08 mayo 2026

El " Morito " de Padul

" El Morito "

 🚶‍♂️✨ EL MORITO DE PADUL: EL HOMBRE QUE CAMINABA CON SUS BURROS POR LA MEMORIA DE UN PUEBLO

Hay personas que nunca ocuparon cargos importantes, ni tuvieron riquezas, ni salieron en los periódicos… y, sin embargo, terminan formando parte del alma de un pueblo. Personas humildes, sencillas, diferentes, que acaban siendo eternas porque dejaron algo imposible de borrar: su presencia humana en las calles y en la memoria colectiva. Así fue José Maldonado Campos, conocido por todos en Padul como “El Morito”. 🤎🐴

Su figura, acompañada siempre de sus inseparables burros, quedó grabada en generaciones enteras de paduleños. Muchos lo recuerdan caminando lentamente por las calles, cargado de sacos, de cartones o simplemente de silencios. Otros recuerdan su peculiar forma de hablar, su sonrisa desdentada, su sombrero gastado y aquella mezcla de ternura, respeto y tristeza que despertaba en quienes se cruzaban con él.

Porque “El Morito” no fue simplemente un personaje popular. Fue el reflejo de una época dura de Andalucía rural, de los hombres humildes que sobrevivieron como pudieron en tiempos difíciles. 🌾⛰️

🖤 “A mí me da pena… y me causa un respeto imponente” 

Así comenzaba el recuerdo que Antonio Villena Muñoz dedicó a “El Morito” en Seis vidas de paduleños, evocando aquellos versos del poema “El Piyayo”:

“¿Tú conoces al Piyayo, un viejecillo renegro, reseco y chicuelo…?

¡A chufla lo toma la gente!

Y a mí me da pena y me causa un respeto imponente.”

Y verdaderamente esas palabras parecen escritas para él.

Porque “El Morito” era de esas personas a las que algunos niños molestaban o se burlaban sin comprender del todo su realidad, mientras otros, especialmente los mayores, le guardaban cariño y consideración. Detrás de aquella apariencia desaliñada había un hombre trabajador, sensible y profundamente humano. 🙏

👶 Nacido en una familia humilde. 

José Maldonado Campos nació en Dílar el 8 de noviembre de 1917, dentro de una familia numerosa. Más tarde viviría en Padul, en la calle Mirasoles. Desde pequeño presentó ciertas dificultades mentales y de expresión, hasta el punto de que, según cuentan, tardó muchos años en hablar.

La anécdota de sus primeras palabras es hoy casi una leyenda popular paduleña. Durante una fiesta familiar, siendo ya un muchacho, pidió cantar diciendo:

— “Mama… canco…” 🎶

Y su hermano, emocionado, exclamó:

— “¡Cucha! ¡Si mi José habla!”

Aquella escena sencilla refleja perfectamente la inocencia y humanidad que siempre acompañaron su vida.


🐴 Los burros y los caminos. 

Si algo definió la imagen de “El Morito” fueron sus burros. Iban con él a todas partes. Eran casi una prolongación de su propia existencia. Con ellos transportaba agua, cartones, papeles, sacos o cualquier mercancía humilde que pudiera darle unas pesetas para sobrevivir. 🚶‍♂️🐴🐴

Trabajó en el campo, recogió “cajoneras” para estiércol, llevó agua a las obras cuando aún no llegaban las tuberías a algunas zonas de Padul y después recorrió caminos buscando cartones y papel para venderlos en Armilla.

Más tarde, ya anciano, incluso madrugaba para recoger caracoles y productos del campo que vendía en Granada.

Su vida fue una lucha continua contra la pobreza.

Pero también fue un símbolo de resistencia silenciosa. De esos hombres que jamás aparecen en los libros de historia, aunque sostuvieron la vida cotidiana de los pueblos. 🌿


☕ El hombre de los “cafeses”. 

Uno de los recuerdos más entrañables que se conservan de él eran sus visitas al bar. No bebía alcohol, pero sí le gustaban los cafés.

Pedía uno detrás de otro con aquella inocencia tan suya. Y cuando alguien le advertía:

— “¡Otro café te vas a tomar, José! ¡Te vas a poner malo de los nervios!”

Él respondía tranquilamente:

— “No pasa ná, Manuel… que esta noche nace el Niño Dios y me voy a emborrachar de ‘cafeses’…” ☕😂

Ese humor ingenuo, casi infantil, hizo que mucha gente le tomara un enorme cariño.

❤️ Un hombre sensible y agradecido .

Aunque algunos lo provocaban para hacerlo enfadar, quienes realmente lo conocieron sabían que no era agresivo. Tenía paciencia, nobleza y una forma muy particular de demostrar afecto.

Fue profundamente agradecido con quienes le ayudaron. Cuando murió su padre y nadie quería acercarse por miedo a contagios, un vecino llamado Moreno ayudó a amortajarlo. Años después, cuando murió Moreno, “El Morito” pidió llevar su caja hasta el cementerio porque jamás olvidó aquel gesto. ⚰️🤍

También lloraba con facilidad. Se emocionaba. Sentía las cosas con intensidad. Quizá más de lo que muchos imaginaban.


🛣️ La muerte en la carretera. 

El final de “El Morito” llegó tristemente el 4 de abril de 1993, cuando se dirigía hacia Dúrcal para continuar con su rutina diaria. Un coche lo atropelló a la altura de Marchena.

Murió “con las botas puestas”, trabajando, caminando por esos caminos que conocía desde siempre.

Y aquel día Padul entero habló de él.

Porque aunque viviera en la pobreza, aunque fuera un marginado para algunos, su muerte dejó un vacío inmenso. El pueblo comprendió entonces que había perdido a uno de esos personajes irrepetibles que forman parte de la identidad sentimental de una comunidad. 🕯️


🌾 El Morito ya es memoria viva de Padul. 

Hoy, al mirar aquellas fotografías antiguas donde aparece junto a sus burros, o al contemplar su rostro marcado por la vida y por la dureza del tiempo, uno entiende que “El Morito” representa mucho más que una anécdota popular.

Representa una época entera.

La del Padul humilde de calles de tierra, pilares, animales de carga, jornaleros y supervivencia. La del pueblo donde todos se conocían y donde personajes así terminaban convirtiéndose, sin saberlo, en símbolos humanos de una generación.

Porque hay hombres que pasan por el mundo dejando dinero.

Otros dejan poder.

Y otros, como “El Morito”, dejan memoria. 🤎

Y mientras alguien siga contando su historia en Padul… él seguirá caminando lentamente por las calles del recuerdo junto a sus burros. 🐴🌄


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📚 Bibliografía y fuentes consultadas:

VILLENA MUÑOZ, Antonio. "Seis vidas de paduleños". Capítulos dedicados a “El Morito”. Obra de carácter biográfico y testimonial sobre seis personajes populares de Padul.

Fotografías históricas populares de “El Morito” conservadas por particulares y difundidas en ámbitos culturales y locales de Padul.

Referencia literaria al poema “El Piyayo” de Carlos Arniches, citado en la obra de Antonio Villena Muñoz como paralelismo humano y social con “El Morito”.🚶‍♂️✨

En el pilar de María Cabeza en la Ermita 



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