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16 julio 2026

Los Habices de la Iglesia de Mondújar

Iglesia de Mondújar 

 👑 LOS HABICES DE LA IGLESIA DE MONDÚJAR 

Historia, patrimonio y memoria de la alquería de los reyes nazaríes. 

Por Miguel Ángel Molina Palma


Hay lugares cuya historia excede con mucho su tamaño. Mondújar —asentada en la ladera suroccidental de Sierra Nevada, junto a la misma carretera que baja desde Granada a la costa— es uno de ellos. Una alquería de proporciones modestas que guarda entre sus tierras la rauda de los reyes nazaríes, el patrimonio de la última reina mora del reino de Granada, y uno de los inventarios de bienes habices más complejos y ricos de todo el Valle de Lecrín. Porque aquí no solo hay hornos, macaberes y hazas de riego: aquí hay historia de reyes, de alfaquíes, de secretarios reales y de una mujer cuyo nombre no se ha olvidado en cinco siglos. 👑🕌
La fuente principal de este artículo es el Capítulo XIV de la tesis doctoral de Lorenzo Luis Padilla Mellado, Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología (Universidad de Granada, 2010), una obra monumental que recoge el patrimonio habice de veintidós alquerías del Valle. Para Mondújar, Padilla Mellado trabaja con el Apeamiento y Deslinde de los Bienes Habices de la Iglesia de Mondújar inserto en la escritura de censo de 15 de abril de 1592 (AHAGr, Signatura 572-F, Escritura nº 154), el Libro Becerro de los Bienes Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín (1547-1554) —folios 255r al 259r—, la Probanza de los Bienes que dejó la Reina Mora (ARChGr, Signatura Caja 995, Pieza 4), y cuatro escrituras de censo del Archivo del Arzobispado. 📚

🌿 Un nombre árabe de etimología incierta.
El topónimo Mondújar deriva del árabe مندوشر (Mundýšar), variante de un nombre anterior cuya etimología exacta permanece incierta. Lo que sí sabemos es que bajo la dominación musulmana Mondújar alcanzó un gran renombre: los monarcas nazaritas poseían aquí importantes propiedades, el castillo tenía interés estratégico reconocido, y las tierras del término generaban rentas suficientes para que la Corona nazarí las tratase con especial consideración.
Sebastián de Miñano y Bedoya, en su Diccionario Geográfico Estadístico de España y Portugal (1826), describe Mondújar como lugar realengo de la provincia y arzobispado de Granada, partido del Valle, con 104 vecinos y 500 habitantes, una parroquia que tiene por anejas las de Talará y Acequias, situado a la falda de Sierra Nevada, de quien recibe muchas y buenas aguas con que riega su corto término. Madoz, ya en el siglo XIX, amplía el retrato: 96 casas, un castillo ruinoso llamado el Castillejo —"obra de moros"—, iglesia parroquial con advocación a la Encarnación, tres molinos de aceite, ganado lanar, cabrío y vacuno, y abundante caza. Y una memoria colectiva que no había olvidado que por estas tierras pasó Boabdil camino del exilio. 🌿

👑 Boabdil y la rauda de los reyes: el mayor secreto de Mondújar.
Mondújar adquirió protagonismo en la historiografía moderna gracias al artículo de Manuel Gómez Moreno (1942) sobre el cementerio real nazarí de esta localidad. El hecho histórico que lo explica es de una gravedad simbólica extraordinaria: tras la entrega de Granada y antes de abandonar definitivamente su reino, Muhammad XII (Boabdil) exhumó los restos de los monarcas nazaríes que reposaban en la rauda de la Alhambra y los volvió a enterrar en la rauda de Mondújar.
El aprecio que los reyes nazaritas tenían por esta alquería queda así demostrado de la manera más elocuente posible: eligieron Mondújar como el lugar donde sus antepasados continuarían durmiendo el sueño eterno, lejos ya del alcázar que los castellanos estaban ocupando. Recientemente, durante las obras de la autovía de la Costa, se excavó un nuevo cementerio en este mismo término, aportando evidencia arqueológica complementaria a los documentos escritos.
El Apeo de los Bienes Habices de 1547 documenta este sepulcro con precisión geográfica: "un pedazo de macaber cercado de tapias, de un tercio de marjal poco más o menos, 175 m², en el Pago Alitrar, donde dicen que están enterrados los reyes moros de Granada". La frase más breve del inventario, escrita entre partidas de hornos y acequias, es también la más cargada de historia. 🪦

👸 La Reina Mora: la herencia que Pedro de Zafra robó.
El episodio más dramático de la historia de Mondújar no es la conquista ni la expulsión, sino el robo. La esposa de Boabdil —llamada en los documentos simplemente la reina mora— falleció en Andarax y fue enterrada en Mondújar. Antes de morir dejó ordenado en su testamento que sus bienes se partiesen en tres partes: la mitad para la mezquita —que pasó después a la Iglesia—; un cuarto para el alfaquí de la mezquita con obligación de rezar la Qala sobre su sepultura dos veces a la semana; y el cuarto restante para los mayordomos que cuidarían y labrarían los bienes.
Esa partición la hizo Mahomad Mocatil, vecino de Granada y mayordomo de la reina, ante el propio Boabdil. Y entonces llegó Pedro de Zafra, hermano del secretario del rey Fernando de Zafra, y se apoderó de todos esos bienes valiéndose de las influencias de su hermano antes de la sublevación de los moriscos de Lanjarón.
Los testigos son inequívocos. Fernando Audulbirí, alguacil y vecino de Mondújar, declara que conoció muy bien a don Pedro y a doña Guiomar de Acuña, su mujer, pues se habían visitado y comido juntos; que estos bienes habían pertenecido a la madre de la reina mora y, a su muerte, pasaron a la reina; y que su propio padre había sido Mayordomo de la reina y los poseyó más de treinta años antes de morir en Andarax.
Isabel Nihiriza declara que la reina al morir dejó ordenado en su testamento —y en una carta que ella había visto y tuvo en su poder— que sus bienes se partiesen y una parte para el alfaquí porque rezara sobre su sepultura. Pedro de Zafra se había apoderado de los bienes poco después de la partición. Teniendo Isabel y su marido Almeyres la carta del testamento, Pedro de Zafra la pedía y los amenazaba con matarlos.
Otro testigo declaró que antes de morir la reina había comprado cuatro hazas: tres en el lugar de Haratalaráb (Talará) y otra en Mondújar, de las que se hizo la correspondiente carta de venta. Pedro de Zafra pidió esa carta al testigo estando acompañado por el alguacil de Mondújar, y el testigo se la dio al poco de morir y ser enterrada la reina.
Las rentas de estos bienes sumaban 55 pesantes o 1.650 maravedís. La probanza del pleito contra doña Guiomar, mujer de Pedro de Zafra, para la averiguación de todos los bienes habices de la Iglesia de Mondújar al tiempo que fue Mezquita, se conserva en el Archivo de la Real Chancillería de Granada (Signatura Caja 995, Pieza 4). 📜

🏰 El Castillo del Castillejo: la fortaleza del cerro.

El Castillo de Mondújar —llamado popularmente "el Castillejo"— se alza sobre un cerro a unos dos kilómetros de la población y a 900 metros de altitud. De planta poligonal irregular adaptada a la topografía del terreno, conserva el acceso formado por una puerta en doble recodo en rampa, y en el interior una torre de planta trapezoidal situada en el ángulo noreste. Los muros tienen entre 1,45 y 1,65 metros de anchura; en la parte alta se conservan restos del parapeto, posiblemente almenado, y cinco troneras abocinadas en el interior más otras dos en el muro que cierra la fortaleza por el este.
Lo más notable desde el punto de vista hídrico son sus dos aljibes. El primero, exterior al recinto, de planta rectangular de 7,50 × 4,80 metros, con restos de bóveda y escasos restos de enlucido rojo, comunicaba mediante un arquillo de medio punto apuntado con el interior del castillo a través de una rampa —posiblemente para conducir las aguas de lluvia. Por debajo de la planta del castillo existe un segundo aljibe abovedado. Dos cisternas para una fortaleza que vigilaba el acceso al Valle desde la sierra: dos garantías de resistencia. 🏰
Tras la reconquista, a mediados del siglo XVI se debatió si convenía sostener y guarnecer la fortaleza o proceder a su derribo. Prevaleció lo segundo, y en pocos años sus muros estaban ya en ruina. Una acequia que pasa por bajo del castillo —visible en las fotografías del capítulo— es hoy el único vestigio hídrico activo de aquella estructura defensiva.

🏭 El Molino Museo: el aceite que resiste.

Entre los edificios fabriles documentados en Mondújar destaca el Molino de Mondújar, situado en pleno casco urbano, cercano a la iglesia, y considerado una de las joyas de la comarca. Es un molino de torre —como el de Acequias— de los llamados de prensado con torre, con un armazón de madera de tablones entrelazados formando el tejado, unidas por potentes vigas que dan a la nave principal un aire vistoso e impresionante. Restaurado en 2005 y abierto como exposición permanente en 2006, se ha convertido en el primer molino-museo del Valle de Lecrín.
El sistema de prensado con torre pudo hacerse al principio, siendo luego abandonado por otros sistemas más usuales. El interior de la torre posee techumbre con largueros a su alrededor para constituir la estructura y apoyar las posibles pesas de prensado. Alrededor del patio interior, con un pequeño muro perimetral de 40 centímetros, se situaban los trojes donde se vertía la aceituna recién traída del campo.
También existía en el término el Molinillo, antiguo molino harinero del que tan solo quedan restos del cubo donde se producía el salto del agua. Una escritura de censo de la Iglesia menciona además "el camino que va al Molino del dicho lugar del azeyte" como lindero de una haza en el Pago del Feche: la misma tierra que hoy ve pasar los coches por la carretera vio pasar en su día los burros cargados de aceitunas. ⚙️🫒

⛪ La iglesia: dos columnas de la mezquita en el pórtico.

La Iglesia de Mondújar, consagrada a la Encarnación, se construyó sobre el solar de la antigua mezquita. En 1501 Mondújar fue adscrito como anejo a la parroquia de Béznar. En 1565 se proyectaba construir una iglesia nueva con un coste de más de un millón de maravedís, encargándose de las obras el albañil maestro Alonso, el carpintero Juan de Robles y el cantero Pedro Gómez de Fuenfría. Cuando estalló la rebelión morisca en 1568, los insurrectos quemaron la madera labrada y la por labrar y maltrataron todo el edificio. Sofocada la rebelión, continuaron las obras con el mismo cantero Pedro Gómez, el albañil Juan Alonso Jiménez y el carpintero Francisco Hernández.
La fábrica resultante es de las más bellas del Valle: una sola nave de planta rectangular y cabecera plana (28 × 8 × 50 metros), cubierta por armadura mudéjar de madera de las llamadas de limas mahomares, con almizate estrellado en lazo de ocho, seis tirantes transversales dobles apoyados sobre canes de cartela y uno en cada rincón del rectángulo. Todo el artesonado fue restaurado en los años ochenta del siglo XX de forma fiel al original.
Las portadas son notables: la lateral, muy sencilla y elegante, con tondo y aletas, es de influencia de Diego de Siloé; la principal data del último tercio del XVI. La torre-campanario de planta rectangular en tres cuerpos con vanos dobles sobre alfiz y cubierta a cuatro aguas. Los bajos de la torre albergan la Capilla Bautismal, abovedada de nervios con arco de medio punto desde la nave.
Alrededor de la iglesia hay un pórtico construido en 1857 por el párroco de entonces. En él están adosadas dos bases de columnas musulmanas, posiblemente procedentes de la antigua mezquita sobre la que se levantó el templo. Aunque algo disfrazadas por los encalamientos sucesivos, su presencia silenciosa en el pórtico conecta físicamente la iglesia del siglo XVI con la mezquita que la precedió. Una continuidad de piedra sobre la que nadie reflexiona cada domingo al entrar a misa. 🔔

🏚️ Los bienes urbanos: hornos, rābitas, macaberes y el horno del alfaquí Torrente.

