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| El olmo de Melegís |
🌳 EL VIEJO OLMO DE MELEGÍS VUELVE A ABRIR SUS HERIDAS
Una nueva rotura en el tronco obliga a acordonar su entorno y vuelve a despertar la preocupación por uno de los grandes símbolos naturales e históricos del pueblo
Hay árboles que proporcionan sombra y hay árboles que, con el paso de las generaciones, terminan formando parte de la identidad de un pueblo. El olmo situado junto a la puerta de la iglesia de Melegís pertenece, sin duda, a estos últimos.
Más que centenario —las crónicas locales han llegado a atribuirle una antigüedad cercana a los cinco siglos, relacionando su plantación con la construcción de la iglesia en el siglo XVI—, el viejo olmo ha acompañado durante generaciones la vida de Melegís. Bajo sus ramas han pasado fiestas, conversaciones, juegos infantiles, celebraciones religiosas y buena parte de la pequeña historia cotidiana del pueblo.
Pero su aspecto actual obliga a mirar más allá del recuerdo y del cariño. El olmo presenta un deterioro estructural muy importante y una nueva grieta de grandes dimensiones ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de actuar con rapidez, pero también con rigor.
⚠️ Una nueva rotura en el tronco
El Ayuntamiento de El Valle ha informado de que el olmo de la puerta de la iglesia de Melegís ha sufrido una nueva rotura en el tronco y ha procedido a perimetrar la zona para evitar riesgos mientras se estudian las actuaciones que deben realizarse.
La decisión de impedir el paso alrededor del ejemplar resulta especialmente importante teniendo en cuenta que estamos ante un árbol de gran porte situado en un espacio frecuentado por vecinos y visitantes.
De hecho, la preocupación por su conservación no es nueva. Ya en documentación municipal reciente se había vuelto a plantear la necesidad de tratar el olmo de la puerta de la iglesia.
🌿 Por ello, mientras permanezca acordonado, debe respetarse escrupulosamente la señalización y evitar acercarse al tronco o permanecer bajo su copa.
🔎 ¿Qué muestran las fotografías?
Las imágenes tomadas estos días permiten apreciar algunos signos que merecen especial atención.
🪵 Una gran grieta longitudinal
Lo más preocupante es la abertura vertical que recorre una parte considerable de la zona inferior del tronco. No parece una pequeña fisura superficial de la corteza, sino una separación claramente visible que penetra hacia el interior y continúa hasta la zona basal.
En algunos puntos se observa directamente un importante hueco interior.
Las grietas son precisamente uno de los defectos estructurales que se analizan durante una evaluación profesional del riesgo de un árbol. La International Society of Arboriculture —ISA— considera las grietas, cavidades, madera muerta, pudriciones y daños del cuello y las raíces entre los elementos que deben examinarse y medirse para determinar la probabilidad de fallo.
🕳️ Cavidades y pérdida de madera en la base
Las fotografías muestran además huecos abiertos en la base y en el tronco, junto con zonas aparentemente degradadas.
Esto podría ser compatible con una pérdida significativa de madera interna o con procesos de descomposición acumulados durante muchos años, aunque una fotografía no permite saber cuánta madera sana queda realmente dentro del tronco.
Y ese dato es fundamental.
Un árbol puede estar hueco y mantenerse estable durante muchos años si conserva una pared exterior suficientemente resistente. Pero cuando a una cavidad importante se añade una grieta reciente, el escenario merece una evaluación mucho más profunda. La literatura técnica de la ISA señala que las cavidades y la pudrición disminuyen la resistencia de la madera, aunque su sola presencia no permite determinar automáticamente que un árbol vaya a caer.
🌳 Grandes heridas y antiguas podas
También son claramente visibles los restos de grandes ramas principales cortadas en intervenciones anteriores, algunas de enorme diámetro.
El olmo ha ido perdiendo buena parte de la arquitectura que debió tener décadas atrás. Quedan grandes muñones, heridas antiguas, sectores con ramas secas y una copa que ya no posee la estructura equilibrada de un árbol joven.
Esto no significa necesariamente que aquellas intervenciones fueran incorrectas: en un árbol monumental enfermo o estructuralmente debilitado muchas podas se realizan precisamente para evitar desprendimientos. Pero cada pérdida importante de copa modifica las cargas y esfuerzos que soporta el tronco.
🍃 Y, sin embargo, continúa vivo
Hay algo igualmente importante en las fotografías: el olmo conserva una cantidad considerable de follaje verde.
Es una señal de que existen todavía tejidos vivos capaces de alimentar partes de la copa.
Por eso conviene distinguir dos cuestiones distintas: vitalidad y estabilidad.
Un árbol puede continuar brotando, tener hojas y mantener actividad fisiológica y, al mismo tiempo, presentar una estructura mecánicamente debilitada.
