23 octubre 2026

Canción: CUANDO LA PÓLVORA HABLA


 

𝗖𝗨𝗔𝗡𝗗𝗢 𝗟𝗔 𝗣Ó𝗟𝗩𝗢𝗥𝗔 HABLA

Canción de los Mosqueteros del Santísimo de Béznar

[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗼𝗳𝗮 𝟭] 

Amanece sobre Béznar,

ya se escucha la campana,

por las calles de la historia

va despertando la plaza. 


Los mosquetes se preparan,

los balcones se engalanan,

y en los catites florecen

los colores de la patria. 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗼𝗳𝗮 𝟮] 

Cuenta una memoria antigua,

transmitida entre generaciones,

que hubo hombres que defendieron

al Santísimo entre temores. 


Salieron juntos del pueblo,

con valor en los corazones,

y regresaron unidos

entre plegarias y honores. 


[𝗣𝗿𝗲𝗲𝘀𝘁𝗿𝗶𝗯𝗶𝗹𝗹𝗼] 

Desde entonces, cada disparo

no habla de odio ni guerra;

es la voz de los mayores

que vuelve a sonar en la tierra. 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗶𝗯𝗶𝗹𝗹𝗼] 

¡Que hable, que hable la pólvora,

que Béznar levante su voz!

¡Que escolten los Mosqueteros

al Santísimo de Dios! 


Que la bandera se eleve,

que gire mirando al sol,

porque un pueblo que recuerda

nunca pierde el corazón. 


¡Mosqueteros del Santísimo,

orgullo y tradición!

Entre flores y campanas,

Béznar canta su canción. 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗼𝗳𝗮 𝟯] 

Va delante el cabo firme,

abriendo paso al cortejo;

el sargento alza su pica,

como mandaron los viejos. 


El teniente con la enseña

hace del aire su cielo,

y detrás los mosqueteros

van caminando en silencio. 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗼𝗳𝗮 𝟰] 

Cuando el Santísimo sale,

se hace solemne la calle,

cada pareja lo escolta

con respeto inquebrantable. 


Se arrodillan ante el altar,

se relevan como antes,

y los pasos de los hombres

siguen los pasos de sus padres. 


[𝗣𝗿𝗲𝗲𝘀𝘁𝗿𝗶𝗯𝗶𝗹𝗹𝗼] 

No son solamente trajes,

ni flores para una fiesta;

son promesas heredadas,

son raíces que despiertan. 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗶𝗯𝗶𝗹𝗹𝗼] 

¡Que hable, que hable la pólvora,

que Béznar levante su voz!

¡Que escolten los Mosqueteros

al Santísimo de Dios! 


Que la bandera se eleve,

que gire mirando al sol,

porque un pueblo que recuerda

nunca pierde el corazón. 


¡Mosqueteros del Santísimo,

orgullo y tradición!

Entre flores y campanas,

Béznar canta su canción. 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗼𝗳𝗮 𝟱] 

San Antón mira a su pueblo

desde su antigua morada;

conoce todos los nombres,

cada promesa entregada. 


Sabe quién volvió de lejos,

quién espera en una casa,

quién contempla desde el cielo

cómo Béznar no se acaba. 


[𝗣𝘂𝗲𝗻𝘁𝗲] 

No es el ruido de una guerra,

es un pueblo recordando.

No es la pólvora que hiere,

es la historia despertando. 


No es solamente una fiesta,

es la sangre de los años,

es la fe de nuestros padres

en las manos de sus hijos. 


Que lo aprendan nuestros niños,

que conozcan el pasado;

que mañana sean sus voces

las que sigan proclamando: 


[𝗖𝗼𝗿𝗼] 

¡Somos Béznar!

¡Somos pueblo!

¡Somos memoria y unión!

¡Mosqueteros del Santísimo,

guardianes de una tradición! 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗶𝗯𝗶𝗹𝗹𝗼] 

¡Que hable, que hable la pólvora,

que Béznar levante su voz!

¡Que escolten los Mosqueteros

al Santísimo de Dios! 


Que la bandera se eleve,

que gire mirando al sol,

porque un pueblo que recuerda

nunca pierde el corazón. 


¡Mosqueteros del Santísimo,

orgullo y tradición!

Entre flores y campanas,

Béznar canta su canción. 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗼𝗳𝗮 6] 

Hubo una antigua Hermandad

con su regla y sus deberes,

con hermanos que ayudaban

en la vida y en la muerte. 


Mayordomos y priostes,

muñidores y escribanos

mantuvieron encendida

aquella fe entre sus manos. 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗼𝗳𝗮 7] 

Hoy la historia sigue viva

en cada vecino y casa,

en las fotografías viejas,

en las palabras narradas. 


En la enseña que revolotea,

en el mosquete que habla,

en la escolta silenciosa

y en la emoción de la plaza. 


[𝗣𝗿𝗲𝗲𝘀𝘁𝗿𝗶𝗯𝗶𝗹𝗹𝗼 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹] 

Mientras quede un mosquetero,

mientras una voz lo cuente,

seguirá viva la llama

que encendieron nuestros mayores. 


Mientras Béznar se reúna

y suene el primer disparo,

volverán quienes se fueron

a desfilar a nuestro lado. 


[𝗘𝘀𝘁𝗿𝗶𝗯𝗶𝗹𝗹𝗼 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹] 

¡Que hable, que hable la pólvora,

que Béznar levante su voz!

¡Que escolten los Mosqueteros

al Santísimo de Dios! 


Que la bandera se eleve,

que gire mirando al sol,

porque un pueblo que recuerda

nunca pierde el corazón. 


¡Mosqueteros del Santísimo,

orgullo y tradición!

Entre flores y campanas,

Béznar canta su canción. 


¡Vivan nuestros Mosqueteros!

¡Viva Béznar y su honor! 


[𝗖𝗼𝗱𝗮] 

Cuando se apaguen los ecos

y la tarde quede en calma,

permanecerá en las calles

el recuerdo de las salvas. 


Volverán cada año las flores,

la bandera y la campana;

porque Béznar tiene un pueblo

que honra, protege y guarda. 


[𝗖𝗼𝗿𝗼 𝗹𝗲𝗷𝗮𝗻𝗼] 

¡Mosqueteros del Santísimo,

guardianes de nuestra alma! 


[𝗩𝗼𝘇 𝘀𝗼𝗹𝗶𝘀𝘁𝗮] 

Mientras Béznar lo recuerde… 


[𝗖𝗼𝗿𝗼 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹] 

¡La tradición nunca acaba!


✍🎶©️ Miguel Ángel Molina Palma 


#ValleDeLecrín #Béznar 

#miguelángelmolinapalma #mosqueterosdebéznar


Leonardo Villena Villena de Padul

Don Leonardo V.Villena 

 

📚✒️ 𝗟𝗘𝗢𝗡𝗔𝗥𝗗𝗢 𝗩𝗜𝗟𝗟𝗘𝗡𝗔 𝗩𝗜𝗟𝗟𝗘𝗡𝗔: 𝗘𝗟 𝗘𝗦𝗖𝗥𝗜𝗧𝗢𝗥 𝗗𝗘 𝗣𝗔𝗗𝗨𝗟 𝗤𝗨𝗘 𝗖𝗢𝗡𝗩𝗜𝗥𝗧𝗜Ó 𝗟𝗔 𝗛𝗜𝗦𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔, 𝗟𝗔 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗬 𝗟𝗔𝗦 𝗟𝗘𝗬𝗘𝗡𝗗𝗔𝗦 𝗘𝗡 𝗟𝗜𝗧𝗘𝗥𝗔𝗧𝗨𝗥𝗔

🌿 𝗗𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻 𝗮 𝗹𝗮 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮 𝗻𝗮𝘇𝗮𝗿í: 𝗹𝗮 𝘁𝗿𝗮𝘆𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝘂𝗻 𝗺𝗮𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼, 𝗻𝗼𝘃𝗲𝗹𝗶𝘀𝘁𝗮 𝘆 𝗻𝗮𝗿𝗿𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮 𝗱𝗲𝗱𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼 𝘀𝘂 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗮 𝗹𝗮 𝗲𝗻𝘀𝗲ñ𝗮𝗻𝘇𝗮, 𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮 𝘆 𝗹𝗮𝘀 𝗹𝗲𝘁𝗿𝗮𝘀.

📖 Hay escritores que encuentran sus historias en lugares lejanos y otros que descubren que las grandes narraciones se encuentran precisamente donde nacieron. 𝗟𝗲𝗼𝗻𝗮𝗿𝗱𝗼 𝗩𝗶𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮 𝗩𝗶𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮, nacido en 𝗣𝗮𝗱𝘂𝗹 (𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮) el 3 de junio de 1945, pertenece a esta segunda categoría. Su producción literaria constituye un recorrido por la historia de Granada, las tradiciones del Valle de Lecrín, el pasado andalusí, la memoria de los pueblos y las experiencias humanas que merecen permanecer en el recuerdo.

Maestro de profesión y escritor por vocación, ha desarrollado una trayectoria en la que se entrelazan la enseñanza, la investigación histórica, la novela, los cuentos populares, las leyendas, la poesía y la participación en numerosas actividades culturales. Su obra no se limita a un solo género ni a una época determinada: viaja desde la Granada de los últimos reyes nazaríes hasta la vida cotidiana de los pueblos durante el siglo XX, pasando por la infancia, las costumbres populares y los personajes anónimos.


🏡 𝗨𝗡𝗔 𝗜𝗡𝗙𝗔𝗡𝗖𝗜𝗔 𝗠𝗔𝗥𝗖𝗔𝗗𝗔 𝗣𝗢𝗥 𝗘𝗟 𝗧𝗥𝗔𝗕𝗔𝗝𝗢 𝗬 𝗘𝗟 𝗔𝗙Á𝗡 𝗗𝗘 𝗔𝗣𝗥𝗘𝗡𝗗𝗘𝗥

La historia personal de Leonardo Villena comienza en el Padul de mediados del siglo XX, una localidad agrícola del Valle de Lecrín donde las familias vivían estrechamente vinculadas a las labores del campo, las estaciones y las dificultades económicas de la posguerra.

Según los recuerdos biográficos difundidos sobre su vida, su nacimiento estuvo acompañado de una dolorosa circunstancia familiar: mientras su madre lo traía al mundo, su hermano de apenas quince meses había fallecido y se encontraba en una habitación contigua. Leonardo era el segundo hijo del segundo matrimonio de su padre, que había enviudado anteriormente, y el octavo de los doce hijos que tuvo.

Su infancia transcurrió entre la escuela y las faenas agrícolas. Desde muy pequeño conoció el esfuerzo físico y las responsabilidades que entonces asumían muchos niños de las familias trabajadoras. A los seis años participaba en las labores de la trilla; a los ocho arrancaba lentejas y, hacia los doce, realizaba trabajos de carga.


Aquellas experiencias le permitieron conocer directamente un mundo rural que posteriormente encontraría espacio en su literatura: 𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘁𝗶𝗲𝗿𝗿𝗮, 𝗹𝗮 𝗱𝘂𝗿𝗲𝘇𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗰𝗮𝗺𝗽𝗲𝘀𝗶𝗻𝗮, 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗹𝗮𝘀 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗺𝗶𝘁𝗶𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗴𝗲𝗻𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗲𝗻 𝗴𝗲𝗻𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻.


