22 julio 2026

Exposición LAS HUELLAS DEL DELANTAL







Patio Ayuntamiento
 de Nigüelas 

 

🧵 LAS HUELLAS DEL DELANTAL

Dieciocho mujeres que sostuvieron la vida cotidiana de Nigüelas

✍️ Por Miguel Ángel Molina Palma

Hay exposiciones que se contemplan con los ojos y otras que se recorren con la memoria.

El 21 de julio de 2026 visité la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Nigüelas. En torno a su hermoso patio empedrado, bajo las galerías de madera, las columnas y el pequeño cielo abierto que ilumina la fuente central, encontré una muestra que no habla de grandes personajes, acontecimientos oficiales o monumentos famosos.

Habla de mujeres.

De mujeres que vendieron huevos, criaron hijos, asistieron partos, enseñaron a leer, atendieron teléfonos, bordaron tul, trabajaron en el campo, cuidaron enfermos, despacharon alimentos, hicieron matanzas, limpiaron espacios públicos y sostuvieron silenciosamente la vida de todo un pueblo. 🌿

La exposición lleva por título «Las huellas de las mujeres de Nigüelas», aunque su corazón simbólico podría resumirse en otra expresión presente en la muestra:

«Las huellas del delantal»

Porque el delantal fue mucho más que una prenda de trabajo. Fue bolsillo, refugio, pañuelo, talega, agarradera, envoltorio y escondite. En él cabían las llaves, las tijeras, el dedal, los botones, algunas monedas, un caramelo para los nietos y esas pequeñas preocupaciones que nunca llegaban a contarse.


🌸 Un proyecto para rescatar la memoria femenina

La muestra nació dentro del Proyecto HUellas, promovido por la Diputación de Granada para recuperar y reconocer la memoria de las mujeres de los municipios de la provincia. La iniciativa se concibe como un trabajo creativo, histórico, antropológico y de empoderamiento, utilizando fotografías, tejidos, objetos cotidianos, escritura, voz y recuerdos familiares.

El proyecto comenzó en Nigüelas el 3 de abril de 2024. Su programa contemplaba doce sesiones semanales de dos horas y otras doce horas de trabajo práctico destinadas a construir una creación artística colectiva. Su finalidad era activar recuerdos, emociones, pensamientos, olvidos, dolores, silencios y voces de mujeres, tanto de las fallecidas como de las que aún podían transmitir sus experiencias.

En aquel proceso participaron dieciséis mujeres del municipio, que aportaron fotografías, relatos familiares, objetos y recuerdos de sus madres, abuelas, vecinas y antepasadas. La obra colectiva resultante quiso mostrar la importancia de las labores domésticas, los cuidados y el trabajo femenino en la construcción de la historia de Nigüelas.

La instalación reúne dieciséis paneles biográficos. Uno de ellos está dedicado conjuntamente a tres hermanas, por lo que la exposición recupera, en realidad, los nombres y las vidas de dieciocho mujeres.


🥚 LAS RECOVERAS

Del camino de Dúrcal a las calles de Granada

Varias de las protagonistas fueron recoveras, un oficio indispensable en la economía tradicional del pueblo. Compraban, transportaban o vendían huevos, frutas, verduras, dulces y otros productos. Caminaban desde Nigüelas hasta Dúrcal para tomar el tranvía hacia Granada y regresaban cargadas con encargos para las vecinas.

Pastora Ortega Berrio

Pastora quedó sin madre siendo pequeña y perdió a su padre pocos años después. Se casó joven, enviudó y tuvo que sacar adelante a cinco hijas.

Comenzó como recovera en 1939, cuando tenía 43 años, y mantuvo el oficio hasta 1950. Cada día caminaba hasta Dúrcal para tomar el tranvía de las siete de la mañana. En ocasiones, sus hijas pequeñas la acompañaban de noche para guardarle el sitio y luego regresaban solas a pie hasta Nigüelas.

Pastora vendía huevos casa por casa en Granada y regresaba con encargos para las mujeres del pueblo, pese a no saber leer ni escribir. Había conocido la guerra, el hambre y la pérdida. Por eso repetía:

«Ojalá nunca veáis una guerra».

