habían contraído matrimonio en Restábal el 𝟏𝟎 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐲𝐨 𝐝𝐞 𝟏𝟕𝟑𝟔.

Cinco años después de su nacimiento, el 𝟏𝟒 𝐝𝐞 𝐨𝐜𝐭𝐮𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞 𝟏𝟕𝟒𝟐, Baltasar aparece nuevamente en los registros parroquiales de Restábal recibiendo el sacramento de la 𝐂𝐨𝐧𝐟𝐢𝐫𝐦𝐚𝐜𝐢ó𝐧, identificado como hijo de Juan Crisóstomo Sevilla y Juliana Diente.

Tenemos, por tanto, 𝐭𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐚𝐭𝐨𝐬 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐨𝐬 de sus primeros años:

• 📜 27 de abril de 1737: nacimiento en Restábal.

• 💧 28 de mayo de 1737: bautismo.

• ✝️ 14 de octubre de 1742: confirmación.

El hombre que posteriormente desarrollaría su actividad religiosa en 𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬 tenía, por tanto, sus raíces familiares en 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥 y 𝐃𝐚𝐫𝐫í𝐜𝐚𝐥.

𝐒𝐮𝐬 𝐚𝐬𝐜𝐞𝐧𝐝𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐢𝐝𝐨𝐬

Por 𝐥í𝐧𝐞𝐚 𝐩𝐚𝐭𝐞𝐫𝐧𝐚 conocemos a:

𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬ó𝐬𝐭𝐨𝐦𝐨 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 — Natural de Darrícal y padre de Baltasar.

Por 𝐥í𝐧𝐞𝐚 𝐦𝐚𝐭𝐞𝐫𝐧𝐚, la documentación permite avanzar una generación más.

𝐉𝐮𝐥𝐢𝐚𝐧𝐚 𝐒á𝐞𝐳 𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐕𝐚𝐥𝐥𝐞𝐣𝐨 — Madre de Baltasar, perteneciente a una conocida familia de Restábal.

Juliana había sido bautizada el 𝟔 𝐝𝐞 𝐟𝐞𝐛𝐫𝐞𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝟏𝟕𝟏𝟓 y era hija de 𝐉𝐨𝐬é 𝐒á𝐞𝐳 𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 y 𝐋𝐮𝐢𝐬𝐚 𝐕𝐚𝐥𝐥𝐞𝐣𝐨.

Estos son, por tanto, los 𝐚𝐛𝐮𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐚𝐭𝐞𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐨𝐜𝐮𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐝𝐨𝐬 de Baltasar.

La 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚 𝐒á𝐞𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 aparece asentada en 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥 desde décadas anteriores y durante el 𝐬𝐢𝐠𝐥𝐨 𝐗𝐕𝐈𝐈𝐈 formó diferentes ramas mediante matrimonios con los Vallejo, Sevilla, López, Aranda y Espada.

En el caso concreto de Baltasar, la unión familiar queda perfectamente resumida en 𝐭𝐫𝐞𝐬 𝐠𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬:

𝐉𝐨𝐬é 𝐒á𝐞𝐳 𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 + 𝐋𝐮𝐢𝐬𝐚 𝐕𝐚𝐥𝐥𝐞𝐣𝐨

⬇️

𝐉𝐮𝐥𝐢𝐚𝐧𝐚 𝐒á𝐞𝐳 𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐕𝐚𝐥𝐥𝐞𝐣𝐨 + 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬ó𝐬𝐭𝐨𝐦𝐨 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚

⬇️

𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐉𝐨𝐬é 𝐓𝐨𝐫𝐢𝐛𝐢𝐨 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞

El apellido aparece en los documentos con diferentes formas —𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞, 𝐒á𝐞𝐳 𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 o 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞—, algo frecuente en la documentación antigua.

