GANADERÍA Y ORGANIZACIÓN DEL TERRITORIO EN AL-ÁNDALUS
Modelos pastoriles y aplicación al Valle de Lecrín
Miguel Ángel Molina Palma
Estudio histórico, territorial y comparativo
2026
Créditos y advertencia metodológica
Autor: Miguel Ángel Molina Palma.
Título: Ganadería y organización del territorio en al-Ándalus:
modelos pastoriles y aplicación al Valle de Lecrín.
Edición de trabajo: octubre de 2026.
Las ilustraciones incluidas son reconstrucciones visuales
contemporáneas de carácter interpretativo. No constituyen documentos
iconográficos medievales ni pruebas arqueológicas. Se incorporan únicamente
como apoyo didáctico para visualizar la relación entre alquería, regadío,
cultivos, ganado, caminos y montaña.
En los capítulos dedicados al Valle de Lecrín se distingue entre
hechos documentados, indicios territoriales e hipótesis de trabajo. La
existencia de un topónimo moderno, una vía pecuaria posterior o una analogía
etnográfica no se considera por sí sola prueba de continuidad desde época
andalusí.
Miguel Ángel Molina Palma ® 2026. Todos los derechos reservados.
ÍNDICE
Prólogo
4
Introducción
general 5
PARTE
I. Ganadería y sociedad rural en al-Ándalus 6
1.
La ganadería en al-Ándalus: marco general 6
2.
La ganadería en el Reino nazarí de Granada 6
3.
La ganadería en otras regiones de al-Ándalus 7
PARTE
II. El Valle de Lecrín como problema de investigación 8
4.
El Valle de Lecrín: posición territorial y posibilidades 8
5.
Lectura pueblo por pueblo: recursos y funciones probables 8
PARTE
III. Padul, Ermita Vieja y las tres cuestiones 12
6.
¿Existió un descansadero entre la Cañada Real y Sierra Nevada? 12
7.
Agua, pastos y recuento del ganado 12
8.
Prados de Lopera, Cristo del Zapato y la hipótesis del agdal 13
9.
Comparación con agdales documentados del Magreb 13
PARTE
IV. Modelos comparativos 14
10.
Sierra de la Sagra: modelo serrano 14
11.
El Temple: modelo de depresión y articulación agro-pastoral 14
12.
Agdales del Magreb: modelo de regulación comunal 14
13.
Síntesis de los tres modelos 15
PARTE
V. Lanjarón y la Alpujarra 16
14.
Ganadería andalusí en Lanjarón y la Alpujarra 16
PARTE
VI. Agricultura: el otro componente del sistema 17
15.
Agricultura en al-Ándalus: panorama peninsular 17
16.
Agricultura en el Reino nazarí de Granada 17
17.
Debate sobre la «revolución agrícola islámica» 17
18.
Aplicación al Valle de Lecrín 18
19.
Reconstrucción hipotética del paisaje agrícola del siglo XIV 18
20.
Un día en el Valle hacia 1350 18
PARTE
VII. Fuentes, métodos y viabilidad 20
21.
Revisión crítica de Juan Félix García Pérez 20
22.
Metodología de Marcos García García y adaptación al Valle 20
23.
Análisis toponímico preliminar 21
24.
Cartografía interpretativa y corredores plausibles 21
25.
Informe de viabilidad investigadora 22
PARTE
VIII. Comparaciones mediterráneas y debate general 23
26.
Agricultura andalusí y modelos extra-peninsulares 23
27.
Nota metodológica comparativa aplicada al Valle 23
Conclusiones
generales 24
Bibliografía
general y comentada 25
Nota
final del autor 28
Prólogo
Este trabajo nace de una pregunta sencilla y, al mismo tiempo,
profundamente compleja: ¿cómo se organizaba el territorio en al-Ándalus más
allá de las ciudades, en la vida cotidiana de los valles, las alquerías, los
montes y los pastos?
La historiografía ha prestado tradicionalmente mayor atención a las
estructuras políticas, a las cortes, a la arquitectura monumental o a los
grandes acontecimientos. Sin embargo, el paisaje rural —ese entramado de
huertas, acequias, bancales, secanos, montes, caminos y espacios de pastoreo—
constituye la base material sobre la que se sostuvo la sociedad andalusí. Sin
comprender la organización agro-pastoral del territorio resulta difícil
entender plenamente su economía rural.
El presente estudio se articula en torno a la ganadería en
al-Ándalus, pero no se limita a enumerar especies animales. Aspira a examinar
el ganado como elemento de un sistema territorial: productor de carne, leche,
lana, fuerza de trabajo y estiércol; consumidor de rastrojos y pastos; usuario
de agua; y factor de movilidad entre distintos pisos ecológicos.
Uno de los ejes fundamentales es el paso de lo general a lo
particular. Tras revisar el marco andalusí y nazarí, el estudio se aproxima al
Valle de Lecrín como posible caso de análisis dentro de una investigación más
amplia sobre ganadería medieval. No se pretende convertir el Valle en una
excepción ni afirmar estructuras para las que no existe prueba suficiente, sino
valorar qué preguntas puede responder su paisaje y qué fuentes deberían
comprobarse.
La comparación con Sierra de la Sagra, El Temple y determinados
sistemas comunales del Magreb se utiliza como herramienta heurística. Comparar
no significa identificar: las analogías sirven para formular preguntas y buscar
indicadores, no para trasladar automáticamente instituciones de un territorio a
otro.
Este volumen reúne y reorganiza una serie de informes, notas
críticas y ensayos elaborados en torno a estas cuestiones. Las reiteraciones
originales han sido reducidas y los textos se han dispuesto como capítulos de
una misma obra.
