🌿 Restábal no era una isla
Matrimonios con Melegís, Saleres, Pinos, Albuñuelas, Granada y medio Valle de Lecrín
Hay pueblos que parecen pequeños cuando uno los mira en el mapa.
Un puñado de calles.
Una iglesia.
Una plaza.
Un cementerio.
Unas casas blancas sobre la ladera.
Un camino que baja, otro que sube, una acequia que pasa, un barranco que separa.
Pero cuando uno abre los libros antiguos de matrimonios descubre que ningún pueblo estaba solo.
Restábal no era una isla. 🌿
Era un pueblo unido por caminos, sangre, bodas, viudeces, segundas nupcias, padrinos, herencias y entierros con muchos otros lugares: Saleres, Melegís, Pinos del Valle, Albuñuelas, Granada, Murchas, Chite, Nigüelas, Mondújar, Motril, Cónchar, Talará, Dúrcal, Padul, Lanjarón, Vélez de Benaudalla y más pueblos que van apareciendo como si el archivo fuese un mapa humano del antiguo Reino de Granada.
El archivo de matrimonios de Restábal es magnífico para ver esto.
Porque cada boda es una línea que une dos casas.
Y muchas veces también une dos pueblos.
Un novio de Saleres con una novia de Restábal.
Una mujer de Melegís entrando en una casa restableña.
Un hombre de Pinos casándose con una muchacha de Restábal.
Una joven de Albuñuelas enlazando con una familia del Valle.
Un granadino de una parroquia de la capital llegando hasta un pueblo pequeño.
Una rama de Mondújar, Chite o Murchas metiéndose en la memoria de Restábal.
Así se hizo la genealogía del Valle: no como una línea cerrada, sino como una red.
📜 El archivo matrimonial: un mapa de caminos.
Cuando miramos los matrimonios de Restábal desde el siglo XVII hasta 1971, aparece una realidad clara: los vecinos no se casaban únicamente entre ellos.
El pueblo miraba constantemente hacia fuera.
En el archivo aparecen novios y novias vinculados a Saleres más de un centenar de veces. También aparece Melegís de forma muy abundante. Le siguen Pinos del Valle, Albuñuelas, Granada, Murchas, Nigüelas, Chite, Mondújar, Motril, Cónchar, Talará, Dúrcal, Padul, Lanjarón y Vélez de Benaudalla.
Estas cifras no son solo números. Son pasos. Son trayectos. Son conversaciones entre familias. Son acuerdos de boda. Son madres preparando ajuares. Son padres dando consentimiento. Son sacerdotes anotando nombres. Son novias que dejan su pueblo y novios que llegan a otro.
El archivo matrimonial nos dice que Restábal estaba unido al mundo por una cosa muy sencilla y muy poderosa:
el matrimonio. 💍
🕯️ Saleres: el hermano más cercano.
Si hay un pueblo que aparece unido a Restábal con una fuerza especial, ese es Saleres.
Saleres fue mucho más que un pueblo vecino. Durante largo tiempo aparece como anejo, como lugar unido a Restábal en lo religioso, en lo documental y en lo familiar. Por eso no sorprende que en los matrimonios aparezca constantemente.
Ya en 1626, Alonso Palomares, de Saleres, se casó con María Ruiz, de Restábal.
En 1629, Juan Ramírez, de Saleres, se casó con Estefana Gómez, de Restábal.
Ese mismo año, Juan de Montosa, de Saleres, aparece unido a María Ruiz Ruiz.
Y en 1670, Juan Contreras Aragón, de Restábal, se casó con Catalina López Hernández, de Saleres.
Estos enlaces tempranos demuestran que, desde los primeros libros conservados, Restábal y Saleres eran casi una sola familia extendida. Las muchachas de un pueblo pasaban al otro. Los apellidos cruzaban el camino. Los hijos nacían con sangre mezclada de ambos lugares.
Restábal y Saleres no se miraban desde lejos. Se tocaban.
Había entre ellos un camino corto, pero lleno de vida: por allí pasaban novios, viudas, entierros, testigos, padrinos y noticias. El archivo lo confirma una y otra vez.
🍊 Melegís: la corriente melegileña hacia Restábal.
Después de Saleres, Melegís aparece también con mucha fuerza en los matrimonios de Restábal.
Melegís no era un lugar lejano. Era otro pueblo del mismo paisaje humano. Y los matrimonios lo muestran como una fuente constante de relaciones familiares.
En 1638, Pedro Sánchez Muñoz, de Melegís, se casó con Francisca de Alfaro, de Restábal.
