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| Foto 01: Mercado San Blas |
Cómo el comercio local resiste y se reinventa
Los 143 establecimientos
dedicados al comercio, la recuperación del Mercado de San Blas y las
iniciativas de sus comerciantes consolidan al municipio como lugar de compras y
servicios para toda la comarca.
✍ Miguel Ángel Molina Palma | Septiembre de 2026
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Foto 02: El mercadillo semanal refuerza la
actividad comercial y atrae compradores al centro de Dúrcal.
Un
miércoles por la mañana, el recinto del mercadillo de la calle Olivón permite
comprender buena parte de la importancia comercial de Dúrcal. Entre puestos de
frutas, verduras, ropa, calzado y otros productos se encuentran vecinos del
municipio y compradores llegados desde diferentes localidades del Valle de
Lecrín y de su entorno.
La
actividad continúa después por las calles del centro, en las carnicerías,
panaderías, pastelerías, tiendas de ropa, zapaterías, ferreterías, librerías,
establecimientos de alimentación, bares y pequeños negocios de servicios. El Mercado Gastroturístico San Blas se
suma a este movimiento con una oferta que combina gastronomía, comercio y
productos de proximidad.
Esta
realidad fue resumida por el entonces alcalde Julio Prieto con una frase que
define el papel del municipio dentro de la comarca: «Dúrcal es el centro comercial del Valle de Lecrín. Toda la gente de la
comarca viene a comprar aquí».
La
afirmación encuentra respaldo en los datos. Según la ficha municipal del
Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, en 2024 Dúrcal contaba con
614 establecimientos con actividad
económica. El comercio al por mayor y al por menor constituía el sector más
numeroso, con 143 establecimientos,
por delante de la construcción, con 84, y la industria manufacturera, con 53.
El comercio representa, por tanto, cerca de una cuarta parte del tejido
económico local.
Las
cifras también muestran la verdadera dimensión humana de esta actividad. De los
614 establecimientos, 333 no tenían trabajadores asalariados y otros 224
empleaban como máximo a cinco personas. Más del noventa por ciento del tejido
empresarial está formado por autónomos,
familias y pequeñas empresas. Detrás de cada mostrador suele haber una
historia personal, muchas horas de trabajo y una relación directa con los
clientes que difícilmente puede ofrecer una gran superficie.
Foto 03: El trato directo y la cercanía
continúan siendo dos de los principales valores del pequeño comercio.
La
situación geográfica ha favorecido históricamente esta vocación. Dúrcal se
encuentra en un punto estratégico de comunicación entre Granada, la Costa
Tropical, la Alpujarra y el resto del Valle de Lecrín. Mucho antes de la actual
autovía, el municipio ya desempeñaba una función esencial como lugar de
tránsito y distribución de mercancías.
El
tranvía llegó a Dúrcal en 1924 y, tres años más tarde, el cable aéreo permitió
prolongar hasta el puerto de Motril el transporte de mercancías procedentes de
Granada. La estación durqueña se convirtió así en un importante punto de enlace
entre el interior de la provincia y la costa. Aquella infraestructura
desapareció, pero dejó una cultura comercial y de servicios que todavía forma
parte de la identidad del municipio.
Uno de
los símbolos actuales de esa capacidad para adaptarse es el Mercado de San Blas. El antiguo mercado
de abastos permaneció durante años sin la actividad para la que había sido
concebido, hasta que una iniciativa empresarial recuperó el edificio y lo
transformó en un espacio gastroturístico.
En la
actualidad, el Mercado San Blas reúne gastrobar,
tienda, vinos, café, pan y dulces, junto con productos elaborados por
proveedores locales y de otras zonas próximas. En sus estanterías pueden
encontrarse aceites, mieles, quesos, mermeladas, chocolates, embutidos, panes
artesanos, vinos y otros alimentos seleccionados. Su propuesta permite comprar,
degustar y conocer productos de la tierra dentro de un edificio que vuelve a
tener actividad social y económica.
Foto 04: El Mercado Gastroturístico San
Blas combina gastronomía, tienda, vinos, café, pan, dulces y productos de
proximidad.
No se
trata solamente de un establecimiento hostelero. El mercado acoge también
encuentros, presentaciones y actividades culturales, recuperando una función
esencial de los antiguos mercados: ser lugares de convivencia. Además, forma
parte de la oferta provincial de Sabor
Granada y de las iniciativas vinculadas a la promoción del territorio.