Miguel Ángel Molina Palma
Introducción general
El estudio de la ganadería andalusí ha quedado durante mucho tiempo
en segundo plano frente al interés despertado por los regadíos, las plantas
cultivadas y la organización de los espacios hidráulicos. Marcos García García
y Marta Moreno García han señalado precisamente este desequilibrio
historiográfico y la necesidad de reintegrar las cabañas ganaderas en la
comprensión del sistema agrario andalusí. La fertilización mediante estiércol,
el aprovechamiento de rastrojos y la producción animal obligan a superar una
separación rígida entre agricultura irrigada y ganadería.
El proyecto «Sal y Ganadería en el Reino de Granada (siglos
XIII-XV)» y el volumen colectivo Ganadería y arqueología medieval consolidaron
un marco interdisciplinar en el que convergen arqueozoología, documentación,
arqueología del paisaje y antropología. Este libro adopta esa perspectiva
general y la emplea para ordenar las preguntas surgidas en torno al Valle de
Lecrín.
El Valle interesa por su posición entre la depresión granadina,
Sierra Nevada, la Alpujarra, la costa mediterránea y los espacios occidentales
conectados con El Temple. Su interés potencial no procede de que esté
demostrada una gran especialización ganadera medieval, sino de que su
configuración permite formular preguntas sobre circulación, complementariedad
ecológica, agua, pastos y articulación entre alquerías y montes.
PARTE I. GANADERÍA Y SOCIEDAD RURAL EN AL-ÁNDALUS
1. La ganadería en al-Ándalus: marco general
La economía rural andalusí fue esencialmente diversificada. Junto a
los cultivos de regadío y secano, la cría de animales proporcionaba alimentos,
materias primas, transporte, fuerza de tiro y fertilización. La arqueozoología
ha permitido precisar el consumo y manejo de ovicaprinos, bovinos, équidos,
aves y otros animales en contextos rurales y urbanos, aunque la intensidad y
composición de las cabañas variaron según regiones y cronologías.
Ovejas y cabras poseían una especial capacidad de adaptación a
medios mediterráneos. Los ovicaprinos podían aprovechar laderas, barbechos,
rastrojos y vegetación espontánea; los bovinos estaban vinculados tanto a carne
como a trabajo; los équidos eran esenciales para transporte y movilidad. La
ganadería debe entenderse, por tanto, como parte del metabolismo agrario:
cultivos y animales intercambiaban nutrientes y recursos.
La movilidad podía adoptar escalas diversas: desplazamientos diarios
alrededor de la alquería, movimientos estacionales entre fondos de valle y
montaña, y circulaciones de mayor distancia. No debe proyectarse
automáticamente sobre al-Ándalus el sistema mesteño castellano posterior. La
cuestión central es identificar qué formas de movilidad pueden demostrarse para
cada territorio.
2. La ganadería en el Reino nazarí de Granada
En el Reino nazarí, la combinación de montaña, vegas, litoral y
depresiones interiores favorecía una fuerte diversidad ecológica. La
investigación dirigida por Antonio Malpica Cuello ha insistido en analizar
conjuntamente poblamiento, agricultura y ganadería, evitando presentar el
paisaje nazarí como un mosaico exclusivamente irrigado.
Las últimas tierras de al-Ándalus ofrecen casos en los que la
explotación pecuaria se relaciona con pastos de montaña, sal, corredores
territoriales y mercados urbanos. La publicación colectiva Ganadería y
arqueología medieval contiene, entre otros, el capítulo «Paisajes ganaderos en
las últimas tierras de al-Andalus», de Antonio Malpica Cuello, Sonia Villar
Mañas y Guillermo García-Contreras Ruiz, que constituye una referencia directa
para contextualizar el problema.
Un aspecto particularmente relevante es la existencia de pastos
irrigados en áreas montañosas del sureste peninsular, estudiados posteriormente
por Malpica, Villar y García-Contreras. Esta evidencia obliga a abandonar la
oposición simple entre huerta y pastoreo: determinados espacios hidráulicos
podían participar también en economías pecuarias.
3. La ganadería en otras regiones de al-Ándalus
La comparación peninsular muestra una pluralidad de situaciones. En
el occidente andalusí, incluidos territorios de las actuales Huelva y Cádiz,
los grandes espacios de campiña, marisma, sierra y litoral ofrecían recursos
diferentes a los del sureste. En Córdoba, los conjuntos arqueozoológicos de
arrabales como Saqunda permiten estudiar consumo y abastecimiento animal en un
gran centro urbano. En áreas valencianas, murcianas y manchegas, la relación
entre asentamientos, regadíos, secanos y espacios incultos permite observar
otras combinaciones agro-pastorales.
El valor de estas comparaciones no reside en buscar un único «modelo
andalusí», sino en reconocer principios recurrentes —complementariedad de
recursos, movilidad, acceso al agua, integración entre cultivo y ganado— cuya
materialización concreta depende del medio y de la organización social.
PARTE II. EL VALLE DE LECRÍN COMO PROBLEMA DE
INVESTIGACIÓN
4. El Valle de Lecrín: posición territorial y
posibilidades
El Valle de Lecrín constituye un espacio de transición entre la
depresión de Granada, Sierra Nevada, la Alpujarra y la costa. Esa posición
explica su interés para una investigación que no pretende estudiar el Valle de
manera aislada, sino valorar su posible incorporación a un proyecto más amplio
sobre ganadería en al-Ándalus.
La hipótesis de trabajo más prudente es la de un sistema
agro-pastoral complementario. Las alquerías y sus espacios irrigados
constituirían núcleos intensivos de producción agrícola; los secanos, laderas y
montes aportarían recursos adicionales; y los caminos permitirían conectar
diferentes pisos ecológicos. La demostración de este esquema exige
documentación, arqueología y análisis espacial.
