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| Don José Ortega Sáenz-Diente |
⚖️ DON JOSÉ ORTEGA SÁENZ-DIENTE: DEL PRESTIGIO JURÍDICO AL CONFLICTO CON VILLANUEVA DE SAN CARLOS
El abogado granadino que puso su ciencia, su palabra y su generosidad al servicio de un pueblo
Hay vidas que parecen escritas para no caber en una sola tierra. Nacen en un valle pequeño, crecen entre casas familiares, escudos antiguos y memorias de linaje, y acaban dejando huella en ciudades lejanas, en tribunales, en parlamentos, en archivos municipales y en el corazón agradecido de un pueblo entero. 📜✨
Ese fue el caso de Don José Ortega Sáenz-Diente, nacido en Saleres, en el Valle de Lecrín, provincia de Granada, el 7 de octubre de 1846, y fallecido en Cuenca el 16 de abril de 1916. Un hombre que llevó en la sangre la raíz granadina de su familia y en la vida pública el prestigio de un jurista brillante, un político respetado y un servidor generoso.
Su figura, sin embargo, no puede entenderse solo desde los títulos, cargos y condecoraciones. Hay que mirarla también desde un episodio concreto, humano y trascendental: el Gran Pleito de Villanueva de San Carlos, una causa en la que Don José Ortega Sáenz-Diente no solo actuó como abogado, sino como defensor de la dignidad de un pueblo que estaba a punto de perder sus tierras, sus casas, sus pastos, sus medios de vida y hasta su independencia moral como comunidad. 🌾
🏡 De Saleres a Melegís: las raíces de un hombre del Valle
Don José Ortega Sáenz-Diente fue bautizado el 9 de octubre de 1846 en la Iglesia de Saleres. Era hijo legítimo de Don Pedro Ortega, labrador, y de Doña Francisca Sáenz-Diente, natural de Restábal. Sus abuelos paternos fueron Don Alejo Ortega y Doña María Antonia Ballejo, y sus abuelos maternos Don Manuel Sáenz-Diente y Doña María Espadas, vecinos de Restábal.
Aunque nació en Saleres, su memoria familiar quedó también unida a Melegís, especialmente a la casa de la calle La Fuente número 6, vinculada a los antiguos Caballeros de Miras y Calafar y a sus descendientes. Una casa con historia, con escudo y con raíces hondas en la memoria del Valle de Lecrín.
La familia Ortega Sáenz-Diente formaba parte de ese mundo rural acomodado, culto y profundamente conectado con la tierra, donde el apellido, la casa, la herencia y la formación abrían camino a nuevas generaciones. José Ortega eligió el estudio. Y lo hizo con una inteligencia extraordinaria.
🎓 El estudiante brillante que llegó a lo más alto
Estudió Teología en el Sacro Monte de Granada y posteriormente se graduó en Derecho con notas sobresalientes. Preparó oposiciones al Cuerpo Jurídico Militar, donde obtuvo el número uno, y también al Cuerpo de Abogados del Estado, por el que finalmente optó.
A partir de ahí comenzó una trayectoria profesional de gran altura. Ejerció como Abogado del Estado en distintas ciudades, entre ellas Cuenca, Madrid, Barcelona y Granada. Con el paso de los años llegó a la categoría de Inspector Regional Jefe de Administración del Cuerpo de Abogados del Estado, cargo que desempeñó en Barcelona y Granada, aunque acabaría optando por Cuenca, ciudad a la que tuvo siempre un profundo aprecio.
Pero Don José no fue solamente un jurista de despacho. Fue también un hombre de acción pública, de foro, de tribuna, de palabra y de compromiso.
🏛️ Jurista, político y servidor público
Su currículum impresiona por la amplitud y la importancia de sus cargos.
Fue abogado, Abogado del Estado, Inspector del Cuerpo de Abogados del Estado, magistrado suplente de la Audiencia Provincial de Cuenca, decano del Ilustre Colegio de Abogados, concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Cuenca.
También fue diputado a Cortes en cinco legislaturas por los distritos de Cañete y Cuenca, donde destacó por su talento parlamentario. Militó siempre en el Partido Liberal, del que fue presidente en Cuenca y en cuyo comité provincial ejerció una influencia directa y constante.
Su vida pública estuvo marcada por el prestigio, pero también por una idea muy clara del servicio. Como teniente de alcalde de Cuenca, durante la última epidemia colérica, prestó a la ciudad importantes servicios humanitarios. Como abogado, obtuvo grandes triunfos en el foro. Como político, mantuvo una línea de fidelidad a sus ideas. Como hombre, fue recordado por su bondad, su trato afable y su generosidad. 🤝
Estuvo condecorado con las cruces de Carlos III y del Mérito Agrícola, aunque, según la memoria conservada, su modestia le llevó a no ostentarlas nunca con vanidad.
