11 agosto 2026

Poesía, memoria y conciencia bajo la noche de Padul

Toñi González presentadora del encuentro 

 📚✨ «Palabras para…»: poesía, memoria y conciencia bajo la noche de Padul

El IV Encuentro Literario reunió en la Fuente de los Cinco Caños a poetas, escritores y músicos en una velada donde la palabra habló de amor, recuerdos, raíces, migración, pérdida, naturaleza y dignidad humana


El pasado sábado 8 de agosto, la histórica Fuente de los Cinco Caños de Padul volvió a demostrar que los rincones patrimoniales de un pueblo pueden ser también escenarios vivos para la cultura. Allí se celebró el IV Encuentro Literario «Palabras para…», organizado por el Ayuntamiento de Padul a través del área de Cultura, una cita que reunió a numerosos asistentes alrededor de la poesía, el relato, la música y, sobre todo, de la palabra compartida. El propio Ayuntamiento había presentado esta cuarta edición como un espacio para compartir «palabras, emociones e historias». 

Laas sillas llenaron este pequeño y hermoso rincón de Padul, rodeado por el empedrado, los naranjos y la arquitectura tradicional de la fuente. 

Los “arbolitos” que aparecen en el entorno  son esculturas de hierro (probablemente reciclado o chapa oxidada) en forma de árbol, con un poema escrito o grabado en una placa metálica en el centro de la copa.

Se ve claramente una de ellas titulada “LA LAVANDERA”.y al fondo se distingue  otra similar. 

Forman parte del Bosque de la Poesía de Padul, una iniciativa local que se enmarca en el movimiento internacional “Bosques de la Poesía” (nacido en Argentina en 2020).

 Corresponde al trabajo de Julio Martín Villanueva, el escultor de Padul especializado en hierro y chapa reciclados, que estuvo presente también en el acto.


Frente al público, un micrófono y un atril bastaban para que cada participante fuera construyendo, verso a verso, una velada que terminó prolongándose mucho más allá de una simple sucesión de recitales.

Porque aquella noche hubo poesía, sí, pero también hubo memoria familiar, compromiso social, música, humor, dolor, amor, emigración, inmigración y defensa de la dignidad de las personas.


🎙️ Toñi González, una bibliotecaria al servicio de la palabra.


La encargada de abrir y conducir el encuentro fue Toñi González Ruiz, bibliotecaria de Padul, que fue presentando las diferentes intervenciones y dando continuidad a una noche con participantes de estilos y trayectorias muy diferentes.

Su relación con la promoción de la lectura en Padul viene de lejos. La propia hemeroteca municipal ya la documentaba en 2009 como bibliotecaria y vinculada a las actividades del Club de Lectura de la Biblioteca Pública Municipal, incluyendo viajes culturales y literarios a lugares como Baeza y Úbeda siguiendo las huellas de Antonio Machado y San Juan de la Cruz. 

De alguna manera, aquella labor desarrollada durante tantos años encontraba continuidad en «Palabras para…»: sacar los libros de las estanterías y convertir la literatura en encuentro entre personas.


✍️ Antonio Gil de Carrasco abrió el recital:


El primero de los participantes literarios en intervenir fue Antonio Gil de Carrasco.

Granadino, profundamente vinculado a Dúrcal y hombre que ha pasado buena parte de su vida entre lenguas y culturas, Gil de Carrasco desarrolló durante casi tres décadas una importante carrera en el Instituto Cervantes, trabajando en distintos países de Europa, Oriente Medio, Asia y el norte de África. Casa Mediterráneo recordaba ya en 2019 sus 28 años de responsabilidad en centros del Cervantes de Reino Unido, Egipto, Israel, Siria, Líbano, Turquía, Japón y Argelia, además de sus publicaciones relacionadas con lingüística, traducción y literatura. Escribió tres libros de poemas estando en Japón. 

 Su faceta como escritor continúa también después de su jubilación; entre sus obras se encuentra Del Palmar de Troya al Instituto Cervantes. Crónicas irreverentes, presentada incluso en actividades oficiales del propio Instituto Cervantes. 


Recitó «Eres polvo nada más», pero su participación fue mucho más que la lectura de un poema. Antonio convirtió durante unos minutos el recital en una pequeña reflexión literaria sobre el amor y, especialmente, el desengaño amoroso.