En 1655, Francisco Pérez, de Melegís, se casó con María de Aragón, de Restábal.
En 1665, Juan López Baena, de Melegís, se casó con Tomasa Ramírez Contreras, de Restábal.
En 1668, Manuel González Ortiz, de Melegís, se casó con Juana de Contreras, de Restábal.
En 1670, Francisco González Ortiz, de Melegís, se casó con Isabel Ruiz Guerrera, de Restábal.
Y en 1708, Juan Muñoz Pérez, de Melegís, se casó con Ana Márquez, de Restábal.
Estos nombres nos enseñan algo hermoso: la relación entre Melegís y Restábal no fue ocasional. Fue constante. Los González, Pérez, Muñoz, López, Sánchez, Contreras, Ruiz, Márquez y Alfaro iban entrelazando ambos pueblos.
Muchas familias restableñas tienen raíz melegileña. Y muchas familias de Melegís pudieron llevar sangre de Restábal.
El Valle de Lecrín se entiende mejor cuando se deja de mirar cada pueblo como un lugar cerrado y se empieza a mirar como una red de casas comunicadas.
🏔️ Pinos del Valle: el camino hacia otra ladera.
Pinos del Valle aparece también de forma notable en el archivo matrimonial de Restábal.
En 1638, Pedro Martín Almazán, de Pinos del Valle, se casó con Sebastiana Salazar Aragón, de Restábal.
En 1633, Pedro de Espejo, de Pinos del Valle, se casó con Francisca de Alfaro, de Restábal.
En 1641, Jerónimo Baptista Hernández, de Pinos del Valle, se casó con Ana Contreras Alfaro, de Restábal.
En 1688, Luis Delgado, de Pinos del Valle, se casó con Bernarda Ruiz Puerta, de Restábal.
Y en el siglo XVIII siguen apareciendo enlaces con apellidos como Rodríguez, Delgado, Ramos, Bonel, Palomares, Cobo y Ruiz.
Pinos era otro mundo cercano: no el mismo núcleo, pero sí el mismo territorio de relaciones. Desde Pinos llegaban hombres y mujeres que se integraban en Restábal. Y desde Restábal salían ramas hacia Pinos.
La genealogía lo demuestra: los pueblos no estaban separados por montañas, sino unidos por caminos.
🌾 Albuñuelas: una presencia constante.
Albuñuelas aparece muchas veces en los matrimonios de Restábal, y eso no debe sorprender. Era un pueblo importante, con fuerte vida agrícola, con familias antiguas y con muchos enlaces hacia otros lugares del Valle y de la comarca.
En 1623, Francisco López, de Albuñuelas, se casó con Ana Martín, de Restábal.
En 1636, Francisco García Rubio, de Albuñuelas, se casó con Cecilia Salazar Aragón, de Restábal.
En 1639, Alonso Ruiz Zarco, de Albuñuelas, se casó con Francisca González Ruiz, de Restábal.
En 1711, Nicolás del Castillo Conejero, de Albuñuelas, se casó con Ángela Cobo Blanca, de Restábal.
Y también en 1711, Juan Palma Blanca, de Albuñuelas, se casó con Antonia Morales Castellano, de Restábal.
Aquí aparecen apellidos que después se harán muy importantes en muchas genealogías: Ruiz, Zarco, Palma, Blanca, Cobo, García, Salazar, González.
Albuñuelas aportó sangre, apellidos y ramas a Restábal. Y Restábal devolvió lo mismo.
🏙️ Granada: la ciudad también entraba en el pueblo.
Restábal no solo se casaba con pueblos cercanos. También aparecen muchos enlaces con Granada.
Y esto es muy interesante, porque Granada no aparece como un solo lugar abstracto. A veces se citan parroquias concretas: La Magdalena, San Matías, Las Angustias, San Ildefonso, San Andrés, El Salvador. Es decir, el archivo matrimonial de Restábal también se abre a la ciudad.
En 1670, Juan Ruiz Maroto, de Granada, se casó con Ana García Blanca, de Restábal.
En 1691, Manuel Lomas Fuentes Ramírez, de Granada, se casó con Quiomar Salazar Machuca, de Restábal.
En 1728, Juan García Aro, de Granada, se casó con Salvadora Rodríguez Contreras, de Restábal.
En 1732, José Vallejo Blanca, de Restábal, se casó con María Fernández Salazar, de Granada.
