Los Parejo: memoria de una familia rota en la represión de 1936 en el Valle de Lecrín
✍ Por Miguel Ángel Molina Palma (Escritor del Valle de Lecrín)
En el Valle de Lecrín, donde hoy florecen los naranjos y el azahar anuncia la primavera, aún laten historias que durante décadas permanecieron en silencio. Historias como la de la familia Parejo, vecinos de El Padul, cuya tragedia resume, con nombres y apellidos, la crudeza de la represión tras el golpe militar de 1936.
Esta historia ha llegado hasta nosotros gracias al testimonio de Francisco Parejo Pérez, secretario de Memoria Histórica y Democrática de la agrupación local del PSOE desde hace 8 años, quien desde hace años lucha por recuperar la dignidad de los suyos y de tantas familias del entorno.
El contexto: la represión en el Valle de Lecrín:
Tras el inicio de la Guerra Civil Española, la provincia de Granada quedó rápidamente en manos de los sublevados. A diferencia de otras zonas, no hubo frente de guerra en la mayor parte del Valle de Lecrín, pero sí una represión sistemática.
Municipios como Dúrcal, Padul, Nigüelas o Lecrín se convirtieron en escenarios de detenciones, paseos y fusilamientos. Muchos de ellos se ejecutaron en cunetas, tapias de cementerios o parajes aislados, y acabaron en fosas comunes que, en gran parte, siguen sin localizar.
Lugares como Víznar y Alfacar se convirtieron en símbolos de esta represión, donde fueron asesinadas miles de personas, entre ellas el poeta Federico García Lorca.
Una familia señalada:
En este contexto, la familia Parejo Alba, conocida en el pueblo como “los Cornices” —derivado popular de “codornices”, por su afición a la caza—, fue objetivo directo de la violencia.
Manuel Parejo Alba, agricultor y hombre inquieto políticamente, simpatizaba con la izquierda y participaba en la vida social del pueblo. Tocaba la guitarra y la bandurria, y alternaba el trabajo del campo con pequeños jornales, como llevar leña a los hornos locales.
Su hijo, Manuel Parejo Muñoz, apenas un niño, fue testigo involuntario de aquellos días convulsos. Aún recordaría toda su vida cómo su padre lo llevó a escuchar un mitin de Fernando de los Ríos, figura clave del pensamiento socialista, en los meses previos a la guerra.
El primer crimen: julio de 1936:
El 21 de julio de 1936, apenas tres días después del golpe militar, Manuel Parejo Alba fue interceptado cuando se dirigía a trabajar a una parcela cercana a la Laguna de Padul.
Un vecino lo señaló como “rojo”.
Fue tiroteado en el acto.
Trasladado aún con vida al Hospital de San Juan de Dios de Granada, falleció el 24 de julio por heridas de bala. Tenía 30 años. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de San José, en una fosa, sin que su familia pudiera recuperarlo jamás.
La represión continúa: agosto de 1936.
Lejos de detenerse, la violencia se intensificó.
El 21 de agosto, su padre, Francisco Parejo Ortega, de 66 años, fue detenido mientras trabajaba en el campo. Junto a él, sus hijos Francisco y Cecilio fueron arrestados.
Los tres pasaron por la llamada “Casa Grande” del Padul —utilizada como centro de detención— donde fueron interrogados y torturados.
Al día siguiente fueron trasladados al cementerio de Dúrcal.
Allí, el padre pidió morir antes que sus hijos.
No se lo concedieron.
Fueron fusilados primero los hijos. Después, el padre.
Sus cuerpos acabaron en una fosa común cuyo paradero exacto sigue hoy sin conocerse, oculto bajo transformaciones posteriores del cementerio.
La violencia que no terminó con la guerra:
La tragedia familiar se prolongó más allá del conflicto.
Años después, ya en plena posguerra, fue asesinado Francisco Fernández, yerno de la familia, enterrado en un lugar indeterminado de Víznar.
Mientras tanto, Laura, viuda de Manuel Parejo Alba, tuvo que sobrevivir en un entorno hostil, marcado por el miedo, la pobreza y la humillación social que sufrieron muchas mujeres de represaliados.
Memoria recuperada.
Durante décadas, estas historias permanecieron en silencio.
No fue hasta el trabajo de los periodistas Álvaro Calleja y Santi Sevilla, en la serie Memoria recuperada, publicada en La Opinión de Granada, cuando la historia de los Parejo volvió a salir a la luz. Aquella investigación fue reconocida con el Premio Andalucía de Periodismo.