🌾 La preocupación por la agricultura, la cabaña y los montes
Uno de los aspectos más interesantes de Don José Ortega Sáenz-Diente es que no fue un jurista encerrado únicamente en leyes y expedientes. También se preocupó por la riqueza agrícola, la conservación forestal y la cabaña española.
Trabajó mucho, según las noticias conservadas, para que no decayera la cabaña ganadera española y para proteger la riqueza forestal. Esa sensibilidad hacia el campo ayuda a comprender mejor su intervención en el pleito de Villanueva de San Carlos.
Porque aquel pleito no era únicamente un conflicto registral o administrativo. Era un problema de tierra, de pastos, de labor, de supervivencia y de justicia rural.
⚖️ Villanueva de San Carlos: un pueblo al borde del despojo
El llamado Gran Pleito de Villanueva de San Carlos fue uno de esos conflictos que resumen toda una época. En él se discutía el derecho del pueblo al disfrute de sus terrenos de labor y pastos, especialmente los llamados cinco quintos de tierra.
Según la documentación histórica, en 1769, por sanción del rey Carlos III, se cedieron en arrendamiento perpetuo o censo enfitéutico a los vecinos del pueblo unos terrenos para que los roturasen, dividiesen en suertes y los aprovechasen ellos y sus descendientes para pastos y labor, mediante el pago de un canon anual de 10.400 reales.
Aquellos vecinos levantaron casas, cultivaron tierras, formaron una comunidad y acabaron obteniendo jurisdicción propia bajo el nombre de Villanueva de San Carlos.
Pero muchas décadas después, en el siglo XIX, aquellas tierras fueron sacadas a subasta como bienes nacionales. Ahí comenzó el drama. Lo que para el Estado podía parecer una operación administrativa, para los vecinos se convirtió en una amenaza de ruina total.
No se trataba solo de perder unos terrenos. Se trataba, según las propias palabras recogidas en el pleito, de que el pueblo podía perder sus tierras de labor, sus pastos, sus leñas, sus casas, su iglesia, su camposanto, su jurisdicción y hasta su independencia.
Era, en el fondo, la lucha de un pueblo por seguir existiendo. 🌿
📜 El calvario de los vecinos
Durante años, Villanueva de San Carlos sufrió pleitos, desahucios, denuncias, expedientes, interdictos y embargos. Hubo victorias y derrotas. Pero el peso económico y moral de aquella lucha fue enorme.
Los vecinos llegaron a una situación desesperada. Las casas fueron embargadas para el pago de costas. El pueblo, según la memoria del conflicto, quedó sumido en la miseria y en la angustia.
Y fue entonces cuando apareció la figura de Don José Ortega Sáenz-Diente.
No como un abogado más.
No como un simple profesional contratado para defender una causa.
Sino como alguien que, al conocer la situación del pueblo, comprendió que allí había algo más que un expediente: había una injusticia histórica y una comunidad entera pidiendo auxilio.
🤲 La generosidad de un abogado excepcional
Según la documentación conservada, Don José Ortega Sáenz-Diente, compadecido al escuchar la historia que le relataba el alcalde y tras comprobar la situación de miseria y opresión del pueblo, decidió asumir el enorme trabajo del pleito.
Y lo hizo con una generosidad extraordinaria: sin cobrar honorarios, supliendo gastos y comprometiéndose a llevar adelante la causa hasta el final.
Esta actitud explica por qué Villanueva de San Carlos no lo recordó únicamente como un abogado brillante, sino como un verdadero protector.
Durante siete años fue, según el reconocimiento del propio pueblo, el abogado único, director, gestor permanente y celosísimo de aquella causa. En sus manos puso Villanueva de San Carlos una esperanza que parecía casi perdida.
🏆 La victoria y el reconocimiento
El proceso fue largo y complejo. La demanda ordinaria civil de mayor cuantía se perdió inicialmente en primera instancia, pero después el pueblo ganó en apelación ante la Audiencia de Albacete. Posteriormente, el asunto llegó al Tribunal Supremo, donde los intereses y derechos del vecindario obtuvieron un triunfo decisivo.
Aquella victoria no fue solo jurídica. Fue histórica.
Villanueva de San Carlos pudo ver reconocidos sus derechos y conservar la base material de su existencia como pueblo.
Por ello, en reunión extraordinaria de todos los vecinos, celebrada el 22 de junio de 1908, bajo la presidencia del alcalde Don Antonio Molina, se nombró a Don José Ortega Sáenz-Diente Padre Adoptivo de Villanueva de San Carlos.
Además, se acordó que una fotografía suya presidiera siempre el despacho del señor alcalde y que se le dedicara una calle céntrica del municipio.
Hoy esa memoria sigue viva. La calle José Ortega Sáenz-Diente coincide, de forma especialmente simbólica, con la misma calle donde se encuentra el Ayuntamiento de Villanueva de San Carlos. Y el retrato de Don José, según acuerdo municipal, continúa siendo parte esencial del recuerdo institucional de la localidad. 🖼️🏛️
📖 “Pleito de Villanueva de San Carlos o el Pardillo”
En 1903, Don José Ortega Sáenz-Diente escribió y publicó en Cuenca la obra “Pleito de Villanueva de San Carlos o el Pardillo”, texto fundamental para comprender el desarrollo y la trascendencia de aquella causa.