𝐋𝐨𝐬 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫

Los 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐫𝐨𝐪𝐮𝐢𝐚𝐥𝐞𝐬 permiten identificar también varios hijos del matrimonio formado por 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬ó𝐬𝐭𝐨𝐦𝐨 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 y 𝐉𝐮𝐥𝐢𝐚𝐧𝐚 𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞.

Además de 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 aparecen:

• Luisa Josefa Sevilla Diente — nacida el 21 de julio de 1738 y bautizada el 15 de agosto de 1738.

• Nicolasa Antonia Sevilla Diente — bautizada el 27 de diciembre de 1739.

• Antonia Andrea Sevilla Diente — bautizada el 4 de noviembre de 1741.

• María Manuela Sevilla Diente — bautizada el 28 de junio de 1743.

Estamos, por tanto, ante una 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚 𝐧𝐮𝐦𝐞𝐫𝐨𝐬𝐚, asentada en 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥 durante la primera mitad del 𝐬𝐢𝐠𝐥𝐨 𝐗𝐕𝐈𝐈𝐈.

𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 fue el mayor de los hijos que hemos podido identificar con nombre y fecha.

𝐃𝐞 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥 𝐚 𝐥𝐚 𝐢𝐠𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬

No disponemos todavía de documentación que permita conocer con exactitud dónde estudió 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 ni la fecha de su 𝐨𝐫𝐝𝐞𝐧𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐬𝐚𝐜𝐞𝐫𝐝𝐨𝐭𝐚𝐥.

Lo que sí sabemos es que a finales del 𝐬𝐢𝐠𝐥𝐨 𝐗𝐕𝐈𝐈𝐈 aparece plenamente vinculado a la iglesia parroquial de 𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬 con la condición de 𝐛𝐞𝐧𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐚𝐝𝐨.

El 𝐛𝐞𝐧𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐚𝐝𝐨 era un clérigo que poseía un 𝐛𝐞𝐧𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐞𝐜𝐥𝐞𝐬𝐢á𝐬𝐭𝐢𝐜𝐨 vinculado a una iglesia y a determinadas obligaciones de culto.

𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 debió ocupar una posición económica suficientemente sólida como para poder realizar una importante aportación personal al 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐫𝐨𝐪𝐮𝐢𝐚𝐥.

Y esa aportación llegó en 𝟏𝟕𝟗𝟏.

𝐋𝐚 𝐂𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐬𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐮𝐥𝐚

En 𝟏𝟕𝟗𝟏, 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 costeó, con la correspondiente 𝐥𝐢𝐜𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐜𝐥𝐞𝐬𝐢á𝐬𝐭𝐢𝐜𝐚, la construcción de la 𝐂𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐬𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐮𝐥𝐚, ubicada en el 𝐥𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐨 de la nave principal de la iglesia de Melegís.

Baltasar tenía entonces aproximadamente 𝟓𝟒 𝐚ñ𝐨𝐬.

𝐍𝐨 𝐬𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐭ó 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐚𝐜𝐭𝐮𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐦𝐞𝐧𝐨𝐫.

La construcción de una 𝐜𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 dentro de una iglesia parroquial suponía una 𝐢𝐧𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢ó𝐧 𝐞𝐜𝐨𝐧ó𝐦𝐢𝐜𝐚 importante y revela la capacidad económica y el 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐨𝐦𝐢𝐬𝐨 𝐫𝐞𝐥𝐢𝐠𝐢𝐨𝐬𝐨 de su promotor.

Además, bajo esta capilla se encuentra un 𝐩𝐚𝐧𝐭𝐞ó𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐜𝐮𝐥𝐚𝐫 vinculado a la 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞, utilizado posteriormente por miembros de esta familia.

𝐋𝐚 𝐂𝐚𝐩𝐞𝐥𝐥𝐚𝐧í𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐧𝐜𝐞

Ese mismo año, 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 fundó e instituyó una 𝐂𝐚𝐩𝐞𝐥𝐥𝐚𝐧í𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐢𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐧𝐜𝐞.

