02 septiembre 2026

I Jornada de los Mosqueteros del Santísimo: Béznar convierte su memoria en futuro


 

📜💥 I Jornada de los Mosqueteros del Santísimo: Béznar convierte su memoria en futuro

Historia, tradición y patrimonio vivo se dieron la mano en un encuentro que profundizó en los orígenes de una de las celebraciones más singulares del Valle de Lecrín

✍️ Miguel Ángel Molina Palma

El domingo 30 de agosto de 2026 tuve la suerte de asistir a la I Jornada de los Mosqueteros del Santísimo de Béznar, un encuentro nacido para investigar, explicar y transmitir una tradición que lleva siglos formando parte de la identidad del pueblo.

La actividad estaba anunciada para el Edificio de Usos Múltiples, pero finalmente se celebró en su planta baja, dentro del Bar Béznar, que por unas horas se transformó en una pequeña sala de historia y patrimonio. El espacio estaba presidido por la indumentaria tradicional de los mosqueteros, el estandarte del Santísimo y el de San Antón, elementos que recordaban que allí no se iba a hablar únicamente del pasado, sino de una tradición que continúa plenamente viva.

La jornada fue organizada por el Ayuntamiento de Lecrín y la Asociación Deportiva y Cultural San Antón, con la colaboración de la Sociedad Científica Centro de Estudios Históricos del Valle de Lecrín y la Alpujarra —CEHVAL—. La presentación y moderación corrieron a cargo de Antonio Francisco López Rodríguez y Jesús Ortas González, secretario y tesorero de la asociación, respectivamente.

También estuvieron presentes, como integrantes del CEHVAL, Paula Sánchez, Estefanía Fernández y María Teresa García del Moral, reforzando con su asistencia la conexión entre investigación histórica, asociacionismo y ciudadanía.

🧭 Leyenda, tradición e historia: tres formas de aproximarse al pasado

La primera intervención correspondió a José Antonio del Río Garví, pregonero de las fiestas de Béznar en 2024, poeta de palabra cercana y profundo conocedor de la memoria local. Su ponencia, titulada «Los Mosqueteros en sus orígenes», comenzó con una distinción fundamental: no es lo mismo la leyenda, la tradición y la historia entendida como ciencia.

🔸 La leyenda es el relato que engrandece unos acontecimientos y los reviste de personajes, acciones heroicas y detalles que no siempre pueden demostrarse documentalmente. No significa necesariamente que todo sea falso, sino que la memoria colectiva ha ido transformando y enriqueciendo el suceso.

🔸 La tradición es aquello que una comunidad recibe de sus mayores y transmite de generación en generación: los relatos familiares, el modo de vestir, los cargos, los desfiles, la escolta del Santísimo, el uso ritual de la pólvora y el revoloteo de la bandera.

🔸 La historia como ciencia exige contrastar documentos, comprobar fechas, comparar versiones y diferenciar lo probado de lo probable. Los archivos parroquiales, protocolos notariales, libros de cuentas, reglas de hermandades y estudios etnográficos permiten sostener con seguridad unas afirmaciones y mantener otras dentro del ámbito de la tradición oral.

José Antonio recordó que la historia también se transforma según la manera de comunicarla. El relato transmitido de boca en boca puede conservar su esencia durante siglos, pero también incorporar cambios, silencios y variantes. De ahí la importancia de recoger los testimonios y contrastarlos con la documentación.

⚔️ Del rey Rodrigo a la Rebelión de las Alpujarras

Para situar los orígenes de los Mosqueteros, José Antonio realizó un amplio recorrido histórico. Partió del año 711, cuando la derrota del rey visigodo Rodrigo abrió el proceso de conquista musulmana de la península. Comenzó entonces una presencia islámica que, con diferentes etapas políticas, se prolongaría durante casi ocho siglos en el territorio granadino.

Tras la conquista del Reino de Granada por los Reyes Católicos, la población musulmana pasó inicialmente a tener la condición de mudéjar. Las conversiones forzosas de comienzos del siglo XVI dieron lugar a la comunidad morisca, sometida a una presión cultural, religiosa y política cada vez mayor durante los reinados de Carlos I y Felipe II.

