02 noviembre 2026

Antonio Morillas Freire y el Valle de Lecrín

Foto del perfil de Facebook de Antonio
 Morillas 

 

🌿📜 𝗔𝗡𝗧𝗢𝗡𝗜𝗢 𝗠𝗢𝗥𝗜𝗟𝗟𝗔𝗦 𝗙𝗥𝗘𝗜𝗥𝗘: 𝗟𝗔 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗠𝗘𝗟𝗘𝗚Í𝗦 𝗬 𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗟𝗟𝗘 𝗗𝗘 𝗟𝗘𝗖𝗥Í𝗡 𝗔 𝗧𝗥𝗔𝗩É𝗦 𝗗𝗘 𝗦𝗨𝗦 𝗖𝗢𝗠𝗘𝗡𝗧𝗔𝗥𝗜𝗢𝗦 𝗘𝗡 𝗟𝗔𝗦 𝗥𝗘𝗗𝗘𝗦 𝗦𝗢𝗖𝗜𝗔𝗟𝗘𝗦

✍️ Una mirada a sus publicaciones sobre historia, patrimonio, tradiciones, naturaleza y recuerdos personales, que contribuyen a conservar y divulgar la identidad de nuestros pueblos.


📖 𝗨𝗡𝗔 𝗩𝗢𝗭 𝗤𝗨𝗘 𝗡𝗢 𝗗𝗘𝗝𝗔 𝗜𝗡𝗗𝗜𝗙𝗘𝗥𝗘𝗡𝗧𝗘


Las redes sociales se han convertido en algo más que espacios para compartir fotografías, noticias o acontecimientos cotidianos. También son lugares donde se conserva la memoria colectiva, se recuperan testimonios y se transmiten conocimientos que, de otro modo, podrían perderse con el paso de las generaciones.


En ese ámbito encontramos las publicaciones y comentarios de Antonio Morillas Freire, estrechamente vinculado a Melegís y al Valle de Lecrín, cuyas intervenciones en Facebook y otros espacios digitales constituyen un interesante conjunto de reflexiones sobre el pasado y el presente de nuestra comarca.


He tenido ocasión de reunir y examinar numerosos textos publicados entre 2017 y 2026. Algunos son breves anotaciones que acompañan fotografías; otros contienen referencias documentales, recuerdos familiares, descripciones de monumentos, observaciones sobre el paisaje o auténticas pequeñas crónicas locales.


Conviene aclarar que este artículo no pretende examinar sus posiciones políticas ni establecer valoraciones sobre ellas. Ese es un ámbito distinto, que merece, en su caso, otro análisis. Aquí nos interesa el Antonio Morillas que observa, recuerda, investiga, escribe, comparte conocimientos y llama la atención sobre el patrimonio de nuestros pueblos.


Y desde esa perspectiva considero que sus comentarios poseen un interés cultural que merece ser reconocido, estudiado y difundido.


🏛️ 𝗘𝗟 𝗣𝗔𝗧𝗥𝗜𝗠𝗢𝗡𝗜𝗢 𝗛𝗜𝗦𝗧Ó𝗥𝗜𝗖𝗢: 𝗦𝗨 𝗚𝗥𝗔𝗡 𝗣𝗥𝗘𝗢𝗖𝗨𝗣𝗔𝗖𝗜Ó𝗡


Una de las características más evidentes de las publicaciones de Antonio Morillas Freire es su atención al patrimonio arquitectónico y artístico de Melegís.


La torre de la iglesia, la Cruz de Piedra, los antiguos molinos, el cancel del templo, las acequias, las fuentes y determinados elementos constructivos aparecen reiteradamente en sus comentarios.


No se limita a fotografiar estos lugares. Intenta explicar su origen, su significado y las circunstancias históricas que los rodean.


En una publicación del 25 de julio de 2017, al comentar un trabajo divulgativo sobre Melegís, agradecía a su autora el esfuerzo realizado y expresaba su satisfacción por encontrar una presentación del pueblo centrada en su patrimonio histórico.


En aquella intervención formulaba una idea especialmente interesante: la necesidad de unir esfuerzos para conocer mejor nuestro pasado.


Es una afirmación que comparto plenamente. La historia local se enriquece cuando quienes poseen documentación, fotografías, recuerdos o conocimientos los ponen a disposición de los demás.


En ese mismo comentario, Antonio reflexionaba sobre la composición social del Melegís renacentista, recordando la presencia morisca y las relaciones entre diferentes tradiciones culturales.


Mencionaba los Libros de Apeo, los Libros de Hábices, el apellido Faciaben y el caso de Antonio del Castillo, entre otros elementos documentales.


Su planteamiento invita a contemplar la historia del pueblo como el resultado de procesos complejos de convivencia, transformación y continuidad cultural.


Naturalmente, algunas interpretaciones históricas requieren contrastarse con sus fuentes originales, pero el valor divulgativo de estas observaciones reside en que despiertan preguntas y animan a investigar.


🔔 𝗟𝗔 𝗧𝗢𝗥𝗥𝗘 𝗗𝗘 𝗠𝗘𝗟𝗘𝗚Í𝗦: 𝗔𝗥𝗤𝗨𝗜𝗧𝗘𝗖𝗧𝗨𝗥𝗔, 𝗔𝗥𝗧𝗘 𝗬 𝗦𝗘𝗡𝗧𝗜𝗠𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢


La torre de Melegís ocupa un lugar privilegiado en sus escritos.


Antonio se detiene en sus albanegas, la azulejería, los elementos decorativos, las técnicas constructivas y las personas relacionadas con su realización.


En una publicación identifica al alarife Bartolomé Villegas y sitúa determinadas obras de la iglesia entre 1562 y 1567.


También comparte fotografías de detalles que muchos vecinos podrían contemplar durante años sin reparar en ellos, como un sello de forjador en el cancel, un fragmento de arco o una decoración que describe como una constelación.


Resulta especialmente interesante su observación sobre el sello de forja, al que atribuye una cronología del siglo XVI. Estos pequeños elementos pueden ofrecer información sobre los antiguos oficios artesanales y merecen un estudio especializado.


En otro comentario analiza la cruz situada sobre la torre, relacionándola con la tipología de las cruces de Caravaca, los remates de flor de lis y determinados símbolos del Renacimiento.


Más allá de las interpretaciones concretas, que convendría documentar individualmente, lo destacable es su capacidad para llamar la atención sobre detalles arquitectónicos que forman parte de la identidad visual de Melegís.


Antonio no contempla la torre únicamente como un edificio religioso. La entiende como una construcción artística, histórica y sentimental.


Esta sensibilidad aparece también en su pregón del 15 de junio de 2018, titulado En la torre de Melegís, donde convirtió el monumento en protagonista de una evocación literaria del pueblo.


La arquitectura se transforma así en memoria, poesía y sentimiento de pertenencia.


✝️ 𝗟𝗔 𝗖𝗥𝗨𝗭 𝗗𝗘 𝗣𝗜𝗘𝗗𝗥𝗔: 𝗥𝗘𝗖𝗨𝗣𝗘𝗥𝗔𝗥 𝗟𝗢 𝗤𝗨𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗠𝗔𝗬𝗢𝗥𝗘𝗦 𝗖𝗢𝗡𝗧𝗔𝗕𝗔𝗡


Uno de los comentarios que considero más valiosos es el dedicado a la Cruz de Piedra de Melegís, publicado en 2023.


Antonio recuerda que, según le había contado una persona mayor, la cruz estuvo rematada por esferas y que algunas de sus piezas pudieron terminar reutilizadas en antiguos balates.


Explica que llegó a buscarlas personalmente, aunque sin encontrarlas.


También recuerda al sacerdote don Pedro, quien había intentado descifrar la inscripción de la base y sospechaba que podía contener errores de escritura atribuibles a los talladores.


Menciona, además, la posibilidad de que aquella cruz hubiera formado parte de un vía crucis relacionado con El Calvario, y señala que existía cierto consenso sobre su datación en el siglo XVII.


Lo verdaderamente interesante es la combinación de tradición oral, observación directa e interés por la documentación histórica.


Antonio distingue en varios momentos lo que le contaron, lo que recuerda y lo que pudo comprobar personalmente.


Esa distinción es importante para cualquier trabajo de investigación.


También describe una iniciativa de conservación planteada a comienzos de los años noventa para frenar la erosión de la piedra.


Sin entrar en las circunstancias políticas que menciona, su testimonio permite recuperar la memoria de una preocupación temprana por el estado de conservación del monumento.


Una cruz que permanece en el paisaje puede parecer algo cotidiano, pero su historia merece conservarse antes de que desaparezcan los últimos testimonios sobre ella.


💧 𝗘𝗟 𝗣𝗜𝗟𝗔𝗥 𝗗𝗘 𝗟𝗔𝗦 𝗘𝗥𝗔𝗦: 𝗨𝗡𝗔 𝗛𝗜𝗦𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗣𝗜𝗘𝗗𝗥𝗔𝗦 𝗬 𝗣𝗘𝗥𝗦𝗢𝗡𝗔𝗦


Entre los textos recopilados destaca el dedicado al Pilar de las Eras de Melegís.