🎓 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗗𝗢𝗠𝗜𝗡𝗜𝗖𝗢𝗦 𝗔 𝗟𝗔 𝗘𝗡𝗦𝗘Ñ𝗔𝗡𝗭𝗔 𝗣Ú𝗕𝗟𝗜𝗖𝗔


Tras sus primeros estudios en la escuela pública, a los once años ingresó en un colegio de los padres dominicos en Almagro, Ciudad Real. Allí encontró una figura fundamental para su formación intelectual: 𝗳𝗿𝗮𝘆 𝗙𝗿𝗮𝗻𝗰𝗶𝘀𝗰𝗼 𝗩𝗶𝗹𝗹𝗮𝗲𝘀𝗽𝗲𝘀𝗮 𝗣𝗮𝗿𝗿𝗮, sobrino del poeta almeriense Francisco Villaespesa.


Este religioso, profesor de Lengua Española, ejerció una influencia especialmente positiva sobre el joven Leonardo, estimulando su interés por la lectura, la expresión escrita y la literatura. Villena recordaría su trato afectuoso y respetuoso como una experiencia decisiva de aquellos años.


Después de abandonar los estudios religiosos, continuó su formación en Granada, pasó por el Instituto Padre Suárez y cursó Magisterio. Con apenas dieciocho años comenzó su carrera docente y a los diecinueve superó las oposiciones.


Su vida profesional lo llevó por diferentes localidades granadinas, entre ellas Lobras, en la Alpujarra, donde ejerció como maestro. Finalmente, regresó a su pueblo natal, Padul, donde concluyó su trayectoria docente y se jubiló.


Durante el servicio militar también desempeñó tareas educativas. Entre las anécdotas conservadas de aquella etapa destaca la enseñanza de la lectura a un soldado analfabeto en aproximadamente dos meses. Según su relato biográfico, en 1968 obtuvo excelentes resultados en la instrucción educativa de los soldados, lo que motivó una felicitación oficial atribuida al entonces jefe del Estado, Francisco Franco.


Su dedicación a la enseñanza ayuda a comprender otra de las constantes de su obra: 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗲𝗼 𝗱𝗲 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗺𝗶𝘁𝗶𝗿 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀, 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝘁𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗿𝗶𝗼𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗮𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗹𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀.


📚 𝗖𝗨𝗘𝗡𝗧𝗢𝗦 𝗬 𝗟𝗘𝗬𝗘𝗡𝗗𝗔𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗟𝗟𝗘 𝗗𝗘 𝗟𝗘𝗖𝗥Í𝗡: 𝗘𝗟 𝗖𝗢𝗠𝗜𝗘𝗡𝗭𝗢 𝗗𝗘 𝗨𝗡𝗔 𝗩𝗢𝗖𝗔𝗖𝗜Ó𝗡 𝗟𝗜𝗧𝗘𝗥𝗔𝗥𝗜𝗔


Una de las obras más representativas de Leonardo Villena es 𝗖𝘂𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝘆 𝗹𝗲𝘆𝗲𝗻𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻, publicada en 1977.


Este libro tiene un significado especial para la memoria cultural de nuestra comarca, porque recupera relatos y tradiciones vinculados a un territorio donde la historia y la imaginación popular han convivido durante siglos.


El Valle de Lecrín, con sus antiguos caminos, castillos, fuentes, barrancos, alquerías y pueblos, ha conservado un patrimonio oral que constituye una parte esencial de su identidad. Leonardo Villena comprendió el valor de esas narraciones y contribuyó a trasladarlas al papel.


Según los datos biográficos aportados, la obra alcanzó una difusión superior a los siete mil ejemplares y sus beneficios fueron destinados a colaborar en la construcción de una escuela en Tanzania. Este gesto vinculaba dos facetas de su personalidad: la literatura y su compromiso con la educación.


A este título se sumó 𝗗𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻, otra recopilación narrativa que, según las referencias disponibles, agotó su edición en apenas tres meses.


Ambos libros ocupan un lugar destacado dentro de la literatura relacionada con la comarca y constituyen testimonios de la importancia de conservar sus tradiciones.


🌾 𝗬 𝗦𝗘 𝗙𝗨𝗘 𝗖𝗢𝗡 𝗘𝗟 𝗩𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢 𝗗𝗘 𝗔𝗥𝗥𝗜𝗕𝗔: 𝗟𝗔 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗣𝗔𝗗𝗨𝗟 𝗖𝗢𝗡𝗩𝗘𝗥𝗧𝗜𝗗𝗔 𝗘𝗡 𝗡𝗢𝗩𝗘𝗟𝗔


Publicada en 2007, 𝗬 𝘀𝗲 𝗳𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝘃𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗮𝗿𝗿𝗶𝗯𝗮 es una de sus obras de mayor extensión y ambición narrativa, con aproximadamente 927 páginas.


La novela reconstruye un amplio periodo de la vida de Padul, desde los años de la Primera Guerra Mundial hasta el comienzo de la Guerra Civil española, en 1936.


A través de personajes, acontecimientos y situaciones inspirados en el ambiente social de la época, el escritor recrea una comunidad marcada por las diferencias económicas, las relaciones familiares, los cambios políticos y las costumbres tradicionales.


La obra ofrece una mirada literaria a la vida de un pueblo granadino durante décadas especialmente complejas. En sus páginas se encuentran el mundo agrícola, la convivencia vecinal, las tensiones sociales y las transformaciones que anunciaban una nueva etapa histórica.


Recibió comentarios elogiosos, entre ellos los atribuidos al padre Ferrer, y ha sido especialmente valorada por lectores interesados en la historia local.


Más allá de su argumento, su importancia reside en haber convertido a 𝗣𝗮𝗱𝘂𝗹 𝗲𝗻 𝗲𝘀𝗰𝗲𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗻𝗮𝗿𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗮𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼.


🏰 𝗟𝗔 𝗧𝗥𝗜𝗟𝗢𝗚Í𝗔 𝗛𝗜𝗦𝗧Ó𝗥𝗜𝗖𝗔: 𝗕𝗢𝗔𝗕𝗗𝗜𝗟, 𝗔𝗕𝗘𝗡 𝗛𝗨𝗠𝗘𝗬𝗔 𝗬 𝗘𝗟 𝗭𝗔𝗚𝗔𝗟


Uno de los campos literarios en los que Leonardo Villena ha desarrollado un trabajo especialmente reconocible es la novela histórica ambientada en el final del reino nazarí de Granada y en los acontecimientos posteriores a la conquista castellana.


Tres títulos sobresalen dentro de este conjunto: 𝗘𝗹 ú𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼 𝘀𝘂𝘀𝗽𝗶𝗿𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗿𝗲𝘆 𝗕𝗼𝗮𝗯𝗱𝗶𝗹, 𝗟𝗮 𝘀𝗼𝗺𝗯𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗔𝗯𝗲𝗻 𝗛𝘂𝗺𝗲𝘆𝗮 y 𝗔𝗹-𝗭𝗮𝗴𝗮𝗹, 𝗲𝗹 𝗽𝗿í𝗻𝗰𝗶𝗽𝗲 𝘃𝗮𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲.


👑 𝗘𝗹 ú𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼 𝘀𝘂𝘀𝗽𝗶𝗿𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗿𝗲𝘆 𝗕𝗼𝗮𝗯𝗱𝗶𝗹 se adentra en los últimos años del reino nazarí y en la figura de Muhammad XII, conocido como Boabdil. La novela aborda un periodo decisivo para Granada y para el Valle de Lecrín, territorio relacionado con los caminos que conducían desde la capital hacia las Alpujarras y la costa.


Uno de los asuntos que Villena ha tratado es la célebre frase atribuida a Aixa, madre de Boabdil, cuando el monarca habría contemplado Granada por última vez. El escritor cuestiona su autenticidad y relaciona la difusión de esta tradición con fray Antonio de Guevara, religioso y escritor del siglo XVI. Conviene distinguir, en este punto, entre la tradición literaria y los hechos demostrados documentalmente: la conocida frase carece de testimonio contemporáneo fiable que permita considerarla una cita histórica literal.


⚔️ 𝗟𝗮 𝘀𝗼𝗺𝗯𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗔𝗯𝗲𝗻 𝗛𝘂𝗺𝗲𝘆𝗮 nos conduce a la rebelión de los moriscos del reino de Granada, iniciada en 1568. Su protagonista histórico, Fernando de Válor, conocido como Aben Humeya, fue proclamado rey por los sublevados en un conflicto que afectó profundamente a la Alpujarra y al Valle de Lecrín.


La novela permite aproximarse, desde la ficción histórica, a las tensiones religiosas, políticas y sociales que desembocaron en aquella guerra, cuyas consecuencias demográficas y culturales marcaron durante generaciones a los pueblos granadinos.


🏯 𝗔𝗹-𝗭𝗮𝗴𝗮𝗹, 𝗲𝗹 𝗽𝗿í𝗻𝗰𝗶𝗽𝗲 𝘃𝗮𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 está dedicada a Muhammad XIII, conocido como El Zagal, tío de Boabdil y protagonista de las luchas por el poder durante los últimos años del reino nazarí.


Con estas novelas, Leonardo Villena ofrece al lector una aproximación literaria a personajes históricos que siguen despertando interés y controversia. Sus obras combinan acontecimientos conocidos, interpretación narrativa y elementos propios de la ficción, por lo que no deben confundirse con estudios académicos de historia, aunque puedan estimular el interés por ella.


🌄 𝗢𝗧𝗥𝗔𝗦 𝗢𝗕𝗥𝗔𝗦: 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗙𝗜𝗖𝗖𝗜Ó𝗡 𝗔 𝗟𝗔 𝗥𝗘𝗙𝗟𝗘𝗫𝗜Ó𝗡 𝗦𝗢𝗕𝗥𝗘 𝗟𝗔𝗦 𝗖𝗢𝗦𝗧𝗨𝗠𝗕𝗥𝗘𝗦


La bibliografía de Leonardo Villena no termina en sus novelas históricas. Entre los títulos relacionados con su producción literaria figura también 𝗘𝗹𝗲𝗰𝘁𝗿𝗮 𝘀𝗮𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝘀𝗲𝗼, muestra de una actividad creadora que ha explorado diferentes argumentos y registros narrativos.


Otra obra que aparece citada por sus lectores es 𝗟𝗼𝘀 𝗱í𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗿𝗮, título mencionado en testimonios de personas que conocen su producción y que han destacado su capacidad para construir relatos de fuerte contenido histórico y humano.


Su interés por la identidad granadina se manifiesta asimismo en 𝗢𝗿𝗶𝗴𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝗹𝗮𝗳𝗼𝗹𝗹á, obra presentada públicamente en septiembre de 2026. En ella se aproxima a uno de los conceptos más conocidos y comentados del carácter popular granadino: la llamada malafollá, expresión que forma parte del lenguaje coloquial y de las representaciones tradicionales de la personalidad local.


El interés de este trabajo radica en abordar una palabra y una actitud cultural que han dado lugar a explicaciones, anécdotas y numerosas interpretaciones populares. Su estudio exige diferenciar las hipótesis sobre el origen de la expresión de las explicaciones históricas documentalmente acreditadas.