Nació en Motril el 12 de marzo de 1896 y falleció en Nigüelas el 3 de marzo de 1975.

Carmen Solier Gutiérrez

Carmen enviudó a los 26 años y quedó al cuidado de cuatro hijos. Llevaba huevos desde Nigüelas hasta Granada y traía encargos a su regreso.

Caminaba acompañada por una vecina llamada Maclina. Ambas transportaban grandes cestos de mimbre hasta Dúrcal y se protegían mutuamente durante el camino. Además de recovera, Carmen trabajó en el campo, participó en las matanzas y aceptó cualquier labor que pudiera ayudarla a sostener a su familia.

Nació en Nigüelas en 1903 y falleció el 1 de mayo de 1980, precisamente el Día del Trabajo.

Elisa Morales Padial

Elisa era conocida como «Elisa la de los Pasteles». Llevaba huevos a Granada y regresaba con dulces y golosinas que después vendía durante todo el año y especialmente en las fiestas de San Marcos.

En su puesto de la plaza del Mercado, situado junto al de Paulina, podían comprarse roscos de anís, naranjas dulces, bolitas rellenas de caramelo, chupeticos, bastones, brazos gitanos, pasteles y pipas.

Comenzó en los años cuarenta, tras quedar viuda con 32 años y cuatro hijos. Continuó trabajando hasta la década de 1970. Para muchos niños, Elisa quedó asociada para siempre al sabor de los días festivos.

Nació el 24 de enero de 1908 —aunque ella aseguraba haber nacido en 1909— y falleció el 26 de septiembre de 1992.

Teresa Lizancos Picazo

Conocida como «Teresa la de Desposorio», fue recovera, costurera, trabajadora del campo y maestra de la llamada Escuela de la Peseta.

Su marido murió en el frente de Madrid y Teresa quedó viuda con apenas 32 años y tres hijos de nueve, seis y cuatro años. Desde entonces, su vida cambió completamente, pero siguió adelante mediante distintos trabajos.

Había comenzado a vestir de luto con solo ocho años, después de la muerte de una hermana de dieciocho, y ya nunca abandonó el negro.

Nació en Nigüelas el 26 de julio de 1905 y falleció el 16 de diciembre de 1989.


🧺 COMERCIANTES Y TRABAJADORAS

La economía pequeña que sostenía muchas casas

Paulina Solier Ortega

Paulina aprendió a leer y escribir observando las clases que recibían los niños y niñas en las casas donde trabajó de joven.

Mantuvo un puesto de frutas y verduras en la plaza. Los domingos vendía también carne de pollo, que ella misma sacrificaba. Transportaba la mercancía desde Dúrcal en un burro prestado hasta que pudo comprar uno propio.

Era conocida por su generosidad: fiaba a quien no podía pagar y regalaba alimentos a las familias necesitadas. Más adelante limpió espacios públicos, cocinó para el sacerdote, colaboró en la carnicería y llevó tul a Ótura para distribuirlo entre las bordadoras.

Su vida quedó marcada por una tragedia: su madre fue fusilada en 1936 y la familia pasó muchos años sin saber dónde se encontraba su cuerpo. Pese a ello, uno de sus legados fue aprender a:

«Vivir sin rencor, aunque con dolor».

Nació en Nigüelas el 23 de abril de 1914 y falleció en Granada el 8 de enero de 2000.

María Robles López

Conocida como «María la de Germán», tuvo seis hijos y sufrió la muerte del primero, fallecido de meningitis con solo un año.

Entre 1954 y 1965 desarrolló junto a su marido un negocio familiar dedicado a las matanzas caseras y al intercambio de aceituna por aceite. María dominaba las labores de la matanza y ambos transportaban la carne hasta las tiendas de Granada, donde se apreciaba especialmente su calidad.

Fue también nodriza y ama de cría, compartiendo su leche con otros bebés del pueblo. Guardaba trozos de tocino en pequeños cestos para llevarlos a los vecinos necesitados.

Nació en Nigüelas el 18 de septiembre de 1910 y falleció el 28 de diciembre de 2014, a los 104 años.