Antonio describe la incorporación de una antigua piedra de molino a un muro de contención y mirador, construido a principios de los años noventa.


Según su explicación, la piedra procedía de un molino de Lojuela y fue donada al Ayuntamiento de El Valle por Jorge Navarro Freire.


La identificación de la pieza como romana la atribuye al estudioso José Miguel Puerta Vílchez, aunque esta cronología debería confirmarse mediante un análisis arqueológico.


También explica que se utilizaron materiales de travertino procedentes de una cantera de Melegís, relacionada documentalmente con la extracción de piedra para los cimientos de la catedral de Granada en el siglo XVI.


Pero hay algo que me parece todavía más significativo.


Antonio recuerda a los hombres que participaron en los trabajos, al padre de «El Colorao», a José Contreras Freire y al maestro albañil conocido como «Cuito».


Esos nombres convierten una obra pública en una historia humana.


Porque el patrimonio no está formado solamente por piedras antiguas. También lo construyen los trabajadores que las transportaron, los albañiles que las colocaron y las familias que conservaron sus recuerdos.


Este comentario representa muy bien una de las mayores virtudes de sus publicaciones: rescatar del anonimato a las personas que hicieron posible las pequeñas obras de nuestros pueblos.


🌳 𝗘𝗟 𝗢𝗟𝗠𝗢 𝗖𝗘𝗡𝗧𝗘𝗡𝗔𝗥𝗜𝗢 𝗬 𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗟𝗢𝗥 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗧𝗥𝗔𝗗𝗜𝗖𝗜Ó𝗡 𝗢𝗥𝗔𝗟


En septiembre de 2018 compartió un recuerdo relacionado con el antiguo olmo de Melegís.


Contaba que un vecino mayor había transmitido a su primo Benjamín una historia escuchada de generaciones anteriores: según aquella tradición, los hombres del pueblo llevaron el árbol cuando ya tenía cierto tamaño para plantarlo en aquel lugar.


También recogía una explicación de Fernando, vinculado a la granja escuela, sobre la antigua costumbre de plantar olmos en espacios donde se reunían las comunidades.


No podemos considerar demostrada la historia del árbol únicamente por esa transmisión oral.


Sin embargo, el testimonio tiene un indudable valor etnográfico.


Nos permite conocer cómo los vecinos explicaban el origen de determinados elementos del paisaje y qué significado les atribuían.


En muchas localidades, los árboles antiguos fueron puntos de reunión, lugares de sombra, referencias del camino y símbolos de continuidad entre generaciones.


Que alguien se preocupe por recoger esas historias es una aportación positiva a la memoria popular.


🏡 𝗘𝗟 𝗥𝗘𝗩𝗘𝗟𝗟Í𝗡: 𝗟𝗢𝗦 𝗡𝗢𝗠𝗕𝗥𝗘𝗦 𝗧𝗔𝗠𝗕𝗜É𝗡 𝗦𝗢𝗡 𝗣𝗔𝗧𝗥𝗜𝗠𝗢𝗡𝗜𝗢


Otro comentario especialmente revelador es el dedicado a El Revellín.


Antonio explica que este era el nombre tradicional de un tramo de acequia elevada y manifiesta su preferencia por conservar esa denominación.


En su publicación de 2026 recuerda que en una casa de aquel lugar vivieron sus abuelos y nació su madre.


Aquí aparece una dimensión muy humana de sus escritos.


El nombre de un lugar no es para él una simple referencia geográfica, sino un vínculo con su historia familiar.


También muestra su desacuerdo con la introducción de denominaciones que considera ajenas a la tradición local, como «Triana».


Sin necesidad de compartir todas sus apreciaciones, considero muy acertada su preocupación por la conservación de la toponimia tradicional.


Los nombres de las calles, acequias, pagos y rincones constituyen una fuente de información histórica.


Algunos conservan referencias a antiguos propietarios, actividades agrícolas, construcciones desaparecidas o características del terreno.


Perder un topónimo puede significar perder una pequeña parte de la historia del pueblo.


💦 𝗟𝗔 𝗙𝗨𝗘𝗡𝗧𝗘 𝗗𝗘 𝗠𝗘𝗟𝗘𝗚Í𝗦: 𝗘𝗟 𝗔𝗚𝗨𝗔 𝗖𝗢𝗠𝗢 𝗣𝗔𝗧𝗥𝗜𝗠𝗢𝗡𝗜𝗢 𝗬 𝗦𝗘Ñ𝗔 𝗗𝗘 𝗜𝗗𝗘𝗡𝗧𝗜𝗗𝗔𝗗


Si hay un elemento que aparece constantemente en las publicaciones de Antonio Morillas Freire es el agua. Las fuentes, las acequias, los antiguos baños, los manantiales y los sistemas tradicionales de regadío ocupan un lugar destacado en sus reflexiones.


Para Antonio, el agua no es solamente un recurso natural imprescindible para la agricultura. Es también una parte esencial de la historia, la cultura y el paisaje del Valle de Lecrín.


En una publicación del 2 de diciembre de 2025 celebraba la recuperación de la lámina de agua visible de la acequia de la calle La Fuente, en Melegís. Recordaba que aquel cauce era anterior a la propia calle y lo consideraba un elemento definitorio del paisaje urbano.


Su comentario terminaba agradeciendo la intervención a quienes la hubieran hecho posible.


Me parece especialmente positiva esa actitud de reconocer públicamente las actuaciones que contribuyen a recuperar elementos tradicionales del pueblo.


En mayo de 2023 expresaba otro deseo relacionado con la conservación de los antiguos cauces:


«Por que sean eternos los caminos del agua».


Es una frase breve, pero cargada de significado.


Las acequias han modelado durante siglos las huertas, los caminos, las parcelas agrícolas y hasta la distribución de las viviendas de nuestros pueblos.


En otra publicación, Antonio las presenta como un sistema capaz de contribuir a mitigar los efectos del cambio climático.


La observación tiene interés porque las acequias tradicionales, especialmente cuando mantienen vegetación asociada y agua circulante, pueden favorecer determinados microclimas locales.


Su aportación invita a considerar estas infraestructuras no solamente desde su utilidad agrícola, sino también desde su valor paisajístico, ecológico y cultural.


🌺 𝗘𝗟 𝗔𝗟𝗧𝗔𝗥𝗜𝗖𝗢 𝗗𝗘𝗟 𝗖𝗥𝗜𝗦𝗧𝗢 𝗗𝗘 𝗠𝗢𝗖𝗟Í𝗡: 𝗟𝗔 𝗚𝗥𝗔𝗡𝗗𝗘𝗭𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗣𝗘𝗤𝗨𝗘Ñ𝗢𝗦 𝗚𝗘𝗦𝗧𝗢𝗦


Una de las publicaciones más entrañables corresponde al 22 de abril de 2018, cuando Antonio fotografió las flores colocadas en el altarico del Cristo de Moclín, junto a la Fuente de Melegís.


Su comentario destacaba el trabajo de las vecinas que mantenían cuidado aquel rincón.


No necesitó escribir un largo texto para reconocer su importancia.


En unas pocas palabras puso de manifiesto que los pequeños espacios tradicionales siguen vivos gracias al cariño y la dedicación de sus habitantes.


Esta publicación me parece especialmente hermosa porque reconoce una forma de conservación patrimonial que rara vez aparece en los estudios académicos.


Las mujeres que colocan flores, limpian un altar, cuidan una maceta o mantienen arreglado un rincón tradicional también participan en la conservación del patrimonio cultural.


Y lo hacen muchas veces de manera anónima, sin recibir reconocimiento alguno.


Antonio tuvo el acierto de detenerse ante ese pequeño espacio y agradecer públicamente el trabajo de sus cuidadoras.


Es un ejemplo de cómo las redes sociales pueden utilizarse para dar visibilidad a las personas que sostienen las tradiciones cotidianas.


🌊 𝗘𝗟 𝗕𝗔Ñ𝗢 𝗗𝗘 𝗠𝗘𝗟𝗘𝗚Í𝗦: 𝗟𝗔 𝗜𝗡𝗙𝗔𝗡𝗖𝗜𝗔 𝗖𝗢𝗡𝗩𝗘𝗥𝗧𝗜𝗗𝗔 𝗘𝗡 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔


Entre los textos recopilados, uno de los que más me han llamado la atención es el dedicado al antiguo Baño de Melegís, publicado en 2023.


Antonio comienza recordando una noche de su infancia, cuando su padre lo llevó hasta aquel lugar.


Describe la vegetación abundante, las hojas flotando sobre el agua y el momento en que su padre abrió un espacio suficiente para que pudieran bañarse.


Recuerda también las palabras que le dirigió sobre las propiedades beneficiosas de aquellas aguas.


Es una escena sencilla, familiar y profundamente evocadora.


Posteriormente, Antonio incorpora referencias a la antigüedad de las aguas, su carácter termal, los posibles antecedentes romanos y la existencia de construcciones documentadas en el siglo XVIII.