👦 𝗔𝗩𝗘𝗡𝗧𝗨𝗥𝗔𝗦 𝗗𝗘 𝗞𝗘𝗞𝗢 𝗬 𝗧𝗘𝗧𝗘: 𝗟𝗔 𝗜𝗡𝗙𝗔𝗡𝗖𝗜𝗔 𝗩𝗜𝗦𝗧𝗔 𝗖𝗢𝗡 𝗟𝗢𝗦 𝗢𝗝𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗨𝗡 𝗔𝗕𝗨𝗘𝗟𝗢


Entre sus trabajos más entrañables destaca 𝗔𝘃𝗲𝗻𝘁𝘂𝗿𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗞𝗲𝗸𝗼 𝘆 𝗧𝗲𝘁𝗲, una obra inspirada en sus nietos Fernando y Álvaro.


En ella, el escritor se aleja de los grandes acontecimientos históricos para observar otro universo igualmente fascinante: el de la infancia, sus descubrimientos, travesuras y razonamientos inesperados.


Leonardo presenta a sus nietos como dos niños que, pese a su corta edad, sorprenden frecuentemente a los adultos con ocurrencias y reflexiones que parecen propias de personas mayores. Sus aventuras reflejan situaciones familiares reconocibles, momentos de humor y la espontaneidad de quienes comienzan a descubrir el mundo.


La obra tiene además un componente afectivo evidente. Es la mirada de un abuelo que encuentra en los pequeños acontecimientos familiares materia suficiente para construir literatura y conservar recuerdos.


Con este libro demuestra que 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗹𝗼𝘀 𝗿𝗲𝘆𝗲𝘀, 𝗹𝗮𝘀 𝗴𝘂𝗲𝗿𝗿𝗮𝘀 𝘆 𝗹𝗼𝘀 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗷𝗲𝘀 𝗺𝗲𝗿𝗲𝗰𝗲𝗻 𝘀𝗲𝗿 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀: 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗾𝘂𝗲ñ𝗮𝘀 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗱í𝗮 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘁𝗶𝗿𝘀𝗲 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗹𝗲𝗴𝗮𝗱𝗼 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿.


🎶 𝗖𝗔𝗡𝗧𝗔𝗥𝗘𝗦 𝗔 𝗡𝗨𝗘𝗦𝗧𝗥𝗔 𝗧𝗜𝗘𝗥𝗥𝗔: 𝗟𝗔 𝗘𝗫𝗣𝗥𝗘𝗦𝗜Ó𝗡 𝗣𝗢É𝗧𝗜𝗖𝗔 𝗗𝗘 𝗦𝗨 𝗔𝗠𝗢𝗥 𝗣𝗢𝗥 𝗚𝗥𝗔𝗡𝗔𝗗𝗔


El 1 de marzo de 2025 aparece entre las fechas vinculadas a 𝗖𝗮𝗻𝘁𝗮𝗿𝗲𝘀 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝘁𝗶𝗲𝗿𝗿𝗮, una obra que representa otra vertiente de la actividad literaria de Leonardo Villena: su acercamiento a la poesía y a la expresión sentimental del paisaje, la memoria y las raíces culturales.


El título refleja una de las preocupaciones constantes del escritor: mantener vivo el vínculo entre las personas y el territorio del que proceden. En su trayectoria, Granada no es solamente un escenario geográfico, sino un espacio de recuerdos, tradiciones, personajes y experiencias.


La obra fue objeto de actividades de presentación durante mayo de 2025, con referencias a actos en el Ateneo de Granada, el Centro Artístico, Literario y Científico y Padul. En estas iniciativas participaron entidades culturales como 𝗘𝘀𝗰𝗿𝗶𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝗔𝗹𝗽𝘂𝗷𝗮𝗿𝗿𝗮 y 𝗖𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗔𝗯𝗶𝗲𝗿𝘁𝗮, con la colaboración artística de José Antonio Ramos y Nani y la presentación de Soledad Ramos.


🐟 𝗬𝗢, 𝗙É𝗟𝗜𝗫 𝗘𝗟 𝗣𝗘𝗦𝗖𝗔𝗗𝗢𝗥: 𝗨𝗡𝗔 𝗛𝗜𝗦𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗩𝗜𝗗𝗔, 𝗦𝗔𝗖𝗥𝗜𝗙𝗜𝗖𝗜𝗢 𝗬 𝗛𝗨𝗠𝗔𝗡𝗜𝗗𝗔𝗗


Entre las novedades editoriales de 2026 destaca 𝗬𝗼, 𝗙é𝗹𝗶𝘅 𝗲𝗹 𝗽𝗲𝘀𝗰𝗮𝗱𝗼𝗿, cuya disponibilidad fue anunciada el 16 de agosto de ese año.


La obra se desarrolla en torno a la vida de un humilde pescador de Salobreña, localidad costera granadina cuya historia está estrechamente vinculada al Mediterráneo y a las generaciones de hombres y mujeres que han vivido del mar.


Narrada en primera persona, la novela permite al escritor adoptar la voz de su protagonista y aproximarse a sus sentimientos, dificultades y experiencias. Su argumento gira alrededor de la dureza de la existencia, la capacidad de superar las adversidades y el amor hacia la vida y hacia los demás.


La contraportada presenta el libro como una historia conmovedora ambientada en años difíciles de nuestra historia. Incluye además un retrato del autor realizado por 𝗝𝘂𝗮𝗻 𝗛𝗲𝗿𝗲𝗱𝗶𝗮, conocido como 𝗚𝗶𝘁𝗮𝗻𝗶𝗹𝗹𝗼 𝗱𝗲 Ó𝗿𝗴𝗶𝘃𝗮.


Con esta publicación, Leonardo Villena vuelve a demostrar su interés por las personas corrientes, aquellas que no suelen aparecer en los grandes libros de historia, pero cuyas vidas contienen experiencias dignas de ser narradas.


🏛️ 𝗦𝗘𝗣𝗧𝗜𝗘𝗠𝗕𝗥𝗘 𝗗𝗘 𝟮𝟬𝟮𝟲: 𝗗𝗢𝗦 𝗡𝗨𝗘𝗩𝗢𝗦 𝗟𝗜𝗕𝗥𝗢𝗦 𝗣𝗥𝗘𝗦𝗘𝗡𝗧𝗔𝗗𝗢𝗦 𝗘𝗡 𝗚𝗥𝗔𝗡𝗔𝗗𝗔


El viernes 11 de septiembre de 2026, a las ocho de la tarde, el 𝗖𝗲𝗻𝘁𝗿𝗼 𝗔𝗿𝘁í𝘀𝘁𝗶𝗰𝗼, 𝗟𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗼 𝘆 𝗖𝗶𝗲𝗻𝘁í𝗳𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮, situado en la calle Almona del Campillo, número 2, acogió la presentación de dos obras de Leonardo Villena: 𝗢𝗿𝗶𝗴𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝗹𝗮𝗳𝗼𝗹𝗹á y 𝗬𝗼, 𝗙é𝗹𝗶𝘅 𝗲𝗹 𝗽𝗲𝘀𝗰𝗮𝗱𝗼𝗿.


El encuentro formó parte del comienzo del tercer curso del ciclo cultural 𝗟𝗮 𝗔𝗹𝗽𝘂𝗷𝗮𝗿𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮, impulsado por la Asociación Escritores por la Alpujarra.


El acto contó con la participación de Carlos Miralles, presidente de la asociación, y con la acogida de Joaquín Abras, presidente del Centro Artístico. Entre los colaboradores figuraron Matías Fernández, Juan Heredia, María Jesús Fernández, José Antonio Ramos y entidades culturales vinculadas a la organización.


La presentación puso de manifiesto dos facetas diferentes de la producción de Villena: por una parte, su interés por investigar las peculiaridades culturales y lingüísticas de Granada; por otra, su capacidad para construir relatos centrados en la experiencia humana.


Las fotografías de los ejemplares de ambas obras y el cartel anunciador constituyen testimonios gráficos de esta actividad editorial reciente.


✍️ 𝗨𝗡 𝗘𝗦𝗖𝗥𝗜𝗧𝗢𝗥 𝗔𝗖𝗧𝗜𝗩𝗢 𝗘𝗡 𝗟𝗔 𝗩𝗜𝗗𝗔 𝗖𝗨𝗟𝗧𝗨𝗥𝗔𝗟 𝗚𝗥𝗔𝗡𝗔𝗗𝗜𝗡𝗔


La actividad de Leonardo Villena no se ha limitado a publicar libros. Durante años ha participado en encuentros literarios, presentaciones, recitales, debates históricos y actividades de divulgación cultural.


Su vinculación con 𝗘𝘀𝗰𝗿𝗶𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝗔𝗹𝗽𝘂𝗷𝗮𝗿𝗿𝗮 ha sido especialmente significativa. En comunicaciones de esta asociación aparece como vocal de Relaciones Institucionales, participando en iniciativas destinadas a fomentar la literatura y dar visibilidad a los autores relacionados con la Alpujarra y Granada.


El 24 de febrero de 2024 se documenta su presencia en un encuentro poético celebrado en el Centro Artístico de Granada, junto a escritores como Miguel Carrascosa, Fernando de Villena y Enrique Morón. También se recordó la obra de Felipe Gallardo y Leonor Almendros Gutiérrez, con lecturas realizadas por Soledad Ramos.


En agosto de 2025 aparecen igualmente referencias a actividades literarias en Padul organizadas por Escritores por la Alpujarra y +Q2 CulturAbierta, con lectura de textos del escritor.


Estas iniciativas demuestran que su labor cultural no se reduce a la escritura individual, sino que se extiende a la convivencia con otros autores y al impulso de espacios donde compartir la creación literaria.


📜 𝗘𝗟 𝗣𝗔𝗗𝗨𝗟, 𝗦𝗨 𝗛𝗜𝗦𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗬 𝗟𝗔 𝗗𝗘𝗙𝗘𝗡𝗦𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗜𝗗𝗘𝗡𝗧𝗜𝗗𝗔𝗗 𝗟𝗢𝗖𝗔𝗟


Leonardo Villena ha mostrado también un interés constante por la historia, los nombres tradicionales y la memoria de su pueblo natal.


Un ejemplo significativo es su escrito 𝗘𝗻 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝘀𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗿𝘁í𝗰𝘂𝗹𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗻𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝗘𝗹 𝗣𝗮𝗱𝘂𝗹, registrado en la Propiedad Intelectual con el número GR-289-2008 y presentado en el Ayuntamiento el 30 de junio de 2008.


En este trabajo argumenta la importancia histórica y cultural de conservar el artículo «El» en el nombre de la localidad, recurriendo a referencias documentales, testimonios históricos y consideraciones lingüísticas.


Su escrito constituye un ejemplo de defensa del patrimonio inmaterial, entendido no solamente como un conjunto de fiestas y tradiciones, sino también como la conservación de los nombres, las expresiones y los elementos que identifican a una comunidad.


Algunas de sus interpretaciones etimológicas e históricas son propuestas personales que requieren contrastación académica, pero el texto refleja con claridad su preocupación por preservar la identidad paduleña.


Entre las curiosidades locales que ha abordado figura asimismo el topónimo 𝗕𝗮𝗿𝗰𝗮𝗶𝗹𝗲, relacionado con un paraje de Padul. Villena ha difundido una interpretación que lo vincula con un antiguo asentamiento judío y con el significado de un lucero visible al anochecer. Se trata de una explicación atribuida al escritor, cuya etimología y vinculación arqueológica no deben darse por demostradas sin documentación específica.


Este interés por los nombres antiguos, las tradiciones y los relatos históricos forma parte de una inquietud más amplia: evitar que desaparezcan los recuerdos y las señas de identidad de los pueblos.