Su función principal era garantizar la celebración de una 𝐦𝐢𝐬𝐚 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐨𝐧𝐜𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚ñ𝐚𝐧𝐚 los 𝐝í𝐚𝐬 𝐟𝐞𝐬𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬.

Pero la fundación tenía además 𝐝𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐭𝐢𝐝𝐨𝐬 expresamente establecidos:

• 📖 enseñar la doctrina cristiana;

• 📿 rezar el Santo Rosario.

La capellanía reunía así tres funciones esenciales: 𝐦𝐢𝐬𝐚, 𝐞𝐧𝐬𝐞ñ𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐫𝐞𝐥𝐢𝐠𝐢𝐨𝐬𝐚 y 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨.

No era solamente una celebración ocasional, sino una 𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚𝐜𝐢ó𝐧 destinada a mantener de forma continuada estas prácticas dentro de la 𝐩𝐚𝐫𝐫𝐨𝐪𝐮𝐢𝐚.

Baltasar actuó, por tanto, como verdadero 𝐩𝐫𝐨𝐦𝐨𝐭𝐨𝐫 𝐲 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐫𝐞𝐥𝐢𝐠𝐢𝐨𝐬𝐨 de 𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬.

𝐋𝐚 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨

La fundación de 𝟏𝟕𝟗𝟏 estuvo estrechamente vinculada al 𝐜𝐮𝐥𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨.

En la 𝐂𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐬𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐮𝐥𝐚 se encuentra el retablo de la 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨, 𝐨𝐛𝐫𝐚 𝐧𝐞𝐨𝐜𝐥á𝐬𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐢𝐠𝐥𝐨 𝐗𝐕𝐈𝐈𝐈 realizada en madera, pan de oro y pigmentos.

La imagen de la 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 ocupa un lugar destacado dentro del 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐚𝐫𝐭í𝐬𝐭𝐢𝐜𝐨 de la iglesia de 𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚.

La 𝐝𝐞𝐯𝐨𝐜𝐢ó𝐧 𝐚𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨, sin embargo, no dependió únicamente de la fundación de 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫.

En Melegís las instituciones del 𝐒𝐚𝐧𝐭í𝐬𝐢𝐦𝐨 𝐒𝐚𝐜𝐫𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 y del 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 aparecen relacionadas dentro de la organización religiosa parroquial, como sucedía también en otros pueblos pequeños del 𝐕𝐚𝐥𝐥𝐞 𝐝𝐞 𝐋𝐞𝐜𝐫í𝐧.

La importancia de 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 consiste en que, mediante la 𝐂𝐚𝐩𝐞𝐥𝐥𝐚𝐧í𝐚 𝐝𝐞 𝟏𝟕𝟗𝟏, dio una dotación concreta y permanente al 𝐫𝐞𝐳𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 y a la enseñanza de la 𝐝𝐨𝐜𝐭𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐜𝐫𝐢𝐬𝐭𝐢𝐚𝐧𝐚.

Virgen del Rosario en el interior de la iglesia parroquial de San Juan Evangelista de Melegís.


𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬, 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥 𝐲 𝐒𝐚𝐥𝐞𝐫𝐞𝐬: 𝐭𝐫𝐞𝐬 𝐦𝐨𝐝𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐥𝐢𝐠𝐢𝐨𝐬𝐨𝐬

La fundación de 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 puede comprenderse mejor si se compara brevemente con los pueblos vecinos.

𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥

En Restábal estaba documentada desde 𝟏𝟔𝟗𝟖 la 𝐇𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐚𝐧𝐭í𝐬𝐢𝐦𝐨 𝐒𝐚𝐜𝐫𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨, 𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐒𝐞ñ𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐲 Á𝐧𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐁𝐞𝐧𝐝𝐢𝐭𝐚𝐬.

La 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 alcanzó además la condición de 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐨𝐧𝐚, junto con 𝐒𝐚𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭ó𝐛𝐚𝐥.

