28 septiembre 2026

Albuñuelas, luz, memoria y Mirada 2026


 

ALBUÑUELAS

luz, memoria y mirada

Exposición fotográfica, poética e histórica


Fotografía: Michael Molyneux

Poesía: Marisol Durán Úbeda

Textos y comentarios históricos: Miguel Ángel Molina Palma

La Galería · Calle Carretera, 74 · Albuñuelas

Presentación de la exposición

Hay pueblos que no se explican solo con fechas, documentos o monumentos. Hay pueblos que se comprenden también a través de una mirada, de una calle al caer la tarde, de unas manos junto al fruto, de un pastor entre barrancos, de una conversación en la puerta, de una procesión que sube despacio o de una fiesta que llena de color la calle.

Albuñuelas: luz, memoria y mirada nace de esa forma de contemplar el pueblo: despacio, con respeto y con atención a lo cotidiano.

Las fotografías de Michael Molyneux nos acercan a una Albuñuelas viva, humana y profunda. Su cámara no busca solo la belleza exterior del paisaje, sino también la verdad de sus gentes, sus oficios, sus silencios, sus celebraciones y sus gestos sencillos. En estas imágenes aparecen el campo, la almendra, el pastoreo, las caballerías, la comida compartida, la religiosidad popular, la infancia, la noche, el agua y la calle como espacio de convivencia.

Junto a la mirada fotográfica, la poesía de Marisol Durán Úbeda aporta emoción, palabra y sensibilidad. Sus versos acompañan este recorrido como una voz interior que dialoga con las imágenes y abre nuevas formas de sentirlas.

Los comentarios históricos y etnográficos de Miguel Ángel Molina Palma buscan situar cada fotografía dentro de la memoria colectiva del pueblo: no como una explicación cerrada, sino como una invitación a reconocer en cada escena una parte de la historia sencilla y profunda de Albuñuelas.

Esta exposición quiere ser un homenaje a la vida cotidiana, a las personas que sostienen la memoria de los pueblos y a esos instantes que, gracias a la fotografía, dejan de ser pasajeros para convertirse en patrimonio emocional.

Porque Albuñuelas no solo se mira. Albuñuelas se recuerda, se escucha y se siente.

Al pueblo de Albuñuelas

Una profunda fuente de alegría se abre en mi interior cada vez que pienso en Albuñuelas, el pueblo que tengo la inmensa suerte de llamar mi hogar. Esa alegría nace mucho más allá de los interminables olivares del verano y de los almendros en flor del invierno; más allá del aire suave, preñado de mariposas y cantos de pájaros; más allá del dulce y melancólico tañido de las campanas de la iglesia, que nos recuerda que el tiempo es una brisa que se adormece entre las ramas; más allá de los hombres que, con serenidad, toman un coñac a las siete de la mañana antes de salir a trabajar; más allá de las mujeres fuertes e incansables que sostienen sobre sus hombros el peso de sus hogares.

Todo ello brota de un lugar aún más profundo: del corazón y del espíritu de las personas que viven aquí, personas amables por naturaleza, acogedoras y siempre dispuestas a tender una mano sin pensárselo dos veces; personas que reciben a quienes llegan de fuera no como extraños, sino con el cariño y la cercanía de un hermano o una hermana. Es un regalo que nunca deberíamos dar por sentado, aunque a veces lo hagamos.

Cada mañana, cuando contemplo el valle y escucho el ritmo constante de la azada golpeando la tierra junto al canto del amanecer —que, en el fondo, son una misma música—, veo salir el sol sobre la Alpujarra y vuelvo a maravillarme ante la belleza única de este pequeño rincón del paraíso que tengo la fortuna de llamar hogar. Me siento profundamente agradecido de formar parte de una comunidad cuya generosidad y cuya bondad nacen de esta tierra y se entrelazan con ella cada día.

Esta exposición fotográfica es mi manera de expresar ese agradecimiento por haber tenido la oportunidad de vivir aquí. Y qué mejor forma de dar las gracias que devolver a la musa su propio reflejo, recortando su belleza hasta hacerla existir, cuando en realidad siempre ha estado ya allí.

Con todo mi agradecimiento,
Michael

Autores

Michael Molyneux

Michael Molyneux 


Nacido en Preston, Michael Molyneux vive en Albuñuelas desde hace diez años. Su mirada fotográfica se ha ido formando en la cercanía diaria con el pueblo, sus calles, sus fiestas, sus oficios y sus paisajes. En esta exposición reúne una selección de imágenes que muestran Albuñuelas desde dentro: con respeto, sensibilidad y atención a los gestos cotidianos que sostienen la vida de una comunidad.