Estas cuestiones históricas e hidrogeológicas necesitan estudios específicos para confirmar sus cronologías y características, pero el relato posee un valor indiscutible como testimonio personal sobre los antiguos usos sociales del Baño.


Lo que más me interesa de este comentario es su capacidad para enlazar tres dimensiones: el recuerdo de su padre, la historia del lugar y las posibilidades de recuperación de un espacio tradicional.


Cuando escribe sobre el Baño no parece estar hablando únicamente de unas instalaciones desaparecidas o deterioradas.


Está hablando de un lugar que forma parte de su propia vida.


Y esa conexión emocional ayuda a comprender por qué determinados espacios tienen tanta importancia para quienes crecieron junto a ellos.


🌿 𝗘𝗟 𝗙𝗢𝗡𝗧𝗜𝗟: 𝗨𝗡 𝗣𝗔𝗜𝗦𝗔𝗝𝗘 𝗤𝗨𝗘 𝗙𝗢𝗥𝗠𝗔 𝗣𝗔𝗥𝗧𝗘 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗩𝗜𝗗𝗔


Otro comentario especialmente significativo aparece en una conversación con Jesús del Río Sánchez, relacionada con trabajos de evaluación ambiental y posibles actuaciones de restauración en espacios próximos a los embalses de Béznar y Rules.


Antonio recuerda el antiguo paraje de El Fontil, vinculado a la historia de su familia.


Evoca una excursión realizada décadas atrás con personas conocidas y describe aquel lugar como un espacio de extraordinaria fertilidad.


Lo más interesante es la satisfacción que expresa al saber que Jesús participa en iniciativas relacionadas con la recuperación ambiental del entorno.


Le agradece su trabajo y le anima a implicarse en la regeneración del lugar.


Este comentario refleja algo que aparece repetidamente en sus publicaciones: la percepción del paisaje como una herencia compartida entre generaciones.


Los barrancos, las fuentes y las huertas no son para él simples accidentes geográficos.


Son escenarios de experiencias personales, trabajos agrícolas, encuentros familiares y recuerdos de infancia.


Me parece una visión valiosa porque nos recuerda que la recuperación ambiental también puede significar recuperar vínculos emocionales con el territorio.


🌄 𝗘𝗟 𝗕𝗔𝗥𝗥𝗔𝗡𝗖𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗨𝗡𝗔 𝗬 𝗟𝗢𝗦 𝗣𝗔𝗜𝗦𝗔𝗝𝗘𝗦 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔


El Barranco de Luna, en Saleres, aparece igualmente entre sus referencias.


Antonio lo describe como un lugar mágico de su infancia y adolescencia, vinculado a paisajes antiguos, posibles vestigios arqueológicos y acontecimientos históricos.


También menciona la posibilidad de incorporarlo a iniciativas destinadas a dar a conocer lugares singulares del Valle de Lecrín.


Considero interesante esa manera de mirar el territorio.


En muchas ocasiones, los espacios naturales que rodean nuestros pueblos poseen historias que no aparecen en los folletos turísticos.


Antiguos caminos, barrancos, molinos, eras, cuevas y lugares de trabajo pueden contener un importante patrimonio cultural.


Antonio muestra sensibilidad hacia esos espacios menos conocidos y recuerda que el paisaje también puede leerse como un documento histórico.


Su interés por el Barranco de Luna se relaciona, además, con su preocupación por la memoria de acontecimientos dolorosos del pasado.


En uno de sus comentarios menciona investigaciones de Alfredo Ortega y el trabajo Cartografías del olvido: Represión franquista en El Valle, de Paloma Brinkmann, publicado en 2023.


Independientemente de las interpretaciones históricas que puedan realizarse, considero positivo que se mencionen investigaciones y se anime a conocer documentos y testimonios.


La historia de un pueblo comprende sus momentos felices, pero también sus tragedias, sus pérdidas y sus experiencias difíciles.


Conocerlas forma parte del ejercicio de conservar su memoria.


🥾 𝗟𝗢𝗦 𝗔𝗡𝗧𝗜𝗚𝗨𝗢𝗦 𝗖𝗔𝗠𝗜𝗡𝗢𝗦: 𝗣𝗔𝗦𝗧𝗢𝗥𝗘𝗦, 𝗟𝗘Ñ𝗔𝗗𝗢𝗥𝗘𝗦 𝗬 𝗢𝗙𝗜𝗖𝗜𝗢𝗦 𝗢𝗟𝗩𝗜𝗗𝗔𝗗𝗢𝗦


En una publicación de 2025, Antonio relata una excursión por el antiguo camino del cerro del Quemado, en dirección a la ermita de la Chinchirilla.


Describe un recorrido poco conocido, marcado por el paisaje y por las huellas del incendio de 2022.


Pero lo más interesante llega cuando recuerda las actividades que antiguamente se desarrollaban en aquellos montes.


Habla de pastores, leñadores, mineros y recolectores de plantas aromáticas.


También recuerda que su padre, cuando tenía entre catorce y dieciséis años, recogía aulagas y leña por aquellos parajes.


Las transportaba sobre una burra hasta el barranco del Pleito, donde se utilizaban como combustible en los hornos de cocer ladrillos que regentaba un hombre conocido como «Lino», de Talará.


Este tipo de testimonio tiene un extraordinario valor etnográfico.


Nos permite recuperar conocimientos sobre los antiguos aprovechamientos del monte y los oficios rurales que fueron desapareciendo durante el siglo XX.


La recogida de aulagas, el transporte mediante animales, los hornos artesanales y los pequeños trabajos asociados a la construcción forman parte de una economía tradicional que merece ser documentada.


Antonio convierte una excursión contemporánea en un recorrido por la memoria laboral de nuestros antepasados.


Y eso, desde mi punto de vista, constituye una aportación muy positiva.


🌸 𝗖𝗛𝗜𝗧𝗘 𝗬 𝗘𝗟 𝗝𝗔𝗭𝗠Í𝗡 𝗔𝗭𝗨𝗟: 𝗟𝗔 𝗕𝗘𝗟𝗟𝗘𝗭𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗢 𝗖𝗢𝗧𝗜𝗗𝗜𝗔𝗡𝗢


Antonio también demuestra interés por la naturaleza y por los pequeños detalles que embellecen nuestros pueblos.


Entre los materiales recopilados aparece una fotografía realizada el 4 de noviembre de 2017 de una planta ornamental de flores azules que crecía sobre una tapia blanca de Chite.


El texto que acompaña a esta referencia identifica la planta como Plumbago auriculata, conocida popularmente como jazmín azul, aunque no pertenece al género botánico de los verdaderos jazmines


En cualquier caso, la imagen refleja una sensibilidad que merece destacarse.


Los pueblos del Valle de Lecrín poseen una belleza que no depende únicamente de sus grandes monumentos.


También está en las fachadas encaladas, las flores que asoman sobre las tapias, los patios, las parras, los árboles y las pequeñas composiciones vegetales que acompañan a la arquitectura tradicional.


Detenerse a fotografiar estos elementos significa reconocer que el patrimonio paisajístico también se encuentra en las cosas sencillas.


🐦 𝗚𝗢𝗟𝗢𝗡𝗗𝗥𝗜𝗡𝗔𝗦, 𝗩𝗘𝗡𝗖𝗘𝗝𝗢𝗦 𝗬 𝗟𝗔 𝗡𝗔𝗧𝗨𝗥𝗔𝗟𝗘𝗭𝗔 𝗤𝗨𝗘 𝗖𝗢𝗡𝗩𝗜𝗩𝗘 𝗖𝗢𝗡 𝗡𝗢𝗦𝗢𝗧𝗥𝗢𝗦


Entre sus publicaciones también encontramos referencias a las aves que habitan en los edificios y calles de Melegís.


En una fotografía de un fragmento de arco de la torre identifica un nido de vencejos, a los que denomina popularmente «aviones».


En otra publicación celebra la aparición de una nueva generación de golondrinas en el entorno de la Fuente.


Son comentarios breves, pero reveladores.


Nos muestran a una persona que observa los cambios de las estaciones y presta atención a los animales que comparten nuestros espacios urbanos.


Estas aves forman parte del paisaje cotidiano de los pueblos mediterráneos y desempeñan un papel importante en sus ecosistemas.


Me parece positivo que se les dedique atención porque conservar el patrimonio natural también exige conocer y respetar a las especies que viven junto a nosotros.


📜 𝗟𝗢𝗦 𝗗𝗢𝗖𝗨𝗠𝗘𝗡𝗧𝗢𝗦 𝗛𝗜𝗦𝗧Ó𝗥𝗜𝗖𝗢𝗦: 𝗨𝗡𝗔 𝗜𝗡𝗩𝗜𝗧𝗔𝗖𝗜Ó𝗡 𝗔 𝗜𝗡𝗩𝗘𝗦𝗧𝗜𝗚𝗔𝗥


Otro aspecto destacable de sus publicaciones es el interés por compartir documentos antiguos y referencias bibliográficas.


Entre los materiales recopilados aparece una imagen del Catastro del Marqués de la Ensenada, relacionada con el Melegís de mediados del siglo XVIII.