Recordó cómo esa herida atraviesa siglos de literatura española e hispánica: el amor que se rompe y que encuentra dos posibles caminos, el silencio o el verso. Evocó a autores como Lope de Vega, Federico García Lorca, Alfonsina Storni y Mariano Melgar, mostrando que el engaño, la ausencia y la promesa rota han alimentado algunos de los grandes versos de nuestra tradición.

Al referirse a Lope estaba presente aquel famoso soneto que define el amor mediante sus contradicciones: ser a la vez leal y traidor, cobarde y animoso, hasta llegar al desengaño; un texto conocido como la Rima CXXVI o Esto es amor. 

Fue una buena manera de abrir el recital: recordándonos que escribir poesía no consiste solamente en juntar palabras hermosas, sino en intentar nombrar aquello que muchas veces no sabemos expresar de otra manera.


🌍 María Carmen Ossa: memoria, África y dignidad.


Uno de los momentos de mayor contenido social llegó con Marí Carmen Ossa, escritora y activista cultural de Hondarribia y de ascendencia africana.

Su trayectoria está estrechamente vinculada a la escritura, la defensa de los derechos civiles, la igualdad y el reconocimiento de los pueblos africanos y de las mujeres de la diáspora. Es fundadora y presidenta de Africanas Por El Mundo & African Women Around The World, faceta que aparece también vinculada públicamente a su actividad literaria y cultural. 

En su currículo aparecen además su participación en recitales y proyectos culturales internacionales, su trabajo como declamadora, la coordinación de actividades humanitarias y su formación en Mediación Cultural, Literatura, Artes Escénicas, Visuales y Audiovisuales.

En Padul recitó «Escupo humo», poema de apoyo a los bomberos, y después «¿Son de los nuestros?», una composición mucho más incómoda y reflexiva.

En ella, Marí Carmen mira hacia la antigua Guinea Española, evoca territorios africanos como Bioko, Corisco, Elobey Chico, Elobey Grande, Río Muni o Annobón y enfrenta aquella memoria colonial con las migraciones contemporáneas.

Su pregunta final —¿quiénes son realmente «los nuestros»?— dejó flotando sobre la Fuente de los Cinco Caños una cuestión que reaparecería varias veces durante la noche.

Y no fue casualidad.


🌹 Rosa Gamero Arévalo: arte multidisciplinar y poesía comprometida.


La intervención de Rosa Gamero Arévalo mostró otra forma de entender la creación artística.

Sevillana de nacimiento y afincada desde hace años en Granada, Rosa ha desarrollado una trayectoria multidisciplinar en la que confluyen poesía, narración, pintura, dibujo, escultura e interpretación. Fuentes culturales del Ayuntamiento de La Zubia la han presentado públicamente como escritora, poeta, escultora y pintora, además de haber desarrollado responsabilidades culturales municipales. 

Su primer libro, "Y mientras tanto, te sigo esperando: septiembre", apareció en 2016 y combina relatos, bocetos y poesía. En él encontramos pequeñas historias cercanas al diario íntimo, construidas alrededor del paso de los días y las estaciones, con el amor, las raíces, la nostalgia y los sueños como elementos recurrentes.

Pero en Padul Rosa centró principalmente su intervención en "Los grillos ya no cantan en verano",  libro del que recitó tres poemas.

Se trata de un libro mucho más volcado hacia los problemas contemporáneos. En sus páginas aparecen tres grandes heridas de nuestro tiempo: las guerras, el deterioro medioambiental y la violencia contra las mujeres. La editorial presenta precisamente el poemario como una obra articulada alrededor de esos conflictos. 

Especial significación tuvo su poema dedicado al cambio climático. La desaparición simbólica del canto de los grillos se convierte así en una advertencia: cuando cambia el sonido cotidiano de la naturaleza, quizá sea porque también está cambiando el mundo que habitamos.

Su poesía combina por ello sensibilidad artística y preocupación social. No busca únicamente la contemplación; quiere también provocar una pregunta en quien escucha.


📖 Fina López: cuando la poesía habla por quienes no tienen voz.


Otra presencia especialmente vinculada al Valle de Lecrín fue la de la poeta durqueña Fina López Martínez.