 

Marisol Durán Úbeda


Marisol Durán Úbeda, nacida el 26 de febrero de 1963, es poeta natural y vecina de Albuñuelas. Sus versos aportan a esta exposición una voz íntima y popular, nacida de la memoria del pueblo, de sus calles, de sus gentes y de sus tradiciones. Su poesía acompaña las fotografías como una forma de escuchar lo que cada imagen sugiere.

 

Miguel Ángel Molina Palma


Miguel Ángel Molina Palma es divulgador del patrimonio, la historia y la cultura del Valle de Lecrín. En este catálogo aporta los comentarios históricos y etnográficos que acompañan las fotografías, con la intención de situar cada escena dentro de la memoria colectiva de Albuñuelas y del mundo rural granadino, sin restar protagonismo a las imágenes ni a las personas que aparecen en ellas.

 

Catálogo de fotografías

La numeración se mantiene como referencia de trabajo para facilitar la identificación de cada fotografía, comentario y poema.


 

1. La memoria del arado

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Comentario histórico y etnográfico

La tierra se abre bajo el paso de las caballerías y el esfuerzo del hombre que guía el arado. Esta imagen conserva la fuerza de un mundo agrícola hecho de paciencia, oficio y memoria. En ella aparecen la yunta, el surco, el paisaje y el gesto de quien sabe que la tierra no se domina: se acompaña, se respeta y se trabaja al ritmo que ella permite.

Poema

Con el cigarro en la boca,
y un sentimiento en el corazón,
con la yunta y el arao,
vamos despertando la tierra,
que hace tiempo se durmió.


 

2. Caminos de pastoreo

Código de referencia: DSC_2561 1.jpg


Comentario histórico y etnográfico

El pastoreo ha sido una de las formas más antiguas de relación entre el ser humano y el territorio. En esta fotografía, el rebaño avanza por un camino de barranco, entre laderas, piedra, olivos y monte. No es solo una escena rural: es una imagen de continuidad. Durante generaciones, cabras y ovejas recorrieron estos pasos, limpiaron el monte, aprovecharon los pastos y marcaron una economía humilde pero fundamental. El pastor, casi integrado en el paisaje, representa un conocimiento transmitido por experiencia: saber por dónde pasar, cuándo subir, dónde detenerse y cómo leer la tierra. Esta fotografía conserva un mundo que aún camina, pero que pertenece ya a la memoria profunda de Albuñuelas.

Poema

El buen pastor
conoce a cada una de ellas.
Lo saben, confían,
juntos caminan,
caminan cada día.


 

3. Cortar, repartir, celebrar

Código de referencia: L1000654.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Hay gestos que pertenecen profundamente a la vida social de un pueblo. Cortar un jamón, preparar una mesa, ofrecer un plato o acercarse a conversar son actos sencillos que sostienen la convivencia. Esta fotografía recoge uno de esos momentos en los que la comida se convierte en centro de reunión. No importa solo el alimento, sino lo que ocurre alrededor: las manos, la conversación, la espera, la sombra, la cercanía entre vecinos. En las fiestas y encuentros rurales, la mesa ha sido siempre un lugar de igualdad y celebración. La imagen muestra una Albuñuelas viva, donde la tradición no está encerrada en los libros, sino servida sobre una mesa compartida.

Poema

Entre corte y corte,
la espera mira la mesa.
Entre corte y corte,
el sol ya calienta.


 

4. Cuando la calle se vuelve celebración

Código de referencia: DSC_1903 3.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Hay instantes en los que la fiesta transforma por completo el rostro de un pueblo. En esta fotografía, la nube roja, el agua, los reflejos del suelo y el movimiento de los niños convierten la calle en un espacio de alegría compartida. La imagen tiene una fuerza visual enorme porque no muestra la fiesta desde la distancia, sino desde dentro: desde el color, la sorpresa, el juego y la emoción del momento. En los pueblos, las celebraciones no son solo entretenimiento; son una forma de reconocerse como comunidad, de ocupar juntos la calle y de crear recuerdos que quedan unidos a la infancia. Esta fotografía habla de una Albuñuelas viva, luminosa y alegre, donde la tradición también se renueva jugando.

Poema

Color y alegría,
reflejo de felicidad.


