19 junio 2026

El Coronel Federico González-Vico de Padul

El coronel Federico González-Vico 

 El coronel Federico González-Vico: una vida al servicio de España, Granada y la memoria 🇪🇸🌿


Hay personas que no se explican solo por el cargo que han ocupado. Hay trayectorias que, aunque puedan resumirse en destinos, condecoraciones y responsabilidades, necesitan también una mirada más humana para entender su verdadera dimensión. Porque una vida de servicio no se mide únicamente por los años de uniforme, sino por la huella que deja en las instituciones, en los pueblos, en la cultura, en la familia, en los amigos y en la memoria colectiva.

Una de esas vidas es la del coronel Federico Emilio González-Vico Santiago, militar español del Ejército de Tierra, coronel del Cuerpo General, especialidad Artillería y Estado Mayor, nacido en Padul.

Paduleño de nacimiento y granadino de alma, Federico pertenece a esa generación que creció entre disciplina, estudio, raíces familiares y vocación de servicio. Vivió parte de su infancia en Madrid, por el destino de su padre como Guardia Civil, y desde joven fue forjando un carácter marcado por el esfuerzo, la responsabilidad y una profunda lealtad a los valores recibidos.

Para mí, además, Federico no es solo el coronel González-Vico. Es también el compañero de aquellos años de juventud en el Seminario Menor San Cecilio de Granada, donde compartimos nuestros estudios normales de 1.º y 2.º de BUP. En su perfil aparece esa etapa formativa, promoción de 1978, junto a su paso posterior por el IES Federico García Lorca de Churriana de la Vega, promoción de 1980. Son datos aparentemente sencillos, pero dicen mucho: antes del uniforme, antes de los mandos, antes de las misiones internacionales y de los actos institucionales, estuvo el muchacho que estudiaba, convivía, aprendía y se formaba en Granada.

Aquellos años del Seminario Menor quedaron grabados en muchos de nosotros. Eran tiempos de pupitre, libros, patios, rezos, disciplina diaria y compañerismo. Allí no sabíamos todavía qué sería de cada uno. Pero algo quedó sembrado: el respeto, la responsabilidad, la amistad y esa manera de mirar la vida con sentido de deber.

Federico eligió después el camino militar. Ingresó en la Academia General Militar y comenzó una carrera intensa en el Ejército de Tierra. Sus primeros destinos estuvieron vinculados al Grupo de Artillería de Campaña Autopropulsada de Córdoba, dentro de la Brigada Mecanizada “Guzmán el Bueno”. A partir de ahí, su vida profesional fue avanzando entre unidades de Artillería, destinos logísticos, cuarteles generales y puestos de alta responsabilidad.

Pasó por el Cuartel General de la Brigada X en Córdoba, mandó el Grupo de Transporte en Granada, estuvo al frente del Grupo Logístico en Badajoz, desempeñó responsabilidades en la Jefatura del Mando de Apoyo Logístico del Ejército y, en 2018, asumió el mando de la ULOG-23 en Ceuta. Su perfil profesional se fue definiendo como el de un militar preparado, metódico, eficaz y muy vinculado a la logística, esa parte esencial del Ejército que muchas veces no se ve, pero sin la cual nada funciona.

También sirvió fuera de España. Participó en misiones internacionales en Bosnia, Kosovo, Afganistán y Líbano. Cada una de esas misiones implica algo más que una línea en una biografía: significa distancia de la familia, responsabilidad en escenarios complejos, convivencia con otros ejércitos, prudencia, temple y conciencia de estar representando a España lejos de casa.

Su formación acompañó siempre a su trayectoria. Dominio del inglés, especialización en logística, cooperación cívico-militar, Diploma de Logística y Curso de Alta Gestión Logística forman parte de una preparación sólida. Sus condecoraciones —entre ellas varias Cruces al Mérito Militar, la Placa, la Encomienda y la Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, además de reconocimientos internacionales— hablan de una carrera de entrega y constancia.

Pero en Federico hay algo que va más allá de la hoja de servicios. Lo muestran bien las imágenes de estos últimos años: el coronel sentado en una mesa de trabajo, hablando con serenidad, rodeado de papeles, con la gorra sobre la mesa; el militar que escucha y explica; el mando que no se limita a representar, sino que conversa, atiende, acompaña y abre puertas.