El inventario de bienes urbanos de la Iglesia de Mondújar, reconstruido a partir del Apeamiento de 1592 y del Libro Becerro, es el más complejo y variado de todos los capítulos del Valle de Lecrín.
Los hornos son tres. El primero —de la antigua mezquita, el que el documento describe con mayor precisión— medía 38 pies de largo por 12 de ancho (unos 50 m²), sin labor accesoria más que el horno en sí. Alindaba con una callejuela a las espaldas por donde echaban la leña, con huerta de Francisco de Baeza, con huerta de Domingo Jate y con la Calle Real. Según el Libro Becerro lo poseía Jusepe de Herrera, Beneficiado de Mondújar, que con anterioridad lo había tenido el alfaquí Torrente por mandato de los Reyes Católicos, y lo tomó la Iglesia a la muerte del alfaquí. Los otros dos hornos los poseía Gonzalo de Torres por traspaso de su suegro Pedro Delgadillo, en 2.625 maravedís, según escritura ante Pedro de Frías (10 de enero de 1531); a su muerte sus herederos los desampararon y fueron dados a censo a Juan de Medina en 56 reales ante Alonso de Castro (26 de diciembre de 1592).
Las casas son dos más un sitio. La primera, de 40 pies de largo por 36 de ancho, tenía a su entrada un cuarto labrado nuevo sin cubrir y un patio frontero, con un palacio y caballeriza encamarados, una cocina encamarada y un marjal de tierra alrededor (525 m²), lindando con huerta de Francisco de Baeza, huerta de Francisco de Mendoza, huerta de Domingo Azara y un Camino por encima. La segunda, la casa de la Rābita Buhora, de 35 pies por 24 (91,50 m²): tenía un patio, otro patio más adentro, una caballeriza y corredor, y una cocina; alindaba con casa de Sebastián el Magroz, huerta de Francisco Ramírez y la Calle Real. El sitio de casa de un tercio de marjal (175 m²), con árboles frutales, lo había donado a la Iglesia Andrés, criado de Villarreal, alguacil que fue de Mondújar, difunto; alindaba con casa de Sebastián Monayme, solar de García el Gazí y el Camino que va a la Iglesia.
Las rābitas documentadas son cuatro. La Rābita Buhora —caída, en el Barrio Bajo, con parra y plazuela delante— medía 16 por 12 pies (20,91 m²). La Rābita Alcana, en el Pago Alitrar, con macaber cerca en el camino que sube al cerro. La Rābita Fauquía, en el Pago del Coc, de 16 por 12 pies (21 m²), alindando con huerta de Benito de Aranda el Magroz y la Calle Real. Y la rābitilla del Libro Becerro, enfrente de un mesón en el camino a Haratalaráb, alindando con casas del Cadah y Calles Reales, que poseía a censo Gonzalo de Torres según escritura ante Pedro de Frías (3 de noviembre de 1547).
Los macaberes son cinco. El mayor —seis marjales (3.150 m²), por abrir, en el Pago del Feche— alindaba con hazas de Diego de Aguilar, Diego de Escobar (vecino de Acequias), Domingo Gozayre, Francisco Jate y los hijos de Juan de la Corte y la mujer de Zacarías de Baeza. Otro macaber de tres marjales (1.575 m²), en el Pago del Coc, alindando con hazas de Hernando Alarif, Hernando el Zigui (vecino del Padul), Lorenzo de Zafra y Pedro Gallego. El tercero —el más histórico— de un tercio de marjal (175 m²) en el Pago Alitrar, cercado de tapias: el lugar donde los documentos dicen que están enterrados los reyes moros de Granada. Una haza que fue macaber, de dos marjales (1.050 m²) en el mismo Pago Alitrar, con dos olivos. Y el macaber hecho majuelo del Libro Becerro, en el camino a Béznar pasado el puente de Haratalaráb, del que pagaba Gonzalo de Torres dos reales anuales.

🌾 Las tierras de regadío: el Pago del Feche y las rābitas como propietarias.

El inventario de tierras de regadío de Mondújar es el más extenso de todos los estudiados: 32 hazas y 2 pedazos de tierra que suman 65 marjales (34.125 m²), casi 3,44 hectáreas, distribuidas por los pagos de Zaalcaría, Potril, Feche, Albaal, Alitrar, Alguidiey, Alhandah, Río Torrente, Chuchuy y Alduayra.
La singularidad de este inventario es que identifica para qué rābita o función de la mezquita era cada haza: unas son de la Mezquita en general, otras de la Rābita de Abrahora, otras de la Rābita Alfauquía, otras de la Rābita Alulia, otras de la Rābita Alcana, otras de la Rābita Alocaudon de Bafora San Cristóbal (situada en el término de El Chite), otras son de la Sunna —la práctica del profeta, bienes destinados a cumplir la ley islámica—, y otras de la Chimez, la lámpara de la Mezquita, los reparos de la Mezquita, o las esteras de la Mezquita.
Entre las hazas más significativas destaca la de seis marjales (3.150 m²) en el Pago del Feche, de la Mezquita, donada específicamente "para atender a los gastos de las esteras de la Mezquita y para los repuestos de ella": una haza cuya renta mantenía literalmente el suelo de oración del templo islámico. Las dos hazas juntas de siete marjales (3.675 m²) partidas por un jorfel, con un olivo propio, alindando con haza del Azbolá (vecino de Acequias) y la mujer de López Gayauni.
Los apeadores —Lorenzo del Castillo y Lorenzo Azara— declaran que inspeccionaron los bienes "haza por haza, olivo por olivo, y árbol por árbol", con el testimonio de Domingo de España y Hernando González, "que son viejos y se acuerdan de tiempo de moros". 💧

🌿 Las tierras de secano y viñedos: la donación de Andrés el cristiano viejo.

Las tierras de secano y viñedos de Mondújar suman cuatro viñas y una era, con ocho marjales (4.200 m²), distribuidas en el Pago Alitrar y el Pago del Río Torrente.
En el Pago Alitrar: un pedazo de tierra de dos marjales (1.050 m²) puesto de viña y majuelo con tres almendros y un peral, que era de Andrés, cristiano viejo y criado de Hernando de Villarreal, alguacil difunto de Mondújar —el mismo Andrés que también donó la casa-sitio y una haza de riego—. Esta cesión a la Iglesia de un cristiano viejo, sin procedencia morisca, es uno de los pocos testimonios de generosidad directa hacia la institución eclesiástica en todo el inventario del Valle. Una era sin dimensiones especificadas completa el secano del Pago Alitrar.
En el Pago del Río Torrente: una viña de cuatro marjales (2.100 m²), de riego, con su agua correspondiente y una alameda por la cabezada alta con muchos álamos, perteneciente a los habices del Torrente por sus días —referencia al alfaquí Torrente que administró estos bienes antes de que los tomara la Iglesia—. Alindaba con haza de Hernando el Cadahal Gurzel y la acequia alta que lleva el agua a Murchas. Otra viña de dos marjales (1.050 m²) de la Rābita de Mondújar, atravesada por medio por una acequia de agua que lleva a Murchas, alindando con viña de Hernando Jate, viña de Pedro Hazan (vecino del Padul), el río y viña de García González. Una tercera viña en el Pago de Handaca Acequias, puesta a medias por Miguel Albruturi (vecino de Acequias), correspondiendo a la Iglesia la parte baja. 🍇

🌳 El arbolado: veintinueve olivos y cuatro morales, árbol a árbol.
El recuento arbóreo del Apeamiento de Mondújar ofrece estas cifras: 29,5 olivos/aceitunos (incluyendo medios olivos en copropiedad), 4 morales, 6 almendros (entre los bienes relacionados), 2 perales y 3 granados.
Los olivos de Mondújar están extraordinariamente documentados: cada uno con su pago, su haza de referencia y su función en la organización religiosa islámica. Los hay de la lámpara de la Mezquita —cuya renta mantenía el aceite para iluminar el interior del templo—, de la Rābita Alulic, de la Rābita Alelila, de la Rābita Envelam, de la Chimez —la jāmiʿ, la mezquita mayor—, del alchimez —variante del mismo—, de la Sunna, y hasta dos olivos de la Iglesia de Salobreña que aparecen sobre tierras de Pedro Delgadillo en el Pago Alitrar. El sistema habice proyectaba su red sobre todo el territorio: la Iglesia de Salobreña, a veinte kilómetros de la costa, tenía olivos en Mondújar.
El moral en el cementerio de la Iglesia —"en el Pago Alduayra, que alinda con Iglesia del dicho lugar"— es otro de esos detalles que revelan la continuidad: el árbol censal plantado junto a las tumbas, indiferente a si los que descansan debajo son moriscos o cristanos. Y el medio olivo en compañía del otro medio del Hazboli (vecino de Acequias), en el Pago Chuchuy: la copropiedad de un árbol, reducida a sus fracciones más elementales. 🌳

📋 El Libro Becerro (1547-1554): tres familias, todo un pueblo.

Las partidas del Libro Becerro de Mondújar (folios 255r al 259r) se organizan en torno a tres grandes censatarios que concentraron entre sí prácticamente todo el patrimonio habice de la alquería:
Gonzalo de Torres, vecino de Mondújar, paga cuatro partidas: 2.625 maravedís por los dos hornos (traspaso de su suegro Pedro Delgadillo ante Pedro de Frías, 3 de noviembre de 1546); 12 reales por una haza de tres marjales que alinda con haza de Gonzalo Alcaide y el Camino del Chite (mismo traspaso); 99 maravedís por una viña puesta a medias con Diego Mojacari en haza de la Iglesia y la rābitilla de Haratalaráb (escritura ante Diego Díaz de Valdepeñas, 22 de diciembre de 1531); y 3.034 maravedís por los habices de Haratalaráb en su conjunto (Pedro de Frías, 3 de noviembre de 1546). Más dos reales por el macaber hecho majuelo pasado el puente de Haratalaráb. Torres también es el responsable de la carta de censo de la rābitilla enfrente del mesón de Haratalaráb, que la adquirió de Pedro Delgadillo.
Todos los bienes de Gonzalo de Torres fueron desamparados por sus herederos tras el levantamiento morisco y dados a censo a Diego de Fuentes y su mujer —vecinos de Granada que vivían en el Mesón del Canónigo Torrijos a la puentezuela y que luego se trasladaron a Haratalaráb— en 12 ducados y 1 real anuales ante Diego Díaz (25 de noviembre de 1592). Esta hacienda fue después traspasada a Ana Rodríguez, mujer de Diego de Frías, ante Simón de Ledesma, escribano del Valle, el 2 de agosto de 1607.
Pedro Delgadillo, vecino de Béznar, paga 2.063 maravedís por los habices de Mondújar, sacados los que tiene Jusepe de Herrera y los de Antón Morata. Su carta de censo pasó ante Diego Díaz (29 de octubre de 1531) y fue traspasada por Pedro a su hijo Gonzalo Delgadillo sin precio ni interés. Tras la muerte de Pedro, su mujer Ana de Padilla como tutora reconoció el censo ante Francisco de Córdoba (23 de septiembre de 1555). Los tres hermanos Gonzalo Delgadillo, Juan de Padilla Delgadillo y Antonio Pacheco Delgadillo sucedieron en los bienes; los dos primeros, vecinos de Motril, traspasaron sus partes a Benito López Guerrero, vecino de Mondújar.
Jusepe de Herrera, Beneficiado de Mondújar, paga la partida más voluminosa: 20 ducados anuales por todos los habices que poseía el alfaquí Torrente por mandato de los Reyes Católicos y que la Iglesia tomó a la muerte del alfaquí. El detalle de los bienes es exhaustivo: el horno de pan cocer, la casa con marjal de tierra, una haza de dos marjales en el Pago Potril linde de Juan de Ronda, dos hazas de siete marjales con un olivo, una haza en el Pago Alcaría, varias hazas más, un pedazo de tierra puesto de viñas con higuera y cañaveral en El Chite (Pago del Mojinar), una viña de cuatro marjales con alameda, una era, morales, olivos. Todo lo que había sido del alfaquí Torrente. Carta de censo ante Alonso Ruiz (27 de marzo de 1550). Los bienes fueron dados a censo a Benito López Guerrero en 6.000 maravedís ante Cristóbal de Fuentes (enero de 1594).
Antón Morata paga dos ducados al año por cuatro pedazos de macaberes: uno alindando con hazas y viñas de Pedro Delgadillo y dos Caminos Reales; otro linde de Domingo Azara y Lorenzo Cayd; otro en los caminos que van a Acequias y el Barranco; y el cuarto conocido como "el Granado". Carta ante Francisco de Córdoba (22 de febrero de 1554). 📜

🏡 Los bienes habices de Mondújar en el término de Talará.