Carmen Rodríguez Robles

Carmen nació en 1913 en una familia humilde dedicada al campo. Desde joven trabajó tanto en las faenas agrícolas como sirviendo en casas de Granada.

Su marido, Antonio Ortega Gutiérrez, fue llamado a filas poco después de casarse. Tras regresar enfermo de la guerra, el matrimonio abrió una pequeña taberna y tienda conocida como El Palo.

Cuando quedó viuda, Carmen mantuvo el negocio y sacó adelante a una hija y a un niño pequeño. El establecimiento llegó a convertirse en un lugar fundamental para muchas familias en años de escasez.

Además de comerciar, cosía ropa durante largas horas y procuraba ayudar a quienes atravesaban dificultades.


☎️ MUJERES QUE COMUNICARON EL PUEBLO

La primera central telefónica de Nigüelas

En 1960 todavía no existía servicio telefónico ordinario en Nigüelas. Las hermanas María Teresa, Dolores y Encarna Collantes Belmonte instalaron en su domicilio, próximo a la iglesia, la primera central telefónica manual del municipio.

María Teresa figuraba como titular y tuvo que contratar un seguro para prestar el servicio, pero las tres hermanas participaron en el trabajo. Debían atender llamadas a cualquier hora del día o de la noche y llevar personalmente los avisos de conferencia hasta las casas de las familias.

Dormían cerca de la central porque una llamada podía producirse a medianoche. En los momentos de tranquilidad bordaban tul, recogían aceituna o trabajaban en la almendra para completar unos ingresos modestos.

Durante más de veinte años llevaron hasta los hogares de Nigüelas noticias felices, asuntos urgentes, comunicaciones familiares y también mensajes dolorosos. El servicio manual permaneció hasta 1981, cuando comenzó la automatización telefónica.

María Teresa había nacido en 1920, Dolores en 1922 y Encarna en 1923.


✂️ SERVICIO PÚBLICO, PELUQUERÍA Y NEGOCIOS

Ángeles Molina Jiménez

Ángeles comenzó trabajando como sustituta de maestra en la escuela local. En 1942 obtuvo mediante oposición una plaza en el Ayuntamiento de Nigüelas, donde ejerció como secretaria y administrativa hasta su jubilación en 1977.

En una época en la que pocas mujeres ocupaban puestos administrativos, se convirtió en el rostro humano de numerosos trámites municipales. Los paneles la recuerdan siempre dispuesta a orientar y ayudar a quienes acudían al Ayuntamiento.

Quedó viuda joven y crió sola a su única hija.

Había nacido en Santiago de Cuba el 1 de noviembre de 1912 y falleció en Nigüelas el 30 de noviembre de 2004.

Carmen Morales Ortega

Carmen abrió la primera peluquería femenina que se recuerda en Nigüelas.

Al comenzar la Guerra Civil, con solo dieciocho años, trabajó en una fábrica de pólvora situada en El Fargue. Finalizada la contienda, aprendió peluquería en una academia de Granada y regresó al pueblo para montar su establecimiento en la calle Federico García Lorca.

Calentaba las tenacillas en una caja semejante a un pequeño hornillo, rizaba el cabello y sabía también cortar el pelo a los hombres. En el mismo local vendía petróleo para las hornillas domésticas.

Su actividad iba más allá de la peluquería. Como su marido tenía taxi, recibía encargos para comprar en Granada semillas, sacos, abonos, nitrato, ropa escolar o realizar gestiones ante abogados y organismos.

Nació el 17 de noviembre de 1918 y falleció el 9 de enero de 2005.


📚 LAS MAESTRAS

Mujeres que enseñaron a leer el mundo

Carmen Laguna de Haro, “Doña Carmen”

Doña Carmen fue maestra en una escuela que reunía a más de sesenta niñas de edades diferentes. Como no había electricidad, la puerta se mantenía abierta para que entrara la luz.

Enseñaba lectura, literatura, historia de España, historia sagrada, geografía y las tablas de multiplicar. Las niñas aprendían los nombres de los poetas del Siglo de Oro y recitaban sus versos, mientras bordaban en bastidores alfabeto y punto de cruz.

