19 marzo 2026

El Remojón y otro sabores del Valle


 El remojón y otros sabores del Valle: gastronomía con identidad en la Feria de la Naranja


Cuando llega la Feria de la Naranja, el Valle de Lecrín no solo se llena de aromas de azahar y de bullicio festivo. También se convierte en un gran comedor al aire libre donde la tradición culinaria se sirve en cada plato, recordando que la identidad de un pueblo también se construye desde la mesa.


En este contexto, las Jornadas Gastronómicas del Cítrico y el Bacalao, impulsadas por el Ayuntamiento de El Valle, se presentan como uno de los grandes atractivos de esta edición. Durante los días 25, 26, 27 y 28 de marzo de 2026, vecinos y visitantes podrán disfrutar de una propuesta culinaria que pone en valor dos ingredientes profundamente arraigados en la tradición local: los cítricos del Valle y el bacalao.


El remojón: memoria y sabor:

Si hay un plato que resume el alma gastronómica del Valle de Lecrín, ese es sin duda el remojón. Esta ensalada, aparentemente sencilla, encierra siglos de historia y una sabiduría popular transmitida de generación en generación.


La combinación de naranja, bacalao, aceite de oliva, huevo duro y aceitunas negras no es casual. Responde a una cocina de aprovechamiento, heredera de tiempos en los que el bacalao en salazón era uno de los pocos pescados accesibles en el interior. La naranja, abundante en las huertas del Valle, aportaba frescura, jugosidad y ese contraste dulce que convierte al remojón en un plato único.


Hoy, el remojón sigue siendo protagonista indiscutible en cualquier celebración, y especialmente en la Feria de la Naranja, donde se reivindica no solo como receta, sino como símbolo de identidad.


El bacalao y los cítricos: tradición que se reinventa:

Las jornadas gastronómicas de este año van un paso más allá, ofreciendo una carta con hasta doce platos distintos donde el bacalao y los cítricos se reinterpretan desde distintas perspectivas.

Desde elaboraciones más tradicionales hasta propuestas innovadoras, la cocina del Valle demuestra su capacidad de evolución sin perder sus raíces. El bacalao, presente en guisos, frituras o confitados, encuentra en la naranja, el limón o incluso la mandarina el aliado perfecto para realzar su sabor.

Este diálogo entre mar y tierra, entre lo salado y lo cítrico, define una forma de cocinar que es tan antigua como actual.


Una experiencia para los sentidos:

Más allá de la degustación, la gastronomía en la Feria de la Naranja es una experiencia completa. El visitante no solo prueba platos: participa de una cultura.

El olor del zumo recién exprimido, el color intenso de las naranjas recién cortadas, el sonido de la plaza llena de vida… todo contribuye a crear una atmósfera que convierte cada bocado en recuerdo.

En este sentido, la feria se consolida como un escaparate privilegiado de la riqueza culinaria del Valle, capaz de atraer tanto a quienes buscan sabores auténticos como a aquellos interesados en descubrir nuevas propuestas gastronómicas.


Cocina que cuenta historias:

Hablar de la gastronomía del Valle de Lecrín es hablar de su gente. De agricultores que cuidan los naranjos, de familias que conservan recetas, de bares y restaurantes que mantienen viva la tradición adaptándola a los nuevos tiempos.

Cada plato tiene detrás una historia. Y en la Feria de la Naranja, todas esas historias se ponen en común, compartiéndose alrededor de una mesa que, durante unos días, se abre al mundo.

Porque al final, el remojón no es solo una ensalada. Es memoria, es paisaje y es identidad. Y en cada edición de la feria, vuelve a recordarnos quiénes somos.

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