 

5. Desde la roca

Código de referencia: 2.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Hay lugares que no solo se contemplan: se atraviesan con la mirada. Esta fotografía abre una ventana natural desde la roca hacia el paisaje de Albuñuelas, un territorio de barrancos, bancales, olivos, caminos antiguos y montañas que parecen guardar memoria. La cueva actúa como umbral entre la sombra y la luz, entre el refugio y el horizonte. En el centro, el ave en vuelo añade una nota de libertad y de misterio, como si el propio paisaje respirara. Albuñuelas no se entiende solo desde sus calles, sino también desde estos miradores naturales donde la tierra muestra su profundidad y su carácter. Aquí la fotografía no describe: invita a mirar despacio.

Poema

Libre como el viento,
libre como el ave,
libre pensamiento.


 

6. El agua escondida

Código de referencia: L1001122 1.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Albuñuelas es tierra de secanos, laderas y olivos, pero también de agua escondida. En esta imagen, el agua aparece entre sombras, rocas y vegetación, como una presencia humilde y esencial. Durante siglos, las fuentes, barrancos, acequias y pequeños nacimientos sostuvieron la vida cotidiana, la agricultura y la memoria del pueblo. Allí donde parece dominar la piedra, el agua abre un camino secreto. Esta fotografía recuerda que el paisaje no es solo lo que se ve desde lejos: también es lo que suena, lo que brota, lo que refresca y lo que permanece oculto. En el silencio del barranco, Albuñuelas conserva una de sus voces más antiguas.

Poema

Agua
fresca y clara...
Entre las piedras te deslizas,
bonita melodía en tu bajada.
Te abrazo, te quiero...
¡No me faltes nunca,
que sin ti me muero!


 

7. El barman y el relevo de la tradición

Código de referencia: IMG-20260724-WA0009.jpg


Comentario histórico y etnográfico

En esta imagen, Albuñuelas aparece como un pueblo en movimiento, donde la fiesta no se contempla desde fuera, sino que se vive en la calle. El barman cruza la escena con la bandeja en la mano, entre la mirada del niño y la presencia del hombre junto al animal. La tradición no aparece encerrada en un museo: sigue viva, mezclada con la conversación, la bebida, el ir y venir de la gente y el pulso cotidiano de la calle.

Poema

Una mirada,
una bandeja de sonrisas.


 

8. El cielo encendido

Código de referencia: DSC_2691.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Los fuegos artificiales iluminan el cielo y convierten por unos segundos el perfil del pueblo en una escena de celebración colectiva. Esta fotografía funciona como un cierre luminoso del recorrido: después del campo, los rostros, el trabajo, la religiosidad y la calle, aparece la fiesta elevándose sobre las casas. Los fuegos tienen algo de instante compartido: todos miran hacia arriba, aunque no aparezcan en la imagen. Es una forma de asombro común, de alegría breve, de memoria visual que queda asociada a las fiestas patronales y a las noches señaladas. Albuñuelas se muestra aquí como pueblo reunido bajo la luz, con sus tejados, sus calles y su historia encendidos por un mismo resplandor.

Poema

¡Palmeras en el cielo!
Ya terminan las fiestas.
Gracias a todos,
que con su trabajo y dedicación
lo consiguieron.


 

9. El color de la alegría

Código de referencia: DSC_1321.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Esta fotografía introduce una nota luminosa y festiva en el recorrido. Las mujeres, los trajes, las flores, el movimiento y el color hablan de celebración, de presencia femenina y de vida compartida. En las fiestas populares, la tradición no se conserva únicamente en los programas oficiales, sino en los cuerpos que bailan, en la ropa que se prepara, en la música que se escucha y en la alegría que ocupa la calle. Esta imagen tiene una energía especial porque rompe la quietud de otras fotografías más documentales y nos recuerda que la memoria de un pueblo también se construye desde la fiesta. Albuñuelas no solo trabaja, recuerda y reza: también canta, baila, se viste de color y celebra.

Poema

Aires de fiesta.
Volantes de alegría.


 

10. El fruto compartido

Código de referencia: DSC_0888 1.jpg


Comentario histórico y etnográfico

En Albuñuelas, la almendra no fue solo un fruto del campo: fue trabajo, economía familiar, conversación y memoria compartida. Durante generaciones, su recogida, limpieza y selección formaron parte del ritmo agrícola del pueblo, marcando días de esfuerzo, encuentro y ayuda mutua. Alrededor de una carretilla de almendras se reunían manos distintas: las de quienes habían trabajado toda una vida, las de quienes aprendían mirando y las de quienes sostenían en silencio la continuidad de la casa y del campo. Esta fotografía conserva uno de esos gestos humildes que explican mejor que muchos documentos la vida rural: el fruto de la tierra pasando de mano en mano, convertido en sustento, memoria y cultura.