La Iglesia de Mondújar poseía además un conjunto notable de bienes en el término de Talará (Haratalaráb), documentados en la escritura ante Diego Díaz de 21 de noviembre de 1592 (AHAGr, Signatura 572-F, Escritura nº 158).
Los bienes urbanos en Talará comprenden el horno de pan cocer —linde con huerto de Juan de la Hoya por dos partes y la Calle Real por las otras dos, frontero del mesón—, el mesón con corral y huerto —linde con huerto de Antonio García, huerto de Diego de Fuentes, tierra y árboles de Cristóbal de Tapia, casa de Diego de Fuentes y la Calle Real—, y frente a la puerta del mesón la famosa plazuela "que solía ser mezquita". También un pedazo de huerto de medio marjal con un moral, un olivo y granados, linde de Juan de Narváez, Andrés de Calvente y Jerónimo de Herrera.
Las tierras de regadío en Talará suman ocho hazas y tres pedazos de tierra con unos 27,5 marjales (14.437 m²), distribuidas por los pagos de Contra, Fondil (Fondón), Torrente y el camino a Murchas. Sus censatarios son Juan de Tapia, Miguel Rodríguez, Diego de Puerta y Juan de la Hoya.
Los viñedos en Talará incluyen cuatro viñas con una superficie total de 9,5 marjales (4.987 m²): una que se va perdiendo en el Pago del Torrente linde de Pascual Martín y viña de Diego de Fuentes; una de tres marjales en el Pago del Almadrabilla linde del horno de hacer teja; y dos pedazos "que solían ser viña y ahora están de secano" —el testimonio del abandono viñador que siguió a la expulsión morisca.
Los olivos en Talará son individualizados con una precisión casi cartográfica: en el Pago de Contra linde del Camino Real, otro con dos piernas por bajo de las casas en ribazo de huerta de Juan de la Hoya, dos en el Camino que baja a El Chite, otro en la esquina de haza de Antón García, otro en el callejón de las huertas, otro en tierras de Cristóbal de Guzmán, otro en el Pago del Fundi, otro en tierras de Catalina de Sanguilera, otro en tierra de Juan Martín, otro en haza y olivar de Andrés de Calvente, otro en el Pago del Barranco en tierras de Alonso López. Más un sitio de olivo de la Iglesia Mayor de Granada en el Pago del Almadraba. Un moral viejo en Pago de Talará en ribazo de haza de Cristóbal de Tapia.
Los testigos de esa escritura son Gaspar de Ocaña, Luis Pérez y Melchor de los Reyes, vecinos del lugar, más Francisco Jijón y Hernando de Torres. 🌳

📜 Las escrituras de censo (AHAGr, Signatura 572-F)

El Archivo del Arzobispado conserva para Mondújar cuatro escrituras principales:
1592 — Juan de Soto traspasa a Miguel Ramos todos los bienes habices repartidos a la Iglesia de Mondújar, con censo perpetuo de 9 ducados a favor de la Iglesia. Ante Alonso de Castro, 15 de abril de 1592. Esta escritura es la que inserta el Apeamiento y Deslinde completo.

1592 — Diego de Fuentes toma de la Iglesia de Mondújar a censo perpetuo de 12 ducados y 1 real (133 reales y 12 maravedís) al año los bienes de Haratalaráb. Ante Diego Díaz, 21 de noviembre de 1592. Los sucesores registrados: Gabriel Martín, Antón López, Juan Vizcaíno, Francisco Calvente, y luego Juan Roldán, María Ledesma, Alfonso de Torres, Juan Guerrero, Francisco de la Torre, Juan de Tapia, Diego de Puerta, Isabel de Soto, Pedro Ruiz, Miguel de Tapia, Manuel Sánchez, Manuel López Haro —lista que cubre casi un siglo de poseedores sucesivos.

1593 — Antonio Delgadillo Pacheco y Juan de Padilla Delgadillo, hermanos, reconocen la hacienda de su difunto padre Gonzalo Delgadillo con cargo de 5 ducados de censo perpetuo a favor de la Iglesia de Mondújar. Ante Diego Díaz, 15 de enero de 1593.

1647 — Pedro Alcalde, Bartolomé Hinestrosa, Juan Guerrero Granados, Alonso López el Mozo y Benito Guerrero reconocen el censo que poseen sobre porciones repartidas de la Iglesia de Mondújar: Pedro Alcalde 22 reales y 22 maravedís; Bartolomé Hinestrosa 32 reales; Juan Guerrero Granados 38 reales; Alonso López el Mozo 35 reales; Benito Guerrero 4 reales y 11 maravedís. Total: 132 reales y 5 maravedís. Ante Diego de Ledesma, 30 de enero de 1647. La escritura más tardía, que cubre medio siglo después del gran arrendamiento de 1592. 🖊️

👸 Los bienes de la Reina Mora: el inventario del despojo.

Para completar el patrimonio de la Iglesia de Mondújar, el capítulo XIV incluye el inventario de los bienes que la reina mora —esposa de Boabdil— dejó para la mezquita y que Pedro de Zafra se apropió, reclamados luego por la Iglesia en el pleito ante la Real Chancillería.
Casa: Una en la alquería de Mondújar, linde con casa de Lorenzo Azara y huerta de Isabel hija de Abenlanli.

Tierras de regadío: 15 hazas y 12 pedazos de tierra con 67 marjales (35.175 m²), distribuidas en los pagos de Las Casas, Corila, Alfeheg, el río y Alguadyai. Entre las más significativas: siete marjales en cuatro pedazos juntos en el Pago de las Casas, linde de la haza del alcaide de Mondújar Francisco de Cuéllar; doce marjales en cinco pedazos en el Pago de la Corila linde de Pedro Rincón y Almagroz; seis marjales en tres pedazos junto al río linde de Fernando Zala; y la "haza que llaman Mahaluf" de tres marjales en el Pago de Alfeheg linde del alguacil Hernando Adoljizi y Martín Almagroz. Dos hazas más en el Pago del Alguadyai, una de ellas en el "río de Talará", linde de Antón Alajir (vecino de Talará) y el alguacil Hernando Aldabizi.

Tierras de secano: Dos hazas en el Pago del Alguadyai —la primera de dos fanegas junto al Real, conocida como "la haza de las cerezas"; la segunda de media fanega en Hauz Padequir (toponimia árabe que significa "el llano del pozo pequeño"), linde de Juan Alfadi, vecino de Mondújar.

Árboles: Seis olivos en los pagos de las Casas y Corila, con linderos que incluyen la alberca del lino y el aljibe de Pidijar. Dos morales —uno en jorfel de la misma haza en el Pago de las Casas, otro en Haratalaráb junto a otro de Abenini. Dos nogales también inventariados entre los bienes de la reina. 👸

🌅 Lo que los habices de Mondújar nos dicen:
El capítulo de Mondújar es, sin duda, el más denso y dramático de todos los estudiados en el Valle de Lecrín. Aquí están los reyes nazaríes enterrados en el Pago Alitrar. Aquí está la reina mora cuyo patrimonio robó Pedro de Zafra. Aquí está el alfaquí Torrente que los Reyes Católicos dejaron administrar los bienes de la mezquita hasta su muerte. Aquí está el cristiano viejo Andrés que donó sus tierras a la Iglesia para compensar, quizás, el mundo que se estaba perdiendo.
Miguel Ramos, Juan de Soto, Diego de Fuentes, Gonzalo de Torres, Pedro Delgadillo, Jusepe de Herrera, Antón Morata, Juan de Medina, Benito López Guerrero: los nombres que en 1592 y en 1647 pusieron su firma para que el patrimonio de las mezquitas y rābitas de Mondújar siguiera produciendo, ahora para la Iglesia. Y debajo de sus firmas, el silencio de la rauda con sus reyes, y el olivo del macaber camino de Béznar que siguió dando fruto sin saber que el mundo había cambiado.

Que no se pierda la memoria de Mondújar. ✨🏔️

📚 Bibliografía

PADILLA MELLADO, Lorenzo Luis (2010): Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología. Editorial de la Universidad de Granada. Granada. D.L.: GR 3009-2010. ISBN: 978-84-693-2571-1. [Capítulo XIV: Mondújar, pp. 797-869.]

Escritura de Apeamiento y Deslinde de los Bienes Habices de la Iglesia de Mondújar. AHAGr. Signatura 572-F. Escritura nº 154. Ante Alonso de Castro, 15 de abril de 1592. Apéndice Documental nº 60, pág. 785.

Libro Becerro de los Bienes Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín (1547-1554). AHAGr. Signatura Caja nº 44. Fols. 255r-259r. Apéndice Documental, Doc. nº 21, p. 136.

Probanza de los Bienes de la Iglesia de Mondújar que le dejó la Reina Mora, mujer del Rey Chico de Granada, siendo Mezquita. Archivo de la Real Chancillería de Granada. Signatura Caja 995, Pieza 4.

Bienes Habices de la Iglesia de Mondújar (Valle de Lecrín) dados a censo según traslado de 1603. Archivo de la Real Chancillería de Granada. Sala 5ª-116.

Libro de Apeo y Repartimiento según comisión para la población del lugar de Mondújar del Valle. AHPGr. Signatura 6748/CD-166.

ESPINAR MORENO, M.; GONZÁLEZ MARTÍN, C. (2008): Libro de Apeo y Repartimiento de Mondújar (Valle de Lecrín). Método Ediciones. Granada.

ESPINAR MORENO, Manuel (2005): "Habices de la Mezquita, Rābitas y del Rey de Mondújar (Valle de Lecrín, Granada) en época musulmana". Acta Historica et Archaeologica Mediaevalia, nº 26. Universitat de Barcelona. Barcelona, pp. 1173-1189

GÓMEZ MORENO, Manuel (1942): "El cementerio real de los nazaríes en Mondújar". Al-Ándalus, VII. Madrid, pp. 269-281.

PADILLA MELLADO, L.; ESPINAR MORENO, M. (2007): Arquitectura Defensiva del Valle de Lecrín. Granada, pp. 92-98.

PADILLA MELLADO, Lorenzo L. (2009): "Derribo y demolición de hornos y hornillos de poya que algunos vecinos habían labrado en sus casas". Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, nº 21. Granada, pp. 263-285.


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© Miguel Ángel Molina Palma 

Mirador de Morayma

Iglesia de Mondújar 

Iglesia de Mondújar 

Molino de Mondújar 


10 julio 2026

Los Habices de la Iglesia de Tablate

Iglesia de Tablate 

 🌉 LOS HABICES DE LA IGLESIA DE TABLATE

Historia, patrimonio y memoria del pueblo que guarda el paso a la Alpujarra.


✍ [Colaborador Miguel Ángel Molina Palma ]


Hay lugares cuyo destino está escrito en la geografía antes de que ningún hombre lo habite. Tablate —hoy un pueblo fantasma vaciado en los años cincuenta del siglo XX, con sus casas en ruina — fue durante siglos el punto más estratégico del Valle de Lecrín: el lugar donde el camino se estrecha hasta convertirse en un único puente sobre un barranco profundísimo, la puerta que separa el Valle de la Alpujarra, el paso que quien controla, controla el mundo que hay más allá. 🌉⛰️

Su historia es inseparable de ese puente. Y su patrimonio habice, aunque escasísimamente documentado en comparación con el resto de alquerías del Valle, revela sin embargo la misma lógica de transferencia del patrimonio islámico a la Iglesia cristiana que hemos visto en todos los demás capítulos de la tesis doctoral de Lorenzo Luis Padilla Mellado, Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología (Universidad de Granada, 2010). La fuente principal es el Libro Becerro de los Bienes Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín (1547-1554), folios 246r al 246v, complementado con los datos del Inventario de Habices de 1502 publicado por Manuel Espinar Moreno en 2009. 📚

🌿 Un nombre entre el latín y el árabe.

El topónimo Tablate tiene una historia etimológica de doble herencia. Deriva del árabe طبليت (Ṭablayt), que a su vez procede del latín tabula —tabla, superficie plana—. El nombre hace referencia a un terreno de poca pendiente, una meseta pequeña o tabla de tierra por la que discurre el río sin que se aprecie claramente su corriente. Una descripción que cualquiera que haya cruzado el lugar reconocerá: el río Ízbor baja encajonado entre peñas y de repente el terreno se abre en un pequeño rellano antes de volver a hundirse en el barranco.

Esta doble herencia lingüística —latín mozárabe transmitido al árabe andalusí y de ahí al castellano— es el primer testimonio de la complejidad cultural de Tablate. Un nombre que lleva tres civilizaciones en sus sílabas. 🌿

🏚️ El pueblo fantasma: lo que quedó en pie

Tablate estuvo habitado hasta finales de la década de los años cincuenta del siglo XX. Su vaciamiento progresivo fue fruto de la emigración a las ciudades que caracterizó el éxodo rural andaluz de la posguerra. Hoy es uno de los escasos pueblos abandonados de la provincia de Granada que conserva su estructura urbana visible, aunque en avanzado estado de deterioro.

Madoz lo describe a mediados del siglo XIX con 140 casas, varios manantiales de buen agua, producción principal de aceite con algo de grano, vino y frutas, y una industria que se reducía a tres molinos de aceite y dos harineros. Un pueblo pequeño pero autosuficiente, perfectamente integrado en la economía del Valle.