En aquel contexto aparecieron los llamados monfíes, término utilizado para referirse a moriscos fugitivos, rebeldes o situados fuera de la legalidad que se refugiaban principalmente en las sierras y participaban en asaltos y enfrentamientos.

La Pragmática Sanción de 1567, promulgada durante el reinado de Felipe II, prohibió numerosas costumbres, expresiones culturales y formas de vida de los moriscos granadinos. La tensión desembocó en la rebelión iniciada en la Navidad de 1568, encabezada por Fernando de Córdoba y Válor, Aben Humeya, quien tenía poco más de veinte años.

En la primera fase de la guerra intervino el marqués de Mondéjar, Íñigo López de Mendoza y Mendoza, y posteriormente Felipe II confió el mando a su hermanastro don Juan de Austria, que dirigió la fase definitiva del conflicto. La guerra concluyó con la derrota, expulsión y dispersión de buena parte de la población morisca del Reino de Granada.

💥 El rescate del Santísimo: el corazón de la memoria beznera

Dentro de ese escenario histórico se sitúa el relato tradicional sobre el nacimiento de los Mosqueteros.

Las versiones conservadas no coinciden completamente. Unas hablan de un asalto a la iglesia de Béznar; otras sostienen que los atacantes sorprendieron al beneficiado cuando trasladaba el Santísimo. Algunas incorporan el rapto de vecinos y la figura de la heroína María Trinidad. En todas aparece como elemento central la profanación o sustracción de las formas consagradas y la reacción de los habitantes de Béznar, que salieron armados para recuperarlas.

El expediente patrimonial de la Junta de Andalucía recoge como tradición un episodio situado en 1566, anterior al estallido general de la Rebelión de las Alpujarras. Otras versiones lo relacionan de manera más amplia con los años del levantamiento morisco. El relato local habla de una población aproximada de ochocientas personas y de un grupo de vecinos que consiguió recuperar el Santísimo y regresar victorioso al pueblo.

También pertenece a la memoria tradicional la afirmación de que Felipe II dispuso que en Béznar hubiese siempre mosquetes preparados. Este elemento explicaría la permanencia de las armas y la conversión de aquella defensa en una soldadesca ceremonial y religiosa.

La documentación permite asegurar la existencia de milicias locales, la organización posterior de la Cofradía del Santísimo y la continuidad de la celebración. Sin embargo, algunos detalles concretos del rescate pertenecen todavía al terreno de la tradición y necesitan seguir investigándose.

Precisamente ahí estuvo uno de los grandes valores de la ponencia: reconocer que la leyenda, la tradición y la historia no deben enfrentarse. Cada una responde a una dimensión distinta de la memoria.

José Antonio lamentó que incluso en otros pueblos cercanos del Valle de Lecrín se conozca poco la historia de los Mosqueteros. Esa falta de conocimiento demuestra la necesidad de jornadas como esta, capaces de acercar la tradición más allá de Béznar.

🏛️ Una protección patrimonial que conviene precisar

Durante el acto se recordó el reconocimiento patrimonial de la fiesta. El procedimiento fue iniciado por la Junta de Andalucía mediante una resolución de 23 de mayo de 2018. Finalmente, la Orden de 22 de abril de 2019 la inscribió en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Catalogación General y Actividad de Interés Etnológico.

Aunque coloquialmente se suele hablar de la declaración como BIC, la denominación jurídica exacta es la de Bien de Catalogación General. La protección reconoce su valor histórico, etnológico y social, así como su papel en la construcción de la identidad de Béznar. 

🌉 Nicolás Olea Serrano: Tablate, puerta de paso y territorio de repoblación

La segunda ponencia estuvo a cargo de Nicolás Olea Serrano, pregonero de las fiestas de Béznar en 2018 y catedrático emérito de la Universidad de Granada. Aunque su trayectoria científica es conocida internacionalmente por sus investigaciones sobre salud ambiental y disruptores endocrinos, en esta ocasión se acercó a la historia local a través de sus vínculos familiares con el territorio. Su padre nació en Pinos del Valle y su familia mantiene una estrecha relación con Béznar.

Su intervención, titulada «La repoblación de Tablate», mostró la importancia de este antiguo núcleo como lugar de paso entre Granada, el Valle de Lecrín, la Costa y la Alpujarra.