5. Lectura pueblo por pueblo: recursos y funciones
probables
Acequias
Su posición en la vertiente y la proximidad a espacios de sierra
permiten plantear una relación estrecha entre regadío local, laderas y acceso a
pastos de mayor altitud. Debe comprobarse la microtoponimia y la continuidad de
caminos tradicionales.
Albuñuelas
El amplio término, quebrado por barrancos y zonas de monte, ofrece
condiciones favorables para una economía mixta. Su interés radica en los
recursos de ladera, monte y tránsito hacia espacios occidentales.
Béznar
Situado en un punto de comunicación hacia la Alpujarra y el curso
del Ízbor, combina áreas cultivables con accesos a relieve montañoso. Su papel
debe estudiarse dentro de los corredores meridionales del valle.
Chite
La proximidad a Talará y Mondújar lo integra en un sector de huertas
y comunicaciones internas donde el ganado pudo desempeñar funciones
complementarias, especialmente aprovechamiento de rastrojos y transporte.
Cónchar
Su emplazamiento occidental y su relación con relieves secos hacen
pertinente estudiar usos de secano y monte, así como conexiones con caminos
hacia la depresión granadina y áreas occidentales.
Cozvíjar
La transición entre piedemonte, cultivos y corredores de
comunicación convierte su entorno en un buen espacio para investigar movilidad
local y relación entre campos y monte.
Dúrcal
Su posición en el eje longitudinal del valle y al pie de Sierra
Nevada lo convierte en un nodo fundamental para examinar comunicaciones,
accesos serranos, agua y posible movilidad estacional.
Ízbor
El encajamiento del río y las conexiones hacia el sur hacen
especialmente relevante el estudio de pasos, puntos de agua y rutas que enlazan
el Valle con la costa.
Melegís
El paisaje de regadío y secano, junto a las laderas que enmarcan el
núcleo, permite estudiar la complementariedad entre agricultura intensiva,
pequeños rebaños y recursos periféricos.
Mondújar
Su situación en el sector central y la relevancia nazarí del entorno
hacen necesario relacionar poblamiento, vías, regadío y espacios no cultivados
sin presuponer una función ganadera concreta.
Murchas
Como alquería integrada en el mosaico irrigado central, resulta
adecuada para estudiar la escala doméstica y local de la ganadería y el uso de
rastrojos y márgenes.
Nigüelas
Su contacto inmediato con Sierra Nevada ofrece uno de los casos más
claros para investigar gradientes altitudinales y movimientos entre alquería,
piedemonte y montaña.
Padul
Su humedal histórico, su posición septentrional y las comunicaciones
hacia Sierra Nevada, El Temple y la costa lo convierten en un caso prioritario.
Las preguntas sobre descansaderos, pastos y Ermita Vieja deben someterse a
contraste documental y arqueológico.
Pinos del Valle
El emplazamiento sobre el corredor meridional y la proximidad a
laderas y montes hacen plausible una economía mixta con acceso a recursos
pastoriles periféricos.
Restábal
El núcleo y su término combinan regadío, secano y laderas, por lo
que resulta pertinente examinar documentación posterior sobre montes, pastos y
caminos como posible vía retrospectiva.
Saleres
Su entorno montañoso y occidental ofrece interés para estudiar
aprovechamientos de monte y conexión con Albuñuelas y áreas serranas.
Tablate
Su localización en el paso hacia Lanjarón y la Alpujarra le confiere
especial valor para el análisis de circulación territorial, aunque debe
distinguirse tránsito general de tránsito específicamente ganadero.
Talará
En el sector central del Valle, su relación con Chite y Mondújar
permite estudiar la articulación entre huertas, caminos y espacios periféricos
de secano.
Figura 1. Reconstrucción visual contemporánea de un paisaje
agro-pastoral inspirado en el Valle de Lecrín nazarí. Imagen interpretativa; no
constituye evidencia documental ni arqueológica.
PARTE III. PADUL, ERMITA VIEJA Y LAS TRES CUESTIONES DE
INVESTIGACIÓN
6. Primera cuestión: ¿existió un descansadero entre la
Cañada Real y Sierra Nevada?
La cuestión debe formularse en términos de probabilidad y
verificación. La posición de Padul, al pie de Sierra Nevada y junto a rutas
históricas de comunicación, hace razonable investigar la existencia de espacios
de parada o concentración de ganado. Sin embargo, la presencia de una cañada
pecuaria documentada en épocas posteriores no permite retrotraer
automáticamente su estatuto jurídico a época nazarí.
Para demostrar un descansadero andalusí sería necesario combinar
documentación histórica, toponimia antigua, arqueología de superficie y
análisis espacial. Los indicadores más útiles serían ensanchamientos
funcionales de camino asociados a agua y pasto, estructuras de cierre o
control, menciones a majadas o prados y continuidad de uso inmediatamente
después de la conquista.
Ermita Vieja y los accesos serranos merecen atención precisamente
porque permiten estudiar el tránsito entre la depresión de Padul y los pisos
montañosos. La hipótesis es viable como línea de investigación, pero no puede
presentarse como hecho probado.
7. Segunda cuestión: agua, pastos y recuento del ganado
Si existió un espacio de parada ganadera, sus requisitos funcionales
serían previsibles: disponibilidad de agua, alimento temporal y superficie
suficiente para reunir animales. El problema histórico consiste en demostrar
que tales recursos fueron utilizados de manera organizada durante el periodo
andalusí.
El humedal de Padul y la red de surgencias, acequias y barrancos
convierten el agua en un elemento central del paisaje. Para el estudio ganadero
conviene localizar puntos en los que un itinerario histórico coincida con agua
accesible y terreno relativamente abierto. La existencia de tales condiciones
reforzaría una hipótesis funcional, pero seguiría siendo necesaria una prueba
cronológica.