Su obra nace en buena medida de la memoria, de Dúrcal, de sus gentes, de la emigración, de la naturaleza y de las experiencias humanas más sencillas, pero también posee una importante vertiente social.

Fina continúa manteniendo una intensa actividad cultural. En 2026 aparece, por ejemplo, como coordinadora de las Tertulias Poéticas Granada Costa de Dúrcal, donde es presentada como poeta, escritora y dinamizadora cultural nacida en la localidad. Entre sus publicaciones más recientes figuran Ecos de las Leyendas Fina López (Dúrcal), Silencio del Señor y Crónicas de un Verde Valle. 

Aquella noche volvió a estar presente una de sus composiciones de mayor contenido humano: «Lágrimas negras».

El poema contempla el Mediterráneo no como una hermosa postal azul, sino como frontera y tumba. Hombres, mujeres y niños aparecen arrastrados por las aguas mientras desde tierra firme demasiadas veces contemplamos el drama convertido únicamente en cifras.

La fuerza del poema está precisamente en devolver rostro humano a esas cifras.

«Lágrimas negras» ha recibido reconocimiento Medalla Oro por su tratamiento de la tragedia migratoria y ha sido destacado públicamente por visibilizar el drama de quienes pierden la vida intentando atravesar el Mediterráneo. 

Fina escribe desde un lenguaje claro, cercano a la tradición popular y comprensible para cualquier oyente. Pero esa sencillez no resta profundidad: detrás aparecen la injusticia, la guerra, el maltrato, la emigración, la soledad o la pérdida.


🕯️ Susana Esturillo y una historia marcada por la droga. 


Susana Esturillo profesora de religión prestó también su voz a un poema de Fina López cargado de dolor.

Era la historia de un amigo de infancia, hijo de Romero, que en su juventud hizo una apuesta terrible: pensaba que podía entrar voluntariamente en el mundo de las drogas y abandonarlo cuando quisiera.

Entró.

Pero nunca pudo salir.

Murió finalmente a causa de una sobredosis.

El poema convirtió aquella experiencia particular en memoria colectiva. Durante unos minutos no se habló de estadísticas sobre drogadicción, sino de una persona concreta, de una juventud truncada y de algo que seguramente muchas familias han conocido demasiado de cerca.

Fue uno de esos momentos en los que la poesía demuestra que también puede servir para nombrar a quienes ya no están y evitar que desaparezcan por segunda vez en el olvido.


📚 Pedro Enríquez: la poesía como hondura y misterio.


La presencia de Pedro Enríquez aportó al encuentro una trayectoria literaria especialmente extensa.

Poeta, narrador y editor granadino, es académico con la letra Z de la Academia de Buenas Letras de Granada. Su página bibliográfica oficial recoge alrededor de treinta títulos y una obra traducida a numerosas lenguas. 

Entre sus publicaciones se encuentran Extremo a extremo del silencio, Historias de arena, Vigilante de niebla, El eco de los pájaros, Liturgia del olvido, Libélulas y granados, Poesía para desafinados, En el hueco de su mano y numerosas antologías y ediciones internacionales. 

Especial importancia tiene En los cimientos del poema, cuya segunda edición revisada y ampliada reúne su producción poética de 1988 a 2024. 

En Padul recitó, entre otras composiciones, «Esta es mi casa» y «Azucena».

Precisamente en esta última dejó una de esas imágenes que permanecen después de terminar el poema. Frente a la idea de que la tristeza acompañaba a Azucena, el poeta rectificaba la mirada: no era la tristeza; era la blancura la que la rodeaba.

Ese desplazamiento de significado dice bastante de su poesía: una escritura rica en símbolos, metáforas e imágenes sensoriales, donde el lector —o en este caso el oyente— debe entrar dentro del poema y buscar su propia interpretación.


📝 Paqui Agredano: también hay literatura en las pequeñas historias.


No todos los participantes se presentaron como poetas.

Paqui Agredano lo dejó claro antes de leer: lo suyo aquella noche no sería poesía, sino un microrelato extraído de su diario.

Y precisamente esa diversidad enriqueció el encuentro.

