01 septiembre 2026

San Ramón Nonato de Dúrcal 2026

San Ramón Nonato 

 🔔🕯️ San Ramón Nonato vuelve a recorrer Dúrcal entre campanas, música, pólvora y devoción

🎺 La procesión del 31 de agosto reunió a cientos de vecinos en torno a una de las tradiciones más sentidas de las fiestas de Dúrcal

Hay momentos en las fiestas de un pueblo que no necesitan demasiadas explicaciones. Basta estar allí, escuchar unas campanas, ver abrirse la puerta de la iglesia y contemplar cómo una multitud espera en la calle para comprender que se está viviendo algo que pertenece a la memoria colectiva.

Así ocurrió en Dúrcal el 31 de agosto de 2026, durante la procesión de San Ramón Nonato, una tarde que comenzó todavía con la luz del verano y terminó entrada la noche, entre música, flores, campanas, cohetes y fuegos artificiales.

Una procesión multitudinaria en la que participaron distintas generaciones de durqueños y en la que cada elemento tuvo su propio significado: los monaguillos, los acólitos, los portadores, la banda de música, el sacerdote, quienes acompañaban caminando y cuantos esperaban al santo a las puertas de sus casas.


⛪ La celebración comienza dentro del templo:

Antes de la procesión tuvo lugar la celebración religiosa presidida por Joaquín Alcalde Vargas, párroco de Dúrcal desde mayo de 2022.

En torno al altar participaron también numerosos monaguillos y monaguillas, manteniendo una tradición de servicio parroquial que en Dúrcal se ha transmitido durante generaciones.

Entre ellos se encuentran Martín, Blanca, Carlos, Esperanza, Harón, Sacha, Miguel, otro Martín, Ismael y Lucas, entre otros.

Su presencia no se limita únicamente a ayudar durante la misa. En una celebración solemne como la de San Ramón desempeñan también funciones que después tienen continuidad en el propio cortejo procesional.

La cruz procesional, los cirios y otros elementos litúrgicos abren y acompañan la comitiva. Los ceroferarios portan los candeleros con sus velas y el crucífero lleva la cruz, formando esa pequeña avanzadilla litúrgica que anuncia que detrás viene el santo.

Una tradición sencilla a primera vista, pero fundamental para comprender cómo desde niños y jóvenes se aprende a participar y servir en las celebraciones religiosas de Dúrcal.


🙏 San Ramón Nonato sobre sus andas:

San Ramón esperaba preparado para encontrarse con su pueblo.

La imagen presenta al santo con rostro barbado y sereno, vestido con un hábito claro sobre el que destaca una esclavina rojiza ribeteada en dorado.

En una de sus manos sostiene la custodia con la Sagrada Forma, uno de sus atributos iconográficos más reconocibles, mientras que en la otra porta la palma, símbolo tradicional de santidad y testimonio cristiano.

La imagen se eleva sobre unas grandes andas doradas, profusamente adornadas con flores. Rosas rojas, flores blancas y grandes anturios se distribuyen alrededor de la peana, mientras varios candelabros rodean al santo.

A plena luz de la tarde ya forman un conjunto impresionante. Horas después, cuando llega la oscuridad y todas sus luces están encendidas, la apariencia del paso cambia completamente.


💪 Veintidós hombres y mujeres bajo el trono:

Uno de los datos que permite comprender mejor la dimensión humana de la procesión es el número de personas encargadas de portar el paso.

El trono de San Ramón Nonato fue llevado a hombros por un grupo formado por 22 hombres y mujeres.

Todos ellos vestidos con camisa blanca y pantalón oscuro, fueron alternándose y coordinándose para llevar las pesadas andas por las diferentes calles del recorrido.

Al frente de este grupo estuvo el capataz Iván Serafín de Haro Ruiz, responsable de guiar a los horquilleros, ordenar las maniobras y marcar los movimientos necesarios para que el paso pudiera avanzar, girar, detenerse y finalmente entrar de nuevo en el templo.

