🛍️ El mercadillo de Albuñuelas: la mañana de los jueves en la plaza
✍️ Por Miguel Ángel Molina Palma
Cada jueves por la mañana, la Plaza del Ayuntamiento de Albuñuelas cambia durante unas horas su aspecto habitual. Bajo los árboles, alrededor de la fuente y por las calles próximas, se levantan toldos, se abren las puertas de las furgonetas y empiezan a aparecer mesas, percheros, cajas y mostradores cargados de productos. El pequeño mercadillo semanal devuelve al centro del pueblo una animación que conserva mucho del comercio ambulante tradicional. 🏘️☀️
He recorrido el mercadillo este jueves 30 de julio de 2026, en una mañana calurosa de verano. Aunque no tiene las dimensiones de los grandes mercados de la provincia, ofrece una variedad considerable y, sobre todo, mantiene ese ambiente cercano en el que vendedores y compradores se conocen, conversan y se preguntan por la familia antes de cerrar una compra.
Según los datos del antiguo Censo de Comercio Ambulante de la Junta de Andalucía, hacia 2019 el mercadillo contaba con unos nueve puestos. Sin embargo, su número puede variar de una semana a otra, ya que algunos comerciantes acuden todos los jueves y otros lo hacen cada quince días.
🍑 Frutas y hortalizas llenas de color
Uno de los puestos que más llama la atención es el de frutas y verduras de los hermanos Braojos, que llegan desde Órgiva y cuentan también con naves en Melegís y Dúrcal.
El puesto parece una verdadera huerta extendida bajo los toldos. En primer plano se amontonan los melocotones y albaricoques, con sus tonos amarillos y anaranjados, acompañados por peras, manzanas, uvas, ciruelas, naranjas y otras frutas de temporada. 🍑🍐🍇
Las grandes sandías ocupan varias cajas alineadas, mientras los melones esperan a ser elegidos y pesados. En el apartado de hortalizas destacan los tomates maduros, los pimientos verdes y rojos, las cebollas, las patatas y otros productos frescos. Los vendedores trabajan sin descanso, reponiendo cajas, pesando la compra y atendiendo a los vecinos que buscan la fruta del día.
En un pueblo de tradición agrícola como Albuñuelas, este puesto mantiene un vínculo directo con la alimentación cotidiana y con los productos propios del verano.
👗 Ropa para todas las edades
Buena parte de la plaza queda rodeada por puestos de ropa instalados bajo amplios toldos. Vestidos, blusas, pantalones, camisetas y prendas ligeras cuelgan formando largos pasillos de colores y estampados.
Hay ropa femenina de verano, conjuntos frescos, prendas interiores, calcetines y artículos para distintas edades. Algunos carteles anuncian productos a diez euros, recordando esa forma directa y sencilla de vender propia de los mercadillos. 👚👖
La fuente de la plaza queda casi abrazada por los percheros. El agua continúa cayendo mientras las prendas se mueven ligeramente con el aire y los compradores recorren los expositores buscando una talla, un color o alguna oportunidad.
También aparecen vestidos colgados en las fachadas de las casas, aprovechando cada rincón disponible. De este modo, las calles blancas de Albuñuelas se convierten por unas horas en una sucesión de pequeños comercios al aire libre.
👞 Zapatos, sandalias y calzado de verano
Otro de los puestos más extensos es el dedicado al calzado. Sobre largas mesas se alinean zapatos de hombre, mocasines, sandalias, zapatillas deportivas y modelos más cómodos para caminar.
El escaparate improvisado llega desde las mesas hasta la parte trasera de la furgoneta, utilizada también como almacén. Cajas apiladas, pares cuidadosamente colocados y una gran variedad de tallas forman uno de los rincones más concurridos del mercado. 👟🥿
Los tonos marrones, azules, grises y blancos predominan en un puesto donde se mezclan el calzado tradicional y los modelos deportivos actuales.
🍳 Utensilios para la casa y la cocina
Desde Armilla llega el vendedor de utensilios domésticos y de cocina. Su puesto es uno de los más variados: sartenes, ollas, cazuelas, recipientes de plástico, cubos, fiambreras, escurridores, cucharones, espátulas, cuchillos, pinzas y pequeños accesorios ocupan mesas, cajas y cestas.
Las sartenes metálicas se disponen por tamaños, mientras las tapas, recipientes y utensilios de colores forman un verdadero catálogo de objetos para la vida diaria. 🥘🧹
Son productos sencillos, pero necesarios en cualquier hogar. Precisamente ahí reside una de las funciones históricas de estos mercados: acercar artículos de uso cotidiano a los vecinos de municipios pequeños, evitando desplazamientos a localidades mayores.