Lo que hoy puede verse es un conjunto de excepcional valor etnográfico. El casco urbano conserva características propias de reminiscencia morisca: distribución de habitaciones, materiales constructivos, balcones, puertas y ventanas con líneas de siglos pasados. Una manzana de casas donde residían los vecinos más preeminentes forma un bello conjunto rematado al final con una torre defensiva de origen nazarí —posiblemente del siglo XVI cristiano sobre cimientos anteriores islámicos—, que sería digna de protección urgente.

Perdura el cementerio adosado a la iglesia, como era costumbre en todos los pueblos cercanos hasta principios del siglo XX. Pervive también una alberca de tierra alimentada de agua de la sierra, que discurre por laberínticas acequias abasteciendo la vega del pueblo. Y en una de sus calles, todavía visible, sobrevive el horno de pan cocer: los restos de su bóveda de ladrillo asoman entre los muros desmoronados como el último testigo de la vida cotidiana de Tablate. Un horno que, según la documentación habice, ya existía en 1502. 🏚️

🏯 La torre fortaleza: vigilando el puente

La torre defensiva de Tablate, localizada al norte de la pequeña iglesia hoy casi destruida en su parte más elevada, es el elemento arquitectónico más singular del lugar. Planta rectangular de 4,15 × 3 metros, orientación norte-sur en los lados mayores, muros de tapial con cajones pequeños en que se resaltan las juntas y esquinas reforzadas de ladrillo. Interiormente macizada con hormigón de cal, con planta baja de habitáculo cubierto por grandes vigas de madera sobre muros de ladrillo. Altura conservada de 5,50 metros aproximadamente.

Lo que hoy vemos parece una construcción cristiana del siglo XVI que quizás ocupó los cimientos de otra anterior nazarí. Su función era clara: formar parte del reducto defensivo que vigilaba el cercano y estratégico Puente de Tablate. En la rebelión morisca de 1568-1570, esta torre fue el último reducto cristiano antes de que el puente se convirtiera en campo de batalla. 🏯

🌉 El Puente de Tablate: donde la historia cambió de rumbo.

Pocas estructuras del Valle de Lecrín han sido más decisivas en el curso de la historia que el Puente de Tablate. El 10 de enero de 1569 —diecisiete días después de la elección de Aben Humeya como rey de los moriscos alzados en Béznar— el Marqués de Mondéjar llegó con dos mil infantes a la vista del puente. Al otro lado lo esperaban tres mil quinientos moriscos capitaneados por Girón de Archidona, Anacoz y el Rendati, atrincherados en la cuesta y colinas que dominan por la parte de Lanjarón. Habían cortado el puente para impedir el paso.

Mármol Carvajal lo narra con precisión cinematográfica: el fraile franciscano Fray Cristóbal Molina —con un crucifijo en la mano izquierda, una espada en la derecha, los hábitos cogidos en la cinta y una rodela a la espalda— llegó al paso roto, se apoyó en un madero, saltó, y apareció salvo en la orilla opuesta ante el asombro de todos. Dos soldados le siguieron; uno cayó y murió en lo hondo; el otro llegó. Con esos tres hombres como vanguardia, recompusieron los maderos a cubierto del fuego de los arcabuceros, facilitaron el paso a los demás, y finalmente pasó toda la división con caballos, carros y artillería, alojándose en Tablate. El Marqués peleó en primera línea y una bala le aplastó en la coraza —si no hubiera sido por ella, hubiera perecido.

Ese día el puente de Tablate cambió el rumbo de la Guerra de las Alpujarras. Y Tablate, que lo había visto todo desde sus casas encaladas, pagó el precio: la expulsión de sus moriscos, el abandono de sus tierras, la sustitución de sus familias por repobladores llegados de fuera que desconocían las técnicas de la seda y los sistemas de riego que habían hecho productivo ese rincón del Valle durante siglos. ⚔️

⛪ La iglesia de Tablate. 

Fue construida entre 1561 y 1563 por el albañil Luis de Morales y el carpintero Francisco Hernández, con las tejas vidriadas suministradas por el alfarero Alonso Hernández. Quemada durante la rebelión morisca de 1568, fue reconstruida casi en su totalidad —fundamentalmente la armadura— entre 1603 y 1605.

La descripción de Padilla Mellado es escueta pero precisa: "una pequeña nave y altar mayor sin diferenciar, con armadura sencilla. Torre a los pies sobre el tejado, y portada con simple arco de medio punto sin decorar. Los muros son de ladrillo y cajón tapial y el alero de ladrillo en esquinilla." Una iglesia que sobrevivió al fuego morisco de 1568, a la reconquista castellana, a tres siglos de inviernos alpujarreños. 🔔

Junto al puente nuevo de Tablate existe además la pequeña Ermita de la Virgen de las Angustias —descrita por Madoz como "una ermita de Nuestra Señora de las Angustias sobre el puente, por el que pasa la nueva carretera"—, muy cerca de la conocida Venta de Tablate o de Luis Padilla, donde antiguamente los viajeros alpujarreños realizaban el empalme con la diligencia de la Costa y la Alpujarra. La venta como nodo de comunicaciones; la ermita como amparo del viajero; el puente como umbral entre dos mundos. ⛪

🕌 Los habices de la Mezquita de Tablate en 1502: el inventario del alfaquí.

El capítulo de Tablate tiene una particularidad excepcional: dado que no existe en el Archivo del Arzobispado ningún documento, carta ni escritura que haga referencia directa a los censos de la Iglesia de Tablate después de la conquista, Padilla Mellado recurre al trabajo del profesor Manuel Espinar Moreno —director de su tesis doctoral— publicado en 2009, que estudia los bienes habices de la alquería de Tablate tal como fueron inventariados en 1502, es decir, en el momento mismo de la conversión forzosa de los mudéjares.

El deslinde y apeo de 1502 fue realizado por Fernando Algeziri, vecino y conocedor de la alquería —muy probablemente uno de los alfaquíes o persona que cuidaba la mezquita, dado el conocimiento minucioso que demuestra de cada uno de los bienes y su destino. Algeziri es además uno de los linderos de la casa de la mezquita.

Este inventario es por tanto el más antiguo de todo el capítulo: describe los bienes de la mezquita antes de su conversión en iglesia, y por tanto los que pasaron directamente al culto cristiano. El protagonista no es un censatario sino el propio alfaquí, administrador y beneficiario de los bienes a cambio de dirigir el culto y atender las necesidades espirituales de la comunidad y la enseñanza de los niños. 🕌

🏚️ Los bienes urbanos: el horno, la casa y la memoria del alfaquí

Los bienes urbanos que controlaba el alfaquí de la Mezquita de Tablate en 1502 se reducen a dos elementos, pero ambos son de enorme valor simbólico e histórico.

El horno servía para la cocción de los alimentos de todos los vecinos de la alquería, que debían acudir obligatoriamente a él —los mismos hornos de poya que aparecen en todos los pueblos del Valle de Lecrín y que la Corona protegió expresamente prohibiendo que los particulares tuvieran hornos en sus casas. No se conocen sus linderos porque el documento de 1502 no los especifica, por lo que se piensa que era un edificio exento. Padilla Mellado lo identifica con los restos del horno que aún puede verse en una de las calles del pueblo actual: los restos de su bóveda y la fábrica exterior de ladrillo, visibles entre las ruinas, son el testimonio más tangible que queda de la vida cotidiana de Tablate. Un horno que coció el pan de los moriscos y luego el de los repobladores, sin cambiar de sitio aunque cambiara de dueño. 🔥

La casa era una vivienda dentro de la población, lindando con casas de Hiniestrosa y otra casa del propio Fernando Algeziri, el deslindador. Sin medidas conocidas, sin más detalles. La morada del alfaquí en el corazón de la alquería.

🌾 Las tierras de regadío: los pagos del alfaquí.

Las tierras de regadío asignadas al alfaquí en 1502 suman una superficie aproximada de 0,625 hectáreas, distribuidas en hazas y pedazos de tierra por diferentes pagos del término.

La primera es una haza de cuatro marjales (2.100 m²) hecha en cuatro bancales pequeños, con un aceituno que se hallaba cortado al momento del inventario, lindando con tierras de Alarda y un camino.

La segunda es una haza en el Pago del Gima —en posesión del conocido como El Feci— de un marjal (525 m²) con ocho aceitunos, linde con tierras de Abdilhat. El nombre Feci puede ser un apodo árabe o una deformación del nombre propio Fātiḥ (el conquistador).

La tercera es otro pedazo de tierra de un marjal (525 m²) que alinda también con haza de Abdilhat —este vecino, citado dos veces consecutivas, debía ser propietario de una hacienda importante en ese sector del término.

La cuarta haza se encuentra en el lugar conocido como Fadin Almux —topónimo árabe que puede interpretarse como "campo de Almos" o "campo del ganso"—, de tres marjales (1.575 m²), lindando con las heredades de Milaope y la acequia que lleva el agua a esas fincas. El nombre Milaope —que aparece como lindero en al menos cinco partidas distintas— es la referencia vecinal más citada de todo el inventario: debía poseer la hacienda más extensa del término de Tablate en 1502.

Se describen también dos pedazos de tierra junto a las eras —sin dimensiones especificadas— con un aceituno y una higuera, lindando con hazas de Hinestrosa y las eras del lugar donde los vecinos trillan su pan y sacan sus animales. Las eras colindando con los bienes habices: otro de los puntos de encuentro comunitarios que aparecen recurrentemente en la documentación del Valle.

Finalmente, tres hazas más de dimensiones no indicadas, con un limonero dentro, alindando con heredades de Milaope por todas partes. El limonero como árbol censal: su mera presencia obligaba al arrendatario a mantener el bien y pagar el canon. 💧

🌿 Las tierras de secano: bancales en el monte.

Las tierras de secano de la Mezquita de Tablate suman diez bancales repartidos en cuatro grupos con una superficie de 0,315 hectáreas:

Tres bancales junto a las casas de la alquería, de un marjal (525 m²), con un aceituno cortado, lindando por todas partes con hazas de Almilape.

Dos bancales en el lugar llamado Hablezembuja —topónimo árabe que puede relacionarse con ḥabla (campo) y zambujal (acebuchar, lugar de acebuches)— de un marjal (525 m²), con dos aceitunos, linde con hazas de Milaope y tierra de Almardaluch.

Dos bancales más en el Pago de Homar de dos marjales (1.050 m²), linde con las viñas y haza de El Feci. El nombre Homar puede derivar del árabe ḥamar (rojo, tierras coloradas) o de un nombre propio.

Tres bancales pequeños más de dos marjales (1.050 m²), en pago no especificado, lindando por un lado con una haza de los habices de los cautivos —referencia extraordinaria que merece detenerse: los habices de los cautivos eran bienes cuya renta estaba destinada a financiar el rescate de musulmanes prisioneros de los cristianos, una de las categorías más específicas de los bienes piadosos islámicos— y por otro con unos aceitunos. 🌿

🌳 El arbolado: veintisiete olivos para una mezquita.

El inventario arbóreo de los bienes del alfaquí de la Mezquita de Tablate en 1502 es el más geográficamente detallado del capítulo, con cada árbol ubicado individualmente en su pago y en la tierra de su dueño:

27 olivos/aceitunos, 1 limonero y 1 higuera. Un inventario de aceite, no de seda.

Los pagos mencionados en el recuento arbóreo son los más ricos en toponimia árabe de todo el inventario de Tablate:

Pago del Ginin — un aceituno en haza de los habices del propio Ginin. El nombre Ŷanīn significa en árabe "jardín pequeño" o "huerto".

Pago de Gima — ocho plantones de olivo en haza del alfaquí. El nombre puede derivar de ŷummaʿ (viernes) o de un topónimo anterior.

Pago de Jorayquit — ocho aceitunos en hazas del Aziz. El topónimo árabe Ḥurayqūt puede interpretarse como "pequeño lugar quemado" o derivado de ḥarīqa (incendio).

Fadin Azeytun — otro aceituno linde con tierra de Amilaope. Fadin es la castellanización árabe de faḥṣ (campo, llanura) y azeytun es directamente el árabe az-zaytūn (el olivo): "el campo del olivo". Un topónimo que lleva el árabe de la palabra olivo en su propia denominación.

Pago del Cana — dos aceitunos en diferentes hazas, uno linde con Abdilhar y otro con tierras del Milaope. También el limonero de los bancales habices está en este pago. El topónimo al-Qanā significa "el canal" o "la acequia".

Pago de Colaytan — dos aceitunos, linde con los bienes de Alcaziz y los del Milaope.

Pago de Caherix — dos aceitunos en tierras del Milaope.

Pago de Mira — tres aceitunos linde con tierras del Milaope.