Y basta seguir el recorrido para comprender que no se trata únicamente de cargar un peso.

Hay que acompasar los pasos, afrontar calles estrechas, realizar giros, detener el trono cuando corresponde y mantener perfectamente equilibrada una estructura de grandes dimensiones durante varias horas.


🔔 La salida: primero las campanas:

Uno de los momentos más emocionantes llegó cuando San Ramón comenzó a moverse desde el fondo de la iglesia.

Entonces empezaron a sonar las campanas de la torre.

El paso avanzó lentamente hacia la puerta, sobre los hombros de sus portadores.

Delante, monaguillos y acólitos iban saliendo con la cruz procesional y los cirios.

Cada vez quedaba menos distancia entre el santo y la calle.

Y en el exterior esperaba ya una multitud.

Cuando San Ramón comenzó a asomar por la puerta del templo, aquel repique de campanas se mezcló con otro sonido fundamental de las fiestas.


🎺 La Banda Amigos de la Música de Dúrcal dirigida por Pablo Rojas   recibe a San Ramón:

En cuanto el santo comenzó a mostrarse ante Dúrcal empezó a tocar la Banda de Amigos de la Música de Dúrcal.

La música acompañó los primeros movimientos del paso en el exterior y continuó haciéndolo durante el recorrido.

Y casi inmediatamente aparecía el tercer sonido de aquella salida.

Los cohetes comenzaron a estallar.

Durante unos instantes Dúrcal escuchó simultáneamente las campanas de su iglesia, la música de su banda y el estruendo de la pólvora.

Las campanas continuaron tocando mientras el santo terminaba de abandonar completamente el entorno inmediato de la iglesia.

Después cesaron.

La música, sin embargo, siguió acompañándolo.

San Ramón ya estaba en la calle.


🇪🇸 Un pueblo engalanado para recibirlo:

El recorrido estaba preparado para la ocasión.

Banderas españolas atravesaban numerosas calles y colgaban también de balcones y fachadas.

En algunas viviendas se habían colocado imágenes de San Ramón Nonato, unas directamente sobre los balcones y otras acompañadas de mantones y colgaduras.

En otros lugares aparecían guirnaldas, farolillos y adornos tendidos de un lado a otro de las calles.

No era solamente una decoración festiva.

Era también una forma de participación.

Cada balcón preparado, cada bandera y cada imagen colocada en una fachada indicaban que aquella procesión también entraba simbólicamente en las casas de Dúrcal.


👨‍👩‍👧‍👦 Calles llenas de gente:

Y alrededor de San Ramón, el pueblo.

La procesión avanzó entre calles repletas.

Hombres y mujeres, personas mayores, jóvenes, niños y familias enteras siguieron al santo durante buena parte del recorrido.

Otros esperaban en las aceras.

Algunos contemplaban la comitiva desde balcones y ventanas.

Y detrás del paso se formaba una larga columna humana que parecía prolongarse calle abajo.

San Ramón avanzaba despacio, elevado por encima de las cabezas, mientras la  Banda Amigos de la Música de Dúrcal dirigida por Pablo Rojas  mantenía el acompañamiento musical.

En algunos tramos el santo podía verse desde lejos, como un punto dorado y luminoso avanzando entre una multitud.


🌄 La tarde se convierte en noche:

La procesión comenzó todavía con luz.

Detrás de las casas podían distinguirse las montañas que rodean Dúrcal, mientras el cielo comenzaba lentamente a perder la claridad del día.

Después llegó el crepúsculo.

Las primeras farolas se encendieron.

También comenzó a brillar el alumbrado extraordinario de las fiestas.

Y entonces el aspecto de San Ramón cambió.

Los grandes candelabros del paso comenzaron a dominar la escena con su luz cálida. Las llamas protegidas por las tulipas de cristal iluminaban las flores y se reflejaban sobre el dorado de las andas.