El «recuento» de ganado es todavía más difícil de documentar
arqueológicamente. Un espacio amplio o un estrechamiento del camino podría
facilitar control y conteo, pero su interpretación requiere fuentes escritas o
paralelos bien documentados. Debe evitarse atribuir funciones administrativas
concretas únicamente por morfología.
8. Tercera cuestión: Prados de Lopera, Cristo del Zapato y
la hipótesis del agdal
La posibilidad de interpretar determinados espacios de Padul como
equivalentes funcionales a un agdal es una hipótesis sugerente, pero de elevado
riesgo si se convierte en identificación histórica directa. En el Magreb, agdal
designa sistemas de protección temporal y regulación comunitaria de recursos
—pastos, bosques, frutales u otros— mediante normas de acceso y periodos de
cierre. La etnografía del Alto Atlas permite estudiar con precisión estas
instituciones.
La comparación con Prados de Lopera y Cristo del Zapato puede
formularse únicamente a nivel estructural: existencia potencial de un recurso
pastoril valioso, necesidad de regular el acceso, posible asociación entre
control comunitario, límites territoriales y lugares sacralizados. Para
sostener una continuidad histórica serían necesarias evidencias independientes
que hoy no pueden darse por supuestas.
La relación entre santuario y regulación de recursos debe manejarse
con especial cautela. Que en algunos contextos magrebíes la sacralidad
contribuya a reforzar normas de protección no implica que toda ermita cristiana
del sur peninsular sustituya a un santuario islámico o a un agdal. En Padul la
hipótesis debería convertirse en un programa de comprobación: cronología del
lugar de culto, documentación de propiedad y usos, toponimia, límites, caminos
y evidencias materiales.
9. Comparación con agdales documentados del Magreb
Los estudios de Pablo Domínguez Gregorio y otros investigadores del
Alto Atlas muestran que el agdal no es simplemente un «prado cerrado». Es una
institución socioecológica: la comunidad establece quién puede acceder, cuándo,
a qué recursos y bajo qué sanciones. El cierre temporal permite reservar
biomasa y coordinar el uso colectivo.
Este modelo ofrece preguntas útiles para Padul: ¿existieron espacios
cuyo acceso fuese temporalmente restringido?, ¿se documentan límites o
guardianes?, ¿había una relación entre pastos de altura y comunidades
concretas?, ¿los lugares sacralizados reforzaban normas territoriales? La
comparación es productiva precisamente cuando conduce a buscar pruebas locales,
no cuando sustituye esas pruebas.
PARTE IV. MODELOS COMPARATIVOS
10. Sierra de la Sagra: modelo serrano
La Sierra de la Sagra ofrece un modelo en el que la montaña y la
disponibilidad estacional de pastos condicionan fuertemente la movilidad. Los
rebaños aprovechan gradientes altitudinales, zonas abiertas y recursos que no
pueden ser utilizados con igual intensidad por la agricultura. Para la
comparación con el Valle de Lecrín interesa especialmente la relación entre
poblamiento, montaña y circulación estacional.
El paralelismo debe establecerse con prudencia: la Sagra presenta
una escala, altitud y estructura ecológica distintas. Su utilidad consiste en
proporcionar indicadores de qué buscar en un ámbito serrano: accesos, pastos de
altura, agua, refugios, majadas y documentación de derechos de uso.
11. El Temple: modelo de depresión y articulación
agro-pastoral
El Temple representa un contraste útil porque sus relieves más
abiertos favorecen conexiones laterales entre secanos, vegas y espacios de
pasto. Frente al modelo predominantemente vertical de una gran sierra, aquí
adquieren importancia la continuidad espacial, los campos cerealistas, los
barbechos y los desplazamientos entre áreas agrícolas y ganaderas.
Para el Valle de Lecrín, El Temple ayuda a pensar los contactos
septentrionales y occidentales y la posible circulación a través de corredores
de pendiente moderada. No debe suponerse que las mismas instituciones
funcionaron en ambos territorios, pero sí comparar la forma en que agricultura
y ganado comparten un espacio regional.
12. Agdales del Magreb: modelo de regulación comunal
El modelo magrebí introduce una dimensión distinta: no solo dónde
pasta el ganado, sino cómo una comunidad regula el acceso al recurso. El agdal
se caracteriza por normas consuetudinarias, cierres temporales y apertura
coordinada, con mecanismos sociales de vigilancia. Su estudio permite formular
preguntas sobre instituciones de gestión colectiva difíciles de detectar
únicamente mediante arqueología.
La comparación con al-Ándalus es especialmente atractiva por las
conexiones históricas entre ambas orillas del Mediterráneo occidental, pero no
puede utilizarse como prueba de identidad institucional. Su valor es heurístico
y comparativo.
13. Síntesis de los tres modelos
Los tres modelos iluminan dimensiones complementarias. La Sagra
ayuda a observar la movilidad vertical y el uso ganadero de la montaña; El
Temple, la articulación entre agricultura de secano, corredores y pastoreo en
terrenos más abiertos; el Alto Atlas, la regulación comunitaria y temporal de
recursos. El Valle de Lecrín podría investigarse preguntando qué combinación de
estas dimensiones aparece realmente en sus fuentes y en su paisaje, sin
presuponer de antemano una síntesis de los tres.
PARTE V. LANJARÓN Y LA ALPUJARRA
14. Ganadería andalusí en Lanjarón y la Alpujarra
La Alpujarra ofrece un marco imprescindible para comprender el
flanco oriental y meridional del Valle de Lecrín. Su relieve escalonado, la
abundancia de barrancos y la fuerte diferencia altitudinal entre fondos de
valle y cumbres favorecen una explotación complementaria de recursos. Las
alquerías irrigadas se integraban en paisajes que incluían secanos, monte y
áreas de pasto.