📝 𝗟𝗢𝗦 𝗟𝗜𝗕𝗥𝗢𝗦 𝗜𝗡É𝗗𝗜𝗧𝗢𝗦 𝗬 𝗟𝗢𝗦 𝗣𝗥𝗢𝗬𝗘𝗖𝗧𝗢𝗦 𝗟𝗜𝗧𝗘𝗥𝗔𝗥𝗜𝗢𝗦


La producción de Leonardo Villena comprende también manuscritos, relatos y proyectos que no constan entre sus publicaciones comerciales confirmadas.


Entre los títulos mencionados como inéditos figuran 𝗨𝗻 𝘀𝗼𝗹𝗱𝗮𝗱𝗶𝘁𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗙𝗹𝗮𝗻𝗱𝗲𝘀, 𝗟𝗼𝘀 𝗳𝘂𝗺𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗼𝗰𝗼 𝗱𝗲 𝗻𝗼𝗴𝗮𝗹, 𝗣𝗼𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗘𝗹 𝗣𝗮𝗱𝘂𝗹 y 𝗠𝗶𝘀 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗔𝗹𝗽𝘂𝗷𝗮𝗿𝗿𝗮, del que se han difundido algunos capítulos a través de las redes sociales.


También aparecen entre sus proyectos 𝗘𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝘀𝗮 𝗺𝗮𝗱𝗿𝗲, 𝗘𝗹 𝗣𝗮𝗱𝘂𝗹, 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗰𝗮𝗻𝘁ó𝗻 y 𝗡𝗮𝗽𝗲𝗮𝘀, 𝗹𝗮 𝗻𝗶𝗻𝗳𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲.


Estos títulos muestran la diversidad de sus inquietudes: desde la historia europea y la vida rural hasta los recuerdos personales, la mitología y la evocación del paisaje. Su inclusión entre los proyectos conocidos no implica que todos estén concluidos o publicados.


📚 𝗦𝗨 𝗟𝗘𝗚𝗔𝗗𝗢 𝗟𝗜𝗧𝗘𝗥𝗔𝗥𝗜𝗢 𝗬 𝗟𝗔 𝗜𝗠𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗡𝗖𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗖𝗢𝗡𝗦𝗘𝗥𝗩𝗔𝗥 𝗦𝗨𝗦 𝗢𝗕𝗥𝗔𝗦


La trayectoria de Leonardo Villena Villena permite reconocer una aportación singular a la cultura escrita del Valle de Lecrín y de Granada.


Sus libros reúnen tres dimensiones fundamentales. La primera es 𝗹𝗮 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝘁𝗲𝗿𝗿𝗶𝘁𝗼𝗿𝗶𝗼, presente en sus cuentos, leyendas y novelas ambientadas en Padul. La segunda es 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗰𝗿𝗲𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗮𝘀𝗮𝗱𝗼, especialmente visible en sus narraciones sobre Boabdil, El Zagal y Aben Humeya. La tercera es 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶ó𝗻 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮, reflejada en las historias familiares, las experiencias infantiles y las vidas de personas sencillas.


Para quienes investigan y divulgan la historia de los pueblos del Valle de Lecrín, sus publicaciones tienen además un interés particular como testimonios de una época y como ejemplos de la manera en que la literatura puede contribuir a mantener vivas las tradiciones.


No todos los acontecimientos narrados en una novela histórica pueden utilizarse como pruebas documentales, ni todas las leyendas transmitidas por generaciones deben interpretarse literalmente. Sin embargo, ambas formas de narración tienen un valor cultural indiscutible cuando se presentan y estudian adecuadamente.


Sería deseable que las bibliotecas públicas, los archivos locales y las instituciones culturales continuaran reuniendo y conservando ejemplares de sus obras, especialmente de aquellas primeras ediciones que hoy resultan difíciles de encontrar.


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Una parte de la producción de Leonardo Villena puede localizarse a través de librerías especializadas, catálogos bibliográficos y establecimientos dedicados al libro antiguo o de segunda mano. Entre las obras con referencias comerciales se encuentra 𝗔𝗹-𝗭𝗮𝗴𝗮𝗹, 𝗲𝗹 𝗽𝗿í𝗻𝗰𝗶𝗽𝗲 𝘃𝗮𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲, mientras que otros títulos presentan una distribución más limitada.


Las publicaciones recientes 𝗬𝗼, 𝗙é𝗹𝗶𝘅 𝗲𝗹 𝗽𝗲𝘀𝗰𝗮𝗱𝗼𝗿 y 𝗢𝗿𝗶𝗴𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝗹𝗮𝗳𝗼𝗹𝗹á fueron presentadas en septiembre de 2026.


🌿 𝗨𝗡𝗔 𝗩𝗜𝗗𝗔 𝗗𝗘𝗗𝗜𝗖𝗔𝗗𝗔 𝗔 𝗘𝗡𝗦𝗘Ñ𝗔𝗥, 𝗘𝗦𝗖𝗥𝗜𝗕𝗜𝗥 𝗬 𝗥𝗘𝗖𝗢𝗥𝗗𝗔𝗥


A sus 81 años, cumplidos el 3 de junio de 2026, Leonardo Villena Villena representa una generación de maestros que vivieron la transformación de la enseñanza española y que encontraron en la escritura una prolongación de su vocación educativa.


Desde aquel niño de Padul que trabajaba en las eras y los campos hasta el escritor que presenta nuevas publicaciones en los centros culturales de Granada, su biografía recorre más de ocho décadas de experiencias personales y cambios sociales.


Su vida demuestra que el conocimiento no pertenece exclusivamente a las aulas ni a las universidades. También nace de las conversaciones con los mayores, de las historias escuchadas en las casas, de los documentos antiguos, de los paisajes conocidos desde la infancia y de la curiosidad por comprender el pasado.


Leonardo Villena ha dedicado una parte importante de su existencia a transformar esos materiales en relatos, novelas, reflexiones y libros que forman parte de la producción literaria granadina contemporánea.


Y aunque sus narraciones viajen a los palacios nazaríes, a las montañas alpujarreñas, a las calles de Salobreña o a los episodios más complejos de nuestra historia, siempre permanece un vínculo reconocible con su lugar de origen.


Porque 𝗣𝗮𝗱𝘂𝗹 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗹𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗹 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗻𝗮𝗰𝗶ó 𝗟𝗲𝗼𝗻𝗮𝗿𝗱𝗼 𝗩𝗶𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮: 𝗲𝘀 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀 𝗺á𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗳𝘂𝗻𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮.


📖 𝗦𝗨𝗦 𝗣𝗔𝗟𝗔𝗕𝗥𝗔𝗦 𝗣𝗘𝗥𝗠𝗔𝗡𝗘𝗖𝗘𝗡 𝗖𝗢𝗠𝗢 𝗨𝗡 𝗣𝗨𝗘𝗡𝗧𝗘 𝗘𝗡𝗧𝗥𝗘 𝗟𝗔 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗠𝗔𝗬𝗢𝗥𝗘𝗦 𝗬 𝗟𝗔 𝗖𝗨𝗥𝗜𝗢𝗦𝗜𝗗𝗔𝗗 𝗗𝗘 𝗟𝗔𝗦 𝗡𝗨𝗘𝗩𝗔𝗦 𝗚𝗘𝗡𝗘𝗥𝗔𝗖𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦.


📚 𝗙𝗨𝗘𝗡𝗧𝗘𝗦 𝗬 𝗕𝗜𝗕𝗟𝗜𝗢𝗚𝗥𝗔𝗙Í𝗔

📘 Villena Villena, Leonardo. Cuentos y leyendas del Valle de Lecrín (1977); Desde el Valle de Lecrín; Y se fue con el viento de arriba (2007); El último suspiro del rey Boabdil; La sombra de Aben Humeya; Al-Zagal, el príncipe valiente; Electra sale de paseo; Aventuras de Keko y Tete; Cantares a nuestra tierra (2025); Origen de la malafollá y Yo, Félix el pescador (2026). Relación bibliográfica recopilada a partir de referencias del autor; no constituye un catálogo editorial exhaustivo ni verifica todas las fechas de edición.


🏛️ Asociación Escritores por la Alpujarra. Comunicaciones culturales sobre encuentros poéticos y presentaciones literarias celebradas en Granada y Padul durante 2024, 2025 y 2026, incluidas las actividades del ciclo La Alpujarra en Granada.


#LeonardoVillenaVillena #LeonardoVillena #Padul #ElPadul #ValleDeLecrín #Granada #EscritoresGranadinos #LiteraturaGranadina #HistoriaDeGranada #PatrimonioCultural #MemoriaHistórica #Literatura #Libros #Boabdil #AbenHumeya #ElZagal #EscritoresPorLaAlpujarra #CulturaGranadina #TradicionesDelValle #CuadernosDeLecrín


✍️  𝗠𝗶𝗴𝘂𝗲𝗹 Á𝗻𝗴𝗲𝗹 𝗠𝗼𝗹𝗶𝗻𝗮 𝗣𝗮𝗹𝗺𝗮 © 2026. 

📷 𝗙𝗼𝘁𝗼𝘀: Carlos Miralles. Escritores por La Alpujarra. 


📚✒️ 𝗟𝗘𝗢𝗡𝗔𝗥𝗗𝗢 𝗩𝗜𝗟𝗟𝗘𝗡𝗔 𝗩𝗜𝗟𝗟𝗘𝗡𝗔

Leonardo V.Villena 


Libro publicado en 2026




Libro publicado en 2026




Leonardo V.Villena 

«Las Aventuras de Queco y Tete» nos cuentan las travesuras de Fernando y Álvaro, los dos nietos de Leonardo, que, como todos los niños, tienen pensamientos y decisiones imprevisibles y sorprendentes, a sus años, travesuras que nos hacen son reír aunque sus padres hayan de ponerse, a veces, serios con ellos.Pero nosotros tenemos que sonreír porque la agudeza de los niños nos sorprende. 



21 octubre 2026

Patrimonio Etnográfico y vida tradicional: Un museo de usos y costumbres para Cozvíjar .

la Casa Grande del Conde de Villamena,
fechada en el siglo XVII.

 🏡🌾 𝗣𝗔𝗧𝗥𝗜𝗠𝗢𝗡𝗜𝗢 𝗘𝗧𝗡𝗢𝗚𝗥Á𝗙𝗜𝗖𝗢 𝗬 𝗩𝗜𝗗𝗔 𝗧𝗥𝗔𝗗𝗜𝗖𝗜𝗢𝗡𝗔𝗟: 𝗨𝗡 𝗠𝗨𝗦𝗘𝗢 𝗗𝗘 𝗨𝗦𝗢𝗦 𝗬 𝗖𝗢𝗦𝗧𝗨𝗠𝗕𝗥𝗘𝗦 𝗣𝗔𝗥𝗔 𝗖𝗢𝗭𝗩Í𝗝𝗔𝗥


🧺 𝗨𝗻𝗮 𝗰𝗮𝘀𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝘀𝗶𝗴𝗹𝗼 𝗫𝗩𝗜𝗜 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗰𝗼𝘁𝗶𝗱𝗶𝗮𝗻𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻

Cuando hablamos de patrimonio solemos pensar primero en castillos, iglesias, torres, puentes o yacimientos arqueológicos. Sin embargo, existe otro patrimonio menos monumental y quizá mucho más cercano a la vida de nuestros antepasados: la casa donde se cocinaba, el granero donde se guardaba la cosecha, el molino donde el trigo se convertía en harina, la prensa del aceite, el cántaro utilizado para transportar el agua, el ajuar doméstico, los aperos de labranza, las labores agrícolas, las fiestas, las recetas, los oficios y hasta las palabras que empleaban nuestros mayores.