Las rosas rojas parecían más intensas.

Las flores blancas resaltaban entre la oscuridad.

Y San Ramón siguió avanzando, ahora iluminado, por unas calles que iban entrando definitivamente en la noche.


🔔 El regreso: vuelven a sonar las campanas:

Después de varias horas llegó el momento del regreso.

La comitiva se aproximó nuevamente a la iglesia.

La gente comenzó a concentrarse alrededor del templo esperando uno de los momentos más emotivos de toda la procesión.

Cuando San Ramón Nonato se fue acercando a la puerta comenzaron nuevamente a sonar las campanas.

El repique acompañó los últimos metros.

El santo avanzaba lentamente mientras los portadores seguían las indicaciones del capataz.

Hasta que quedó prácticamente junto a la entrada.

Entonces las campanas dejaron de tocar.

Y comenzó nuevamente la música.


🎶 San Ramón se vuelve para mirar a Dúrcal:

La Banda Amigos de la Música de Dúrcal comenzó a interpretar su música mientras el paso permanecía todavía en el exterior.

Los portadores comenzaron entonces a mecer a San Ramón.

No había prisa por entrar.

Era el momento de la despedida.

El paso se balanceaba suavemente mientras la banda continuaba tocando.

Después llegó una de las maniobras más significativas de toda la noche.

Los horquilleros, siguiendo las indicaciones del capataz, fueron girando las andas hasta conseguir que San Ramón Nonato quedara mirando nuevamente hacia la calle.

De espaldas a la iglesia y de frente a su pueblo.

Durante aquellos instantes parecía que la procesión se resistía a terminar.

San Ramón permanecía allí, completamente iluminado, contemplando simbólicamente a la multitud que lo había acompañado.


🎆 Tracas, pólvora y un cielo de colores:

Y comenzó la pólvora.

Primero llegaron las tracas.

Después los fuegos artificiales.

Cohetes y destellos comenzaron a elevarse sobre la iglesia y las calles cercanas.

Rojos, verdes, blancos y dorados se abrieron en la oscuridad mientras el humo comenzaba a cubrir parte del cielo.

Hubo también fuertes descargas desde las inmediaciones del templo, formando auténticas columnas de chispas que ascendían entre las banderas colocadas sobre las calles.

Durante aquellos minutos la música, la pólvora y la multitud volvieron a mezclarse.

Y todavía continuaron lanzándose fuegos detrás de la puerta de la iglesia.

Entre las voces y el estruendo llegó a escucharse incluso un espontáneo:

«¡Viva San Ramón Bendito!»

Uno de esos gritos que surgen en medio de una celebración popular y quedan incorporados al sonido de la noche.


🚪 Empieza el encierro:

Después llegó el momento inevitable.

Había que devolver a San Ramón a su templo.

Pero tampoco aquí hubo prisas.

Los portadores comenzaron a introducir el paso muy poco a poco.

Una estructura de esas dimensiones exige precisión.

Había que calcular la entrada, mantener perfectamente equilibrado el peso y atravesar la puerta con los candelabros y toda la ornamentación del trono.

Centímetro a centímetro, San Ramón cruzó el umbral.

Durante unos instantes quedó perfectamente enmarcado por la gran puerta abierta de la iglesia: fuera, la oscuridad y el gentío; dentro, la luz cálida del templo.

Hasta que finalmente el paso quedó completamente dentro.


🕯️ De nuevo bajo los arcos de la iglesia:

El encierro todavía no había terminado.

Había que conducir al santo nuevamente por la nave.

Los portadores continuaron llevando las andas sobre sus hombros mientras San Ramón avanzaba bajo los grandes arcos y la singular armadura de madera que cubre parte del templo.

El ambiente era ya muy distinto al de la salida.

Horas antes había luz entrando desde la calle y expectación por lo que estaba a punto de comenzar.

Ahora era de noche.

La procesión había recorrido Dúrcal y el santo regresaba entre los mismos vecinos que poco a poco iban entrando detrás de él.