Lanjarón ocupa una posición especialmente significativa como
transición entre el Valle de Lecrín y la Alpujarra. La presencia de agua,
laderas y caminos hacia cotas superiores permite plantear movimientos ganaderos
de corto y medio alcance. Como en el Valle, la cuestión no es afirmar una ruta
concreta sin documentación, sino estudiar la conectividad entre espacios
productivos.
La investigación sobre pastos irrigados de montaña en el sureste
peninsular refuerza la necesidad de analizar agricultura y ganadería
conjuntamente. Un prado irrigado no es un residuo de la agricultura: puede ser
una infraestructura productiva destinada a sostener animales y, con ellos, el
conjunto del sistema agrario.
PARTE VI. AGRICULTURA: EL OTRO COMPONENTE DEL SISTEMA
15. Agricultura en al-Ándalus: panorama peninsular
La agricultura andalusí se caracterizó por la coexistencia de
secanos mediterráneos con una notable expansión y diversificación de los
regadíos. Acequias, albercas, norias, qanats o galerías drenantes y sistemas de
reparto permitieron intensificar cultivos en numerosos territorios. La
transmisión de especies y conocimientos dentro del mundo islámico amplió el
repertorio agrícola, aunque la cronología y magnitud de estas transformaciones
varían regionalmente.
La historiografía ha insistido en cultivos como cítricos, arroz,
caña de azúcar, algodón, berenjena y otras plantas difundidas o intensificadas
durante la Edad Media islámica. Sin embargo, el núcleo alimentario siguió
incluyendo cereales, leguminosas, vid, olivo y frutales mediterráneos. La
innovación debe entenderse como proceso, no como sustitución completa de
sistemas anteriores.
16. Agricultura en el Reino nazarí de Granada
En época nazarí, la presión demográfica, la variedad de microclimas
y la proximidad de mercados urbanos favorecieron sistemas agrícolas intensivos
en numerosas vegas y valles. El regadío desempeñó un papel fundamental, pero
convivió con amplios secanos y con espacios de aprovechamiento ganadero.
La agricultura nazarí debe analizarse a escala de alquería y
territorio. Los sistemas hidráulicos no son únicamente obras técnicas: expresan
decisiones sociales sobre captación, distribución, mantenimiento y derechos. En
este punto, los estudios de arqueología hidráulica y paisaje son esenciales
para reconstruir la organización rural.
17. Debate historiográfico sobre la «revolución agrícola
islámica»
Andrew M. Watson formuló la conocida tesis de una «revolución
agrícola» del primer mundo islámico, basada en la difusión de cultivos,
técnicas y conocimientos a gran escala. La propuesta tuvo enorme influencia
porque situó la agricultura en el centro de la historia económica islámica
medieval.
Investigaciones posteriores han matizado la idea de una revolución
uniforme. Se ha discutido la cronología de determinadas plantas, la existencia
de precedentes antiguos y la desigual intensidad regional del cambio. El
concepto sigue siendo útil como estímulo historiográfico, pero hoy resulta más
prudente hablar de procesos de innovación, transferencia, adaptación e
intensificación con ritmos diferentes.
18. Aplicación al Valle de Lecrín
El Valle de Lecrín constituye un excelente escenario para observar
la adaptación local de estos procesos. Sus acequias, terrazas y alquerías
muestran una agricultura construida sobre la gestión precisa del agua y la
adaptación al relieve. El análisis debe incorporar tanto los espacios irrigados
como los secanos y montes que completaban el territorio de cada comunidad.
La principal hipótesis integradora es que agricultura y ganadería
formaban un sistema. Los animales podían aprovechar rastrojos, barbechos y
vegetación marginal, mientras su estiércol contribuía a sostener la fertilidad
de parcelas cultivadas intensivamente. La comprobación de esta relación
requiere arqueozoología, análisis de suelos, documentación y estudio espacial.
19. Reconstrucción hipotética del paisaje agrícola del
siglo XIV
Una reconstrucción prudente del Valle hacia el siglo XIV mostraría
núcleos de alquería rodeados por espacios irrigados próximos, recorridos por
acequias y subdivididos en parcelas; más allá aparecerían secanos, árboles,
terrenos de transición y laderas. Los cursos de agua y caminos conectarían
estos espacios con molinos, otras alquerías y pasos regionales. En las zonas
menos aptas para cultivo intensivo existirían oportunidades para pastoreo y
recolección de recursos.
Esta imagen no debe confundirse con una fotografía exacta del siglo
XIV. Es un modelo interpretativo construido a partir de la arqueología del
paisaje andalusí y de los estudios específicos sobre el Valle. Su utilidad
consiste en orientar la búsqueda de evidencias.
20. Un día en el Valle hacia 1350: escenario histórico
interpretativo
Al amanecer, la actividad comienza alrededor de una alquería del
Valle. El agua que llega por la acequia determina el ritmo de algunas parcelas;
en otras, el cereal depende de la lluvia. Parte de la familia se dirige a las
huertas, mientras un pequeño rebaño abandona el entorno construido hacia
márgenes y laderas donde puede alimentarse sin dañar los cultivos.
A media mañana, los caminos sirven simultáneamente a campesinos,
animales de carga y viajeros. El ganado no permanece separado del espacio
agrícola: después de determinadas cosechas puede aprovechar residuos vegetales;
su estiércol es un recurso valioso. Los animales de tiro y transporte conectan
parcelas, molinos y mercados.