Por las fotografías, no parece correcto afirmar simplemente que el olmo esté muerto. Lo que sí puede afirmarse es que su estado estructural resulta preocupante y necesita una evaluación especializada urgente.
🦠 ¿Tiene grafiosis?
La grafiosis forma inevitablemente parte de cualquier conversación sobre los grandes olmos españoles. Fuentes locales ya han relacionado históricamente los problemas de este ejemplar con esta enfermedad.
La grafiosis es una grave enfermedad vascular de los olmos causada por hongos del género Ophiostoma y ha provocado una enorme mortalidad de olmos en España y Europa. El propio Ministerio para la Transición Ecológica mantiene desde hace décadas programas destinados a la conservación y obtención de olmos resistentes.
Pero estas fotografías no permiten diagnosticar si actualmente existe grafiosis activa, ni sería prudente atribuirle a ella la nueva grieta.
Para saberlo sería necesario estudiar el árbol directamente y, si existen síntomas compatibles, realizar las correspondientes pruebas fitopatológicas.
🩺 ¿Se puede salvar el olmo?
Esta es probablemente la pregunta que muchos vecinos se hacen.
La respuesta debe ser prudente:
hay que intentarlo mientras técnicamente sea posible y mientras pueda garantizarse un nivel razonable de seguridad.
Pero tampoco sería serio prometer que una grieta de estas características puede simplemente "repararse".
Los árboles no cicatrizan como una persona. Generan madera de reacción y nuevos tejidos alrededor de las heridas e intentan compartimentar los daños, pero la madera podrida o estructuralmente perdida no vuelve a convertirse en madera sana.
Por eso la intervención debería orientarse a conservar todo lo que todavía funciona, disminuir las cargas que soporta el árbol y determinar científicamente cuánto tronco y sistema radicular resistente permanecen.
🛠️ ¿Qué actuaciones deberían realizarse?
1. 🚧 Mantener la zona de seguridad
La primera decisión adoptada por el Ayuntamiento —acordonar el entorno— es acertada.
Mientras no exista un estudio completo, deberían evitarse personas, vehículos, celebraciones o mobiliario dentro de la posible zona de caída.
Especialmente en jornadas de viento fuerte, tormenta o lluvia intensa, la precaución debe ser máxima.
2. 👨🔬 Evaluación urgente por especialistas en arbolado monumental
No debería tratarse simplemente como un árbol de jardinería.
Por su edad, dimensiones, daños y valor histórico, sería recomendable la intervención conjunta de un arborista especializado en árboles veteranos y un técnico competente en arboricultura, ingeniería forestal o montes, con experiencia específica en evaluación de riesgo.
La inspección debería estudiar independientemente:
🌳 tronco
🌿 copa y ramas principales
🪵 grieta actual
🕳️ cavidades interiores
🍄 posibles pudriciones y hongos
🌱 cuello y raíces estructurales
💧 condiciones del suelo y drenaje.
3. 🔬 Mirar dentro del tronco
Este punto resulta esencial.
A simple vista vemos el exterior, pero la verdadera resistencia del olmo depende de la madera que permanece sana en su interior.
Podrían emplearse, si los técnicos lo consideran necesario, pruebas como:
tomografía sónica, para obtener una imagen de las zonas interiores degradadas;
resistografía, mediante perforaciones extremadamente finas que permiten medir la resistencia de la madera;
y una inspección especializada de la base y del sistema radicular.
Las evaluaciones modernas del riesgo arbóreo contemplan precisamente la medición de cavidades, profundidad de pudriciones y cantidad de madera residual cuando existen defectos importantes.
4. 🌱 Examinar cuidadosamente las raíces
En las fotografías llama especialmente la atención que la grieta llegue prácticamente hasta la base.
Por ello habría que conocer el estado del cuello del árbol y sus principales raíces estructurales.
Una excavación técnica y muy cuidadosa alrededor del cuello —sin arrancar raíces ni dañar la corteza— puede permitir observar pudriciones, raíces deterioradas y otros defectos ocultos. La ISA contempla precisamente este procedimiento cuando existe preocupación por la estabilidad basal.
5. ✂️ Reducir peso, pero sin desmocharlo
Si el diagnóstico considera viable conservarlo, probablemente habrá que estudiar una reducción selectiva de cargas.
No significa realizar otra poda drástica.
Se trataría de eliminar madera muerta peligrosa y disminuir cuidadosamente el peso en determinadas ramas para reducir el efecto de palanca y la presión que el viento ejerce sobre un tronco debilitado.
La poda debería hacerse exclusivamente después de conocer el estado estructural del árbol. La práctica arborícola actual recomienda podar prioritariamente por seguridad y salud, evitando cortes innecesarios y grandes heridas.
6. 🪢 Estudiar sistemas de sustentación
Si existe suficiente madera sana y los especialistas consideran que merece la pena, puede estudiarse la instalación de sistemas de cableado, sustentación, apuntalamiento o arriostramiento.