Todo ello forma parte del 𝗽𝗮𝘁𝗿𝗶𝗺𝗼𝗻𝗶𝗼 𝗲𝘁𝗻𝗼𝗴𝗿á𝗳𝗶𝗰𝗼, una memoria colectiva especialmente frágil, porque desaparece con enorme rapidez cuando dejan de utilizarse los objetos y fallecen las últimas personas capaces de explicar para qué servían, cómo se empleaban y en qué momentos de la vida cotidiana eran necesarios.

Por eso resulta especialmente interesante una de las actuaciones previstas dentro del Plan Director de la Ruta de Boabdil: la restauración de una casa señorial del siglo XVII en Cozvíjar, municipio de Villamena, para transformarla en un Museo de Usos y Costumbres Tradicionales. El proyecto pretende recuperar el inmueble, musealizar sus estancias y crear exposiciones permanentes dedicadas a la vida cotidiana, la agricultura y la artesanía local. 

No debería tratarse simplemente de llenar habitaciones con objetos antiguos. El verdadero valor estaría en explicar cómo se vivía, cómo se trabajaba, cómo se organizaba una familia rural y de qué manera fue cambiando la sociedad del Valle de Lecrín a lo largo de los siglos. 🌾🏡


🏘️ 𝗖𝗼𝘇𝘃í𝗷𝗮𝗿, 𝘂𝗻 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗹𝗮𝗿𝗴𝗮 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮

Cozvíjar forma actualmente, junto con Cónchar, el municipio de Villamena, creado en 1974 mediante la unión administrativa de ambas localidades. Su historia, sin embargo, es muchísimo más antigua.

El entorno conserva testimonios que abarcan desde la Prehistoria hasta nuestros días. El propio Plan Director incluye otra actuación destinada a poner en valor las cuevas atribuidas al Paleolítico Superior existentes en Cozvíjar, de manera que la Ruta de Boabdil podría ofrecer aquí una lectura histórica extraordinariamente amplia, desde los primeros testimonios humanos conocidos hasta la sociedad rural contemporánea. 

Durante la Edad Media, Cozvíjar formó parte del sistema de alquerías que estructuraban el territorio del Valle de Lecrín. Después de la conquista castellana y, especialmente, tras la rebelión y expulsión de los moriscos en el siglo XVI, cambió profundamente la composición de la población, pero continuaron utilizándose tierras, sistemas de riego, caminos y espacios agrícolas heredados de épocas anteriores.

La vida siguió transformándose generación tras generación. Y precisamente esa continuidad de la vida cotidiana es la que un museo etnográfico podría ayudar a conservar y explicar.


🏡 𝗟𝗮 𝗰𝗮𝘀𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝘀𝗶𝗴𝗹𝗼 𝗫𝗩𝗜𝗜

El Plan Director propone restaurar una vivienda histórica del siglo XVII para convertirla en el futuro museo. La intención es recuperar los elementos arquitectónicos originales, adaptar las diferentes estancias y crear un discurso expositivo dedicado a la agricultura, la artesanía y la vida cotidiana.

La actuación aparece clasificada con prioridad alta, dentro del horizonte 2026-2030, y cuenta con un presupuesto estimado de 474.582,19 euros. El documento señala además que el inmueble figura como propiedad privada urbana, por lo que cualquier intervención requerirá previamente los correspondientes acuerdos, disponibilidad del edificio y trámites administrativos. 

Estamos, por tanto, ante un proyecto previsto en el Plan Director y no ante un museo ya abierto al público.


🏛️ 𝗟𝗮 𝗖𝗮𝘀𝗮 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗖𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗱𝗲 𝗩𝗶𝗹𝗹𝗮𝗺𝗲𝗻𝗮

Cozvíjar conserva una de sus construcciones civiles históricas más destacadas: la Casa Grande del Conde de Villamena, fechada en el siglo XVII.

El Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos del planeamiento municipal la sitúa en la Plaza de la Constitución nº 2 y recuerda que perteneció a los condes de Villamena, de quienes procede precisamente el nombre del actual municipio. El edificio estuvo originalmente formado por una gran residencia que posteriormente quedó dividida en dos inmuebles. Posee dos plantas, un torreón en la fachada principal y una organización interna propia de una gran casa señorial rural.

Los estudios de la historiadora Margarita M. Birriel Salcedo permiten conocer mejor su funcionamiento. La Casa Grande contaba con patios, cocina, graneros, cocheras, caballerizas, numerosas habitaciones y una sala principal relacionada con las funciones señoriales del conde.

La vivienda podía funcionar al mismo tiempo como residencia familiar, centro de administración agrícola, espacio para el almacenamiento de cosechas, lugar para animales y vehículos y manifestación del poder social de sus propietarios.

Conviene, no obstante, mantener una precisión importante. La ficha del Plan Director denomina al inmueble destinado al futuro museo simplemente “Casa del siglo XVII” y aporta una referencia catastral concreta, pero no lo identifica expresamente en el texto como Casa Grande del Conde de Villamena. Por tanto, no debemos dar por hecho que ambas denominaciones correspondan exactamente al mismo edificio hasta que la documentación municipal del proyecto lo confirme.


🌾 𝗟𝗮 𝗮𝗴𝗿𝗶𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮, 𝗲𝗹 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗺𝗼𝘁𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗿𝘂𝗿𝗮𝗹

Un museo de usos y costumbres de Cozvíjar debería conceder un espacio fundamental a la agricultura, porque durante siglos buena parte de la vida económica y social del pueblo giró alrededor de la tierra.

Sembrar, regar, podar, cosechar, transportar, moler, almacenar y vender no eran actividades independientes, sino partes de un mismo ciclo que marcaba el ritmo del año. Cada estación llevaba asociados determinados trabajos y cada tarea necesitaba herramientas, conocimientos y formas de cooperación transmitidas de padres a hijos.

Los aperos de labranza tendrían así mucho más sentido si aparecieran acompañados de fotografías, testimonios y explicaciones que permitieran comprender quién los utilizaba, cómo se utilizaban y qué esfuerzo exigían.

El paisaje agrícola que hoy contemplamos alrededor de Cozvíjar no es simplemente naturaleza. Es el resultado de siglos de trabajo humano.


💧 𝗔𝗴𝘂𝗮, 𝗿𝗶𝗲𝗴𝗼 𝘆 𝗽𝗮𝗶𝘀𝗮𝗷𝗲

Como ocurre en todo el Valle de Lecrín, el agua fue uno de los elementos esenciales de la economía tradicional. Acequias, albercas, turnos de riego y sistemas de reparto permitieron aprovechar un recurso limitado y distribuirlo entre tierras y propietarios.

La cultura del agua no consistía únicamente en construir canales. Implicaba también normas, derechos, obligaciones, acuerdos entre agricultores y jornadas comunitarias de limpieza y mantenimiento. Cada parcela dependía de una organización precisa que determinaba cuándo debía recibir el agua y durante cuánto tiempo.

Un buen museo podría explicar esta realidad mediante planos de acequias, fotografías, instrumentos de medida, testimonios orales y audiovisuales. Así el visitante comprendería que una acequia no era solamente una infraestructura hidráulica, sino también una institución social.


⚙️ 𝗟𝗼𝘀 𝗺𝗼𝗹𝗶𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗖𝗼𝘇𝘃í𝗷𝗮𝗿


Uno de los capítulos más interesantes de la historia económica local es el de los molinos.

La documentación del Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752 señala que en Cozvíjar existía un molino harinero de tres paradas, propiedad del Conde de Villamena, así como un molino de aceite de viga y otras pequeñas instalaciones relacionadas con la producción oleícola.

Estos datos permiten entender cómo la agricultura necesitaba también espacios dedicados a transformar sus productos. El cereal debía convertirse en harina y las aceitunas en aceite. Para ello eran necesarios molinos, instalaciones, animales de transporte, jornaleros y especialistas capaces de mantener en funcionamiento los mecanismos.

Un museo podría explicar de manera sencilla todo ese proceso, desde el trigo que llegaba del campo hasta el pan que terminaba sobre la mesa, o desde la recogida de la aceituna hasta el almacenamiento del aceite en las viviendas.

De esa manera, el molino dejaría de ser simplemente una vieja construcción para convertirse nuevamente en parte de un sistema económico y social completo.


🐴 𝗔𝗻𝗶𝗺𝗮𝗹𝗲𝘀, 𝗮𝗿𝗿𝗶𝗲𝗿𝗼𝘀 𝘆 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗽𝗼𝗿𝘁𝗲


Durante siglos, antes de la llegada generalizada de tractores, camiones y automóviles, una parte fundamental de la economía rural dependía de mulos, burros y caballos.

Servían para trabajar la tierra, transportar cosechas, mover carros y desplazarse entre pueblos. Las grandes viviendas rurales podían disponer de caballerizas y cocheras, como documenta precisamente el estudio de la Casa Grande de Villamena.

En un museo etnográfico, una albarda, un serón, un yugo, unas herraduras o un carro no deberían mostrarse únicamente como objetos curiosos. Habría que explicar cómo se utilizaban y qué papel desempeñaban dentro de la economía familiar.

Lo que hoy puede parecernos una herramienta extraña fue durante generaciones absolutamente imprescindible.


🍞 𝗟𝗮 𝗰𝗼𝗰𝗶𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝘀𝗮


La vida tradicional tampoco puede entenderse sin entrar en la cocina.

El hogar era el lugar donde se preparaban los alimentos, pero también donde la familia se calentaba, conversaba, transmitía historias y realizaba numerosas labores domésticas.

Una musealización bien concebida debería recrear no una cocina meramente decorativa, sino una cocina explicada: de dónde procedían los alimentos, cómo se conservaban, cómo se elaboraba el pan, cómo se almacenaban el aceite y los cereales, qué productos se consumían según las estaciones y cuáles se reservaban para las fiestas.

Las recetas tradicionales podrían incorporarse mediante testimonios de los propios vecinos. Así, un puchero, una sartén o una artesa dejarían de ser piezas aisladas para convertirse en parte de una historia familiar y comunitaria.


🧵 𝗟𝗮𝘀 𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗮𝗽𝗮𝗿𝗲𝗰𝗶𝗲𝗿𝗼𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲𝘀 𝗹𝗶𝗯𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮

Hay además una parte fundamental de la vida tradicional que durante mucho tiempo quedó poco reflejada en la documentación oficial.

Coser, lavar, cuidar a los niños y a los mayores, preparar alimentos, mantener la casa, conservar productos, criar animales domésticos o ir por agua fueron tareas esenciales, realizadas fundamentalmente por mujeres y sin las cuales ninguna economía campesina habría podido funcionar.

Un museo moderno debería conceder a estas labores el lugar que merecen.

Porque la historia del Valle de Lecrín no se construyó únicamente en los campos; también se construyó dentro de las casas.


🔨 𝗢𝗳𝗶𝗰𝗶𝗼𝘀 𝘆 𝗮𝗿𝘁𝗲𝘀𝗮𝗻í𝗮

El Plan Director menciona expresamente que el futuro museo debería mostrar la artesanía local. 

Este concepto permitiría recuperar la memoria de herreros, carpinteros, albañiles, zapateros, esparteros, panaderos, molineros, arrieros y trabajadores agrícolas.