Poema

¿Cuántos os queda por limpiar?
Este es el último;
mañana, si quieres,
nos puedes ayudar.


 

11. El hombre de la varilla

Código de referencia: L1001081 1.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Hay retratos que no solo muestran un rostro, sino una manera de estar en la vida. En este hombre, la sonrisa abierta y la varilla entre las manos hablan de oficio, memoria y carácter. La fotografía recoge una alegría sencilla, nacida del trato cercano, de la calle y de la confianza entre quien mira y quien es mirado.

Poema

Risas,
risas que contagian.


 

12. El hombre y la parva

Código de referencia: DSC_1391.jpg


Comentario histórico y etnográfico

La paja levantada en el aire detiene un instante del verano agrícola. Hay movimiento, calor, luz y oficio. La fotografía capta ese momento breve en que el trabajo parece convertirse en nube, polvo y memoria. Las labores relacionadas con la siega, la paja y el cereal formaron parte de una cultura campesina en la que nada se desperdiciaba: el grano alimentaba, la paja servía para los animales, los restos volvían al ciclo de la tierra. En pueblos como Albuñuelas, estas tareas reunían esfuerzo físico, conocimiento práctico y ayuda mutua. La imagen tiene algo profundamente poético: un hombre trabajando solo ante la montaña, mientras el verano queda suspendido en el aire.

Poema

Que corra el aire,
que sople el viento,
que me está esperando mi mujer
con una sartén de papas con pimientos.


 

13. El huerto como memoria

Código de referencia: L1000433.jpg


Comentario histórico y etnográfico

El huerto ha sido siempre una prolongación de la casa. En esta fotografía, el hombre camina entre tomateras, cañas y vegetación, de espaldas a la cámara, como quien entra en un espacio íntimo y conocido. No vemos su rostro, pero sí su relación con la tierra: el paso lento, el cuidado diario, la observación paciente. En Albuñuelas, los huertos familiares han formado parte de una economía discreta, hecha de agua, semillas, sombra, esfuerzo y aprovechamiento. Tomates, hortalizas, frutales y pequeñas parcelas ayudaban a sostener la vida doméstica. Esta imagen no habla de grandes cosechas, sino de algo más profundo: la sabiduría humilde de quien sabe que la tierra responde cuando se la cuida.

Poema

Ríos de tomates,
cañas que sujetan,
de su trabajo, la cosecha.


 

14. El pueblo y su horizonte

Código de referencia: L1009419.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Toda exposición necesita una imagen que sitúe al visitante. Esta vista general permite comprender Albuñuelas como pueblo extendido sobre el paisaje, unido a sus barrios, a sus laderas y a los caminos que lo comunican con el valle. Las casas se agrupan en la falda del territorio, rodeadas de olivares, barrancos y montañas. En fotografías como esta se entiende que un pueblo no es solo un conjunto de calles, sino una forma de habitar la tierra. Cada tejado, cada huerto y cada camino forman parte de una misma historia. La imagen tiene un aire sereno, casi cartográfico, pero también emocional: nos recuerda que la memoria de un lugar empieza siempre por su paisaje.

Poema

Mi nombre es Albuñuelas;
en este valle he nacido.
Soy sierra, soy río,
almendro, naranjo y olivo.
Huelo a azahar, romero y tomillo.


 

15. El rebaño vuelve al camino

Código de referencia: L1000534.jpg


Comentario histórico y etnográfico

El rebaño avanza de nuevo por el camino, cerrando un ciclo que se repite desde antiguo. La imagen une al pastor, los animales, la calle y el paisaje, y recuerda que la vida rural se construye muchas veces sobre rutinas humildes: salir, caminar, cuidar, regresar.

Poema

Un nuevo día,
las cabras caminan,
siguiendo al pastor.
Un mismo cielo,
el mismo trabajo,
el mismo amor.