También encontramos referencias a los Libros de Apeo y Repartimiento del siglo XVI, a los bienes hábices y a estudios sobre los antiguos caminos entre Granada y Motril.


Este interés documental es importante.


La historia local no debe construirse únicamente sobre recuerdos transmitidos de generación en generación, por valiosos que sean.


También necesita documentos escritos, investigaciones arqueológicas, estudios artísticos y fuentes archivísticas.


Antonio demuestra conocer la existencia de esos materiales y los incorpora a sus comentarios.


Su aportación resulta especialmente útil cuando identifica nombres, fechas o referencias que pueden servir como punto de partida para nuevas investigaciones.


Naturalmente, una referencia documental no equivale por sí sola a una conclusión histórica definitiva.


Es necesario consultar el documento completo, estudiar su contexto y comprobar las interpretaciones.


Pero compartir esas referencias facilita que otras personas puedan continuar investigando.


Y esa es una de las grandes posibilidades que ofrecen las redes sociales cuando se utilizan con una finalidad cultural.


👩‍🎨 𝗟𝗔𝗦 𝗠𝗨𝗝𝗘𝗥𝗘𝗦 𝗘𝗡 𝗟𝗔 𝗛𝗜𝗦𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗗𝗘𝗟 𝗔𝗥𝗧𝗘


Entre las publicaciones de Antonio encontramos también una referencia al trabajo de la investigadora María Elena Díez Jorge, relacionado con la participación femenina en los procesos artísticos y artesanales de la Granada del siglo XVI.


El texto menciona a Isabel de Robles y María de Robles, dos mujeres vinculadas a talleres artesanales y a familias de origen morisco.


Resulta interesante que Antonio comparta investigaciones de este tipo porque contribuyen a recuperar la presencia de las mujeres en actividades que tradicionalmente se han explicado casi exclusivamente a través de nombres masculinos.


La historia de los oficios, de los talleres y de las construcciones monumentales no puede entenderse plenamente sin considerar la participación femenina.


En sus referencias a la torre de Melegís también aparece la figura de una mujer relacionada con un taller de azulejería.


Esta última vinculación concreta necesita comprobación documental, pero la preocupación por visibilizar el trabajo de las mujeres constituye un aspecto positivo de sus comentarios.


🎨 𝗖𝗥𝗜𝗦𝗧𝗜𝗡𝗔 𝗘𝗥𝗘𝗟𝗜𝗡 𝗕𝗘𝗥𝗟𝗜𝗡𝗚𝗘𝗥𝗜: 𝗨𝗡 𝗥𝗘𝗖𝗨𝗘𝗥𝗗𝗢 𝗟𝗜𝗧𝗘𝗥𝗔𝗥𝗜𝗢 𝗗𝗘 𝗠𝗘𝗟𝗘𝗚Í𝗦


Uno de los textos más literarios de la recopilación está dedicado a Cristina Erelin Berlingeri, una artista de origen calabrés que residió durante un tiempo en Melegís.


Antonio recuerda su llegada al entorno de la Fuente, su estudio de pintura en una habitación abierta hacia la calle Alamillo y las obras que fue creando durante su estancia.


Describe sus pinturas mediante imágenes sugerentes y establece asociaciones con el universo artístico de Modigliani.


También recuerda que su estancia, inicialmente prevista para un año, terminó prolongándose durante tres.


El texto posee una sensibilidad especial.


No se limita a ofrecer datos biográficos. Reconstruye una atmósfera, evoca una casa antigua y relaciona la creación artística con los recuerdos y los espacios del pueblo.


Me parece una de sus publicaciones más logradas desde el punto de vista expresivo.


Demuestra que Antonio puede pasar de la anotación histórica a una prosa evocadora, cargada de imágenes y referencias culturales.


Además, contribuye a conservar la memoria de personas que, aunque no hayan nacido en Melegís, dejaron alguna huella en su vida cultural.


🎭 𝗘𝗟 𝗔𝗥𝗧𝗘 𝗥𝗘𝗟𝗜𝗚𝗜𝗢𝗦𝗢 𝗬 𝗟𝗔 𝗘𝗦𝗖𝗨𝗟𝗧𝗨𝗥𝗔 𝗖𝗢𝗠𝗢 𝗘𝗫𝗣𝗥𝗘𝗦𝗜Ó𝗡 𝗖𝗨𝗟𝗧𝗨𝗥𝗔𝗟


Antonio también dedica comentarios a distintas manifestaciones del arte religioso.


En junio de 2026 compartió una reflexión sobre la representación de San Antonio de Padua y el Niño Jesús, relacionándola con una pintura de Bartolomé Esteban Murillo, fechada hacia 1668-1669.


Destacaba la sencillez compositiva y la ternura de la relación entre los personajes.


En septiembre de 2026 expresaba igualmente su admiración por una obra del escultor Pablo de Rojas, recordando que siempre la había conocido con el brazo izquierdo fracturado.


Estos comentarios muestran su interés por la historia del arte y por las características estéticas de las imágenes.


En ellos no encontramos únicamente referencias religiosas, sino también observaciones sobre la composición, la escultura, la policromía y la transmisión de emociones mediante las obras artísticas.


Su sensibilidad hacia estas manifestaciones resulta positiva porque ayuda a contemplar el patrimonio religioso como parte de la historia artística de nuestros pueblos.


🍲 𝗟𝗔𝗦 𝗧𝗥𝗔𝗗𝗜𝗖𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦 𝗚𝗔𝗦𝗧𝗥𝗢𝗡Ó𝗠𝗜𝗖𝗔𝗦 𝗬 𝗟𝗔 𝗩𝗜𝗗𝗔 𝗖𝗢𝗧𝗜𝗗𝗜𝗔𝗡𝗔


No todos sus comentarios se ocupan de monumentos o documentos antiguos.


En una publicación de 2020, Antonio recuerda la elaboración tradicional de los chicharrones, señalando que bastaban el fuego, los conocimientos transmitidos y unos pocos recursos.


Es una observación sencilla que nos devuelve a las cocinas tradicionales de nuestros pueblos.


En ellas se aprovechaban los productos de la matanza y se transmitían técnicas culinarias aprendidas de padres a hijos.


También encontramos numerosas referencias gastronómicas en su pregón de 2018, donde aparecen platos como el choto al ajillo, la alboronía, el remojón, los buñuelos y los pestiños.


Estas menciones tienen un interés etnográfico porque la gastronomía forma parte del patrimonio cultural inmaterial.


Los alimentos tradicionales nos hablan de la economía agrícola, de las celebraciones religiosas, de las fiestas patronales y de la vida familiar.


Antonio demuestra comprender que la historia de un pueblo también se conserva en sus sabores, sus recetas y sus costumbres domésticas.


👨‍👩‍👦 𝗟𝗢𝗦 𝗥𝗘𝗖𝗨𝗘𝗥𝗗𝗢𝗦 𝗙𝗔𝗠𝗜𝗟𝗜𝗔𝗥𝗘𝗦: 𝗟𝗔 𝗣𝗔𝗥𝗧𝗘 𝗠Á𝗦 𝗛𝗨𝗠𝗔𝗡𝗔 𝗗𝗘 𝗦𝗨𝗦 𝗘𝗦𝗖𝗥𝗜𝗧𝗢𝗦


Entre los comentarios recopilados hay uno especialmente emotivo.


El 26 de marzo de 2023, Antonio publicó unas palabras dedicadas a su hermano José Manuel Morillas Freire, recientemente fallecido.


Recordaba su formación en Derecho, su trayectoria profesional como abogado en Cataluña y las muestras de afecto y agradecimiento que había recibido de quienes lo conocieron.


Destacaba su compromiso humano, su solidaridad y su dedicación profesional.


El texto constituye un homenaje fraternal lleno de admiración.


Lo considero especialmente valioso porque muestra una dimensión personal que no siempre aparece en sus intervenciones sobre patrimonio.


Antonio escribe desde el afecto, el recuerdo y el orgullo por la trayectoria de su hermano.


Y al hacerlo comparte con sus paisanos una parte importante de la historia familiar.


Las redes sociales también cumplen esa función: mantener vivos los recuerdos de las personas que formaron parte de nuestras comunidades.


🌾 𝗟𝗢𝗦 𝗔𝗥𝗥𝗢𝗬𝗢: 𝗚𝗘𝗡𝗘𝗔𝗟𝗢𝗚Í𝗔, 𝗖𝗔𝗦𝗔𝗦 𝗬 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗙𝗔𝗠𝗜𝗟𝗜𝗔𝗥


Otro ejemplo del interés histórico de Antonio lo encontramos en el trabajo dedicado a la familia Arroyo en el Valle de Lecrín, elaborado conjuntamente por Antonio Morillas Freire y quien firma este artículo.


En él se relacionan referencias documentales de los Libros de Apeo y Repartimiento de 1572 con recuerdos de antiguas familias y viviendas de Melegís.


Antonio aporta descripciones de casas tradicionales situadas en la calle Fuente y recuerdos de mujeres como la señá Lola y doña Rosario.


Son evocaciones que permiten reconstruir aspectos de la sociedad rural de finales del siglo XIX y comienzos del XX.