Cada oficio poseía sus propias herramientas, técnicas y vocabulario. Muchos desaparecieron durante el siglo XX, otros se transformaron profundamente y algunos sobreviven únicamente en la memoria de las personas mayores.

Por eso resultaría fundamental iniciar cuanto antes la recopilación de testimonios orales. Los objetos pueden conservarse durante siglos, pero la memoria de quien sabe explicar cómo se utilizaban puede desaparecer en una sola generación.


📸 𝗙𝗼𝘁𝗼𝗴𝗿𝗮𝗳í𝗮𝘀, 𝗱𝗼𝗰𝘂𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝘆 𝘃𝗼𝗰𝗲𝘀

La mejor colección etnográfica no tendría que estar formada únicamente por herramientas y utensilios antiguos.

Las fotografías familiares pueden ser igualmente valiosas. Una era durante la trilla, una cuadrilla recogiendo aceituna, una matanza, una procesión, una boda, una escuela, un lavadero, una mujer amasando pan o un arriero acompañado de sus animales contienen información sobre vestimenta, arquitectura, trabajo, paisaje y relaciones sociales.

Junto a esas imágenes deberían conservarse entrevistas a los mayores, nombres antiguos de pagos y caminos, palabras locales, canciones, oraciones, recetas y técnicas agrícolas.

Ese patrimonio inmaterial es tan importante como cualquier pieza expuesta en una vitrina.


⛪ 𝗙𝗶𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀, 𝗱𝗲𝘃𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘆 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝘁𝗮𝗿𝗶𝗮

La identidad tradicional de Cozvíjar tampoco puede explicarse únicamente desde el trabajo.

También hay que hablar de sus celebraciones, de la vida religiosa, de las reuniones familiares y de aquellas fechas que marcaban el calendario colectivo.

La Iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVI, y la Ermita de la Virgen de la Cabeza estuvieron vinculadas durante generaciones a la vida religiosa y festiva de la población. Junto a ellas, las fiestas, romerías y celebraciones populares constituían momentos de encuentro que rompían el ritmo de los trabajos agrícolas.

El museo podría mostrar cómo el calendario rural alternaba tiempos de siembra y cosecha con tiempos de celebración, devoción y convivencia.


💡 𝗗𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗻𝗱𝗶𝗹 𝗮 𝗹𝗮 𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝗿𝗶𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱

También sería importante contar cómo cambió la vida durante el siglo XX.

La llegada de la electricidad, el agua corriente, los automóviles, los tractores, la radio, la televisión, los frigoríficos y posteriormente las nuevas tecnologías transformó profundamente el mundo rural.

En unas pocas décadas cambiaron la manera de trabajar, cocinar, desplazarse, conservar alimentos y relacionarse.

Puede parecernos historia reciente, pero muchas de aquellas transformaciones forman ya parte del patrimonio etnográfico.

Las generaciones actuales apenas pueden imaginar lo que significaba vivir en una casa iluminada por un candil o depender de animales para transportar una cosecha.


👑 𝗣𝗲𝗿𝗼 ¿𝗾𝘂é 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘃𝗲𝗿 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗥𝘂𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗕𝗼𝗮𝗯𝗱𝗶𝗹?

La pregunta es necesaria.

El futuro museo no tendría sentido si se intentara relacionar artificialmente cada apero o cada utensilio doméstico con el último sultán nazarí.

El propio Plan Director plantea otra cosa: complementar los castillos, torres, caminos y monumentos de la Ruta mostrando la continuidad histórica y la vida cotidiana de las comunidades que habitaron posteriormente el territorio. 

La figura de Boabdil puede servir como hilo conductor para recorrer el Valle, pero la historia no termina en 1492.

Después llegaron la población morisca, la rebelión de 1568, la expulsión, la repoblación cristiana, la sociedad agraria de los siglos XVII y XVIII, las transformaciones del XIX, la mecanización del campo, la emigración y los profundos cambios del siglo XX.

El museo permitiría contar precisamente esa continuidad.


🏺 𝗖𝗼𝘇𝘃í𝗷𝗮𝗿: 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗣𝗿𝗲𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗮 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗿𝘂𝗿𝗮𝗹

El interés de Cozvíjar dentro de la Ruta de Boabdil podría crecer considerablemente si se combinan las distintas actuaciones previstas por el Plan.

Por un lado estaría la puesta en valor de sus cuevas prehistóricas. Por otro, la creación del Museo de Usos y Costumbres. Entre ambos aparecerían caminos históricos, molinos, sistemas hidráulicos, patrimonio religioso y paisajes agrícolas.

El visitante podría recorrer así una historia que comenzaría en la Prehistoria, continuaría por el periodo andalusí, la conquista cristiana, la sociedad rural de la Edad Moderna, los molinos y pequeñas industrias, la vida doméstica y agrícola, y terminaría con la modernización y las grandes transformaciones contemporáneas.

Pocos pueblos ofrecen la posibilidad de explicar tantos siglos de historia sin abandonar un territorio tan reducido.


🧺 𝗤𝘂é 𝗽𝗼𝗱𝗿í𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗲𝗹 𝗳𝘂𝘁𝘂𝗿𝗼 𝗺𝘂𝘀𝗲𝗼

El Plan establece como grandes contenidos la vida cotidiana, la agricultura y la artesanía local. A partir de ellos podría desarrollarse una museografía mucho más rica con mobiliario doméstico, utensilios de cocina, herramientas agrícolas, piezas relacionadas con la producción del aceite y el cereal, aperos para animales, objetos de costura, herramientas de antiguos oficios, fotografías familiares, documentos, mapas de pagos y acequias y testimonios orales.

Pero lo verdaderamente importante sería que cada pieza estuviera acompañada de su historia.

No bastaría con colocar una azada y escribir «azada».

Habría que explicar quién la utilizaba, para qué trabajo servía, en qué época del año se empleaba y cuánto esfuerzo exigía.

Ahí está la diferencia entre guardar objetos antiguos y conservar realmente la memoria.


👴👵 𝗟𝗼𝘀 𝘃𝗲𝗰𝗶𝗻𝗼𝘀, 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗹𝗲𝗰𝗰𝗶ó𝗻 𝗺á𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗻𝘁𝗲

Un proyecto de estas características tendría además una oportunidad excepcional: implicar directamente a los habitantes de Cozvíjar.

Muchas familias todavía conservan objetos, documentos y fotografías que quizá tengan escaso valor económico pero un enorme valor histórico.

Una vieja herramienta puede parecer insignificante hasta que alguien explica que perteneció a su abuelo y cuenta cómo la utilizaba. Una fotografía sin nombres puede convertirse en documento histórico cuando una persona reconoce a quienes aparecen en ella. Un topónimo olvidado puede regresar al mapa cuando un agricultor recuerda cómo se llamaba antiguamente un pago.

Por eso el museo debería construirse también desde la memoria vecinal.

No únicamente para el pueblo.

También con el pueblo.


⚠️ 𝗖𝗼𝗻𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝗶𝗱𝗲𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿

Hay otro principio que debería acompañar a cualquier museo etnográfico.

No convertir el pasado rural en una postal romántica.

La vida tradicional tuvo belleza, cooperación comunitaria y una relación muy estrecha con la naturaleza y con los ciclos agrícolas. Pero también estuvo marcada por jornadas de trabajo muy duras, pobreza, desigualdad, escasez, emigración, trabajo infantil, dificultades sanitarias y una enorme carga de trabajo doméstico.

Recordar únicamente «lo bonito de antes» ofrecería una imagen incompleta.

Un buen museo debe explicar cómo se vivía realmente.

Con sus valores.

Y con sus dificultades.


🏡 𝗘𝗹 𝗲𝗱𝗶𝗳𝗶𝗰𝗶𝗼 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿í𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝘂𝘀𝗲𝗼

La elección de una vivienda del siglo XVII ofrece una ventaja extraordinaria.

El propio edificio puede explicar tanto como los objetos que se coloquen en su interior.

Sus muros, patios, escaleras, graneros, dependencias agrícolas, cocinas y sistemas constructivos permitirían comprender mejor cómo se organizaba una gran vivienda rural.

Por eso la restauración propuesta por el Plan contempla recuperar elementos arquitectónicos originales, evitando convertir el inmueble simplemente en unas salas modernas encerradas dentro de una fachada antigua. 

La casa debería ser también una pieza del museo.


🌿 𝗨𝗻 𝗺𝘂𝘀𝗲𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻

Aunque se ubicase en Cozvíjar, un museo de estas características podría tener una dimensión comarcal.

Muchos trabajos y formas de vida fueron compartidos por los pueblos del Valle de Lecrín: las labores agrícolas, los sistemas de riego, la elaboración del pan, la matanza, la recogida de aceituna, los molinos, los animales de carga, las eras, los lavaderos, las pequeñas tiendas, la escuela rural y los antiguos oficios.

Cada localidad posee sus particularidades, pero también existe una cultura tradicional común del Valle de Lecrín.

Cozvíjar podría convertirse así en uno de los lugares donde esa memoria encontrara una casa.


⚠️ 𝗨𝗻 𝗽𝗿𝗼𝘆𝗲𝗰𝘁𝗼 𝗽𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝘁𝗼, 𝗻𝗼 𝘂𝗻 𝗺𝘂𝘀𝗲𝗼 𝘆𝗮 𝗰𝗿𝗲𝗮𝗱𝗼

Conviene mantener la misma precisión que estamos siguiendo en toda esta serie.

El Museo de Usos y Costumbres de Cozvíjar es actualmente una propuesta recogida en el Plan Director de la Ruta de Boabdil.

El documento plantea la restauración de una casa señorial del siglo XVII, la creación de un museo etnográfico, la recuperación de elementos arquitectónicos originales y la instalación de exposiciones sobre agricultura, artesanía y vida cotidiana. La actuación tiene prioridad alta, horizonte 2026-2030 y un presupuesto estimado de 474.582,19 euros. 

Su realización definitiva dependerá de la disponibilidad del inmueble, los acuerdos necesarios, la financiación y el desarrollo de los correspondientes proyectos técnicos.


❤️ 𝗚𝘂𝗮𝗿𝗱𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗲𝗿𝘁𝗮 𝗲𝗻 𝗼𝗹𝘃𝗶𝗱𝗼

Quizá el mayor valor de esta propuesta sea precisamente su sencillez.

No pretende recuperar un palacio real, levantar una gran fortaleza ni reconstruir una batalla.

Quiere conservar algo mucho más cercano.

La manera en que vivieron nuestros mayores: cómo trabajaban, cómo cocinaban, cómo cultivaban, cómo transportaban las cosechas, cómo almacenaban el grano, cómo molían, cómo celebraban sus fiestas, qué recetas preparaban, qué oficios desempeñaban, cómo compartían el agua, qué palabras utilizaban y cómo afrontaban los años difíciles.

Los objetos que formaron parte de aquella vida están desapareciendo.

Unos se tiran.

Otros se venden.

Otros quedan abandonados en cámaras, almacenes y corrales.

Y muchas veces, cuando finalmente alguien los encuentra, ya no queda ninguna persona capaz de explicar para qué servían.

Ahí está la verdadera urgencia.

🏡 Un Museo de Usos y Costumbres para Cozvíjar no debería ser un almacén de cosas viejas.

Debería convertirse en un lugar donde cada objeto recuperase su historia, donde una herramienta volviera a tener nombre, donde una fotografía recuperase la identidad de quienes aparecen en ella, donde una cocina explicara cómo se preparaban los alimentos y donde una acequia pudiera entenderse como una forma de organización comunitaria y no solamente como un canal de agua.