Al caer la tarde, los animales regresan hacia espacios de guarda
próximos a la alquería o permanecen en zonas pastoriles según la estación. La
escena resume una hipótesis fundamental: el paisaje rural nazarí era un sistema
de actividades superpuestas y coordinadas. Esta reconstrucción es narrativa y
didáctica, no una descripción documental de una jornada concreta.
Figura 2. Esquema visual interpretativo de un paisaje
agro-pastoral nazarí: alquería, acequia, huerta, arbolado, ganado y pastos de
ladera. Los rótulos expresan funciones hipotéticas y no identifican lugares
arqueológicos concretos.
PARTE VII. FUENTES, MÉTODOS Y VIABILIDAD
21. Revisión crítica de Juan Félix García Pérez
La investigación de Juan Félix García Pérez, Paisajes históricos del
área norte del Valle de Lecrín: de la época nazarí a la conquista castellana, y
su publicación Territorio y poblamiento medieval en el Valle de Lecrín: la
alquería de Padul, constituyen referencias indispensables para cualquier
trabajo territorial sobre el Valle. Su principal aportación reside en la
reconstrucción del poblamiento y de los agroecosistemas hidráulicos y de
secano, con especial atención a Padul.
Desde la perspectiva ganadera, su utilidad es indirecta pero
sustancial: delimita espacios cultivados, redes hidráulicas, asentamientos y
transformaciones posteriores a la conquista. Precisamente por definir con
detalle el componente agrícola, permite preguntar qué espacios quedan fuera de
ese sistema intensivo y qué funciones pudieron desempeñar.
La limitación no debe formularse como defecto de la obra. La
ganadería no era su problema central de investigación. Por ello no desarrolla
sistemáticamente cabañas, rutas pastoriles, majadas, abrevaderos, derechos de
pasto o arqueozoología. El vacío ganadero actual deriva de una diferencia de
objetivos, no de una insuficiencia metodológica del trabajo de García Pérez.
La investigación futura debería utilizar su cartografía y
reconstrucción agraria como base, no como objeto a repetir. El avance
consistiría en superponer información pecuaria: restos faunísticos, topónimos,
caminos, montes, puntos de agua y documentación de usos posteriores susceptible
de análisis regresivo.
22. Metodología de Marcos García García y adaptación al
Valle
Los trabajos de Marcos García García representan una referencia
metodológica directa para reincorporar la ganadería al estudio de al-Ándalus.
Su perspectiva combina arqueozoología, lectura histórica y reflexión
agroecológica. En colaboración con Marta Moreno García ha subrayado el papel
del estiércol y la integración entre huertas y rebaños, cuestionando la idea de
una separación estructural entre agricultura irrigada y ganadería.
Adaptar este enfoque al Valle de Lecrín exige comenzar por el
registro arqueozoológico disponible. Sin conjuntos faunísticos bien
contextualizados, no pueden reconstruirse con seguridad especies, edades de
sacrificio, estrategias productivas o intensidad del consumo. La toponimia y la
cartografía son complementarias, pero no sustituyen a los restos animales.
El segundo eje sería territorial: cartografiar alquerías, regadíos,
secanos, montes, agua y caminos, y analizar su conectividad. El tercero sería
documental, buscando menciones a ganado, pastos, términos comunales, daños en
cultivos, dehesas, majadas o derechos de aprovechamiento, especialmente en
documentación inmediatamente posterior a la conquista que pueda conservar
estructuras anteriores.
La principal limitación es cronológica. Muchos elementos visibles
hoy —vías pecuarias formalizadas, ermitas, topónimos o límites municipales—
pertenecen a épocas posteriores. El método debe demostrar continuidad antes de
utilizarlos como evidencia nazarí.
23. Análisis toponímico preliminar
La toponimia pastoril puede ser un instrumento de prospección. Voces
como majada, prado, cañada, dehesa, corral, abrevadero, pastor, ganado o
determinados nombres de collados y lomas pueden señalar lugares que merecen
investigación. Sin embargo, el significado actual o moderno de un topónimo no
fija su antigüedad.
El procedimiento adecuado consiste en reunir las formas más antiguas
disponibles, fechar su primera documentación, georreferenciarlas y comprobar su
relación con agua, pendientes, caminos y usos del suelo. Solo entonces puede
evaluarse si forman patrones territoriales significativos.
24. Cartografía interpretativa y corredores plausibles
La cartografía debe distinguir tres niveles: rutas históricamente
documentadas; caminos tradicionales cuya cronología medieval es posible pero no
demostrada; y corredores de mínimo coste definidos únicamente por la
topografía. Esta separación evita convertir una ruta geográficamente lógica en
una vía ganadera medieval sin pruebas.
Entre los ámbitos que merecen análisis se encuentran el umbral
septentrional de Padul y el Suspiro del Moro; los accesos desde Dúrcal y
Nigüelas hacia Sierra Nevada; el corredor meridional hacia Béznar, Ízbor y la
costa; el paso de Tablate hacia Lanjarón y la Alpujarra; y las conexiones
occidentales hacia Albuñuelas, Saleres y los territorios relacionados con El
Temple y las sierras occidentales.
Un estudio SIG riguroso debería utilizar modelos digitales de
elevaciones, hidrografía, red histórica de caminos, localización de
asentamientos, áreas irrigadas reconstruidas y fuentes de agua. El resultado no
sería un mapa de «cañadas nazaríes», sino un mapa de probabilidad y
conectividad que después debe contrastarse con evidencias históricas.
25. Informe de viabilidad investigadora
La incorporación del Valle de Lecrín a un proyecto general sobre
ganadería en al-Ándalus es científicamente viable como línea exploratoria. Su
principal fortaleza es territorial: diversidad ecológica y posición de enlace
entre unidades regionales. Su principal debilidad es documental: por ahora no
existe una base específica comparable a la de territorios donde la ganadería
medieval ha sido estudiada de forma sistemática.