Tablate no puede entenderse sin sus puentes. Las distintas estructuras levantadas a lo largo del tiempo muestran la continua adaptación de las comunicaciones a un barranco difícil de atravesar. Por allí pasaron viajeros, arrieros, tropas, comerciantes, emigrados y repobladores.

Nicolás Olea recorrió los últimos años del Reino nazarí, las campañas de finales del siglo XV, la presencia de Boabdil y de Fernando V de Castilla, así como la memoria del exilio del último sultán granadino y de la muerte de su esposa, Morayma.

Tras la conquista, los habitantes mudéjares de Tablate quedaron incorporados al nuevo orden castellano. En 1502 ya aparece documentada la existencia de un peaje relacionado con el paso del puente. Con las conversiones forzosas, aquellos mudéjares pasaron a ser considerados moriscos.

La iglesia de Tablate se construyó durante la década de 1560, poco antes del gran conflicto. También se abordó la creación de milicias populares a mediados del siglo XVI y su relación con la defensa de lugares estratégicos como Béznar y Tablate.

⚔️ El puente durante la Guerra de Granada

Cuando comenzó la rebelión de 1568, el puente de Tablate volvió a adquirir una importancia militar decisiva. En enero de 1569, los sublevados dificultaron el paso destruyendo parcialmente la estructura. Las tropas del marqués de Mondéjar tuvieron que salvar aquel obstáculo para penetrar en la Alpujarra.

En este episodio aparece la figura, situada entre la crónica histórica y el relato heroico, del franciscano fray Cristóbal Molina. La narración cuenta que atravesó el paso con un crucifijo en una mano y una espada en la otra, animando a los soldados a continuar. Su gesto quedó unido para siempre a la memoria del puente.

La intervención posterior de don Juan de Austria, también muy joven, condujo a la fase final de la guerra. Entre 1569 y 1571, miles de moriscos fueron obligados a abandonar el Reino de Granada y enviados a diferentes territorios de Castilla. El puente de Tablate, que durante siglos había sido puerta de entrada, se convirtió entonces en una dolorosa puerta de salida.

🧳 Los gallegos que llegaron a Tablate

Tras la expulsión comenzó la repoblación con cristianos viejos procedentes de otros territorios. El proceso se puso en marcha desde 1571, aunque los repartimientos y asentamientos se prolongaron durante los años siguientes.

Nicolás Olea mostró una relación correspondiente al reparto de 1573, en la que aparecían varios pobladores procedentes de Galicia y un vecino cristiano viejo de origen local. Aquellos nombres y lugares de procedencia permitieron comprender que la nueva población de Tablate no llegó de un único territorio: hubo colonos gallegos, castellanos, andaluces y de otras zonas de la Corona.

También se recordó la presencia de pobladores gallegos en Ízbor y en distintos puntos de la Alpujarra granadina. Con ellos llegaron nuevos apellidos, costumbres y formas de organizar las propiedades, aunque también tuvieron que aprender a trabajar un paisaje de bancales, acequias, olivares, moreras y frutales modelado durante siglos por la población andalusí y morisca.

La ponencia convirtió así a Tablate en algo más que un despoblado: lo presentó como un lugar donde se cruzan conquista, guerra, expulsión, repoblación y memoria.

📖 Nicolás Tapia Robles: las reglas que organizaron la Hermandad

La tercera intervención correspondió a Nicolás Tapia Robles, conocido popularmente como Nicolás el de la Posá, pregonero de Béznar en 2025, socio del CEHVAL y colaborador de El Comarcal de Lecrín.

Su ponencia, «Regla y Hermandad de la Cofradía», se adentró en la organización interna que permitió transformar una devoción colectiva en una institución con normas, cargos, obligaciones y recursos.

Según explicó, Juan Vizcaíno el Viejo, mayordomo de la Hermandad y responsable del mesón o Posada de Béznar, comprendió la necesidad de disponer de un lugar de reunión y de unas reglas que ordenaran el funcionamiento de la corporación.

La Hermandad del Santísimo aparece fundada en 1578, mientras que la regla conservada fue aprobada formalmente el 25 de agosto de 1580, ante notario y con la presencia de los testigos Juan Gutiérrez y Francisco López. El texto constaba de dieciséis capítulos.

