09 julio 2026

Del libro de Habices y Apeo de Restábal a la pila bautismal


 🕊️ Restábal después de los moriscos: del Libro de Habices a la pila bautismal.

De cómo un puñado de apellidos sobrevivió al silencio de una alquería vacía.

✍ Por Miguel Ángel Molina Palma 

Hay un vacío en la historia de Restábal que dura casi cuarenta años. 🌫️ Entre la sublevación morisca de diciembre de 1568 —cuando los vecinos de la alquería se alzaron al paso del capitán Céspedes— y el 24 de junio de 1607, fecha en que el cura del lugar moja la pluma para anotar el bautismo de una niña llamada Ana María Ortiz Ruiz, hay una tierra que cambia de manos, de fe y de gente. Ese primer folio del libro parroquial no es un simple trámite administrativo: es la primera fotografía nítida de la Restábal repoblada, la que sustituye a la alquería morisca que los Reyes Católicos y sus sucesores fueron desmontando pieza a pieza. 📜

🏺 Lo que dice el Libro de Habices antes del silencio:
Antes de que existiera parroquia con libros propios, ya existía Iglesia con propiedades. El Libro Becerro de Censos de los bienes habices de Restábal —esa contabilidad minuciosa que Lorenzo Luis Padilla Mellado rescata en su tesis sobre los habices del Valle de Lecrín— nos deja, hacia 1533-1547, una nómina de vecinos que pagaban censo a la Iglesia por casas, hazas y viñas: Bernabé de Málaga Fornay y Martín de Loja tenían a censo un horno; Miguel de Baeza y Zacarías de Moclín, vecinos de Melegís, compartían una casa en Restábal por la que pagaban nueve ducados; y entre las tierras de riego y secano aparecen nombres como Bartolomé de Alfaro, Juan de Flores, Francisco Sánchez Machuca, Bartolomé de Morales, Luis Hernández o Domingo de Baena. 🌾

No son apellidos moriscos —Youhy, Yahi, Azuz asoman también en esos mismos folios, marcando la frontera de una convivencia que se acababa—. Son, muchos de ellos, los cristianos viejos que ya habitaban o rentaban tierra en el Valle antes de 1570: la simiente sobre la que se levantará la Restábal cristiana definitiva. Y no es casualidad que fuera precisamente un Licenciado Machuca quien firmara el Apeo del lugar de Restábal: el apellido ya estaba escrito en la tierra antes de que la tierra cambiara de dueños. ⚖️

👶 1607: la parroquia empieza a contar su propia gente:
Cuando el primer libro de bautismos arranca en 1607, treinta y siete años después de la repoblación, los apellidos que desfilan por sus páginas no son enteramente nuevos. Ana María Ortiz Ruiz, Marcos Machuca, Isabel Moles, Juan Flores, Francisca Alfaro... En apenas los primeros veinte asientos del libro reaparecen Machuca, Flores y Alfaro —los mismos linajes que, sesenta o setenta años antes, figuraban como censatarios de la Iglesia en el Libro Becerro—. 🔗

El caso más elocuente es el de la familia Flores: Juan Flores y Mariana Ruiz bautizan hijos en Restábal de forma casi ininterrumpida entre 1608 y 1664, y sus descendientes —Flores, Palomino Flores, Vázquez Alfaro— siguen apareciendo en la pila bautismal hasta finales del siglo XVII. Los Alfaro, por su parte, se entrelazan generación tras generación con los Contreras, los Sánchez, los Díaz y los Puerta, formando una red de parentescos que atraviesa el siglo XVII entero. Y en 1633 nace Lucas Prieto Baena, hijo de Juana Baena: el eco tardío, quizá, de aquel Domingo de Baena que un siglo antes pagaba censo por tierras en Alcudia o en el Pago de Guaralite. 🕯️