Aparecen las viviendas señoriales, los patios de columnas, los espacios agrícolas y las relaciones familiares.


También se recuerda la desaparición de uno de aquellos edificios y la posterior construcción de la Casa de la Cultura.


Lo más interesante de esta colaboración es que demuestra cómo la investigación genealógica puede enriquecerse mediante los recuerdos personales y el conocimiento directo del patrimonio arquitectónico.


Los documentos nos ofrecen nombres y fechas.


Pero los testimonios de quienes conocieron las casas y a sus habitantes nos ayudan a comprender cómo era realmente la vida en ellas.


Ambas fuentes deben estudiarse de manera complementaria, distinguiendo siempre los datos documentados de los recuerdos transmitidos.


🏰 𝗥𝗘𝗦𝗧Á𝗕𝗔𝗟, 𝗦𝗔𝗟𝗘𝗥𝗘𝗦 𝗬 𝗘𝗟 𝗣𝗔𝗧𝗥𝗜𝗠𝗢𝗡𝗜𝗢 𝗗𝗘 𝗧𝗢𝗗𝗢 𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗟𝗟𝗘


Aunque Melegís ocupa el lugar principal en sus publicaciones, Antonio Morillas Freire también presta atención a otros pueblos de la comarca.


Entre sus comentarios aparecen referencias a la torre de la alquería de Restábal, los antiguos elementos defensivos medievales y la atalaya nazarí de Saleres.


En una de sus intervenciones destaca la importancia paisajística de esta última construcción, describiéndola como un hito de orientación en el horizonte del Valle de Lecrín.


También encontramos comentarios relacionados con los Arcos de Cónchar, la conservación de edificios tradicionales y distintos espacios naturales.


En todos estos casos se aprecia una preocupación común: la necesidad de reconocer el valor del patrimonio antes de que su deterioro o desaparición resulte irreversible.


Esta actitud me parece especialmente importante en una comarca como la nuestra, donde muchos elementos históricos permanecen fuera de los grandes circuitos turísticos.


Las torres, los caminos, las acequias, los molinos y las construcciones rurales necesitan atención, investigación y conservación.


Las publicaciones de Antonio contribuyen a mantener estos asuntos presentes en la conversación pública.


🌍 𝗘𝗟 𝗣𝗔𝗜𝗦𝗔𝗝𝗘 𝗬 𝗟𝗔 𝗡𝗔𝗧𝗨𝗥𝗔𝗟𝗘𝗭𝗔: 𝗨𝗡𝗔 𝗠𝗜𝗥𝗔𝗗𝗔 𝗔𝗧𝗘𝗡𝗧𝗔 𝗔𝗟 𝗧𝗘𝗥𝗥𝗜𝗧𝗢𝗥𝗜𝗢


Otra característica de sus escritos es la atención a las transformaciones del paisaje.


Antonio expresa preocupación por la conservación de los árboles, los espacios agrícolas, los montes y los antiguos sistemas de aprovechamiento del territorio.


En algunas publicaciones aborda proyectos de infraestructuras y sus posibles efectos ambientales.


Sin entrar en las controversias políticas o administrativas asociadas a esos asuntos, podemos reconocer el interés de sus observaciones por el paisaje como patrimonio colectivo.


En una reflexión particularmente hermosa, Antonio escribe que el Valle de Lecrín posee innumerables miradas y que su orografía cambia constantemente la perspectiva del observador.


La idea es muy acertada.


Nuestra comarca ofrece paisajes diferentes desde cada ladera, cada barranco y cada camino.


Los olivares, los naranjales, las montañas, los pueblos blancos y los cauces forman un conjunto que merece ser conocido y protegido.


Antonio demuestra que no contempla el paisaje únicamente como un decorado.


Lo considera un espacio vivo, resultado de siglos de interacción entre la naturaleza y el trabajo humano.


📚 𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗟𝗢𝗥 𝗗𝗘 𝗖𝗢𝗠𝗣𝗔𝗥𝗧𝗜𝗥 𝗖𝗢𝗡𝗢𝗖𝗜𝗠𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢𝗦


Después de examinar sus publicaciones, considero que una de sus principales aportaciones es la voluntad de compartir información.


Antonio cita documentos, recuerda nombres, identifica lugares, recomienda investigaciones y aporta testimonios personales.


En ocasiones formula preguntas o solicita la colaboración de otras personas para completar sus trabajos.


Por ejemplo, cuando preparaba una edición gráfica de su pregón de 2018, pidió opiniones sobre las fotografías más adecuadas para ilustrar determinados fragmentos.


Esta disposición a incorporar aportaciones ajenas demuestra que las redes sociales pueden funcionar como espacios de intercambio cultural y construcción colectiva de la memoria.


Nadie posee todos los conocimientos sobre la historia de un pueblo.


Los investigadores necesitan documentos; los cronistas, testimonios; los vecinos, recuerdos; y los archivos familiares, personas dispuestas a estudiarlos.


Cuando esas aportaciones se relacionan y contrastan, el conocimiento histórico se amplía.


Antonio participa de esa dinámica mediante sus comentarios y publicaciones.


✍️ 𝗦𝗨 𝗙𝗢𝗥𝗠𝗔 𝗗𝗘 𝗘𝗦𝗖𝗥𝗜𝗕𝗜𝗥: 𝗘𝗡𝗧𝗥𝗘 𝗟𝗔 𝗘𝗥𝗨𝗗𝗜𝗖𝗜Ó𝗡 𝗬 𝗟𝗔 𝗘𝗩𝗢𝗖𝗔𝗖𝗜Ó𝗡 𝗟𝗜𝗧𝗘𝗥𝗔𝗥𝗜𝗔


También merece una reflexión su estilo de escritura.


Antonio Morillas Freire posee una forma de expresarse reconocible.


Sus textos suelen combinar referencias históricas, vocabulario culto, expresiones populares, recuerdos familiares y una marcada sensibilidad literaria.


En ocasiones utiliza frases extensas, abundantes incisos y términos poco habituales en las publicaciones cotidianas de las redes sociales.


Esa riqueza lingüística puede resultar atractiva para quienes disfrutan de la literatura y la historia, aunque también puede dificultar la lectura a personas menos familiarizadas con determinados conceptos.


Desde mi punto de vista, algunos comentarios ganarían claridad si separasen más los datos documentados, las interpretaciones personales y las evocaciones literarias.


No se trata de restar valor a su estilo, sino de facilitar que sus conocimientos lleguen a un público más amplio.


Sus mejores textos son, precisamente, aquellos en los que consigue unir información histórica y emoción personal.


El recuerdo del Baño de Melegís, la descripción de El Revellín, la evocación del camino del cerro del Quemado o el homenaje a su hermano son buenos ejemplos.


En ellos aparece un narrador que conoce los lugares de los que habla y que sabe relacionarlos con las experiencias humanas.


Y esa capacidad constituye una cualidad literaria digna de reconocimiento.


🤝 𝗘𝗟 𝗥𝗘𝗦𝗣𝗘𝗧𝗢 𝗔 𝗟𝗔𝗦 𝗗𝗜𝗙𝗘𝗥𝗘𝗡𝗖𝗜𝗔𝗦 𝗬 𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗟𝗢𝗥 𝗗𝗘 𝗟𝗔𝗦 𝗔𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗖𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦


No es necesario compartir todas las opiniones de una persona para reconocer lo positivo de su trabajo.


Tampoco es preciso coincidir en todas sus interpretaciones históricas para valorar el esfuerzo que supone reunir recuerdos, consultar documentos y divulgar conocimientos.


En el caso de Antonio Morillas Freire, considero importante distinguir entre sus valoraciones personales y las aportaciones culturales que aparecen en sus publicaciones.


Hay comentarios que contienen datos concretos y comprobables.


Otros recogen tradiciones orales, recuerdos de infancia o interpretaciones sobre determinados acontecimientos.


Y también los hay que expresan emociones, preocupaciones o juicios personales.


Todos pueden tener interés, pero no deben tratarse de la misma manera.


La memoria oral es una fuente histórica valiosa, aunque necesita contrastarse. La documentación antigua proporciona información fundamental, pero exige interpretación. Y las opiniones personales forman parte del testimonio de quien las expresa, sin convertirse automáticamente en hechos demostrados.


Mantener estas diferencias es esencial para realizar una divulgación histórica rigurosa.


Desde esa perspectiva, los comentarios de Antonio constituyen un material de interés que puede servir como punto de partida para futuras investigaciones sobre Melegís y el Valle de Lecrín.


🏡 𝗨𝗡 𝗟𝗘𝗚𝗔𝗗𝗢 𝗗𝗜𝗚𝗜𝗧𝗔𝗟 𝗤𝗨𝗘 𝗠𝗘𝗥𝗘𝗖𝗘 𝗖𝗢𝗡𝗦𝗘𝗥𝗩𝗔𝗥𝗦𝗘


Las publicaciones en redes sociales tienen una característica que conviene recordar: su permanencia no está garantizada.


Los perfiles pueden desaparecer, las fotografías pueden perderse y los comentarios pueden quedar enterrados entre miles de publicaciones.