Estas técnicas se utilizan precisamente en determinados árboles veteranos o dañados para reducir movimientos y descargar estructuras débiles.
Pero hay que insistir en algo importante: no consiste en poner unas cuerdas alrededor del tronco.
Cualquier sistema tendría que calcularse y diseñarse específicamente para este olmo. Una instalación equivocada podría incluso producir nuevas heridas o trasladar los esfuerzos a otra zona debilitada.
7. ❌ No rellenar el hueco con cemento ni espuma
Durante muchos años fue frecuente "reparar" árboles huecos rellenándolos con cemento, hormigón, espuma u otros materiales.
Hoy no debería hacerse de manera improvisada.
Tampoco conviene cubrir toda la herida con pinturas, alquitrán o productos cicatrizantes pensando que así se cerrará la grieta. Los estudios del Servicio Forestal estadounidense indican que los recubrimientos de heridas no detienen la pudrición ni curan enfermedades y, salvo circunstancias fitosanitarias muy concretas, pueden incluso interferir con los mecanismos naturales del árbol.
8. 💧 Cuidar también el suelo
Salvar un árbol monumental no consiste únicamente en actuar sobre el tronco.
También habría que comprobar:
🌱 compactación del terreno;
💧 régimen de riego y drenaje;
🧪 características y nutrientes del suelo;
🍄 presencia de hongos;
🐛 posibles plagas;
🌿 competencia vegetal alrededor del ejemplar.
Debe evitarse mantener permanentemente húmeda la madera del cuello, acumular tierra contra el tronco o realizar obras que dañen las raíces.
9. 🦠 Control fitosanitario específico del olmo
Por tratarse de un olmo histórico, sería conveniente realizar también una evaluación fitopatológica específica, incluyendo grafiosis, escolítidos vectores y otros organismos capaces de afectar a ejemplares debilitados.
La grafiosis continúa siendo una de las principales amenazas del género Ulmus, y España mantiene un programa específico de conservación genética y selección de ejemplares resistentes.
10. 📋 Crear un verdadero plan de conservación del Olmo de Melegís
Quizá esta nueva grieta deba marcar un antes y un después.
Más que intervenir únicamente cada vez que aparece una rama rota, sería deseable crear un Plan de Conservación del Olmo de Melegís, que reuniese toda su historia clínica y estructural:
fotografías antiguas y actuales, podas realizadas, tratamientos, informes técnicos, medidas de las grietas, evolución de las cavidades, pruebas instrumentales y revisiones periódicas.
Así podría saberse objetivamente si determinados daños permanecen estables o están avanzando.
🌱 Y también hay que proteger su memoria genética
Tratándose de un ejemplar tan singular, podría estudiarse además, si todavía es viable, la conservación de material vegetal del propio olmo mediante técnicas de propagación realizadas por especialistas.
Sería una especie de seguro biológico.
Incluso en el peor escenario futuro, una parte de su patrimonio genético podría permanecer ligada a Melegís.
Y si algún día, después de agotar todas las alternativas razonables, los especialistas concluyeran que el árbol ya no puede mantenerse con seguridad, su desaparición tampoco debería convertirse simplemente en una tala y retirada.
Su madera, su historia y su emplazamiento merecerían entonces un proyecto patrimonial y de memoria, acompañado de la plantación de un nuevo olmo resistente a la grafiosis. España dispone precisamente de clones de Ulmus minor resistentes obtenidos mediante el programa nacional de conservación.
Pero ese sería el último escenario.
Primero hay que estudiar. Después diagnosticar. Y solamente entonces decidir.
❤️ Mucho más que un árbol
Porque lo que está delante de la iglesia de Melegís no puede medirse únicamente en metros de altura, diámetro de tronco o porcentaje de madera deteriorada.
El olmo ha visto pasar generaciones.
Ha contemplado bodas y entierros, procesiones y fiestas; ha escuchado las conversaciones de quienes se sentaban a su alrededor; ha conocido a niños que terminaron convirtiéndose en abuelos; ha visto marcharse a vecinos y regresar a sus descendientes.
Es naturaleza, pero también es paisaje, patrimonio, memoria colectiva e identidad.
Las nuevas fotografías producen preocupación porque dejan al descubierto unas heridas enormes. Pero entre esas heridas continúa apareciendo el verde.
Mientras quede vida y exista una posibilidad técnicamente razonable de conservarlo, merece que se haga todo lo posible por mantener en pie al viejo olmo de Melegís, siempre conciliando su conservación con la seguridad de las personas.
🌳💚 Porque hay árboles que pertenecen a un lugar y otros que, después de siglos, consiguen que ese lugar también les pertenezca a ellos.
Y quizá ninguna frase resuma mejor lo que muchos sienten hoy al contemplarlo:
«Cuando se va muriendo un símbolo de Melegís, se va muriendo algo de nosotros».
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