 

16. La cosecha al pie del camino

Código de referencia: 20.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Esta fotografía une varios elementos esenciales de la vida agrícola: el fruto recién recogido, las cajas, el camino rural, el coche antiguo y el paisaje de olivos y laderas. La vendimia aparece aquí no como una escena solemne, sino como parte natural del trabajo de cada temporada. En los pueblos de tradición agrícola, la uva fue alimento, economía, celebración y también memoria familiar. Cada caja llena habla de horas de sol, de manos cortando racimos, de conversaciones entre bancales y de esa satisfacción sencilla de ver reunido el fruto. La imagen tiene mucha fuerza porque no separa la cosecha del territorio: la uva, el camino y la tierra forman una misma historia.

Poema

Cosecha de buenas uvas
que pronto se van a pisar;
para obtener un gran mosto,
este proceso se tiene que dar.


 

17. La fe que atraviesa

Código de referencia: DSC_2163.jpg

Comentario histórico y etnográfico

La procesión no es solo un acto religioso: es también una forma de recorrer el pueblo y de reunir a la comunidad. En esta fotografía, la imagen sagrada avanza por la calle entre balcones, pétalos, miradas y personas vestidas para la ocasión. Todo el espacio urbano se transforma: la calle deja de ser simplemente lugar de paso y se convierte en escenario de memoria, devoción y encuentro. Las procesiones han marcado durante generaciones el calendario emocional de los pueblos, uniendo fe, fiesta, familia y pertenencia. Esta imagen tiene fuerza porque no se limita a mostrar la imagen religiosa; muestra el pueblo entero acompañándola. Albuñuelas aparece aquí como una comunidad que camina junta detrás de sus símbolos.

Poema

Agosto, días de feria.
La Virgen sale a la calle;
vamos a su lado,
vamos detrás de ella.


 

18. La infancia toma la calle

Código de referencia: DSCF1239.jpg


Comentario histórico y etnográfico

La calle blanca, las banderillas, la espuma, los niños y la montaña al fondo componen una imagen llena de vida. Aquí Albuñuelas aparece como escenario natural de la fiesta popular: las fachadas encaladas, la estrechez de la calle, la decoración festiva y el juego infantil se unen en una misma escena. Durante generaciones, la calle ha sido mucho más que un lugar de paso: ha sido patio, plaza, punto de encuentro, espacio de juegos y territorio de convivencia. Esta fotografía conserva esa alegría espontánea que solo tienen los pueblos cuando la fiesta baja de los carteles y entra de verdad en la vida diaria. La infancia ocupa el centro de la imagen, y con ella también el futuro de la memoria.

Poema

Cuesta de la Amargura,
risas de espuma blanca.
Cuesta de la Amargura,
risas de la infancia.


 

19. La labor como silencio

Código de referencia: L1000543.jpg


Comentario histórico y etnográfico

No todas las fotografías explican de frente. Algunas sugieren. En esta imagen, las mulas y el hombre aparecen a lo lejos, casi como una visión entre la luz, el campo y la sombra del árbol. La fotografía tiene una belleza callada, más cercana a la memoria que al reportaje. Nos recuerda que el trabajo rural no fue solo esfuerzo visible, sino también soledad, repetición, espera y paisaje. Las caballerías formaron parte esencial de la vida campesina: ayudaban a arar, cargar, transportar y sostener una economía hecha de pequeñas parcelas y grandes sacrificios. Aquí la labor parece alejarse, como si perteneciera ya a otro tiempo, pero su huella sigue presente en la mirada.

Poema

El almendro observa,
el almendro mira.
¿Qué pensará el almendro?
De los que pueden caminar,
de los que caminan.


 

20. La luz del Valle

Código de referencia: L1020291.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Esta imagen resume con gran belleza la relación de Albuñuelas con su entorno: el caserío blanco, la iglesia, los cultivos, los cítricos en primer plano y la montaña cerrando el horizonte. Es una fotografía de luz, pero también de pertenencia. El pueblo aparece abrazado por la vegetación, como si surgiera de la misma tierra que lo alimenta. Los limones o naranjos cercanos recuerdan la agricultura doméstica, los huertos familiares y esa unión entre casa, campo y paisaje tan propia de los pueblos del Valle de Lecrín y su entorno. La mirada de Michael Molyneux convierte una vista panorámica en una escena íntima: Albuñuelas no aparece como postal, sino como lugar vivido.

Poema

¿A qué huele tu pueblo?
Mi pueblo huele a hierba fresca,
a río, a azahar,
a romero y tomillo,
y a flor de almendro.