También introdujo el trabajo del tul en Nigüelas, proporcionando una fuente de ingresos a numerosas mujeres.

Sus alumnas conservaron el recuerdo de una maestra exigente, culta y comprometida con la formación de las niñas.

Julia Pérez Serrano, “Doña Julia”

Doña Julia llegó a Nigüelas en 1957 y permaneció en el pueblo hasta 1972.

Había estudiado Magisterio interna en el Colegio El Carmelo de Granada. La Guerra Civil la sorprendió durante su formación, pero permaneció en el centro hasta aprobar las oposiciones y comenzar a trabajar.

Además de enseñar, ayudaba a las jóvenes a preparar sus ajuares. Le gustaba cantar y escribía pequeñas obras teatrales adaptadas a sus alumnas. También componía letras para las coplillas de las fiestas y excursiones escolares.

Nació en Guadahortuna el 19 de octubre de 1911 y falleció en Dílar el 29 de agosto de 2003.


👶 NACER EN NIGÜELAS

María Pérez Martín, la comadrona

María Pérez Martín, conocida como María Híguez por su marido, ejerció como comadrona o partera durante más de veinte años, aproximadamente desde la década de 1950 hasta la de 1970.

No había asistido a la escuela y no sabía leer ni escribir. Sus conocimientos procedían de su madre, que también había asistido nacimientos.

En años en los que muchos partos tenían lugar en las casas, María acudía cuando una mujer comenzaba a dar a luz. Su experiencia, serenidad y buen trato hicieron que fuera considerada un alivio para numerosas familias.

Tuvo cinco hijos y dedicó buena parte de su vida al cuidado de su casa, sus hijos y sus nietos.

Nació el 5 de julio de 1912 y falleció el 17 de enero de 2003.


🪡 EL HILO, EL TUL Y LOS CUIDADOS

Encarnación López Gómez

Encarnación, conocida como «Encarna la de Amador», trabajó en el campo, en las matanzas y, especialmente, en el bordado en tul.

Durante los años sesenta distribuía tul entre las mujeres de Nigüelas para que lo perforaran y bordaran, creando una red de trabajo doméstico en un momento en que muchas familias necesitaban ingresos porque los hombres se encontraban trabajando en el extranjero.

Más adelante viajó a Madrid para vender directamente los bordados y evitar intermediarios. Transmitió el oficio a sus hijas, que continuaron trabajando el tul, los encajes granadinos y otros bordados tradicionales.

Nació el 18 de julio de 1935 y falleció en Nigüelas el 7 de octubre de 1999.

Gracia Gutiérrez Berrio

Gracia fundó la Escuela de la Peseta, donde las familias dejaban a los niños más pequeños mientras las madres acudían a las campañas de la aceituna, la almendra o a otras labores agrícolas.

Se ocupó durante años del cuidado de la iglesia: limpiaba candelabros, tapices y floreros, preparaba los adornos y vestía a la Virgen y a los santos.

Fue catequista, colaboró con el Centro de Acción Católica y organizó representaciones teatrales y excursiones para los niños del pueblo. También atendió durante un tiempo la farmacia y dispensó medicamentos, aunque no era farmacéutica.

Falleció el 28 de marzo de 2002, a los 86 años.

Trinidad Picazo Pérez

Trinidad formó junto a su marido, Manuel, conocido como el Bizco del Molino, una familia de once hijos, de los que sobrevivieron nueve.

Colaboraba en las labores del molino y del horno familiar, acompañaba a su marido en negocios y compraventas y sostenía la organización cotidiana de una casa muy numerosa durante los años difíciles de la posguerra.

Cuando llegó a su vivienda el primer televisor del barrio, a finales de los años sesenta, mantuvo la puerta abierta para que los vecinos pudieran entrar a verlo.

Nació en 1898 y falleció en 1981.


🕯️ VIUDAS, GUERRA Y RESILIENCIA

Una parte considerable de estas biografías está atravesada por la viudedad, la guerra, la enfermedad infantil, la pobreza y el trabajo precoz.