En 2020 tomó posesión como Subdelegado de Defensa en Granada, cargo que desempeñó hasta su pase a la reserva en junio de 2026. Durante esos años, la Subdelegación de Defensa no fue solo una institución administrativa. Con él se convirtió en un espacio abierto a la sociedad granadina.

Federico supo tender puentes con los ayuntamientos, la Universidad de Granada, el MADOC, los centros educativos, las cofradías, el mundo empresarial, las asociaciones culturales y la ciudadanía. Impulsó conferencias, exposiciones, juras de bandera civiles, visitas de escolares, ferias de empleo, actos de Cultura de la Defensa y encuentros institucionales. Su manera de ejercer el cargo tuvo algo muy claro: acercar las Fuerzas Armadas a la gente.

En algunas fotografías aparece junto al gran repostero rojo de la Subdelegación de Defensa en Granada, bajo la presencia de la bandera de España y rodeado de autoridades civiles, militares y educativas. Esa imagen resume muy bien una etapa: Federico como punto de encuentro entre la institución militar y la sociedad civil. No como una figura distante, sino como alguien capaz de unir mundos que a veces parecen separados.

Durante los años difíciles de la pandemia y la postpandemia, su labor tuvo también una dimensión humana importante: apoyo a reservistas, personal retirado, viudas y familias vinculadas al ámbito militar. Porque hay cargos que pueden ejercerse desde la firma fría, y hay otros que se ejercen desde la cercanía. Federico eligió la cercanía.

Uno de los momentos más destacados de su etapa granadina fue la organización del Día de las Fuerzas Armadas de 2023 en Granada, una celebración que llenó la ciudad de orgullo, emoción y participación ciudadana, con la presencia de los Reyes. Las fotografías de actos vinculados a las Fuerzas Armadas, con carteles, uniformes, autoridades y ciudadanos, reflejan ese esfuerzo por hacer visible una institución que forma parte de la vida nacional y también de la vida granadina.

También resulta muy significativa su presencia en iniciativas educativas. En las imágenes se le ve en actos con jóvenes, entregas de reconocimientos y actividades como el concurso literario Carta a un militar español. Ahí aparece otra de sus grandes preocupaciones: transmitir valores a las nuevas generaciones. No imponerlos, sino explicarlos. No desde la solemnidad vacía, sino desde el ejemplo: servicio, disciplina, compañerismo, esfuerzo, lealtad, respeto y amor a España.

En diciembre de 2024, junto a la delegada de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, María José Martín, clausuró la V edición del curso de Formación Profesional para el Empleo organizado en coordinación con el ámbito de reclutamiento y educación. También participó en actos como el XXX Aniversario de la creación de la Subdelegación de Defensa en Granada, y en encuentros institucionales en municipios como Baza, donde se impulsaron iniciativas tan simbólicas como la Jura de Bandera para personal civil.

La imagen de Federico sosteniendo el cartel de la Jura de Bandera de Baza habla de esa Granada amplia que él ha sabido recorrer: no solo la capital, sino también la provincia. Porque Granada es mucho más que sus monumentos mayores. Granada son sus comarcas, sus pueblos, sus ayuntamientos, sus jóvenes, sus tradiciones y sus instituciones locales. Federico entendió esa dimensión provincial y trabajó para estar presente en ella.

Por eso resulta tan acertada la comparación con la célebre “Plataforma de Vico”, aquel plano histórico trazado por Ambrosio de Vico a finales del siglo XVI, que fijó para la posteridad la fisonomía urbana y monumental de Granada. Siglos después, otro Vico —el coronel Federico González-Vico — ha trazado también su propia plataforma. No una plataforma de calles, torres, murallas e iglesias, sino un mapa invisible de afectos, colaboraciones, instituciones, pueblos, cultura, defensa y memoria.

Su vínculo con la cultura granadina ha sido especialmente valioso. Desde la revista Alhóndiga, su nombre queda asociado a proyectos patrimoniales de gran interés, como la conmemoración de los 700 años de Granada y la pólvora. Bajo su mandato, la Subdelegación de Defensa abrió sus puertas a iniciativas culturales, demostrando que el Ejército no vive de espaldas a la historia, sino que forma parte de ella.

Federico ha entendido que la defensa de un país no consiste solo en proteger sus fronteras o cumplir misiones internacionales. También consiste en custodiar su memoria, su patrimonio, sus símbolos, sus tradiciones y el vínculo entre generaciones.