 

21. La memoria del surco

Código de referencia: DSC_1177.jpg


Comentario histórico y etnográfico

La tierra se abre bajo el paso de las caballerías y el esfuerzo del hombre que guía el arado. Esta fotografía tiene la fuerza de las imágenes antiguas, aunque pertenezca al presente: polvo, sudor, animales, herramienta y paisaje. Durante generaciones, la arada fue una de las labores más duras del calendario agrícola. Antes de la mecanización, el campo dependía de la fuerza animal, de la destreza del labrador y de un conocimiento aprendido desde niño. Cada surco era una promesa: preparar la tierra para sembrar, limpiar, airear, esperar. En Albuñuelas, como en tantos pueblos rurales, la historia no solo se escribió en documentos; también quedó marcada en la tierra, surco a surco.

Poema

Tiempos pasados,
tiempos de trabajo,
surcos de sudor.

Tiempos de esperanza
de una tierra mejor.


 

22. La memoria indica

Código de referencia: L1000866.jpg


Comentario histórico y etnográfico

En esta fotografía hay un gesto que lo dice casi todo: una mano que señala. El hombre mayor parece indicar una dirección, un lugar, una explicación o quizá un recuerdo. A su lado, la presencia más joven introduce una lectura muy hermosa: la transmisión entre generaciones. Detrás quedan las caballerías y el paisaje, como si el campo fuera también una escuela abierta donde se aprende mirando, escuchando y acompañando. En los pueblos, muchas enseñanzas no pasaron por libros ni academias, sino por gestos como este: señalar un camino, nombrar una finca, recordar una labor, explicar cómo se hacía algo. La imagen conserva ese instante en que la experiencia se convierte en palabra y la memoria sigue caminando.

Poema

Que descansen las piedras de la era,
la silla del trillo,
la mula que no se queja
y el mulo que está callao.

Vamos a aquella sombra,
que mi cuerpo está cansao.


 

23. La noche también habita

Código de referencia: DSC_2659.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Al caer la noche, el pueblo cambia de ritmo. La luz de las casas, las banderillas, las macetas, los vecinos sentados a la puerta y el perro en medio de la calle crean una escena serena y profundamente cotidiana. Esta fotografía no busca el gran acontecimiento, sino la belleza tranquila de una noche de verano en Albuñuelas. En los pueblos, la calle ha sido siempre una prolongación de la casa: se sale a tomar el fresco, a conversar, a mirar pasar la vida, a compartir el silencio y la compañía. La imagen tiene un valor especial porque muestra una forma de convivencia sencilla, casi doméstica, que pertenece a la memoria íntima de muchos lugares. La noche no borra el pueblo: lo vuelve más cercano.

Poema

Entre luces se duerme la tarde,
entre luces la noche llegó.
Juventud en la escalera,
risas en cada escalón.

Entre luces se duerme la tarde,
y entre risas la noche despertó.


 

24. La paciencia de la fruta

Código de referencia: L1020424.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Una mano, una navaja y una granada abierta bastan para contar una historia. Esta fotografía se detiene en un gesto antiguo: abrir el fruto con cuidado, mostrar su interior, descubrir la intensidad roja de sus granos. La granada forma parte del imaginario mediterráneo y andalusí, símbolo de fertilidad, abundancia y belleza escondida. En los pueblos del valle y su entorno, los frutos de temporada han marcado el calendario doméstico: se esperan, se recogen, se reparten y se saborean en su momento justo. La imagen tiene algo íntimo y casi ritual. No muestra una cosecha, sino un instante de contemplación: la tierra convertida en color, alimento y memoria.

Poema

Manos que enseñan
cómo cortar la granada,
fruto de nuestra tierra.


 

25. La palabra en la calle

Código de referencia: DSC_2360.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Esta es una de esas fotografías que parecen detener el tiempo. Dos hombres conversan junto a una baranda; uno sentado, con sombrero y bastón, y otro apoyado, atento, cercano. La escena habla de algo fundamental en la vida de los pueblos: la palabra compartida. Antes de que todo quedara escrito o digitalizado, buena parte de la memoria se transmitía así, en bancos, puertas, esquinas y plazas. La calle era lugar de encuentro, noticia, consejo y compañía. En esta imagen no hay espectáculo, pero sí humanidad. La mirada, la postura de los cuerpos y el silencio que rodea la conversación convierten la fotografía en un homenaje a la memoria oral de Albuñuelas.

Poema

Cuéntame y dime:
¿cómo te va la vida?

Bien...
No puedo quejarme;
me agrada tu compañía.