La 𝐝𝐞𝐯𝐨𝐜𝐢ó𝐧 𝐫𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐚𝐧𝐚 estaba, por tanto, organizada allí mediante una 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐝𝐚𝐝 desde casi un siglo antes de la fundación de Melegís.

𝐒𝐚𝐥𝐞𝐫𝐞𝐬

En Saleres, durante el 𝐬𝐢𝐠𝐥𝐨 𝐗𝐕𝐈𝐈𝐈, las cofradías del 𝐒𝐚𝐧𝐭í𝐬𝐢𝐦𝐨 𝐒𝐚𝐜𝐫𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨, 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 y Á𝐧𝐢𝐦𝐚𝐬 aparecen fusionadas en una misma organización.

La menor población hacía más difícil mantener separadamente varias 𝐢𝐧𝐬𝐭𝐢𝐭𝐮𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐫𝐞𝐥𝐢𝐠𝐢𝐨𝐬𝐚𝐬.

𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬

En Melegís encontramos una fórmula diferente: un sacerdote concreto, 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞, decidió financiar personalmente una 𝐜𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 y una 𝐜𝐚𝐩𝐞𝐥𝐥𝐚𝐧í𝐚 destinada al 𝐜𝐮𝐥𝐭𝐨, la 𝐜𝐚𝐭𝐞𝐪𝐮𝐞𝐬𝐢𝐬 y el 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨.

Su actuación representa, por tanto, un ejemplo destacado de 𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐜𝐥𝐞𝐫𝐢𝐜𝐚𝐥 𝐢𝐧𝐝𝐢𝐯𝐢𝐝𝐮𝐚𝐥 a finales del 𝐀𝐧𝐭𝐢𝐠𝐮𝐨 𝐑é𝐠𝐢𝐦𝐞𝐧.

𝐄𝐥 𝐩𝐚𝐧𝐭𝐞ó𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞

La relación de la familia con la 𝐂𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐬𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐮𝐥𝐚 continuó durante generaciones.

Bajo ella existe un 𝐩𝐚𝐧𝐭𝐞ó𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐜𝐮𝐥𝐚𝐫 de los 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞.

Entre las personas posteriormente 𝐞𝐧𝐭𝐞𝐫𝐫𝐚𝐝𝐚𝐬 allí constan:

• Manuel Sáenz-Diente y Romero, fallecido el 28 de julio de 1846, a los 50 años.

• Su esposa, Francisca de Espada y Blanca, fallecida el 24 de septiembre de 1854, a los 58 años.

• Manuel Espada y Blanca, hermano de Francisca.

Estos enterramientos son posteriores a 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫, pero demuestran que la vinculación entre la 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 y aquella capilla continuó durante el 𝐬𝐢𝐠𝐥𝐨 𝐗𝐈𝐗.

𝐔𝐧𝐚 𝐨𝐛𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚𝐝𝐨 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐝í𝐚𝐬

La devoción a la 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 no desapareció con la 𝐂𝐚𝐩𝐞𝐥𝐥𝐚𝐧í𝐚 𝐝𝐞 𝟏𝟕𝟗𝟏.

𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬 continúa celebrando su festividad el primero o segundo de octubre. Este año de 𝟐𝟎𝟐𝟔, concretamente, se celebrará el 𝟏𝟎 𝐝𝐞 𝐨𝐜𝐭𝐮𝐛𝐫𝐞.

También permanece presente en la celebración de la 𝐂𝐚𝐧𝐝𝐞𝐥𝐚𝐫𝐢𝐚, el 𝟐 𝐝𝐞 𝐟𝐞𝐛𝐫𝐞𝐫𝐨, cuando tradicionalmente procesiona la 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 junto a 𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐨𝐬é.