No se trata únicamente de un escrito jurídico. Es también el testimonio de un conflicto social, agrario y humano. En sus páginas se percibe la gravedad de lo que estaba en juego: el derecho de un pueblo a sus tierras y a su continuidad histórica.
Ese libro es hoy una pieza clave para estudiar el Gran Pleito y para entender la dimensión pública de Don José Ortega Sáenz-Diente más allá de su carrera política y administrativa.
🕯️ Su muerte: el duelo de toda Cuenca
Don José Ortega Sáenz-Diente falleció en Cuenca el 16 de abril de 1916, víctima de una rápida enfermedad. Su muerte causó una enorme conmoción en la ciudad.
La prensa conquense destacó su bondad, su inteligencia, su honradez política, su integridad como funcionario y su grandeza como letrado. Fue recordado como hombre de gran corazón, de trato afable y siempre dispuesto a servir a los demás.
Su entierro fue una verdadera manifestación de duelo. Presidieron el acto autoridades civiles, religiosas y judiciales. Asistieron cofradías, hermandades, representantes del Banco de España, concejales, diputados, amigos, familiares y comisiones de varios pueblos.
También acudieron desde el entorno familiar del Valle de Lecrín Severiano Ruiz Roldán, de Murchas, y Pepe Palma Pérez, de Melegís, maridos de sus sobrinas carnales Ana y Encarnación Ortega Roldán.
La memoria conserva una frase reveladora: en la comitiva figuraba toda Cuenca, sin hipérbole de ningún género.
Pocas expresiones resumen mejor el cariño y el respeto que supo despertar en vida.
🌹 Un hombre entre dos memorias: el Valle de Lecrín y Villanueva de San Carlos
Don José Ortega Sáenz-Diente pertenece, por nacimiento y raíz familiar, al Valle de Lecrín: Saleres, Restábal, Melegís, la calle La Fuente, la casa familiar, los Sáenz-Diente, los Ortega, los Miras y Calafar.
Pero pertenece también, por gratitud histórica, a Villanueva de San Carlos, el pueblo que lo nombró Padre Adoptivo y que aún conserva su nombre en una calle y su imagen en el corazón institucional del Ayuntamiento.
Esa doble pertenencia lo convierte en una figura singular: un granadino que alcanzó relieve nacional y que terminó quedando unido para siempre a una localidad manchega por la defensa de sus vecinos.
✨ Conclusión: la grandeza de servir
La vida de Don José Ortega Sáenz-Diente nos enseña que el prestigio verdadero no nace solo de los cargos, las condecoraciones o los honores públicos.
Nace, sobre todo, de lo que una persona hace cuando se encuentra ante la necesidad de otros.
Él pudo haber sido recordado únicamente como abogado del Estado, diputado a Cortes, inspector, decano, político liberal y jurista brillante. Pero Villanueva de San Carlos lo recuerda por algo más profundo: porque puso su talento, su tiempo, su dinero, su palabra y su ciencia jurídica al servicio de un pueblo que estaba a punto de perderlo todo.
Y por eso su nombre no quedó enterrado en los papeles.
Quedó en una calle.
Quedó en un retrato.
Quedó en los archivos.
Quedó en la memoria de un pueblo.
Y quedó también en la historia del Valle de Lecrín como uno de esos hombres que, habiendo nacido entre pueblos pequeños, supieron alcanzar una grandeza que todavía hoy merece ser contada. ⚖️🌾📜
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📚 Bibliografía y fuentes consultadas
Ortega Sáenz-Diente, José: Pleito de Villanueva de San Carlos o el Pardillo. Cuenca, 1903.
Informes orales de los letrados D. Daniel Castillejo y D. Juan Gay, tomados taquigráficamente, y sentencia de primera instancia, Madrid, Imprenta de la Sucesora de M. Minuesa de los Ríos, 1904.
Documentación custodiada en el Ayuntamiento de Villanueva de San Carlos sobre el Gran Pleito, los quintos de tierra y el reconocimiento de Don José Ortega Sáenz-Diente.
Copia certificada de la sesión extraordinaria del Ayuntamiento de Villanueva de San Carlos, 22 de junio de 1908.
Sentencia de la Audiencia Territorial, 13 de octubre de 1921, relativa a la inscripción de fincas rústicas en el Registro de la Propiedad.
Esquela y recordatorio fúnebre de Don José Ortega Sáenz-Diente, fallecido en Cuenca el 16 de abril de 1916.
Prensa conquense de la época: El Día de Cuenca, El Liberal y La Reforma.
Molina Camacho, Diego: estudios y referencias históricas sobre Villanueva de San Carlos y el Gran Pleito.
Libro conmemorativo: Villanueva de San Carlos. El tesón de un pueblo. 1769-2004
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