 

26. Mujeres, piedras y silencio

Código de referencia: L1009300.jpg


Comentario histórico y etnográfico

Tres mujeres caminan ante la fachada de la iglesia, bajo la presencia de la cruz y la sobriedad de la piedra. La escena es sencilla, pero muy simbólica. Durante siglos, las mujeres han sostenido buena parte de la vida religiosa, familiar y comunitaria de los pueblos: han cuidado las devociones, las flores, las promesas, las fiestas, los duelos y los pequeños gestos de fe cotidiana. Esta fotografía no muestra una gran procesión ni un acto solemne, sino algo más discreto: el paso tranquilo de la vida junto al templo. La iglesia aparece como fondo de memoria, y ellas como presencia viva de una tradición que continúa. En su caminar hay pueblo, tiempo y dignidad.

Poema

Ya dio el tercero.
¡Empieza la misa!
Dios nos espera,
démonos prisa.


 

27. Retrato de una dignidad

Código de referencia: L1009579.jpg


Comentario histórico y etnográfico

El hombre aparece junto a una pared blanca, bajo la reja y la luz dura del pueblo. Su rostro no necesita explicación: contiene años, trabajo, carácter y memoria. Esta fotografía tiene la fuerza de los buenos retratos documentales, porque no busca adornar la realidad, sino mirarla con respeto. La pared encalada, la piedra del zócalo, la camisa, el sombrero y la sombra forman un escenario profundamente rural y mediterráneo. En Albuñuelas, como en tantos pueblos, la historia también vive en los rostros anónimos: hombres y mujeres que no siempre aparecen en los archivos, pero que han sostenido la vida cotidiana. Esta imagen les concede presencia, silencio y dignidad.

Poema

Miradas que no dicen nada
y miradas que todo lo hablan.


 

28. La espera del fruto

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Comentario histórico y etnográfico

Esta imagen tiene una fuerza serena. La mujer aparece sentada junto a una gran extensión de almendras, en un espacio de penumbra y trabajo. No hay movimiento aparente, pero sí memoria. Durante mucho tiempo, las mujeres participaron de manera esencial en las tareas agrícolas: recogían, seleccionaban, limpiaban, guardaban, administraban y sostenían la economía familiar desde una presencia muchas veces poco reconocida. La fotografía habla de esa espera posterior al esfuerzo, cuando el fruto ya está reunido y queda todavía todo un mundo de cuidados por delante. En su silencio hay cansancio, vigilancia y pertenencia. La almendra no aparece aquí como producto, sino como parte de una vida compartida.


 

29. Del campo a la casa

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Comentario histórico y etnográfico

La vida rural no terminaba en el campo. Muchas veces continuaba por las calles del pueblo, cuando había que llevar la carga hasta la casa, guardar el fruto, repartirlo, limpiarlo o prepararlo para su uso. Esta fotografía muestra ese tránsito silencioso entre la tierra trabajada y el hogar. El hombre avanza por una calle estrecha, bajo la luz clara de Albuñuelas, cargado con sacos y herramientas. Hay en la escena una dignidad sencilla: la del trabajo cotidiano que no busca aplauso, pero sostiene la vida. La arquitectura blanca, el sombrero, el cubo y la sombra convierten la imagen en un documento de costumbre, esfuerzo y continuidad.


 

30. La memoria de los aparejos

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Comentario histórico y etnográfico

A veces un detalle cuenta tanto como una escena completa. La bota, la manta, las cinchas, los colores del tejido y el cuerpo de la bestia hablan de un mundo rural construido con objetos útiles, resistentes y cargados de memoria. Los aparejos de las caballerías formaron parte de la vida cotidiana del campo: servían para cargar, trabajar, transportar y acompañar las labores de cada día. Pero también podían tener una dimensión estética y festiva, con mantas, bordados o adornos que daban presencia al animal en romerías, celebraciones o jornadas especiales. Esta fotografía mira de cerca la cultura material del pueblo, esa historia humilde que no siempre se conserva en los archivos, pero que permanece en los objetos, en las manos y en el uso.

Otras fotografías incorporadas al catálogo

Se incluyen a continuación varias imágenes y textos complementarios trabajados durante la preparación de la exposición.


 

Extra 1. Lavadero del Tío Bayo

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Comentario histórico y etnográfico

El lavadero fue durante generaciones un espacio imprescindible de trabajo femenino, pero también un lugar de encuentro, conversación y transmisión de noticias. En torno al agua se lavaba la ropa, se compartían penas y alegrías, se cuidaban los vínculos vecinales y se mantenía viva una parte discreta de la memoria cotidiana del pueblo.