Por eso considero importante recopilar aquellos contenidos que poseen interés histórico, cultural o etnográfico.


Los textos de Antonio Morillas Freire contienen nombres de personas, referencias a lugares, recuerdos familiares, fotografías y observaciones sobre elementos patrimoniales.


Algunos de esos testimonios podrían resultar especialmente útiles dentro de unos años, cuando ya no sea posible preguntar a quienes conocieron directamente determinados acontecimientos.


Sería interesante que este material pudiera organizarse cronológicamente y por materias, conservando las fechas de publicación y las fotografías originales.


De esa manera, sus comentarios dejarían de estar dispersos en las redes y podrían consultarse como un pequeño archivo de memoria local.


No se trataría de convertir todas sus afirmaciones en verdades históricas, sino de preservar los testimonios y facilitar su estudio y contraste.


🌿 𝗠𝗜 𝗩𝗔𝗟𝗢𝗥𝗔𝗖𝗜Ó𝗡 𝗣𝗘𝗥𝗦𝗢𝗡𝗔𝗟: 𝗨𝗡 𝗛𝗢𝗠𝗕𝗥𝗘 𝗤𝗨𝗘 𝗢𝗕𝗦𝗘𝗥𝗩𝗔, 𝗥𝗘𝗖𝗨𝗘𝗥𝗗𝗔 𝗬 𝗘𝗦𝗖𝗥𝗜𝗕𝗘


Después de leer esta amplia recopilación de comentarios, mi impresión es que Antonio Morillas Freire posee una relación profunda con Melegís y con el Valle de Lecrín.


Sus publicaciones transmiten conocimiento de los lugares, interés por los documentos antiguos, atención a los detalles arquitectónicos y un vínculo emocional con el paisaje de su infancia.


Me parece especialmente destacable su capacidad para recordar nombres de personas que participaron en pequeñas obras, oficios tradicionales o acontecimientos de la vida local.


También considero positiva su preocupación por conservar la toponimia, recuperar las acequias, estudiar los monumentos y reconocer el trabajo de quienes contribuyeron a construir nuestros pueblos.


Sus textos poseen, además, una dimensión literaria que en ocasiones resulta especialmente hermosa.


No todos sus comentarios tienen la misma claridad ni el mismo grado de fundamentación documental. Algunos presentan interpretaciones que deberían estudiarse con mayor profundidad, y otros contienen valoraciones personales que no necesariamente tienen que ser compartidas.


Pero esas circunstancias no impiden reconocer el interés de muchas de sus aportaciones.


Personalmente, me quedo con el Antonio que recuerda a su padre en el Baño de Melegís, que habla de sus abuelos en El Revellín, que agradece a las vecinas el cuidado del altarico de la Fuente, que menciona al maestro Cuito y que observa con admiración los detalles de la torre de su pueblo.


También con el Antonio que comparte documentos antiguos, recuerda a los trabajadores de otros tiempos y encuentra belleza en un árbol, una flor, una acequia o un camino.


Esas aportaciones contribuyen a mantener viva la memoria de nuestra tierra.


Y merecen ser reconocidas.


💚 𝗖𝗢𝗡𝗖𝗟𝗨𝗦𝗜Ó𝗡: 𝗟𝗔 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗨𝗡 𝗣𝗨𝗘𝗕𝗟𝗢 𝗦𝗘 𝗖𝗢𝗡𝗦𝗧𝗥𝗨𝗬𝗘 𝗘𝗡𝗧𝗥𝗘 𝗧𝗢𝗗𝗢𝗦


Melegís y el Valle de Lecrín poseen una historia extraordinariamente rica, formada por acontecimientos importantes, pero también por miles de pequeñas experiencias que rara vez aparecen en los libros.


La historia de una fuente, de una casa desaparecida, de una piedra de molino, de un árbol centenario o de un antiguo camino puede parecer insignificante para quien desconoce el lugar.


Sin embargo, para quienes nacieron o vivieron allí, esos elementos representan una parte de su identidad.


Antonio Morillas Freire ha dedicado numerosas publicaciones a recordar y comentar precisamente ese patrimonio cercano.


Sus intervenciones muestran que las redes sociales, utilizadas con interés cultural, pueden convertirse en herramientas útiles para divulgar conocimientos y recuperar testimonios.


Como divulgador de la historia, el patrimonio y la cultura del Valle de Lecrín, considero que toda aportación realizada con voluntad de conservar y transmitir nuestra memoria colectiva merece atención y reconocimiento.


La historia local no pertenece a una sola persona ni puede escribirse desde una única mirada.


Se construye mediante documentos, investigaciones, fotografías, recuerdos y testimonios de muchas generaciones.


En esa tarea colectiva, los comentarios de Antonio Morillas Freire constituyen una aportación interesante que merece conservarse, estudiarse y contrastarse.


Porque un pueblo no solamente permanece en sus monumentos.


También permanece en las palabras de quienes lo recuerdan, en las historias que comparten y en el conocimiento que dejan a las generaciones venideras.


Y mientras existan personas dispuestas a observar, investigar, escribir y transmitir esos recuerdos, una parte importante de la memoria de nuestros pueblos seguirá viva. 🌿📖


📚 𝗙𝗨𝗘𝗡𝗧𝗘𝗦 𝗬 𝗕𝗜𝗕𝗟𝗜𝗢𝗚𝗥𝗔𝗙Í𝗔

La fuente principal de este artículo es la recopilación documental  de publicaciones, comentarios, recuerdos y referencias compartidas en redes sociales entre 2017 y 2026. Algunas entradas incorporan textos explicativos de distinta procedencia, por lo que se han diferenciado, cuando ha sido posible, de las palabras atribuidas directamente a Antonio.

Como referencias históricas y bibliográficas citadas en los materiales recopilados figuran:

Libros de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal (1572), documentación fundamental para el estudio de la población y la propiedad tras la rebelión de las Alpujarras.

Catastro del Marqués de la Ensenada, documentación del siglo XVIII relativa a Melegís y su organización económica y social.

 Libros de Hábices, fuentes documentales sobre bienes y rentas vinculados a instituciones religiosas y a la sociedad granadina de época medieval y moderna.

Díez Jorge, María Elena. Mujeres en la Alhambra: Isabel de Robles y el Baño de Comares, investigación citada en las publicaciones recopiladas.

Brinkmann, Paloma. Cartografías del olvido: Represión franquista en El Valle (2023), obra mencionada en relación con la memoria histórica comarcal.

Ortega, Alfredo. Investigaciones sobre acontecimientos históricos y represión en el Valle de Lecrín, citadas por Antonio Morillas Freire.

 Morillas Freire, Antonio. En la torre de Melegís, pregón pronunciado el 15 de junio de 2018.

Morillas Freire, Antonio, y Molina Palma, Miguel Ángel. Los Arroyo en el Valle de Lecrín: de los Apeos a la memoria de Melegís, trabajo conjunto incluido en la recopilación.

Morillas Freire, Antonio. Publicaciones sobre la Cruz de Piedra, el Pilar de las Eras, El Revellín, el Baño de Melegís, la torre de la iglesia y otros elementos patrimoniales, 2017-2026.

Las referencias se ofrecen como fuentes citadas o reproducidas, sin que ello implique la verificación independiente de todas sus afirmaciones históricas.


📸 Fotos: Archivo de Miguel A. Molina y foto del perfil de Facebook de Antonio Morillas Freire. 


✍️ Miguel Ángel Molina Palma © 2026. Todos los Derechos Reservados.

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Lavadero de la Fuente de Melegís 

Cristo del Paño de Moclín 




01 noviembre 2026

Todos los Santos y el Día de los Difuntos

Cementerio de Dúrcal 

 

🕯️🌸 𝗧𝗢𝗗𝗢𝗦 𝗟𝗢𝗦 𝗦𝗔𝗡𝗧𝗢𝗦 𝗬 𝗘𝗟 𝗗Í𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗗𝗜𝗙𝗨𝗡𝗧𝗢𝗦 𝗘𝗡 𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗟𝗟𝗘 𝗗𝗘 𝗟𝗘𝗖𝗥Í𝗡: 𝗘𝗡𝗧𝗥𝗘 𝗙𝗟𝗢𝗥𝗘𝗦, 𝗖𝗔𝗦𝗧𝗔Ñ𝗔𝗦 𝗬 𝗥𝗘𝗖𝗨𝗘𝗥𝗗𝗢𝗦

🌿 𝗗𝗼𝘀 𝗷𝗼𝗿𝗻𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮, 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗴𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝘁𝗿𝗮𝗱𝗶𝗰𝗶ó𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗻 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝘀𝘂𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀 𝘆 𝗰𝗼𝗻 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝘆𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁á𝗻.