San Ramón continuaba iluminado por sus candelabros mientras avanzaba hacia la zona del altar.


💪 El último esfuerzo de los portadores

Todavía quedaba una maniobra complicada.

Los 22 hombres y mujeres encargados de las andas tuvieron que ir orientando el paso dentro del templo hasta conducirlo a su emplazamiento.

Hombro con hombro, fueron realizando los últimos movimientos.

Unos sujetaban las trabajaderas.

Otros esperaban para relevar.

El capataz continuaba pendiente de cada desplazamiento.

San Ramón pasó junto a los retablos y altares laterales hasta quedar nuevamente cerca del presbiterio.

Y finalmente llegó el momento de bajarlo.

Los portadores fueron descendiendo cuidadosamente el paso hasta que las andas quedaron asentadas nuevamente sobre sus soportes.

Después de varias horas de recorrido, el esfuerzo había terminado.


📸 La fotografía que cierra la jornada:

Cuando San Ramón estuvo ya colocado llegó una última escena.

Portadores, monaguillos y monaguillas, acólitos, niños y jóvenes participantes, sacerdotes y personas vinculadas a la parroquia fueron reuniéndose junto al altar.

Allí posaron juntos.

Era mucho más que una fotografía de recuerdo.

Representaba a buena parte de las personas que habían hecho posible la celebración.

Los niños que aprenden desde pequeños a servir como monaguillos.

Los jóvenes que portan cirios y cruz.

Los hombres y mujeres que cargan sobre sus hombros el trono.

El capataz que coordina cada movimiento.

El párroco Joaquín Alcalde Vargas.

Y todas aquellas personas que trabajan durante horas para que el 31 de agosto San Ramón pueda volver a encontrarse con Dúrcal.


❤️ Una tradición que se transmite:

Quizá ahí resida una de las claves de esta procesión.

No solamente en que se repita cada año.

Una tradición permanece viva cuando existen personas dispuestas a aprenderla y transmitirla.

Por eso resulta especialmente importante la presencia de tantos niños y jóvenes alrededor del altar y dentro del cortejo.

Los monaguillos de Dúrcal mantienen una tradición centenaria. Hoy acompañan al sacerdote, llevan cirios, portan la cruz y participan en las celebraciones; mañana serán ellos quienes recuerden cómo eran estas fiestas y quienes puedan transmitirlas a otra generación.

Lo mismo sucede con los portadores.

Entre los 22 hombres y mujeres que llevaron a San Ramón existe también una experiencia compartida que únicamente puede aprenderse participando: cómo colocarse, cómo caminar, cómo realizar un giro, cómo mecer el paso y cómo responder a las indicaciones del capataz.

Ese conocimiento no aparece escrito en ningún programa de fiestas.

Se transmite viviéndolo.


🕯️ Dúrcal salió otra vez al encuentro de San Ramón

Cuando finalmente terminó todo, San Ramón volvió a quedar dentro de su iglesia.

Fuera permanecían las banderas.

Todavía flotaba en algunos lugares el olor de la pólvora.

Quedaban las calles que unas horas antes habían estado completamente llenas.

Y quedaba el recuerdo de una tarde y una noche construidas con pequeños momentos: unas campanas que empiezan a tocar, una puerta que se abre, un paso que aparece lentamente, una banda que comienza una marcha, los primeros cohetes, una persona mayor esperando en una acera, un niño portando un cirio, veintidós hombres y mujeres sosteniendo unas andas, una imagen mecida delante de su iglesia y un cielo que termina cubriéndose de fuegos artificiales.

Se puede decir que San Ramón Nonato salió de la iglesia, recorrió Dúrcal y regresó horas después.

Pero eso sería contar solamente el itinerario.

Porque durante esas horas ocurrió también algo en sentido contrario:

Dúrcal volvió a salir a encontrarse con San Ramón.

🙏🔔🎺🕯️🎆❤️

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