Esa dimensión cultural se une a una dimensión profundamente personal y espiritual. Federico está muy vinculado a las tradiciones granadinas. Pertenece a la Cofradía del Santísimo Cristo de los Favores, en el Realejo, y junto a su esposa, Montserrat Puertas Melero, fue nombrado Mayordomo Sacramental. En una de las imágenes aparece vestido de traje, con medalla al cuello, en un ambiente de iglesia, tradición y solemnidad. No está ahí como una autoridad de paso, sino como alguien que forma parte viva de la Granada devocional.

También fue especialmente emotivo el gesto de entregar su fajín militar a la Virgen de las Angustias, Patrona de Granada. Ese acto resume muchas cosas: gratitud, fe, memoria, cierre de una etapa y reconocimiento íntimo a la ciudad que tanto ha significado para él. Hay gestos que no necesitan demasiadas palabras. Un fajín militar ofrecido a la Patrona habla de una vida entregada, de una promesa cumplida y de una forma de entender el honor.

En varias fotografías aparece junto a Montserrat, su esposa, en actos institucionales y religiosos. Esa presencia familiar es importante. Detrás de una carrera militar larga hay siempre una familia que acompaña, sostiene, espera y comparte sacrificios. Federico y Montserrat forman parte de esa imagen serena de servicio y arraigo. Junto a ellos están sus hijos, Federico y Lucía, parte esencial de su vida.

Y luego está la amistad.

El 19 de noviembre de 2022, un grupo de antiguos compañeros del Seminario Menor de Granada celebramos una comida de reencuentro. Fue uno de esos días en los que el tiempo parece regresar. Nos reunimos antiguos alumnos que habíamos compartido una etapa decisiva de nuestra juventud. Allí estuvo Federico, no como coronel, sino como compañero.

A aquella comida asistimos José Antonio Rodríguez Hervás, José Antonio Prieto Calero, Federico González-Vico Santiago, Pedro Aguilera, Ricardo Miranda, Juan Pablo Maldonado, Jorge Ocón Moraleda, Emilio Lozano, Antonio Rejón Vera, Ramón Ortega, F. Javier Martín, José Abarca, Juan Antonio Medina, Rafael Ocete Martínez, Antonio Rejón Cabello, Antonio Jiménez Cazalilla, Enrique Jiménez Cazalilla y Miguel Ángel Molina Palma. 

Aquel encuentro tuvo algo de regreso a la raíz. Porque uno puede recorrer el mundo, mandar unidades, vestir uniforme, recibir condecoraciones, participar en misiones internacionales y ocupar cargos relevantes, pero siempre queda dentro el muchacho que fue. El compañero de clase. El amigo de juventud. El alumno del Seminario Menor. El granadino que empezó su camino mucho antes de imaginar hasta dónde llegaría.

Federico González-Vico pasa ahora a la reserva tras una brillante trayectoria. Pero la reserva no es silencio ni desaparición. En personas como él, la reserva es otra forma de permanencia. Se deja el despacho, se entrega el relevo, se cierra una etapa oficial, pero no se apaga la vocación de servicio.

Su legado permanece en Granada: en la Subdelegación de Defensa, en los actos que impulsó, en los jóvenes que escucharon hablar de las Fuerzas Armadas, en los municipios que visitó, en las instituciones que lo respetan, en la cultura que apoyó, en las cofradías que lo sienten cercano, en su familia y en sus amigos.

El coronel Federico González-Vico ha servido a España con honor, al Ejército con lealtad, a Granada con cercanía y a la cultura con sensibilidad. Ha sabido vestir el uniforme sin perder la sonrisa, ejercer el mando sin perder la humanidad y representar a una institución sin alejarse de la gente.

Por eso, al hablar de él, no basta con decir que ha sido un buen militar. Hay que decir también que ha sido un gran puente. Un puente entre Ejército y sociedad, entre Granada y sus Fuerzas Armadas, entre tradición y modernidad, entre cultura y defensa, entre memoria y futuro.

Los cargos pasan. Los uniformes se guardan. Los despachos cambian de manos. Pero hay mapas que no se borran. Federico ha trazado el suyo en Granada, como una segunda “Plataforma de Vico”: no dibujada con tinta sobre papel, sino con servicio, afecto, disciplina, cultura y humanidad.

Y ese mapa permanecerá. 🇪🇸🌿


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 🇪🇸🌿

En la Basílica de Nuestra
Señora de las Angustias




















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