🕊️ Hoy, domingo 1 de noviembre de 2026, el Valle de Lecrín vive una de las jornadas más emotivas de su calendario tradicional: el 𝗗í𝗮 𝗱𝗲 𝗧𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗹𝗼𝘀 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗼𝘀. Desde primeras horas, los cementerios de nuestros pueblos reciben la visita de familias que acuden para recordar a sus padres, madres, abuelos, hermanos, hijos y demás seres queridos fallecidos. Mañana, lunes 2 de noviembre, tendrá lugar la 𝗖𝗼𝗻𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗙𝗶𝗲𝗹𝗲𝘀 𝗗𝗶𝗳𝘂𝗻𝘁𝗼𝘀, completando dos días profundamente vinculados a la religiosidad popular, la memoria familiar y las costumbres heredadas de nuestros antepasados.


🌸 𝗟𝗢𝗦 𝗖𝗘𝗠𝗘𝗡𝗧𝗘𝗥𝗜𝗢𝗦: 𝗟𝗨𝗚𝗔𝗥𝗘𝗦 𝗗𝗢𝗡𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗣𝗘𝗥𝗠𝗔𝗡𝗘𝗖𝗘

En Melegís, Restábal, Saleres, Murchas, Béznar, Pinos del Valle, Dúrcal, Padul, Nigüelas, Albuñuelas, Cozvíjar, Cónchar, Mondújar, Talará y las demás poblaciones de nuestra comarca, estos días conservan un significado especialmente entrañable. Los camposantos se llenan de flores, principalmente crisantemos, claveles y otras variedades que adornan lápidas, nichos y sepulturas.


Durante las jornadas anteriores, muchas familias han limpiado las tumbas, retirado flores marchitas, renovado los adornos y preparado cuidadosamente los lugares donde descansan sus familiares. Son gestos sencillos, pero cargados de sentimientos, que expresan una manera de entender el respeto hacia los fallecidos y la continuidad de los vínculos familiares.


En otros tiempos, cuando las familias permanecían más estrechamente vinculadas a la vida cotidiana de sus pueblos, estas visitas constituían auténticas jornadas de encuentro. Los hijos que vivían fuera regresaban a sus lugares de origen, los hermanos volvían a reunirse y las conversaciones recuperaban los nombres y las historias de quienes habían formado parte de la vida del pueblo.


Todavía hoy continúa sucediendo. A veces basta detenerse ante una lápida para que regresen recuerdos de la infancia, una conversación con los abuelos, la imagen de una madre preparando la comida o la voz de un padre que ya no podemos escuchar.


𝗟𝗼𝘀 𝗰𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗟𝗲𝗰𝗿í𝗻 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝘀𝗼𝗹𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗮𝗻𝘀𝗼. 𝗦𝗼𝗻 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗮𝗿𝗰𝗵𝗶𝘃𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗰𝗼𝗹𝗲𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮, donde cada apellido, cada fotografía y cada inscripción forman parte de la historia de nuestros pueblos.


🏛️ 𝗣𝗔𝗗𝗨𝗟, 𝗗Ú𝗥𝗖𝗔𝗟 𝗬 𝗡𝗜𝗚Ü𝗘𝗟𝗔𝗦: 𝗘𝗟 𝗖𝗨𝗜𝗗𝗔𝗗𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗖𝗘𝗠𝗘𝗡𝗧𝗘𝗥𝗜𝗢𝗦

Con motivo de la celebración de este año, diferentes ayuntamientos de la comarca han difundido mensajes de recuerdo y han realizado actuaciones de acondicionamiento de sus cementerios.


En 𝗣𝗮𝗱𝘂𝗹, el Ayuntamiento informó el 31 de octubre de los trabajos desarrollados en el cementerio municipal, consistentes en limpieza, pintura, jardinería y colocación de nuevos maceteros en la entrada. La institución agradeció especialmente la dedicación de los trabajadores municipales que han preparado las instalaciones para recibir a las numerosas familias que acuden durante estas fechas. Noticias, fotos, videos, callejero...


Por su parte, el 𝗔𝘆𝘂𝗻𝘁𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗗ú𝗿𝗰𝗮𝗹 ha destacado el esfuerzo de los vecinos y vecinas para adecentar y llenar de flores el cementerio. En su comunicado ha recordado que visitar a quienes descansan allí constituye una demostración de cariño y una costumbre profundamente arraigada entre los durqueños. 


También el 𝗔𝘆𝘂𝗻𝘁𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗡𝗶𝗴ü𝗲𝗹𝗮𝘀 ha querido dar un significado especial a estas jornadas, recordando no solamente a los familiares fallecidos, sino también a las personas que transmitieron las raíces, la cultura y la historia del municipio. Su mensaje incorpora igualmente un llamamiento al reconocimiento de las víctimas de acontecimientos dolorosos de nuestra historia que todavía esperan el homenaje que merecen.


Estas iniciativas recuerdan que el mantenimiento de los cementerios representa también una responsabilidad colectiva de conservación, respeto y dignidad.


🕯️ 𝗠𝗘𝗟𝗘𝗚Í𝗦: 𝗨𝗡 𝗛𝗢𝗠𝗘𝗡𝗔𝗝𝗘 𝗔 𝗟𝗔𝗦 𝗩Í𝗖𝗧𝗜𝗠𝗔𝗦 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗚𝗨𝗘𝗥𝗥𝗔

En el cementerio de 𝗠𝗲𝗹𝗲𝗴í𝘀, la Agrupación del PSOE de El Valle ha realizado hoy un homenaje a las personas que perdieron la vida injustamente durante la Guerra Civil española.


La agrupación ha compartido una fotografía de los participantes en el acto, acompañada de un mensaje de recuerdo a quienes fallecieron como consecuencia de aquella tragedia y de rechazo a una guerra que nunca debió producirse.


Este homenaje incorpora a la conmemoración de Todos los Santos una dimensión de 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁ó𝗿𝗶𝗰𝗮, recordando que detrás de los acontecimientos que marcaron el pasado de España hubo personas, familias y pueblos que sufrieron sus consecuencias.


Mantener viva la memoria de aquellas generaciones permite conocer mejor nuestra historia y reflexionar sobre la importancia de la convivencia, la paz y el respeto a la dignidad humana.


🌰🔥 𝗟𝗔 𝗙𝗜𝗘𝗦𝗧𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗔𝗦 𝗖𝗔𝗦𝗧𝗔Ñ𝗔𝗦: 𝗘𝗟 𝗦𝗔𝗕𝗢𝗥 𝗗𝗘𝗟 𝗢𝗧𝗢Ñ𝗢 𝗘𝗡 𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗟𝗟𝗘

Pero estas fechas no solamente están relacionadas con los cementerios y el recogimiento. El Valle de Lecrín conserva otra tradición muy querida y vinculada a la llegada de noviembre: 𝗹𝗮 𝗙𝗶𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗖𝗮𝘀𝘁𝗮ñ𝗮𝘀.


El calendario tradicional de fiestas populares de la comarca recoge expresamente el 1 de noviembre como la fecha de celebración de esta costumbre compartida por los pueblos del Valle. 


Durante generaciones, las familias han aprovechado estas jornadas para reunirse alrededor de la lumbre y asar castañas, uno de los frutos más representativos del otoño.


En las casas antiguas, especialmente cuando todavía se utilizaban las chimeneas y las cocinas de leña, las castañas se colocaban sobre las brasas en sartenes o recipientes apropiados para asarlas. Su aroma llenaba las habitaciones y anunciaba uno de esos momentos en los que pequeños y mayores compartían conversación, historias familiares y recuerdos.


Las castañas calientes se pelaban con las manos, entre risas y pequeñas quemaduras, mientras los mayores contaban historias y los niños escuchaban con atención. En algunas reuniones, los adultos acompañaban las castañas con una copita de anís o aguardiente.


Aquellas reuniones tenían algo especial: no hacían falta grandes preparativos ni celebraciones costosas. Bastaban el fuego, las castañas y la compañía.


Esta costumbre forma parte de un conjunto de celebraciones otoñales que existen en diferentes lugares de España. En Granada recibe también, especialmente en la Alpujarra, el nombre de 𝗺𝗮𝘂𝗿𝗮𝗰𝗮. Sus antecedentes se relacionan con las fiestas de la cosecha y con antiguas prácticas de reunión y recuerdo de los difuntos. Aunque con frecuencia se mencionan posibles raíces precristianas o celtas, no puede afirmarse documentalmente que la costumbre concreta del Valle de Lecrín proceda directamente de ellas. granadaescultura.com


🎭 𝗨𝗡𝗔 𝗧𝗥𝗔𝗗𝗜𝗖𝗜Ó𝗡 𝗤𝗨𝗘 𝗦𝗘 𝗧𝗥𝗔𝗡𝗦𝗙𝗢𝗥𝗠𝗔 𝗦𝗜𝗡 𝗗𝗘𝗦𝗔𝗣𝗔𝗥𝗘𝗖𝗘𝗥

Con el paso del tiempo, las castañadas familiares han dado lugar también a celebraciones populares organizadas por ayuntamientos, asociaciones culturales, colectivos de mujeres, comisiones de fiestas y agrupaciones vecinales.


En los últimos años, las fiestas de Halloween se han incorporado al calendario festivo de muchos municipios, compartiendo protagonismo con las tradicionales castañas asadas. Aunque este año se hayan suspendido por el trágico accidente de trenes acaecido. 