🤔 ¿Repobladores, cristianos viejos... o las dos cosas?
La pregunta que se impone es inevitable: ¿los primeros inscritos en el libro parroquial de Restábal descienden de aquellos cristianos viejos que ya tenían tierra habiz en censo antes de 1570, o son más bien los repobladores llegados de fuera tras el reparto posterior a la expulsión morisca? La respuesta, a la luz de estos documentos, probablemente sea ambas cosas a la vez. El Libro de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal trajo consigo repobladores foráneos —viudas, familias castellanas, gentes de otros reinos que recibieron suertes de tierra morisca—, pero el propio Libro de Habices demuestra que ya existía, antes de la repoblación masiva, un núcleo de vecinos cristianos —muchos de ellos "de Melegís"— que rentaban bienes eclesiásticos en Restábal.

 Cuando la parroquia abre su primer libro en 1607, es razonable pensar que registra ya la fusión de ambos grupos: el poso cristiano previo a 1570 y la nueva sangre repobladora, mezclados en un mismo pueblo, en una misma pila bautismal, en un mismo padrón de apellidos que —Alfaro, Flores, Machuca, Sánchez, Morales, Baena— seguirán vivos en Restábal durante generaciones. 🌳
Reconstruir esa costura entre el habiz y el bautismo, entre el censo morisco y el registro parroquial, es una de las tareas más hermosas —y más difíciles— de escribir la historia de un pueblo pequeño: no hay fecha exacta en la que Restábal "empieza de nuevo", solo un hilo de apellidos que atraviesa el silencio de cuarenta años sin romperse del todo. 🧵



🌾 Restábal después de los moriscos: del Libro de Apeo a los libros parroquiales.

Treinta vecinos, cuatro apellidos que ya estaban allí, y un pueblo que vuelve a nacer
En un artículo anterior seguí el rastro de los apellidos de Restábal desde el Libro de Habices hasta la primera página del libro de bautismos, en 1607. 🕊️ Pero hay otro documento, más preciso todavía en nombres y fechas, que permite mirar ese mismo tránsito desde un ángulo distinto: el Libro de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal, que registra, casi notarialmente, el acto fundacional de la Restábal repoblada: el 28 de octubre de 1579, en la iglesia del lugar, "a son de campana tañida", treinta vecinos se reúnen en concejo abierto para aceptar las condiciones del censo perpetuo con que la Corona les entrega las haciendas que habían pertenecido a los moriscos expulsados. 📜⛪

📋 La lista de los treinta:
El escribano Diego Guerra de Céspedes dejó algo que pocos pueblos pueden presumir de conservar: el padrón fundacional de sus nuevos pobladores, con nombre y procedencia de cada uno. La mayoría llega de fuera: Alonso López Carrillo de Jaén, Juan Ramos de Alcázar de Consuegra, Antón Gómez Marichica de Baena, Diego Hernández de Villanizar de Antequera, Juan Vizcaíno de Martos, Gonzalo de Salazar de Castro del Río, Francisco Sánchez desde un cortijo de Guadix, e incluso un portugués, Antón Hernández, y un navarro, Francisco Navarro. Hay también tres viudas que firman por sí mismas —María López, Lucía Rodríguez y Mariana de Moya— renunciando ante el escribano a las leyes que como mujeres pudieran favorecerlas: la repoblación también se sostuvo sobre ellas. 👩‍🌾

Pero entre los treinta hay cuatro nombres que el propio documento distingue con una expresión distinta a la de "natural de": se les llama "vecino originario de Restábal". Son Pedro de Aragón, Cristóbal de Zamora, Francisco Flores Herrador y Bartolomé de Alfaro. No vinieron de ninguna parte: ya estaban aquí. 🌳

🔑 Los que ya estaban allí:
Esa distinción —"originario" frente a "natural de [otro lugar]"— es la clave de todo el artículo. Significa que, cuando la Corona reparte Restábal en 1579, no todo el pueblo es gente nueva: hay un resto de población anterior a la sublevación de 1568 que permanece, se acomoda a la nueva escritura de censo y entra a formar parte del concejo repoblador en igualdad de condiciones que los recién llegados. Y ese resto, justamente, coincide con los apellidos que el Libro de Habices ya documentaba como censatarios de tierras eclesiásticas décadas antes: Alfaro y Flores vuelven a aparecer, esta vez no arrendando una haza a la Iglesia, sino firmando como vecinos fundadores del nuevo Restábal. 🔗