Porque «Palabras para…» no quiso encerrar la literatura dentro de un único género. También hubo espacio para la prosa breve, para aquello que nace como anotación personal, recuerdo o pequeña escena cotidiana y que, al compartirse, adquiere otra dimensión.


👵 Emilia Orellana: tres generaciones unidas por la palabra.


Muy emotiva fue igualmente la intervención de Emilia Orellana, que convirtió el atril en un pequeño árbol genealógico literario.

Comenzó hablando de su abuela Concha, de la que leyó algunos poemas. Después llegaron textos de su madre y, finalmente, palabras propias.

Emilia llama a algunas de sus composiciones «pensamientos camineros», una hermosa manera de definir esos pensamientos que nacen mientras avanzamos por la vida.

También compartió un diálogo de una madre a su hijo, continuando ese hilo que atravesó toda su participación: la transmisión de sentimientos y palabras entre generaciones.

Su intervención recordó que la literatura no siempre nace pensando en editoriales o premios. Muchas veces empieza mucho antes, en una libreta conservada en una casa, en unos papeles de una abuela o en aquello que una madre dejó escrito.


🎸 Manuel Hidalgo: «los del otro lado» también son personas.


La música tuvo un protagonismo especial gracias al cantautor paduleño Manuel Hidalgo, que abrió y cerró musicalmente la velada.

Su manera de entender la canción está muy ligada a la sencillez, a la naturaleza, al pensamiento propio y, especialmente, a las personas que permanecen al margen de los grandes discursos.

Manuel suele reivindicar precisamente a las minorías, a quienes no aparecen en el centro de la escena y a quienes la sociedad convierte demasiadas veces en categorías, etiquetas o números.

Aquella noche ese pensamiento tomó una actualidad estremecedora.

Hidalgo habló de las personas que habían muerto en los recientes acontecimientos migratorios de la frontera entre Marruecos y Ceuta. Aludió a alrededor de 140 fallecidos y quiso dedicarles una canción.

La cifra expresada aquella noche coincidía aproximadamente con las estimaciones que estaban circulando en esos días: el 7 de agosto, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos elevó a 141 los fallecidos a ambos lados de la frontera. Es importante señalar que en ese momento existían discrepancias entre esas estimaciones de ONG y los balances oficiales, que eran inferiores y seguían sometidos a verificación. 

Pero Manuel no quiso quedarse en los números.

Su reflexión fue mucho más sencilla.

Para él, «los del otro lado» no son «esos» ni son una cifra: son personas.

Personas con madres, padres, hijos, sueños y miedo.

Y probablemente ahí estuvo uno de los grandes hilos invisibles que unió la noche.


🎻 La voz y el violín.


Uno de los momentos más bellos llegó cuando la palabra encontró acompañamiento instrumental.

Marta, al violín, acompañó uno de los recitados de Manuel Hidalgo, creando un pequeño diálogo entre voz y cuerda.

Uno de esos instantes en los que el público permanecía concentrado alrededor de ambos intérpretes, con la música extendiéndose por el recogido espacio de los Cinco Caños.

Fue una combinación sencilla y muy efectiva: una voz, un violín y el silencio necesario para escuchar.


🌍 La inmigración, inesperado hilo conductor de la velada.


Aunque el encuentro no estaba planteado monográficamente sobre la inmigración, el tema terminó teniendo una presencia muy destacada.

María Carmen Ossa preguntaba «¿Son de los nuestros?» mientras enfrentaba memoria colonial y presente.

Fina López llevaba el drama hasta el Mediterráneo en «Lágrimas negras».

Y Manuel Hidalgo recordaba a quienes acababan de perder la vida intentando alcanzar España.

Tres voces muy diferentes terminaron llegando al mismo lugar: la necesidad de mirar primero a la persona y solo después a cualquier etiqueta.

No se trató tanto de ofrecer respuestas políticas como de hacer algo que la poesía sabe hacer especialmente bien: devolver humanidad a aquello que, repetido constantemente mediante cifras, corre el riesgo de convertirse en una realidad distante.


🌺 Una flor después de cada palabra.


Hubo además un gesto que se ha convertido ya en pequeña tradición de estos encuentros.

Después de cada intervención, la alcaldesa de Padul, Celia Villena de Francisco, entregó a cada participante una maceta de flores como recuerdo y agradecimiento.