Pago Haratalbolot — el último aceituno, en haza del Zerri. El topónimo árabe Ḥārat al-Ballūṭ significa "Barrio de la Encina" —un pequeño barrio o cortijada del que solo queda el nombre en el inventario. Haratalbolot es el lugar más misterioso del término de Tablate: mencionado solo una vez, en el último árbol del último pago, como si el propio inventario lo dejara para el final porque ya apenas quedaba nada que contar de él. 🌳

📋 El Libro Becerro (1547-1554): dos partidas, todo un pueblo.

El Libro Becerro de los Bienes Habices es, para el caso de Tablate, excepcionalmente parco: apenas dos folios (246r y 246v) y dos partidas de censo. Una singularidad que no es accidental sino reveladora: los bienes habices de Tablate fueron arrendados en bloque a un solo censatario, y ese arrendamiento global ocultó el detalle que en otros pueblos el Libro Becerro recoge parcela por parcela.

Primera partida — Antonio de Villaverde: 2.727 maravedís anuales

Antonio de Villaverde pagaba 2.727 maravedís de censo cada año por todos los habices de la Iglesia de Tablate. Los había recibido por traspaso de la mujer de Hernando de Morales —cuyo nombre propio el documento no recoge, en la costumbre notarial de identificar a las mujeres por el marido—. La escritura original de la mujer de Morales estaba en la Contaduría, ante el escribano Bartolomé de Alba (22 de agosto de 1531). El reconocimiento de Villaverde se hizo ante Pedro de Córdoba (30 de abril de 1543), con licencia del Contador Minarro y pago de la décima.

El detalle verdaderamente notable es lo que sigue en el Libro Becerro: Antonio de Villaverde poseía también habices de otras iglesias en el término de Tablate —"otros habices extranjeros que hubiese en el dicho Tablate"—, concretamente de la Iglesia Mayor de Granada y de la Iglesia de Dílar, que no se incluían en la cifra de 2.727 maravedís. Una acumulación de arrendamientos de diferentes instituciones eclesiásticas en el mismo término: un hombre que sostenía económicamente las iglesias de medio reino.

Tras el levantamiento morisco de 1568, los herederos de Antonio de Villaverde desampararon las tierras y renunciaron al arrendamiento. Los bienes quedaron sin explotación hasta que en 9 de abril de 1592, ante el escribano Pedro de Ledesma de Melegís, se dieron a censo perpetuo de 13 ducados (4.862 maravedís) anuales al hijo del anterior: Melchor de Villaverde. Del padre al hijo, del 1543 al 1592, casi medio siglo de historia de una familia y un pueblo en una sola escritura.

Segunda partida — Andrés el Balenci: 1 ducado (375 maravedís) anuales

Andrés el Balenci, vecino del lugar de Tablate, pagaba un ducado de censo perpetuo al año por la mitad de nueve olivos en el término de Tablate. La otra mitad de esos mismos nueve olivos pertenecía a los herederos de Luis Dedi, difunto, vecino de Granada —un hombre que poseía árboles en Tablate sin vivir en él, y cuya muerte dejó el censo en manos de herederos no siempre diligentes. Escritura ante Francisco de Córdoba (11 de diciembre de 1557).

Nueve olivos divididos entre dos poseedores, en un único folio de Libro Becerro: la mínima expresión del sistema habice aplicada a un pueblo que ya en 1547 era demasiado pequeño para dar más de dos partidas en el inventario general. 🫒

✒️ Los escribanos y las fechas:

Bartolomé de Alba — escritura original de la mujer de Hernando de Morales (22 de agosto de 1531). La primera huella documental del arrendamiento en bloque de los habices de Tablate.

Pedro de Córdoba — reconocimiento de Antonio de Villaverde (30 de abril de 1543) y escritura de Andrés el Balenci sobre los nueve olivos.

Francisco de Córdoba — escritura de Andrés el Balenci (11 de diciembre de 1557).

Pedro de Ledesma — el gran arrendamiento a Melchor de Villaverde (9 de abril de 1592), ante el escribano público de Melegís.

🌅 Lo que los habices de Tablate nos dicen

Tablate es el pueblo del Valle de Lecrín cuya documentación habice es más escueta —dos folios en el Libro Becerro, ninguna escritura en el Arzobispado— y al mismo tiempo el que más nos obliga a mirar atrás, al inventario del alfaquí de 1502, para entender lo que se perdió.

Ese inventario de 1502 es un documento excepcional: los pagos con sus nombres árabes —Fadin Azeytun, Jorayquit, Haratalbolot, Colaytan, Ginin, Gima, Homar, Cana—, los vecinos con sus nombres árabes —Milaope, Abdilhat, Alarda, Aziz, El Feci, Almilape, Almardaluch—, los olivos uno a uno en sus hazas, el limonero del Pago del Cana, la higuera junto a las eras, el horno exento sin linderos conocidos porque era el centro de todo.

Y luego, en 1547, la síntesis brutal de ese mundo en dos partidas: Antonio de Villaverde y Andrés el Balenci. Un folio y medio para resumir lo que Fernando Algeziri describió en 1502 con la minuciosidad del que conoce cada piedra. Entre medias, el puente roto, el fraile franciscano saltando sobre el madero, los cinco mil moriscos deportados a Córdoba, Galicia y Extremadura.

Que no se pierda la memoria de Tablate. ✨🌉

📚 Bibliografía:

PADILLA MELLADO, Lorenzo Luis (2010): Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología. Editorial de la Universidad de Granada. Granada. D.L.: GR 3009-2010. ISBN: 978-84-693-2571-1. [Capítulo XXI: Tablate, pp. 1329-1355.]

Libro Becerro de los Bienes Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín (1547-1554). AHAGr. Signatura Caja nº 44. Fols. 246r-246v. Apéndice Documental, Doc. nº 21, p. 136.

ESPINAR MORENO, Manuel (2009): "Los Bienes Habices de la alquería de Tablate en 1502". Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, nº 21. Granada, pp. 63-79. [Fuente: Archivo General de Simancas. Cámara Mayor de Cuentas, 1ª-E.]

MÁRMOL CARVAJAL, Luis del (1946): Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada. B.A.E. Tomo I, Cap. XVII y XVIII. Madrid, pp. 145-146 y 226.

MADOZ, Pascual (1845-1850): Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Andalucía, Granada. Estudio introductorio de J. Bosque Maurel. Granada, 1987, p. 306.

PADILLA MELLADO, L.; ESPINAR MORENO, M. (2007): Arquitectura Defensiva del Valle de Lecrín. Granada, pp. 124-126.

MARTÍN GARCÍA, M.; BLEDA PORTERO, J.; MARTÍN CIVANTOS, J.M. (1999): Inventario de Arquitectura Militar de la Provincia de Granada (ss. VIII al XVIII). Diputación de Granada. Granada, p. 372.

PADILLA MELLADO, Lorenzo L. (2009): "Derribo y demolición de hornos y hornillos de poya que algunos vecinos habían labrado en sus casas". Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, nº 21. Granada, pp. 263-285.


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La Virgen de las Angustias 

La torre defensiva de Tablate 

Casa del pueblo de Tablate 

El horno en 2006

El horno en 2023



09 julio 2026

Del libro de Habices y Apeo de Restábal a la pila bautismal


 🕊️ Restábal después de los moriscos: del Libro de Habices a la pila bautismal.

De cómo un puñado de apellidos sobrevivió al silencio de una alquería vacía.

✍ Por Miguel Ángel Molina Palma 

Hay un vacío en la historia de Restábal que dura casi cuarenta años. 🌫️ Entre la sublevación morisca de diciembre de 1568 —cuando los vecinos de la alquería se alzaron al paso del capitán Céspedes— y el 24 de junio de 1607, fecha en que el cura del lugar moja la pluma para anotar el bautismo de una niña llamada Ana María Ortiz Ruiz, hay una tierra que cambia de manos, de fe y de gente. Ese primer folio del libro parroquial no es un simple trámite administrativo: es la primera fotografía nítida de la Restábal repoblada, la que sustituye a la alquería morisca que los Reyes Católicos y sus sucesores fueron desmontando pieza a pieza. 📜

🏺 Lo que dice el Libro de Habices antes del silencio:
Antes de que existiera parroquia con libros propios, ya existía Iglesia con propiedades. El Libro Becerro de Censos de los bienes habices de Restábal —esa contabilidad minuciosa que Lorenzo Luis Padilla Mellado rescata en su tesis sobre los habices del Valle de Lecrín— nos deja, hacia 1533-1547, una nómina de vecinos que pagaban censo a la Iglesia por casas, hazas y viñas: Bernabé de Málaga Fornay y Martín de Loja tenían a censo un horno; Miguel de Baeza y Zacarías de Moclín, vecinos de Melegís, compartían una casa en Restábal por la que pagaban nueve ducados; y entre las tierras de riego y secano aparecen nombres como Bartolomé de Alfaro, Juan de Flores, Francisco Sánchez Machuca, Bartolomé de Morales, Luis Hernández o Domingo de Baena. 🌾

No son apellidos moriscos —Youhy, Yahi, Azuz asoman también en esos mismos folios, marcando la frontera de una convivencia que se acababa—. Son, muchos de ellos, los cristianos viejos que ya habitaban o rentaban tierra en el Valle antes de 1570: la simiente sobre la que se levantará la Restábal cristiana definitiva. Y no es casualidad que fuera precisamente un Licenciado Machuca quien firmara el Apeo del lugar de Restábal: el apellido ya estaba escrito en la tierra antes de que la tierra cambiara de dueños. ⚖️

👶 1607: la parroquia empieza a contar su propia gente:
Cuando el primer libro de bautismos arranca en 1607, treinta y siete años después de la repoblación, los apellidos que desfilan por sus páginas no son enteramente nuevos. Ana María Ortiz Ruiz, Marcos Machuca, Isabel Moles, Juan Flores, Francisca Alfaro... En apenas los primeros veinte asientos del libro reaparecen Machuca, Flores y Alfaro —los mismos linajes que, sesenta o setenta años antes, figuraban como censatarios de la Iglesia en el Libro Becerro—. 🔗

El caso más elocuente es el de la familia Flores: Juan Flores y Mariana Ruiz bautizan hijos en Restábal de forma casi ininterrumpida entre 1608 y 1664, y sus descendientes —Flores, Palomino Flores, Vázquez Alfaro— siguen apareciendo en la pila bautismal hasta finales del siglo XVII. Los Alfaro, por su parte, se entrelazan generación tras generación con los Contreras, los Sánchez, los Díaz y los Puerta, formando una red de parentescos que atraviesa el siglo XVII entero. Y en 1633 nace Lucas Prieto Baena, hijo de Juana Baena: el eco tardío, quizá, de aquel Domingo de Baena que un siglo antes pagaba censo por tierras en Alcudia o en el Pago de Guaralite. 🕯️

🤔 ¿Repobladores, cristianos viejos... o las dos cosas?
La pregunta que se impone es inevitable: ¿los primeros inscritos en el libro parroquial de Restábal descienden de aquellos cristianos viejos que ya tenían tierra habiz en censo antes de 1570, o son más bien los repobladores llegados de fuera tras el reparto posterior a la expulsión morisca? La respuesta, a la luz de estos documentos, probablemente sea ambas cosas a la vez. El Libro de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal trajo consigo repobladores foráneos —viudas, familias castellanas, gentes de otros reinos que recibieron suertes de tierra morisca—, pero el propio Libro de Habices demuestra que ya existía, antes de la repoblación masiva, un núcleo de vecinos cristianos —muchos de ellos "de Melegís"— que rentaban bienes eclesiásticos en Restábal.

 Cuando la parroquia abre su primer libro en 1607, es razonable pensar que registra ya la fusión de ambos grupos: el poso cristiano previo a 1570 y la nueva sangre repobladora, mezclados en un mismo pueblo, en una misma pila bautismal, en un mismo padrón de apellidos que —Alfaro, Flores, Machuca, Sánchez, Morales, Baena— seguirán vivos en Restábal durante generaciones. 🌳
Reconstruir esa costura entre el habiz y el bautismo, entre el censo morisco y el registro parroquial, es una de las tareas más hermosas —y más difíciles— de escribir la historia de un pueblo pequeño: no hay fecha exacta en la que Restábal "empieza de nuevo", solo un hilo de apellidos que atraviesa el silencio de cuarenta años sin romperse del todo. 🧵



🌾 Restábal después de los moriscos: del Libro de Apeo a los libros parroquiales.