En Padul, Dúrcal, Nigüelas, Pinos del Valle, Cozvíjar, Cónchar, Melegís, Talará y otras localidades se han venido organizando castañadas populares, actividades infantiles, concursos de disfraces y encuentros vecinales que muestran cómo las celebraciones tradicionales evolucionan con las nuevas generaciones. 


Precisamente este año, en 𝗣𝗶𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗩𝗮𝗹𝗹𝗲, la Asociación Cultural Alauxa anunció para el 31 de octubre una singular actividad inspirada en la leyenda de la Santa Compaña, con una procesión teatral de ánimas desde el Barrio Alto hasta el Barrio Bajo y una representación en la Sala Molino. La programación incluía castañas y anís al finalizar el espectáculo, recuperando así el ambiente legendario y popular asociado a estas fechas. Periódico del Valle de Lecrín, Granada


Estas propuestas demuestran que las tradiciones pueden adaptarse a los nuevos tiempos sin perder necesariamente su esencia, siempre que se siga transmitiendo su significado a las generaciones más jóvenes.


🍬 𝗛𝗨𝗘𝗦𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗦𝗔𝗡𝗧𝗢 𝗬 𝗗𝗨𝗟𝗖𝗘𝗦 𝗗𝗘 𝗡𝗢𝗩𝗜𝗘𝗠𝗕𝗥𝗘

La gastronomía también ocupa un lugar destacado en estas jornadas.


Junto a las castañas asadas, encontramos los tradicionales 𝗵𝘂𝗲𝘀𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝘀𝗮𝗻𝘁𝗼, dulces elaborados con mazapán y rellenos tradicionalmente de yema confitada, muy vinculados a la festividad de Todos los Santos.


También aparecen en estas fechas los buñuelos de viento y, según las costumbres familiares, otras elaboraciones de repostería casera.


En nuestros pueblos, donde la cocina ha sido durante siglos un espacio fundamental de convivencia, estos alimentos forman parte del patrimonio gastronómico transmitido entre generaciones.


Porque muchas veces los recuerdos familiares también permanecen asociados a un sabor, un olor o una receta que aprendimos de nuestros mayores.


⛪ 𝗠𝗔Ñ𝗔𝗡𝗔, 𝟮 𝗗𝗘 𝗡𝗢𝗩𝗜𝗘𝗠𝗕𝗥𝗘: 𝗘𝗟 𝗗Í𝗔 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗙𝗜𝗘𝗟𝗘𝗦 𝗗𝗜𝗙𝗨𝗡𝗧𝗢𝗦

Aunque popularmente ambas jornadas suelen relacionarse con el recuerdo de nuestros familiares fallecidos, su significado religioso es diferente.


El 𝗗í𝗮 𝗱𝗲 𝗧𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗹𝗼𝘀 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗼𝘀, celebrado el 1 de noviembre, está dedicado por la Iglesia católica a todos los santos, conocidos y desconocidos, que considera que han alcanzado la gloria celestial.


Por su parte, el 𝗗í𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗙𝗶𝗲𝗹𝗲𝘀 𝗗𝗶𝗳𝘂𝗻𝘁𝗼𝘀, celebrado el 2 de noviembre, está destinado especialmente a la oración por quienes han fallecido.


Esta segunda conmemoración adquirió una forma decisiva en el año 998, cuando san Odilón, abad de Cluny, estableció su celebración el 2 de noviembre en los monasterios de su congregación, favoreciendo una costumbre que terminaría extendiéndose por la Iglesia occidental. 


En los pueblos del Valle de Lecrín, las parroquias mantienen viva esta tradición mediante celebraciones religiosas, oraciones y misas por los difuntos.


En 𝗗ú𝗿𝗰𝗮𝗹, la parroquia ha anunciado para mañana, lunes 2 de noviembre, una 𝗠𝗶𝘀𝗮 𝗲𝗻 𝗖𝗼𝗻𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗙𝗶𝗲𝗹𝗲𝘀 𝗗𝗶𝗳𝘂𝗻𝘁𝗼𝘀, que se celebrará a las 17:00 horas en el cementerio municipal. Si las condiciones meteorológicas no lo permiten, tendrá lugar a las 19:00 horas en la iglesia parroquial.


Esta celebración representa una oportunidad para reunirse en oración y recordar colectivamente a quienes descansan en el cementerio.


🔔 𝗘𝗟 𝗥𝗘𝗖𝗨𝗘𝗥𝗗𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗔𝗦 𝗔𝗡𝗧𝗜𝗚𝗨𝗔𝗦 𝗖𝗔𝗠𝗣𝗔𝗡𝗔𝗦 𝗗𝗘 𝗗𝗜𝗙𝗨𝗡𝗧𝗢𝗦

Antiguamente, las campanas de las iglesias tenían un protagonismo especial en estas fechas.


Sus toques anunciaban las celebraciones religiosas y convocaban a los vecinos a rezar por las almas de los fallecidos. En distintos lugares de Granada y de España existía el llamado 𝗧𝗼𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲 Á𝗻𝗶𝗺𝗮𝘀, una práctica profundamente arraigada en la religiosidad popular.


El investigador Demetrio E. Brisset documentó en sus estudios sobre las cofradías de ánimas de Granada la antigua costumbre de tocar las campanas durante la noche del 1 de noviembre en algunas localidades de la provincia, acompañada de colectas, oraciones y encuentros comunitarios. 


Estos testimonios ayudan a comprender el ambiente de recogimiento que rodeaba antiguamente la llegada de noviembre, aunque no significan que todas esas prácticas se desarrollaran de idéntica manera en cada pueblo del Valle de Lecrín.


Hoy, muchos de aquellos sonidos y costumbres han cambiado, pero su recuerdo forma parte de la historia religiosa y cultural de nuestra tierra.


❤️ 𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗟𝗟𝗘 𝗗𝗘 𝗟𝗘𝗖𝗥Í𝗡: 𝗨𝗡 𝗣𝗨𝗘𝗕𝗟𝗢 𝗤𝗨𝗘 𝗥𝗘𝗖𝗨𝗘𝗥𝗗𝗔 𝗔 𝗦𝗨𝗦 𝗠𝗔𝗬𝗢𝗥𝗘𝗦

En una comarca como la nuestra, donde tantas familias han conocido la emigración, la separación y el regreso periódico al pueblo, el Día de Todos los Santos posee un significado que va más allá de la celebración religiosa.


Son muchas las personas que, aunque residen en Granada, Málaga, Barcelona, Madrid, Francia, Alemania o cualquier otro lugar, siguen conservando en el Valle de Lecrín una parte fundamental de sus raíces familiares.


Por eso, cuando regresan en estas fechas y atraviesan la puerta del cementerio de su pueblo, no solamente visitan una sepultura. Regresan simbólicamente a su infancia, a la casa de sus padres, a los caminos que recorrieron de niños y a una tierra que continúa formando parte de su identidad.


Los nombres escritos sobre las lápidas nos hablan de agricultores, jornaleros, maestros, comerciantes, artesanos, emigrantes, mujeres que sacaron adelante sus hogares y generaciones enteras que construyeron, con esfuerzo y sacrificio, la historia cotidiana de nuestros pueblos.


🕊️ Hoy, 1 de noviembre de 2026, mientras las flores adornan los cementerios y el aroma de las castañas asadas vuelve a recordar la llegada del otoño, el Valle de Lecrín mantiene viva una de sus tradiciones más humanas y entrañables.


Mañana, Día de los Fieles Difuntos, continuarán las oraciones, las visitas y los recuerdos.


Porque las generaciones pasan, los pueblos cambian y las costumbres evolucionan, pero permanece una realidad que une a quienes compartimos estas raíces:


𝗟𝗮 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗻𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗰𝗲𝗱𝗶𝗲𝗿𝗼𝗻 𝗲𝘀 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲𝗷𝗮𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝘃𝗲𝗻𝗴𝗮𝗻 𝗱𝗲𝘀𝗽𝘂é𝘀.


🌹 𝗤𝘂𝗲 𝗻𝘂𝗻𝗰𝗮 𝗳𝗮𝗹𝘁𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗳𝗹𝗼𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗶𝗳𝘂𝗻𝘁𝗼𝘀, 𝘂𝗻 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝘂𝗻𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗮𝗿 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗵𝗶𝗷𝗼𝘀 𝘆 𝗻𝗶𝗲𝘁𝗼𝘀.


📚 𝗙𝗨𝗘𝗡𝗧𝗘𝗦 𝗬 𝗕𝗜𝗕𝗟𝗜𝗢𝗚𝗥𝗔𝗙Í𝗔

Brisset Martín, Demetrio E. Fiestas y cofradías de Inocentes y Ánimas, en Granada. Gazeta de Antropología, 1988, número 6, artículo 05. Universidad de Granada.


El Comarcal de Lecrín. María López Rodríguez, Las ánimas saldrán en procesión en Pinos del Valle el próximo 31 de octubre, 26 de octubre de 2026.


✍️ Miguel Ángel Molina Palma © 2026. Todos los derechos reservados.


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Cementerio de Dúrcal 
Cementerio de Melegís 

Cementerio de Melegís 

Cementerio de Melegís 

Castañas 🌰 en noviembre y para el día
 de los Santos