Las cajas llenas de pequeñas plantas esperaban junto al espacio del recital y, una a una, fueron pasando a las manos de escritores, poetas y músicos.

No podía resultar más apropiado: después de sembrar palabras, cada participante se llevaba una planta.

Celia Villena continúa actualmente al frente de la Alcaldía y entre sus áreas municipales se encuentra precisamente Cultura, además de Educación, Patrimonio y Participación. 

Durante su intervención señaló una idea interesante: Padul ha tenido tradicionalmente mucha actividad musical, pero necesitaba reforzar igualmente iniciativas de este tipo, encuentros literarios, exposiciones y otros espacios culturales.

El éxito de público de aquella noche parece confirmar que existe interés para ello.


✍️ Dos poemas para cerrar la noche.


Y llegó finalmente mi turno.

Fui el último participante en recitar, y elegí dos poemas pensados precisamente para una noche como aquella: «El libro de la noche» y «Palabras para volver».

No quise que fueran poemas desligados del lugar ni del momento.


📖 «El libro de la noche»


Parte de una idea sencilla: cada persona lleva dentro un libro que nunca ha sido publicado.

Un libro compuesto por recuerdos, pérdidas, silencios, alegrías y capítulos que únicamente conoce quien los ha vivido.

Es un poema sobre la literatura como encuentro. Sobre cómo alguien cuenta una experiencia aparentemente personal y otra persona, al escucharla, descubre de pronto que aquel sentimiento también le pertenece.

Después de haber oído durante toda la velada hablar de abuelas, madres, amigos fallecidos, migrantes, amores, recuerdos y pérdidas, esos versos adquirían para mí un significado especialmente adecuado.

Porque aquella noche cada participante había abierto unas páginas de su propio libro.


🏡 «Palabras para volver»


El otro poema que recité, «Palabras para volver», tenía un componente más íntimo y ligado directamente a Padul.

Habla del regreso, de la infancia y de cómo existen lugares a los que uno vuelve físicamente, pero también lugares que nunca han dejado de acompañarnos.

En ese poema aparecen las calles, los recuerdos y también los propios Cinco Caños, convertidos en símbolo de una memoria que continúa fluyendo.

Su lenguaje busca deliberadamente la sencillez. No pretende esconder la emoción detrás de palabras difíciles, sino acercarse a ella mediante imágenes reconocibles: el pueblo, la infancia, las voces de quienes estuvieron antes que nosotros y ese extraño sentimiento que se produce cuando regresamos a un lugar que conocimos siendo niños.

Y quizá por eso me pareció el poema adecuado para terminar.

Porque aquella noche no quería cerrar diciendo adiós.

Quería cerrar volviendo.


💜 Una plaza donde las palabras encontraron casa


Cuando terminó el último poema quedó atrás una noche larga, pero también una de esas noches en las que el tiempo parece pasar de otra manera.

Habíamos escuchado poesía amorosa y social, microrelatos, memoria familiar, versos sobre drogadicción, cambio climático, guerras, violencia, emigración e inmigración.

Habíamos oído hablar de una abuela que escribió, de una madre que dejó palabras a sus hijos, de amigos que ya no están y de desconocidos que murieron intentando atravesar una frontera.

También hubo guitarra, canción y violín.

Y entre intervención e intervención, flores.

Quizá ahí esté precisamente el sentido de «Palabras para…». Los puntos suspensivos de su título permiten que cada persona termine la frase.

Palabras para recordar.

Palabras para denunciar.

Palabras para amar.

Palabras para quienes se fueron.

Palabras para quienes llegan.

Palabras para regresar.

Y, sobre todo, palabras para encontrarnos.


Aquella noche, bajo el cielo de agosto y entre las piedras antiguas de la Fuente de los Cinco Caños, Padul volvió a demostrar que un pueblo no conserva únicamente su patrimonio cuidando sus edificios y monumentos.

También lo conserva cuando reúne a su gente alrededor de una palabra y guarda silencio para escucharla.

📚💜 Porque mientras haya alguien dispuesto a contar y alguien dispuesto a escuchar, la literatura seguirá teniendo un lugar donde vivir.

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Susana Esturillo 


Fina López 









Toñi González presentadora del encuentro 


Mari Carmen Ossa 








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