Treinta vecinos, cuatro apellidos que ya estaban allí, y un pueblo que vuelve a nacer
En un artículo anterior seguí el rastro de los apellidos de Restábal desde el Libro de Habices hasta la primera página del libro de bautismos, en 1607. 🕊️ Pero hay otro documento, más preciso todavía en nombres y fechas, que permite mirar ese mismo tránsito desde un ángulo distinto: el Libro de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal, que registra, casi notarialmente, el acto fundacional de la Restábal repoblada: el 28 de octubre de 1579, en la iglesia del lugar, "a son de campana tañida", treinta vecinos se reúnen en concejo abierto para aceptar las condiciones del censo perpetuo con que la Corona les entrega las haciendas que habían pertenecido a los moriscos expulsados. 📜⛪

📋 La lista de los treinta:
El escribano Diego Guerra de Céspedes dejó algo que pocos pueblos pueden presumir de conservar: el padrón fundacional de sus nuevos pobladores, con nombre y procedencia de cada uno. La mayoría llega de fuera: Alonso López Carrillo de Jaén, Juan Ramos de Alcázar de Consuegra, Antón Gómez Marichica de Baena, Diego Hernández de Villanizar de Antequera, Juan Vizcaíno de Martos, Gonzalo de Salazar de Castro del Río, Francisco Sánchez desde un cortijo de Guadix, e incluso un portugués, Antón Hernández, y un navarro, Francisco Navarro. Hay también tres viudas que firman por sí mismas —María López, Lucía Rodríguez y Mariana de Moya— renunciando ante el escribano a las leyes que como mujeres pudieran favorecerlas: la repoblación también se sostuvo sobre ellas. 👩‍🌾

Pero entre los treinta hay cuatro nombres que el propio documento distingue con una expresión distinta a la de "natural de": se les llama "vecino originario de Restábal". Son Pedro de Aragón, Cristóbal de Zamora, Francisco Flores Herrador y Bartolomé de Alfaro. No vinieron de ninguna parte: ya estaban aquí. 🌳

🔑 Los que ya estaban allí:
Esa distinción —"originario" frente a "natural de [otro lugar]"— es la clave de todo el artículo. Significa que, cuando la Corona reparte Restábal en 1579, no todo el pueblo es gente nueva: hay un resto de población anterior a la sublevación de 1568 que permanece, se acomoda a la nueva escritura de censo y entra a formar parte del concejo repoblador en igualdad de condiciones que los recién llegados. Y ese resto, justamente, coincide con los apellidos que el Libro de Habices ya documentaba como censatarios de tierras eclesiásticas décadas antes: Alfaro y Flores vuelven a aparecer, esta vez no arrendando una haza a la Iglesia, sino firmando como vecinos fundadores del nuevo Restábal. 🔗

El caso de Bartolomé de Alfaro es el más elocuente. En 1579 es "vecino originario" que da su poder al procurador Gonzalo de Salazar; en 1593 es regidor del concejo; y en 1596-1597 protagoniza, junto a su hermano Cristóbal de Alfaro y su hijo Bartolomé Ruiz de Alfaro, todo un capítulo de compraventas, trueques y una escritura de venta de media suerte a favor de su hija María de Alfaro, de diecisiete años. Cuando el libro parroquial arranca en 1607, la familia Alfaro ya lleva casi tres décadas asentada, con tierras propias y cargos concejiles: no es extraño que sea uno de los apellidos que con más fuerza atraviesa el siglo XVII entero en la pila bautismal, entrelazándose con los Contreras, los Sánchez, los Díaz y los Vázquez hasta bien entrado 1690. 🌿

👨‍👩‍👧 De Valeriano Machuca al primer folio del libro de bautismos.
Hay, además, una coincidencia que roza la certeza documental. El Libro de Apeo registra a Baleriano (Valeriano) Machuca como alcalde de Restábal en 1593 y de nuevo en 1603, firmando junto a Francisco Sánchez, Damián Márquez y Juan de Segovia el traslado de haciendas ordenado por el visitador Diego Hurtado de Mendoza. Pues bien: el cuarto asiento del libro de bautismos, fechado el 4 de octubre de 1607, registra el nacimiento de Marcos Machuca, hijo de Valeriano Machuca y Marina Cortés. 🎯 Todo apunta a que se trata del mismo Valeriano Machuca que gobernaba el concejo pocos años antes: el alcalde repoblador convertido, sin solución de continuidad, en padre de familia inscrito en el primer libro sacramental del pueblo.

Algo parecido ocurre con los Aragón y los Salazar. Pedro de Aragón figura como "vecino originario de Restábal" en 1579, y Gonzalo de Salazar es el procurador que representa a todo el concejo ante la Corona. Sus apellidos, unidos, reaparecen constantemente en los matrimonios de la tercera y cuarta década del siglo XVII: Cecilia Salazar Aragón, María Salazar Aragón, Sebastiana Salazar Aragón se casan entre 1629 y 1638, señal de que ambas familias fundadoras siguieron emparentándose generación tras generación. 💍

🤍 Una respuesta con nombres y apellidos.
Volviendo a la pregunta que abrió esta serie de artículos —¿son los primeros inscritos en los libros parroquiales descendientes de cristianos viejos o de repobladores?—, el Libro de Apeo permite ya una respuesta bastante más afinada que una simple hipótesis: son las dos cosas, y en algunos casos, la misma familia. Bartolomé de Alfaro y Francisco Flores Herrador enlazan directamente el mundo anterior a 1568 (los censatarios habices) con el concejo repoblador de 1579 y, a través de sus hijos y nietos, con el primer libro de bautismos de 1607. Los recién llegados —Machuca, Sánchez, Aragón, Salazar— se integran con tal rapidez que apenas dos generaciones después sus apellidos ya son indistinguibles de los de los "vecinos originarios". Restábal no se refunda de la nada: se recompone, hilo a hilo, con la gente que ya estaba y la que llegó a ocupar lo que quedaba vacío. 🧵✨

📚 Fuentes: Libro de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal (Espinar, González, de la Higuera y Concepción Gómez, ed.); 

Lorenzo Luis Padilla Mellado, "Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín" (Universidad de Granada, 2010); 

Libros parroquiales de bautismos y matrimonios de Restábal.

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Los habices de la Iglesia de Béznar

Iglesia de San Antón en Béznar 


🕌 LOS HABICES DE LA IGLESIA DE BÉZNAR 

Historia, patrimonio y memoria de la alquería que eligió a un rey

Por Miguel Ángel Molina Palma 

Hay lugares que la historia no elige por casualidad. Béznar —la alquería más meridional y menos elevada del Valle de Lecrín, rodeada de naranjos y limoneros al pie del encajonado río Ízbor— fue elegida en la Navidad de 1568 para uno de los actos más dramáticos del reino de Granada: la proclamación de Fernando de Córdoba y Valor como rey de los moriscos alzados, bajo el nombre de Muley Mahamete Aben Humeya. Un acontecimiento que marcó el comienzo de la Guerra de las Alpujarras y cambió para siempre el destino de todo el Valle. Debajo de un olivo. En Béznar. 🫒⚔️

Pero antes y después de esa noche de diciembre, Béznar fue también —y sobre todo— un pueblo de hornos y macaberes, de hazas regadas por el Cenete y la Talia, de morales y olivos, de moriscos que pagaban censo a la Iglesia y de repobladores que los heredaron. La fuente principal de este artículo es el Capítulo V de la tesis doctoral de Lorenzo Luis Padilla Mellado, Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología (Universidad de Granada, 2010), que documenta los bienes habices de la Iglesia de Béznar a través del Libro Becerro de los Bienes Habices (1547-1554) —folios 204r a 213r— y de una escritura de censo otorgada en 1592 ante el Administrador de las Iglesias del Valle Alonso de Solís (AHAGr, Signatura 585-F), complementada por 21 escrituras de censo custodiadas en las Signaturas 572-F y 585-F del mismo archivo. 📚

🌿 Un nombre, un linaje, un poeta

El topónimo Béznar proviene del árabe بزنار (Baznār), alquería de la región llamada min nāḥiya al-Iqlīm min qurà Garnata —"del distrito del Valle de las localidades de Granada"—, tierra de la que era natural el sabio Abū l-Ḥasān Hāni b. ʿAbd al-Raḥmān b. Hāniʾ al-Garnātī, según recoge el geógrafo Yāqūt en su Muʿŷam al-buldān. Se trata de un descendiente del célebre poeta Ibn Hāniʾ al-Andalusī (932-973), considerado el más grande poeta árabe de occidente, poeta oficial de la corte fatimí de al-Muʿizz li-Dīn Allāh. Un linaje que une este pequeño pueblo granadino con los salones de Bagdad y El Cairo.

El nombre árabe sobrevivió a la conquista castellana, a la conversión forzosa y a la expulsión. Y sobrevive hoy, aunque el embalse de Béznar —construido entre 1977 y 1985 en el encajonamiento del río conocido como el Salto del Lobo— cubrió para siempre las tierras del Barrio Bajo, los macaberes del Pago de Loayna y las huertas que daban al río. El pantano guardó bajo sus aguas parte de la historia que este artículo intenta rescatar. 💧

⚔️ La proclamación de Aben Humeya: Béznar en la historia del reino

Luis del Mármol Carvajal, testigo y cronista de la guerra, lo narra en su Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada (Libro IV, Capítulo VII): cuando los jefes moriscos se reunieron en el Valle de Lecrín para elegir caudillo en los últimos días de diciembre de 1568, la disputa entre los partidarios de distintos candidatos amenazaba con fracturar el alzamiento antes de empezar. Finalmente llegaron a un acuerdo: don Hernando de Válor sería el rey, y Aben Farax su Alguacil Mayor. "Con esto cesó la diferencia, y de nuevo alzaron por rey los que allí estaban a don Hernando de Válor, y le llamaron Muley Mahamete Aben Humeya, estando en el campo debajo de un olivo."

Ese olivo estaba en Béznar. La coronación más efímera y trágica del último reino morisco de Granada se celebró bajo las ramas de un árbol, en el pueblo más bajo del Valle de Lecrín.

Lo que siguió es bien conocido: el Marqués de Mondéjar inició la ofensiva el 3 de febrero de 1569, tomando Poqueira, Jubiles y Paterna. En junio de ese año Felipe II ordenó que todos los moriscos de Granada fueran sacados del reino. En noviembre de 1570 ordenó la expulsión total. Los moriscos del Valle de Lecrín y Málaga fueron enviados a Extremadura y Galicia. Los de Guadix, Baza y el Río de Almanzora, a La Mancha y Castilla. Los de Almería, a Sevilla. Así acabó, en las tierras que rodeaban el olivo de Béznar, la última guerra de independencia de al-Ándalus. 💔

🏘️ Los barrios de Béznar: lo que el pantano se llevó

El primitivo núcleo urbano de Béznar se organizaba en cuatro barrios, tal como el Apeo de Bienes Habices reconstruye indirectamente a través de los linderos de los bienes:

El Barrio Bajo fue el primero en desaparecer, primero bajo las aguas del embalse y luego trasladado al barrio nuevo de Los Peloteos, construido para reubicar a sus vecinos. En el barrio antiguo había una ermita que aún se mantiene en pie pero secularizada —su imagen fue trasladada al nuevo barrio—. A su izquierda se encontraba un macaber morisco. A su derecha, las casas desaparecidas.

El Barrio de la Iglesia era el centro del núcleo urbano, donde se levantaban la iglesia, el antiguo ayuntamiento o pósito, y las casas más prósperas. Allí estaba la casa que fue de la mezquita, lindando con la calleja que pasaba entre la iglesia y la vivienda.

El Barrio de la Habita o Javita —escrito de ambas formas en los documentos— era una calle que salía desde el centro del pueblo por donde discurría el antiguo Camino Real que iba de Granada a las Alpujarras. El nombre Habita es castellanización de hābita (árabe para "habitada" o "morada"), y puede ser también una deformación de ḥāra (barrio).

El Barrio del Fuerte comprende las casas situadas por encima de la carretera donde se cree que hubo un antiguo fuerte o torre defensiva —aunque, señala Padilla Mellado con honradez documental, en la actualidad no hay indicios arqueológicos que confirmen esa existencia. 🏘️

🏭 Los molinos: el Marqués y el aceite de Garví

En Béznar se conservan testimonios de una industria molinera que el inventario habice documenta y que los vecinos han guardado en la memoria colectiva. El Molino del Marqués de Mondéjar —situado en el Barrio del Fuerte, en la calle Pilas— ha sido convertido en vivienda. En el número 96 de la Calle Real, ya casi en la salida hacia Motril, sobreviven en lamentable estado de conservación los restos de la Fábrica de aceite de la familia de Pepe Garví: muros que hablan de un pasado aceitero que sostuvo al pueblo durante siglos.