Pastora Ortega, Carmen Solier, Elisa Morales y Teresa Lizancos tuvieron que sacar adelante a sus hijos tras perder a sus maridos. Carmen Morales trabajó durante la guerra en una fábrica de pólvora. Teresa perdió al suyo en el frente de Madrid. Paulina vivió durante décadas con la herida del fusilamiento de su madre.

No eran figuras públicas ni aparecían en las crónicas oficiales. Su heroísmo fue de otra clase: levantarse cada mañana, alimentar a los hijos, conseguir mercancía, encender la lumbre, caminar hasta Dúrcal, coser de madrugada y volver a empezar al día siguiente.


🧵 EL DELANTAL COMO ARCHIVO DE LA MEMORIA

La parte más artística de la exposición transforma el delantal y los materiales textiles en un lenguaje de memoria.

En bastidores aparecen nombres de mujeres. Sobre telas bordadas pueden leerse palabras que resumen toda una genealogía femenina:

Abuela. Bisabuela. Madre. Hermana. Hija. Nieta. Sobrina. Vecina. Comadre. Tía. Portadoras de memoria.

Otras piezas recuerdan los «silencios cargados de emociones», los patios llenos de flores, las paredes encaladas y la lumbre situada en un rincón de la habitación.

Una tela guarda incluso una memoria olfativa:

«El olor de las manos de mi abuela… a puchero, hierbabuena, limón, geranio…»

La instalación combina cemento —asociado a lo rígido, el silencio y la ausencia— con telas, tules y bordados, relacionados con la vida, la flexibilidad y la presencia emocional. El delantal aparece así como testigo de historias heredadas entre madres, abuelas e hijas y como símbolo de identidad femenina y territorial.

También se reserva un bastidor vacío para incorporar otros nombres. Porque las mujeres representadas son solamente una parte de una memoria mucho más amplia. La propia propuesta invita al visitante a completar el relato con su madre, su abuela, su vecina o aquella mujer del pueblo que nunca recibió reconocimiento público.


🌿 LA HISTORIA DE NIGÜELAS TAMBIÉN ES ELLAS

Nigüelas no fue construido únicamente por quienes ocuparon cargos públicos, poseyeron tierras, levantaron edificios o aparecieron en los documentos oficiales.

También lo construyeron quienes atendieron a una parturienta en mitad de la noche.

Quienes llevaron huevos a Granada.

Quienes recogieron una llamada telefónica urgente.

Quienes enseñaron a una niña a escribir su nombre.

Quienes cuidaron a los pequeños mientras sus madres recogían aceituna.

Quienes bordaron junto a una ventana para completar el jornal familiar.

Quienes abrieron una tienda, una peluquería, una escuela improvisada o la puerta de su casa para que todo el barrio pudiera ver la televisión.

Estas mujeres hicieron pueblo sin llamarlo así.

Sus trabajos fueron considerados durante mucho tiempo pequeñas tareas domésticas, ayudas familiares o simples obligaciones femeninas. Sin embargo, observadas en conjunto, forman una auténtica estructura económica, educativa, asistencial y comunitaria.

La exposición «Las huellas de las mujeres de Nigüelas» devuelve sus nombres al espacio público. Y al hacerlo nos recuerda que el patrimonio de un pueblo no está compuesto solamente por iglesias, molinos, almazaras, acequias o casas antiguas.

También son patrimonio los cuidados.

Los conocimientos transmitidos.

Los oficios desaparecidos.

Las palabras de una abuela.

El recuerdo de unas manos.

Y aquel delantal en cuyos bolsillos cabía, sin que apenas nadie lo advirtiera, una parte entera de la historia de Nigüelas. 🧵🌸


📚 Fuentes y bibliografía

Paneles biográficos e instalación artística de la exposición «Las huellas de las mujeres de Nigüelas», Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Nigüelas. 

— Diputación de Granada. «Proyecto Huellas», Delegación de Igualdad y Corresponsabilidad.

— Diputación de Granada. «Igualdad 2024. Proyecto Huellas — Nigüelas».

— Igualdad en Granada. «Memorias de un delantal: las HUellas de las mujeres en Nigüelas», 2 de octubre de 2024.


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