La investigación debería avanzar por fases. Primero, estado de la
cuestión y catálogo de fuentes. Segundo, inventario arqueozoológico y
documental. Tercero, cartografía de usos del suelo, agua y movilidad. Cuarto,
trabajo de campo selectivo. Quinto, comparación con territorios ya estudiados.
Solo al final sería razonable formular un modelo ganadero del Valle.
La conclusión más importante es metodológica: el Valle no debe
incorporarse porque «parezca» ganadero, sino si las fuentes permiten demostrar
cómo se integraba la actividad pecuaria en su organización territorial.
PARTE VIII. COMPARACIONES MEDITERRÁNEAS Y DEBATE GENERAL
26. Agricultura andalusí y modelos extra-peninsulares
La agricultura de al-Ándalus formó parte de redes de conocimiento y
circulación de plantas que conectaban el Mediterráneo y el mundo islámico. La
comparación con Iraq, Siria, Irán, el Magreb y Sicilia permite distinguir
elementos compartidos de adaptaciones regionales.
En el Oriente islámico existían tradiciones hidráulicas antiguas,
incluidos grandes canales y qanats. Al-Ándalus desarrolló y adaptó técnicas a
valles mediterráneos, con numerosos sistemas gravitatorios de escala local. En
el Magreb, la gestión comunitaria de agua y otros recursos ofrece paralelos
institucionales relevantes, mientras Sicilia constituye otro laboratorio
mediterráneo de transferencia y adaptación de cultivos y regadíos.
La comparación con la Europa cristiana debe evitar simplificaciones.
No existió una Europa medieval homogéneamente «atrasada» frente a un al-Ándalus
uniforme. Sí puede sostenerse que determinadas regiones islámicas desempeñaron
un papel destacado en la circulación de cultivos, técnicas y textos
agronómicos, cuyos efectos variaron según contextos.
27. Nota metodológica comparativa aplicada al Valle
Comparar el Valle de Lecrín con territorios externos solo es útil si
se definen variables comunes: altitud, disponibilidad de agua, estacionalidad,
tipos de cultivo, accesibilidad, derechos colectivos y composición ganadera. La
semejanza visual del paisaje no es suficiente.
El Magreb es especialmente relevante por proximidad histórica y
ecológica, pero la etnografía moderna no puede convertirse en fósil viviente de
al-Ándalus. Su función es generar hipótesis sobre regulación y
complementariedad ecológica que después deben contrastarse con fuentes
medievales peninsulares.
Conclusiones generales
La ganadería fue un componente estructural de las economías agrarias
andalusíes y nazaríes. Su estudio permite comprender aspectos que una lectura
exclusivamente hidráulica deja incompletos: fertilización, consumo, materias
primas, transporte, movilidad y aprovechamiento de espacios no cultivados.
El Valle de Lecrín presenta condiciones especialmente interesantes
para investigar la relación entre alquerías irrigadas, secanos, montaña y
corredores regionales. Sin embargo, la investigación se encuentra todavía en
una fase de formulación de problemas. No existe base suficiente para afirmar la
presencia de descansaderos andalusíes concretos, agdales o rutas ganaderas
nazaríes determinadas sin un trabajo adicional de comprobación.
Padul constituye uno de los sectores prioritarios por la combinación
de humedal, piedemonte y comunicaciones. Las cuestiones planteadas sobre Ermita
Vieja, los Prados de Lopera y el Cristo del Zapato son científicamente fértiles
si se mantienen como hipótesis contrastables.
La comparación con Sierra de la Sagra, El Temple y los agdales
magrebíes proporciona tres lentes distintas —montaña, articulación
agro-pastoral y regulación comunal— que pueden orientar el análisis. Ninguna de
ellas debe imponerse previamente al registro del Valle.
El camino más sólido consiste en integrar arqueozoología,
documentación, arqueología del paisaje, toponimia histórica y SIG. El objetivo
no sería demostrar una idea preconcebida, sino establecer qué papel desempeñó
realmente la ganadería en la formación y funcionamiento del territorio medieval
del Valle de Lecrín.
Bibliografía general y comentada
García García, Marcos;
Moreno García, Marta (2018). «De huertas y rebaños: reflexiones históricas y
ecológicas sobre el papel de la ganadería en al-Ándalus y aportaciones
arqueozoológicas para su estudio». Historia Agraria, 76, pp. 7-48. Referencia fundamental para integrar ganadería y agricultura
andalusí. Revisa críticamente la marginación historiográfica de la actividad
pecuaria y muestra el potencial de la arqueozoología y del análisis
agroecológico.
Villar Mañas, Sonia;
García García, Marcos (eds.) (2017). Ganadería y arqueología medieval. Granada:
Alhulia. Volumen colectivo procedente de las XV
Jornadas de Arqueología Medieval. Reúne aproximaciones arqueozoológicas,
documentales, territoriales y antropológicas y constituye un marco metodológico
directo para este libro.
Malpica Cuello, Antonio;
Villar Mañas, Sonia; García-Contreras Ruiz, Guillermo (2017). «Paisajes
ganaderos en las últimas tierras de al-Andalus», en S. Villar Mañas y M. García
García (eds.), Ganadería y arqueología medieval, pp. 99-126. Trabajo especialmente pertinente para el Reino de Granada porque
aborda la construcción de paisajes ganaderos en las últimas tierras andalusíes.
Malpica Cuello, Antonio;
Villar Mañas, Sonia; García-Contreras Ruiz, Guillermo (2013). «Sal y ganadería
en el reino de Granada (siglos XIII-XV), un proyecto de investigación sobre dos
importantes actividades económicas en época nazarí». Debates de Arqueología
Medieval, 3, pp. 375-390. Presenta el marco de
investigación que relaciona recursos, ganadería y territorio en el reino
nazarí.