También debería permitir a las generaciones jóvenes descubrir que el paisaje en el que viven no apareció por casualidad.

Fue construido por generaciones.

El Plan Director de la Ruta de Boabdil ofrece a Cozvíjar una oportunidad excepcional: conservar una casa del siglo XVII para guardar dentro de ella la memoria de muchos siglos de vida.

Porque los castillos cuentan la historia de quienes gobernaban.

Pero las casas, los campos, las cocinas, los molinos y las herramientas nos permiten conocer cómo vivía la gente.

Y esa historia también merece tener su museo. 🏡🌾🧺❤️


✍ 𝗖𝗼𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝗱𝗼𝗿:

Miguel Ángel Molina Palma

© 2026.

📸 Fotos: Isaías Padial 


📚 𝗕𝗜𝗕𝗟𝗜𝗢𝗚𝗥𝗔𝗙Í𝗔


López Molina, Joaquín; Vega Alonso, Antonio; Ramos Peinado, Jonathan; Gámez Palomares, Aurora; López Molina, Miguel. Plan Director Ruta Boabdil. Granada, septiembre de 2025. Actuación «Restauración de la casa del s. XVII para su transformación en Museo de Usos y Costumbres», Cozvíjar. 


Birriel Salcedo, Margarita M. «De larga duración: el mobiliario rural en el reino de Granada (siglo XVIII)», Res Mobilis, Universidad de Oviedo, vol. 11, nº 14.


Molina Fajardo, María Aurora. Estudios sobre poblamiento, paisaje histórico, agricultura, sistemas hidráulicos y molinos del área septentrional del Valle de Lecrín.


#RutaDeBoabdil #Cozvíjar #Villamena #ValleDeLecrín #MuseoDeUsosYCostumbres #MuseoEtnográfico #PatrimonioEtnográfico #VidaTradicional #MemoriaRural #AgriculturaTradicional #OficiosTradicionales #Molinos













Salvador Ramírez Góngora exalcalde de Lecrín

 


🏛️ 𝗘𝗟 𝗣𝗘𝗥𝗙𝗜𝗟 𝗖𝗨𝗟𝗧𝗨𝗥𝗔𝗟 𝗬 𝗛𝗨𝗠𝗔𝗡𝗢 𝗗𝗘 𝗗. 𝗦𝗔𝗟𝗩𝗔𝗗𝗢𝗥 𝗥𝗔𝗠Í𝗥𝗘𝗭 𝗚Ó𝗡𝗚𝗢𝗥𝗔, 𝗘𝗫𝗔𝗟𝗖𝗔𝗟𝗗𝗘 𝗗𝗘 𝗟𝗘𝗖𝗥Í𝗡 𝗣𝗢𝗥 𝗘𝗟 𝗣𝗦𝗢𝗘


🌿 𝗨𝗻𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗹𝗶𝗴𝗮𝗱𝗮 𝗮 𝗧𝗮𝗹𝗮𝗿á, 𝗮𝗹 𝘀𝗲𝗿𝘃𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗽ú𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼, 𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮 𝘆 𝗮𝗹 𝘁𝗿𝗮𝘁𝗼 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝘀𝘂𝘀 𝘃𝗲𝗰𝗶𝗻𝗼𝘀

Hay personas cuya trayectoria no puede explicarse únicamente enumerando cargos, fechas o resultados electorales. Para conocerlas de verdad es necesario acercarse también a los lugares donde han vivido, a las personas que las han acompañado y a la forma en que han permanecido unidas a su pueblo.

Ese es el caso de 𝗗. 𝗦𝗮𝗹𝘃𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗥𝗮𝗺í𝗿𝗲𝘇 𝗚ó𝗻𝗴𝗼𝗿𝗮, nacido en 𝗧𝗮𝗹𝗮𝗿á 𝗲𝗻 𝟭𝟵𝟱𝟮, alcalde del municipio de Lecrín por el Partido Socialista Obrero Español durante 𝘃𝗲𝗶𝗻𝘁𝗶𝗼𝗰𝗵𝗼 𝗮ñ𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗲𝗰𝘂𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀, 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝟭𝟵𝟵𝟭 𝗵𝗮𝘀𝘁𝗮 𝟮𝟬𝟭𝟵.

Su nombre pertenece ya a la 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗿𝗲𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻. Sin embargo, su dimensión humana no se encuentra solamente en el despacho de la Alcaldía, en los plenos municipales o en los actos institucionales. También está detrás del mostrador del comercio familiar, conversando con los vecinos, escuchando sus preocupaciones y compartiendo con ellos las pequeñas noticias de cada jornada.

En Salvador Ramírez conviven, por tanto, varias facetas: 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗼𝗹í𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝗿𝗴𝗮 𝘁𝗿𝗮𝘆𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮, 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝘀𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼𝘀, 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗿𝗰𝗶𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗻𝗼 𝘆 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮 que continúa ayudando siempre que puede.


👦 𝗗𝗘 𝗧𝗔𝗟𝗔𝗥Á 𝗔 𝗟𝗔 𝗔𝗟𝗖𝗔𝗟𝗗Í𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗘𝗖𝗥Í𝗡

Haber nacido y crecido en Talará contribuyó a forjar en Salvador Ramírez un profundo conocimiento del territorio y de sus habitantes. Lecrín no constituye un único núcleo urbano, sino un municipio formado por pueblos con personalidad, memoria y tradiciones propias: 𝗔𝗰𝗲𝗾𝘂𝗶𝗮𝘀, 𝗕é𝘇𝗻𝗮𝗿, 𝗖𝗵𝗶𝘁𝗲, 𝗠𝗼𝗻𝗱ú𝗷𝗮𝗿, 𝗠𝘂𝗿𝗰𝗵𝗮𝘀 𝘆 𝗧𝗮𝗹𝗮𝗿á.

Gobernar un municipio con esta configuración exige atender necesidades diferentes sin perder una visión común. Durante casi tres décadas, Salvador procuró mantener ese equilibrio entre la unidad administrativa de Lecrín y la identidad particular de cada localidad.

Llegó a la Alcaldía en 𝟭𝟵𝟵𝟭. En aquellas primeras elecciones obtuvo cuatro concejales y comenzó gobernando sin mayoría absoluta. Cuatro años después, en las elecciones municipales de 1995, el PSOE duplicó su representación y alcanzó una amplia mayoría.

A partir de entonces fue renovando sucesivamente la confianza de una parte considerable del electorado hasta completar 𝘀𝗶𝗲𝘁𝗲 𝗺𝗮𝗻𝗱𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗶𝗽𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗲𝗰𝘂𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀. Su permanencia durante veintiocho años constituye una de las alcaldías más prolongadas de la historia democrática reciente de la provincia de Granada. 


💰 𝗨𝗡 𝗔𝗬𝗨𝗡𝗧𝗔𝗠𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢 𝗠𝗔𝗥𝗖𝗔𝗗𝗢 𝗜𝗡𝗜𝗖𝗜𝗔𝗟𝗠𝗘𝗡𝗧𝗘 𝗣𝗢𝗥 𝗟𝗔 𝗗𝗘𝗨𝗗𝗔

Cuando Salvador Ramírez accedió a la Alcaldía, el Ayuntamiento de Lecrín atravesaba una 𝘀𝗶𝘁𝘂𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗲𝗰𝗼𝗻ó𝗺𝗶𝗰𝗮 𝗺𝘂𝘆 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗱𝗮.

En una entrevista concedida en marzo de 1996 al periódico El Valle de Lecrín, explicaba que el municipio arrastraba deudas desde los comienzos de la democracia. Según sus propias declaraciones, cuando llegó a la Alcaldía la deuda municipal ascendía aproximadamente a 𝗰𝗶𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗺𝗶𝗹𝗹𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝘀𝗲𝘁𝗮𝘀.

Uno de sus principales objetivos durante aquellos primeros años fue 𝘀𝗮𝗻𝗲𝗮𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗶𝗽𝗮𝗹𝗲𝘀 para que el presupuesto pudiera dedicarse a servicios, infraestructuras y proyectos, y no únicamente al pago de intereses y obligaciones anteriores.

Aquella entrevista permite conocer también algunos de los asuntos que le preocupaban entonces: 𝗲𝗹 𝗮𝗯𝗮𝘀𝘁𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗮𝗴𝘂𝗮, 𝗹𝗮 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗮𝗰𝗰𝗲𝘀𝗼𝘀 𝗮 𝗠𝘂𝗿𝗰𝗵𝗮𝘀, 𝗖𝗵𝗶𝘁𝗲 𝘆 𝗔𝗰𝗲𝗾𝘂𝗶𝗮𝘀, 𝗹𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘀𝘁𝗮𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗽𝗼𝗿𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀, 𝗹𝗮𝘀 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹𝗲𝘀, 𝗲𝗹 𝗲𝗺𝗽𝗹𝗲𝗼 𝗷𝘂𝘃𝗲𝗻𝗶𝗹, 𝗹𝗮 𝗲𝗱𝘂𝗰𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼𝘀 𝘆 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗽𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹𝗲𝘀. 


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Salvador Ramírez desarrolló su actividad pública sin apartarse por completo de la vida cotidiana de Talará. Durante buena parte de su trayectoria 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗴𝗶𝗻ó 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗶𝗽𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝘀𝘂 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗿𝗰𝗶𝗮𝗹.

Esa circunstancia ayuda a comprender uno de sus rasgos más reconocibles: 𝗹𝗮 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗻í𝗮. Un comercio de pueblo es también un lugar de conversación, encuentro e información. Por allí pasan personas de todas las edades, ideologías y situaciones sociales. Se habla de las cosechas, del tiempo, de una carretera, de una familia que necesita ayuda o de un problema que todavía no ha encontrado solución.

Esa relación directa con los vecinos convirtió el establecimiento familiar en 𝘂𝗻𝗮 𝗽𝗲𝗾𝘂𝗲ñ𝗮 𝘃𝗲𝗻𝘁𝗮𝗻𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗼𝗱í𝗮 𝗼𝗯𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗿𝘀𝗲 𝗲𝗹 𝗽𝘂𝗹𝘀𝗼 𝗱𝗶𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗶𝗽𝗶𝗼.

Como alcalde, tuvo que tomar decisiones que no siempre agradarían a todos —algo inevitable durante veintiocho años de gobierno—, pero incluso quienes discreparon de su gestión difícilmente pueden negar 𝗹𝗮 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝗳𝗶𝗴𝘂𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗿𝗲𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻.


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Salvador Ramírez no limitó su actividad política al término municipal. También ejerció la 𝗣𝗿𝗲𝘀𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗠𝗮𝗻𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗠𝘂𝗻𝗶𝗰𝗶𝗽𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻 𝗲𝗻 𝗱𝗶𝘀𝘁𝗶𝗻𝘁𝗮𝘀 𝗲𝘁𝗮𝗽𝗮𝘀.

En noviembre de 1999, al asumir la presidencia de la institución comarcal, defendió una 𝗠𝗮𝗻𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗮𝗯𝗶𝗲𝗿𝘁𝗮, 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗽𝗮𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘆 𝗿𝗲𝗶𝘃𝗶𝗻𝗱𝗶𝗰𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮, capaz de afrontar conjuntamente problemas relacionados con el agua, los residuos, los servicios sociales, el deporte o la promoción del territorio.

