12 marzo 2026

Fuente de la Alcuilla, siglo XIX


 💧 Cuando la Fuente de la Alcuilla era el corazón del pueblo

Siglo XIX

En una mañana clara de primavera, cuando el sol empezaba a iluminar los tejados de Melegís, las primeras vecinas bajaban por la calle con sus cántaros de barro apoyados en la cadera.

El destino era siempre el mismo: la Fuente de la Alcuilla.

Allí, bajo el arco de la fuente, el agua fresca caía con un murmullo constante, claro y tranquilo, como si llevara siglos contando la misma historia. El sonido del chorro golpeando la pila era uno de los primeros ruidos del día en el pueblo.

—¡Buenos días tenga usted, María! —saludaba una mujer mientras colocaba su cántaro bajo el caño.

—Buenos los tenga usted, Rosario… ¡Qué fría baja hoy el agua!

Las mujeres esperaban su turno, apoyadas en el borde de la fuente. Algunas venían de las casas cercanas, otras desde calles más altas del pueblo. Mientras el agua llenaba lentamente los cántaros, las conversaciones iban y venían: noticias del campo, bodas próximas, alguna enfermedad, o simplemente el comentario del tiempo.

De vez en cuando pasaba un arriero con su mulo cargado de serones. El animal se detenía un momento para beber en la pila.


No muy lejos de allí, en la calle de la Fuente, se levantaban casas con escudos nobiliarios, pertenecientes a familias antiguas del pueblo.

 Pero en la fuente todos eran iguales: jornaleros, labradores, mujeres humildes o hijos de casas acomodadas. El agua era de todos.


Un niño corría por la placeta persiguiendo a una gallina mientras su madre terminaba de llenar los cántaros. El sol ya empezaba a subir sobre las lomas del Valle de Lecrín, iluminando el agua que caía brillante sobre la piedra.


Cuando los cántaros estaban llenos, las mujeres los levantaban con cuidado y emprendían el camino de vuelta a sus casas.

La fuente quedaba de nuevo en silencio… hasta que llegaban otras vecinas, otros animales, otras historias.


Y así, día tras día, año tras año, la Fuente de la Alcuilla siguió escuchando la vida del pueblo: risas, preocupaciones, noticias y secretos.

El agua corría sin prisa, como si supiera que estaba guardando la memoria de Melegís. 💧

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