Estos enlaces muestran que Restábal no vivía encerrado en lo rural. Tenía contacto con la capital, con sus parroquias, con su administración, con sus oficios, con sus familias.
A veces Granada aportaba un novio.
A veces una novia.
A veces una segunda oportunidad para un viudo.
A veces una rama que entraba en el pueblo y se quedaba para siempre.
🌿 Murchas: otra raíz del Valle.
Murchas aparece también con fuerza en los matrimonios. No es extraño: Murchas, Melegís, Restábal y Saleres comparten una geografía muy próxima y muchas familias cruzadas.
En 1755, Ramón López García, de Murchas, se casó con Nicolasa Molina Contreras, de Restábal.
En 1782, Dionisio Ruiz Roldán, de Murchas, se casó con Josefa Morillas Mota, de Restábal.
En 1813, Gonzalo Morillas Márquez, de Restábal, se casó con Rosa Zarco Rosales, de Murchas.
En 1831, José Molina, de Restábal, se casó con Lucía Ortiz Roldán, de Murchas.
Y en 1837, Juan Jiménez López, de Murchas, se casó con María de Jesús Morillas Tapia, de Restábal.
Los apellidos lo dicen todo: López, Molina, Contreras, Ruiz, Roldán, Morillas, Márquez, Zarco, Ortiz, Jiménez, Tapia. Son apellidos que no pertenecen a un único pueblo. Son apellidos del Valle.
🌿 Chite: un pueblo pequeño, una presencia firme.
Chite aparece en el archivo con menos volumen que Saleres o Melegís, pero con una presencia clara y repetida.
En 1734, Jerónimo Ortega Ruiz, de Restábal, se casó con María Molino Guerrero, de Chite.
En 1746, Nicolás Molino García, de Chite, se casó con Josefa Ruiz Contreras, de Restábal.
En 1786, Salvador Molino Padial, de Chite, se casó con Jerónima Zarco Contreras, de Restábal.
En 1802, José Carmona Suárez, de Chite, se casó con Antonia Josefa Morillas Márquez, de Restábal.
En 1804, Antonio Rodríguez Tapia, de Chite, se casó con Antonia María Gaona Salazar, de Restábal.
Chite aparece unido a Restábal sobre todo por apellidos como Molino, Ortega, Ruiz, Zarco, Contreras, Morillas, Márquez, Rodríguez, Tapia, Gaona y Salazar.
Otra vez vemos la misma realidad: los pueblos pequeños se sostenían entre ellos. No había una vida familiar separada, sino una circulación constante.
🌸 Nigüelas y Mondújar: dos puertas importantes.
Nigüelas aparece con enlaces muy interesantes.
En 1711, Andrés Martín de Zaragoza Solier, de Nigüelas, se casó con Isabel Sáez Diente Vergara, de Restábal.
En 1721, Manuel José Ruiz Morales, de Nigüelas, se casó con Antonia Contreras Fuentes, de Restábal.
En 1753, Jerónimo Contreras Liquiñano, de Restábal, se casó con Luisa Ruiz Torres, de Nigüelas.
En 1789, Francisco González Márquez, de Nigüelas, se casó con Isabel María Maroto Enríquez, de Restábal.
Y en 1794, Francisco Molina Soto, de Nigüelas, se casó con Rosa Márquez Gaona, de Santa Fe, entrando después esa rama Molina-Márquez en la memoria de Restábal.
Mondújar también aparece de forma destacada.
En 1704, Manuel Vázquez Alfaro, de Restábal, se casó con María Robles Padial, de Mondújar.
En 1733, Luis Molina Muñoz, de Mondújar, se casó con Juana Contreras Moya, de Restábal. Este matrimonio es muy importante porque introduce una rama Molina que después tendrá gran presencia en Restábal.
En 1743, José Sánchez Zarco, de Restábal, se casó con Salvadora Gijón Cardona, de Mondújar.
En 1806, José Muñoz Guerrero, de Mondújar, se casó con Francisca Josefa Maroto Montosa, de Restábal.
Nigüelas y Mondújar eran dos puertas más por las que entraban apellidos, vínculos y descendencias.
🌊 Motril: el camino hacia la costa.
Aunque pueda parecer más lejano, Motril también aparece en los matrimonios de Restábal.
En 1659, Juan Alférez, de Motril, se casó con María Muñoz, de Restábal.
En 1674, Juan González Martín, de Motril, se casó con Antonia Flores González, de Restábal.
En 1739, Francisco de la Torre Batista, de Motril, se casó con Lucía Márquez Ruiz, de Restábal.