Para él, la Mancomunidad debía ser, ante todo, 𝘂𝗻𝗮 𝗶𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝗰𝗶ó𝗻 𝗮𝗹 𝘀𝗲𝗿𝘃𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻. Aquella visión conserva plena actualidad: los municipios pueden mantener su autonomía y sus singularidades y, al mismo tiempo, colaborar en la defensa de los intereses comunes de la comarca. 


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Una parte especialmente significativa de su trayectoria fue 𝗲𝗹 𝗮𝗽𝗼𝘆𝗼 𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮 𝘆 𝗮 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗽𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝘀𝗲ñ𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗶𝘀𝘁𝗶𝗻𝘁𝗮𝘀 𝗹𝗼𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀.

Ya en 1996 hablaba de fomentar el teatro, el cine y la pintura, de acercar a la población a las casas de cultura y de impulsar iniciativas para la juventud. También defendía la creación de un museo etnográfico relacionado con la agricultura y mostraba interés por la protección y divulgación de las 𝘁𝗲𝗿𝗺𝗮𝘀 𝗿𝗼𝗺𝗮𝗻𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗧𝗮𝗹𝗮𝗿á.

Años después, en una entrevista publicada en 2008, explicaba el proyecto municipal de representar mediante esculturas de bronce los símbolos propios de cada pueblo. En Talará se había instalado la figura de 𝗦𝗼𝗿𝗮𝘆𝗮 y en Béznar la del 𝗠𝗼𝘀𝗾𝘂𝗲𝘁𝗲𝗿𝗼, obras de la escultora Pilar Soto. El propósito era que 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗹𝗼𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗽𝘂𝗱𝗶𝗲𝗿𝗮 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝗿𝘀𝗲 𝗽ú𝗯𝗹𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮. 

Durante su etapa municipal también se respaldó la recuperación de celebraciones tradicionales como la 𝗙𝗶𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗜𝗻𝗼𝗰𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗖𝗵𝗶𝘁𝗲 𝘆 𝗧𝗮𝗹𝗮𝗿á, una costumbre centenaria cuyo cortejo, rifa y personajes populares forman parte del patrimonio inmaterial del municipio. 

Igualmente, apoyó la divulgación y el reconocimiento de los 𝗠𝗼𝘀𝗾𝘂𝗲𝘁𝗲𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗦𝗮𝗻𝘁í𝘀𝗶𝗺𝗼 𝗦𝗮𝗰𝗿𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗕é𝘇𝗻𝗮𝗿, una de las manifestaciones festivas más singulares del Valle de Lecrín. Durante la conmemoración del 450 aniversario de la Rebelión de las Alpujarras, defendió su consideración como expresión colectiva de convivencia y como parte fundamental del patrimonio histórico-cultural de la comarca. 


🖼️ 𝗟𝗔 𝗥𝗘𝗦𝗜𝗗𝗘𝗡𝗖𝗜𝗔 𝗔𝗥𝗧Í𝗦𝗧𝗜𝗖𝗔 𝗝𝗢𝗦É 𝗚𝗨𝗘𝗥𝗥𝗘𝗥𝗢

Otra iniciativa relevante fue la colaboración municipal con el 𝗣𝗿𝗼𝘆𝗲𝗰𝘁𝗼 𝗥𝗲𝘀𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗔𝗿𝘁í𝘀𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗝𝗼𝘀é 𝗚𝘂𝗲𝗿𝗿𝗲𝗿𝗼, desarrollado en Chite en la casa que perteneció al reconocido pintor granadino.

El proyecto nació para 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗼𝘃𝗲𝗿 𝗲𝗹 𝘁𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗮𝗿𝘁í𝘀𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗲𝗺𝗲𝗿𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲, 𝗮𝗰𝗼𝗴𝗲𝗿 𝗮 𝗷ó𝘃𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗰𝗿𝗲𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗮𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝗺𝗽𝗼𝗿á𝗻𝗲𝗼 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗮𝗯𝗶𝘁𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗶𝗽𝗶𝗼. El nombre de Salvador Ramírez aparece vinculado institucionalmente a esta experiencia junto con la concejala de Cultura María Eva Ruiz Ruiz.

El catálogo académico publicado por la Universidad de Granada recoge, además, un texto suyo titulado «𝗠𝗶 𝗽𝗮𝗱𝗿𝗲 𝘆 𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗽𝗼 𝗱𝗲 𝗖𝗵𝗶𝘁𝗲». Este detalle resulta especialmente revelador de su perfil humano: junto al representante institucional aparece el hijo que recuerda a su padre, el paisaje agrícola y la vida de quienes trabajaron la tierra.

En ese relato personal se encuentran muchas de las raíces de su compromiso con el municipio: 𝗹𝗮 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿, 𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗽𝗼, 𝗲𝗹 𝗲𝘀𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗴𝗲𝗻𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗮𝗻𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗲𝗹 𝘃í𝗻𝗰𝘂𝗹𝗼 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗰𝗼𝗻 𝗖𝗵𝗶𝘁𝗲 𝘆 𝗧𝗮𝗹𝗮𝗿á. 


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Durante sus últimos años como alcalde manifestó públicamente su preocupación por 𝗲𝗹 𝗲𝗻𝘃𝗲𝗷𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝗯𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝘆 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝘀𝗶𝘁𝘂𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘃𝗶𝘃í𝗮𝗻 𝘀𝗼𝗹𝗮𝘀.

No se trataba únicamente de un problema estadístico. En los pueblos pequeños, 𝗹𝗮 𝘀𝗼𝗹𝗲𝗱𝗮𝗱 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗻𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗮𝗽𝗲𝗹𝗹𝗶𝗱𝗼𝘀. El Ayuntamiento conoce a las familias, sabe quién necesita ayuda y comprueba cómo la marcha de los jóvenes puede dejar a los mayores sin una red familiar cercana.

Salvador Ramírez insistía en la necesidad de mantener servicios asistenciales capaces de atender esta realidad. Aquella preocupación revela 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗲𝗽𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝗹í𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗶𝗽𝗮𝗹 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗹𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗼𝗯𝗿𝗮𝘀 𝘃𝗶𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲𝘀, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗺á𝘀 𝘃𝘂𝗹𝗻𝗲𝗿𝗮𝗯𝗹𝗲𝘀.


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Después de dejar la Alcaldía en 2019 y una vez jubilado, Salvador ha continuado unido a la vida cotidiana de Talará.

La responsabilidad del 𝗦𝘂𝗽𝗲𝗿𝗺𝗲𝗿𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗖𝗼𝘃𝗶𝗿á𝗻 𝗖𝗲𝗹𝗶𝗮, situado en la calle Granada, ha pasado a su hijo, también llamado Salvador. Sin embargo, el antiguo alcalde todavía ayuda algunas veces en el establecimiento cuando puede junto con su esposa, 𝗣𝗮𝗾𝘂𝗶𝘁𝗮 𝗥𝗼𝗯𝗹𝗲𝘀.

El supermercado reúne varios servicios esenciales para la localidad: 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝗹𝗶𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗰𝗶ó𝗻, 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗻𝗰𝗼 𝘆 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗵𝗼 𝗿𝗲𝗰𝗲𝗽𝘁𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘁𝗲𝗿í𝗮𝘀. En los pueblos, estos comercios familiares tienen un valor que va mucho más allá de su actividad económica. Son lugares donde se saluda a quien llega, se pregunta por quien está enfermo y se mantiene viva la relación diaria entre los vecinos.


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Uno de los momentos más felices vividos en el establecimiento ocurrió el 𝗷𝘂𝗲𝘃𝗲𝘀 𝟭𝟱 𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗽𝘁𝗶𝗲𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝟮𝟬𝟮𝟮.

Ese día, el número 𝟯𝟱𝟱𝟰𝟳 obtuvo el segundo premio de la Lotería Nacional. En el despacho de Talará se había vendido 𝘂𝗻𝗮 𝘀𝗲𝗿𝗶𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝘁𝗮: diez décimos premiados con 𝟲.𝟬𝟬𝟬 𝗲𝘂𝗿𝗼𝘀 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝘂𝗻𝗼, lo que supuso el reparto de 𝟲𝟬.𝟬𝟬𝟬 𝗲𝘂𝗿𝗼𝘀.

Salvador manifestó entonces que estaban «𝗺á𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗶 𝗻𝗼𝘀 𝗵𝘂𝗯𝗶𝗲𝘀𝗲 𝘁𝗼𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗮 𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀». Su deseo era que el premio hubiera llegado a personas que realmente lo necesitaran. También celebró que aquella noticia contribuyera a dar a conocer la administración, Talará y todo el municipio de Lecrín. 

Aquellas palabras dicen mucho de la persona. Después de tantos años administrando recursos públicos, 𝗹𝗮 𝗮𝗹𝗲𝗴𝗿í𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝗱í𝗮 𝗱𝗲 𝗵𝗮𝗯𝗲𝗿 𝗿𝗲𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗱𝗼 𝗹𝗮 𝘀𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝘀𝘂𝘀 𝘃𝗲𝗰𝗶𝗻𝗼𝘀.


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Nacido en 1952, Salvador Ramírez pertenece a una generación que conoció un Valle de Lecrín muy diferente al actual: pueblos con peores comunicaciones, una economía profundamente agrícola, menos servicios y numerosas familias obligadas a marcharse en busca de trabajo.

A lo largo de su vida ha contemplado la transformación de Talará y de todo el municipio. Durante veintiocho de esos años lo hizo desde la Alcaldía, con la responsabilidad de gobernar seis pueblos distintos y procurar que ninguno perdiera su voz.

Pero quizá su retrato más humano no sea el de Salvador con la vara de alcalde, sino 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗾𝘂𝗲, 𝗱𝗲𝘀𝗽𝘂é𝘀 𝗱𝗲 𝗷𝘂𝗯𝗶𝗹𝗮𝗿𝘀𝗲, 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗻uó 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝗺𝗲𝗿𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗰𝗵𝗮𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗮𝗻𝗼 𝗮 𝘀𝘂 𝗵𝗶𝗷𝗼 𝘆 𝗮 𝘀𝘂 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿, 𝗮𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗮 𝘂𝗻 𝘃𝗲𝗰𝗶𝗻𝗼 𝗼 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗿 𝗱𝘂𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 𝘂𝗻𝗼𝘀 𝗺𝗶𝗻𝘂𝘁𝗼𝘀.

𝗟𝗼𝘀 𝗰𝗮𝗿𝗴𝗼𝘀 𝘁𝗲𝗿𝗺𝗶𝗻𝗮𝗻. 𝗟𝗮𝘀 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿í𝗮𝘀 𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗽𝗮𝘀𝗮𝗻. 𝗟𝗮𝘀 𝗳𝗼𝘁𝗼𝗴𝗿𝗮𝗳í𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹𝗲𝘀 𝘃𝗮𝗻 𝗾𝘂𝗲𝗱𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗮𝗿𝗰𝗵𝗶𝘃𝗼𝘀. Lo que permanece es la memoria que cada persona deja entre quienes han compartido su camino.

Y la historia de 𝗗. 𝗦𝗮𝗹𝘃𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗥𝗮𝗺í𝗿𝗲𝘇 𝗚ó𝗻𝗴𝗼𝗿𝗮 seguirá vinculada a la de 𝗧𝗮𝗹𝗮𝗿á, 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻 𝘆 𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻: como alcalde, como defensor de la identidad cultural de sus pueblos, como comerciante y, sobre todo, como vecino.

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✍️ 𝗠𝗶𝗴𝘂𝗲𝗹 Á𝗻𝗴𝗲𝗹 𝗠𝗼𝗹𝗶𝗻𝗮 𝗣𝗮𝗹𝗺𝗮

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