Malpica Cuello, Antonio
(2011). «Poblamiento, agricultura y ganadería en el reino nazarí de Granada»,
en La pastorizia mediterranea: storia e diritto (secoli XI-XX), pp. 41-54. Sitúa la ganadería dentro de la estructura territorial y agraria
nazarí, evitando estudiarla como actividad aislada.
Malpica Cuello, Antonio
(2012). «La vida agrícola y la ganadería en Al-Andalus y en el reino nazarí de
Granada», en Homenaje al Profesor Dr. D. José Ignacio Fernández de Viana y
Vieites, pp. 213-228. Síntesis útil para
contextualizar agricultura y ganadería en el marco andalusí y nazarí.
Malpica Cuello, Antonio;
Villar Mañas, Sonia; García-Contreras Ruiz, Guillermo (2021). «Irrigated
Pasturelands in Mountain Ranges in the South-East of the Iberian Peninsula», en
H. Kirchner y F. Sabaté (eds.), Agricultural Landscapes of al-Andalus, and the
Aftermath of the Feudal Conquest, pp. 257-277. Muy
relevante para cuestionar la oposición entre regadío y ganadería y para
estudiar prados irrigados en montaña.
García Pérez, Juan Félix
(2011). Territorio y poblamiento medieval en el Valle de Lecrín: la alquería de
Padul. Salobreña: Alhulia. Base territorial
imprescindible para Padul y el norte del Valle. Su objeto principal es
poblamiento y paisaje agrario; precisamente por ello sirve como plataforma para
incorporar ahora la pregunta ganadera.
García Pérez, Juan Félix
(2014). «Organización del paisaje agrario en el Valle de Lecrín:
agroecosistemas hidráulicos y de secano», en Estudios de Historia sobre el
Valle de Lecrín. Permite comprender la articulación
de regadío y secano que debe preceder a cualquier reconstrucción de espacios
pecuarios.
García Pérez, Juan Félix
(2015). «Transformación de la práctica agrícola nazarí después de la conquista
castellana en el contexto del Valle de Lecrín», en El paisaje y el análisis del
territorio. Reflexiones sobre el sur de al-Andalus, pp. 103-130. Aporta elementos para el análisis regresivo y para distinguir
permanencias y transformaciones tras la conquista.
Domínguez Gregorio, Pablo
(2017). «El agdal, el gran sistema de gestión comunitaria de los recursos
naturales del Magreb y… ¿del extremo sud-occidental de la Europa medieval?», en
Ganadería y arqueología medieval, pp. 143-170.
Referencia comparativa central para estudiar el agdal como institución de
gestión comunitaria. Debe utilizarse como analogía heurística, no como prueba
automática de instituciones equivalentes en al-Ándalus.
Watson, Andrew M. (1983).
Agricultural Innovation in the Early Islamic World. Cambridge: Cambridge
University Press. Obra clásica de la tesis de la
revolución agrícola islámica. Es imprescindible para conocer el debate, aunque
muchas de sus generalizaciones han sido revisadas y matizadas.
Glick, Thomas F. (1970).
Irrigation and Society in Medieval Valencia. Cambridge, Mass.: Harvard
University Press. Estudio clásico sobre tecnología,
organización social y continuidad de los regadíos valencianos. Útil para
comparar instituciones hidráulicas sin trasladarlas mecánicamente a Granada.
Villar Mañas, Sonia (ed.)
(2013). Sal, agricultura y ganadería: la formación de los paisajes rurales en
la Edad Media. Volumen que relaciona actividades
productivas y formación de paisajes medievales; útil para situar la ganadería
dentro de una lectura territorial más amplia.
López García, Esteban
(2017). «Usos ganaderos en la Sierra de las Nieves (Málaga) tras la conquista
castellana: la villa de Tolox (1485-1575)», en Ganadería y arqueología
medieval, pp. 171-196. Ofrece un caso comparativo
del sur peninsular para estudiar usos ganaderos inmediatamente posteriores a la
conquista y sus posibilidades de análisis regresivo.
Fuentes cartográficas y documentales recomendadas para una
fase posterior
·
Instituto Geográfico Nacional:
cartografía topográfica histórica y actual, ortofotografía y modelos digitales
del terreno.
·
Catastro de Ensenada y
documentación municipal moderna: útiles para reconstruir usos de monte, pastos,
caminos y microtoponimia, siempre distinguiendo su cronología.
·
Libros de apeo y repartimiento
posteriores a la conquista: potencialmente esenciales para identificar
términos, montes, caminos, aguas y derechos que puedan conservar información de
estructuras precedentes.
·
Archivo Histórico Provincial de
Granada, Archivo de la Real Chancillería de Granada, archivos municipales y
documentación eclesiástica: fondos a revisar específicamente para conflictos de
pastos, límites, aguas y aprovechamientos comunales.
·
Cartografía de vías pecuarias
de la Junta de Andalucía: útil como registro de la red legal moderna y
contemporánea; no debe identificarse sin demostración con rutas andalusíes.
Nota final del autor
Este libro tiene carácter de dossier de investigación y síntesis. Su
finalidad es ordenar preguntas, reunir marcos comparativos y señalar líneas de
comprobación documental y arqueológica sobre la ganadería en al-Ándalus, con
especial atención al Reino nazarí y a las posibilidades que ofrece el Valle de
Lecrín.
La investigación histórica avanza cuando una hipótesis puede ser
contrastada y, si es necesario, descartada. Por ello se ha procurado
diferenciar de forma expresa entre datos comprobados, paralelos comparativos y
propuestas de trabajo.
Miguel Ángel Molina Palma
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