🪴 Plantas para patios, balcones y ventanas
Entre tanta ropa, calzado y menaje aparece también un agradable rincón vegetal. Helechos, plantas de hojas verdes y blancas, macetas con flores rojas y pequeños ejemplares ornamentales ocupan la acera junto a una furgoneta.
El puesto parece prolongar hacia la calle los patios y balcones de Albuñuelas, donde las plantas han formado siempre parte del paisaje doméstico. 🌿🌺
Quienes se acercan pueden elegir una maceta para decorar una ventana, dar sombra a un rincón o añadir una nueva planta a sus patios.
🫘 Legumbres, encurtidos y frutos secos
Bajo un toldo oscuro se extiende otro de los puestos más llamativos. Grandes recipientes contienen garbanzos, lentejas, judías y otras legumbres vendidas a granel. Más adelante aparecen almendras, frutos secos, mezclas tostadas y una amplia variedad de productos.
En grandes cubos transparentes se conservan aceitunas y encurtidos de diferentes tipos: verdes, negras, aliñadas, picantes o acompañadas con verduras. El vendedor atiende directamente a los clientes, sirviendo las cantidades solicitadas. 🫒🥜
Es uno de esos puestos que despiertan el recuerdo de las antiguas tiendas de comestibles, cuando muchos productos se compraban por peso y se servían con una pala metálica o un cucharón.
🍬 Golosinas llegadas desde Guadix
El puesto de golosinas procede de Guadix y visita Albuñuelas cada quince días. En él se mezclan caramelos, frutos secos, aperitivos y dulces de numerosos colores.
No está presente todas las semanas, por lo que su llegada añade una pequeña novedad al mercado quincenal. Para los niños representa probablemente uno de los rincones más atractivos, mientras que los adultos encuentran frutos secos, legumbres y encurtidos para llevar a casa. 🍭
🍗 El aroma de los pollos asados
También cada quince días llega el puesto de pollos asados. En el interior del vehículo, una gran máquina gira lentamente varias filas de pollos dorados.
El olor se extiende por la zona y anuncia desde lejos su presencia. Algunos aparecen más tostados, otros todavía en pleno proceso de asado, mientras los responsables preparan los pedidos y anotan los encargos. 🍗🔥
Este puesto permite resolver la comida del jueves sin necesidad de cocinar, algo especialmente agradecido durante los días más calurosos del verano.
☕ La plaza como lugar de encuentro
El mercadillo no se limita únicamente a comprar y vender. Mientras unas personas llenan sus carros, otras se sientan en las terrazas de los establecimientos cercanos para tomar un café, una cerveza o conversar a la sombra.
Las mesas de la plaza se convierten en un lugar privilegiado desde el que contemplar el movimiento. Los compradores llegan, saludan, hacen sus encargos y, en muchos casos, terminan la mañana compartiendo un rato con familiares, amigos o vecinos. 🍺☕
La Taberna Montoro, situada junto al mercado, participa también de esta animación. Sus puertas abiertas, las personas conversando en el exterior y las terrazas ocupadas muestran cómo el comercio ambulante beneficia igualmente a los negocios permanentes del pueblo.
🤝 Mucho más que nueve puestos
Aunque se trata de un mercadillo pequeño, su importancia no puede medirse únicamente por el número de vendedores. Cada jueves acerca alimentos, ropa, calzado, plantas y utensilios a una población de alrededor de ochocientos habitantes, distribuida entre los barrios Alto, Bajo y Fernán Núñez o La Loma.
Pero, además, crea un espacio de relación social. Aquí se intercambian noticias, se mantienen amistades y se fortalece el contacto entre Albuñuelas y otros lugares de la comarca y de la provincia: Órgiva, Melegís, Dúrcal, Armilla o Guadix.
Las furgonetas abiertas, los toldos extendidos, la fuente rodeada de percheros, los carros de la compra y las conversaciones a la sombra forman una escena sencilla, pero profundamente vinculada a la vida de nuestros pueblos.
🌿 Una costumbre que mantiene vivo el centro del pueblo
El mercadillo de Albuñuelas conserva el carácter de los pequeños mercados rurales: cercano, útil y sin pretensiones. No busca competir con las grandes superficies ni con los mercadillos multitudinarios. Su valor está precisamente en su escala humana.
Durante unas horas, la plaza se llena de colores, aromas y voces. Después del mediodía, los vendedores recogen sus productos, cierran las furgonetas y continúan su camino. La fuente vuelve a quedar despejada y las calles recuperan su tranquilidad habitual.
Hasta el jueves siguiente, cuando las mesas, las cajas y los toldos volverán a anunciar que en Albuñuelas es día de mercadillo. 🛍️🏘️
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