06 mayo 2026

Pregón Día del Libro 📖 por Miguel Ángel Molina Palma


 PREGÓN DlA DEL LIBRO 30 de abril de 2026 en Talará (Lecrín), escrito y pronunciado por Miguel Ángel Molina Palma.  En la Casa de la Cultura de Talará.


Queridas alumnas y alumnos, profesoras y profesores, vecinos y vecinas del Valle, representantes de nuestras instituciones, amigos todos:

Buenas tardes.

Hoy no estamos aquí solo para celebrar el Día del Libro.

Hoy estamos aquí para celebrar algo mucho más profundo: la memoria viva de un pueblo que aprende, que recuerda y que sigue caminando unido a través del tiempo.

En este rincón privilegiado del mundo que es el Valle de Lecrín —donde la luz se posa con suavidad sobre los naranjos y el rumor del agua acompaña nuestros días— la cultura no es una palabra abstracta. Es una forma de vivir.

Es la conversación en la plaza.

Es la historia contada al caer la tarde.

Es el respeto por quienes nos precedieron.

Es el deseo de seguir aprendiendo, incluso cuando los años han enseñado ya tantas lecciones.

Las Escuelas de Adultos del Valle son, en realidad, hogares de esperanza.

Son lugares donde cada persona que cruza la puerta trae consigo una historia, una ilusión, una pregunta… y encuentra algo muy valioso: compañía en el camino del conocimiento.

Aquí se demuestra que aprender no tiene edad.

Que la curiosidad no se jubila.

Que la mente sigue floreciendo como nuestros campos en primavera.


Permitidme que exprese un agradecimiento sincero al profesorado, a quienes coordinan y organizan, al Ayuntamiento de Lecrín que hoy nos acoge, y a todas las personas que, con trabajo discreto y generoso, hacen posible que la educación permanente siga siendo una realidad en nuestros pueblos.

Porque educar es sembrar futuro.

Y vosotros sois sembradores silenciosos.

Hoy hemos recorrido lugares que guardan siglos de historia: iglesias, caminos, lavaderos, rincones donde el tiempo parece detenerse. Cada piedra nos habla, cada paisaje nos recuerda que pertenecemos a una tierra que ha sabido resistir, adaptarse y seguir adelante.

El Valle de Lecrín no es solo un territorio.

Es una emoción compartida.

Es el eco de las acequias que bajan desde la sierra.

Es el olor a azahar en las tardes de primavera.

Es la memoria de quienes trabajaron la tierra con esfuerzo y dignidad.

Es la voz de quienes emigraron llevando el Valle en el corazón.

Es la alegría de las fiestas y el silencio de los inviernos.

Y en medio de todo ello está la palabra.

La palabra escrita en los libros.

La palabra dicha en las aulas.

La palabra que une generaciones.


Hoy celebramos los libros porque los libros nos permiten comprender quiénes somos. Pero también porque nos recuerdan algo esencial: cada vida es un relato único, irrepetible y valioso.

Cuántas historias habitan entre vosotros.

Cuántos recuerdos que merecen ser contados.

Cuántas experiencias que son, en sí mismas, páginas de sabiduría.

Nunca penséis que vuestra historia es pequeña.

La historia de una persona es siempre un tesoro para su comunidad.

Las Escuelas de Adultos son lugares donde ese tesoro se comparte, se enriquece y se transmite.

Son espacios donde se aprende a leer… y a mirarse con nuevos ojos.

Donde se aprende a escribir… y a escribir también el propio destino.

Donde se aprende a convivir… y a reconocernos en los demás.

En un mundo que cambia con rapidez, vosotros sois un ejemplo luminoso.

Ejemplo de esfuerzo.

Ejemplo de humildad.

Ejemplo de amor por el saber.

Ejemplo de que nunca dejamos de ser aprendices de la vida.

Hoy, en este encuentro, sentimos que el Valle late con fuerza.

Late en las voces que leen.

Late en la música que suena.

Late en las conversaciones que se cruzan.

Late en la alegría de sabernos parte de algo común.

Permitidme compartir un pensamiento sencillo:

Un pueblo que lee es un pueblo que piensa.

Un pueblo que recuerda es un pueblo que se mantiene en pie.

Un pueblo que aprende es un pueblo que tiene futuro.

Y el Valle de Lecrín —gracias a vosotros— es un valle que lee, que recuerda y que aprende.

Quisiera tener también un recuerdo muy especial para el S.E.P. Lecrín, auténtico corazón de la educación permanente en nuestro Valle, que con su labor constante, cercana y humana abre cada día puertas al aprendizaje, a la convivencia y a la ilusión de seguir creciendo. Gracias a su equipo docente, a su coordinación y a todas las personas que lo hacen posible, por mantener viva esa llama silenciosa que transforma vidas y fortalece nuestros pueblos, recordándonos que aprender es siempre un acto de esperanza.

Ojalá sigamos encontrándonos cada año.

Ojalá sigamos celebrando la palabra como quien celebra la vida.

Ojalá nuestras escuelas sigan siendo faros encendidos en medio del tiempo.

Que nunca falte la curiosidad.

Que nunca falte la convivencia.

Que nunca falte la ilusión de aprender.

Gracias por vuestra presencia.

Gracias por vuestra entrega.

Gracias por mantener viva la llama del conocimiento en nuestros pueblos.

Y que el espíritu del Valle —hecho de memoria, de cultura y de humanidad— nos siga acompañando siempre.

Y cuando esta noche volvamos a nuestras casas, cuando el murmullo de la fiesta se apague y solo quede el silencio bueno de los pueblos, pensad que somos herederos de algo muy grande: de la memoria de quienes labraron estas tierras, de las voces que aún resuenan en las acequias, de los abrazos que nos sostienen.

Que nunca olvidemos quiénes somos ni de dónde venimos. Que sigamos cuidando este valle —nuestro hogar— con la misma ternura con la que se cuida un recuerdo querido.

Porque mientras haya alguien que nombre nuestros pueblos, que cuente sus historias y que quiera a su gente… el Valle de Lecrín seguirá vivo.

¡Vivan nuestros pueblos, viva su gente y

“¡Viva nuestra cultura y nuestra memoria!”

Feliz Día del Libro.

Muchas gracias.

Fdo: Miguel Ángel Molina Palma







Casa de la Cultura de Talará 



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