Junto a
las nuevas iniciativas permanece el comercio construido durante generaciones.
Un ejemplo destacado es la Carnicería y
Fábrica de Embutidos María, vinculada a la familia Pérez Valero y con más
de seis décadas de trayectoria. Sus embutidos caseros, entre ellos morcillas,
salchichón y chicharrones, representan una forma de producir y vender basada en
la experiencia familiar y en el conocimiento directo del producto.
También
forma parte de esta identidad la Pastelería
Los Manjares, con obrador y elaboración propia, además de otros
establecimientos de alimentación, moda, calzado, joyería, deporte, salud,
papelería y servicios que han convertido las calles de Dúrcal en un escaparate
comercial abierto durante todo el año.
Negocios
como Librería Sol, Calzado y Modas La
Pitica, Joyería Fajardo, Herbolario Pilar, Deportes Líder, Lencería Mercería
Triz y muchos otros muestran la variedad de un comercio que no se limita a
cubrir las necesidades del propio municipio. Su clientela procede también de
pueblos donde la oferta comercial es menor y cuyos habitantes encuentran en
Dúrcal una parte importante de los productos y servicios que necesitan.
Foto 05: Alimentación, comercio
especializado, formación y cultura forman parte de la diversidad empresarial de
Dúrcal.
El mercadillo de los miércoles continúa
siendo otro de los grandes termómetros de esta actividad. Lejos de representar
necesariamente una competencia perjudicial, la venta ambulante incrementa la
afluencia de público y puede beneficiar al comercio establecido cuando quienes
acuden al mercadillo completan sus compras en las tiendas, bares y cafeterías
del pueblo.
A este
movimiento se suma el trabajo de la Asociación
de Comerciantes y Hosteleros de Dúrcal, que impulsa campañas como la Noche
en Blanco o Stock Fuera. Estas iniciativas sacan los comercios a la calle,
ofrecen promociones, incorporan música y actividades y recuerdan a los vecinos
que comprar en el municipio contribuye a mantener empleo, servicios y vida en
el centro urbano.
Foto 06: Las campañas comerciales y las
actividades en la calle contribuyen a dinamizar el municipio.
El
panorama, sin embargo, no está libre de dificultades. Las grandes superficies
de Granada, la compra por internet, el aumento de los costes, los cambios en
los hábitos de consumo y la falta de relevo generacional amenazan especialmente
a los establecimientos más pequeños. Cuando cierra un comercio tradicional no
desaparece únicamente un negocio: se pierde también atención cercana,
conocimiento acumulado y movimiento en las calles.
El
principal reto consiste en combinar
tradición e innovación. La venta digital, la promoción conjunta, el
servicio a domicilio, la utilización de las redes sociales y la organización de
campañas comerciales pueden ayudar a los establecimientos a llegar a nuevos
públicos sin perder su carácter cercano.
Dúrcal
dispone, además, de oportunidades relacionadas con el turismo rural, el
paisaje, el patrimonio hidráulico, el río, sus puentes históricos y proyectos
como el futuro Museo del Agua. El visitante que recorre el municipio puede
convertirse también en cliente de sus comercios, restaurantes y productores si
encuentra una oferta coordinada y fácilmente reconocible.
Foto 07: La hostelería y los alojamientos
rurales amplían la actividad económica y ayudan a vincular comercio y turismo.
Foto 08: La actividad económica de Dúrcal
abarca también servicios profesionales, sanitarios y administrativos.
El
Mercado de San Blas marca una posible dirección: unir gastronomía, comercio, cultura y productos de proximidad. Esa
misma colaboración puede extenderse al resto del tejido empresarial mediante
rutas comerciales, muestras de productos, campañas comarcales y una promoción
conjunta que presente Dúrcal como destino de compras y servicios dentro del
Valle de Lecrín.
Dúrcal no
es solamente una localidad de paso ni un pueblo dormitorio situado junto a la
autovía. Es un municipio que ha sabido ejercer como cabecera comercial y de servicios de la comarca, apoyado en
centenares de pequeños negocios, en familias que llevan décadas detrás de un
mostrador y en nuevos emprendedores dispuestos a actualizar esa tradición.
El futuro
no está asegurado y exige adaptación, colaboración y apoyo de los consumidores.
Pero cada miércoles en el mercadillo, cada jornada en el Mercado de San Blas y
cada día ante los escaparates del centro se confirma que el comercio continúa
siendo una de las fuerzas que mantienen vivo a Dúrcal.









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