Para ingresar se pagaban dos reales y los hermanos asumían obligaciones religiosas, económicas y asistenciales. Las tres celebraciones principales eran:

  1. ✝️ El Jueves Santo, con la vela y acompañamiento al Señor.
  2. ☀️ El Corpus Christi, gran festividad del Santísimo Sacramento.
  3. La fiesta de la advocación de la iglesia, dedicada al santo o santa titular del pueblo.

Las reglas determinaban igualmente cómo celebrar las misas solemnes, organizar las escoltas, convocar los cabildos y acompañar los entierros de los hermanos.

👥 Los cargos de la antigua Hermandad

La organización incluía diferentes responsabilidades, cuyos significados podían modificarse con el paso del tiempo:

🔹 Prioste:  Es el hermano mayor de la Cofradía,  ocupaba el primer lugar en la jerarquía y velaba por el cumplimiento de la regla y el orden de los actos.

🔹 Hermano Mayor: representaba a la comunidad de hermanos, coordinaba su participación y vigilaba el cumplimiento de las obligaciones colectivas.

🔹 Mayordomo: administraba los bienes de la Hermandad. Recibía y cobraba el dinero, las limosnas, joyas y demás propiedades, y debía responder de las cuentas.

🔹 Diputado: colaboraba con los principales responsables, supervisaba el cumplimiento de los acuerdos y atendía las comisiones o necesidades prácticas que le fueran encomendadas.

🔹 Escribano: actuaba como secretario. Redactaba las actas, registraba los acuerdos, anotaba las entradas de hermanos y dejaba constancia de cuentas, mandas y decisiones.

🔹 Muñidor: era el encargado de avisar y convocar a los hermanos para cabildos, fiestas, misas y entierros. Desempeñaba la función de mensajero de la Hermandad.

🔹 Oficiales: era la denominación general del conjunto de personas que ejercían los cargos de gobierno y servicio.

🔹 Excusados: no constituían propiamente un cargo, sino una situación de exención. Eran hermanos dispensados de determinadas cargas, pagos o asistencias por las causas admitidas en la regla.

Todos los cofrades debían procurar dejar una manda testamentaria a la Cofradía. Esta disposición ayudaba a mantener el culto, sufragar misas, adquirir cera y garantizar el acompañamiento del hermano fallecido. La Hermandad no era solamente una institución religiosa: también constituía una red de ayuda mutua ante la enfermedad, la muerte y las dificultades familiares.

🕯️ Libros, imágenes y patrimonio desaparecido

Nicolás Tapia abordó también el incendio sufrido por la iglesia durante el levantamiento morisco y la posterior recuperación del templo. El Libro de Fábrica de 1642 permite conocer algunas de las imágenes y objetos religiosos que ya se encontraban en la parroquia.

Especial importancia tuvo el encargo de Nuestro Padre Jesús Nazareno a Diego Antonio de Mora. La documentación estudiada sitúa los pagos entre 1676 y 1677, constando en octubre de 1677 los gastos ocasionados por su traslado y solemne recibimiento en Béznar, para el que se compraron dos arrobas de pólvora. Se trata de la primera obra documentada del escultor granadino.

La Virgen, el Nazareno y San Antón formaron durante siglos el núcleo principal de la devoción beznera, manteniendo una especial relevancia hasta mediados del siglo XX. También se mencionó un cáliz vinculado por la memoria local a un regalo de la reina Isabel.

Una ausencia especialmente dolorosa es la del Libro de Apeo y Repartimiento de Béznar, actualmente perdido o no localizado. Su recuperación permitiría conocer con mayor precisión las propiedades moriscas, los nuevos pobladores, el reparto de casas y tierras y la reorganización del término después de la guerra.

Pero su pérdida no debe detener la investigación. Los archivos notariales, parroquiales, diocesanos y estatales pueden conservar copias, traslados o referencias capaces de reconstruir parte de esa información.

🏛️ Un Centro de Interpretación de los Mosqueteros

Uno de los proyectos más ilusionantes planteados durante la jornada fue la creación de un Museo o Centro de Interpretación de los Mosqueteros del Santísimo, posiblemente en el edificio del antiguo Ayuntamiento de Béznar.