Hoy, esa memoria continúa viva gracias a descendientes como Francisco Parejo Pérez, que no solo conserva el recuerdo familiar, sino que participa activamente en los actos de homenaje a las víctimas, como los celebrados en el cementerio de Granada, donde se estima que yacen más de cuatro mil personas represaliadas.
La importancia de recordar:
La historia de los Parejo no es solo una historia familiar. Es parte de la memoria colectiva del Valle de Lecrín.
Recuperarla no responde al deseo de reabrir heridas, sino a la necesidad de comprender el pasado, dignificar a las víctimas y evitar que el olvido se imponga sobre la verdad.
Porque aún hoy, en muchos casos, las familias siguen sin saber dónde están sus muertos.
Y porque, como escribió quien vivió aquella tragedia desde niño:
“Ni el pasado ha muerto,
ni el mañana está escrito.”
El Valle de Lecrín: represión sin frente.
Lo ocurrido a los Parejo no fue un hecho aislado.
En el Valle de Lecrín no hubo grandes batallas, pero sí una represión sistemática. Municipios como Padul, Dúrcal, Nigüelas o Restábal vivieron detenciones, fusilamientos y desapariciones en los primeros meses tras el golpe militar.
Granada fue una de las provincias donde la represión fue más intensa. Solo en el cementerio de San José de la capital se documentan cerca de 4.000 fusilamientos entre 1936 y 1956 .
Las víctimas eran enterradas en fosas comunes, muchas veces sin registro ni localización precisa.
El cementerio de Padul: una fosa que sigue abierta.
El caso de los Parejo conecta directamente con un lugar concreto: el cementerio de Padul.
Allí no solo fueron enterradas víctimas de fusilamientos, sino también personas que murieron en el campo de concentración instalado en la llamada Casa Grande del municipio.
Desde 2021, un equipo interdisciplinar de la Universidad de Granada trabaja en la exhumación de estas fosas.
Los datos son claros:
13 cuerpos exhumados en campañas anteriores
Todos con signos evidentes de violencia
Al menos 10 víctimas ya localizadas pendientes de exhumación
Hasta 40 personas podrían seguir enterradas en el lugar.
En octubre de 2025, las excavaciones han sido retomadas en una nueva campaña dentro del proyecto Universidad y Memoria, lo que confirma que el proceso sigue abierto en la actualidad.
Además, los trabajos no se limitan a excavar:
Se buscan familiares,
Se recogen muestras de ADN, Se documentan testimonios, Se realizan actividades educativas
Todo ello con un objetivo claro: devolver identidad y dignidad a las víctimas .
Una memoria que aún no ha terminado:
El cementerio de Padul no es solo un lugar de enterramiento: es un archivo de la historia.
Según estudios recientes, en el municipio podrían haber existido cerca de un centenar de víctimas relacionadas con la represión, entre exhumadas, localizadas o aún desaparecidas .
Desaparición forzada de Andalucia:
Esto convierte a Padul en uno de los puntos clave de la memoria histórica en el Valle de Lecrín.
Y sitúa la historia de los Parejo dentro de una dimensión mucho mayor: la de una comunidad entera marcada por la violencia y el silencio.
Memoria recuperada, memoria viva:
Durante décadas, estas historias quedaron ocultas.
El deber de recordar
La historia de los Parejo no pertenece solo al pasado.
Está en las fosas que aún se excavan.
En los nombres que todavía se buscan.
En las familias que siguen esperando.
Y también en el Valle de Lecrín, donde cada historia recuperada es una pieza más para comprender lo que ocurrió.
"Una tumba en el cementerio de Padul aún espera a mi abuelo Manuel Parejo Alba fusilado a la edad de 30 años el 21 de Julio de 1936 en Padul"( Francisco Parejo Pérez)
Lo que la tierra sabe:
En el Valle de Lecrín, la luz sigue cayendo cada tarde sobre los naranjos.
Pero bajo esa luz, la tierra guarda nombres.
Nombres que esperan.
Nombres que aún no han sido pronunciados en voz alta.
Y mientras no lo sean, mientras no regresen del todo, la historia no habrá terminado.
Porque hay historias que no pasan.
Solo esperan.
📚 Bibliografía y fuentes:
Universidad de Granada – Proyecto Universidad y Memoria (2025)
RTVE – Mapa de fosas de la Guerra Civil
El Independiente de Granada – Información sobre campañas de exhumación
Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica.
Rodríguez Cea, M. I. (2024). Minar la tierra hasta encontrarte.
Ortega López, A. (2016). Arqueología de la Guerra Civil en el Valle de Lecrín .
Testimonio de Francisco Parejo Pérez Secretario de Memoria Histórica y Democrática de la Agrupación Local del PSOE.









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