22 agosto 2026

La vendimia se adelanta en el Valle de Lecrín

Uva tempranillo y merlot

 

🍇 La vendimia se adelanta en el Valle de Lecrín: del campo al vino con un agricultor de El Valle de Lecrín 

🌿 Tempranillo y Merlot abren una de las primeras vendimias de la temporada y muestran, paso a paso, el trabajo que continúa después de cortar el racimo

Agosto avanza en el Valle de Lecrín y, mientras muchos cultivos continúan madurando bajo el sol del verano, la vendimia ya ha comenzado para algunas de las variedades más tempranas. 🍇☀️

En  El Valle de Lecrín, un agricultor ha empezado estos días a recoger uvas de las variedades Tempranillo y Merlot, adelantándose a la vendimia de otras parcelas y variedades que todavía necesitan permanecer algún tiempo más en la vid.

Pero cortar los racimos es solamente el principio.

Detrás de esas cajas repletas de uvas oscuras, cubiertas todavía por esa característica película blanquecina natural que protege el fruto —la pruina—, empieza otro trabajo menos visible: transformar la cosecha en vino. 🍷

Y poder seguir ese proceso permite comprender mejor cuánto esfuerzo, conocimiento y paciencia se esconden detrás de algo aparentemente tan sencillo como llenar una copa.

🍇 Primero, la vendimia

Todo comienza en la viña.

Los racimos se recogen cuando la uva ha alcanzado el grado de maduración que el agricultor considera adecuado. No todas las variedades llegan a ese momento simultáneamente y tampoco lo hacen igual todas las parcelas.

Este año, Tempranillo y Merlot están entre las primeras uvas que se están recogiendo en esta explotación de El Valle de Lecrín. 

Una vez cortados, los racimos llegan en cajas hasta el lugar donde comienza su transformación. Allí todavía conservan su aspecto recién traído del campo: uvas azuladas y violáceas, algunos restos de hojas, tallos y el propio raspón que mantiene unido el racimo. 🌿

Es una imagen que durante generaciones ha anunciado en nuestros pueblos el comienzo de uno de los trabajos agrícolas más antiguos del final del verano.

⚙️ Del racimo a la elaboración

A partir de ahí entra en funcionamiento una pequeña maquinaria que ha cambiado considerablemente la forma de trabajar respecto a las antiguas pisadas de uva.

Los racimos pasan por una máquina que ayuda a separar y romper la uva para liberar el mosto, facilitando los siguientes pasos de la elaboración.

En el suelo quedan los restos vegetales procedentes del trabajo y, poco a poco, aquella montaña de racimos recién cortados empieza a convertirse en una mezcla de mosto, pulpa, pieles y semillas.

Es precisamente en las pieles —los llamados hollejos— donde se encuentran buena parte de los compuestos que posteriormente aportarán al vino tinto su color, aromas y otras características.

Y por eso esas pieles siguen teniendo un papel fundamental durante la elaboración. 🍷

🫧 Cuando el mosto comienza a transformarse

Una de las imágenes más interesantes del proceso llega cuando el recipiente ya contiene el mosto acompañado de los hollejos.

Sobre la superficie puede apreciarse espuma y una importante concentración de restos de la propia uva.

Aquí comienza esa transformación extraordinaria que durante miles de años ha acompañado a las sociedades mediterráneas: la fermentación.

Las levaduras transforman los azúcares naturales presentes en la uva fundamentalmente en alcohol y dióxido de carbono. Lo que inicialmente era zumo de uva comienza así, poco a poco, a convertirse en vino.

No sucede de manera instantánea.

Hay que controlar el proceso, atender los recipientes y vigilar la evolución del producto. La bodega también exige trabajo diario.

Porque la vendimia no termina cuando se deja la tijera.

En cierto modo, entonces comienza la segunda vendimia: la que se desarrolla dentro de los depósitos.

🪵 La prensa, una imagen que une tradición y presente

Entre los utensilios utilizados aparece también una prensa de jaula de madera, uno de esos elementos que inmediatamente recuerdan las pequeñas bodegas familiares.

Su funcionamiento responde a un principio muy antiguo: ejercer presión sobre la masa de uva para obtener el líquido que todavía permanece retenido en ella.

Madera, hierro y un gran husillo central forman una máquina relativamente sencilla que representa perfectamente ese punto de encuentro entre la tradición vitivinícola y las pequeñas elaboraciones actuales. 🪵🍇

Frente a ella encontramos otros elementos mucho más modernos.

🛢️ El acero inoxidable llega a la pequeña bodega

Grandes depósitos de acero inoxidable, equipados para almacenar y controlar el vino, completan el recorrido.

Es una imagen muy diferente de aquellas antiguas bodegas donde predominaban tinajas, toneles y recipientes de materiales tradicionales.

El acero inoxidable se ha generalizado en la elaboración moderna por sus condiciones higiénicas, facilidad de limpieza y estabilidad, pero su presencia no elimina el carácter artesanal de una producción pequeña.

Más bien demuestra cómo el agricultor contemporáneo puede combinar conocimientos heredados, experiencia propia y herramientas modernas.

Del campo se pasa a las cajas; de las cajas, a la maquinaria; después llegan los recipientes de fermentación, la prensa y los depósitos.

Y detrás de cada una de esas etapas permanece siempre la misma persona pendiente del proceso.

🍷 Y finalmente, el vino

Después vendrán el reposo, los trasiegos y las diferentes tareas necesarias hasta que el vino esté preparado para su consumo.

El recorrido puede terminar incluso en formatos sencillos y prácticos, como los envases de cinco litros con grifo, que permiten conservar y servir el vino cómodamente.

Entre aquella primera caja llena de racimos y el recipiente que finalmente contiene el vino hay, sin embargo, muchas horas que no aparecen cuando simplemente observamos el producto acabado.

Hay cultivo durante meses.

Hay poda.

Hay tratamientos y cuidados.

Hay vigilancia del tiempo.

Hay que esperar la maduración.

Hay vendimia.

Y después comienza toda la elaboración.

🌄 Una pequeña vendimia que también habla del Valle

La escena tiene además un significado especial en el Valle de Lecrín, una comarca en la que el paisaje agrícola no puede entenderse únicamente a través de sus cítricos, almendros u olivos.

También sobreviven viñas y pequeñas producciones que forman parte de la diversidad agrícola del territorio. 🌿🍊🫒🍇

No estamos hablando necesariamente de enormes extensiones ni de grandes instalaciones industriales.

Precisamente ahí reside parte de su interés.

Es el trabajo de un agricultor de El Valle de Lecrín, realizado a pequeña escala, siguiendo personalmente la evolución de la uva desde que abandona la cepa hasta que empieza a transformarse en vino.

Una forma de trabajar que merece ser conocida porque detrás de ella permanece algo esencial para nuestros pueblos: el vínculo entre la tierra, el conocimiento agrícola y las personas que continúan cultivándola.

🍇 Este agosto, mientras buena parte del Valle de Lecrín continúa viviendo plenamente el verano, unas cajas llenas de Tempranillo y Merlot anuncian silenciosamente que otro ciclo agrícola ha comenzado.

La vendimia ya está aquí.

Y cuando termina el trabajo en la viña, comienza otra historia bajo techo: la lenta y paciente transformación de la uva en vino. 🍷🌿

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Artículo escrito el 20 de agosto de 2026

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