Una escritura de censo de 1555 documenta además la cuarta parte de un molino de aceite situado en el lugar de Pinos del Rey, tomada a censo por Andrés del Pulgar —las otras tres cuartas partes eran de Diego de Mendoza, Lorenzo Zayas y Lorenzo Carhuz—, con cargo de pagar a la Iglesia de Béznar tres arrobas y media de aceite perpetuamente. El aceite como moneda de censo: una práctica habitual en los pueblos productores del Valle. ⚙️

⛪ La iglesia: la más antigua del Valle

La Iglesia de Béznar es, según Ignacio Henares Cuéllar y Rafael López Guzmán, posiblemente la de construcción más antigua de todo el Valle de Lecrín. Levantada entre 1525 y 1530, trabajaron en ella el carpintero Juan Fernández y el albañil Juan de Toledo. Está dispuesta en tres naves separadas por pilares góticos sobre arcos apuntados, con capilla mayor diferenciada y una única armadura de par y nudillo con seis tirantes, lacería de ocho y canes de labores góticas con tres lóbulos —una solución que combina con delicadeza la estructura gótica tardía y el gusto decorativo mudéjar.

En su origen fue consagrada como Santa María la Mayor. Tras la epidemia de mediados del siglo XVIII fue rededicada a San Antón —que conserva en su interior todos los elementos originarios— flanqueando el conjunto.

Cerca de la iglesia existe una pequeña ermita que Padilla Mellado identifica con alta probabilidad como el solar de una rābita musulmana: en los campos de naranjos de su entorno se han hallado en numerosas ocasiones restos de tumbas de época musulmana y morisca, y las losas y piedras del muro cercano fueron reutilizadas al modo de la Alhambra. A la izquierda de la ermita estaba el antiguo macaber morisco del Barrio Bajo —hoy espacio de ocio y recreo a los pies del pantano. ⛪

🏚️ Los bienes urbanos: casas, hornos, plazuelas, rábita y macaberes

El inventario de bienes urbanos de Béznar, reconstruido por Padilla Mellado a partir del gran arrendamiento de 1592 a Esteban Sánchez e Isabel de Luque y del Libro Becerro, es el más variado tipológicamente de todos los estudiados en el Valle.

Las casas son dos: la primera, que el documento identifica explícitamente como "de la Mezquita", estaba en el Barrio de la Iglesia, lindando con casa de Francisco González, la calleja que pasa entre la iglesia y dicha casa, el huerto de Lorenzo Vizcayno y la Calle Real que va de Granada a las Alpujarras. No se dan sus medidas. La segunda, en el Barrio Bajo, estaba caída: lindaba con huertas de Don Alonso de Alarcón, casa de Francisco Martínez y la Calle Real. El Libro Becerro añade una tercera casa, en el Barrio Alto, que tenía Antón el Zeule, linde de casa de Hernando el Guanjati, huerta de María García y la Calle Real. Esta la tomó a censo el Beneficiado Diego de Trujillo en 238 maravedís ante Pedro de Córdoba (23 de enero de 1540); luego la tuvo el Beneficiado Marcos Díaz, quien la cedió al propio Antón el Zeule. En 1558, Antón el Zeule la traspasó a Juan de Baeza, sacristán de Béznar. Cuatro poseedores en dieciocho años: el ciclo completo de un bien habice en manos humanas.

Los hornos son dos, ambos significativos. El primero estaba en el Barrio Bajo, linde con casa de Diego Jiménez, huerto de Gerónimo Ribera y la Calle Real. El segundo era de la Mezquita y tenía plazuela delante, lindando por tres partes con la huerta de los hijos y herederos de Gonzalo Delgadillo, la casa de Juan Gómez de Benavente y la calle que va de la Alpujarra a Granada. El Libro Becerro añade la mitad del horno del Barrio Bajo, que tenía a censo Juan el Mozarra en 450 maravedís anuales: linde con Antón el Moahar, una almazara de Lorenciañez y la calle pública. La otra mitad la poseía Diego el Buza, también en 450 maravedís.

Las plazuelas son dos: una de medio marjal en el Barrio Bajo (263 m²), linde con casa de Juan Ruiz Vizcayno, casa de Diego de la Puerta, Francisco Martínez y la Calle Real; y otra de cuarto de marjal (132 m²) junto al horno, linde con el huerto de Gerónimo de Ribera y la Calle Real. El Libro Becerro añade la mitad de una plaza de coger estiércol del ganado que poseía Juan el Mozarra como heredero de su padre Lorenzo Mozarra, quien tenía carta de ello desde el 24 de mayo de 1513, lindando con García el Mozarra y la huerta de Hernando Abenoruy.

La rābita del Barrio Bajo la poseía a censo Diego el Boruque por un real y medio anuales, ante Pedro de Córdoba (15 de marzo de 1542). Años después, el Libro Becerro registra que ese mismo sitio de rābita estaba ya en casa de Francisco Yáñez Descovedo, vecino de Granada, quien reconoció el censo ante Diego Díaz (16 de agosto de 1592). Una rābita convertida en casa particular, absorbida por el tejido urbano del Barrio Bajo. 🕌

Los macaberes son tres y están todos en el Pago de Loayna: el primero de un marjal (525 m²), linde con el olivar de la huerta del Beneficio, olivar de Juan de Salamanca y el camino al Barrio Bajo; el segundo de cuatro marjales (2.100 m²) que "con anterioridad eran macaber y ahora son eras", con cuatro olivos en torno a él, linde con olivos de Don Alonso de Alarcón, huerta de Francisco de Vervedo, huerta de Antón Serrano y olivos de Francisco Martín el Viejo; y un tercer pedazo de seis marjales (3.150 m²) por bajo de las eras, junto al Molino del Marqués, linde con el camino a Granada y la huerta de Gonzalo Delgadillo. Tres cementerios islámicos en el mismo pago, convertidos en eras y tierras de labor, custodiados ahora bajo las aguas del embalse. 🪦

🌾 Las tierras de regadío: pagos del Cenete, la Talia y el Brejital

El inventario de tierras de regadío de Béznar suma 10 hazas, 6 bancales, 4 pedazos de tierra y 3 huertas, con una superficie total de 1,04 hectáreas, distribuidas por los pagos del Cenete, Fuente del Palo, La Loayna, La Talia y El Brejital.

En el Pago del Cenete —el más productivo del término— se documentan cuatro bancales de marjal y medio con seis olivos, granados, higuera y algarrobo, linde de Juan Gómez Tablada y la huerta de la iglesia; una huerta de un marjal con dos albarcoques y un olivo, linde de Rafael Alonso y Juan Gómez Tablada; una haza de marjal y medio arrimada a la anterior; y una huerta de marjal y medio con 14 olivos, limones, higueras, granados, almez y cañaveral, linde de Gerónimo de Ribera, Rafael Alonso y Juan de Lasa. Todos los bienes del Cenete los poseía a censo Esteban Sánchez.

En el Pago de la Fuente del Palo, una haza de medio marjal con cinco olivos y un plantón de moral, linde de la suerte del Beneficio y de Lorenzo Vizcayno.

En el Pago de La Loayna se describen tres hazas de uno, dos y un marjal respectivamente, con morales, olivos, estacas y una higuera, siendo Francisco González posesor de la última (con higuera propia). El moral de esta haza era de la iglesia; la higuera, de Francisco González: la propiedad dividida árbol a árbol como era habitual en la documentación habice del Valle.

En el Pago de la Talia se concentra la mayor riqueza de regadío: una huerta de dos marjales con dos morales, dos albarcoques, un naranjo dulce y pies de limones, con cuarto de agua propio, linde de Juan de Aguilar, Juan García y vereda del Barrio Alto; una haza en dos pedazos partida por jorfel, con dos cuartos de agua, linde de Don Alonso de Alarcón, Francisco Martínez y el olivar de Esteban Sánchez; una haza de tierra calma de dos marjales linde de la suerte del Beneficio y olivar de Rafael Alonso; y una última haza de marjal y medio que "con anterioridad había sido huerta" y ahora solo tiene un peral, linde del Camino del Atajo que va de la Alpujarra a Granada.

En el Pago del Brejital: una haza de dos marjales con tres higueras y dos olivos, linde del Barranco de la Habita, haza de Juan de Aguilar y haza de Francisco Martos el Viejo; y otra de tres cuartos de marjal con un olivo, linde de Juan Domínguez, Pedro López Rebilla y el Licenciado Montenegro. 💧

🌿 Tierras de secano, viñedos y el gayombar del Jololin

Las tierras de secano y viñedo de Béznar suman 1,75 hectáreas, distribuidas por los pagos del Jololin, Bragital, Albotayta y Sierra, más la viña del Barranco de Buda.

El Pago del Jololin es el más extenso y variado: una haza de cuartilla de sembradura (1.611 m²) con dos olivos; un "sitio de tierra que solía ser viña y ahora es gayombar" de diez marjales (5.250 m²), la parcela más grande de todo el inventario de Béznar, linde de Don Alonso de Alarcón y la acequia que viene del Cenete; dos pedazos de tierra convertidos en monte de tres marjales que "antiguamente solían ser viñas", linde de la acequia de la Fuente de Quese y tierras de Francisco de Martos el Viejo; y un pedazuelo con álamos en el barranco, linde de Manuel de Almazán y Bartolomé de Aguilar.

El gayombar es un detalle botánico de primer orden: el gayombo o gayomba (Spartium junceum) es una planta arbustiva de flor amarilla que coloniza viñedos abandonados y tierras sin cultivar en la zona mediterránea. Su presencia en diez marjales que "solían ser viña" es el testimonio silencioso del abandono agrícola que siguió a la expulsión de los moriscos. Donde hubo vid, creció gayombo. 🌾

En el Pago del Bragital tres bancales de dos marjales con 14 olivos grandes y dos pequeños —la partida arbolada más rica del inventario de secano—, linde de Francisco González y Juan García; y un pedazo de tierra de dos celemines que el documento advierte "no se sabe ahora donde está", pues el Apeo Viejo sí lo conocía pero el de 1592 ya no lo localiza: una tierra perdida en el intervalo de dos generaciones.

En el Pago de Albotayta dos pedazos de tierra de un marjal cada uno, lindando uno con la mojonera de Pinos y la de El Chite, el río y las tierras de Francisco Martínez; el otro con el camino al Barrio Bajo hacia Granada y tierras de Pedro López de Rebilla.

En el Pago de la Sierra un pedazo de tierra de dos marjales que "solía tener catorce posturas de olivo y ahora tiene nueve olivos grandes y chicos" —otra señal de abandono y recuperación parcial—, linde de Juan de Padilla, la suerte de Pedro de Chaves y el olivar del Licenciado Montenegro.

La viña del Barranco de Buda —tres marjales partidos por un arroyo con almez, higueras y vestigio de peral— lindaba con el camino de Béznar a Tablate y el olivar de Francisco de Martos el Mozo.

🌳 El arbolado: el olivar de Béznar

El recuento arbóreo del inventario de Béznar, el más nutrido de todos los pueblos estudiados, ofrece estas cifras:

108 olivos, 24 morales, 11 higueras, 5 albarcoques, 4 granados, 1 almez, 1 peral y 10 árboles frutales sin especificar.

El dominio absoluto del olivo sobre todas las demás especies confirma que Béznar era, con diferencia, el gran pueblo aceitero del Valle de Lecrín. Sus 108 olivos inventariados —distribuidos entre todas las tierras y pagos del término— son más del doble que los de cualquier otro pueblo del capítulo. El Camino Real que pasaba por Béznar hacia la Alpujarra y la costa era también el camino del aceite. 🫒

Los 24 morales —segunda especie en importancia— recuerdan el pasado sedero que la expulsión interrumpió. El Libro Becerro recoge que el Beneficiado Diego de Trujillo tomó a censo "todos los morales de la dicha Iglesia" en 562 maravedís ante Hernando de Montalbán (8 de noviembre de 1515): una fórmula de arrendamiento en bloque que simplificaba la gestión de los bienes dispersos y que revela cuán numerosos eran esos morales que se prefirió no contar uno por uno.

📋 El Libro Becerro (1547-1554): los censatarios de Béznar

Los folios 204r al 213r del Libro Becerro dibujan la comunidad de Béznar en el momento de la redacción con una riqueza de matices que ningún censo demográfico podría igualar.

Los herederos de Lorenciañez abren la relación con 21 reales anuales por el horno del Barrio de la Iglesia y tres aceitunos en la huerta del dicho Lorenciañez. En octubre de 1559, Lorenzo Yáñez, hijo de Lorenciañez, traspasó horno y olivos a García el Gadazi y Hernando de Medina Paype por 40 ducados ante Francisco de Córdoba. Una familia que sostuvo el horno del barrio más noble del pueblo durante al menos dos generaciones.

Juan Vizcayno pagaba 2.250 maravedís anuales por la hacienda que había pertenecido al Alfaquí Lanjaroní, recibida por traspaso de Bernabé Sedeño —vecino que fue de Béznar—. Reconoció ante Alonso Ruiz el 17 de marzo de 1547. Sus bienes pasaron a su yerno Francisco González, vecino de Béznar, que los reconoció ante Pedro de Ledesma el 26 de julio de 1592. El alfaquí —el jurisconsulto islámico que pronunciaba las fetuas— convertido en apellido de un linaje morisco, y su hacienda pasando de mano en mano durante medio siglo.