La iglesia conserva además testimonios materiales de antiguas hermandades: 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐧𝐝𝐚𝐫𝐭𝐞𝐬; 𝐯𝐚𝐫𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐦𝐚𝐲𝐨𝐫𝐞𝐬; 𝐛𝐚𝐧𝐜𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐝𝐨𝐬; 𝐫𝐞𝐭𝐚𝐛𝐥𝐨𝐬 e imágenes relacionadas con las antiguas 𝐝𝐞𝐯𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐫𝐨𝐪𝐮𝐢𝐚𝐥𝐞𝐬.

Más de dos siglos después, una parte importante del escenario religioso que conoció 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 continúa formando parte del 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬.

Estandarte de la Virgen del Rosario a la salida de la procesión de octubre, ante la iglesia de San Juan Evangelista de Melegís.


𝐄𝐥 𝐥𝐞𝐠𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞

La documentación permite hoy completar considerablemente la figura de aquel 𝐛𝐞𝐧𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝟏𝟕𝟗𝟏.

𝐒𝐚𝐛𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞:

• nació en Restábal el 27 de abril de 1737;

• fue bautizado el 28 de mayo;

• fue confirmado el 14 de octubre de 1742;

• era hijo de Juan Crisóstomo Sevilla, natural de Darrícal, y de Juliana Sáez Diente Vallejo, de Restábal;

• sus abuelos maternos fueron José Sáez Diente y Luisa Vallejo;

• tuvo varias hermanas documentadas;

• llegó a ser beneficiado de San Juan Evangelista de Melegís;

• y en 1791, a los 54 años, financió una capilla y creó una capellanía destinada a la misa festiva, la enseñanza de la doctrina cristiana y el rezo del Santo Rosario.

No conocemos todavía su 𝐟𝐞𝐜𝐡𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐫𝐝𝐞𝐧𝐚𝐜𝐢ó𝐧 ni la de su 𝐟𝐚𝐥𝐥𝐞𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨.

Pero lo que ya sabemos permite devolverle algo que durante mucho tiempo había quedado oculto tras una simple referencia documental: 𝐬𝐮 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐬𝐮 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚.

𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐒á𝐞𝐧𝐳-𝐃𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 nació en 𝐑𝐞𝐬𝐭á𝐛𝐚𝐥, desarrolló su ministerio en 𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬 y dejó en este pueblo una obra que sobrevivió a su propia vida.

La 𝐂𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐬𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐮𝐥𝐚 y la 𝐂𝐚𝐩𝐞𝐥𝐥𝐚𝐧í𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐧𝐜𝐞 𝐝𝐞 𝟏𝟕𝟗𝟏 siguen recordándonos el nombre de un sacerdote que quiso que, después de él, continuaran celebrándose la 𝐦𝐢𝐬𝐚, la 𝐞𝐧𝐬𝐞ñ𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐜𝐫𝐢𝐬𝐭𝐢𝐚𝐧𝐚 y el 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨.

Y esa decisión convirtió su nombre en una pequeña pero importante página de la 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐫𝐞𝐥𝐢𝐠𝐢𝐨𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐥𝐞𝐠í𝐬. 🌿⛪📿

𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐨𝐠𝐫𝐚𝐟í𝐚 𝐲 𝐟𝐮𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬

• Registros parroquiales históricos de Restábal.

• Archivo parroquial de San Juan Evangelista de Melegís.

• Romero Castillo, Manuel: documentación y estudio de las cofradías históricas del Valle de Lecrín.

 


𝐑𝐄𝐂𝐑𝐄𝐀𝐂𝐈Ó𝐍 𝐇𝐈𝐒𝐓Ó𝐑𝐈𝐂𝐀 𝐃𝐎𝐂𝐔𝐌𝐄𝐍𝐓𝐀𝐋

Recreación histórica documental del beneficiado Baltasar Sevilla Sáenz-Diente en el interior de la iglesia de Melegís. Imagen recreada a partir de una fotografía actual del templo; no existe constancia de un retrato histórico conservado del personaje.