La iniciativa estaría impulsada por la Asociación Deportiva y Cultural San Antón, con el respaldo del Ayuntamiento de Lecrín, el asesoramiento del CEHVAL y la colaboración de las administraciones culturales.

No debería ser únicamente una sala con objetos antiguos, sino un espacio vivo y participativo compuesto por diferentes áreas:

📜 Una línea del tiempo, desde el final del Reino nazarí hasta la fiesta actual, diferenciando claramente los hechos documentados, la tradición y la leyenda.

💥 Una sección dedicada a la soldadesca, con mosquetes, pólvora simulada, picas, banderas, sombreros de flores, mantones, fajas y demás elementos de la indumentaria.

📖 Un archivo documental y fotográfico, con reproducciones de la regla de 1580, libros parroquiales, programas de fiestas, fotografías familiares y testimonios escritos.

🎧 Un espacio audiovisual, donde puedan escucharse relatos de los mayores, pregones, poemas, música, el sonido ritual de los mosquetes y explicaciones sobre la escolta y el revoloteo de la bandera.

👧👦 Una zona educativa, destinada a escolares y jóvenes para enseñarles a reconocer los cargos, vestir simbólicamente a un mosquetero y comprender el valor de la tradición.

🗺️ Un recorrido por el territorio, conectando el centro con la iglesia, la plaza de San Antón, la ermita, el monumento al Mosquetero, Tablate y otros lugares vinculados a la historia.

Este centro serviría para investigar, conservar, enseñar y recibir visitantes, pero, sobre todo, ayudaría a que los niños y jóvenes de Béznar comprendieran que la fiesta les pertenece y que serán ellos quienes deban transmitirla.

🏅 Reconocimientos y un final lleno de emoción

Al concluir las ponencias, la Asociación Deportiva y Cultural San Antón entregó una placa conmemorativa a cada uno de los tres participantes: José Antonio del Río Garví, Nicolás Olea Serrano y Nicolás Tapia Robles. Fue un reconocimiento a su trabajo, a sus conocimientos y a su compromiso con la historia de Béznar.

Después se proyectó el vídeo musical «San Antón Beznero», dedicado a las fiestas de los Mosqueteros del Santísimo. La obra parte de un poema de José Antonio del Río Garví, adaptado como canción por Miguel Ángel Molina Palma, quien firma estas líneas y puso además la música con ayuda de Suno. Las fotografías utilizadas fueron realizadas por Pepe Maldonado, vecino de Béznar y gran conocedor visual de su pueblo y sus tradiciones.

Para mí fue un momento especialmente emotivo. Aquella proyección unía poesía, música, imágenes, historia y sentimiento popular. Era una demostración de que la tradición también puede transmitirse mediante nuevos lenguajes sin perder su raíz.

Como cierre, los tres ponentes, Pepe Maldonado y Miguel Ángel Molina Palma posamos juntos en una fotografía para el recuerdo. Una imagen que reunió investigación histórica, memoria local, palabra, música y fotografía alrededor de un mismo propósito: contribuir a que los Mosqueteros del Santísimo continúen vivos.

🌿 Una jornada que debe tener continuidad

Esta primera edición abrió un camino necesario. Béznar posee una tradición excepcional, pero su permanencia exige algo más que celebrarla cada año. Es necesario investigar, documentar, digitalizar archivos, escuchar a los mayores, implicar a la juventud y explicar la fiesta a quienes llegan desde fuera.

Los Mosqueteros no son únicamente pólvora, vistosos sombreros de flores y desfiles. Son una forma de recordar, de reunirse, de ocupar las calles y de afirmar la pertenencia a una comunidad.

El verdadero patrimonio vivo no es aquel que permanece inmóvil, sino el que cada generación recibe, comprende y vuelve a transmitir.

Y aquella tarde, dentro del Bar Béznar, la historia del pueblo volvió a encontrar voz.

📚 Bibliografía:

  • Del Río González, Ana María: Los Mosqueteros del Santísimo Sacramento. Granada: Velocitynet, 2006.

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Antonio Francisco López Rodríguez
presentando el acto

José Antonio del Río Garvi 

D. Nicolás Olea Serrano 

Nicolás Tapia Robles, 
Nicolás el de la Posá 

Entrega de Placa Conmemorativa 



Placa Conmemorativa
entregada

Vídeo musical emitido 



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