Antón el Zeule con sus 238 maravedís por la casa del Barrio Alto, ya descrita.

Antón el Jeule y sus 562 maravedís y medio por todos los morales de la Iglesia de Béznar en su término y alquerías —descripción que incluye: un moral en huerta de Lorenciañez, otro en haza de Jiber, otro en haza de Diego el Borique, dos en haza de Lorenzo el Gazí, otro en haza y barranco de Alarife, tres en haza de la Iglesia en Loayna, tres en el Barranco en haza de la Iglesia, dos en haza de Bastí en el Marjen, y dos más en haza de Francisco el Nadife en el Pago de Grojal—. En enero de 1558 traspasó todos estos morales y la casa del Barrio Alto a Juan de Baeza, sacristán de Béznar.

El Bachiller Marcos Díaz, Beneficiado de Béznar —figura central del inventario—, paga en dos partidas: 9 maravedís por un pedazo de macaber de sexta parte de marjal metido en su huerta propia, linde con la huerta de Diego el Boruque; y medio real más por otro pedazo de macaber de marjal y medio, linde de Miguel el Borique y Leonardo el Jeule. Este segundo macaber estaba "perdido" y a cargo de los herederos del Beneficiado.

Diego el China pagaba 501 maravedís y medio por una huerta de dos marjales en el Pago de la Talea —con cuarto de agua propio y cinco morales—, heredada de su padre Francisco el China, que la tomó de la Iglesia ante Pedro de Toledo el 5 de septiembre de 1512. A ello sumaba una haza de dos marjales de riego, un pedazo de viña de un marjal, otra viña de medio marjal y un pedazo de alameda de medio marjal en el mismo Pago.

Antón el Giziri y su mujer Catalina China pagaban 5 reales y cuartillo como herederos del padre de Catalina: una huerta de medio marjal en el Pago Zihla, una haza de dos marjales de riego en el Pago del Botayta, una viña de un marjal en el mismo Pago y un pedazo de alameda —linde con Bernabé Rafe y posesiones de la Iglesia—. Una familia morisca documentada en dos generaciones y dos linajes.

Francisco el Bolodi pagaba 4,5 reales por todos los olivos pertenecientes a la Iglesia de Motril que estaban en Béznar en diversas partes —otro de esos arrendamientos en bloque que simplificaban la contabilidad—, según carta de censo ante Pedro de Córdoba (6 de agosto de 1540).

Diego el Tiraní —el censatario de mayor cuantía— pagaba 3.000 maravedís anuales por las posesiones declaradas en su carta de censo ante Pedro de Córdoba (17 de enero de 1540): una partida tan extensa que el escribano del Libro Becerro simplemente anota "por ser las posesiones munchas, no van aquí declaradas". A su muerte, sus herederos Juan el Tiraní y Andrés el Tobayal reconocieron el censo ante Alonso Ruiz (17 de marzo de 1547), pagando 1.500 maravedís cada uno.

María Sedeña pagaba 3 reales y cuartillo por una casa en el Barrio Bajo —linde de Andrés el Tobaya y huerta de Francisco de Alarcón— y un pedazo de tierra de marjal y medio con parras en el Pago de Grofal. Bienes que había tenido su marido y ella por traspaso de Hernando Muley ante Pedro de Córdoba (22 de marzo de 1550).

Andrés el Nadife y su hermano Francisco el Nadife pagaban juntos 108 maravedís como herederos de su padre Diego el Nadife: un pedazo de un marjal en el Pago de la Talia, linde de Francisco Abenhudei y Lorenzo el Bacar; un pedazo de viña vieja en el Pago de Cenete, linde de Hernando Adullaziz y Bartolomé el Basti; y un aceituno en el Pago de Alhozaira. Carta de censo ante Pedro de Toledo (24 de noviembre de 1514).

Gonzalo de Mendoza pagaba 1.000 maravedís por dos hazas de nueve marjales juntas, con diez aceitunos, siete morales y dos higueras, linde de Lorenzo de Zafra y Juan Giber. Las tomó en su día el abuelo del dicho, Hernando Adulaziz. En 1559 reconoció el censo Lorenciañez de Zafra ante Francisco de Córdoba. Esa hacienda más otra partida las poseía al momento del inventario el Vicario Montenegro, vecino de Loja.

Alarife tenía a censo una haza en la Sierra de marjal y medio de sembradura en el Pago del Jolelin —linde de la mujer de Lorenzo Abenzaide y Pedro el Negro—. La haza estaba en ese momento en poder de Lorenzo el Gazi, que la recibió de Francisco de Alarcón, quien se reservó el dominio directo y la décima. El resto lo poseía el heredero de Alarcón, llamado Venegas, "que no paga por ello ni él ni el otro cosa alguna" —anota el escribano con cierta resignación. 📜

📜 Las escrituras de censo (AHAGr, Signaturas 585-F y 572-F)

El archivo custodia 21 escrituras para la Iglesia de Béznar —el número más alto de todos los capítulos del Valle—, lo que confirma la riqueza patrimonial y documental de esta alquería.

1512 — Hernando Adulazín toma dos hazas con diez olivos e higueras a censo de 12 maravedís ante Pedro el Tolad (2 de octubre). La escritura más antigua del conjunto.

1513 — Lorenzo Atozarre e Isabel Amuran su mujer toman la mitad del horno del Barrio Bajo en 450 maravedís ante Pedro el Tolad (24 de mayo), con linderos en Antón el Mohadys, el Almonfi y la calle principal.

1514 — Diego Zenadiz del Pulgar toma haza de un marjal en el Pago de Atalia, un aceituno en el Pago de Alcaina y viña vieja en el Pago de Cene, 108 maravedís, ante Pedro de Jalerd (24 de agosto).

1515 — Diego de Trujillo, Beneficiado, toma todos los morales de la Iglesia en 562 maravedís ante Hernando de Montalbán (8 de noviembre).

1533 — Francisco de Mendoza toma viña en cuatro pedazos de cinco marjales, 187 maravedís, ante Bartolomé de Alba (18 de agosto).

1540 — Diego de Trujillo toma casa y pedazo de macaber, 255 maravedís, ante Pedro de Córdoba (23 de enero).

1540 — Diego el Tiraní toma porción de bienes habices, 3.000 maravedís, ante Pedro de Córdoba (17 de enero).

1540 — Francisco el Bolodi toma todos los olivos de la Iglesia de Motril en Béznar, 4,5 reales, ante Pedro de Córdoba (6 de agosto).

1542 — Diego el Biruge toma la rábita del Barrio Bajo, 51 maravedís, ante Pedro de Córdoba (15 de marzo).

1547 — Diego Chiny toma haza en Pago Geyla de medio marjal con agua, 2,5 ducados, ante Alonso Ruiz (27 de marzo).

1547 — Marcos Díaz, Beneficiado, reconoce macaber de sexta parte, 9 maravedís, ante Alonso Ruiz (25 de marzo).

1547 — Andrés el Nadiz reconoce huerta, 2 reales y 4 maravedís, ante Alonso Ruiz (29 de marzo).

1550 — Antón el Chizeji reconoce haza de medio marjal en el Pago Jila, 2,5 reales, (20 de diciembre).

1555 — Antón de Viedma reconoce casa y 15 morales, 23,5 maravedís, ante Alonso Ruiz (17 de febrero).

1555 — Andrés del Pulgar toma la cuarta parte del molino de aceite de Pinos del Rey, tres arrobas y media de aceite, ante Francisco de Córdoba (5 de diciembre).

1547 — Hernando Muley reconoce casa que fue de Antón el Jevi, 102 maravedís, (10 de diciembre).

1560 — Lorenzo Yáñez el Graci reconoce dos morales en haza de Lorenzo el Graci junto a la Iglesia, 14 libras de aceite, ante Francisco de Córdoba (23 de febrero).

1570 — Lorenzo Yáñez toma horno en la Calle Real y tres aceitunos en un macaber, 21 maravedís, ante Diego Díaz (11 de octubre).

1592 — Esteban Sánchez e Isabel de Luque toman todos los bienes habices en bloque, 6.000 maravedís, ante Pedro de Ledesma (10 de agosto).

1647 — Martín García reconoce censo de 1.250 maravedís por bienes que fueron de Francisco González (6 de agosto).

1671 — Alonso de Jobar reconoce viña de seis marjales y dos bancales con olivos, 13 reales, linde de Francisco de Alarcón y Juan Suárez (19 de junio). La escritura más tardía del conjunto. 🖊️

✒️ Los escribanos

Pedro de Toledo — las escrituras más antiguas (1512, 1513, 1514).

Hernando de Montalbán — la cesión de todos los morales al Beneficiado Trujillo (1515).

Bartolomé de Alba / Bartolomé Dalva — la viña de Francisco de Mendoza (1533) y la carta de Diego el China (1533).

Pedro de Córdoba — el período central (1540-1542): Trujillo, el Tiraní, Francisco el Bolodi, Diego el Biruge.

Pedro el Tolad (o Toledo) — las escrituras fundacionales de 1512-1513.

Alonso Ruiz — los reconocimientos masivos de 1547.

Francisco de Córdoba — los traspasos de 1555-1560.

Diego Díaz — 1570 y 1592.

Pedro de Ledesma — el gran arrendamiento a Esteban Sánchez en 1592.

🌅 Lo que los habices de Béznar nos dicen

Béznar es el pueblo del Valle de Lecrín que más documentación habice ha generado: 21 escrituras de censo que abarcan desde 1512 hasta 1671, pasando por la proclamación de Aben Humeya, la guerra, la expulsión y la repoblación. El pantano se llevó sus tierras bajas; los archivos del Arzobispado conservan su memoria.

Los nombres de sus censatarios —el Tiraní, el Boruque, el Giziri, el China, el Bolodi, el Nadife, el Zeule, el Jeule, la Sedeña, el Alarife, el Adulaziz— son el último eco del árabe granadino en documentos castellanos. Y junto a ellos, los repobladores: Vizcayno, Sánchez, González, Alarcón, Mendoza, Aguilar. Dos mundos que compartieron las mismas hazas del Cenete, la misma agua de la Talia y los mismos olivos del Pago de Loayna.

Que no se pierda la memoria de Béznar. ✨🏔️

📚 Bibliografía

PADILLA MELLADO, Lorenzo Luis (2010): Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología. Editorial de la Universidad de Granada. Granada. D.L.: GR 3009-2010. ISBN: 978-84-693-2571-1. [Capítulo V: Béznar, pp. 303-346.]

Libro Becerro de los Bienes Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín (1547-1554). AHAGr. Signatura Caja nº 44. Fols. 204r-213r. Apéndice Documental, Doc. nº 21, p. 136.

Escrituras de Censo de la Iglesia de Béznar. AHAGr. Signatura 585-F. Escrituras nº 160-182. Apéndice Documental, Doc. nº 49, pág. 715. Signatura 572-F. Escrituras nº 172-181. Apéndice Documental, Doc. nº 50, pág. 717.

Escritura de Censo otorgada por Alonso de Solís a Esteban Sánchez e Isabel de Luque. AHAGr. Signatura 585-F. Apéndice Documental, Doc. nº 32, pág. 533. Ante Pedro de Ledesma, 10 de agosto de 1592.

MÁRMOL CARVAJAL, Luis del (1997): Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada. Delegación Provincial de Cultura. Granada. [Libro IV, Cap. VII, pp. 187-189; Libro VI, Cap. XXVII, p. 277.]

MADOZ, Pascual (1845-1850): Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Andalucía, Granada. Estudio introductorio de J. Bosque Maurel. Granada, 1987.

HENARES CUÉLLAR, Ignacio; LÓPEZ GUZMÁN, Rafael (1989): Arquitectura Mudéjar granadina. Caja General de Granada. pp. 85, 114-117.

JIMÉNEZ MATA, Mª Carmen (1990): La Granada islámica. Universidad de Granada. Granada, p. 166.

SECO DE LUCENA PAREDES, Luis (1974): Topónimos árabes. Universidad de Granada. Granada, p. 22.

MARTÍNEZ RUIZ, Juan (2002): El lenguaje del suelo (Toponimia). Universidad de Jaén, p. 664.

PADILLA MELLADO, L.; ESPINAR MORENO, M. (2007): Arquitectura Defensiva del Valle de Lecrín. Granada.

LÓPEZ RODRÍGUEZ, Miguel A. (2002): Las Parroquias de la Diócesis de Granada (1501-2001). Arzobispado de Granada. Granada.

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