En 1783, Sebastián Espinar Martín, de Saleres, se casó con Francisca Palomino Ramos, de Motril.
Motril nos recuerda que Restábal no solo miraba hacia el interior del Valle. También existían caminos hacia la costa, hacia el comercio, hacia otras redes familiares del Reino de Granada.
Los pueblos de montaña y de valle no estaban encerrados. Se comunicaban con la costa más de lo que a veces imaginamos.
🌿 Cónchar, Talará y Dúrcal: cercanías familiares.
Cónchar aparece también en el archivo.
En 1652, Francisco Lozano Aranda, de Cónchar, se casó con Catalina Ramírez Gómez, de Restábal.
En 1702, Alonso Caballero Fernández, de Restábal, se casó con Catalina Moya Cabello, de Cónchar.
En 1788, Eusebio Tello Espadas, de Cónchar, se casó con María Molina Donaire, de Restábal.
En 1850, Antonio Miguel González Morales, de Cónchar, se casó con Francisca Palomino Molino, de Restábal.
Talará también aparece con nombres muy valiosos.
En 1733, Juan Tapia Soto, de Talará, se casó con María Maroto Bazán, de Restábal.
En 1792, Antonio Ruiz López, de Talará, se casó con Águeda Márquez Márquez, de Restábal, una de las mujeres clave en varias genealogías antiguas.
En 1803, José Mariano Muñoz Guerrero, de Talará, se casó con Josefa María Freire Lozano, de Restábal.
Y Dúrcal aparece también en diversas épocas:
En 1651, Juan de Fragua, de Dúrcal, se casó con Magdalena Varela, de Restábal.
En 1659, Diego Moya Jara, de Dúrcal, se casó con María Aragón Ruiz, de Restábal.
En 1729, Francisco Salazar López, de Restábal, se casó con Isidora Fernández Carrasco, de Dúrcal.
Y ya en el siglo XX, en 1939, Serafín Fernández Ibáñez, de Dúrcal, se casó con María de la Gloria Márquez Palomino, de Restábal.
Cónchar, Talará y Dúrcal no son nombres sueltos. Son piezas de la misma red.
🌿 Padul, Lanjarón y Vélez de Benaudalla: el círculo se ensancha.
El archivo matrimonial de Restábal también se abre hacia lugares algo más alejados.
Padul aparece en varios enlaces.
En 1833, José Berdugo Rejón, de Padul, se casó con Francisca de Paula Blanca Molino, de Restábal.
En 1965, Nicolás Medina Martín, de Padul, se casó con Francisca Morillas Aguilera, de Restábal.
Lanjarón aparece también:
En 1752, Antonio Piñar de Fornieles, de Lanjarón, se casó con Ángela Vallejo Flores, de Restábal.
En 1811, Francisco Pozo Álvarez, de Lanjarón, se casó con Juana Tapia de Negri, de Restábal.
En 1898, Antonio Quiles Rosillo, de Lanjarón, se casó con Concepción Gutiérrez Ruiz, de Restábal.
Y Vélez de Benaudalla aparece en varios momentos:
En 1755, Francisco García, de Vélez de Benaudalla, se casó con Feliciana Mellado, de Restábal.
En 1803, Antonio Ruiz Maroto, de Vélez de Benaudalla, se casó con Andrea María Sánchez Blanca, de Restábal.
En 1901, Francisco Rodríguez Rodríguez, de Vélez de Benaudalla, se casó con Dolores Márquez Rodríguez, de Restábal.
Estos lugares muestran que la red no se quedaba solo en el Valle inmediato. Restábal se comunicaba con la Alpujarra, la costa, la Vega, la capital y otros pueblos granadinos.
👩🦱 Las mujeres que cruzaban los pueblos.
En esta historia tienen un papel fundamental las mujeres.
Muchas veces eran ellas las que, al casarse, cambiaban de pueblo. Una mujer de Melegís entraba en una casa de Restábal. Una joven de Saleres se convertía en vecina de Restábal. Una muchacha de Pinos del Valle llevaba sus apellidos a otra rama. Una granadina llegaba a un pueblo pequeño y quedaba para siempre escrita en su archivo.
Pero no llegaban vacías.
Llevaban su memoria familiar.
Sus santos.
Sus costumbres.
Sus palabras.
Sus recetas.
Sus parientes.
Sus lutos.
Sus maneras de llevar una casa.
Sus apellidos.
Por eso, cada vez que aparece una novia de otro pueblo, el archivo no está anotando solo una boda. Está anotando una transferencia de memoria.