Poema

Lavadero del Tío Bayo,
entre trapo y trapo restregado,
¡de cuántos amores de mozuelas
te habrás enterado!

Mujeres mayores contaban
sus penas y alegrías;
entre zapateo y zapateo,
lloraban y reían.

También guardas las risas
de los niños en verano,
tumbados sobre tu agua
fresquita, fresquita.

Hoy todo ha cambiado:
pocas mujeres te visitan
desde que en las casas
pusieron lavadoras.

Pero a mí me gusta seguir yendo,
lavar y estrujar la ropa
sobre tus piedras antiguas.


 

Extra 2. La pala del panadero

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Comentario histórico y etnográfico

El horno y la pala del panadero resumen una de las tareas más constantes de la vida comunitaria: hacer posible el pan de cada día. La imagen habla del oficio, de la madrugada, del calor del horno y de una economía cotidiana que sostiene al pueblo desde lo más básico.

Poema

La pala del panadero
pocos días descansa,
para que cada mañana
tengamos pan en casa.


 

Extra 3. El café de la mañana

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Comentario histórico y etnográfico

El bar ha sido en muchos pueblos un punto de encuentro antes de comenzar la jornada. Una copa, un café o una conversación breve forman parte de una sociabilidad cotidiana donde se cruzan trabajo, amistad, descanso y noticias del día.

Poema

Temprano madruga la copa,
como capitán que dirige la tropa.
Todos firmes obedecieron
la llamada de la copa.


 

Extra 4. El pan que llega a la calle

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Comentario histórico y etnográfico

La venta ambulante de pan conserva una forma antigua de relación entre comercio y vecindad. El alimento llega hasta la calle, junto a la conversación y el trato directo. La escena une necesidad diaria, cercanía y confianza entre quienes venden y quienes compran.


 

Extra 5. Romería de la Virgen Niña

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Comentario histórico y etnográfico

La romería transforma el paisaje en lugar de encuentro. Bajo la sombra, junto a la mesa y la presencia de las caballerías, la fiesta religiosa se convierte también en convivencia, comida compartida, descanso y continuidad de una devoción que sale al campo para reunir al pueblo.

Poema

Bajo ramas y cielo,
se vuelve altar el lugar.
La fe no busca paredes;
le basta con reunir y rezar.


 

Extra 6. Misa de romería

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Comentario histórico y etnográfico

La celebración de la misa al aire libre muestra cómo la religiosidad popular no necesita grandes espacios para hacerse comunidad. La sombra, las sillas, los trajes, las voces y la imagen devocional componen un altar sencillo, hecho de presencia y memoria compartida.

Poema

Bajo ramas y cielo,
se vuelve altar el lugar.
La fe no busca paredes;
le basta con reunir y rezar.

Texto especial: Cuidar de quienes nos cuidaron

Texto redactado por Michael Molyneux como excepción dentro del catálogo.



En un pueblo donde la población envejece, el cuidado de los mayores adquiere un valor aún más profundo. Muchos de los auxiliares de ayuda a domicilio son vecinos de Albuñuelas. Conocen a las personas a las que acompañan porque han compartido toda una vida en las mismas calles. En muchos casos, quienes hoy reciben su ayuda fueron quienes un día les cuidaron, les enseñaron o les vieron crecer.

Con paciencia, cercanía y dedicación, hacen posible que muchos vecinos puedan seguir viviendo en sus hogares, rodeados de sus recuerdos, sus familias y el pueblo al que siempre han pertenecido. Su labor, muchas veces discreta y silenciosa, no solo ofrece apoyo en las tareas diarias, sino también compañía, dignidad y tranquilidad.

Es un ejemplo de cómo una comunidad permanece unida a través de las generaciones. Porque la verdadera fortaleza de un pueblo no solo se encuentra en su historia, sino también en la forma en que cuida de quienes la hicieron posible.


 

Créditos

Exposición: Albuñuelas: luz, memoria y mirada
Fotografía: Michael Molyneux
Poesía: Marisol Durán Úbeda
Textos y comentarios históricos y etnográficos: Miguel Ángel Molina Palma
Lugar: La Galería, Calle Carretera, 74, Albuñuelas

Fotografías © Michael Molyneux.
Poemas © Marisol Durán Úbeda.
Textos © Miguel Ángel Molina Palma.

Miguel Ángel Molina Palma
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