El caso de Bartolomé de Alfaro es el más elocuente. En 1579 es "vecino originario" que da su poder al procurador Gonzalo de Salazar; en 1593 es regidor del concejo; y en 1596-1597 protagoniza, junto a su hermano Cristóbal de Alfaro y su hijo Bartolomé Ruiz de Alfaro, todo un capítulo de compraventas, trueques y una escritura de venta de media suerte a favor de su hija María de Alfaro, de diecisiete años. Cuando el libro parroquial arranca en 1607, la familia Alfaro ya lleva casi tres décadas asentada, con tierras propias y cargos concejiles: no es extraño que sea uno de los apellidos que con más fuerza atraviesa el siglo XVII entero en la pila bautismal, entrelazándose con los Contreras, los Sánchez, los Díaz y los Vázquez hasta bien entrado 1690. 🌿

👨‍👩‍👧 De Valeriano Machuca al primer folio del libro de bautismos.
Hay, además, una coincidencia que roza la certeza documental. El Libro de Apeo registra a Baleriano (Valeriano) Machuca como alcalde de Restábal en 1593 y de nuevo en 1603, firmando junto a Francisco Sánchez, Damián Márquez y Juan de Segovia el traslado de haciendas ordenado por el visitador Diego Hurtado de Mendoza. Pues bien: el cuarto asiento del libro de bautismos, fechado el 4 de octubre de 1607, registra el nacimiento de Marcos Machuca, hijo de Valeriano Machuca y Marina Cortés. 🎯 Todo apunta a que se trata del mismo Valeriano Machuca que gobernaba el concejo pocos años antes: el alcalde repoblador convertido, sin solución de continuidad, en padre de familia inscrito en el primer libro sacramental del pueblo.

Algo parecido ocurre con los Aragón y los Salazar. Pedro de Aragón figura como "vecino originario de Restábal" en 1579, y Gonzalo de Salazar es el procurador que representa a todo el concejo ante la Corona. Sus apellidos, unidos, reaparecen constantemente en los matrimonios de la tercera y cuarta década del siglo XVII: Cecilia Salazar Aragón, María Salazar Aragón, Sebastiana Salazar Aragón se casan entre 1629 y 1638, señal de que ambas familias fundadoras siguieron emparentándose generación tras generación. 💍

🤍 Una respuesta con nombres y apellidos.
Volviendo a la pregunta que abrió esta serie de artículos —¿son los primeros inscritos en los libros parroquiales descendientes de cristianos viejos o de repobladores?—, el Libro de Apeo permite ya una respuesta bastante más afinada que una simple hipótesis: son las dos cosas, y en algunos casos, la misma familia. Bartolomé de Alfaro y Francisco Flores Herrador enlazan directamente el mundo anterior a 1568 (los censatarios habices) con el concejo repoblador de 1579 y, a través de sus hijos y nietos, con el primer libro de bautismos de 1607. Los recién llegados —Machuca, Sánchez, Aragón, Salazar— se integran con tal rapidez que apenas dos generaciones después sus apellidos ya son indistinguibles de los de los "vecinos originarios". Restábal no se refunda de la nada: se recompone, hilo a hilo, con la gente que ya estaba y la que llegó a ocupar lo que quedaba vacío. 🧵✨

📚 Fuentes: Libro de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal (Espinar, González, de la Higuera y Concepción Gómez, ed.); 

Lorenzo Luis Padilla Mellado, "Los Habices de las Iglesias del Valle de Lecrín" (Universidad de Granada, 2010); 

Libros parroquiales de bautismos y matrimonios de Restábal.

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