Y cada vez que una mujer de Restábal se casa fuera, el pueblo tampoco la pierde del todo. La conserva en el apellido de sus hijos, en los nietos que vuelven, en las ramas que reaparecen años después.
La genealogía femenina es un mapa secreto del Valle.
🧬 Los apellidos en movimiento:
Los matrimonios demuestran que muchos apellidos no pertenecen exclusivamente a un pueblo.
Ruiz, Márquez, Palma, Molina, Maroto, Freire, Palomino, Contreras, Salazar, Cobo, Blanca, Ortega, Morillas, Tapia, Zarco, Gutiérrez, Sánchez, Vallejo, Jiménez, González, Fernández, Rodríguez, López, Molino, Moya, Aranda, Roldán, Espinar, Barranco, Pérez, Guerrero…
Todos esos apellidos se mueven.
A veces entran por un novio.
A veces por una novia.
A veces por una viuda.
A veces por un segundo matrimonio.
A veces por una familia que llega de Granada.
A veces por alguien de Pinos, Melegís o Saleres.
A veces por una rama de Motril, Lanjarón o Vélez de Benaudalla.
Y con cada movimiento, Restábal cambia un poco.
El pueblo no fue nunca una sangre pura, cerrada, inmóvil. Fue mezcla. Fue enlace. Fue adaptación. Fue continuidad.
🕯️ Viudos, segundas nupcias y supervivencia:
El archivo matrimonial no habla solo de juventud y primeras bodas.
También aparecen muchos viudos y viudas. Y eso es muy importante.
En aquellos siglos, la muerte llegaba pronto: por enfermedad, partos, epidemias, accidentes, hambres, guerras o simple fragilidad de la vida. Quedar viudo o viuda no era raro. Y muchas personas se casaban de nuevo para sostener una casa, criar hijos, conservar tierras o reconstruir una vida.
A veces ese segundo matrimonio traía una persona de otro pueblo.
A veces una viuda de Restábal se casaba con un hombre de Saleres.
A veces un viudo de Melegís buscaba nueva esposa en Restábal.
A veces una mujer de Pinos entraba en una casa donde ya había hijos.
Esos enlaces no siempre nacían del romanticismo moderno. Muchas veces nacían de la necesidad. Pero también de la esperanza.
La vida antigua era dura, pero la gente insistía en vivir.
✨ Epílogo: Restábal, un pueblo abierto por el corazón.
Restábal no era una isla.
Lo dice el archivo de matrimonios.
Lo dicen los nombres.
Lo dicen los pueblos de procedencia.
Lo dicen los apellidos que se repiten.
Lo dicen las novias que llegan.
Lo dicen los novios que entran.
Lo dicen los hijos que nacen después con dos raíces.
Restábal fue un pueblo pequeño, sí.
Pero nunca estuvo solo.
Estuvo unido a Saleres, su hermano más cercano.
A Melegís, con una corriente familiar constante.
A Pinos del Valle, por muchas ramas antiguas.
A Albuñuelas, por enlaces repetidos.
A Granada, por la ciudad y sus parroquias.
A Murchas, Chite, Nigüelas, Mondújar, Cónchar, Talará, Dúrcal, Padul, Lanjarón, Motril y Vélez de Benaudalla.
Cada matrimonio fue un puente.
Y todos esos puentes hicieron del Valle de Lecrín algo más que una suma de pueblos: lo convirtieron en una comunidad de sangre, memoria y caminos compartidos.
Por eso, cuando hoy alguien busca sus raíces en Restábal, no debe sorprenderse si acaba encontrando una abuela de Melegís, un abuelo de Saleres, una bisabuela de Pinos, un tatarabuelo de Albuñuelas, una rama de Granada o un apellido que llegó desde Motril.
Así se hicieron nuestras familias.
No encerradas.
No aisladas.
No quietas.
Sino andando de pueblo en pueblo, como el agua por las acequias. 🌿
#Restábal #ValleDeLecrín #Genealogía #HistoriaLocal #MatrimoniosAntiguos #Saleres #Melegís #PinosDelValle #Albuñuelas #Granada #Murchas #Chite #Nigüelas #Mondújar #Cónchar #Talará #Dúrcal #Padul #Lanjarón #VélezDeBenaudalla #ApellidosDelValle #MemoriaFamiliar #RaícesDelValle #CulturaYMemoria
Datos aportados por Nina Sánchez y Francisco Javier Ras


No hay comentarios:
Publicar un comentario